Este foro usa cookies
Este foro hace uso de cookies para almacenar su información de inicio de sesión si está registrado, y su última visita si no lo está. Las cookies son pequeños documentos de texto almacenados en su computadora; las cookies establecidas por este foro solo se pueden usar en este sitio web y no representan ningún riesgo de seguridad. Las cookies en este foro también rastrean los temas específicos que ha leído y la última vez que los leyó. Por favor, confirme si acepta o rechaza el establecimiento de estas cookies.

Se almacenará una cookie en su navegador, independientemente de su elección, para evitar que le vuelvan a hacer esta pregunta. Podrá cambiar la configuración de sus cookies en cualquier momento utilizando el enlace en el pie de página.

Bienvenido, Invitado
Tienes que registrarte para poder participar en nuestro foro.

Nombre de usuario
  

Contraseña
  





Buscar en los foros

(Búsqueda avanzada)

Estadísticas del foro
» Miembros: 542
» Último miembro: gabrielmarrero
» Temas del foro: 1.915
» Mensajes del foro: 32.782

Estadísticas totales

Usuarios en línea
Actualmente hay 31 usuarios en línea.
» 2 miembro(s) | 28 invitado(s)
Google, FrancoMendiverry95, Sashka

Últimos temas
Reto Jul19: Nil Admirari
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Celembor
3 horas
» Respuestas: 2
» Vistas: 65
¿Qué estáis leyendo?
Foro: Taberna Literaria
Último mensaje por: Shamrocky
4 horas
» Respuestas: 809
» Vistas: 123.609
Reto Erótico I: El dios d...
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Duncan Idaho
10 horas
» Respuestas: 8
» Vistas: 333
¿Hispanos no apoyan en Pa...
Foro: Fuera de tema
Último mensaje por: Duncan Idaho
11 horas
» Respuestas: 0
» Vistas: 12
Premio Minotauro Ganadore...
Foro: Novedades y noticias
Último mensaje por: Duncan Idaho
01:03 AM
» Respuestas: 0
» Vistas: 15
El final de la serie es e...
Foro: Canción de hielo y fuego
Último mensaje por: Cabromagno
12:40 PM
» Respuestas: 8
» Vistas: 243
[FANFIC] LA FUERZA DEL DE...
Foro: Fan Fiction
Último mensaje por: Sashka
11:48 AM
» Respuestas: 7
» Vistas: 131
Todo sobre Geralt de Rivi...
Foro: Novedades y noticias
Último mensaje por: Sashka
11:47 AM
» Respuestas: 128
» Vistas: 4.618
Fragmentos
Foro: Tus historias
Último mensaje por: sento89
08:59 AM
» Respuestas: 4
» Vistas: 79
BASES Reto Mensual Julio ...
Foro: Retos Mensuales
Último mensaje por: Sashka
15/07/2019 03:20 AM
» Respuestas: 30
» Vistas: 611

 
  Resultados Reto Jun19: ¿Quién disparó al Sr. Vikken?
Enviado por: Alhazred - 02/07/2019 02:47 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (16)

Resultados Reto Jun19: ¿Quién disparó al Sr. Vikken?

Quién lo diría. Un comediante ha muerto esta noche en El Foro. Me encendí el trigésimo sexto cigarrillo del día mientras observaba su cadáver tendido sobre el asfalto apestoso y maltrecho de esta asquerosa parte de la ciudad. Le llaman El Foro porque solía ser el centro de la metrópoli, pero eso fue hace ya mucho tiempo. Ahora no es más que una cloaca de mafiosos, prostitutas, jugadores, vagabundos, músicos de jazz fracasados y alcohólicos y, lo peor de lo peor, lo más bajo de lo bajo, la escoria de la escoria: escritorzuelos de poca monta. Ahora mismo me encuentro observando los restos sin vida de uno de esos escritorzuelos.
Vikken Straig-algo. Lleva sombrero de bombín, gafas, pelo revuelto, y en su rostro todavía asoma una amplia sonrisa irreverente. Lo vi una o dos veces en los retos mensuales del periódico de El Foro y en la revista de pulp barata conocida como “El Dragón Lector”. Todos los que escriben para el periódico o la revista usan pseudónimos, ya que si tu verdadero nombre sale en una de estas publicaciones puedes considerar tu carrera como escritor acabada. La mayoría ni se molesta en usar pseudónimos creíbles. Sashka, Pafman, Celembor, incluso hay uno que se hace llamar Cabromagno. Estoy seguro de que uno de ellos es el responsable de la muerte de Vikken.

—¡Siento llegar tarde, inspector! —me dijo mi ayudante, el aspirante a inspector de policía Franco Mendiverry.
—Hola, Franky. Se podría decir que tu tardanza ha dejado a nuestro amigo… muerto  —le dije mientras le daba una profunda calada a mi cigarro. Cuánto estilo tengo, joder.
—Lo siento, inspector. Estaba leyendo un relato de Zarono titulado “Historia de los Dioses” (3.9 pts). ¿De quién se trata el muerto, jefe?

El joven había abierto su blog de notas mientras hacía la pregunta. Ah, qué tiempos en que yo también tomaba notas de todo. Ahora me basta con mi impecable memoria.

—Su nombre es…—Me quedé un rato meditando—, bueno, su nombre no importa. Lo que importa es lo que hacía. Se dedicaba a escribir para el periódico y El Dragón Lector. Escribió un relato el otro día llamado “Sin Ideas” (4 pts). Una sátira para el reto de Junio, según tengo entendido. En ella se burlaba de varios escritores de El Foro. No me cabe duda de que uno de ellos es el asesino.
—No me cabe duda de ello a mí tampoco, señor.

Uno de los policías en la escena del crimen, un tal Telcar, se acercó a mí con un trozo de papel en una bolsa de plástico.

—Encontramos esto en uno de los bolsillos del cadáver, inspector. Es una nota que la víctima escribió. Pone: “Franco Mendiverry me lleva acechando varios días y me amenazó de muerte, si aparezco muerto fue él quien me asesinó”. También escribió con sangre en el asfalto el nombre de Franco, y también encontramos esta cartera cerca de la escena del crimen. Se le debió de caer al asesino. Ah, y Franco era uno de los personajes del relato que escribió la víctima.

Dentro de la cartera estaban el carnet de identidad y la licencia de conducir de Franky. Ambos nos quedamos mirando el uno al otro intensamente. Después de un rato, nos echamos a reír.

—Ah, buen detective Telcar, qué ingenuo es. Todo eso fue claramente puesto ahí por el asesino para despistarnos. Obviamente Franky no es el asesino. Creo que sabría si mi compañero es un criminal, ¿no le parece?

Telcar miró a Franky, el cual se encogió de hombros.

—Claro que sí, jefe. Quiero decir, no —dijo Franky.
—Pues claro que no, qué idea más ridícula.

Estos policías de hoy en día se deben de pensar que nací ayer. Años y años en el servicio me enseñaron que, si hay evidencias incriminatorias contra alguien, seguramente sean falsas y todo forme parte de una elaborada y trepidante trama.

—¿No vamos al menos a interrogarlo, inspector? —me preguntó Telcar.
—Paparruchadas. A quien debemos interrogar es a Sashka.
—¿Sashka? —pregunta Franky con los ojos muy abiertos —. ¿La autora de “Volver a Empezar” (4.5 pts)?
—Esa misma. Era muy cercana a Vikken. Tengo entendido que incluso fue la que le sugirió venirse a El Foro.
—Así que es a ella a quien le debo todos estos meses de tortura psicológica a manos de ese hijo de…—Franky estaba estrujando su blog de notas con odio.
—Bueno, bueno, no nos dejemos llevar por cavilaciones banales, Franky, tenemos un misterio que resolver.

El joven inspector dejó de estrujar su blog.

—Claro que sí, jefe.


***


—¡¿Qué el Vikken se nos murió?!

Sashka se llevó la mano a la boca. Había posters de las escenas de sexo de The Witcher 3 colgados por todas partes en su habitación, junto con varios de Chris Hermsworth enseñando abdominales.

—Pues sí. Vikken ha muerto. Alguien le disparó en los genitales y lo dejó desangrándose. ¿Tiene alguna idea de quién pudo ser?

Sashka asintió.

—Pues claro que sí, cacho cazurro. Fue Franco aquí presente. ¿Tú eres tonto o necesitas que alguien te explique lo de cómo entra en la tienda en el relato de Celembor Estrellas sobre Alepo” (5.5 pts)?

Franky se agitó inquieto en su sitio, mirando de un lado a otro de forma sospechosa.

—¿Cómo sabes que fue Franky? —le pregunté a Sashka. 
—Pues porque lo vi con mis propios ojos. Estaba de camino a casa de Vikken para ponerlo fino por sus comentarios del tipo “me hubiera gustado esto”, o “se podría cortar aquello”, cuando vi a Franco apuntándole con una pistola en sus partes nobles. Le gritó algo así como “psicólogo que solo quiere jugar a la Play tus muertos”, y le disparó en un daca esas pajas.

Miré a Franky.

—¿Daca esas pajas? ¿De qué está hablando esta mujer?

Franky se encogió de hombros.

—¡Daca esas pajas, joder! —gritó Sashka—. Que lo hizo así como si nada.
—Si vio el asesinato, ¿cómo es que le sorprendió saber de la muerte de Vikken?
—Pensé que con un betadine ahí abajo iba sobrao.
—No le haga caso, jefe —repuso Franky negando con la cabeza—. Está mintiendo. Lo que pasa es que quiere hundirme para así recibir ella todo el crédito por nuestras coproducciones de fanfics de Geralt de Rivia.

Me volví hacia Sashka. En los ojos de la mujer ardía una furia indescriptible.

—¡HUY LO QUE MA DIXO! ¡Venid aquí dúo de lerdos que os voy a dar unas ostias que os vais a quedar falsificando billetes de 10 borrándole el cero a los de 100 por el resto de vuestra puta vida!

Un aluvión de objetos comenzó a caer en nuestra dirección. Tuvimos que salir corriendo de la casa precipitadamente.

—Qué mal genio tiene, ¿no? —le dije a Franky.
—Y eso que nunca hablaste con ella por el chat.
—Decía que te vio disparándole a Vikken —miré a mi compañero de forma sospechosa—. ¿Tienes alguna coartada para probar que no estabas allí durante el asesinato?
—No.
—¿Y tienes algo que decir en tu defensa?
—Tampoco.

Me llevé la mano a la barbilla, usando todas mis facultades para tratar de decidir si pedir el café cortado o con leche cuando llegásemos a la cafetería. Decidí que con leche.

—Pues claro que no. Eso es porque eres inocente. Si fueras culpable, ya tendrías preparada una elaborada coartada. Esa tal Sashka deliraba, seguro.
—Seguro, jefe. Tus deducciones son de una inteligencia asesina.

Me quedé un par de minutos meditando en sus palabras, tras lo cual caí en la cuenta.

—¡Ah, ya veo lo que hiciste ahí! Inteligencia asesina, muy bueno, Franky.

De pronto, mi teléfono celular empezó a sonar. Cogí la llamada rápidamente y me quedé escuchando. Cuando terminé, sonreí con tanta satisfacción como el día en que me dijeron que mi exmujer había muerto en un accidente de tráfico.

—¿Quién era, jefe?
—Es el comisario. ¡Vikken sigue vivo! Le han quitado la bala de las pelotas y se está recuperando en el hospital. ¡Rápido, tenemos que hablar con él!



***


Cuando llegamos a la habitación del hospital donde atendían a Vikken, vimos que el policía Telcar ya estaba allí. Otros escritorzuelos de El Foro también estaban presentes. Pafman, Celembor, Cabromagno, Shamrocky, Zarono, incluso Duncan. Por lo visto, habían ido a ver cómo se encontraba su camarada escritorzuelo. Vikken estaba inclinado en su camilla hablando con el doctor.

—¡¿Qué me habéis tenido que amputar qué?! —gritaba.
—Lo sentimos mucho, señor Vikken. Era un procedimiento muy complicado y no nos quedó otra opción más que amputar. Sus pelotas están bien, pero la caída le ha dañado la parte del sistema límbico encargada de regular la agresividad. A partir de ahora ya no sentirá deseos de meterse en argumentos y discusiones.
—¡Qué! ¡QUÉ! Salgan de aquí, pinches matasanos lisiados.  A mí no hay herida del cerebro que me impida…

Pero entonces Vikken vio a Franco. Profirió un grito mientras lo señalaba.

—¡Él! ¡Es él! ¡Él es el que trató de acabar conmigo!

Ponderé sus palabras detenidamente.

—¿Qué quiere decir con eso, señor Vikken? ¿Está tratando de hablar metafóricamente, o quizás con ironía?
—No, maldito imbécil, quiero decir que es él quien trató de matarme. ¡Órale, deténganlo!

De pronto, algo hizo click en mi cerebro. Recordé todas las pistas y sucesos de los últimos días. La nota escrita por Vikken alertándonos sobre Franco, el nombre escrito en el asfalto, la cartera, la forma en que Franco estrujaba su blog al hablar de Vikken y cómo decía lo de “tortura psicológica”, lo que atestiguaba Sashka, la falta de coartadas, la revelación del propio Vikken. Todo giró ante mi vista, encajando una pieza con la otra como en un elaborado y sofisticado puzle. Me volví hacia Franco, lo señalé con el dedo y, gritando desde lo más profundo de mi alma, dije:

—¡Franco, tú eres el asesino!
—Joder, al fin te das cuenta, macho —oí a Cabromagno decir.
—Eh, yo no lo maté —Franky dio un paso atrás—. Apenas lo conozco. Todas esas pistas las puso ahí el asesino, como tu dijiste.
—Dijiste algo de tortura psicológica.
—Sí, bueno —asintió —. “Tortura psicológica” es una expresión medio relativa. Puede ir desde un leve malestar hasta odio de por vida. En mi caso me molestó lo que dijo de mis diálogos en el relato del mes pasado, pero de ahí a matarlo hay un cacho.
—¿Qué hay de lo que dijo Sashka? Te vio disparándole.
—Un falso recuerdo.
—¡El propio Vikken dice que fuiste tú!
—El asesino debía de llevar un disfraz muy convincente.
—Ejem, ejem —Vikken se aclaró la garganta—. Franco tiene razón. Él no fue quien apretó el gatillo. Pero fue él quien escribió ese nefasto relato para hacer que todos me odiaran. ¡Él escribió Sin Ideas y convenció a todos de que fui yo! El mío es “Furia de Grigondor” (5.7 pts).

Todos se llevaron las manos a la cabeza y profirieron en un “ooh” al unísono. Franky suspiró y bajó la cabeza.

—Pues sí, me has pillado, inspector. —Ya no quedaba atisbo de inocencia en su voz. Ahora esta había sido reemplazada por soberbia—. Yo escribí Sin Ideas con la intención de poner de mal humor a los escritores de El Foro para que alguno matara a Vikken. Que mis diálogos son genéricos, decía. Que soy un loquero que solo le preocupa jugar a la Play, decía. Ah no, espera, eso lo dije yo mismo. ¡Es igual! Lo que me hubiera reído si alguien matara al Vikken. ¡Y lo hubiera conseguido si no hubiera sido por…!

Franky parpadeó unos segundos.

—Bueno, no gracias a usted, inspector, definitivamente. Usted se podría decir que hasta me ayudó. ¡Pero lo hubiera conseguido si ese malparido de asesino hubiera apuntado a la cabeza en vez de a las pelotas!

Miré a Vikken.

—Entonces sí que estabas hablando metafóricamente.
—No, yo solo estaba dando una definición puntual.
—El caso es —interrumpió Pafman—, ¿quién es el asesino? ¿Le viste bien la cara, Vikken?
—No —repuso éste—. Iba disfrazado de Franco. Desde mi posición se notaba que era un disfraz, pero no fui capaz de discernir su auténtico rostro.
—Tuvo que ser uno de los escritores que figuraban en Sin Ideas.

Todos inmediatamente miramos a Duncan y Cabromagno. Ellos eran los únicos de los presentes, aparte de Vikken y Franky, que formaron parte del relato. Duncan no ignoró la mirada que todos le estábamos dando, y trató de apartarse del grupo disimuladamente, pero estaba posicionado de tal forma que detrás suya había otra camilla. Tropezó y terminó sentado sobre ella.

—Parece que “Hay un Monstruo Encima de mi Cama” (6.1) —dijo Pafman.
—No todo es tuyo, Pafman —negó Cabromagno con la cabeza—. “El Despertar” (6.4) en una camilla después de tomar drogas no hace que la camilla sea tuya.
—Tonterías, las drogas son buenas —dijo Pafman.

Me acerqué a Duncan, el cual temblaba en la camilla.

—Así que tu eres el asesino. ¡Confiesa!
—¡No! Cuando ocurrió el asesinato yo me hallaba en mi casa. Estaba… bueno…
—Ah, no me vengas con excusas ahora, caramelito de fresa. ¡Habla!
—No… no es algo para oídos sensibles…
—¿Viendo porno? —preguntó Pafman.
—No solo eso…
—¿Viendo porno de hermanas gemelas? —preguntó Franky.
—Tampoco…
—¿Viendo porno de hermanas gemelas haciéndolo con su madre? —preguntó Cabromagno.
—Cerca…
—¿Viendo porno de hermanas gemelas haciéndolo con su madre mientras su padre divorciado mira? —preguntó Zarono.

Duncan vaciló unos segundos. Finalmente se derrumbó.

—Sí. ¡Sí! ¡Sí! ¡Confieso, estaba viendo todo eso que dijo Zarono! ¿Era eso lo que queríais oír? Adelante, ponedme las esposas.
—¿También te va el porno de esposas? 

De pronto, un estallido ensordecedor cubrió la estancia. En la frente de Duncan apareció un agujero humeante, y sangre comenzó a brotar. Cayó sobre la camilla, muerto.
Cuando nos dimos la vuelta, vimos a Telcar con su pistola en la mano. El primero en reaccionar fue Cabromagno.

—¡Corre, insensato! —le gritó a Franky.

Pero fue demasiado tarde. Telcar le disparó en el pecho antes de que pudiéramos reaccionar. Mi primer instinto, y el de todos los demás, fue cubrirnos. Nos metimos debajo de la camilla rápidamente.

—¡Que alguien llame a la policía! —grité con todas las fuerzas de mis pulmones.
—Tú eres el policía, coño —Celembor se apretujaba detrás de todos.

Sin embargo, no fue a nosotros a quien Telcar disparó. En vez de eso vació su cargador sobre Vikken.

—¡Toma, toma, toma, y toma! ¡Eso por desvirtuar mi relato El Reino y su Castillo (6.9 pts), malditos malnacidos! ¡La siguiente es Sashka!

Y antes de que nos atreviéramos a salir de debajo de la camilla, abrió la ventana y saltó por ella, perdiéndose en la noche.

—Joder, cómo se ha puesto el Telcar por desvirtuar su relato —afirmó Cabromagno, que por lo visto fue el primero en entender las motivaciones del asesino y por eso trató de alertar a Franky.
—Pues sí —dije—. Al final fue una venganza por hablar gilipolleces, y no por el relato Sin Ideas. Qué se le va a hacer, estas cosas pasan. Lo importante es que nadie ha salido dañado, con la excepción de un puñado de escritorzuelos que no importan a nadie. Caso cerrado.
—¿No deberíamos llamar a Sashka y alertarla? —sugirió Shamrocky.

Todos intercambiamos miradas.

—Naaah…—dijo Cabromagno, estirándose con pereza.
—Meh, estará bien —afirmó Celembor—. Es a Telcar a quien deberíamos alertar, de hecho. 
—Sí, me da palo ahora, este relato ya es más largo de lo que debería.

Y sin más palabras, abandonamos los cadáveres de Vikken, Duncan y Franky, y nos fuimos a jugar a la Play de este último.


********

Categoría principal:

8. Historia de los Dioses, de Zarono.
7. Sin Ideas, de FrancoMediverry95.
6. Volver a Empezar, de Sashka.
5. Estrellas sobre Alepo, de Celembor.
4. Furia de Grigondor, de Vikken.
3. Hay un monstruo encima de mi cama, de Pafman.
2. El Despertar, de Cabromagno.
1. El Reino y su Castillo, de Telcar.


Categorías secundarias:


Mejor escena: El Despertar, 2 pts.
Mejor Personaje Principal: Juan Castillo, de El Reino y su Castillo, 3 pts.
Mejor Personaje Secundario: Styg, de Furia de Grigondor, 4 pts.
Mejor Descripción: Estrellas sobre Alepo, 3 pts.
Mejor Lugar: El centro comercial, de El Reino y su Castillo, 4 pts.

Imprimir

  Reto Jun19 ¿Quien es Quien?
Enviado por: Cabromagno - 01/07/2019 07:11 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (15)

Ala, ya podeis adjudicar autorias a voleo, gentucilla Big Grin

Imprimir

Star I Mentalist: Riders Galaxy Cap 6
Enviado por: axelltvoz - 26/06/2019 07:56 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (4)

Capitulo 6
Adiós Bargra
12:34 am Planeta Bargra
Baly: y dime Axl ¿ como te sientes?, ¿ya puedes levantarte?
Axl: jeje no se tendría que intentarlo
-     Axl intenta pone su pie izquierdo fuera de la cama colocándolo en el suelo, mientras Baly y Lycia le ven y el Capitan Tejon lo mira sentadito en la esquina de la cama este suspira cerrando sus ojos y abriéndolos de nuevo colocando el otro en el suelo sentándose frente a ellos, Baly sonríe apretando su mano derecha y asintiendo y Axl también se ríe y cuando este se levanta intentando dar un paso hacia adelante su cuerpo falla y pierde el equilibro callendo de frente pero Baly le coge en sus brazos y se rie mas fuerte, Lycia se levanta de la silla por el susto y lo coge del hombro.
Lycia: Axl ¿estas bien?.
Baly: me lo supuse tu cuerpo aun sigue entumecido de tanto dormir.
Axl: supongo que si, tendré que descansar unos minutos mas pero creo que tengo un pequeño problema.
Lycia: ¿Cuál?.
Axl: Creo que tengo hambre jeje.                               
-     En eso el estomago de Axl gruñe y este se sonroja, entonces Lycia y Baly se ríen junto con el y esta se dirige a la salida de la habitación para ir a buscar comida para Axl, Baly sienta Axl de nuevo en la cama y entonces Axl coje estirando su brazo en la mesa el comunicador intentando hacer contacto con Carly pero este no recibía ninguna señal y lo coloca de nuevo en la mesa.
Axl: Es extraño que las chicas no se hallan comunicado.
Baly: No te preocupes Axl, estarán bien sabes como son las chicas seguro que se emocionaron con algo en el mercado, solo espero que ellas se hallan acordado de mi recado.
Axl: Si quizás tengas razón me estoy preocupando por nada.
-     Axl coge uno de sus cigarrillos lo enciende y empieza a fumarlo, Baly por otro lado se levanta de la cama y abriendo una puerta en la gaveta toma botella que estaba adentro y la destapa y comienza a beberla mientras un poco de licor sale por su boca resbalándose por su mejilla, Axl al olerlo se ríe dándole un aspirando a su cigarrillo y votando el humo por su boca.
Axl: ¿De donde sacaste eso? , es sangre de Gorrilla ¿verdad?.
Baly: Me conocer bien hermano te sorprenderás lo que se encuentra en este planeta.
Axl: Yo creo que aparte de tu súper cuerpo fuiste dotado con un súper hígado.
Baly: El burro hablando de Orejas debe ser que tus pulmones son rosados.
-     Lycia fue bajando por la entrada principal del castillo lentamente y se topa con una de las sirvientes del castillo y cuando le iba a pedir que llevara comida a la habitación de Axl de la puerta principal se escucha unos ruidos y se abre de golpe, Lycia al ve como un grupo de soldados armados entra a su castillo y de en medio de ellos surge una figura conocida, era Ditayl el cual sonríe y dando la orden los soldados comienzan a disparar pero esta intenta reaccionar subiendo las escaleras y cuando una de las balas iban a impactar en su espalda la sirvienta se atraviesa recibiendo el daño por ella, Lycia la toma en sus brazos pero se da cuenta que esta a muerto y con una fuerte mirada de odio mira el rostro de Ditayl con coraje abrazando con fuerza el cuerpo sin vida de la joven.
Lycia: ¡Ditayl!. ¿Por que haces esto?, Scribe fue derrotado no tienes por que seguir haciendo estas cosas ríndete y afronta tus crímenes con valor ¡cobarde!.
Ditayl: ¿Qué dices?, es cierto que el señor Scribe fue derrotado pero para esto estoy yo aquí, con tu muerte liberare de nuevo al señor Scribe y a la Señorita Rovin y de nuevo el orden absoluto en Bargra se restablecerá
Lycia: ¿como puedes ser tan ciego?. Y seguirlo asi que ha hecho Scribe por ti no te duele las cosas que le ha hecho a nuestra gente y al planeta Bargra.
Ditayl: El señor Scribe nos dio un hogar a nosotros los soldados renegados no dio poder y un estatus seria estúpido que abandonáramos esa posición tan como por simple sentimentalismo, si están con los fuerte obtendrás las cosas buenas Lycia.
Lycia: ¡Ditayl!  
Ditayl: No perdamos mas tiempo cogedla.
-     Ditayl da la orden y Lycia intenta correr por su vida pero uno de los soldados de Ditayl saca un látigo de su cintura y dando un salto alto hacia las escaleras en l aire arremete contra Lycia, el cual se enrolla en sus pies cayendo al suelo  el soldado tira el látigo mientras esta es arrastrada por las escaleras y Ditayl sonríe dirigiéndose a las afueras del castillo mientras arrastraban a Lycia por el suelo dando una ultima orden a sus soldados.
Ditayl: Encuentre a Axl Blaze y Baly Blaze y aniquílenlos y tráiganme sus cuerpo para que Lycia los vea y empecemos la ejecución la cual la transmitiremos a todo el planeta Bargra.
Soldados 2 al 8: ¡Si señor!
-     Los soldados después de escuchar las ordenes se adentran a por todo el castillo buscando los 2 héroes, mientras iban disparándole a sirvientes y otro soldados que poseían armas de corta distancia. Axl y Baly ignorando la situación aun estaban en la habitación conversando y se ve como Axl se había ya levantado mientras hacia algunos ejercicio en su cuerpo poco a poco recobrando su movilidad y despejando los calambres propios por el estado de coma este ultima aun estaba fumando cigarrillos mientras su hermano se encontraba sentando en la silla bebiendo el alcohol de su botella, y fuertes pasos se escuchan en el pasillo cercano a la habitación y Axl los nota y de repente en la habitación entra una de las sirvientas asustada tirándose al suelo, estos se sorprende y cuando iba a entrar la segunda se ve como una ráfaga de disparos la atraviesa y por un momento a ambos se les dilatan las pupilas y en u segundo reaccionan, Baly se levanta de su silla mientras el Capitan Tejon de el susto se esconde bajo las sabanas. Axl toma su arma de la mesa por el mango y se agacha a cerciorarse si la joven esta bien y mirando de nuevo a Baly este con unos ojos serios asiente con su cabeza y Baly se acerca a la pared tocándola con su mano izquierda y haciendo silencio siente como unos pasos mas pesados comienza a correr por el pasillo y cuando Baly siente que están del otro lado de la pare, este cierra su puño derecho con fuerza y una leve corriente de electricidad viajo superficialmente desde su puño hasta su hombro y con un fuerte golpe destrozo la pare atravesándola y golpeando a ambos soldados con fuerza, mandando a uno a fuera por la ventana por la onda de choque y al otro que recibió el impacto directo lo dejo inconsciente sembrado en el piso, este suspira enojado mientras truena sus dedos de las manos y Axl levanta a la joven entre sus brazos preguntándole que ha pasado y esta le susurra débilmente acercando este su oreja para escuchar mejor. La joven le cuenta lo sucedido con Lycia y Axl se enoja levantándola y dejándola en la cama, saliendo de la habitación con una cara seria.
Baly: ¿Que demonio esta pasando aquí?, ¿Acaso estamos bajo ataque enemigo?.
Axl: no es obvio Baly.
Baly: y esto se debe ¿ah?.
Axl: Ditayl el Capitán que se nos escapo en la batalla contra Manablex
Baly: ¡Enserio! Ese desgraciado lo hare pagar espérame aquí.
Axl: ni hablar iré contigo.
Baly: ¿Ya recuperaste tus habilidades?.
Axl: No pero tu no tienes tu traje no sabemos cuantas soldados son asi que lo mejor es que lo hagamos juntos.
Baly: Pero aun tengo mi Bilocalizacion.
Axl: Baly ya lo decidido juntos o nada.
Baly: esta bien pero no te sobre esfuerces.
Soldado 4: ¡Aquí están vengan!.
-     El soldado al verlos llama a los demás y otros dos van en su ayuda y entre los 3 comienzan a disparar en el pasillo, Baly usa su velocidad desplazándose rápidamente caminado entre las paredes techo en una espiral acercándose a ellos, mientras Axl activa su hacha y esta se arma exponiendo su filo de plasma en ambas caras  corriendo el line recta mientras desviaba las balas con gran habilidad, los soldados se quedan sin munición y Baly llega al frente de ellos y a uno de ellos lo golpea con fuerza impactándolo contra la pared los otros dos intentan golpearlo el de su izquierda con un sable y el otro con un garrote pero este e esquiva el ataque de sable tomando la mano de el soldado con fuerza y este al sentir la presión fuerte se asusto y Baly lo azota fuertemente contra el suelo dejándolo inconsciente, el otro al ver la escena se petrifica de miedo pero al final decide atacarlo y golpea en la cabeza con fuerza pero el barrote se rosp a la mitad cayendo el pedazo al suelo el soldado se le brotan los ojos mientras su boca se queda abierta sorprendió por la resistencia de Baly, y un Baly enojado se girando mirándolo con una sonrisa sádica y enfadada y la silueta imaginaria de un diablo se dibuja en la espalda y toma al soldado por la cabeza y le da 3 rodillazos con su rodilla izquierda dejándolo inconsciente al ultimo cayendo al suelo noqueado y con unos espirales dibujados en sus ojos, Axl lo alcanza y Baly se sonríe rascando su cabeza con su mano izquierda.
Axl: Pobres criaturas, ¿Siempre tienes que ser así?.           
Baly: ellos empezaron, y veo que no estas tan mal.
Axl: hago mi mejor esfuerzo.
-     Y la pared que tenían al frente de ellos comenzó a agujerearse por disparos desde afuera del castillo ellos al ver como poco a poco iba cediendo la pared deciden separarse rápidamente Axl baja por las escaleras que estaban cercanas mientras Baly decide dar un salto abriendo un agujero en el techo buscando mas soldados arriba, y desde afuera se ve a Ditayl que esta crujiendo sus diente mientras tiene sujetada a Lycia con sus manos mirando en dirección a donde disparaban los soldados y este recuerda como minutos antes vio como cayo uno de sus hombres por el ataque de Baly y un gran coraje invadió su cuerpo.
Ditayl: Malditos Riders, seguro fue Baly Blaze no estaban tan débiles como pensábamos
-     Ditayl gira su cabeza y ve como otro pelotón de soldados iban entrando desde la entrada y sonríe mandándolos a que entraran adentro de el castillo a buscarlos, dejando solo a algunos que cubrían al castillo desde las murallas de la entrada y un grupo de 5 soldados en el patio, pero en el horizonte uno de los que cubría la muralla  da un grito de alerta al ver como un deslizador se acercaba la cual eran Carly y Oda, Ditayl manda a que les dispare y entre una ráfaga de balas Carly pilotea bien la unidad esquivándola y cuando esta cerca de entrar al castillo  esta acelera aun mas y al llegar ella tomando a Oda asustada por la mano salta junto con ella impactando la unidad en una de los balcones donde estaba algunos de los soldados que por suerte lo corren para esquivarla las dos caen adentro del patio del castillo, Ditayl al verlas gruñe de enfado por notar que están ilesas y que el grupo a fracasado, sus soldados le apuntan para dispararles, a lo que Carla se pone seria tomando una posición de guardia para prepararse para la acometida de balas mientras Oda empuñando su pincel la copiaba, pero en ese momentos en el este del castillo se sintieron unos disparos láser los cuales impactan el los pies de el grupo de soldados y estos caen al suelo heridos y deshabilitados Ditayl se sorprende alzando su mirada al cielo y ver como la Anemone salía de su modo de camuflaje y un Benny piloteando mientras seguía disparando a los soldados de la coronizas de el castillo, y estos para escapar del daño se lanzan al vacío saltando hacia afuera, Carly y Oda sonríen al ver que su buen amigo esta sano y salvo y a llegado en momento oportuno.
Carly y Oda: ¡Benny!, llegaste.
Ditayl: Maldición también el grupo del hangar a ¡fallado!.
Lycia: Señor Benny, Señorita Oda y Señorita Carly.
Oda, Carly y Benny: Tranquila Lycia hemos venido a rescatarte. 
Baly: No se olviden de mi.
Carly, Oda y Benny: ¡Baly!.
Ditayl: ¡Baly Blaze!.
-     Baly se miraba desde la sima del Castillo mientras tenia sostenido por el cuello con su brazos derecho uno de los soldados de Ditayl que deja caer al patio y este choca contra la arena quedando inconsciente y con círculos en sus ojos, Ditayl se sorprende mucho abriendo su boca sorprendido tornándose pálido, mientras Baly comienza a girar en forma de calentamiento su brazos izquierdo mirando con malicia a Ditayl que se petrifica de miedo
Baly: Ditayl, ¿acaso nuestro ultimo encuentro no te enseño nada?       
-     Y una fuerte ráfaga de viento azota el Luau de Baly levantándolo y todos los presentes quedan sorprendidos al ver bajo el libano paño y una luz brillante como un sol sale de entre sus piernas dejando ver sus partes nobles, a lo que Carly y Oda se sonrojan con vergüenza Benny se sonroja al verlo desde la nave que daba círculos y Lycia lo mira extrañada junto con Ditayl.
Carly Oda y Benny: ¡Baly por favor!, usa ropa interior.
Baly: jajajaja los verdaderos hombres no usamos ropa interior los sábados.
Carly, Oda y Benny: Pero hoy es Lunes.
Baly: Jodanse los Lunes también si queremos.
-     Baly ríe a carcajadas y flexionando sus piernas y lanzándose contra el vacío y cae fuertemente en el patio levantando un cumulo de arena que al dispersarse la nube todo pueden verlo como este cae de rodillas pero al dispersarse observan que este empieza a temblar todo su cuerpo, ya que el impacto le a dolido en todo su cuerpo los chicos de Riders suspiran bajando su cabeza con decepción, y Ditayl aprovecha el momento sacando una pistola laser y amenazando a Lycia en la cabeza, llevándola entre forcejeos a dentro.
Baly: Como duele sin el traje.
Ditayl: ¡No puedo perder de nuevo!, nos encerraremos en el castillo si ustedes no se marchan de aquí o intentan algo juro que la matare.
Axl: Arte de Batalla, Técnica nº1 Ataque Especial ¡Hacha de Seraphim!
-     Una fuerte onda brillante de color verde se ve que estalla desde la entrada al castillo atrás de Ditayl el cual detiene su entrada por la explosión y apenas se dispersa el humo ve como uno de sus soldados empieza arrastrase desde el piso saliendo a fuera y cayendo inconsciente y una figura que se acerca lentamente caminando mientras empuñaba un objeto que brillaba cual oro, también un pequeño circulo rojo el cual emanaba un ligero humo acendente que era la figura de su cigarrillo, Ditayl tiembla de miedo al reconocer la figura el cual era Axl que caminaba entre los soldados inconsciente de Ditayl parándose frente a el apuntando con su hacha empuñándola con su mano derecha, y con su izquierda tomaba su cigarrillo en sus dedos para tirarlo al piso y pizarlo con su pies izquierdo.
Ditayl: Axl, ¡Axl Blaze!
Axl: Ditayl lo tiempos de tu amo ya han terminado ríndete.
Ditayl: no esto no puede estar pasando ustedes, no son humanos deben ser demonio, ¡no! Me diego a perder así al menos Lycia tu vendrás conmigo.
Lycia: ¡Ditayl!, detente.
Axl: ¡Carly Ahora!.
Carly: si ¡Cuerpo de Alma!.
-     Carly usa su Habilidad y rápidamente su alma viaja al cuerpo de Ditayl posicionándolo y tomando control antes que este tirara del gatillo bajando su arma y tirándola Lycia que tenia sus ojos cerrados con lagrima se sorprende al ver como es soltada, mirando como Carly se sonrie en el cuerpo de Ditayl y esta gira al ver el verdadero cuerpo de Carly sostenido por Oda y esta le hace una señal de estar bien subiendo su pulgar, Lycia se hecha hacia atrás corriendo en dirección donde esta Axl en su espalda mientras mira el CUERPO DE Ditayl.
Carly: Baly ¡Hazlo Ahora!.
Baly: No tienes que decírmelo.
-     Carly libera el cuerpo de Ditayl regresando al suyo y al recobrar su consienta Oda la abraza con alegría, Ditayl al recuperar su cuerpo y mirar a los lados y ver que Lycia no esta junto a el si no con Axl este intenta buscar su pistola en el suelo para apuntarle pero cuando va hacerlo, Baly que corria hacia el con gran fuerza lo golpea teniendo los brazos frente a zu rostro cruzado, tacleándolo con fuerza y apenas hace contando los descruza y este sale volando fuertemente en el cielo, Baly terminado e el lado apuesto de el después de realizar su embestida.
Baly: ¡Tacleada de Volteo!.
Ditayl: ahhhhh.
-     Ditayl en el aire girar rápidamente en su cuerpo hasta que este cae hacia debajo de la arena enterrado en medio cuerpo inconsciente, mientras una pequeña corriendo electricidad paseaba por su cuerpo entumeciéndolo, Baly se gira mientras coloca sus manos en su cintura sonriendo fuertemente y la corriente de energía seguía paseando por su cuerpo, Lycia quien sonríe aliviada y los demás se relajan al ver que la emergencia a sido neutralizada.
Lycia: una vez mas Axl, tu y tu equipo nos han salvado.
Axl: tranquila Lycia ese es nuestro trabajo además somos amigos eso es lo que los amigos hacen.
Baly: verdad que si jajajaja.
Axl: este, Baly tu Luau.
Carly, Oda Benny: ¡Baly Encerio Tapate!.
Baly: Jajajaja Lunes informal.
Todos: ¡Baly!.
-     Despues de esos sucesos Ditayl y sus hombres fueron encerrados y el grupo de los Riders cada uno tomo distintos caminos en el planeta ya que la partida estaba cerca, Benny fue al funeral de Stuardi el cual mientras los sobrevivientes del equipo de mecánicos lo lloraba y su esposa e hijo mientras admiraba Benny con ojos tristes la tumba de su buen amigo dejando unas flores en ella y abrazando a su familia sonriendo agachando  y levantando la cara de su hijo mirándolo con una sonrisa.
Benny: Tu padre fue muy Valiente, siéntete siempre orgulloso de el Studi.
Studi: ¡Si!.    
Benny: El no esta pero yo si prometo cuidarte te daré esto aun que me valla y si tienes problemas llámame y vendré ayudarte, recuerda Studi se fuerte y siempre se valiente como tu padre
-     Benny saca de su bolso un comunicador personalizado el cual le entrega al niño y este con lagrimas sonríe y lo abraza, después de unos segundos este se separa de el y se levanta y cuando esta apunto de irse, el grupo de mecánicos lo ve lloroso y se avalansan todos a el sonriendo  y llorando mientras se despiden
Mecánicos: Señor Benny ¡lo extrañaremos!.
Benny: Si yo también pero sueltamente debo irme.
Mecánicos: prométenos que nos visitara.
Benny: ¡si!, si yo lo prometo pero suéltenme.
Mecánicos: Señor Benny.
-     Carly estaba a fuera de la nave esperando junto con Oda la cual las personas que había ayudado con sus invocaciones le agradecían dejándole una montañas de regalos los cuales tenían frutas ropas y demás cosas que estaban cargando en carretas adentro de la nave los Bargranos mas fuerte. En eso Carly mientras observaba siente como una mano pequeña le a la desde su falda y al girar ve que son 2 niños y al reconocerlos eran del grupo de personas que rescato en el castillo los cuales le regalan un ramo de flores moradas, Carly se sonroja y sonríe mientras acaricia la cabeza de ambos y nota que el resto de los demás rehenes estaban tras de ellos inclinando su cabeza en señal de agradecimiento, Benny llega corriendo rápidamente entre la multitos mientras esta llorando colocándose atrás de Carly escondiéndose en su espalda y ve que atrás de el iban persiguiéndolo el grupo de mecánicos que con gran pesar le estaban echando de menos antes de irse.
Benny: Carly diles que se detengan.
Oda: Así que tus admiradores no te quieren dejar ir.
Mecánicos: Señor Benny ¡no nos olvides!.
Benny: ¡Ya dije que no lo hare!.
Carly: se ve que te quieren mucho.
Benny Carly no empieces.
Baly: que fastidio aun no estamos todos verdad, Axl siempre hace lo mismo dice una hora y nunca esta preparado.
Capitán Tejón: Wiiiii wiiii.
-     Del hangar de la nave sale Baly volando piloteando un deslizador en forma de rueda con tubos de escape atrás y poseyendo dos cañones frontales este ya poseía su acostumbrar traje de batalla, mientras el Capitán Tejón estaba montando aferrado a su hombro pero este tenia puesto un Luau con la cara de el bordada, Benny al ver que ya estaba montando el dispositivo se sorprende y enoja.
Benny: ¡Baly! La MonoCleta era una sorpresa que quería enseñarles, ¿Por qué siempre eres así?
Baly: ¿Qué acaso esto era para alguien mas?,
Benny: es tuyo pero aun no estaba lista, hay bueno has lo que te plazca ese dispositivo es delicado puede volar pero no lo fuerces por favor ve y busca a Axl para irnos.
Baly: tanto drama para algo que es mío si tranquilo, pero no se llamara Monocleta mejor la Vengadora.
Benny: ¡Vengadora!, Ok pero enserio ¡no lo fuerces Baly!.
Mecanicos: Señor Benny.
Benny: ¡Y Apresúrate con Axl!.
Baly: Ok.
Capitán Tejón: wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
-     Y Baly tomando el volante acelera a fondo rápido despegando con fuerza dejando una nube de polvo a su paso mientras todos se cubre Carly al abrir sus ojos ve como Benny se queda pálido y petrificado al ver que Baly ignoro sus advertencias, en eso en las lejanías dela zona de despegues en las ruinas de el castillo Axl se encontraba mirando el horizonte mientras recordaba la batalla contra Manablex y los sucesos ocurridos en el planeta sosteniendo su hacha, y un ligero humo de su cigarrillo que dejaba un camino desde la altura este ya poseía su uniforme habitual y una fuerte brisa azotaba su ropa, teniendo una conversación consigo mismo en su mente.
Axl: Bargra, este planeta fue toda una aventura nos emocionamos peleamos sufrimos pero al final ganamos, Ditayl, Rovin, Scribe y por su puesto Manablex fueron oponentes fuertes que nos llevaron hasta nuestros limites pero.
Seraphim: pero no encontraste tampoco lo que estas buscando aquí verdad Axl
Axl: Me conoces bien Seraphim
-     Seraphim la cual despierta tomando forma de uno pequeño unicornio formado por llamas doradas que Axl solo podría ver este sonríe al verla y los dos se quedan mirando el campo de batalla mientras su cigarrillo se consume entre sus labios, y una fuerte brisas los azarea haciendo que las llamas de Seraphim se meneen con el viento.
Seraphim: Algún día nos toparemos con el Axl
Axl: si lo se ¡Ronlece!, Doctor Wild Ronlece. Lo encontrare algún dia y lo llevare ante la justicia galáctica lo que nos hizo a nosotros y a todos lo que fuimos victimas de sus experimento los vengare
-     Axl recuerda levemente fragmentos del pasado y se ven recuerdo de Baly siendo operado y el estando en una maquina con agua y chupones en su cuerpo mientras veía varios doctores observándolo en un estado semi inconsciente y la figura de uno en especial, este aprieta fuertemente sus puño y Seraphim al verlo cierra sus ojos y coloca su frente junto con su mejilla acariciándola este al sentirla la toma con sus manos cerrando sus ojos.
 
Axl: Pensé que Scribe como tenia contactos con bajos mundo podría saber algo de el pero al leer su mente no conseguí nada.
Seraphim: Tranquilo Axl todo a su tiempo algún día nos toparemos con el lo importante es que yo estaré hay en ese momento para ti.
Axl: Gracias Seraphim.
Baly: ¡Axl! ¿Qué haces?, deja de perder el tiempo hombre.
-     Baly sale surcando los cielos mirando a Axl dese arriba abrazando el aire y se acerca con la moto, este al verlo sonríe y cuando gira a volver a ver a Seraphim esta se había marchado, Axl vota su cigarrillo y guarda su hacha y Baly desciende con la nave, Axl sorprendido por el modelo sonríe y sube a el en la parte de atrás y el Capitán Tejón al ver a Axl salta hacia el enredando de en su cuello sonriendo.
Axl: Capitán Tejón hola, ¿Y esto que es?.
Baly: no es esto es la Vengadora y es algo que  hizo Benny para mi.
Axl: veremos cuanto te dura.
Baly: igual si la daño hare que la repare, ahora sujétate.
-     Baly despega y en pocos minutos llegan a donde esta la nave y Lycia estaba hay esperándolos para despedirse Baly desciende y Axl se baja y el Capitán Tejón vuelve con Baly el cual da un giro en el aire y sale al Hangar para ir a guardar la vengadora, Lycia con lagrimas en los ojos mira a Axl y se hagacha agradeciéndole junto a todas las personas presente.
Lycia: Muchas Gracias Axl Blaze a ti y a tu tripulación Oda, Carly Benny Baly, desde el fondo de nuestro corazón ¡gracias!.
Axl: No hay por que Lycia
Carly Adiós Lycia.
Oda nos vemos Pronto.
Axl: Adiós Lycia cuida mucho a tu pueblo y recuerda siempre seremos amigos si necesitas ayuda.
Lycia: si ya se que cuento con ustedes.
Axl: suerte entonces Reina Lycia.
Baly: ¿Es que no se quieren ir?, apúrense ya Benny esta cerrando el hangar a si ¡Adiós Lycia!
-     Baly grita desde el hangar y Carly Oda y Axl corren hacia el montándose mientras hacen señal con sus manos despidiéndose y la gente igual y Lycia dice adiós levantando su mano con sonrisas y lagrimas, Benny mientras piloteaba la nave cierra el hangar y la nave comienza hacendar y despega hacia el espacio entrando en el estando afuera del planeta, a lo que todos se reúnen en la sala de control y se abre la puerta y el resto entran por la puerta y Benny sentado en los controles esperando ordenes y Baly camina mientras Bebe una botella de alcohol se queda parado en medio Carly se sienta en el filo de uno de los tableros subiendo un poco su bufanda para seguir tapando su boca, Oda se sienta en el suelo mientras saca de un compartimiento en el suelo unos cuadernos de dibujos, y por ultimo Axl queda en medio de la habitación y saca sus cigarrillos de su chaqueta sosteniéndolos con su mano agitándolo hasta que saca uno colocándolo en su boca.
Baly: Y bien ahora que haremos.
Axl: Es simple la misión aun no a terminado ahora hay que entregar el Anillo Manba Verde a los Jinetes Alfas, Benny coordenada del cuartel mas cercano de los Jinetes.
Benny: Son las b14 – a56. Axl en el Planeta Nesllagama.
Axl: bueno es el siguiente objetivo comunícame con ellos Riders terminemos nuestra misión nunca hemos hido a Nesllagama.
Fin…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Imprimir

  Depravación sexual en la Antártida
Enviado por: Duncan Idaho - 25/06/2019 03:38 PM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Sexo salvaje y sin escrúpulos en la Antártida: el científico que guardó silencio durante décadas

Ocurrió en algún punto entre 1911 y 1912. Un científico en la Antártida se iba a llevar consigo un secreto inconfesable para el gran público. El hombre quedó tan horrorizado con la depravación sexual que acababa de ver que tardamos medio siglo en saber los oscuros secretos que tenía reservada la expedición histórica.

Así fue como se inició el viaje rumbo a Sudáfrica para luego enfilar a Melbourne y Nueva Zelanda, paso previo para dirigirse hacia la Antártida a finales de noviembre de 1910.
Unos meses después la expedición se divide en dos grandes grupos: por un lado el grupo de Scott para alcanzar el ansiado Polo Sur, por el otro se formaba el denominado como “equipo Norte”, cuya misión era explorar y realizar una serie de trabajos científicos al este de la isla de Ross. Este grupo estaba dirigido por Victor Campbell y en el mismo se encontraba Murray Levick tomando fotografías. El lugar no debió de gustar al equipo, ya que según sus registros deciden dar marcha atrás y volver al cabo Evans donde se encontraba Scott y el Terra Nova.

Poco después el equipo Norte inicia una nuevo viaje, en este caso navegan hacia el norte para instalarse en la bahía Robertson, muy cerca del cabo Adare, donde construyen un refugio a poca distancia de las antiguas instalaciones del explorador noruego Carsten Borchgrevink.
Y es en este punto de la historia donde Levick iba a tener un encuentro revelador con una especie animal. Un encuentro tan espeluznante para este científico y gentleman británico que lo registraría como un secreto que no debía ver la luz.


El secreto de Terra Nova

Si en la expedición Discovery fueron los primeros en dar una descripción de referencia del pingüino emperador, Levick podría hacer lo mismo con la otra especie de pingüinos que vive que el continente antártico. El equipo Norte pasó el verano antártico 1911-1912 en aquel refugio. Para Levick, un hombre de ciencia pero también un hombre de aquellos tiempos (moralista y victoriano), supondría un momento histórico. El tipo podría ser el primer científico en observar la colonia de pingüinos Adelia estudiando un ciclo de cría entero.

El pingüino de Adelia es común en la zona y hoy pasa por ser (junto a los emperadores) de los más comunes: pingüinos que tienen de 60 a 70 centímetros de longitud, alrededor de 4 kg de peso cuyo rasgo distintivo es el anillo circular blanco que rodea el ojo y las plumas en la base del pico. Además, su cola es algo más larga que la de otros pingüinos.

Hoy sabemos también que cuando llega el mes de octubre se reúnen en los lugares de reproducción. Allí se pueden apreciar los nidos, consistentes en un grupo de piedras apiladas entre sí. Los machos se hacen escuchar ante las hembras a través de un rugido seguido de una especie de fuerte llanto. En diciembre, cuando la hembra pone los huevos, tanto el padre como la madre del futuro bebé pingüino se intercalan en la tarea de incubar el huevo; mientras uno se queda incubando el otro va a por comida. Cuando llega el mes de marzo la feliz pareja regresa al mar junto a su cría.
Una estampa de película de Disney que seguramente es la que esperaba encontrar el bueno de Levick, quién también muy probablemente se veía en los libros de historia con los registros que estaba llevando a cabo. Según podemos saber también hoy, la expedición tuvo que hacer frente a las fuertes ventiscas y el frío gélido. Para Levick todo aquello era soportable, en cambio la perversión de los pingüinos era algo muy distinto para una mente de aquellos tiempos.

Una mañana gélida el hombre se levanta temprano para contemplar y anotar el devenir de la colonia de pingüinos. En un momento dado dos pingüinos machos se alejan de una zona masificada. Entonces es cuando la versión más moralista de nuestro científico en el Ártico vuelve la cabeza ante aquella aberración. Levick es testigo de cómo los dos machos jóvenes dan rienda suelta a sus instintos más salvajes y se funden en una tórrida escena sexual. Levick no da crédito, lo anota, pero ese día no le cuenta a nadie lo que había visto. El hombre piensa que aquello debía ser producto de dos animales con algún problema.
Al día siguiente se vuelve a levantar temprano y acude al mismo punto del día anterior. Aún tiene las imágenes en su cabeza pero rápidamente se olvida y comienza a registrar lo que ve. A lo lejos parecen estar jugando un grupo de pingüinos adultos con crías, pero lo que parecía un juego se torna en algo más turbio. Los pingüinos adultos están teniendo sexo con las crías en un acto salvaje para el científico. Sin tiempo casi para poder asimilarlo otro grupo de machos parece estar forzando a una hembra. ¿Será posible una violación entre pingüinos?


Al acabar la jornada el hombre llega al refugio apesadumbrado. Se pregunta si el mundo está preparado para saber semejante aberración o si él debía ser la figura histórica que muestre esta perversión al público.
Los días siguientes continuaron con escenas cotidianas junto con algún acto salvaje, pero sin duda nada como lo que pudo apreciar más tarde. De repente, un grupo de machos jóvenes se alejan del grupo y se acercan al cuerpo de una hembra muerta. Levick aprecia como el cadáver comienza a servir como medio para satisfacer los deseos sexuales. ¿Necrofilia con pingüinos?

Suponemos que en este punto Levick decidió que aquello no se iba a hacer público, o al menos él no sería el encargado. En sus registros denominó lo que había visto como una “depravación sexual” de los pingüinos, una que consideraba demasiada impactante para el público de hace 100 años.
Levick atribuyó estos actos a los “machos gamberros” y anotó sus observaciones en griego para que sólo las mentes más inteligentes pudieran entender los horrores que había presenciado. Tras un largo periplo en el refugio el científico regresó a casa. A su vuelta a Gran Bretaña el hombre publicó un artículo bajo el título de Natural History of the Adélie Penguin. Sin embargo la sección que debía explicar estos comportamientos sexuales del animal fueron eliminados para preservar la decencia (según Levick).


El científico utilizó este material censurado como la base de un paper separado, Sexual Habits of the Adélie Penguin, que hizo circular de manera confidencial entre un pequeño y selecto grupo de expertos. De hecho, las observaciones de Levick resultaron estar muy por delante de su tiempo. Los científicos tuvieron que esperar otros 50 años antes de que se revelaran las “travesuras” sexuales de los pingüinos Adelia, aunque para entonces sus escritos y registros detallados se habían perdido para la ciencia.
Hasta el año 2012, momento en el que la investigación de Douglas Russell, del Natural History Museum, descubrió una copia del texto de Levick entre los registros de las expediciones de Scott. Cuando el investigador se dio cuenta del hallazgo rápidamente acudió a Polar Record para publicarlo junto a un pequeño análisis como acompañante al texto del científico.
Russell explicó que la publicación estaba marcada como “no publicable” junto a los informes oficiales de la expedición de Scott. Levick detallaba en el mismo sobre la frecuencia de la actividad sexual, sobre el comportamiento homosexual, el comportamiento aparentemente aberrante de los machos con otras hembras y con las crías, sobre la necrofilia, la coerción sexual y el abuso sexual y físico al que eran sometidos las crías.

Para el investigador las observaciones de Levick fueron exactas y precisas y merecedoras de la publicación. Su obra perdida, además de histórica, tenía una serie de momentos “atractivos” a la hora de describir a los pingüinos machos en sus “depravadas reuniones”:

Cita:Los pingüinos Adelia se juntan en pequeñas bandas de gamberros, más o menos de media docena o más, para luego dedicarse a molestar con sus depravaciones. Las hembras lesionadas son montadas por estos miembros de las pandillas, otras tienen a sus crías maltratadas e incluso algunas son aplastadas.
Lo cierto es que hoy entendemos un poco más acerca de lo que vio Levick hace más de 100 años. Los estudios actuales permiten saber el por qué de estos comportamientos de los aparentes pingüinos hooligan. El mismo Rusell lo explicaba en su análisis:
Cita:Los pingüinos Adelia se reúnen en sus colonias en el mes de octubre para comenzar a reproducirse, un espacio en el tiempo donde tienen muy pocas semanas para ello y los adultos jóvenes no tienen experiencia sobre cómo tienen que comportarse. Por eso muchos responden a señales inapropiadas.
Por lo tanto, la aparente depravación de su comportamiento, por ejemplo con un pingüino muerto con los ojos entreabiertos, tiene su razón de ser en que para los machos jóvenes tiene la misma apariencia que una hembra complaciente. Así llegamos a la llamada necrofilia que Levick presenció y que tanto le disgustó. Además, el pingüino es el más humano de todas las aves en su apariencia y su comportamiento es aquel que más se suele interpretar en términos antropomórficos.


Por esta razón el comportamiento de los pingüinos Adelia (cuando fueron observados por primera vez) parecía especialmente chocante. Además y como explica Russell, Levick era un hombre de su tiempo, que además viajaba con un grupo de hombres bajo unas circunstancias especialmente difíciles y encontrándose una conducta que ni esperaba ni entendía.
El descubrimiento del trabajo censurado de Levick es importante porque ayuda a arrojar más luz sobre una de las especies sobre las que recae el indicador de alarma sobre el cambio climático. Estos pingüinos necesitan hielo para desplazarse y pescar, y cuando el hielo desaparece, el número de su especie también, lo que debería suponer una advertencia de que las cosas no marchan bien.

En cuanto al Scott, el explorador británico al mando del Terra Nova que luchó con todas sus fuerzas por ser el primero en llegar al Polo Sur, el hombre tuvo un final trágico. El 17 de enero de 1912 Scott llegaba por fin al Polo Sur con otros 4 miembros. Una proeza empañada por el hecho de que Amundsen lo había conseguido el 14 de diciembre de 1911. En el viaje de vuelta a casa Scott y el resto del grupo fallecieron debido a la falta de alimentos y las condiciones extremas que se encontraron por el camino.

Imprimir

  novela sin titulo, capítulo 1
Enviado por: Draig - 24/06/2019 04:30 PM - Foro: Tus historias - Sin respuestas

     La luz del sol abandonaba poco a poco el bosque muerto, se ocultaba para dar paso a la oscuridad de la noche. En este lugar de tierra negra, una mujer joven con rulos dorados y ojos azules había dado a luz a su primer hijo. Pero ella no sobrevivió al parto. El pequeño no hacía otra cosa que llorar y como si su llanto entristeciera a los cielos, había empezado a llover.
     
     En medio de aquella terrible lluvia que poco a poco se convertía en una poderosa tormenta, el pequeño lloraba cada vez más fuerte como único medio para luchar por sobrevivir.
     
     Todo indicaba que este era el fin del recién nacido, pero entonces un hombre con capucha negra se le acercó caminando lentamente, lo levantó y lo envolvió en una manta azul. Se llevó a la criatura lejos de aquel bosque muerto, hasta las profundidades de un castillo hecho en su mayoría de piedra, hasta una enorme sala con piso de oro negro y em la pared se encontraban cuadros con pinturas de mujeres mueriendo en la hoguera. Al frente de aquel hombre encapuchado se encontraba un trono hecho de plata con diamantes incrustados en los soportes, y, sobre el trono, el poderoso rey Rafael Gallardo II. El rey vestía con ropas de oro hilado que combinaban con su corona de ese mismo material; sus rasgos eran los de un hombre rudo al que el peso de sus primeros cuarenta años de vida comenzaba a notársele.
     
     El hombre encapuchado era Leonardo III y su trabajo era ser el guardia personal del rey, aunque generalmente nunca se apartaría de su señor, en este caso había sido el mismo rey quien le ordenó ir a aquel bosque a buscar a este pequeño, todo sin darle explicación alguna sobre el asunto.
    
    —He traído al pequeño con usted, mi señor. —Leonardo III se inclinó mientras dejaba al pequeño cerca del trono y sentía gran curiosidad.
    
       —Puedes marcharte ahora —respondió el rey sin hacer algún gesto.
    
     Leodardo III se marchó para esperar a su rey en la entrada de la sala real. El rey se levantó del trono y caminó lentamente hasta donde estaba el recién nacido y lo cargó.
    
     —Tú eres la esperanza del reino ante la calamidad que se acerca —dijo el rey mientras acariciaba el rostro del niño—. Desde ahora eres mi nuevo hijo, el número dieciséis en la línea de sucesión al trono y si demuestras ser lo que espero de ti, llegado el momento serás el número uno.
    
      Desde muy joven, Rafael Gallardo II fue instruido por su padre, Rafael Gallardo I, en el desarrollo y uso de la capacidad de “ver todo” que el tercer ojo otorga. Su padre desde el principio le había explicado que hace unos seis mil años, era común que las personas desarrollaran aunque sea un poco el uso del tercer ojo, que entre otras posibles capacidades, permitía mediante la meditación ver cualquier cosa hubiera pasado, que estuviera sucediendo o que pasaría, sin importar el lugar; también le explicó que con el pasar del tiempo la mayor parte de la gente dejó de creer que hacer ese tipo de cosas fuera posible, por lo cual sólo unas pocas familias conservaron el uso de las técnicas para abrir el tercer ojo y que en el caso de ellos, la casa real de los Gallardo, se había hecho tradición transmitir estas técnicas en secreto entre los varones de una generación a otra; además llegó a decirle que algunas pocas veces, había surgido tanto en la casa Gallardo como en algunas de las otras que conservaron estas técnicas, alguien capaz de utilizar alguna de las capacidades adicionales y que entre ellos hubo un hombre llamado Antonio que utilizó la capacidad de manipulación mental para someter gran cantidad de reinos, aunque la terrible ambición de poder  provocó la muerte de Antonio al haber forzado su tercer ojo hasta el extremo de acabar con un agujero en su frente. Hoy en día todas esas capacidades eran recordadas meramente como mitos entre la mayoría de la gente.
     
      Rafael Gallardo II, al igual que sus ancestros, dirigía el reino no sólo como lo haría un hombre común, sino que gran parte de sus decisiones se basaban en información obtenida a través de su tercer ojo. En su caso se centraba principalmente en ver sucesos futuros, en esta ocasión, hace unos meses había tenido una visión acerca del nacimiento de un hombre que salvaría el reino y que ese hombre sería la reencarnación de uno de los míticos dragones. Así que había mandado a su guardia real personal a ir al lugar donde nacería el niño.
    
     Rafael Gallardo II salió de la sala real.
    
    —Esperame en la sala de meditación —dijo el rey a su guardian real, Leonardo III.
    
    Leonardo III asintió con la cabeza.
    
     Rafael Gallardo II caminó hasta llegar a una puerta de madera y entró sin tocar. Ahí encontró a las tres doncellas encargadas de la crianza, todas vestidas con sus respectivos uniformes negros y con los anillos de plata que les identificaban como tales. Ellas no se sintieron sorprendidas por esto: el rey nunca tocaba las puertas antes de entrar a algún sitio del castillo y era el único hombre que tenía permitido acceder a la habitación de ellas. Sin embargo, cuando notaron al pequeño en los brazos de él no pudieron evitar dejar sus bocas abiertas.
    
     —Su majestad, ¿acaso una de sus compañeras ha dado a luz? —preguntó María, la más joven de las tres doncellas, una morena de ojos verdes—. No sabía en absoluto que alguna de ellas estuviera embarazada otra vez y…
    
    —No, no es de mi sangre, aunque es mío desde ahora. —El rey cerró los ojos un par de segundos, a la vez que exhalaba aire profundamente antes de continuar—. Por el bien del futuro del reino he dado órdenes para que rescaten a este pequeño, aunque no he decidido nada acerca de cuál debería ser su nombre. —colocó al niño en los brazos de María —. Pero es mi nuevo hijo y ustedes lo cuidaran.
     
     —Comprendo, seguiremos sus órdenes, su majestad —respondió María.
    
    Poco después, el rey se marchó hacia lo profundo de la biblioteca a buscar un gran libro que tenía el contenido más completo acerca de los mitos.
     
   Él llegó rápidamente a la sección de la biblioteca donde se encontraba aquel libro y tras montarse en la escalera de plata, lo extrajo, cuyo título era “Creencias de la Antigüedad”. buscó rápidamente la sección que hablaba sobre los dragones, para ver si había algún detalle importante al respecto que no estuviera tomando en cuenta.
      
     Al principio todo era lo básico que él ya conocía, desde la apariencia mostrada mediante ilustraciones, entre otras cosas generales tales como la resistencia de su piel —que superaba la del diamante—, la capacidad de lanzar fuego por la boca, entre otras; pero entonces supo que algunos dragones tenían telepatía avanzada, incluyendo poder manipular y controlar mentes; también  eran capaces de controlar fenómenos naturales como tormentas o terremotos, incluso los más poderosos tenían cualidades que normalmente sólo se les atribuía a los dioses, como revivir a los muertos o transmutar la materia a su antojo. Por supuesto, Rafael Gallardo II estaba consciente que incluso si una parte de un mito resultaba ser real, esto no implicaba que todo fuera cierto, aunque bien podría darse el caso, así que tomaría esta información en cuenta.
    
     Tras terminar su lectura, Rafael Gallardo II decidió ir a donde se encontraban sus amantes: bajó  hasta el sótano del castillo a través de unas escalaras y abrió un par de grandes puertas de oro con grabados en forma de dragones para luego entrar en una habitación con quince camas, cada una con una mujer, estas tenían un collar negro de cuero en el cuello.
    
      —He decido adoptar a un niño. Espero que ninguna de ustedes le cause problemas al pequeño o de lo contrario me veré obligado a impartir el respectivo castigo apropiado. —El rey miraba de forma penetrante a cada una de ellas —. Mañana haré el anuncio real.
   
     —¡¿Está diciendo que nos deshonra al criar al hijo de una mujer que no forma parte de nuestro grupo y que no tenemos derecho a objetar?! —preguntó una mujer pelirroja de voz sensual.
   
    —Estoy diciendo que ordeno que no le causen problemas a mi nuevo hijo si no quieren ser ejecutadas, Clarice —respondió Rafael II ante lo que para él no era más que una insolente pregunta de parte de su amante principal.
     
      Clarice sintió miedo ante las palabras de su rey, en especial porque en ese momento la mirada de él reflejaba su determinación de hacer cumplir esas palabras. Fue entonces que ella miró hacia el suelo y sintió vergüenza de sí misma al darse cuenta de que se había atrevido a desafiar la autoridad real. Si bien era cierto que había una ley en el reino en la que el rey no debía criar a nadie que no poseyera su propia sangre y de hacerlo se vería como el reflejo de la ineficacia de sus amantes, la palabra del rey era la ley suprema por encima de todo lo demás, ni siquiera ella, la mujer más cercana a él, debía desafiarlo. Si Rafael Gallardo II fuera un rey despiadado como habían sido algunos de sus antecesores, ya habría dado la orden de quemarla en la hoguera.
   
    Él salió sin decir algo más y siguió caminando hasta llegar a la sala de meditación que se encontraba en un cuarto cercano al trono. Rafael Gallardo II se sentó, apenas prestando atención a la mirada de su guardián real.   
   
     El rey cerró sus ojos y se sumergió en las profundidades de su mente para aumentar el uso de su tercer ojo: de estar forma logró observar el momento en que aquella mujer estaba dando a luz al que poco después se convirtió en el nuevo hijo adoptivo de él. Entonces su mirada mística retrocedió en el pasado de esa mujer y comenzó a ver a través de los ojos de ella.
   
     El viento frio soplaba con gran fuerza y las olas de gran altura desembocaban contra la orilla de la playa en la que abundaba el olor a agua salina; el cabello rubio y rizado de una chica alta se agitaba mientras admiraba el movimiento de las olas. Ella agarró su cabello y lo amarró con un trozo de tela rasgado que siempre llevaba consigo.
   
     «Esta escena es de hace una década, ella está disfrutando mucho de este lugar. Aunque con mi nivel de uso actual del tercer ojo me es imposible saber su nombre u oír algo de lo que vea en su pasado. Sólo puedo ver estos momentos a través de sus ojos” pensó Rafael II mientras continuaba con su meditación.
    
     Trató de buscar algo más relevante y pronto encontró el momento de desarrollo de una boda: la mujer rubia se estaba casando con un noble al que Rafael II había conocido en su infancia. Aunque Rafael II recordaba poco acerca de este hombre noble cuyo nombre era Carlos III, recordó que hace tres años uno de los caballeros que le visitaba por motivos sociales, le comentó que  Carlos III se había casado con una chica de origen desconocido que se rumoraba era una campesina; el nombre de la chica era Amelia. Satisfecho con la suerte de haber conseguido esta inesperada información, Rafael II decidió dar fin a su meditación por esta ocasión y abrió los ojos.
    
    —¿Ha observado algo importante, su majestad? —preguntó Leonardo III.
   
    —Sí, bastante—respondió Rafael II.
   
  Entonces Rafael Gallardo II regresó a la sala del trono y Leonardo III le siguió. Ambos permanecieron en silencio durante bastante tiempo hasta que el rey decidió dar una orden a su guardián real
   

     —Escribe una carta a mi consultor número tres, dile que deseo reunirme con él mañana en la tarde para darle instrucciones personalmente de un asunto importante que debe investigar —dijo Rafael Gallardo II.

Imprimir

  El rincón del meme
Enviado por: Vikken - 24/06/2019 03:35 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (4)

A ver, muéstrenos en qué se gastan su tiempo.
A lo mejor hasta nos reímos también.

Imprimir

  La balsa del sexo
Enviado por: Duncan Idaho - 24/06/2019 12:42 AM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (1)


La balsa del sexo: 11 desconocidos en una pequeña embarcación deben cruzar el Atlántico, ¿qué podía salir mal?


Mucho antes de que las televisiones descubrieran ese filón y presunto estudio sociológico que son Gran Hermano y demás realities, a principios de los 70 la ciencia llevó a cabo un experimento de similares características en alta mar. La idea: una pequeña embarcación con 11 desconocidos debía cruzar el Atlántico. Un viaje que buscaba teorizar sobre las conductas y la violencia entre un grupo de personas expuestas a una situación límite. Un experimento que los medios llamaron la barca del sexo.

Detrás de esta singular “aventura” se encontraba el antropólogo e investigador social Santiago Genovés (Ourense) y la propuesta partía de sus propias vivencias. Genovés se fue de España junto a su familia siendo un adolescente (al acabar la Guerra Civil Española). Su destino fue México previo paso por Francia.


Nuestro hombre se gradúa en la Escuela Nacional de Antropología e Historia del Instituto Nacional de Antropología e Historia y obtiene el doctorado en Cambridge (Reino Unido), siendo investigador emérito de la UNAM tras su jubilación. Genovés moría el 5 de septiembre del 2013 con grandes aportaciones científicas, sobre todo en el campo sociológico del ser humano.


Y es en este punto donde tres viajes marcaron su carrera. Tres escenarios donde él mismo estuvo implicado. Los dos primeros en las balsas construidas con caña de papiro, RA 1 y RA 2. Dos viajes en 1969 y 1970 respectivamente donde formó parte de la tripulación dirigida por su amigo el antropólogo y explorador noruego Thor Heyerdahl. Éste último quería utilizar estas expediciones para corroborar sus teorías sobre los viajes épicos hechos por los pueblos primitivos. Heyerdahl se había fijado como objetivo verificar la posibilidad de travesías trasatlánticas antes del viaje de Cristóbal Colón.

Si bien Genovés compartía el interés por el trabajo de Heyerdahl, para el antropólogo estos viajes fueron el comienzo de su gran aventura. Había detectado durante las travesías que este tipo de viajes podían ser un perfecto laboratorio del comportamiento humano. Y quizá más importante, Genovés aprendió en ambas embarcaciones lo que probablemente sepan la mayoría de marineros desde tiempo inmemoriales: que no hay mejor banco de pruebas para el estudio de nuestro comportamiento que permanecer en alta mar sin posibilidad de pisar “tierra”.
Así comenzaba el experimento Acali: 11 personas que no se conocían de nada debían partir y cruzar el Atlántico desde las Islas Canarias. ¿Qué podía salir mal?


Hora de partir

Genovés tenía todo preparado el 13 de mayo de 1973. Ese día zarpaban desde el Puerto de la Luz en Las Palmas de Gran Canaria 11 personas (de diez nacionalidades diferentes) procedentes de 4 continentes donde faltaba únicamente Oceanía. El “equipo” se presentaba en ese momento y estaba compuesto (en su mayoría estaban casados o con pareja) por una mujer sueca, una doctora judía, un fotógrafo japonés, un restaurador griego, un sacerdote de Angola, una mujer norteamericana blanca, una mujer afroamericana, una mujer árabe de Argelia, un uruguayo, una mujer francesa y el mismo Genovés.
La balsa, llamada Acali, transportaba cinco toneladas entre alimentos y agua y había sido construida por el antropólogo con unas medidas de 12 metros de largo por 7 metros de ancho. Una pequeña embarcación impulsada únicamente por una vela y que, sorpresa, tenía solamente una diminuta cabina en la que dormirían y compartirían espacio (medía 4 x 4 metros). La cabina también tenía unas pequeñas bodegas donde guardar ropa. Por delante, toda una travesía sin posibilidad de parar en tierra para cruzar el Océano Atlántico con destino a México.

Así que nos podemos imaginar esa primera escena desde el puerto de La Luz. Las primeras presentaciones, quizá los primeros roces o quizá los primeros síntomas de conexión entre ellos bajo una embarcación que a la larga, debía hacer mella en la tripulación.  Genovés tenía muy claro desde el principio que no debía existir una coexistencia armoniosa, al menos así quedó reflejado en su libro y esa fue la razón de la selección que llevó a cabo para elegir a los voluntarios del viaje. En otras palabras, el hombre había decidido en función de lo que él pensó que sería una mezcla explosiva. Por esa razón lo primero que hizo fue nombrar deliberadamente a las mujeres las dos funciones más importantes a bordo: el capitán (la mujer sueca) y el médico a bordo (la doctora judía). De la misma forma y como contábamos, también tuvo cuidado de garantizar el mayor número posible de participantes casados (si tenían hijos aún mejor) junto a una gran variedad de razas y religiones que fueran representadas.

Ese 13 de mayo y poco antes de zarpar, el antropólogo había dado a conocer los arreglos para dormir en la cabina: se dividían en dos líneas de literas de forma que tanto hombres como mujeres estuvieran mezclados.

Comienza la aventura en la “balsa del sexo”

El viaje duró en total 101 días, tiempo suficiente para que Genovés llenara más de mil páginas con las observaciones de la vida a bordo. No sólo eso, durante el mismo los participantes completaron 46 cuestionarios de los que obtuvo un total de 8.079 respuestas sobre temas tan diversos como las propias relaciones a bordo, el comportamiento sexual de cada uno, la religión, violencia o cuestiones sobre la moralidad de cada uno.

El antropólogo narró cómo fueron los inicios titubeantes del grupo, un comienzo donde la gente estaba un tanto reticente y donde todo el mundo se mantuvo en alerta, en cualquier caso y lo más probable, señal de que nadie quería bajar sus defensas y revelar cualquier posible debilidad.

La primera inhibición que se dejó caer fue la renuncia de la tripulación a usar el baño al aire libre. Sí, Genovés había construido un acceso anexo a la balsa desde el que debían hacer sus necesidades a la vista del resto de compañeros. Los primeros días discutieron sobre la necesidad de “esa” privacidad que dos semanas más tarde desapareció. Y es que pasados 14 días era posible ver como entablaban una conversación dos miembros mientras uno de ellos llevaba a cabo su “imperiosa” necesidad sin pudor ninguno. Luego llegó la primera fricción a bordo. Se trataba del sistema que se había creado de rotación de trabajos. Al parecer, Ingrid, la mujer sueca y capitán del barco, era una mujer autoritaria a la vista del resto, según el grupo, en ocasiones con un tono violento que ponía de los nervios a muchos miembros del Acali. Rachida, la mujer argelina, también entró en conflicto con el resto de sus compañeros debido a que eludía la mayoría de sus deberes. Por esta razón fue apodada por el resto como “la turista”.

En general fue una fase en la que casi todos se irritaban también con Zanotti, la mujer francesa, a la que acusaban de pasarse el día entero acicalándose, razón por la que comenzaba a realizar sus tareas una hora más tarde. Por su parte el sacerdote, según el grupo, era el miembro del que intentaban huir a diario. Un hombre descrito por su penetrante hedor constante e insoportable. En este caso genovés contaba que le acabó obligando a lavarse el cuerpo entero tres veces al día.

Tras este primer período el antropólogo se pregunta a sí mismo por la cantidad de sexo que se estaba llevando a cabo en la balsa. Si se guiaba por lo que había visto, no mucho. Según contaría sobre el proceso de fases por las que pasaron los miembros:
Cita:Algunos de ellos se encontraban en las primeras semanas con frecuentes episodios de mareos y vómitos todo el tiempo. Por ello supongo que no era demasiado atractivo la idea de tener sexo.


Según contaría años después el uruguayo y miembro del grupo José María Montero:
Cita:Excepto Genovés, yo, y la mujer sueca, ninguno de los participantes tenía costumbres marinas ni había navegado nunca. De modo que primero los viajeros tuvimos que padecer una adaptación física al medio marino. Hubo cuatro o cinco que se marearon durante varias semanas.

Si tuviera que apostar en ese momento por la llegada de cupido Genovés apostaba por el fotógrafo japonés Yamaki y la estadounidense Mary. Ambos se habían mostrado muy cercanos desde el comienzo y con una gran conexión, además una de las noches le pareció que había surgido la “chispa del amor” entre ambos en el interior de la pequeña cabina.
Curioso, porque el primero del que tuvo certeza de acercamiento fue sobre él mismo. Genovés se convirtió al poco tiempo en íntimo de Zanotti. Un mes después registraría en su diario lo siguiente:

Cita:Comenzábamos a tener un sentido liberal y saludable de la relación, pero en última instancia, era un lugar vacío de camaradería lo que estábamos desarrollando a bordo.

Los cuestionarios iban acompañando a los días. Así, cuando llegó el quinto test causó un gran revuelo. En el mismo se incluían preguntas tales como:
Cita:¿Qué es lo que más te molesta sobre la vida a bordo?, ¿qué es lo que más te gusta de ti y de tus compañeros?, ¿y lo que menos?, ¿te gustaría cambiar el orden de las literas?... Y de ser así ¿con quién te gustaría dormir al lado?, ¿con quién no te gustaría dormir al lado?, si no hubiera inhibiciones, ¿con quién crees que le podría gustar dormir a otro miembro?

Ni que decir tiene que, ante estas preguntas, la tripulación estaba deseosa por saber lo que había respondido el resto. Ocurrió que tras revelar los resultados se acordó un nuevo arreglo para dormir en las literas. Otra vez todos juntos, pero bajo una disposición diferente.

Llegados al 13 de julio se produce un accidente. Se desprende una de las palas del timón del Acali. Estaban en alta mar, así que las probabilidades de encontrarse con tiburones era altas. Genovés no lo duda y salta para inspeccionar los daños. Y es justo en ese momento y desde la perspectiva que le ofrecía la situación, cuando el antropólogo observa que todos habían asumido su rol y sabían perfectamente qué hacer. Como él mismo escribiría, no hay nada como sentir la amenaza del peligro para que surja el espíritu de equipo en una tripulación. Finalmente y tras una ardua lucha consiguen arreglar el timón.
Varias semanas después del incidente Ingrid propone un primer juego que se “saltaba” las reglas “no escritas” que habían tenido hasta entonces. ¿Adivinan cual? El llamado “juego de la verdad”. Propone que cada uno debe pedir a una persona a su elección cuatro preguntas por escrito, cuestiones que más tarde se debían leer y responder de forma anónima en frente de todo el grupo. Un ejemplo de ello: a Genovés le preguntaron:

Cita:Cuando estás en una de tus expediciones, ¿crees que tu mujer tiene relaciones extra-matrimoniales?

La respuesta del antropólogo fue que no, o que en cualquier caso no lo creía, aunque respondió que es algo que no podía saber a ciencia cierta. En general este fue el tipo de preguntamos que se realizaron, la mayoría más directas, como al hombre uruguayo, al cual le preguntaron si le gustaría dormir con una mujer de la tripulación, a lo que respondió que si realmente le gustaba “no diría que no”. También existieron preguntas más violentas hacia la personalidad de cada uno. Por ejemplo al restaurador griego le desafiaron con un: “¿cómo puede ser que tengas dos caras?” A lo que respondió que no creía que fuera así.
Pasaron los días y tras más de dos meses a bordo del Acali, Genovés cambia el plan tratando de usar preguntas más impactantes para averiguar cómo reaccionarían los participantes a una infracción deliberada contra el grupo. De esta forma se pasó a votar las siguientes cuestiones:
  • ¿Hay que pasar un día entero desnudos? El resultado fue de seis votos a favor y cinco en contra.

  • ¿Qué tal mantener una especie de fiesta continua donde todos pueden dormir con todos? El resultado fue de cuatro votos a favor, siete en contra.

  • ¿Deberíamos prohibir que se formen parejas? El resultado fue de dos votos a favor, seis en contra (y tres abstenciones).
Cuando llegaron a la 13ª semana en alta mar, las dos mujeres estadounidenses llegan con una nueva idea que sobrepasa como nunca los “límites”. Sugieren que durante un período de cinco noches, a un hombre y a una mujer le deben permitir el resto del grupo que estén a solas en el interior de la cabina durante una hora. ¿La respuesta del resto? Se rechazó la propuesta, pero Genovés advierte y se da cuenta de la necesidad del grupo para pasar tiempo entre grupos más pequeños o incluso entre parejas, así que propone que cinco parejas extraídas al azar deben tener la oportunidad de reunirse en cinco lugares de la balsa donde no podían ser vistos por el resto.

¿Qué ocurrió? El estado de ánimo del grupo subió ante la propuesta. Tras las asignaciones llegaron los primeros cotilleos y bromas (en su mayoría chistes subidos de tono) y comentarios insinuantes sobre las parejas. El barco se había convertido en lo más parecido a un Gran Hermano televisivo (y todo lo que ello implica).

Lo que pasó a partir de entonces fueron una serie de acontecimientos muy rápidos e impactantes para el grupo. El fotógrafo japonés trató de saltar por la borda porque, según explicaba, odiaba las fotos que había tomado y le resultaba difícil seguir adelante con los demás. Ocurre que su “amante” Mary había acabado rechazándole. Aproximadamente en las mismas fechas, un carguero estuvo a punto de embestir el Acali. Fueron también las mismas fechas en las que Genovés tuvo apendicitis. Un cúmulo de adversidades para el grupo que, como en otras situaciones de crisis anteriores, les espabiló y se concentraron una vez más en actuar como un equipo.

Finalmente la apendicitis de Genovés mejoró y dos semanas más tarde el Acalientró en la isla de Cozumel. Allí cada sujeto fue aislado en cuarentena del resto y vigilados en un hotel para que no salieran. Durante una semana fueron sometidos a una serie de pruebas con psiquiatras, psicólogos y médicos.
Estos estudios que siguieron al viaje no dieron ningún resultado reseñable, al contrario de lo que pensaba Genovés. En su libro Acali publicado en 1975 el antropólogo interpretó todo lo que ocurrió a bordo de una manera que encajaba con su propia visión del mundo. A bordo de la balsa dijo que había encontrado a un “hombre nuevo”, “libre de ambiciones territoriales y de impulsos agresivos o sádicos”. Según Genovés:

Cita:Se han cumplido los objetivos. Regresamos con muchas esperanzas de haber contribuido humildemente al estudio del comportamiento humano. El mar es hermoso, pero la tierra puede también serlo si nos empeñamos en ello. Para conseguirlo es necesario que cada cual haga esfuerzos para una mejor comprensión a todos los niveles. Hay que determinar las causas que provocan la violencia humana. Hace cincuenta años, moría un hombre cada minuto, víctima de la violencia de sus semejantes. Pero hoy día muere un hombre cada veinte segundos por la misma razón. ¡Estamos muy contentos de conservar la vida!

En cuanto a la sexualidad, Genovés llegó a la siguiente conclusión:
Cita:No hay deseo sexual innato que puede explicar suficientemente el impulso irresistible que al parecer tenemos de formar relaciones sexuales.


Según contó años después Jose María Montero, el hombre uruguayo, sobre el mismo tema:
Cita:La vida sexual en ese ambiente tan promiscuo no fue lo que la gente se imaginó. Fue pobre y escasa. Cualquiera que haya navegado sabe lo que significa andar en una balsa tan endeble a la que solo le impulsa una vela. Permanentemente se están rompiendo cosas y no hay tiempo para pensar en la vida sexual; las guardias hay que respetarlas y la intimidad casi no existe. Todo eso es inhibitorio para la vida sexual. Además, todos teníamos que hacer nuestras necesidades en un espacio abierto que había sobre una borda, a la vista de todo el mundo, y a nadie le llamaba la atención.

Un experimento que fue criticado por colegas de profesión del antropólogo. Y es que para muchos era poco ético haber conseguido de todos los participantes una firma de compromiso de antemano que le daba derecho a hacer uso a su antojo de los datos que surgieron en la travesía (incluso datos e información de naturaleza íntima). Irónico y diría que hasta un punto inocente observando lo que hoy están dispuestos a aceptar muchas personas.
Lo cierto es que Genovés no usó los nombres reales de los participantes, aunque obviamente eran fácilmente reconocibles (además los periódicos sí revelaron nombres). El hombre relató su experimento como una importante contribución a los comportamientos y convivencia humanos. Su libro dio fe de ello, mientras que los diarios se dedicaron a contar aquello que no fue. Los periódicos fueron precisamente los que apodaron al experimento Acali, la balsa del sexo. Inventaron historias entre los participantes buscando el componente amarillista de lo ocurrido con el que vender la travesía al público.


Ironías del destino, ese primer intento de los medios por ahondar en lo mezquino por encima de una buena historia, con el tiempo se hizo profecía. Varias décadas después algún productor avispado de una televisión recogería el testigo de los medios de ese curioso experimento que se realizó a bordo del Acali. Daba comienzo así a la larga lista de los llamados reality shows donde la miseria se pagaba a precio de oro. Nacían el Gran Hermano y sus sucedáneos.



Fuente Gizmodo

Imprimir

  Reto Jun19: El Despertar
Enviado por: Joker - 23/06/2019 11:37 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (10)

Abrió los ojos, bostezando lentamente. Irguió la cabeza y olfateó el aire, olía al rocío de la mañana, a pan recién hecho y otros manjares humanos. Pensó, divertida, que tal vez más tarde le darían las sobras y empezó a mover la cola rítmicamente. Estiró el cuello y las orejas y, con toda la parsimonia, se levantó. Miró al pequeño humano que aun dormitaba junto a él, se acercó a su cara y empezó a darle lametazos.

—Mmmm… —rezongó el humano—. Para ya, Ory —dijo apartando a la perra.

Ella respondió con un ladrido, tras lo cual sus orejas se achataron, la cola empezó a hacerse cada vez más pequeña, hasta desaparecer, y se irguió a dos patas mientras el pelaje iba desapareciendo. En cuestión de segundos el can se transformó en una hermosa niña pelirroja de metro sesenta, ojos verdes y el rostro salpicado de acné.

—Feliz cumpleaños, hermanito —le felicitó con una amplia sonrisa mientras se rascaba detrás de la oreja.
—Pasas demasiado tiempo transformada…
—Se dice gracias —dijo ella dándole una colleja, aun sonriendo.
—¡Ay! ¡Mamá!
—¡Orysia, deja a tu hermano tranquilo! —llegó la voz de su madre por la ventana.
—¡Pero si no le he hecho nada! —protestó ella.

En ese momento, un apuesto joven de pelo castaño, tan alto que casi no pasaba por el vano de la puerta, entró en la habitación. Era el mayor de los tres hijos de la familia.

—¿Ya se ha despertado el cumpleañero?
—Algo así —respondió Ory.
—Venga, arriba —dijo el hermano mayor dándole un pellizco en el brazo.
—¡Ay! ¡Mamá!
—¡Leren! —exclamó la madre.
—¡Yo tampoco le he hecho nada! —contestó él, riendo—. Vamos hermanita, ayúdame a sacarlo de la cama.

Agarraron al pequeño cada uno de un brazo y tiraron para levantarlo.

—¡Mamá!
—¡Deja de quejarte y levántate ya, Taroke! —se hartó su madre.
—Capaz serías de pasarte el día del Despertar durmiendo —le recriminó Ory sonriendo.
—Para lo que te sirvió a ti el Despertar, todo el día rascándote las pulgas… —se burló Taro.
—Ahí te ha dado —rió Leren.

Ory gruñó y le retorció un poco el brazo.

—¡Ay! —exclamó Taro. Su hermano rió todavía más.

Desayunaron en una mesa de piedra en la parte trasera de la casa, junto al huerto que, con esmero, cuidaba la madre. Entre tomateras y berenjenas, Taro daba buena cuenta de su rebanada de pan, con queso y mermelada de arándanos.

De pronto se dio cuenta de que su padre le miraba fijamente.

—¿Listo para tu gran día? —le preguntó.
—Supongo… —respondió mirando al suelo mientras engullía el último trozo.
—Hoy te vamos a llevar de caza —intervino Leren.
—¿De verdad? —inquirió Taro levantando rápidamente la vista.
—Es nuestro regalo de cumpleaños —añadió Ory guiñándole un ojo.
—¿Vendrás tú también, papá?
—No, hijo, tengo que reunirme con el consejero Uruhi para ultimar los preparativos de tú Despertar. —Se giró hacia su hijo mayor para añadir—: Recuerda que tenéis que estar de vuelta una hora antes del mediodía, sería una falta de respeto que tu hermano llegara tarde.
—Claro, padre —asintió el mayor de los hermanos—. Será mejor que nos vayamos ya si queremos tener tiempo de cazar algo, va a ser una jornada corta —añadió levantándose.

Los tres entraron de nuevo en la casa. Leren cogió su arco y le entregó un machete a su hermano.

—¿No me das un arco? —inquirió Taro cabizbajo.
—Apenas tienes práctica con el arco, hermanito, hoy te tocará mirar y aprender. Y si algún bicho sobrevive a mis flechas, lo rematas —le indicó su hermano.
—¿Y tú, no lleva armas? —le preguntó a su hermana, dándose cuenta demasiado tarde de lo tonto de su pregunta.

A Ory rápidamente empezó a crecerle pelo por todo su cuerpo, se puso a cuatro patas y le salió una cola. La loba miro entonces a su hermano pequeño, enseñando sus afilados dientes en una mueca que a Taro le recordó vagamente a una sonrisa.

—Cierto… —comentó Taro sintiéndose un poco estúpido.

Salieron los tres por la puerta delantera. Vivían en la calle principal del pueblo, la cual lo cruzaba de lado a lado. Por un lado el camino se internaba en el bosque, por el otro se abría a los campos de cultivo y al río que sustentaban al pueblo; y después se internaba también en el bosque. El pueblo se encontraba en un claro bastante amplio en mitad de las montañas de Hatara.

Desde tiempos antiguos los bosques y las montañas de los alrededores habían pertenecido al pequeño pueblo de Atasia, que había defendido sus tierras con fervor y tesón durante siglos. Mucho, por no decir todo, había tenido que ver en ello la milenaria y secreta tradición del Despertar.

Los tres hermanos se adentraron en el bosque. Caminaron por más de una hora antes de desviarse del camino principal. Ory empezó entonces a buscar el rastro de alguna presa con su agudo olfato. La loba no tenía problemas en meterse entre zarzas y matojos, y pronto Taro agradeció que le hubieran dado un machete, pues podía abrirse camino entre la maleza con él. Su hermano en cambio no lo necesitaba, él volaba un par de metros por encima de su cabeza, sonriendo divertido al verle dar machetazos a diestro y siniestro.

Leren era un Hijo del Viento, como su padre y como la mayoría de atasianos. Tenía el poder de controlar el aire a su voluntad, lo que abría todo un abanico de posibilidades: podían volar sostenidos por el viento, podían impulsar sus flechas mucho más lejos que cualquier arquero, podían ponerse el viento en contra para poder acechar a sus presas desde cualquier punto sin que el olor les delatase… y si a un Hijo del Viento le sumabas una Piel Inquieta, capaz de transformarse en perro y lobo, el resultado era que desde el Despertar de Orysia hacía tres años, ni una sola vez los hermanos habían vuelto de una partida de caza con las manos vacías. Y aquello era digno de admiración incluso entre los atasianos.

Taro no tenía ni idea de qué clase de poder despertaría hoy en él. Tampoco estaba seguro de tener ninguna preferencia. Todos los poderes tenían algo especial, desde ser dueño del aire a transformarse, pasando por dominar el fuego, como su madre, o el hielo. El segundo poder más habitual entre los atasianos era la Durapiel, que otorgaba la capacidad de transformar la propia piel en cualquier material inerte.

De pronto se dio cuenta de que estaba solo. Leren ya no volaba sobre él y no había rastro de Orysia. Se asustó por un momento y se quedó quieto aguzando el oído. No se oía absolutamente nada. Decidió encaramarse a un árbol cercano para ojear los alrededores. Alcanzó las ramas más bajas y observó desde allí parte del bosque que le rodeaba. No había rastro de sus hermanos. Debía haber alguna presa cerca y por eso Leren había dejado de volar, ahora estaría controlando el aire para que su olor no le delatase.

Desde allí arriba observó lo que parecía un estrecho camino cerca de donde se encontraba, y le pareció ver moverse unos matojos a lo lejos. Tal vez gritar sería la forma más rápida de reunirse con sus hermanos, pero eso espantaría a cualquier presa a la que pudieran estar acechando, lo que le granjearía una buena bronca. Tras meditarlo unos segundos, decidió que su mejor opción era dirigirse hacia los arbustos que había visto moverse. Si no era alguno de sus hermanos, sería la presa que buscaban.

Se incorporó al estrecho sendero que pasaba allí cerca y lo siguió en la dirección que le acercaría a su objetivo. Pronto empezó a darse cuenta de que aquel camino no estaba abierto por cazadores, tenía toda la pinta de ser un sendero de animales, tal vez lo usaban los ciervos o los caballos salvajes.

En un momento dado, observó unas gotas de sangre en unas hojas de morera al borde del camino. Se acercó y la tocó con un dedo. Era fresca. En ese momento un gruñido resonó a su espalda. Lentamente cayó en la cuenta de que aquel sendero debía ser obra de algún depredador.

Al girarse, se encontró de frente a un enorme oso y, sin pensarlo dos veces, echó a correr. A otros animales, como los lobos, podía intentar intimidarlos o incluso enfrentarse a ellos con el machete… pero un oso era harina de otro costal. Como alma que lleva el diablo, casi podía decirse que volaba por el sendero, esquivando raíces y pedruscos. Pero por más que intentara acelerar su carrera, los resuellos del plantígrado le seguían a corta distancia.

Un silbido resonó entonces por el aire. El oso gruñó y Taro se giró justo a tiempo para verlo desplomarse con gran estruendo. Pero seguía vivo. Se removía intentando arrancarse con las zarpas la flecha que se le había clavado en el cuello.

—¡Remátalo! —oyó gritar a su hermano.

Taro se acercó al animal, machete en mano. Sudaba copiosamente y le temblaban las manos. Nunca había matado nada más grande que un insecto. Alzó el machete sobre su cabeza… pero no era capaz de asestar el golpe final.

En ese momento una loba apareció detrás del oso, gruñó con satisfacción y se abalanzó sobre los cuartos traseros del plantígrado. La bestia aulló de dolor.

—¡Vamos, remátalo ya, Taro! —gritó su hermano, que llegaba volando. Tenía el arco tensado y una segunda flecha lista—. Venga, no todo el mundo puede decir que su primera pieza fuera un oso, remátalo —le animó.

Taro cerró los ojos y respiró profundamente. Bajó el machete con todas sus fuerzas y notó como este se hundía en el cuello del oso. El oso resolló una última vez y se quedó rígido.

—Bien hecho —le dijo Leren situándose a su lado y dándole una palmadita en el hombro.

Taro miró a la imponente bestia muerta y le invadió un profundo desasosiego. Quitar la vida había resultado ser algo muy desagradable.

—Dame el machete —pidió Ory, que había vuelto a su aspecto humano.

Él simplemente lo soltó, aun clavado en la carne del oso. Ella lo recogió y se acercó con él al pecho del animal.

—¿Qué vas a hacer? —preguntó Taro asqueado, viendo a su hermana abrir al pobre oso en canal.
—Quiero su corazón —respondió ella.
—¿Para qué?
—Para comérmelo.
—No lo dirá en serio, ¿verdad? —le susurró Taro, con aprensión, a su hermano.

Este le dedicó una mirada comprensiva.

—¡Aquí está! —afirmó Ory para sí, mientras extraía con sus propias manos el enorme corazón del oso.

Arrodillada junto al cadáver, con el órgano entre las manos, cerró los ojos y murmuró una oración. Al terminar le dio un mordisco al corazón, salpicando sangre en todas direcciones. Taro se dio media vuelta, se dobló por la mitad y vomitó. Su hermano le puso una mano en la espalda.

—Los Piel Inquieta pueden transformarse en cualquier animal, pero solo por un breve lapso de tiempo. Para poder transformarse en otros seres sin límites, necesitan absorber el alma de algún miembro de la especie comiéndose su corazón —le explicó Leren.
—Eso es… asqueroso —logró farfullar Taro entre arcadas.
—Ah, no todo lo que rodea la magia es bonito, querido hermano —repuso él dándole unas palmaditas—. Ya lo irás descubriendo.

Se había hecho tarde, y aun tenían un largo camino de vuelta. Ory cosió las heridas del oso para minimizar el sangrado, y Leren manipuló el viento para transportar por aire el cadáver. Por el camino, le explicaron a Taro que llevaban semanas rastreando a la bestia. Los osos no son comunes en aquellas montañas, y son escasos los atasianos capaces de transformarse en ellos. Por ello, esta nueva capacidad reportaría a Orysia una subida de estatus en la comunidad, pese a su corta edad.

Taro miró a su hermana, se la veía realmente feliz. No dejó de hablar y bromear durante todo el camino de vuelta. Él, en cambio, seguía profundamente turbado por la muerte del oso.

Llegaron de vuelta al pueblo justo a tiempo. Su padre y el consejero Uruhi les esperaban en casa.

—¡Vaya, vaya…! —exclamó el anciano consejero al ver el oso. Miró inquisitivamente a Orysia y luego al padre de los hermanos—. Tus hijos son una caja de sorpresas… como el tercero te salga igual, este pueblo se les va a quedar pequeño.

Su padre sonrió orgulloso. Se levantó y se acercó al pequeño Taro.

—Ya es hora de que veamos que sorpresas nos deparas tú, ¿no crees? —le sonrió.
—Supongo… —respondió él, cabizbajo.

Taro no las tenía todas consigo. Su hermano había demostrado tener un talento natural con el arco ya desde pequeño, y convertirse en un Hijo del Viento en su Despertar potenció aún más su habilidad. Con apenas diecisiete años ya se le consideraba uno de los mejores arqueros de Atasia. Su hermana, por su parte, se había tornado especialmente hábil como Piel Inquieta. A la mayoría de sus semejantes les resultaba, en cierta forma, desagradable la transformación, y pasaban la mayor parte del tiempo en su forma humana. Para Orysia, en cambio, era justamente al revés, disfrutaba enormemente de estar transformada. Además, desde pequeña gustaba de observar a los animales en su entorno, hasta el punto de que podía comportarse como cualquiera de ellos, por lo que era capaz de unirse a cualquier manada sin que el instinto de los animales la detectara como una extraña. Pocos Piel Inquietas eran capaces de algo así. Pero él, a sus diez años, aún no había destacado en nada. Hasta hoy, lo que más le apetecía en el mundo era cazar… pero ya ni eso le quedaba.

Su padre y el consejero Uruhi le condujeron fuera del pueblo, y tomaron un pequeño sendero que subía hacia las montañas. Taro iba sumido en sus pensamientos y tardó un rato en darse cuenta de que nadie más les acompañaba.

—¿No viene nadie? —preguntó extrañado.
—Luego cuando… bajemos, estarán todos esperándonos —contestó su padre.

Siguieron subiendo por la montaña un largo rato, hasta llegar al final del camino. Este terminaba abruptamente al borde de un acantilado. Taro se asomó tímidamente y vio cientos de metros más abajo lo que, desde esa altura, parecía un charco. Se dio cuenta de que aquello debía ser el lago Fotanga y que ahora se encontraban en lo alto del llamado Muro del Sueño.

Su padre le hizo darse la vuelta y, sin apartarlo del borde, se arrodilló frente a él y le cogió las manos.

—Ahora debes prestar juramento —le informó.

Taro asintió.

—¿Juras ser leal al pueblo de Atasia, por encima de cualquier otro estado o persona? —le preguntó el consejero Uruhi.
—Juro —respondió Taro.
—¿Juras guardar los secretos que hoy se te revelarán, así como cualquier otro que se te revele en un futuro?
—Juro.

El anciano asintió. Todo parecía ir bien, y Taro sonrió, pero al instante su sonrisa se tornó en una mueca de miedo. Casi pareció una caricia, pero el leve empujón que le dio su padre fue suficiente para hacerle trastabillar y caer por el precipicio. Solo tuvo tiempo de gritar.

Junto al lago, Ory y Leren observaban el Muro del Sueño, listos para ver el Despertar de su hermano. Les acompañaban su madre, así como varias docenas de familiares y conocidos.

—Ya está cayendo —dijo alguien.

Ory entrecerró los ojos intentando ver mejor. Pronto divisó un punto negro que caía y que se iba haciendo cada vez más grande. En algún momento de la caída, sus poderes despertarían. La intriga la carcomía por dentro, ¿manipularía el viento para bajar planeando…? Taro caía a plomo. ¿Se convertiría en un ave y echaría a volar, como hiciera ella tres años atrás…? Ya podía escuchar sus gritos. ¿Seguiría los pasos de su madre y lanzaría chorros de fuego que frenarían su caída…? Su hermanito seguía descendiendo sin control. ¿Sería un Pieldura…? El gentío empezó a murmurar. ¿Lanzaría hielo, o alguna otra cosa…? ¡Lo que fuera! Pero Taro no hizo nada. El estruendo al chocar con el agua acalló su chillido. Su madre cayó de rodillas, llorando. Orysia la abrazó entre lágrimas. Leren quiso ir volando a buscar a su hermano pero, su padre, que llegaba volando en ese momento, le detuvo.

—No hay nada que sacar del agua… —le susurró.

La conmoción y el pesar se reflejaban en todos los rostros presentes. A veces, muy raras veces, ocurría. Había unos pocos cuyos poderes no estaban destinados a despertar, si es que alguna vez habían tenido algún poder.

—¿Eso es un cuerpo? —se sorprendió alguien.

Todos sabían que tras una caída como aquella nunca quedaba nada reconocible. Durante siglos se había considerado deshonroso para una familia que uno de sus miembros no despertara sus poderes, por ello la tradición mandaba abandonar el cadáver en el lago. Pero aquello no era más que una excusa para ahorrarles a las familias ver los restos inidentificables de sus pequeños parientes.

Leren se deshizo de su padre y fue volando hacia el pequeño cuerpo, con cuidado, transportó a su hermano hasta la orilla. Se arrodilló junto a él y le puso una mano en el pecho. Se sorprendió al notar movimiento.

—¡Está vivo! —gritó.

Su madre y su hermana llegaron corriendo, su padre, volando. El resto de la muchedumbre les rodeó en segundos.

—No es posible… —murmuró alguien.

Con unos desagradables chasquidos, los huesos rotos volvían a juntarse y colocarse en su sitio. El ojo que faltaba, se regeneró. Los moratones que cubrían el cuerpo de Taro iban desapareciendo. Y de pronto, abrió los ojos, incorporándose.

—¡Es un sanador! —exclamó con regocijo el consejero Uruhi.

Murmullos de excitación se extendieron entre la pequeña multitud allí congregada. Su madre seguía llorando mientras le abrazaba, pero ahora eran lágrimas de felicidad. Su padre y su hermano mayor le miraban orgullosos. Ory se acercó y, por costumbre, le lamió en la mejilla.

Hacía más de mil años que no despertaba un sanador en Atasia.

Imprimir

  Reto Jun19: Hay un monstruo encima de mi cama
Enviado por: Joker - 23/06/2019 07:37 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (10)

HAY UN MONSTRUO ENCIMA DE MI CAMA
 
No conseguía quitárselo de la cabeza. Menudo fallo. Una referencia a una columna equivocada en una puñetera fórmula de Excel. Todo el mercado polaco al garete. No tenía más remedio que decírselo a Juan, mañana mismo. Con lo que le gustaba a ese gordinflón levantar el dedo y apuntar con él. Que congoja, siempre con el nudo en el estómago, acobardado. Tenía que revisar el email enviado, ¿y si el zloty hubiese caído en los tres últimos meses sin que él se hubiese dado cuenta? ¿Treinta puntos? No, era mejor no hacerse ilusiones, era una cagada, punto. Y traería consecuencias. Mejor sería mirar lo del zloty en el móvil. No, estaba conduciendo y con la niña detrás, esas cosas no se hacen Tomás… Mierda, se había olvidado de pagar la luz, ahora tendría que hacerse cargo de los intereses de mora. Y el horno, había que llamar a un electricista. Estaba seguro de que no era nada, algún fusible o algo así, pero le iba a costar cara la broma. Todo porque era un inútil, incapaz incluso de encontrar el cuadro de luces, ni siquiera lo había intentado; se había convertido en una carta de crédito solapada a un cerebro. El cerebro lo utilizaba solo con sus fórmulas de trabajo, para todo lo demás estaba el dinero. Pensar nueve horas y media al día y dejar de hacerlo nada más fichar a la salida. La mente opaca, como en aquel momento. Obstruida.

Cuidado!

Un rápido destello y un volantazo, seguido de otro para recuperar el control del automóvil. Las ruedas chirriaron mientras Tomás conseguía retomar la calzada.

Coño Tomás! ¿Es que no has visto el camión? —le gritó su mujer, Ariadna.

— Sí, perdona cariño, me he despistado, no sé en qué estaba pensando —se disculpó.

En un cuadro de luces, que debía estar detrás de la estantería. Aquella donde tenía todos los cómics de Corto Maltés y las guías de viaje. En la cual se habían ido acumulando una montaña de presentaciones de PowerPoint imprimidas, revistas de cocina, pasatiempos y recibos que no recordaba si había pagado. También había chupetes y dibujos garabateados por la pequeña Laura, dedicados a su padre. Dibujos a los que había respondido con un beso en la mejilla al recibirlos pero que habían terminado siendo amontonados entre cartas del banco y trípticos de comida a domicilio. Como si de un trozo de papel cualquiera se tratasen.

 
PRIMERA NOCHE

—Papi, hay un monstruo debajo de mi cama.

Laura dijo motruo. ¿Qué hora era? Las cuatro de la madrugada. La niña se encontraba a los pies de la cama, con las manos apoyadas sobre la parte de Tomás. Tenía los ojos llorosos y se había puesto el chupete. Sobre los hombros caían tirabuzones de pelo rojizo, encendido, capaces de brillar incluso en aquella noche iluminada por los rayos de luna que se filtraban a través de las persianas entrecerradas.
Tomás se enderezó, sentándose en la cama y frotándose los ojos. Dejó escapar un bostezo.

—¿Un monstruo?

—Sí, debajo de mi cama.

Laura dijo Ti, en lugar de Sí. La mente de Tomás todavía fluctuaba entre el mundo real y aquél de las Parcas. Hacia apenas unos segundos se encontraba de nuevo en la universidad, un examen sorpresa. Al parecer Juan —pues en el sueño su jefe era su profesor de universidad— había puesto una prueba oral de sábado, sin avisar a nadie. Él estaba en una discoteca, de fiesta, aunque sobrio. El sueño en sí era una carrera para alcanzar la universidad y llegar al examen a tiempo. Al final volaba, moviendo los brazos, pero luego cuando quiso enseñarle a su amigo Felipe que sabía volar no conseguía levantarse del suelo. La pequeña Laura le había despertado antes de llegar al examen. Menos mal.

—Vamos a echarle un vistazo.

Agarró a la pequeña en brazos y esta rodeó con las piernas el tronco de su padre, colocando los brazos entre sus hombros y la cabeza en el cuello de éste. Un pequeño pinchacito en el corazón, qué bien encajaba.
Atravesó el pasillo con las luces apagadas y al entrar en la habitación de su hija intentó colocar a ésta sobre la cama, a lo cual la pequeña se resistió gimoteando.

—¿Quieres que papi mire debajo de la cama?

Laura asintió, agarrándose con más fuerza a él. Tomás sujetó la cabeza de la niña con la palma de la mano y se inclinó con ella en brazos.
Todo estaba oscuro, como esperaba. De repente se sorprendió aliviado y, a su vez, no pudo evitar sentir una leve decepción. Recordó el temor que en su infancia le produjo asomarse al espacio vacío de la cama, aquel terror visceral a encontrarse con un ser demencial acurrucado ahí abajo, con los dientes afilados y los ojos fuera de sus órbitas. Cuando estaba a punto de erguirse distinguió un destello, algo brillante a mitad distancia. Alargó un brazo con la cabeza ladeada intentando alcanzar el objeto resplandeciente mientras cargaba el peso de su hija con el otro.

Era un colgante.

Aquél que había regalado a Ariadna con apenas veinte años. Todo el sueldo de un mes como camarero de bodas de fin de semana, recubierto de plata y con un horrible corazón con una inscripción en el centro: “Prueba mañana”. Era una frase que por aquél entonces les pertenecía. Durante semanas, cada vez que Tomás, entre clase y clase de la universidad, había pedido a Ariadna que le concediera una cita, ésta le había respondido sonriendo: “Prueba mañana”.  
Su mujer lo había terminado perdiendo en una excursión en la montaña, hacía ya cuatro años.

Y, sin embargo, ahí estaba.

 
SEGUNDA NOCHE

—Papi, hay un monstruo debajo de mi cama.

Laura dijo, de nuevo, motruo. ¿Qué hora era? Otra vez las cuatro de la mañana. Dios, no había dormido siquiera una hora, dichoso insomnio. La verdad es que hacía mucho que no le pasaba, pero esa noche había vuelto con ganas, casi con afán de revancha. Se había pasado la noche dando vueltas, demasiado cansado para levantarse a tomar una taza de poleo, demasiado agitado para conciliar el sueño. Como antaño, decenas de imágenes habían pasado por su cabeza a un ritmo desenfrenado, sin tener capacidad alguna para tomar control de ellas, no pudiendo, ni siquiera, hilvanar una historia en su imaginario, una de aquellas aventuras que en el pasado soñaba con vivir pero que, con el paso del tiempo, había asimilado que se habían convertido en un refugio donde aislarse de una vida demasiado trivial para su gusto, aunque tuviese sus qués y sus porqués. Marinero en una costa tropical, revolucionario buscando refugio, superviviente a un colapso tecnológico, escritor aclamado, silencioso ermitaño de vuelta de todo. Contable. Con-ta-ble. Palabra tan plana como su significado. Algo temporal se había dicho. Los cojones.

—Vamos a echar un vistazo.

De repente le vino en mente el colgante, qué cosa más rara. Tenía que contárselo a Ariadna, ¿o ya lo había hecho? No se acordaba. Cogió a su hija en brazos, disfrutando del cálido abrazo de ésta, y atravesó de nuevo el pasillo en dirección a la habitación de la pequeña. Cuando entró sintió un golpe de frío que le erizó la piel. Fue directo a la ventana, estaba cerrada. Colocó la palma de la mano sobra la cabeza de su hija y se arrodilló con ella en brazos.

Oscuro. Demasiado oscuro.

Sintió de nuevo frío, una especie de corriente que parecía provenir de debajo de la cama. No pudo ver nada. Soltó un suspiro y distinguió el vaho efluir de su boca. De repente se dio cuenta, o al menos le pareció, que exactamente lo que estaba observando era la nada. Un vacío absoluto debajo de la cama de su hija, lúgubre y tenebroso, que parecía querer abarcarlo todo.
Se levantó asustado, a lo que su hija respondió con un llanto. Empezó a sacudirla con delicadeza, pronunciando largas eses intentando tranquilizar con ello a ambos. Su mirada seguía fija en el suelo, en aquel rectángulo negro que se formaba entre el larguero y las patas de la piecera. Se dio cuenta que su estado de ánimo, agitado, poco estaba ayudando a calmar a la niña. Se volteó y fijó la mirada en uno de los cuadros colgados sobre el sofá de la habitación. Había sido un regalo de su padre, cuando a éste le dio por pintar con acuarela. Una playa desierta gobernada por dunas moteadas por el verde cian de los cardos, un mar violáceo y una pareja paseando por la orilla cogida de la mano. Ariadna y él en Denia, su lugar en el mundo.
Notó que se había calmado y que su hija dormía. Se dio la vuelta y observó que el suelo, si bien oscuro, había recuperado sus gradaciones de gris, entreviendo los adoquines.

Bueno, al parecer necesitaba dormir urgentemente, una mala pasada. Tenía que aflojar en la oficina, tomarse las cosas con más calma, con filosofía. Debía aprender a relativizar los problemas. A identificar lo importante, su prioridad, que en aquellos momentos seguía durmiendo, tranquila, en brazos de un padre demasiado a menudo ausente, incluso cuando estaba presente.

 
TERCERA NOCHE

—Papi…

Esta vez la voz de Laura vino desde lejos, aun pareciendo un murmullo.
Cuatro de la mañana. Que frío hacía, Ariadna debía de haberse dejado el aire acondicionado encendido de nuevo. La cabeza le latía con fuerza, notaba las pulsaciones del corazón en las sienes con tal intensidad que casi podía escucharlas.

TUN, TUN.

Se levantó de la cama con los ojos entrecerrados, distinguiendo un tenue resplandor proveniente de más allá del pasillo.

—Papi… —dijo de nuevo su hija entre susurros.

Se calzó las pantuflas y atravesó el pasillo siguiendo una cadencia atolondrada, como si sus pasos acompañaran autónomamente el ritmo marcado por las pulsaciones de su cabeza.

TUN, TUN.

A medida que se iba acercando a la habitación de la pequeña la intensidad del frío fue aumentando hasta el punto que, cuando por fin entro en ésta, los dientes de Tomás castañeaban sonoramente. Centró de inmediato la vista sobre la piecera de la cama. No había ninguna luz encendida, pero sin saber muy bien cómo ni porqué, distinguió una nube de vapor efluir de ésta, de color oscuro. De una negrura tan absoluta que conseguía perfilarse en la penumbra.

—Papi, tengo mucho frío.

Al lado de la cama había una mecedora blanca sobre la cuál yacía una muñeca, María. El nombre se lo había puesto Tomás en recuerdo a sus raíces, pues era un nombre muy popular por el Levante. Tenía dos coletas pelirrojas, de color similar al cabello de su hija, e iba vestida como una nativa norte-americana. La habían comprado un martes por la tarde en el Lago Mayor, donde habían ido a dar una vuelta con la niña después de un día duro de trabajo para ambos. Habían paseado por la orilla del lago cogidos de la mano, con la pequeña en medio, persiguiendo una pareja de cisnes. Más tarde habían disfrutado del atardecer sobre uno de los tantos bares con terraza del pueblo lacustre, comiendo una pizza que la pequeña Laura quiso devorar sin soltar la presa a su nueva muñeca de nombre valenciano.

—Tengo frío…

Tomás salió de su ensimismamiento y vio a su hija tiritando sobre la mecedora, lloraba. La llevó a sus brazos con premura, intentando abarcar cuanto más cuerpo de la pequeña fuera posible. Paseó las manos por la espalda intentando hacer que entrara en calor. No entendía que estaba pasando. Su hija lloraba en sus brazos y él observaba fascinado el vapor negro que emanaba el vacío de debajo de la cama de Laura.

TUN, TUN.

 
AQUÉL DIA

 No conseguía quitárselo de la cabeza. Menudo error. Una fórmula equivocada en Excel y todo el mercado polaco al garete. Juan se iba a poner como una fiera. Con lo que le gustaba a ese gordinflón levantar el dedo y apuntar con él. Que ardor de estómago, estaba seguro que era debido al estrés. ¿Y si el zloty hubiese caído en los tres últimos meses sin que él se hubiese dado cuenta? ¿Treinta puntos? Tenía que revisar el email enviado. Aunque no, era mejor no hacerse ilusiones. Era una cagada y traería consecuencias.
Las ruedas, tenía que llamar al taller para cambiar los jodidos neumáticos. Otra broma cara a la que hacer frente, una más. Otro de esos famosos “extras” que puntualmente se presentaban cada mes. Y luego estaba toda la lista de material escolar que había que comprar para Laura. Menudo sablazo. De todos modos, debía encontrar una solución. Debía hacerle más caso a esa pequeña, tenía demasiadas tardes pendientes, demasiados “mañana sale el papá temprano del trabajo” incumplidos. ¿Dónde estaban todas aquellas propuestas que se había hecho en el pasado? Todos los libros que juró leerle, aquella novela que prometió escribir en la cual ella iba a ser la protagonista, los ideales que siempre quiso transmitirle pero que ya hacía tiempo que él mismo había abandonado. Todo porque era un inútil, incapaz incluso de hacer frente a su jefe, ni siquiera lo había intentado; se había convertido en una carta de crédito solapada a un cerebro. El cerebro lo utilizaba solo con sus fórmulas de trabajo, para todo lo demás estaba el dinero. Pensar nueve horas y media al día y dejar de hacerlo nada más fichar a la salida.
La mente opaca, como en aquel momento. Obstruida.

Cuidado!

Un rápido destello.
 
Un volantazo.

Imprimir

  Normas Generales de los Retos
Enviado por: Cabromagno - 23/06/2019 05:43 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (1)

1-. Cada relato que se publica en nuestro foro es una creación única y pertenece a quien la escribe; como se trata de un foro público no podemos garantizarles una protección de sus obras. Por tal motivo, les instamos y sugerimos que registren sus escritos en donde crean conveniente hacerlo (Safe Creative, etc.).

2-. Las normas concretas de cada reto se estipularán en las bases que se abran para el mismo: calendario, límites de palabras, sistema de votación, etc.

3-. Incumplir las normas estipuladas en las bases de un reto sera motivo de descalificación.

4-. El huso horario que se seguirá para los retos es el horario de Ciudad de México (GMT -5 en verano, GMT -6 en invierno). Esto es, por ejemplo, 7 horas menos que en España (hora peninsular) o 2 (invierno sur)/3 (verano sur) horas menos que en Argentina (hora oficial).

5-. La Mano Inocente tendra una serie de funciones básicas:

A) Velar por que las reglas de las bases sean cumplidas por los participantes (calendario, límite de palabras, sistema de votación...).
B) Constatar que todos los relatos participantes han sido leídos y comentados por un usuario para poder ser votados.
C) Contar los votos recibidos, revelar las autorías y publicar los resultados el día indicado en las bases.

6-. El hilo de las bases se usará exclusivamente para apuntarse al reto, para resolver dudas o para hacer comentarios sobre el reto en curso.

7-. Los comentarios de los relatos, si bien no se exigen correcciones exhaustivas, tampoco podran limitarse a comentarios genéricos de "me gusta/no me gusta". Al menos deberia indicarse porque sí o porque no, para demostrar que el relato realmente se ha leído.

8-. Los hilos de los relatos deberán mantenerse exclusivamente para comentar los relatos. Se podrán discutir cosas relacionadas al relato, pero cualquier tipo de desvirtuación será penalizada segun la siguiente tabla:

-Para un usuario concursante --> se le restará una cantidad indeterminda de puntos en la puntuación final del presente concurso (parte del castigo es que no pueda saber cual hubiera sido su posición).
-Para un usuario no concursante que venga comentando todo el reto y pretenda votar --> perderá el derecho al voto.
-Para un usuario no concursante que no haya comentado nada hasta ese momento --> se le baneará temporalmente del foro.

9-. Para hablar de cualquier cosa relacionada al concurso, pero no a un relato concreto, se usara el hilo de las bases o el de chorradas, segun si lo que se quiere hablar tiene que ver con el concurso o es simplemente una conversación que ha surgido durante el mismo pero ya nada tiene que ver.

10-. La manipulación incorrecta del usuario Joker (cambiarle la contraseña, hacer el troll...) supondrá un baneo temporal y la prohibición de participar en los retos durante un año.

Imprimir