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  Editoriales Españolas
Enviado por: eze3787 - 02/10/2020 07:50 PM - Foro: Colecciones, Sagas, etc. - Respuestas (1)

¿Por que las editoriales españolas no traducen a tantos autores interesantes de fantasia? Por favor si alguno tiene novedades de que se vayan a continuar con las traducciones de los siguientes autores ¿las podrian compartir?
 
R. Scott Bakker
Robin Hobb
Scott Lynch
Brent Weeks
Mark Lawrence
Anthony Ryan
Michael J. Sullivan
 
Mucho nos estamos perdiendo los lectores en español... menos mal que Nova retomo Malaz.
Saludos!!

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  [Cuento] El Molino.
Enviado por: Tholdeneir - 01/10/2020 07:26 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (3)

La visita al pueblo de río y campestre por parte del anciano Consejero Oficial y el joven Príncipe, había inquietado a los impresionados y murmurantes campesinos. Después de todo, el consejero había ordenado la construcción del molino en esos terrenos junto al río.

Nada hacía presagiar que justo en esos instantes un gran sismo se hizo percibir. Más arriba en las colinas, había una gran fuente que albergaba agua para los regadíos, que el sismo en su potencial había fragmentado.

Los habitantes del pueblo rural, asustados, alertaron a gritos a los que se ubicaban junto al rió y el molino, entre ellos los dos nobles visitantes. Era indudable que vendría un aluvión.

El Consejero Oficial, abriendo sus ojos trastornados, detuvo al huyente Príncipe y le dijo sumamente preocupado:

—¡Extiende tus brazos, hijo! ¡Así como yo! —y dejó las manos abiertas, imaginando energías místicas en su locura casi quijotesca—. ¡Que no se destruya el molino, que no se destruya el molino, QUE NO SE DESTRUYA EL MOLINO!

Con un incipiente temor, el joven príncipe lo imitó, deseando que no se provocara más destrucción.


***


Pasado un tiempo, ya relajados, se acercaron junto algunos campesinos a investigar el invaluable molino, la fachada que daba al río.

Todos se sorprendieron al descubrir un magnífico muro de ramas y barro rodeando toda la construcción y formado mágicamente por la fuerza de la corriente.

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  Muere Quino, creador de Mafalda y el dibujante más internacional del idioma español
Enviado por: JPQueirozPerez - 30/09/2020 01:26 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (4)

Ha fallecido el humorista gráfico más internacional y más traducido del idioma español; y quizás también el más entrañable: Joaquín Salvador Lavado, Quino. Había nacido el 17 de julio de 1932 en Mendoza (Argentina), y tenía por tanto 88 años. En esa misma ciudad residía ahora, atendido por sus sobrinos desde que se trasladó allí en noviembre de 2017 tras morir su esposa, Alicia Colombo. El nombre de Quino estará ligado para siempre al más famoso de sus personajes: Mafalda; la niña sabia y respondona. Según informa el periódico argentino Clarín la causa de la muerte es un accidente cerebrovascular.

Los padres de Joaquín Lavado eran españoles de Fuengirola (Málaga) y emigraron a Argentina en los años treinta. La humilde familia vivió en un círculo algo cerrado, hasta el punto de que el niño Quino habló en andaluz hasta sus primeros seis años.

La muerte de su padre le sorprendió con sólo 14, y fue atemperando esa ausencia con las apariciones fantasmales que él creía ver cada cierto tiempo. Incluso después de casado con Alicia, se le aparecía su padre, fumando (“seguía sin hacer caso de que fumar no es bueno”), y miraba orgulloso al dibujante porque al muchacho no le había ido tan mal. Quino solía rememorar estas visiones: “Eran apariciones muy agradables”.

Joaquín Salvador Lavado quiso enseguida ser viñetista. Lo decidió de niño, con tres años, cuando un tío suyo, diseñador gráfico, por entretenerle a él y a sus hermanos empezó a hacerles dibujos. Quedó maravillado con todas las cosas que podían salir de un lápiz. Después estudiaría Bellas Artes en la universidad de Cuyo. No llegó a terminar, pero alcanzó a absorber los conceptos básicos del dibujo y de las proporciones.

Mala salud

Quino ya se movía entonces en silla de ruedas y padecía problemas de visión por un glaucoma diagnosticado un decenio atrás. No tuvo suerte con la salud. Durante la década de los noventa llegó a sufrir seis operaciones quirúrgicas en apenas 10 años. En 2006 dejó de dibujar regularmente. En 2019 estaba casi ciego.

La muerte en septiembre de 2017 de Alicia Colombo, su compañera eterna, su representante y delegada general para el mundo, un año mayor que él, coincidió con su etapa de más acentuado declive físico; dejó Buenos Aires en noviembre de ese año y regresó a su Mendoza natal; siempre atendido por familiares cercanos y amigos.

Alicia y Quino no quisieron tener hijos. El gran genio del humor se mostraba muy pesimista al respecto: “Es una mala porquería traer a alguien aquí sin haberle preguntado”, declaró a EL PAÍS en 1990, después de treinta años de matrimonio. Y solía repetirlo. Cuando se le decía que al fin y al cabo a él no le había ido tan mal -como ya le advirtió su padre cuando se le apareció después de muerto-, Quino respondía: “No me ha ido mal, pero he tenido mala pata con la salud”.

[Noticia completa]

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  La Séptima Virtud
Enviado por: CRF - 29/09/2020 07:38 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (4)

Os dejo un trozo de la introducción de mi libro "La Séptima Virtud", está disponible en papel, ebook, y en inglés y castellano. Espero que os guste y os animéis a seguir leyendo <3


Suspiró, aún con la mirada perdida en el
horizonte esperando el amanecer. Tendría que
haber descansado y dormido, pero no le era
posible. Tenía miedo, mucho miedo, y estaba
invadido por la sensación de que ese día sería el
último que vería salir el sol.
El rey Duero I de Puerta del Alba no podía
permitir que sus capitanes lo viesen nervioso e
inseguro. Sabía que confiaban en él y no podía
dejarse ver tambalear. Por eso había decidido
apartarse de su tienda, lejos, montado en su
corcel, perdiéndose en la oscuridad y el silencio de
la noche.
No sabía durante cuánto tiempo había
cabalgado, la ira y el temor lo invadían y
encontraba cierta calma a su furia al sentir la
violencia de las pisadas de su caballo en el suelo,
mientras el viento le azotaba la cara. Por fin llegó a
la playa, a su viejo amigo el mar, estaba gélido y
demasiado sereno, parecía que la muerte también
lo acallaba. Ese manto negro que tanto le había
susurrado antaño ahora se mostraba en silencio,
apenas parecía estar allí. Tan solo el contraste con
la tierra, extrañamente blanca por los restos de
hielo, advertía de su presencia.
―¿Cómo alguien puede vivir así, en este lugar
yermo e inhumano y padeciendo este frío glacial
sin invierno ni verano. Aquí no hay flores que se
abran a la luz del día, ni árboles que se desprendan

10
de sus hojas secas en otoño, cubriendo un suelo
de tierra y hierba para volver a verdear en
primavera ―decía el monarca hablando consigo
mismo―. Puede que entienda el poco concepto de
belleza y fe en la existencia que se puede llegar a
tener, estando tan alejada de ella. Tal vez, esta
extrema ausencia de vida haga que no puedan
valorar más sonido que el blandir de las espadas y
el grito de dolor del enemigo. ¿Qué otros sonidos
pueden percibir esos indómitos que no sean sus
propias voces o el rugir de algún animal salvaje?
Debe ser terrible vivir en un lugar donde la tierra
deja de ser blanca para volverse gris e igualmente
estéril que cuando el hielo la cubría. Ahora
entiendo tu desdén por la vida, Guadaíra, no se
puede apreciar algo que no se tiene.
La maldijo en sus pensamientos, aquella mujer,
conocida por la reina indómita, soberana del
glaciar yermo del norte llamado Desierto Helado,
había puesto fin a su felicidad en pocos meses. Era
el momento de resolverlo, en pocas horas se
enfrentaría a ella, ese día la guerra llegaría a su fin.
Mientras el cielo comenzaba a iluminarse, en su
mente recordaba su país. Veía con su mente
aquellas verdes praderas extendiéndose hasta el
horizonte, esos bosques inmensos llenos de vida y
magia, donde la muerte es solo un paso más en el
ciclo de la existencia,...



Si os gusta, os dejo el link:

https://www.amazon.es/S%C3%A9ptima-Virtu...B07ZRRL6FD

También lo tenéis en inglés en este enlace:

https://www.amazon.es/Seventh-Virtue-Leg...ext&sr=1-1

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  [Fantasía/Relato corto] Vendedor de memorias
Enviado por: JPQueirozPerez - 24/09/2020 03:48 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (4)

La hoja salió tan fácil como había entrado, tras ello el vendedor la limpió en las ropas de su víctima y la guardó en su vaina. Observó en silencio el cuerpo un momento; al fondo, las cigarras cantaban en la noche.

Tocó su frente y empezó a retirar el alma del cuerpo a la fuerza; tal acto violento hacía pedazos las almas, pero sobraba la suficiente cantidad para lo que necesitaba. Era difícil ver el alma pero él era capaz; podía ver una especie de neblina ligeramente iluminada, neblina que empezó a devorar en cuanto la separó del cadáver.

Apartó el cuerpo del camino, no por miedo a que lo encontraran, ya que no lo escondió, sino porque consideraba que era más aceptable. Este camino llevaba a la capital así que muchos viajeros lo usaban; era mejor para ellos que no hubiera un cadáver estorbando su marcha.

La víctima era una joven doncella que servía en la casa de un rico mercader, no es que supiera muchas cosas de valor, pero sí lo suficiente: Conocía donde este mercader escondía un baúl con joyas de incalculable valor. Era interesante saber el motivo que la impedía robar esas joyas, como ese mercader la acogió cuando se quedó huérfana y la crió casi como a una hija, o puede que no exactamente como a una hija, porque no esperó a que creciera mucho antes de convertirla en una concubina. Su cliente pagaría bien por estas memorias, aunque seguramente no apreciaría todos estos recuerdos como lo hacía el vendedor; disfrutaba con las vidas ajenas ya que él mismo no tenía una vida que disfrutar.

Se dirigió al punto de encuentro con el comprador recordando esa vida que no era suya; las memorias están impregnadas de emociones, pero el resto de mortales no suele sentirlas aunque pueda adquirir memorias ajenas, excepto cuando se tratan de emociones muy fuertes, pero él podía sentir todas y cada uno de ellas como si las hubiera vivido: llorando por la muerte de ese padre que no era el suyo, alegrándose de que ese mercader la acogiera en su casa, sintiendo una punzada de celos cuando descubrió que este se había prometido, pero siendo incapaz de abandonarle, y pasando por el terror más absoluto cuando supo que iba a morir; no, lo correcto era decir que sintió el terror más absoluto al saber que la iba a matar.

El punto de encuentro era una taberna de lo más corriente cerca del puerto, habían bastantes marinos de distintas naciones bebiendo y cantando, probablemente así no se fijarían en el vendedor y su comprador, quien vino acompañado de un par de guardias para protegerle. El cliente era un mercader rival, creía que entre esas joyas había alguna gema mágica que le haría enriquecerse de una manera que pocos hombres habían sido capaces; el vendedor nunca quiso discutir que si tal joya fuera real, ese mercader ya habría sacado provecho de ella.

La venta transcurría de manera típica: El vendedor condensaba los recuerdos de su víctima para crear una esfera brillante, aunque esas memorias no desaparecían de su mente tras condensarlas en la esfera, sí que se hacían más lejanas, como recuerdos de la infancia, por tanto solía observar esas esferas con cierta añoranza; el cliente, como era habitual miraba la esfera con desconfianza, aunque en este caso no dudó mucho antes de intentar agarrarla, por supuesto sin obtener ningún resultado, la mayoría de mortales atravesaban todo el material espiritual como si no estuviera ahí, por tanto, una vez el vendedor sabía que el comprador estaba dispuesto a adquirir la esfera, él mismo introducía esta en su cuerpo; la parte final consistía en que el cliente pagara lo convenido, aunque esta vez algo no estaba bien.

—Esto es menos de lo acordado —dijo el vendedor nada más sujetar la bolsa de dinero.

—¿Qué? Está todo el dinero —respondió el cliente riendo.

—Aquí hay a lo sumo la mitad del pago —dijo el vendedor tras sopesar la bolsa. Tantas memorias robadas le habían mejorado ciertas habilidades, como la de calcular pesos de monedas en una bolsa de cuero.

—Más que suficiente para lo que vendes. ¡Agradece que te haya pagado! —dijo el cliente molesto.

El vendedor no dijo nada más, simplemente esperó que el comprador y sus acompañantes salieran del local antes de seguirles. Los guardias eran buenos luchadores, pero no lo bastante para enfrentarse a un ejército de vidas concentradas en un único hombre; duraron unos minutos, minutos en el que el mercader no intentó huir. Su parálisis provocada por el terror sería su sentencia, en realidad no, su sentencia fue no pagar lo acordado.

La hoja salió tan fácil como había entrado, tras ello el vendedor la limpió en las ropas de su víctima y la guardó en su vaina. Observó en silencio el cuerpo un momento; al fondo, las cigarras cantaban en la noche.

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  [Fantasía, Relatos] Futuros probables
Enviado por: tyess - 15/09/2020 01:50 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (5)

Bueno, al final sí escribí para el reto del superpoder aleatorio. 



Impostura

No era ella.

Semanas atrás, cuando volvían del Lago Infinito, había elegido creer que esa impresión era el resultado de las obvias diferencias físicas, pero Fidaki no sólo era un chico, más delgado y quizá un poco más alto que Iuner. También era diferente de verdad.

La chiquilla era paciente y reflexiva; tenía la empatía que a Gerusa le faltaba, y buscaba la belleza en todo.

Fidaki era como un petardo: iba a toda prisa y todo lo acababa con un estruendo. No estaba buscando la belleza en ningún lado, porque no estaba buscando nada; excepto, quizá, un nuevo guardarropa. Y nada de lo que había considerado vestir era bello.

Los materiales y el estilo sencillo eran algo más lógico dado el tipo de trabajo que hacían, pero no le sentaban. Sobre todo los colores oscuros, que Gerusa identificaría siempre como un color de adulto. En dónde él había crecido, hubieran dicho que el niño estaba disfrazándose de “persona grande”; algo patético para alguien que lucía como si atravesara la adolescencia. En el único mundo de la capa Terránea, habrían supuesto que era un chico muy triste o muy enojado.

Y lo peor era que seguía haciendo cambios y arreglos a cada atuendo. Gerusa temía que perdería la cabeza  si tenía que volver a dar su opinión sobre cuál manga estaba mejor doblada.

Iuner quizá tenía gustos poco prácticos, pero no pasaba un minuto eligiendo ropa, mucho menos varias semanas.
Y el problema no era que fuera vanidoso o indeciso. Lo que había acabado de convencer  a Gerusa de que no había nada de su mejor amiga en este niño, era que el crío sólo tenía ojos para sí mismo.

Y tenía miedo de todo.

Fidaki había conseguido convencerlo de rechazar cada posible asignación en el trabajo durante varias semanas. Incluso cuando se trataba de tareas que Iuner hubiera ido a solicitar, convencida de que era indispensable la rapidez y precisión que ellos tenían.
Y es que Gerusa podía ser sólo “otro guerrero” pero Iuner era única. Había otros magos en La Sociedad, incluso de la misma raza que ella, pero no tenían su experiencia y control. Si de verdad había una “habilidad mágica inmediata” en el universo, la de Iuner tenía muy poco que envidiarle.

Y ella la usaba con responsabilidad.

Pero ella se había ido, y este eco suyo prefería mantenerse lejos del peligro.

Al inicio, había parecido un cambio positivo. Por fin podía dejar de preocuparse porque la conducta desprendida de su amiga (amigo, ahora) fuera la receta para sufrir una muerte noble y dolorosa.

Gerusa creyó que era mejor que tuviera menos de ese valor. Fidaki tampoco le mostraba la admiración y confianza absolutas que él de ningún modo merecía. Sería lo más saludable para el niño. Así que él pensó que había madurado.

Pero una cosa era la prudencia y otra la cobardía. Fidaki caía en lo segundo. ¡Incluso había intentado evadir a un ladrón de poca monta!

Si ahora mismo estaban en el banco de datos que ese delincuente podría intentar robar, era porque él había decidido que podía ir sólo y Fidaki lo había alcanzado cuando tomaba el tren.

Ahora parecía nervioso. Eso tampoco solía hacerlo Iuner.

―Niño. No tienes que…

―Tengo que decirte algo ―Fidaki lo interrumpió, pero luego se quedó callado.

Gerusa comenzó a formular una invitación para que continuara, cuando escuchó las puertas de seguridad abriéndose. Todas a la vez.
Vaya delincuente menor les habían asignado. ¡Se suponía que trabajaba solo y se escabullía en los edificios, indetectable e inofensivo como la neblina baja!

―Tu revisa el recibidor principal ―ordenó, mientras iba al área de emergencias.

La primera vez que trabajaron juntos, se había negado a dejar que su compañera verificara el área más amplia, pero de inmediato había aprendido que la magia de traslación permitía cubrir más terreno.

No escuchó la protesta del chico.

***
Fidaki corrió hasta la entrada más cercana. Para cuando llegó, la puerta volvía a estar cerrada.

Que extraño.

Si había oído la puerta al abrirse, ¿por qué no la había escuchado al cerrar?

Miró alrededor. Los pasillos que llevaban a bodegas en desuso estaban demasiado oscuros y no había nada que ver en el corredor iluminado. Si alguien se ocultaba en los pasillos, completaría su misión antes de que él volviera. Necesitaba ver esos pasillos.

La luz que se encendió en cada rincón, antinatural y demasiado intensa, lo cegó por un segundo.

―Hichciadv ―la maldición en su idioma natal hizo eco en los pasillos vacíos, mientras las luces volvían a apagarse. Todas.

Había olvidado lo irritante que era esto. ¿Cuánto más iba a durar?

Empezó a andar hacia la puerta antes de que la luz del corredor se encendiera de nuevo. Deslizó el índice sobre la cerradura. Un chasquido anunció que se abría; uno más, que se estaba cerrando.

Debió haber empezado por esto.

Tonto.

Y si luego no abría, sería una preocupación para mañana.

Gerusa había dicho que podía atrapar al ladrón él sólo, y tendría que hacerlo, pero sin preocuparse por todas esas salidas.
También encontró cerrada la entrada de empleados. Y la siguiente. Al menos no había pasillos oscuros.

Por fin alcanzó la puerta principal.

―¿Cerraste todo? ―preguntó Gerusa, desde la tienda de regalos, dónde dominaba la penumbra―. ¿Puedes dejar la última? Aquí lo esperaremos.

―De acuerdo ―replicó el niño, un poco sorprendido por el tono amable. Sobre todo en un momento como este, cuando no perdería el tiempo en lo que consideraba trivialidades. Gerusa no tenía paciencia para esas cosas. Ni para nada, la verdad.

“Es una influencia terrible”, pensó Fidaki, con una sonrisa.

El sonido de cristales rotos lo sacó de sus pensamientos.

―¿Puedes  guiarlo hasta acá? ―preguntó Gerusa, acercándose  en la semioscuridad de la tienda.

Sólo le faltaba decir por favor. Por lo visto, Fidaki no era el único que estaba cambiando. Y no le gustaba la idea.

―¿Yo por qué? ―rezongó, sólo porque de pronto no quería reforzar ese comportamiento tan impropio de su amigo.

Pero al mismo tiempo, se le ocurrió que esto sí era diferente de lo habitual.

Por lo general esa tarea recaía en el guerrero, y el mago tenía que emboscarlo. Funcionaba mucho mejor.

Pero eso era antes. Probablemente después. No ahora.

¿Gerusa lo sabía? Vaya.

Antes de que el otro formulara alguna respuesta, se puso en camino.

No escuchó el suspiro de alivio, y no vio a la persona que salía de la sala  en penumbra mientras él corría sobre sus pasos. Ojala pudiera ir de inmediato al sitio donde creía que había oído el ruido.

Un momento.

Ya estaba deteniéndose mientras lo comprendía: Gerusa lo había mandado a cubrir más terreno. Como siempre. Contaba con que corriera de una puerta a la otra sin pasar por el camino intermedio.  No sabía que él estaba teniendo problemas que la anciana Iuner no tenía.

Y los dos sabían que la cortesía era algo que Gerusa sólo podía imitar. Igual que  una considerable cantidad de actitudes que nacían de las emociones que no podía sentir. Fingía cuando hacía falta, y no hacía falta fingir con él.

Y la persona que se deslizaba hacia la salida no era el robusto defensor de las normas que había venido  con él, sino un escuálido y silencioso ladrón.

Ni siquiera supo si le  estaba gritando en su idioma o en el lenguaje universal, cuando le preguntó cómo demonios había imitado a su amigo. El otro  no respondió, pero eso podía ser simplemente porque estaba ocupado corriendo.

Su grito de advertencia fue inaudible incluso para él, como lo era el motor de la puerta que se abría. Ese tipo de magia no le parecía familiar, y eso es decir bastante después de todo lo que él había visto. No se sentía como magia, debía ser otro tipo de habilidad.

No podía dejar escapar a una persona que además de estar robando, tenía un don no documentado.

Pero tampoco podía detenerlo en sus condiciones actuales…  Si lo intentaba…

―¡Niño! ―exclamó Gerusa, deteniéndose a su lado.

Fidaki dio un saltito. No lo había oído venir.

―¿Estás bien? ¿Qué pasó?

―¡Que se escapa! ¡Detenlo! ¿Qué diablos haces aquí platicando conmigo?

Por un segundo, Gerusa no hizo nada más que verlo con cara de sorpresa,  luego corrió tras el delincuente.

Fidaki hubiera querido ayudar, pero en lugar de eso se quedó ahí, tratando de recordar si había estado gritándole a Gerusa todo este tiempo.

Era cierto que había tenido malhumorado, pero no llevaba la cuenta de cada vez que se desquitaba con los demás.

El silencio absoluto no ayudaba a distraerlo de esas ideas que hubieran podido ser útiles en otro momento pero ahora sólo lo distraían.

¿Silencio… absoluto? Eso no tenía sentido.
***

Gerusa no había perdido los sentidos, pero bien podría ser así. El zumbido era tan fuerte que era imposible concentrarse en otra cosa y sus ojos se habían llenado de lágrimas. Aún así, no aflojó su agarre sobre el delincuente.

Nunca había aprendido a soltar. Iuner solía recomendarle que trabajara en eso, y él lo había interpretado como una invitación para utilizarlo a su favor. Justo antes de ir al Lago, ella había explicado que no, que se suponía que intentara resolverlo… y que se arrepentía de haberle dado esa recomendación.

―Tienes que soltarlo ―gritó Fidaki, como si también en eso  quisiera contradecir al recuerdo de Iuner.

Se giró hacia la voz, ignorando el quejido del muchacho al que sacudía como un trapo.

Apenas alcanzó a ver al niño. El zumbido se había ido, pero sus ojos aún estaban empañados. Así, parecía que el niño tenía cara de preguntarle algo, no de dar instrucciones. Pero repitió la orden.

―¿Qué está mal contigo? ―preguntó, en lugar de obedecer ciegamente como había hecho antes.

―Suelta ―dijo el mago, negando con la cabeza―. No es él.

Parpadeó, intentando enfocar la vista. Estaba demasiado oscuro para ver bien al chico, pero se notaba que algo no le gustaba, porque movía la cabeza como buscando el orígen de algún tipo de amenaza.

―Déjalo ―insistió, pero estaba sacudiendo las manos como solía hacer Iuner cuando estaba molesta, sólo que mucha más energía―. Hay que buscar lo correcto.

Era como una versión aumentada de su amiga, aquella vez que por fin había conseguido enojarla de verdad, cuando ella todavía no entendía que él no ignoraba a propósito las necesidades y los miedos de los demás.

Era gracioso verlo.

―¡Contesta mi pregunta primero! Dijiste que cambiarías, pero no en lo importante. Estás diferente en lo importante.

―¡Te dije que lo d…! ―comenzó Fidaki y luego se cruzó de brazos, como un niño tratando de hacer un berrinche sin gritar. Y así, justo así, era Iuner, cuando Gerusa colmaba su paciencia.

El niño vino hacia ellos a grandes zancadas. Ya no cruzaba los brazos, pero tenía los puños apretados y ahora que estaba más cerca, ¿estaba haciendo un puchero?

―Deja ir al tipo ―dijo, pero todo parecía fuera de lugar, porque estaba dirigiéndose al sujeto que prácticamente colgaba en manos de Gerusa―. ¿Por qué no lo haces?

El guerrero estaba culpando a la falta de luz por esa sensación rara de que el movimiento que alcanzaba a ver en la mandíbula del chico no cuadraba con las palabras que acababan de salir de su boca, pero el pensamiento no llegó a formarse del todo, porque entonces el niño exclamó otro “Ya suéltalo” y golpeó al ladrón en el rostro.

Fue un golpe débil, apenas un roce de los largos y delgados dedos del chico. Y sin embargo, el tipo perdió el conocimiento en un instante.

―¿Está vivo? ¡Dime que no lo maté! ¡Intenté no matarlo, pero estaba…! ¡El tipo es desesperante!

―¿Qué?

***
El tipo desesperante estaba vivo.

Efectivamente, no era un mago. La encargada del Laboratorio del Noveno Mundo estaba loca de dicha cuando Fidaki le contó que ese criminal había hecho desaparecer su voz con la misma facilidad con la que imitaba a cualquiera de ellos.

―¡Y ni siquiera estaba hablando! Sólo… solo se oía nuestra voz.

Al ir hacia él para hacerlo callar, sabía que estaba tan harto por la suplantación, que lastimaría al muchacho, pero suponía que, si usaba magia gestual en lugar de la que se basaba en sus emociones, podría no ser tan severo.
Pero se  había sentido demasiado… bien.  Había puesto emoción  en ese golpe.

Daba igual. Estaba vivo y probablemente mentía al decir que su habilidad de forzar y callar sonidos había desaparecido.

Ahora era problema de alguien más. Lo custodiaban sordos, telépatas, o algún otro guardia al que no podría engañar aunque su poder funcionara.

Fidaki podía ocuparse de sus propias complicaciones.

―Cuando me preguntaste que anda mal conmigo. Sí te contesté.

―No, no es cierto. Lo que sea que dijiste, lo dijiste negando la cabeza. Y yo sé que sí te pasa algo.

―Dije que nada, es normal.

―¿Normal? ¡Estás rarísimo!

―Estoy de mal humor. Y… sí, es posible que en eso reaccione un poco como harías tú. Eres una mala influencia.

―¿Y porque estás de mal humor? Y si dices que es por que no encuentras accesorios que no te estorben al moverte…

―No. Lo de la ropa es hasta divertido. El problema es la magia.

―¿Qué? Si estás mejor que nunca. Apenas lo tocaste…

―La magia es mejor, pero yo tengo la experiencia de siempre. Todavía no me familiarizo con esto y… se me va de las manos. Así que prácticamente no puedo hacer nada sin preocuparme de volar en pedazos el objetivo o que el efecto dure demasiado. Y a veces se me olvida y… es un lío. Lo odio.

―Oh. Haberlo dicho antes. Tenemos que practicar mucho.

Estuvo a punto de insistir en  lo arriesgado que era, pero Gerusa lo sabía. Y no era la primera vez que lidiaba con un mago o con lecciones en que se corría el riesgo de una muerte accidental.

Sí, debería haberlo dicho antes.

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  [Fantasía] Escudo de cristal
Enviado por: Duncan Idaho - 14/09/2020 08:32 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (5)

Escudo de cristal



Los pedazos de aquel héroe quedaron esparcidos por el suelo, era fuerte, lo suficiente para destruir mi escudo de cristal pero no lo suficientemente rápido para reaccionar al cerrarse sobre él el segundo escudo, mucho más fuerte y lleno de enormes púas afiladas.

Era un héroe, podría decirse que de nivel medio, presto a adquirir fama a costa de un débil villano. Siempre me subestiman y siempre les cuesta caro hacerlo.


No puedo evitar rememorar cómo empezó todo hace años, en el colegio de superhéroes, apenas había encontrado mi poder con la pruebas del agua azul, un tipo de bautismo en la que uno se sumerge y el agua alrededor se transforma al absorber una parte de la energía vital.


Era todo un espectáculo cuando el agua se transformaba en hielo o fuego o se generaban grandes olas cuando el poder era la fuerza, pero no en mi caso, para mi solo apareció un cuarzo, una pared delgada de cuarzo, mi poder era crear escudos de cristal.

Y ahí fue el inicio de mi calvario.

De inmediato me convertí en el objetivo de Scott y su panda de idiotas, ¿la razón? la razón que tienen todos los que hacen bullying.

Scott era de los pocos que había obtenido un vistoso poder, podía crear fuego.

Yo aunque al principio estaba decepcionado de mi suerte no tardé en darme cuenta de lo versátil que podía llegar a ser mi poder.

Tras muchos días de sufrir el bullying de Scott, finalmente explote y decidí que tenía que darle una lección, pero para eso tenía que idear un plan para derrotarlo, no me tomó
mucho tiempo pensar en uno, él siempre buscaba pelea y nunca dejaba de alardear de su poder encendiendo siempre sus manos.

Una simple hoja en su casillero insultandole y con el lugar y hora del encuentro fue suficiente, llegó antes pero yo ya lo estaba esperando encapuchado y con el rostro cubierto.

Era un lugar poco frecuentado del colegio y a esa hora estaba solo aunque ya había aprendido a hacer escudos transparentes que reflejaban la luz y hacían invisibles a las personas dentro de él.

Él ni siquiera se dió cuenta cuando cree la doble barrera, una para mí para protegerme y
otra para atraparlo.

—¿Quién demonios eres? —dijo al momento que levantaba las manos y las encendía con dos grandes bolas de fuego.

Yo no contesté, él no lo sabía pero yo no podía hablar en ese momento.

—¿Te comieron la lengua los ratones?

Un simple gesto de mi mano fue mi única respuesta, tal como esperaba empezó a lanzarme bolas de fuego que terminaban chocando en la barrera invisible sin dañarme.
— ¡Tu!
— Vaya, vaya, creo que, ¿que pas.. — decía Scott cuando se apagaron sus manos.

No alcanzó a acabar la frase cuando cayó al suelo, yo espere un par de minutos más antes de deshacer mi escudo y acercarme a él, me quite la capucha y la bufanda con la que
ocultaba la mascarilla de oxígeno.

No me sentía para nada como si yo hubiera sido su verdugo, después de todo él mismo había consumido el oxígeno y llenado todo de monóxido de carbono con su fuego.

Di un rápido vistazo para cerciorarme que no hubiera nadie cerca, mi oxígeno se acababa
y necesitaba eliminar el segundo escudo, me arranque la mascarilla y huí tan rápido como pude, no tardaron en encontrar el cuerpo de Scott pero nunca resolvieron su crimen.

Vuelvo al presente y tomo consciencia de la sangre que cubre mi cuerpo y pienso en tomarme un baño cuanto antes y pienso en lo bueno que ha sido que siempre me subestimen.

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  Ricky Gervais y la religión
Enviado por: Muad Atreides - 30/08/2020 10:55 PM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Cita:Es uno de mis ídolos, un tipo muy inteligente y un comediante único. Sin embargo, cuando habla en serio si nivel de razonamiento y comprensión de las cosas no deja de asombrarme.

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  Vivir en la mentira y el engaño
Enviado por: Duncan Idaho - 30/08/2020 10:24 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (1)

"Contrato a un hombre para que finja ser el padre de mi hija"


Megumi era una bebé cuando sus padres se separaron y su padre desapareció de su vida. Pero años después. su madre le dijo que él quería retomar el contacto. Megumi comenzó a ver a Yamada con frecuencia. Ella piensa que él es su padre y que verdaderamente se llama Yamada... pero nada de eso es cierto.

"Desde que era pequeña, me preguntaba dónde estaba él", afirma la madre de Megumi, Asako. "Ella solo sabía que él se había ido poco después de que ella naciera, así que se culpaba a sí misma por eso".

Durante años, eso no pareció ser un problema, pero cuando Megumi tenía unos 10 años, Asako notó un cambio en el comportamiento de su hija.

"No me hablaba y se volvió muy callada y retraída", afirma.

"Pasó bastante tiempo hasta que se destapó lo del acoso".

Asako descubrió que Megumi no solo se culpaba a sí misma por la ruptura de sus padres. Sus compañeros de clase también la estaban aislando porque no tenía padre: en Japón, los hijos de familias monoparentales a menudo resultan estigmatizados.

Con el tiempo, la niña se deprimió tanto que se negaba a ir al colegio.

"Es mi única hija y me rompía el corazón verla tan triste", asegura Asako.

Intentó conseguir la ayuda de los profesores, pero cuando ese plan falló se le ocurrió otro.

"Lo único en lo que podía pensar era: ¿y si encuentro a un hombre que sea bueno y amable, un padre ideal, alguien que la pueda hacer sentirse mejor?", cuenta la madre.

Había oído de agencias de alquiler de familiares que enviaban a un actor para fingir ser un invitado en una boda o salir en una cita, negocios que están bien establecidos en Japón. Así que contactó a una para preguntar si también podía proveerla de un falso padre. Tras entrevistar a cuatro candidatos, se decidió por uno llamado Takashi.

"Me pareció que era con quien más fácil se podía hablar", dice Asako. "Es muy amable y dulce, así que seguí mis instintos".

Takashi regenta una agencia de alquiler con 20 empleados y más de 1.000 freelancers -hombres y mujeres de diferentes edades y entornos que pueden satisfacer casi cualquier situación, adoptando nombres, personalidades y roles falsos. Tienen que mentir con frecuencia, pero se cuida de forma estricta de que no incumplan la ley.

Él mismo es un actor que ha interpretado el papel de novio, hombre de negocios, amigo, padre y hasta el de novio en cinco bodas falsas.

Nota del que copia/pega: Wtf!, ¿novio?, ¿luego la familia ya no pregunta por él?



Confiesa que se prepara viendo películas de Hollywood como la ganadora del Oscar Pequeña Miss Sunshine, que cuenta la historia de una familia disfuncional que vuelve a unirse durante un viaje en carretera, y Los descendientes, en la que George Clooney interpreta a un padre indiferente que tras una tragedia familiar repentina tiene que hacerse cargo de sus hijos.

"Estudio estos filmes y memorizo frases", dice Takashi. "Tomo notas sobre cómo interactúan y se comunican los diferentes miembros de una familia y lo que hay que hacer para ser cierto tipo de padre o marido. Me ayudan a entender las distintas dinámicas y relaciones".

Diseñando a un padre
Asako se reunió con Takashi muchas veces para discutir la clase de progenitor que ella quería que él fingiera ser para Megumi.

"Lo que le pedía era muy simple", recuerda ella. "Primero, quería que dijera lo mucho que sentía no haber podido estar en la vida de Megumi hasta entonces. Segundo, quería que escuchara lo que fuera que ella quisiera decirle".

Asako le dijo entonces a Megumi que su padre se había vuelto a casar y que ahora tenía una nueva familia, pero que hacía poco que se había puesto en contacto con ella porque quería volver a verlas.

Le dijo que él estaba trabajando como "actor".

Megumi se quedó sorprendida, pero con el tiempo accedió a reunirse con él. Así fue cómo, hace casi 10 años, Takashi se convirtió en Yamada, el padre de Megumi, su papel más largo y, tal vez, más éticamente dudoso hasta la fecha.

Takashi aún recuerda cuando conoció a la pequeña.

"Ahí había una emoción muy compleja", rememora. "Me preguntó por qué no la había ido a ver antes y percibí su resentimiento".

Como Yamada, Takashi empezó a ver a Megumi y a su madre un par de veces al mes. Iba con ellas al cine y las visitaba en los cumpleaños. Asako asegura que no demoró mucho en ver un verdadero cambio en su hija.

"Después de un tiempo, Megumi se volvió mucho más alegre y extrovertida", afirma. "Le encantaba hablar, estaba animada e incluso quería regresar a la escuela. Fue en ese momento cuando pensé: '¡Todo esto valió la pena!".

Una ocasión en particular se quedó grabada en la memoria de Asako: cuando ella y Yamada fueron al día de padres del colegio de Megumi.

"Estábamos de pie al fondo de la clase", recuerda Asako. "Ella nos vio juntos y se daba la vuelta para mirarnos todo el tiempo. Tenía una sonrisa muy grande en su rostro y eso me hizo realmente feliz".

Los servicios de Takashi no son baratos. Cada vez que Asako lo contrata para ser Yamada, le paga unosUS$90y, pese a que ella gana un salario decente, se ve obligada a ahorrar en otras cosas para poder permitírselo. Pero cuando se acuerda de lo infeliz que su hija llegó a ser, piensa que es un dinero bien gastado.

Takashi también ha notado un cambio en Megumi, esa niña que al principio era callada y titubeante.

"Se ha vuelto más feliz y confiada poco a poco", asegura él. "Yo solía reunirme con ella y Asako, los tres juntos, pero un día ella dijo: 'Quiero salir con mi padre, solo él y yo', así que la saqué a pasear y me dio la mano por primera vez".

En la última década, el personaje de Takashi, Yamada, se ha vuelto muy cercano a Megumi, que ahora es una joven adulta. Él se ha convertido en parte de la familia e incluso le dice a Megumi que la quiere, como haría cualquier padre. Pero, por supuesto, de mentira.

¿Cómo justifica él este engaño?

"Cambiar personalidades e identidades es muy importante en este empleo", afirma. "Pero soy humano y, claro, mentiría si dijera que no paso por un conflicto emocional cuando le digo 'Te quiero' a esa criatura. Pero esto es un negocio, tengo que hacerlo y tengo que seguir recordándome a mí mismo eso".

Asako también entiende que algunos no estén de acuerdo con las decisiones que ha tomado.

"Sé que lo que hago es drástico", asegura ella. "Pero de verdad quería salvar a mi hija".

Solo por dinero
Para complicarlo todo, ella también le ha agarrado cariño a ese personaje ficticio por el que le paga a Takashi para que interprete.

"Cuando los tres estamos juntos, me siento en paz", cuenta.

"Hablamos, nos reímos y somos muy amables los unos con los otros. Él ha estado en nuestras vidas durante tanto tiempo, me gustaría casarme con él y que nos convirtiéramos en una familia de verdad".

Pero Asako ha tenido que enfrentarse a la verdad agridulce de que está enamorada de alguien que no es real y que no puede corresponderle.

"Le conté [cómo me sentía], pero me dijo a la cara que solo está con nosotras porque es su trabajo. Es muy complicado", confiesa.

"Soy muy consciente de que solo está con nosotras porque le estamos pagando".

"Tengo una especie de fantasías sobre nuestra relación, de que tal vez podamos ser una familia de verdad; pero en realidad, tal y como está ahora nuestra relación también me ayuda emocional y mentalmente. Me mantiene estable".

De hecho, Asako no tiene planes de finalizar este acuerdo con Takashi y dice que le gustaría continuar contratándolo como el padre de Megumi de manera indefinida, incluso si eso significa hundirse más y más en un mundo de fantasía y engaño.

"La situación ideal es que ella continúe viéndolo como a su padre", insiste. "Así que cuando se case, me gustaría que él estuviera en la ceremonia y cuando ella tenga su propio hijo, me gustaría que él también hiciera de abuelo. Lo peor que podría pasar es que mi hija se enterara de la verdad".

¿Y si el verdadero padre de Megumi apareciera algún día?

Es una posibilidad en la que Asako nunca ha pensado. Como no ha hablado con él desde el divorcio, cree que es poco probable. Pero, de llegar a suceder, ella cree que Megumi preferiría a Yamada porque tiene una muy buena relación "padre-hija" con él. Él es el padre ideal, tal y como Asako esperaba que lo fuera.

Takashi también es consciente de que la mentira puede continuar creciendo.

"Ese es uno de los mayores problemas cuando alquilas una familia", dice. "Megumi podría casarse en el futuro y su marido pensaría que yo soy su padre. Si ella tiene su propio hijo, eso significará que creerá que yo soy su abuelo y los riesgos crecen más y más".

Él ha pensado en cómo se sentiría Megumi si se enterara, aunque los escenarios que se le ocurren pueden sorprender a muchos por resultar muy optimistas.

"En el mejor de los casos, me gusta pensar que me agradecerá por haberla cuidado, eso es el 80% de lo que me imagino", asegura Takashi.

"El otro 20% consiste en que ella se sentiría desolada. Podría decir: '¿Por qué me lo contaron? ¿Por qué no me siguieron mintiendo hasta el final?"

"Creo que he sido de gran apoyo en su vida... Tal vez pedirle que me lo agradezca es un poco excesivo, pero al menos me gustaría que reconociera nuestros servicios".

A muchos también les puede resultar difícil entender por qué Asako optó por hacer algo que podía ser tan perturbador para su hija, si ella llega a descubrir la verdad. Pero aun así defiende su decisión.

"Sé que algunas personas piensan que es tonto pagar por mentirle a mi propia hija y darle un padre de mentira, pero yo estaba desesperada", cuenta.

"Me siento muy mal cuando lastimo a mi mamá"
"Cualquiera puede entender ese sentimiento horroroso de desesperación, de ver a tu hija tan herida".

Asegura que sí se preocupa por el impacto potencial que esto podría tener en Megumi, pero intenta no pensar en eso y cree que este tipo de cosas ocurren más a menudo de lo que uno pueda imaginar.

"Mi situación no es única. Estoy segura de que hay muchos más padres y madres de alquiler allá afuera".

Fuente: BBC

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  Guardianes De La Ciudadela - Laura Gallego
Enviado por: Muad Atreides - 29/08/2020 02:40 PM - Foro: Trilogías - Respuestas (7)

Estoy terminando el último libro, y hasta ahora me parece una trilogía digna de recomendar. En este mundo la autora nos    describe una humanidad que ha sido diezmada por los monstruos que asolan el mundo entero, sobreviviendo en pequeñas aldeas cuyos habitantes levantan empalizadas a su alrededor para protegerse de estos enemigos implacables. Los hay de todo tipo, y la manera de combatirlos, o al menos de defenderse de ellos, es muy original.
Como es lo primero que leo de Laura Gallego, creí que sería un poco infantil, pero si bien se puede considerar fantasía juvenil, lo cierto es que está bien escrito y no es para nada simplista. Una de las cosas que más me gustó de estos libros es que empiezas viendo un mundo muy limitado, sencillo y simple, pero a medida que trascurren los capítulos te das cuenta que el trasfondo es más que un mundo con monstruos que cazan humanos. Y en cada libro aparecen nuevos personajes y el mundo toma forma de una manera metódica que no confunde al lector.
1 - El bestiario de Axlin
2 - El secreto de Xein
3 - La misión de Rox

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