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  El Internet muerto
Posted by: Duncan Idaho - 09/09/2019 02:32 AM - Forum: Fuera de tema - Replies (5)

Existen más de 1.700 millones páginas webs en el mundo y la mayoría están muertas


El tiempo es el peor enemigo del hombre (una palabra: arrugas). No obstante, al parecer, tampoco es muy amable con las páginas web. Existen aproximadamente 1.700 millones de páginas webs en existencia, aunque la mayoría están inactivas.

De acuerdo con datos de Internet Live Stats, Internet ha crecido de forma exponencial desde 1992, cuando solo había alrededor de 10 páginas web. Para ponerlo en perspectiva, hubo 2.4 millones en 1998 y 17.1 millones en 2000. La primera vez que la cantidad de webs llegó a mil millones fue en 2014. Pero aunque la cantidad de webs haya crecido, con el tiempo la mayoría se han convertido en zombis.

Según Internet Live Stats, de las 1.700 millones de páginas webs en Internet hoy en día, solo alrededor de 200 millones están activas. En otras palabras, el 88.24% de Internet está muerto.

En realidad, los números no sorprenden. ¿Quién recuerda haber tenido un blog o una web propia? (¿Lo borraste?) Hubo una época en la cual estaba de moda hacer webs en los colegios, institutos y universidades, y esto solo ha sido en los últimos años. Demos gracias a buscadores como Google que se dedican a buscar las webs interesantes y activas entre todas las abandonadas.

https://www.internetlivestats.com/

Fuente: Gizmodo

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  Abuela Golosa y sexosa
Posted by: Duncan Idaho - 08/09/2019 03:05 AM - Forum: Fuera de tema - No Replies

Mientras a ti te dejan en visto, abuela de 83 años consigue 50 citas en Tinder

Una abuelita de 83 años de nombre Hattie Retroage abrió su cuenta en Tinder y ha logrado tener sexo casual con más de 50 hombres

Hattie es una excelente conversadora y así conquista a los jóvenes.  Huh
.

No sé a los demás, pero esto de ligar a medida que pasan los años se vuelve una pesadilla. Tal vez sea porque hemos madurado lo suficiente o quizá se debe a que simplemente no estamos tan dispuestos a soportar actitudes que ya no nos gustan.

Posiblemente (aunque no queramos admitirlo) nos hemos vuelto torpes e inseguros. Por eso no es raro que existan tantas aplicaciones para ligar o buscar sexo ocasional, lo triste viene cuando te das cuenta que ahí afuera hay muchos incapacitados emocionales con los que no puedes conectar como te gustaría, ni para una cosa, ni para la otra.


Pero qué ocurre cuando mezclas tecnología con personas adultas, personas que bien o mal aprendieron a tener mejores relaciones personales que nosotros, los millenials inseguros que preferimos la pantalla a la interacción real.

Pues ocurre magia. Resulta que una abuelita de 83 años abrió su cuenta en Tinder y ha logrado llevarse a la cama a poco más de 50 hombres, todos más jóvenes que ella y eso no es todo, la mujer se ha vuelto una amiga muy cercana de varios de ellos.


Hattie Retroage se concibe así misma como una mujer sexualmente activa y una chica ‘caliente’ a la que le gusta tener encuentros sexuales con jóvenes de cualquier edad, pues, según declaró en una entrevista, vivió 25 años a lado de un hombre que jamás supo hacerla feliz.

Luego de divorciarse Hattie publicó un anunció en el periódico buscando un amante joven y estable que quisiera tener una vida llena de pasión y aventura, y lo consiguió, varios hombres llamaron a la puerta.


Pero ahora con 83 años había que actualizarse y Tinder parecía una gran opción para conocer hombres. Ella publicó su perfil y los hombres no tardaron en llegar… el éxito, según Retroage, se debe a que es una excelente conversadora y a que básicamente sabe ‘más de genitales masculinos que cualquier urólogo".

Esta abuelita, además confesó, que siempre hace caso a su instinto, pues sí hay algo de química o algo que detone su excitación, ella lleva a su cita a su departamento para darle los mejores orgasmos de su vida.

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  BASES Reto Mensual Septiembre 2019
Posted by: Cabromagno - 03/09/2019 11:08 AM - Forum: Retos Mensuales - Replies (33)

BASES

Mano Inocente: SE BUSCA

Normas generales

1. La extensión máxima de los relatos será de 5.000 palabras. No hay mínimo. La tematica de cada relato queda al libre albedrio de su autor.

2. Los relatos serán titulados de la siguiente forma: "Reto Sep19: Titulo del relato".

3. Cada participante, antes de enviar los votos, debe leer y comentar todos los relatos participantes, incluido el suyo propio para mantener el anonimato. Cualquier participante que no lea y comente todos los relatos será descalificado.

4. En el plazo de votación cada participante deberá enviar sus votos a la Mano Inocente mediante un mensaje privado. En el caso de otros miembros del foro que quieran votar en el reto, pueden hacerlo siempre que antes lean y comenten todos los relatos.

5. Las votaciones se realizarán del siguiente modo: Cada concursante ordenara los relatos según su preferencia otorgandole la mayor cantidad de puntos al que mas le gusto y la menor al que menos. Los puntos variaran en funcion del numero de participantes. Por ejemplo: Si hay 8 relatos, al relato que mas te gusto le otorgarás 8 pts, al siguiente 7, al siguiente 6, etc. Para los concursantes, la menor puntuación (1) quedará reservada obligatoriamente para su propio relato.

6. También se elegirá 'Mejor escena', 'Mejor personaje principal', 'Mejor personaje secundario', 'Mejor descripción' y 'Mejor lugar'. Para ello se elegirá una opción para cada categoría y se enviará a la Mano Inocente junto a los votos. Se pueden dejar categorías en blanco.

7. No debe desvelarse la autoría del relato salvo a la Mano Inocente mientras dure el reto y hasta que los resultados sean publicados.

8. Para subir los relatos se utilizará el usuario Joker, cuya contraseña será debidamente proporcionada el día de inicio de las subidas.

9. Cualquier participante o relato que no cumpla estas normas y/o no respete los plazos establecidos quedará inmediatamente descalificado.

10. La organización se reserva el derecho a modificar las presentes bases y plazos cuando crea oportuno.

Plazos

Inscripciones: Desde la publicación del presente tema hasta el 22 de septiembre de 2019.

Subida de los relatos: Del 8 hasta el 22 de septiembre.

Comentarios y votaciones: Hasta el 29 de septiembre.

¿Quién es quién?: 30 de septiembre.

Resultados finales: 1 de octubre.

Índice de concursantes

Cabromagno
Duncan Idaho
Guardian Ciego
Mithrandir


Cualquier duda, preguntad en este hilo.

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  Ratatouille sale mal
Posted by: Duncan Idaho - 03/09/2019 01:37 AM - Forum: Fuera de tema - Replies (1)

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  Resultados Reto Ago19
Posted by: Helkion - 02/09/2019 04:24 PM - Forum: Retos Mensuales - Replies (12)

Bueno, pues ya hemos llegado al final del reto de agosto, y aquí están los resultados.

Para empezar, personajes, escena, descripción y lugar favoritos, aunque lo de "favoritos" es un decir porque la norma en esta ocasión ha sido el reparto de votos entre dos o tres opciones. Ninguna opción válida recibió más de una mención.

*Mejor personaje principal
Alan (“La chica del saco rojo”) -> 1 voto
Narfoc  y sus variantes (“Ni en mil vidas que viviera”) -> 1 voto
Marco (“Desde Roma con amor”) -> 1 voto

*Mejor personaje secundario
Alberto (“La chica del saco rojo”) -> 1 voto
Áriter Estrilla (“Váratril”) -> 1 voto
Isinia (“Desde Roma con amor”) ->1 voto

*Mejor escena
Muerte de Marco (“Desde Roma con amor”) ->  1 voto
Encuentro del muchacho con el pasajero (“La chica del saco rojo”) -> 1 voto
Quema de la bruja (“Ni en mil vidas que viviera”) -> 1 voto

*Mejor descripción
La muchacha (“La chica del saco rojo”) -> 1 voto
La turba iracunda (“Ni en mil vidas que viviera”) -> 1 voto

*Mejor lugar
Estación de metro (“La chica del saco rojo”) -> 1 voto
Zavaria (“Váratril”) -> 1 voto

Y el reparto de puntos para los relatos en su conjunto, de menor a mayor, ha quedado así:

3º. "Ni en mil vidas que viviera", de Sashka, con 14 puntos.

2º. "Váratril", de Guardián Ciego y "La chica del saco rojo", de FrancoMendiverry95, con 16 puntos.

1º. "Desde Roma con amor", de Cabromagno, con 17 puntos.


¡Enhorabuena al vencedor!  Cheers

Gracias a todos por participar.

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Bug La semilla (1er borrador)
Posted by: Tievor - 31/08/2019 07:15 AM - Forum: Tus historias - Replies (2)

Me gustaría que me dieran una opinión sobre el primer capítulo/borrador de mi primera novela.



Solo habían sobrevivido ellos, llevaban ya la mayor parte del día explorando lo alrededores de aquel avión que les había llevado a la ruina. El aparato había quedado completamente destrozado, las alas se encontraban separadas del cuerpo metálico y completamente destrozadas. En el interior apenas pudieron encontrar algunos paquetes de agua embotellada y pequeños snacks que ayudarían a aguantar el hambre como mucho un par de días.
—Yo creo que ya no hay nada más que nos sirva—. dijo Zohan, uno de los supervivientes. De pelo corto y en punta y con un cuerpo trabajado por el gimnasio
—La mayoría de los pasajeros han acabado completamente destrozados, te lo juro que aun no entiendo como hemos salido nosotros completamente ilesos—. Dijo Frank, un chico de pelo corto y ojos almendrados, seguía llevando la ropa con la que partió en el viaje: una camiseta corta roja y unos pantalones vaqueros de tamaño reducido.
Del cuerpo del avión surgieron dos figuras más, la de un chico de pelo lacio recogido en coleta junto con una chica rubia de pelo corto.
—Nada de nada—dijo Tom dando un suspiro. Él era otro de los que había sobrevivido y también amigo Frank y Zohan, de hecho, todos eran ya amigos de antes.
La chica que le seguía era la única que parecía estar entre ellos, su pelo rubio estaba acompañado por una pequeña cara de rasgos suaves junto con unos ojos azules que recordaban al mismo océano que les rodeaba.
—deberíamos hacer algo con los que han fallecido —. Dijo Dasha, la única chica que se encontraba en el grupo y que de hecho era la novia de Zohan. —he contado como unos veinticuatro muertos, pero seguro que debe haber alguno más.
—Vamos a ir recogiendo los cuerpos como podamos y los vamos apilando —dijo Frank—. y ya vemos cómo podemos enterrarlos.
Los otros tres supervivientes afirmaron con un gesto de cabeza. Fueron recogiendo los cuerpos que se encontraban alrededor de los escombros del avión, algunos todavía se encontraban completos, pero otros ya no parecían ni cuerpos humanos, incluso había algún pequeño cuerpo de niño.
A las pocas horas ya estaban todos los cuerpos apilados en aquella orilla de la isla, donde se había producido el siniestro, de hecho, apenas se habían movido de ese perímetro, preferían intentar encontrar suministros dentro del avión que irse a explorar la isla que parecía tener un tamaño bastante considerable.
Frank se quedó durante unos instantes mirando la cantidad de cadáveres que ahora cubría la orilla, estaba compuesta de una arena blanca y limpia que les recordaba a las islas paradisiacas que veía en la televisión, pero esto no tenía nada de paradisiaco. Se encontraban en una isla que no tenían ni idea de cuál era y además no sabían si era desierta o si había algún tipo de civilización viviendo en estas tierras, eran preguntas que inquietaban a todo el grupo, pero sobre todo a Frank que se sentía en parte culpable por lo ocurrido.
Dasha, Zohan y Tom abrieron algunas bolsas de snacks para poder comer algo, ya el sol estaba por caer y apenas habían comido nada por el shock de la situación.
—Frank no te rayes más y come un poco anda —le dijo Zohan apoyándole la mano en su hombro—. Seguro que ya habrán dado la alerta del accidente y mañana o pasado mañana como mucho vendrán a rescatarnos.
Frank le devolvió una sonrisa, pero realmente no creía que fueran a venir mañana o pasado, de hecho, no creía ni que fueran a venir a rescatarlos, tenía esa sensación y en parte le hacía sentir incómodo y confundido, él no quería quedarse viviendo en una isla el resto de su vida y menos sabiendo que ya no podría ver a su familia.
—¿Nos dará la comida para aguantar al menos dos días más? —le pregunto Frank.
—Yo diría que más o menos si, por suerte ninguno de nosotros tiene necesidad de consumir grandes cantidades de comida.
—bueno en eso tienes razón —dijo Frank sonriéndole.
Dasha y Tom se acercaron a ellos, llevaban cada uno algunas mantas que al parecer habían podido rescatar del avión.
—Yo no sé si hará frio por la noche chicos, pero por lo menos tenemos para taparnos con estas mantas –les dijo Dasha, con carita de preocupación—. Tom y yo hemos pensado que sería mejor pasar la noche dentro del avión que, aunque este destrozado va a ser mejor que nada.
Tom afirmó con la cabeza.
—Yo he encontrado un par de móviles que todavía funcionaban, pero aquí no hay nada de cobertura –dijo Tom, sacando de una mochila un par de móviles.
—Pues nada… igual está bien que los conservemos que nunca se sabe—dijo Zohan—. Y lo de dormir dentro del avión me parece bien Dasha, no me hacía mucha ilusión tener que dormir en la arena —le esbozó una sonrisa.
Zohan en el fondo sabía que Dasha estaba ocultando sus verdaderos sentimientos, ella siempre había sido una chica muy pesimista y estaba demostrando demasiado optimismo por su parte y aún no habían pasado siquiera una noche en la isla. Tampoco quería presionarla y preguntarle de verdad como se sentía, todos estaban asustados en cierta medida, pero él seguía teniendo la esperanza de que tarde o temprano vendrían a rescatarlos, las autoridades no iban a pasar por alto un accidente de avión o al menos eso quería creer.
Las estrellas se acabaron fundiendo con la negrura del cielo, se veía con gran claridad la cantidad de estrellas que componían el cielo esa noche, inmensas y llenas de luz y a la vez dando sensación de soledad.
Los chicos fueron a lo que quedaba del avión y se acurrucaron como pudieron, Dasha se encontraba durmiendo encima de las piernas de Zohan y Tom y Frank se encontraban algo apartados de la butaca de los tortolitos.
Frank se asomó por la ventana para echar un vistazo al cielo y enseguida un torrente de pensamientos le inundaron la cabeza, ¿De verdad Zohan tenía razón en que los rescatarían? ¿Habría más gente viviendo en la isla? ¿Podrían ser hostiles?
Las preguntas se repitieron en bucle dentro de la cabeza de Frank que al final acabaron por inducirlo al sueño. Por otra parte, Tom se encontraba mirando uno de los móviles que todavía funcionaba, no tenia patrón de seguridad así que pudo ver a quien pertenecía, las fotos eran de un hombre de unos treinta años y en algunas fotos aparecía con una pequeña niña que no llegaría ni a los siete años, en otras fotos también aparecía una mujer junto a ellos dos.
Tom, al ver esas fotos sintió una punzada en su corazón, el pensar que ahora esa familia ya nunca volvería a estar completa, y como él otros tantos que habían fallecido y dejado a todas sus familias atrás.
Para toda la eternidad.
Los primeros rayos de sol ya comenzaban a colarse por cualquier grieta del avión y comenzaban a molestar en los ojos de Frank, decidió que ya era momento de levantarse y así hizo, se dio cuenta de que ninguno de los demás de encontraban dentro del destartalado avión así que salió a ver dónde estaban.
Los tres se encontraban bañándose en la orilla de la playa: Zohan se encontraba jugando con Dasha a lanzarse salpicaduras de agua y Tom iba a su bola como siempre, se encontraba de espaldas flotando en el agua.
Frank al verlos así por un pequeño instante se le olvido el contexto de la situación, pero enseguida volvió a la realidad.
«Pasarán los años y seguiré sin entender como este tío puede ser tan optimista», pensó Frank.
Frank se fue a acercando a la orilla y se quedó allí mirándolos, se había quitado los zapatos y calcetines que había llevado desde ayer, aunque realmente los llevaba desde antes de partir del viaje así que vio buena opción deshacerse un rato de ellos. El agua estaba tibia, pero Frank sentía una gran frescura cuando envolvía sus pies
—Vente con nosotros anda! —dijo Zohan, alzando las dos manos—. El agua está buena y así de paso nos limpiamos un poco, ¿verdad Tom?
Zohan se acercó a Tom e hizo que se zambullera por completo.
—Creo que me vendrá bien refrescarme un poco, — pensó Frank, decidido.
Se quitó la camiseta y fue introduciéndose en aquel mar, tan silencioso, tan misterioso.
—¿Cuándo habéis despertado? —preguntó Frank, con el mar cubriéndole hasta el pecho.
—Pues hace bastante Frank—le dijo Dasha, que se había separado de Zohan que ahora se encontraba lanzándole agua a Tom—. Hemos enterrado ya la mitad de los fallecidos.
—Joder, pues podrías haberme despertado que yo os hubiera ayudado.
—Parecías un gatito mientras dormías, ahí todo acurrucado—interrumpió Zohan—. Me daba cosa despertarte ja,ja,ja.
—Pues sí la verdad, de todas formas, luego cuando haga menos calor terminaremos de enterrar los que faltan.
—¿por cierto, donde los habéis enterrado? —pregunto Frank—. Dudo que los hayáis enterrado en la arena…
—Pasada lo que es la playa comienza la tierra firme—le explicó Dasha—, por la mañana temprano fuimos y encontremos unos huecos grandes en el suelo.
—Servirá entonces para que puedan descansar esas pobres personas…
Zohan y Tom se acercaron a ellos.
—¿No os flipa la montaña tan grande que hay en la isla? —dijo Zohan, señalando con su dedo—. Me da la sensación de que la isla sigue una vez pasada esa montaña.
—Podría ser que la gente de aquí haya hecho túneles en la cordillera para comunicar las zonas—dijo Tom, con la mano en la barbilla, arrugada por el agua.
—A saber…—dijo Frank, en susurro.
—Bueno, ¿Vamos a comer ya? —Dijo Zohan—. Que a mí me ha entrado un hambre de estar aquí en el agua…
—A mí también—Dijo Dasha, inquieta—. Pero tenéis que saber que solo nos va a dar la comida hasta la noche…
Cuando Dasha dijo aquello, todos durante un momento se pararon a pensar en la situación: se estaban quedando sin comida y la posibilidad de que vinieran a rescatarlos mañana daba la sensación de ser algo casi improbable.
—Bueno a lo mejor mañana ya nos despertamos por las alarmas de la guardia costera—dijo Zohan, tratando de tranquilizar a sus amigos, aunque está vez también iba para sí mismo.
Después de ese momento incómodo, fueron saliendo del mar para secarse con los rayos que apretaban todavía aun habiendo ya pasado el mediodía. Hacía algo de brisa, pero llegaba tan caliente que se hacía a insoportable. Frank y Tom se quedaron en la orilla de la playa, sentados en la orilla conversando mientras que Zohan y Dasha se acercaron a los restos del avión
—Nos quedan seis barritas de chocolate Zohan—le dijo Dasha, preocupada—. Vamos a comernos una cada uno y ya a la noche si tenemos mucha hambre nos comemos las que quedan, pero yo diría de guardar para mañana.
—Lo que tu veas cariño, si tienes hambre te puedes comer la mía que me queda.
—no digas tonterías, sabes que muy probablemente mañana no llegue ningún rescate, ¿Qué vamos a hacer cuando ya no haya nada? El cuerpo puede aguantar bastantes días sin comer y solo con agua, pero…
—Si mañana no viene ningún rescate ya te puede hacer una idea de lo que va a tocar hacer
—Me da mucho miedo esta isla Zohan—dijo Dasha, preocupada—, que todavía no hayamos visto a nadie no me da nada de confianza. A Dasha le provocaba ansiedad el pensar que algún tipo de tribu con rituales extraños los acabara encontrando, la posibilidad de que de alguna manera pudieran ser torturados la aterraba.
—A mí tampoco me hace gracia explorar una isla que no sabemos siquiera donde se ubica, pero tampoco es que haya más posibilidades que barajar Dasha.
—si lo sé, pero no me gusta nada la idea, me entra ansiedad solo de pensarlo.
—Tú tranquila que sea quien sea que haya en la isla no te va a tocar ni un solo pelo te lo aseguro —las palabras de Zohan sonaban firmes.
Las siguientes horas de la mañana transcurrieron tranquilas, aunque poco a poco el sol iba perdiendo fuerza y ya se podía aguantar mucho mejor el calor. El mar seguía tranquilo, con pequeñas olas que iban acompasadas. Se podían ver algunas grandes aves que debían ser águilas, pasaban a una velocidad increíble por la superficie del agua para buscar una presa a la que cazar.
—Ya está bajando el sol—dijo Dasha, que se encontraba tumbada en la orilla junto a los demás—. En un rato podremos coger los últimos cuerpos.
—Esta vez sí que voy a ayudar—dijo Frank, con una pequeña sonrisa.
—Por la cuenta que te trae Frank—Dasha le devolvió la sonrisa
Tras un rato, el sol ya había bajado la intensidad a comparación con las primeras horas del día por lo que pudieron ponerse en marcha. Los cuerpos eran llevados cada dos, ahora que Frank ya podía ayudarlos. Zohan y Dasha llevaban el cuerpo de un hombre de mediana edad que había quedado con los brazos quebrados, era una imagen que se hacía difícil de ver, pero sin duda que el cuerpo que más difícil sea hacia ver era el que llevaban Frank y Tom, era el cuerpo de un joven que no superaría siquiera los veinte años, se notaba el fuerte golpe que se había propinado en la cabeza y como este le habría provocado un traumatismo craneoencefálico severo.
Frank, que todavía no había visto el lugar de enterramientos, pudo ver aquellos agujeros que había por esa zona, eran de diversos tamaños, pero dos de ellos estaban ya cubiertos de tierra, hojas y ramas.
—Chicos, id dejando el cuerpo dentro del agujero con cuidado, los cuerpos ya han sido lastimados lo suficiente—dijo Dasha, señalando uno de los agujeros que tenía un tamaño suficiente para enterrar varios de los cuerpos—. Los vamos a ir dejando de dos en dos hasta que ya haya que tapar el agujero.
Los chicos fueron colocando a la víctima, que bien podría haber sido cualquiera de ellos. Tras varios cuerpos más comenzaron a cerrar el agujero como pudieron: utilizaban algunas aglomeraciones de tierra que se encontraban bajos los troncos de algunas de las palmeras, fragmentos de ramas y algunas hojas de palmera que eran bastante útiles para el taponamiento de aquella estancia eterna para todas las víctimas.
Frank se percató de como al fondo del lugar en el que se encontraban enterrando a las víctimas se empezaban a entremezclar tanto de palmeras como de grandes árboles, dando la sensación del nacimiento de un bosque.
—Yo creo que ya están todos—dijo Dasha, dando un suspiro. Se encontraban enfrente de aquellos agujeros, mirando y, aunque ninguno de ellos era extremadamente religioso, decidieron que sería una muestra de respeto el dejar un minuto de silencio en honor a todas las víctimas.
Las horas fueron pasando y ya enseguida cayó la noche. los chicos ya se encontraban devuelta en la orilla, lugar de origen de la catástrofe.
—esta será ya la segunda noche que pasemos aquí…—Dijo Dasha, se encontraba triste, ella no quería tener que llegar a la situación de tener que explorar este gran trozo de tierra que ni siquiera sabían a donde pertenecía, la simple idea le provocaba un malestar recurrente.
—Mañana por la mañana iremos a explorar—Dijo Zohan, más serio de lo normal—. Nos llevaremos cada uno una de las barritas de chocolate para reponer fuerzas porque la vamos a necesitar.
—Pero por la mañana nos vamos a abrasar Zohan—Dijo Tom, él no era precisamente fan de las largas caminatas, era capaz de quedarse sentado en la silla del pc más de doce horas sin siquiera ir al baño.
—Saldremos antes del amanecer, pon la alarma a alguno de los móviles que encontraste, así evitaremos perder tiempo.
—Y dije yo que no iba a venir nadie—dijo Dasha, los ojos húmedos—. Vamos a tener una peor muerte que incluso las victimas del avión…
—No digas tonterías Dasha, por favor—La voz de Zohan era firme, él daba la sensación de estar tranquilo pero la tensión de la situación  era demasiado alta como para que pudiera suplirla por completo—.Es cierto que pensé que quizá podrían llegar los servicios de rescate rápidamente y también es cierto que tenía la sensación de que realmente nos salvarían,  pero tenemos que ser realistas y apegarnos a la realidad Dasha, si no hacemos algo nosotros acabaremos muriendo de hambre y eso tú lo sabes perfectamente así que la única opción es echarle huevos y ver qué es lo que hay en esta isla.
Se encontraban sentados en la orilla, Dasha giro su mirada y se quedó mirando el horizonte azul, por otro lado, Frank no quiso decir nada, el ya desde el primer momento sabía que acabaría tocando explorar y ver si hay gente o al menos algún tipo de alimento proveniente de plantas o árboles que los pudiera seguir manteniendo con vida.
Al cabo de un rato, se levantaron para dirigirse al lugar en el que habían pasado la última noche, los restos del avión que, al menos seguía conservando algunas butacas que le dejaba dormir cómodamente dentro de todo lo malo.
Dasha esa noche decidió dormir separada de Zohan, no es que estuviera enfadada con él ni con ninguno de los demás, es que simplemente no quería imaginar que se podrían encontrar en las profundidades de la isla, la sola idea de que pudiera picarle algún insecto venenoso a alguno de ellos la aterraba, no tanto el imaginarse que le ocurriera a ella. Mientras estaba acurrucada en la butaca con una manta encima comenzó a acordarse de su vida pasada y como lo que iba a ser el viaje de sus vidas había acabado por convertirse en una terrible desgracia, ella también pensaba constantemente en cómo podía ser la gente del lugar, pensó en algún tipo de tribu que tuviera miedo de los extranjeros y que los atacara sin darles oportunidad.
«moriríamos incluso peor que las victimas del avión», pensó amargamente, casi llorando.
Tom ya había dejado la alarma preparada para que sonara a las 5:00 A.M. Mientras se encontraba en la butaca intentando dormir le venían a la mente imágenes de sus padres, él realmente nunca había sido una persona muy apegada a su familia, pero la ausencia de ellos le hacía sentir realmente mal, aunque a igual parte también le hacía sentir mal el no poder jugar a videojuegos por absurdo que pudiera ser.
La noche transcurrió como la anteriores, sin apenas sonidos externos más que el crujir de las pequeñas olas que llegaban a la orilla, durante algunos momentos puntuales se pudieron escuchar sonidos similares a lo que hacían las aves, aunque no se podía estar seguro de ello. Zohan se des desveló al menos dos veces, en su cabeza solo resonaba una palabra
«Protégela»
«Protégelos», pensó Zohan intentando volver a dormir, tenía que ir lo suficientemente descansado para aguantar la caminata que se les venía encima.
Pipipiiií, pii, piiii… Pipipiiií, pii, piiii
Pipipiiií, pii, piiii… Pipipiiií, pii, piiii
Tom con los ojos entrecerrados agarró el móvil que no paraba de sonar y desactivo aquel sonido tan molesto, se intentó limpiar con la manta que usaba para dormir los ojos legañosos y enseguida se dio cuenta de que ya había alguien despierto.
—Los vas a despertar tú? —dijo Tom, aún somnoliento.
—Sí—afirmó Zohan—. Coge una de las mochilas que hay y mete todo lo que veas que pueda ser útil y necesario.
Tom afirmó con la cabeza dándole la sensación a Zohan de que no se había enterado de nada, se dirigió al fondo donde se encontraba Dasha durmiendo, en una de las butacas cerca de la de Frank.
—Cari, despierta que ahora mismo saldremos—Le dijo Zohan, acariciándole la mejilla.
Los ojos entrecerrados, Dasha se quedó mirando a la figura que tenía enfrente.
—Zohan…—Dijo, junto con un bostezo.
Enseguida Dasha fue consciente de lo que ocurría a comparación de Tom, así que enseguida entro en contexto. Frank, fue el último al que despertó Zohan, después de que prácticamente tuvieran todas las cosas preparadas. Zohan era el que llevaba la mochila, insistió en solo cargar con una, aunque Dasha también quería portar una. En la mochila se encontraban las barras de chocolate que le quedaban a cada uno, unas cuatro botellas pequeñas de agua que ya eran las últimas que quedaban, un par de mantas por si les tocaba dormir en la intemperie, uno de los móviles encontrados por Tom y un “arma” fabricada por Zohan que básicamente consistía en un palo astillado con clavos alrededor de él.
Ya marcaba las 5:40 A.M. en el móvil así que ya era momento de partir antes de que salieran los primeros rayos del sol. Zohan, Dasha, Frank y Tom ya estaban preparados para salir a la exploración, realmente se encontraban mucho más tranquilos que el día anterior sobretodo Dasha, quizá porque ya se había hecho verdaderamente consciente de la situación en la que se encontraban.
Los cuatro juntos fueron alejándose poco a poco del avión, sin siquiera hacerse una idea de lo que les iba a deparar el interior de la isla.

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  Canciones generadas artificialmente
Posted by: Duncan Idaho - 30/08/2019 04:04 PM - Forum: Fuera de tema - No Replies

Esta inteligencia artificial genera letras de canciones a partir de una palabra: ya ha compuesto más de 25.000 temas

En alguna ocasión nos hemos hecho eco de cómo la inteligencia artificial empieza a dibujar su futuro a la hora de autocompletar texto. Herramientas como Talk To Transformer demostraron que basta con un pequeño texto para completarlo mediante IA, y hoy venimos con una red neuronal capaz de crear canciones, bien estructuradas, con tan solo indicar una palabra.

El proyecto se llama These Lyrics Do Not Exist, y como acabamos de indicar, nos requiere un tema para elaborar una canción desde cero, con sus versos, pre-estribillos y estribillos incluidos.

El perfecto ghost writer es una IA

El creador de esta inteligencia artificial tiene como principal objetivo mostrar que las redes neuronales pueden llegar a ser creativas, una capacidad que siempre ha sido inherente al ser humano. La idea es simple: una palabra, infinitas posibilidades de crear canciones con ella.

"Some people wrongly believe that computers cannot be creative, however as TheseLyricsDoNotExist.com shows, computers using artificial neural networks can be creative and create new ideas similar to how humans are creative."

El formato de la web es bastante simple. En el apartado de 'Live Demo' veremos distintos topics a los que podemos adherirnos. Love, party, dance, happy, human, etc. Es importante que la palabra o topic que pongamos no sea demasiado rebuscada, ya que de lo contrario la IA no será capaz de generar una letra. Una vez introducimos la palabra, se crea la composición con la siguiente estructura.


Primer verso
Pre-estribillo
Estribillo
Segundo verso
Pre-estribillo
Estribillo
Puente
Estribillo


En el momento que escribimos este artículo, la IA ha sido capaz de generar más de 25.000 composiciones. Hemos estado haciendo pruebas con una palabra, más de 30 veces y, efectivamente, las composiciones varían sin repetirse. Basta con darle al botón de 'regenerate' para que la canción se genere de nuevo, en caso de que no nos convezca el primer resultado.

Las letras son bastante coherentes respecto a la palabra que hemos escogido (según la temática, la tónica del texto hará referencia a la misma), con versos bastante sencillos, típicos de músicas como el pop.

https://theselyricsdonotexist.com/

Fuente: Genbeta

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  Alimañas de la buena suerte (cuento corto)
Posted by: tyess - 28/08/2019 06:38 PM - Forum: Tus historias - Replies (3)

Primero, el relato: 


Alimañas de la buena suerte
Todos estos años después, todavía me preguntó si ella era estúpida o brillante. Pero, con el paso del tiempo he llegado a entender que eso no es importante.

Recuerdo que yo solía ser cruel con ella, por el simple motivo de que iba por la vida con esa ridícula sonrisa sincera. Era muy fastidioso: vivíamos en la misma colonia, tomábamos el mismo camino a la misma escuela. Comprabamos el mismo tipo de comida vencida en la misma pulpería. Y sin embargo, ella era feliz. Siempre pensé que era porque nunca tenía que preocuparse de nada. Ni siquiera por el colegio: estudiaba muy poco, pero aprobaba todos los cursos aunque fuera en los exámenes para tarados que ponían durante las vacaciones. Ningún muchacho la hizo llorar, porque ninguno le gustaba.

Incluso en eso tuvo suerte. Y podía seguir usando la misma ropa porque su cuerpo no enloqueció al entrar a la adolescencia… Claro, ella nunca recibió el aviso de que ya estaba en esa edad.

Me burlaba de ella, pero me moría de envidia. Y cuando llovía y los buses no subían a la colonia, hacía lo posible por no caminar con ella hasta la parada más cercana, porque se detenía a saludar a los perros sarnosos y a esos horribles gusanos con patitas.

Yo iba angustiada porque iba a llegar toda sudada, pero Patricia saltaba en cada rayuela que se encontraba en el camino, aunque ahora los dibujos eran como cruces, no “muñecas” como en nuestra infancia.

Siempre saltaba. Incluso al entrar a clase, pero ahí era… como en un ballet.

Era tan grácil, que no podía contenerme y le atravesaba el pie cada vez que podía. Y cada vez ella se creía que había sido un accidente. Es que era tan ingenua.

O estúpida, o brillante.

Fue por eso que acabé por tomarle aprecio. No por ser ingenua, sino por un incidente que ocurrió gracias a eso.
Teníamos como quince años, y aún así se tragó el cuento de que besar a una babosa traía buena suerte. Por un segundo, creí que iba a hacerlo. Incluso saqué mi teléfono celular, corriendo el riesgo de que me lo decomisaran, porque creí que tendría un increíble evento que fotografiar.

―Uhm, no. Me da cosita. De todos modos, yo tengo mucha suerte ―dijo, al final.

Incluso me quebré la cabeza tratando de pensar en un motivo para que lo hiciera. Le recordé que no tenía con quien ir a la fiesta que organizaban los de último año. Ni un vestido.

―Sí, pero es una fiesta, igual me voy a divertir.

―Nadie va a bailar contigo con esa pinta ―advertí―. A menos que tengas suerte.

―Oiré la música ―aseguró, y sonrió.

Eso hizo. Y también bailó, aunque ningún muchacho la invitó. Se miraba chistosa, bailando sola, porque las demás del grupo sí teníamos pareja. Pero, por supuesto, también se miraba feliz. Cómo siempre.

Y como siempre llevaba zapatitos de niña, aunque estaban viejitos no se le rompieron de los tacones. No, eso me pasó a mí.

Me quedaba sin nada más que los zapatos del colegio, y estaba totalmente avergonzada. Así que me fui a llorar debajo de las gradas. Si hubiera visto la infestación de moluscos, no me hubiera quedado ahí, pero no los vi hasta que llegó Paty, señalando a los bichos:

―¿Sí es de buena suerte besarlos? ―preguntó.

―No voy a besar a una de esas alimañas, estúpida ―dije, dedicandoles sólo una mirada fugaz antes de volver a observar mi zapato arruinado.

Paty suspiró, determinada a no enojarse conmigo.
―Sólo estás triste ―dijo.

Justo cuando levanté la vista para echarle una mirada de cólera, ella se inclinó hacia la pared, para besar a la babosa que estaba más sola. Tenía cara de asco y trataba de mirar a otro lado.

Yo no había salido de mi sorpresa cuando ella habló. Sonaba rara, porque estaba limpiándose la boca, pero le entendí bien:
―Listo, ya lo hice yo. ¡Ahora te irá mejor!

No me fue mejor. Tuve que ir caminando al autobús, y había llovido a pesar de que supuestamente había sequía, así que tuvimos que terminar de llegar caminando.

Pero, no me sentía tan mal. Mis amigas venían conmigo, y una de ellas era lo bastante estúpida, o lo bastante brillante, para besar una alimaña por mi causa.


Y, si acaso, un comentario:
Ignoren a la narradora, no creo que sea una buena influencia. La ingenuota, es Patricia Gamero, una de las "recipientes" de Coleccionables. En resumen, eso significa que ella tiene una habilidad única. Podría decirse que la más conocida de las cinco, y con un infinito abanico de posibilidades (vale para luchar, para destruir, construir, viajar...). ¿Y entonces porque está ahí besando babosas y siendo infantil? Un poco porque encontré ese disparador creativo justo cuando estaba escribiendo las historias de los personajese. Pero, más importante: ella es infantil y en esa época todavía no sabía que tiene esa habilidad. Otro tipo de persona hubiera descubierto su habilidad porque la habría usado para obtener lo que quisiera, pero como ven, Paty es el tipo de persona que es feliz con lo que tiene.

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  Reto Ago19: Desde Roma con amor
Posted by: Joker - 27/08/2019 10:17 PM - Forum: Retos Mensuales - Replies (5)

La estancia estaba pobremente iluminada por el tintineante resplandor de una antorcha. La penumbra provocaba que la cara del anciano senador Claudio Suetonio Agripa pareciera más inquietante y peligrosa de lo habitual, sin embargo, sus ojos brillaban cómo los de un adolescente que está a punto de yacer por primera vez junto a una mujer. Frente a él, el pretor buscaba una hoja bajo su capa.

—Aquí está, todos ellos han aceptado unirse a la causa —anunció mientras sacaba una hoja doblada llena de nombres y se la tendía al senador.
—¿Están todos? —preguntó poniendo énfasis sobre la última palabra mientras abría la hoja.
—Si, mi señor.
—Excelente… —comentó el senador mientras echaba un vistazo a los nombres.
—¿Ha escogido ya una fecha para el golpe de estado, señor?
—Los idus de marzo serán un buen momento —respondió mientras doblaba la hoja de nuevo y la guardaba en una cajita. Al alzar los ojos vio que el pretor le miraba con ojos incrédulos y añadió—. Si, ya sé que pasado mañana puede parecer demasiado pronto pero confía en mi, se lo que me hago.

Pero lo que no sabía es que uno de sus esclavos lo había escuchado todo a hurtadillas tras la ventana del atrio.

A la mañana siguiente la villa bullía de actividad, con siervos yendo y viniendo de un lado para otro atareados con su trabajo. En las cocinas Isinia estaba terminando de limpiar una olla dónde después debía empezar a preparar la comida. Marco entró en aquel momento y se acercó a ella abrazándola por detrás.

—Buenos días —saludó él con un susurro que acompañó con varios besos por el cuello.
—¡Shh! Al final conseguirás que nos pillen… —se quejó ella, aunque no trató de en ningún momento de escapar de sus brazos.

Él la hizo darse la vuelta y le besó los labios.

—¿Te sirvió de algo mi ayuda? —preguntó ella.
—Sí, al parecer el dominus y el pretor están tramando algo gordo… Y no hubiera podido averiguar nada sin ti —le plantó otro beso—. Ahora solo tengo que recuperar una cosa del despacho del amo e ir a informar al cónsul, el se encargará del resto y se librará por fin del senador Claudio Suetonio Agripa —dijo pronunciando con sorna el nombre de su enemigo.
—¿Y que pasará después?
—El cónsul me recompensará por mi trabajo y con la recompensa te compraré, te liberaré y nos casaremos.

Isinia sonrió y esta vez fue ella quien le besó. Marco recordó en ese momento la noche en que ella había descubierto su secreto. Por entonces llevaban ya varios meses de romance furtivo, robándose besos fugaces en rincones apartados de la villa, abrazándose entre las sombras de la noche… Los esclavos solo debían servir y obedecer, el amor estaba prohibido para ellos. Pero él no era un esclavo. Aquella noche el senador acudía a una fiesta en las afueras de Roma y la villa estaba prácticamente vacía, por lo que pudieron yacer juntos por primera vez… Recordaba perfectamente las caricias, los besos, las miradas ansiosas por llegar más lejos… Y entonces ella lo vio. A la luz de las velas las letras SPQR brillaban tatuadas sobre su hombro y tuvo que contarle la verdad. Ella se sorprendió enormemente al enterarse de que era un centurión de la Sexta Legión y que trabajaba en secreto para el cónsul Decimo Iunio Liviano.

Minutos más tarde Marco salió de la cocina cavilando como entrar en el despacho del senador. En realidad entrar y coger la hoja sería fácil, lo difícil era conseguir que no le viera ningún guardia, pues siempre andaban pululando por ahí. Precisamente al ir a cruzar el atrio en dirección a la entrada uno de ellos se le acercó.

—¡Eh, tu! ¡Esclavo! Vigila unos minutos por mí, que tengo que ir a las letrinas. Y más te vale que no ocurra nada raro mientras no estoy —dijo cogiéndole por el cuello.

Marco se quedó atónito durante unos instantes, pues no podía creerse la suerte que tenía. Ocupó el puesto del guardia cerca del despacho del dominus y, tras asegurarse de que nadie le miraba, entró. No tenía mucho tiempo, así que se apresuró a buscar por los estantes y la mesa, abriendo cajones y armarios, hasta dar con una pequeña cajita de roble con incrustaciones de ópalo. Dentro encontró una hoja doblada que contenía una larga lista de nombres, y aunque no reconoció ni una cuarta parte de ellos, los que reconoció le dejaron sin habla: senadores, ediles, capitanes de la guardia de la ciudad…

Se dirigió rápidamente al jefe de esclavos, un liberto llamado Lembius que servia a la familia Agripa desde hacía décadas, para que le diera el dinero con el que debía ir al mercado a por varios artículos que se necesitaban en la villa. Desde que había llegado a la domus tras ser comprado se había encargado de esa clase de recados, lo cual le había dado la oportunidad perfecta para escaparse a informar al cónsul, lo cual era vital hacer de inmediato en aquel momento.

Instantes más tarde abandonaba la villa con una bolsita repleta de sestercios rumbo al mercado, sin embargo, antes de llegar allí torció por la vía Apia y después por varias callejuelas. Entonces se paró en un callejón estrecho y se aseguró de que nadie le seguía, tras lo cual se dirigió apresuradamente hasta la casa del cónsul y entró por una puerta trasera vigilada por dos guardias.

—Vengo a ver al cónsul —dijo sin esperar a que estos le dijeran nada y poniéndoles una hoja en blanco con el sello del cónsul estampado en el centro bajo las narices.
—Adelante —dijo uno de ellos visiblemente turbado por la repentina aparición.

Una vez dentro se apresuró a llegar al despacho.

—¡Marco! —saludó un niño saliendo de detrás de una columna.
—Hola Tito, ¿esta tu padre en casa?
—No, salió hace un rato. Ya estará a punto de volver. ¿Juegas conmigo a los gladiadores? —preguntó esperanzado.
—No, lo siento. Tengo algo importante que hablar con tu padre y le esperaré en su despacho —dijo removiéndole el pelo, aunque ese gesto de cariño no impidió que al niño se le dibujara la decepción en la cara.

Marco entró en el despacho y se sentó en una banqueta que había frente a la mesa. Se quedó quieto unos instantes y después sacó la hoja que había robado al senador y empezó a leer los nombres, no por que fuera a sacar ninguna información nueva de ellos ni con la esperanza de reconocer algún otro nombre, sino simplemente por entretenerse con algo. Tras haber leído la lista al menos tres veces decidió guardarla de nuevo y perder la mirada por la habitación. Esta estaba ricamente decorada con toda clase de trofeos que el cónsul había conseguido en sus campañas militares, pero lo que más llamó la atención de Marco fue un precioso mosaico en la pared de la derecha que representaba los Alpes. El mosaico le trajo muchos recuerdos de su vida, pues el se había criado en un pequeño pueblo de la Galia Cisalpina. Cuando entró en el ejército fue destinado a la Sexta, que se encontraba acuartelada cerca de los Alpes, y allí había conocido al cónsul cuando aún era comandante. Luchó bajo sus órdenes en la Galia durante tres años y durante ese tiempo entablaron una gran amistad. Decimo volvió a la urbe para empezar su carrera política, la cual había durado varios años y culminó meses atrás cuando había sido nombrado cónsul de Roma junto con Numa Julio Craso. Pero ya antes de alcanzar lo más alto se había puesto en contacto con él para pedirle un enorme favor: hacerse pasar por esclavo e infiltrarse en la casa de su mayor enemigo político.

—¡Buenos días, Marco! —saludó alguien alegremente a su espalda sacándole de sus pensamientos.
—Buenos días, cónsul —respondió él poniéndose en pie de un salto y haciendo una reverencia.
—¡Ja! Si no fuese porque siempre has sido así de formal pensaría que tanto tiempo haciéndote pasar por esclavo te esta afectando —comentó sonriendo.
—Tengo noticias importantes.
—Y como buen soldado, directo al grano —puso los ojos en blanco—. ¿Una copa? —preguntó mientras cogía una jarra de vino de un estante.
—Con tres partes de agua, por favor.
—Veo que Roma aún no te ha corrompido como es debido —sonrió Decimo vertiendo un chorro de vino en una copa y añadiendo tres veces la misma cantidad en agua—. Yo en cambio no he podido evitar sucumbir a algunos placeres… Como este delicioso vino de Mesina —comentó mientras se servia una copa enteramente de vino.

Mientras tomaban la copa Marco le puso al tanto de cuanto había oído en casa del senador y le entregó la hoja. El cónsul observó la lista de nombres y su semblante se enrojeció de ira.

—Ese bastardo ha comprado a casi toda la guardia de Roma…
—Señor, no se que podemos hacer…

Decimo siguió sosteniendo la hoja frente a sus ojos, pero su mente estaba sopesando a toda prisa todas las posibilidades que tenían. Tras un par de minutos que parecieron eternos agachó la cabeza.

—Solo hay una cosa que podamos hacer —sentenció apesadumbrado. Tras una corta pausa una sonrisa amarga se dibujo en su rostro—. ¿Sabes dónde esta ahora la Sexta?
—Hace mucho que no se nada de mis compañeros, señor —respondió Marco con un deje de tristeza.
—Están acuartelados en Ostia, a medio día de camino de Roma.
—Señor, no estará pensando en… —Marco abrió mucho los ojos, no podía creerlo.
—No veo ninguna otra opción, la Sexta Legión tendrá que entrar en la urbe.
—Pero señor, nadie lo permitirá, ningún ejército puede entrar armado en Roma. Es la ley —sentenció Marco.
—Es mi deber proteger la república. Estoy seguro que cuando todo esto haya acabado el senado dará su aprobación y el pueblo también. Siempre pueden dejar el uniforme en Ostia y entrar como si fueran ciudadanos… Ya pensaremos en algo, ahora tengo que ponerme en contacto con el cónsul Numa para informarle de la situación —después miró a Marco a los ojos durante unos segundos hasta que de repente cayó en algo—. ¡Diantres! ¡¿Qué haces todavía aquí?! ¡Regresa a casa del senador antes de que se den cuenta de que estás tardando demasiado!

Marco se dirigió a toda prisa al mercado a comprar lo que le habían encomendado y después regresó con la misma celeridad a la villa. Durante todo el camino estuvo dándole vueltas al plan. Sin duda nadie vería con buenos ojos que la Sexta Legión se presentara en Roma como quiera que se vistieran, ahora bien, si ayudaban a salvar la república… Sí, la gente lo entendería, el cónsul Decimo recibiría toda clase de honores y él podría volver a su estimada legión, liberar a Isinia, casarse con ella… Pensar en las nupcias con la mujer a la que amaba le hizo llegar a la villa mucho más feliz y animado.

Bien entrada la noche Marco miraba el techo ensimismado en sus pensamientos cuando unos pasos fuera de su habitáculo le sacaron de ellos. De pronto los pasos se pararon frente a su puerta y él se puso en guardia, pero cuando la puerta se abrió se relajó, pues quien apareció en el umbral era Isinia.

—¿Qué haces aquí? ¿Te ha visto alguien? —preguntó él preocupado mientras encendía una vela.
—He dado esquinazo a los vigilantes, no te preocupes —dijo ella echándose a sus brazos para besarle—. ¿Qué tal ha ido tu visita al cónsul?

Marco se lo contó todo.

—Vaya, es muy valiente —comentó ella cuando él termino de hablar.
—Sí, siempre lo ha sido.
—Es una lástima.
—¿Qué? —preguntó él extrañado. Pero Isinia no contestó y, sin que Marco supiera de dónde la había sacado, le hundió una daga en el vientre. Cuando él exhaló su último aliento ella le dio un último beso en los labios mientras unas tibias lágrimas empezaban a rodar por sus mejillas.

El día siguiente transcurrió muy lentamente para el gusto de Decimo. Había enviado un mensajero a la sexta legión durante la noche y siguiendo su plan los comandantes de la Sexta enviaron a lo largo de la tarde y la noche siguientes cuatro centurias a la ciudad. El cónsul Numa se encontraba fuera de la ciudad y no había podido ser avisado, pero Decimo no consideraba aquello un contratiempo, casi le parecía mejor, pues se ahorraba tener que convencerle para que apoyara sus actos y sería mucho más fácil dar explicaciones a posteriori.

Al día siguiente el senador Claudio perpetraría su golpe de estado, pero él se adelantaría a sus movimientos y le detendría. A primera hora de la mañana mandaría reunir al senado con cualquier pretexto y allí esperaría él con la mitad de los legionarios de forma que a medida que fueran llegando los hombres que figuraban en la lista los irían deteniendo. El resto de los soldados se encargarían de detener a los capitanes de la guardia de la ciudad y los pretores.

Inquieto por lo que ocurriría al día siguiente el cónsul tardó mucho en dormirse aquella noche, pero finalmente consiguió conciliar el sueño. Sin embargo no pudo dormir todo lo que hubiera querido.

—Señor, despierte —dijo alguien zarandeándolo.
—¿Qué narices ocurre…? —preguntó el visiblemente malhumorado.
—Ha llegado un emisario del senado, señor, le está esperando en el vestíbulo.

Aquello era realmente extraño así que se levantó sin demora, se vistió y fue a encontrarse con el mensajero.

—¿Qué ocurre? —preguntó de nuevo.
—Señor, se ha convocado una sesión urgente del senado por la muerte del cónsul Numa Julio Craso.
—¡¿Qué?!
—El cónsul regresó a Roma antes de lo previsto, pero lamentablemente fue asaltado en plena noche y resultó muerto. El senado se reunirá al alba para decidir cuando se nombrará a un nuevo cónsul —informó el emisario.

Decimo no podía creer lo que acababa de oír, y no pudo evitar preguntarse si no formaría parte del plan del senador Claudio. «No, seguramente habrá sido una casualidad…», pensó. Sin embargo aquello lo cambiaba todo, por lo que se reunió rápidamente con los cuatro centuriones de la Sexta para adelantar los planes.

Los preparativos de la operación le hicieron retrasarse y cuando se dirigió hacia el senado el sol ya iluminaba la ciudad. Las calles de la ciudad estaban tan bulliciosas como siempre, pero se palpaba en el ambiente una cierta excitación. Sin duda la noticia de que uno de los cónsules de Roma había sido asesinado ya se había difundido.

Decimo irrumpió en el senado al frente de sus hombres. Muchos senadores se asustaron al ver entrar a tanta gente armada junto al cónsul, otros lanzaron miradas recelosas, y todos guardaron silencio. El cónsul se aclaró la voz.

—Señorías, han llegado hasta mí pruebas irrefutables de que ciertas personas planeaban acabar con la república. Mis hombres procederán a detener a todos aquellos que han sido acusados…
—¿Son legionarios? —preguntó alguien interrumpiéndole.

Decimo dirigió una mirada glacial en la dirección del senador que había abierto la boca y no le sorprendió reconocer a un íntimo amigo del senador Claudio. Se tomó unos segundos para meditar la respuesta.

—Son hombres leales a la república.
—Entonces, ¿son legionarios? —insistió el mismo hombre.

Decimo se desesperó.

—Sí —gruñó—, y están aquí para defender la república.
—¡Mentira! —gritó alguien.
—¡Él es quien quiere acabar con la república!

En ese momento todo el senado estalló en gritos, cruzándose toda clase de acusaciones entre unos y otros. Decimo sacó su espada y sus hombres le imitaron. El gesto bastó para que el silencio se hiciera de nuevo en la sala. En ese momento el cónsul miró a su enemigo y le sorprendió ver al senador Claudio con una sonrisa de oreja a oreja. Precisamente este empezó a hablar antes de que lo pudiera hacer él.

—Senadores, como ya se ha hablado al empezar la sesión, estando ausente el cónsul —recalcó—, Numa Julio Craso fue asesinado por un centurión de la Sexta Legión. El hombre fue abatido por los guardaespaldas del cónsul, lamentablemente demasiado tarde —se lamentó. Decimo se quedó con la boca abierta, ¿de que estaba hablando?— Esos actos demuestran que la Sexta se encuentra fuera del control de la república, y el hecho de que el cónsul restante haya hecho entrar en Roma a la legión no solo es un acto de rebeldía, sino que va contra las leyes sagradas.

Los gestos de asentimiento se extendieron por todo el senado.

—¡Cállate! —le espetó Decimo, alzando su espada en su dirección de forma amenazadora.

—¡A mi la guardia! —gritó el senador sin poder disimular una sonrisa.

Al momento decenas de guardias empezaron a entrar en el senado. Algunos legionarios intentaron luchar, pero pronto se vieron superados en número pues no dejaban de entrar cada vez más hombres. Fue entonces cuando Decimo empezó a atar cabos y sin saber porqué no pudo evitar una amarga carcajada. Sin duda eran más peligrosos los enemigos que uno podía tener en Roma que los que había más allá de sus fronteras.

Ante el temor de que la Sexta Legión marchara sobre Roma y al desconocerse cuanta gente podía haber tras el intento de golpe de estado, el senado nombró cónsul aquella misma tarde al senador Claudio Suetonio Agripa y le fueron concedidos los poderes de dictador, los cuales no dudó en usar para acabar con toda oposición política acusándolos de cómplices en la trama golpista. La Sexta Legión fue desmantelada y sus soldados retirados del servicio. El cónsul Decimo Iunio Liviano fue acusado de traición a la república, de instigar el asesinato del cónsul Numa Julio Craso y de entrar en Roma al frente de un ejército. Se le halló culpable de todos los cargos y fue sentenciado a muerte.

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  Reto Agosto 2019: Váratril
Posted by: Joker - 27/08/2019 08:36 PM - Forum: Retos Mensuales - Replies (7)

Preséntense las thumas de Áriter Estrillo*
e inspiren historias de tiempos antiguos,
en versos que relaten tragedias tan amargas,
de reyes y princesas del reino de Zavaria.
Recuérdese la historia de Váratril, la bella
mujer por la cual vendría la guerra,
nacida en la nobleza, promesa para el rey,
de Áriter Estrillo el arma fue.

Al norte, muy al norte, el hado se formó,
y el dios de la tormenta, guerrero y gran señor,
maldijo a los norteños, maldijo a los del sur,
dijeron los videntes y el augur.
Los clanes lo burlaron, Zabaria lo ofendió,
venganza cobraría el alto dios.
Pues
Los hombres del oriente las tierras invadieron,
las costas congeladas tomaron en invierno,
y el dios de la tormenta los sueños inspiró:
a brujos norteños aviso llevó,
videntes de Zavaria conflicto presintieron;
el dios de los combates llamaba a los guerreros.
Los hombres del norte, valientes y prestos,
las armas alistaron, dijeron juramentos,
marcharon a la costa con rostros tan altivos,
mas Áriter les dijo: “celebren sacrificios
de cabras y bovinos y borregos”,
mas, necios, ofrendaron los gallos y los cuervos.
Cargaron contra las filas sin táctica o estrategia, 
se alzaron los valerosos en contra de la advertencia… 
Vencieron al oriente y el costo fue de miles
así que nunca vista masacre tan terrible.
Y el dios de la tormenta, del norte se burló,
pensó en escarmentarlos –“¡blasfema y agresión!”.
Mas Áriter Estrillo, Zabaria humillaría 
furioso se encontraba y la hundiría
Ethar, el rey en Tharia, cobarde se mostró:
oyendo los augurios, las tropas resguardó;
la guerra aguardarían, con miedo atrincherados,
salvando la vida –a costa de hermanos.
El dios de los guerreros, el dios de los hechizos,
tejió caminos y suertes, dejó los reinos malditos:

Al norte de Zabaria, cruzando la frontera,
Athòr, el chamán tenía su tierra,
valiente con las armas, ligero con los ritos,
de Áriter Estrillo, sería el utensilio.
El dios de la brujería, en sueños se presentó
con vistas del futuro la noche le colmó
mostró al chamán gloriosas estructuras,
así que nunca vista su hermosura:
las bóvedas de piedra y las columnas,
relieves, los murales y esculturas,
un templo do guardar las urnas de los muertos,
y al dios de la tormenta, juramentos.
Del sueño despertó Athòr, el brujo,
con fórmulas, medidas y conjuros,
el dios de los hechizos le mostró
el tiempo y el lugar, y le instruyó
en cómo conseguir el oro y la riqueza
que el brujo ocuparía en esta empresa.
Profundo en la arboleda del Barakan,
siguiendo la corriente hasta Zavaria,
el lago de las lamias se encontraba,
lugar que la natura resguardaba.
Mas Áriter las lamias despreciaba;
con cuerpos tan hermosos, los hombres hechizaban.
Y ahí Athòr, el brujo, se encontró,
la magia de los dioses evocó
–siguiendo las palabras de Áriter, el dios,
forjose un talismán de protección,
así que la visión de cuerpos tan perfectos
difícil hechizase al buen guerrero.
Y así, Athòr, al lago llegó orgulloso,
al cuello el talismán y pieles en los hombros
espada en la cintura, lucía poderoso,
anduvo la rivera y al norte del cañón
caverna negra y húmeda encontró,
la madre de las lamias vivía en esa cueva
guardando las riquezas más tremendas.
Athòr, el brujo guerrero, bajaba por la penumbra
y al verlo, enamorada quedose la creatura.
El brujo nunca vio belleza tan magnánima,
mas Áriter su mente resguardaba.
Yacieron en la cueva, sus cueros disfrutaron
placeres amorosos saborearon,
la lamia le pidió quedarse para siempre
Y Athòr le prometió casarse, astutamente,
mas luego en la noche, durmiente la lamia,
el brujo le robó el oro y las alhajas.
Después de despertar, habiendo amanecido,
la lamia comprendió lo sucedido,
quebrose su corazón, las lagrimas le brotaron,
y ciega por la furia le maldijo
pero
Athòr se encontraba protegido
por Áriter, el Estrillo.

Y así, con oro y joyas robados a la lamia
Athòr su gran empresa preparaba,
las gentes de su tribu el templo construirían,
de Áriter los planes cumplirían.
Mas sépase también –pasados los veranos–
que otro varón halló los encantos
del lago de las lamias y su magia,
recuérdese su nombre en esta historia amarga,
osado y apuesto, su nombre Tharó
astuto jovenzuelo, gran ladrón.
Su grupo de bandidos escuchó
la historia de lamias, la magia del dios,
el oro y las riquezas tan enormes.
De leguas y rumores y canciones,
la magia talismánica de Áriter
usaron, y forjaron neciamente.
Tharó llevó en el pechó el fuerte talismán
al lago encantado buscando encontrar
el oro y las alhajas ya robados,
al dios de la venganza desafiando.
Tharó encontró la cueva, morada de las lamias,
mas no encontró a la madre, halló a la hija,
hermosa y juvenil como las hadas
belleza sin igual y nunca vista.
La historia repitiose con el joven,
yacieron en la cueva en sus pasiones
y vana fue la empresa de Tharó;
el oro y los tesoros no encontró,
mas Áriter Estrillo lo ignoró
la lamia furibunda maldito lo dejó;
llegado su momento, Tharó fallecería,
en duelo y en lamento moriría,
por amor.

Pasaron las estaciones, Zavaria crecía próspera,
las tierras del frío norte volvíanse poderosas,
mas Áriter Estrillo no olvidaba
blasfemos en el norte, cobardes en Zavaria,
los reinos purgaría de impurezas
moviendo los destinos y las fuerzas.
El príncipe de Zavaria adulto se había vuelto,
Irthar le dieron por nombre, y fue el primer heredero;
su padre, el monarca Ethar, cansado ya se sentía,
muy pronto la corona cedería.
Al príncipe le buscaron mujer de noble familia,
doncellas encantadoras, que buenas madres serían,
rindieron sus pleitesías al príncipe y a su padre,
mas entre todas las damas, hermosas y rebosantes,
Irthar cayó en el hechizo de Váratril, la doncella,
la nieta adolecente de Thrur, el comandante,
un viejo militar –con fama de cobarde–
amigo del rey, señor de Raveria.
Mas noble y talentosa era Váratril,
de rápido pensar, aguda y hábil,
perfecta su crianza en cortes palaciegas,
y desde su infancia oyó de la guerra.
La boda la planearon los reyes de Zabaria,
espléndida y ostentosa, banquetes y cuenta historias,
actores y juglares venidos de provincia
y todos los lujos que al sur existían.
La fiesta fue tomada cual promesa
de un reino enriquecido que prospera;
de años de bonanza bajo el rey y su esposa,
que, nobles y pacíficos, al pueblo reconfortan.
Mas vanas ilusiones auguraban,
pues Áriter Estrillo trabajaba.
Y fue en la noche de bodas que el dios selló los destinos,
la misma reina madre marcó aquel camino.
El dios de los hechizos la tomó,
en sueños inquietantes su espíritu elevó
y extrajo de su cuerpo su alma obnubilada,
cegando su intuición acrecentada.
Volando en la negrura, su espíritu llevó
al norte, más allá de su nación,
pasando el río Barakan, montando el viento al oeste.
Llevole a las Agujas, la blanca cordillera,
y en cueva de las cumbres, a la reina
dejole abandonada y esperando,
en trance, la venida de su hado.
Aquella cavidad, helada y tenebrosa,
servía de morada a las hermosas,
las hadas, las hijas del dios del saber,
de Carthar, anciana deidad del ayer.
Las hadas conocían el futuro,
sus signos y palabras son augurio,
mas nunca los mortales obtienen algo bueno
del dicho de las hadas y su agüero.
Las hijas de Carthar alzaron sus voces,
le hablaron a la reina de hechos tan atroces
–que el tiempo le guardaba al reino de Zavaria–
que el alma de la madre se sangraba.
Dijéronle que el príncipe cargaba con la culpa,
pues Váratril traía la negrura,
las hadas le mostraron a la reina
su patria desquebrajada por mano de la princesa,
el pueblo sufriría docenas y docenas
de años de muerte, de sangre y de guerra, 
conflicto interminable y al final
la muerte de la casa de los Thar.
El alma de la reina se estaba desgarrando,
su padre y sus ancestros se acercaron;
estaba cruzando las puertas del sol;
la muerte le vendría del dolor.
Mas fue arrebatada por manos de fuerza,
por Áriter Estrillo y su presteza,
que no la mataría ese día,
pues antes con el hado cumpliría.
Volaron de regreso a la ciudad
Y el dios de los hechizos dejole descansar.
La reina recordaría el trance, el viaje y las hadas
y a Váratril –la muerte– querría asesinarla.
La reina descendía de los Lathros,
familia de sacerdotes, videntes muy respetados,
así que todos creyeron la historia que fue narrada,
sus mismos familiares la vieron confirmada
mirando en sacrificios los augurios,
mirando en entrañas lejanos futuro.
Así la joven Váratril traería la desgracia
y siendo a penas niña viose odiada.
La reina y los videntes dijeronle al monarca
y al príncipe heredero que el mal les acechaba,
que Váratril sería su final,
la muerte de la casa de los Thar.
Y Ethar, que era cobarde, y pávido del agüero,
y siendo débil Irthar, hallaron sucio remedio
la muerte de Váratril resolvieron
así, su destino funesto eligieron.
Pero
Ni el pueblo ni la corte debían enterarse
del plan traicionero, del plan humillante,
así que nunca nadie ajeno a la realeza
debía conocerlo, so pena de revuelta.
Y Ethar, que era cobarde, halló inmundo remedio:
le dijo a su sobrino, el más discreto,
que fuera al barrio bajo, el barrio peligroso,
le dijo que buscara a los más toscos,
los ruines sanguinarios, los más necesitados,
le dijo que planeara el turbio asesinato.
Y así confabularon, mirados desde el cielo,
mirados por el dios de los guerreros.

Y siendo luna nueva, cumplieron el destino,
los hombres contratados entraron al castillo,
entraron por la puerta pensada por el rey,
cruzaron por pasadizos y nade los pudo ver.
El príncipe a los guardias relevó,
aquella noche Váratril se vio en desprotección,
el grupo de bandidos la raptó
y nadie en el palacio se enteró.
Los torvos asesinos huyeron a los bosques,
dejar la capital tenían como orden
y en rápidos caballos viajaron hacia el norte,
la noche protegioles el galope.
y al día siguiente, el sol amaneciendo,
y habiendo fatigado los caballos,
el grupo se detuvo en un pantano.
Los hombres se dijeron: “cumplamos el trabajo,
matar a la princesa es nuestro encargo”.
“Cortemos su garganta, dejemos el cadáver,
aquí los restos jamás serán hallados por nadie”.
Y Váratril gritaba por ayuda
mas nadie la escuchaba en la espesura,
clamaba por piedad de sus captores,
mas sólo acrecentaba sus temores
que sólo respondieron con silencio;
las lagrimas brotaban del tormento.
Bajaronla del caballo, al suelo frío y húmedo,
un joven de rostro duro
echó la mano al cuchillo, dispuesto a tomar su vida,
tenía ella un saco segándole la vista,
y el hombre, por honor, se lo quitó
sellando así el destino de los dos.
Tharó miró su rostro suplicante,
las lágrimas brotaban incesantes,
los rasgos tan perfectos y opacados
por gestos de terror, dolor y espanto,
llenaronle el corazón de culpa, pena y piedad.
El miedo no arrancaba la beldad
del rostro de Váratril, de esa mirada,
y así quedó prendado desde el alma
Tharó de los ladrones, Tharó de los bandidos,
y nunca su pasión caería en el olvido.
Quebrado su corazón, Tharó bajó su cuchillo,
miró a sus compañeros y les dijo:
“La joven es hermosa, de bunas proporciones,
dejémosla vivir, vendámosla en el norte,
los clanes del Barakan son todos esclavistas
seguro comprarán a esta bella chica
de cuerpo saludable y resistente;
vistámosla con ropas de sirviente,
que nunca la hallarán los Zavaria
que, necios, ya nos dieron nuestra paga”.
Y dicho así, los hombres aceptaron,
pensaron en el oro acrentado,
pues Váratril jamás les importó,
ni el reino de Zavaria y su señor.
Siguieron cabalgando hacia el Barakan,
dejando atrás de sí los prados de Tharia,
y en una de las noches, dormidos los bandidos
–habiéndose pasado con el vino–,
Tharó ensilló el caballo y a Váratril tomó,
que no la perdería, razonó,
y huyeron protegidos por las sombras 
siguiendo hacia el oriente, siguiente hacia la costa.

Habiéndose alejado gran distancia,
los pasos comerciales evitando,
por bosques y colinas cabalgando,
cruzaron la frontera de Zavaria.
Los clanes del estuario del Barakan
pescaban desde antaño en esas aguas
y daban provisiones y hospedaje
a todos los viajeros de los valles.
Tharó montó su tienda a las afueras
del puerto bucanero del Traveya.
Los clanes de los mares ignoraban
las cuitas y las nuevas de Zavaria
la desembocadura del afluente
teníase por libre de regentes.
Los dos pasaron la noche oyendo el mar y su oleaje,
y ella no pensó en escaparse,
muy rápido entendió que viva se encontraba
debido a la piedad que le mostraba
Tharó.
Y Váratril supuso que fieros enemigos
causaron la desgracia que le vino;
tenía la experiencia de cortes palaciegas
de nobles ambiciosos y muertes traicioneras.
Temía regresar a aquellas tierras
y quiso abandonar su vida en la nobleza.
Y Váratril siguió al secuestrador
cuidándose las espaldas, con miedo en el corazón
mas nunca fue lastimada; el hombre se enamoró,
De Áriter Estrillo, el hado se selló

Invierno tras invierno, el giro de estaciones.
los años trascurrieron tan veloces.
Tharó siguió su vida de maleante
y Váratril seguíale en sus viajes.
Cruzaron el estuario de Barakan
y al norte cabalgaron, hacia Thrava,
por bosques de leyenda, por lagos encantados,
cazaron en los montes aledaños,
robaron caravanas de Zavaria,
y a duendes de montaña, sus alhajas.
Tharó ganose fama entre ladrones;
igual acorralaba a los sureños,
que a gnomos y a los trasgos de los bosques,
e incluso se enfrentaba a los nomuertos.
Y Váratril siguiole en todas sus hechuras
y a fuerza de admirarlo, viviendo su aventura,
un día descubrió que al hombre ya le amaba,
con fuerza y con pasión y con el alma.
El hado se cumplió en sus andanzas.

Invierno tras invierno, los años transcurrieron,
y ambos dirigían los ejércitos,
de bandas de bandidos, de bandas de cuatreros,
que al norte del Barakan asediaban.
Tharó cazaba bestias, con dientes y con garras
y Váratril planeaba los saqueos
de barcos, caravanas o graneros.
Su vida fue disuelta, repleta de aventuras
así que nadie sabe de todas sus hechuras.
Mas Áriter Estrillo habíalos dejado
–los potros del destino– galopando,
así que en las andanzas de Tharó
de hadas de las nieves se enteró.
Oyó que en las agujas del oeste
la blanca cordillera de las nieves,
las hijas de los dioses auguraban
las suertes de los hombres y sus almas.
Sedientos de aventura y arrojados
cogieron las alforjas y caballos,
y arrearon a sus bestias por el campo,
siguiendo los impulsos de su hado.
Viajaron al oeste, robando a los incautos,
y pronto ya no vieron más los prados,
cambiaron por oscuras arboledas
y páramos de negra y fría tierra.
Son pocos los que alguna vez subieron
y menos son aun los que sobrevivieron.
Mas Áriter buscaba su subida;
guardolos del peligro y las harpías,
de lobos gigantescos, de espíritus malignos,
de monstruos que se esconden al abrigo
de cuevas y cavernas montañosas,
de Sluaghs y de cosas horrorosas.
Y así, con grandes penurias –por Áriter excitados–,
subieronse los montes congelados.
Y hallaron a las hadas –por Áriter guiados–
las hadas que conocen nuestros hados,
las niñas, las hijas del dios del saber,
de Carthar, anciana deidad del ayer.
Y habláronle a Váratril de glorias futuras
y ella se miró, rodeada de hermosura,
en templo poderoso, gran hechura,
y ella se miró teniendo posesión,
honrando a los ancestros y a su dios,
y ella se miró, clamando por su herencia
herencia ya olvidada de nobleza.
de princesa.
Bajaron de los montes, el hado se cumplió,
ni una sola acción
frenó el poder divino y su estrategia,
pues Váratril llenose de soberbia
y quiso para sí el templo de Athór,
que entonces era grande y grande su esplendor.

Quedaba sólo un hilo por tejer,
por Áriter Estrillo, para obtener
el logro de su causa y voluntad,
pues Váratril caía en el dudar.
El templo fue elevado por los clanes,
los hombres valerosos y leales,
guerreros poderosos en batalla,
así que nunca nadie los retaba.
Las banas de ladrones jamás los asediaban
robaban a pastores y a Zavaria,
mas nunca atreverían tentar a los guerreros
y menos en la causa del blasfemo.
Y Váratril reaccionó,
jamás realizarían su visión,
quizá las profecías eran falsas,
quizá las hadas
del dios de los ayeres no son hijas,
quizá a la nobleza, jamás retornaría.
Mas Áriter Estrillo dirige los destinos
tejiendo los senderos y caminos.
Tharó pensó en su amada en y en su honor;
hacía siete años la raptó,
quitándole su casa y su corona,
volviéndola bandida, volviéndola ladrona.
Y así Tharó le dio las mil promesas,
le dijo que las bandas verían una gesta
el logro más enorme, robarle a los norteños,
robarle a los dioses, robarle su templo.
Mas Váratril negose las mil veces,
sabíalo un suicidio de su gente,
y nunca aceptaría la muerte de Tharó,
de ofensa tan tremenda, el miedo le ganó.
Entonces el Estrillo quitó la protección,
la capa que guardaba el cuerpo del ladrón.
Los vientos arreciaron, abajo en la ladera,
trajeron la tormenta, nevada tan tremenda.
las sendas se bloquearon por la nieve
dejándolos varados a su suerte.
Entonces la figura apareció
tremenda y poderosa su visión,
gigante de pelaje blanquecino,
abriendo su garganta dio un aullido.
Tharó cogió la espada y el cuchillo,
frentandose, valiente, al lobo albino.
Mas Áriter su escudo había retirado,
el eco de la lamia, el eco de su hado,
posose sobre el cuerpo de Tharó,
y al cuello de su amada, el lobo se arrojó.
Allí murió Tharó de los bandidos;
al lobo lo mató con el cuchillo,
saltando frente a Váratril, buscándola guardar,
la vida le salvó una vez más.
Sus últimas palabras: “Recobra tu destino,
retoma tu nobleza y tu camino,
ensálzate en la gloria; verdad fue tu visión.
Recuérdame por siempre y con amor.

Las crónicas del reino de Zavaria cuentan que el verano del año siguiente, una horda compuesta de forajidos, salteadores y piratas de la costa oriental tomó repentinamente el templo de Athór, dedicado a Ártier, al norte del Barakan. La guardia era ligera y aquel pequeño ejército se hizo con su control absoluto en una noche. Pocos días después, la hija Thrur y princesa del reino, dada por muerta hace mucho, entró a caballo por las puertas de la ciudad seguida por una carava de tesoros norteños y las llaves del templo. Váratril se lo ofreció todo al que una vez fue su esposo, ahora rey, como dote y gesto de buena voluntad para reconocer una vez más su matrimonio.
La codicia de Irthar lo llevó a aceptar la ofrenda y capitanear él mismo las tropas de Tharia, para asegurar el control del templo. Los clanes del norte tomaron esto como una ofensa terrible, para ellos y para los dioses, y contratacaron con tanta furia que el ejército de Irthar tuvo que replegarse a los patios interiores donde finalmente fue masacrado, siendo Váratril de los primeros en caer.
Se cuenta que Irthar, neciamente, se ocultó en el santuario, y el mismo Athór lo degolló frente a la estatua de Ártier Estrillo.
La dinastía de los Thar continuó en el hijo del segundo matrimonio de Irthar, pero desde ese día los norteños jamás dejaron de atacar periódicamente el norte de Zavaria, sumiendo a la capital y al reino entero en una progresiva decadencia. Esto volvió a los Zavarios cada vez agresivos y belicosos, y a los norteños más fanáticos y religiosos de lo que nunca fueron. Dos generaciones después, el bisnieto de Irthar, Orthar, fue el último de su nombre, que murió quitándose la vida. Cumpliose la voluntad de Áriter Estrillo.



*Dios de la tormenta, la guerra, la magia y la brujería, dios principal del panteón del reino de Zabaria y los clanes del norte.

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