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  Definiciones de Palabras
Enviado por: Bicerofonte - 25/09/2019 06:19 PM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

La Real Epidemia de la Lengua ha publicado su nueva actualización de algunas palabras y sus definiciones...  Big Grin

DICCIONARIO DE PALABRAS

ASFALTADO.- Expresión que dicen las maestras al niño que no va diario a la escuela

DEPARA.- Lo que dicen las tarjetitas que les ponen a los regalos

MINISTERIO.- Pequeño aparato estereofónico

ENVERGADURA.- Lugar donde se ponen los condones

ALABANZA.- Lugar al que se va la comida árabe al ingerirse

ALFALFA.- Primera primera letra letra griega griega

INDIGESTIÓN.- Trámite que solicita un indio

CAMARON.- Aparato enorme que saca fotos

BECERRO.- Observa una loma o colina

BERMUDAS.- Observar a las que no hablan

BERRO.- Perro Árabe

POLINESIA.- Mujer policía tesatruda o que no entiende razones

TELEPATIA.- Aparato de TV para la hermana de mi mamá

TOTOPO.- Mamamífero ciciego de pepelo nenegro que cocome Frijoles

ANOMALO.- Hemorroides

ATIBORRARTE.- Desaparecerte

CACHIBACHE.- Pequeño hoyo en el pavimento que está a punto de convertirse en bache

CHINCHILLA.- Auchenchia de un lugar para chentarche

DILEMAS.- Háblale más

DIOGENES.- embarazó

EMANA.- La ota Hija de mi amá y mi apá

ENDOSCOPIO.- Me preparo para todos los exámenes excepto para dos

MANIFIESTA.- Fiesta de cacahuates

MEOLLO.- Me escucho

NITRATO.- Apatía por hacer algo

NUEVAMENTE.- Cerebro sin usar.

TALENTO.- No tan rápido

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  RetoSep 2019: La cantata de Ilthror
Enviado por: Joker - 22/09/2019 07:48 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (9)

La cantata de Ilthror

Oí de las canciones de las hijas,
las hijas del Estrillo inspirador,
que, en tierras abatidas por la guerra,
el padre se encontró,
en medio del estruendo atronador,
su hijo primogénito.
El feudo de Draaria,
que en tiempos más pretéritos fue rico,
provincia capitolea de un imperio,
quebrada se encontraba,
la muerte le amainaba,
y al paso del ejército menguaba.
El reino que en su día dirigió,
venido a la desgracia y el colapso,
dejó a los capitanes y señores
los nobles caballeros y guerreros,
familias poderosas y antiquísimas,
peleando en un conflicto imperdonable,
hermano contra hermano,
señor contra vasallo,
y en sucias estrategias tan traidoras,
en gestas de valor acrecentado
y pérdidas dramáticas de hermanos,
la suerte de los feudos se forjó.

El gran señor del oeste,
famoso en toda Draria,
dejó su antigua patria,
y en rey se convirtió.
Su primo, el bastardo,
pactó con sus enemigos,
la Casa de los Ríos,
y al norte le expulsó.


Ribrar de las colinas del oeste,
amado por el pueblo de Draaria,
pasó largos inviernos en el norte,
haciéndose de aliados y soldados,
comprando mercenarios,
pactando con los clanes,
y habiendo conformado sus ejércitos
marchó contra su primo.
Los clanes del Barakan y el Estuario,
al mando del famoso Herreribrar,
sitiaron los castillos del oeste,
tomando los palacios y los fuertes.
Ribrar con sus gurreros más leales,
libró las capitales y los valles.
Los pueblos desarmados,
con flores recibieron al guerrero.
Mas recia resistencia se encontró
al Este de los feudos.
Su primo controlaba los caminos,
mandaba entre las tropas de los Ríos,
y Thuria Capital,
baluarte del pasado,
frustraba la victoria de los Brar;
los campos orientales y sus pueblos,
los muros, fortalezas y castillos,
fallaba en controlar.

Ribrar de las colinas
envió a su vasallo
valiente y amado
a tomar la ciudad.
El hombre no supo
que, en esa batalla,
su prole se hallaba,
y la iba a enfrentar.


Ilthror, el honorable caballero,
valiente servidor de su señor,
dejó mujer e hijo en el hogar,
y nunca más volvió;
Leal acompañó
en suertes y pericias a Ribrar,
viajando por los monotes congelados,
comiendo con los jefes de los clanes,
peleando con los monstruos tenebrosos,
haciéndose de joyas y tesoros.
Y mientras en el sur,
su hijo maduró como guerrero,
y a fuerza de política y lealtad
–lealtad comprometida–, 
al grueso del ejército se unió,
volviéndose vasallo de Kubrá,
prestando su obediencia
al primo tan odiado de Ribrar.
Y así con prontitudes ascendió,
volviose capitán y comandante,
y al mando de una escuadra resistía
el día que su padre lo encontró.

Estruendo y arrebato
los héroes cayeron,
las puertas cedieron,
la victoria se alcanzó.
Ilthror halló a su hijo
al frente de la guardia,
valiente esperaba
el fuerte Ethror.


Sabiéndose en derrota, resistieron,
fianzaron los escudos y las lanzas,
los hombres de la guardia se enfrentaron,
valientes, al destino de la guerra.
Mas sólo las deidades y las hadas
conocen el final de los caminos.
Los héroes en el campo sucumbieron,
al suelo fue la puerta derribada,
y firmes en sus filas esperaban
la entrada de las tropas enemigas,
la muerte y la matanza sin piedad,
la sangre y la maldad.
Mas sólo las deidades y las hadas
conocen el final de los destinos.
Ilthror en su caballo fue el primero,
cruzó por los portales destruidos,
seguido de tenientes y oficiales,
prefectos, capitanes y jinetes.
Entraron como príncipes guerreros,
entraron victoriosos y orgullosos.
E inmóviles los guardias se quedaron,
en fila y en marciales actitudes,
pacientes y expectantes observaron
los gestos y el orgullo vencedor.

Ilthror, el victorioso,
soberbio observaba
la rígida guardia,
y de esta les habló:
−En justo derecho
reclamos estas tierras
reclamo la fortaleza
y reclamo el honor.


En nombre de Ribrar de las colinas,
Ilthror solicitó la rendición,
las armas depondrían,
los guardias cederían sus lugares,
y lejos marcharían,
cautivos, al oeste de Draaria,
ahí Herreribrar decidiría
sus vidas y destinos.
La muerte encontrarían de negarse,
e Ilthror hizo pasas a los arqueros.
Ethror que contemplaba las cadenas,
la muerte deshonrosa o las cadenas,
pesaba en bizarrías;
su hombría y valentía,
promesas y lealtad en amenaza.
Ethror tomó su casco y jabalina
y al suelo las echó con grande cólera
y de esta le gritó al conquistador:
−Mas yo reclamo, en los derechos del pasado,
derechos más allá de la política,
que tú combatirás contra mi brazo;
combate singular de capitanes,
pues tú por tus ejércitos lideras
y yo de los guardianes soy el jefe.

Antigua ceremonia,
por dioses respetada,
la muerte uno encontraba,
el otro la leyenda y el honor.
Combate de caballeros,
espada contra espada,
una justa batalla,
de respeto y de valor.


Ilthror reía al verse desafiado:
−El triunfo y la victoria conquistamos,
el campo doblegamos,
las puertas en el suelo y los blasones,
mis hombres amenazan con la muerte,
y mío es este fuerte;
no tengo que pelear por lo ganado.
−¡Cobarde, deshonesto, cual bastardo!−,
gritaba el desafiante tan frustrado,
herido por las risas y las burlas.
−Bastardo es el que sigues y defiendes,
bastardo y deshonesto,
pues estas son las tierras de los Brar,
son suyas por derecho,
y tuya es la traición y la maldad.
−¡Preséntense los dioses y los manes!,
¡si tú no me combates este día,
que Áriter lo sepa y te conozca!
Las risas y las burlas se callaron,
el viento resopló con gran potencia,
el gris en el celeste en resplandor,
y un rayo atronador sostuvo el gesto.
los hombres murmuraron y Rethreo,
el sabio consejero,
le dijo de esta a Ilthror: −Mejor combate,
no sea que en su día se reclame
que el fuerte y las comarcas se ganaron
con maña y deshonores al bastardo,
negándole lealtades a los Brar.
Y oyendo las palabras del pensar, 
Ilthror se vio obligado a combatir.
Bajó de su caballo y se acercó.

−Si quieres el combate,
revélame tu nombre,
¿no sabes que sólo nobles
me puede convocar?
−Desciendo de noble casa
Ethror me nombró mi madre
pues era Ilthor mi padre;
murió siguiendo a Ribrar.


El pecho del guerrero se contrajo,
el hijo que hace tanto
en casa abandonó para marchar
debíalo matar.
−Desciendo del linaje de los Thror,
y tiempo ha que en casa abandoné
un hijo con mi nombre y me marché
al norte con los hombres de Ribrar.
−Mentiras deshonrosas del cobarde,
me dijo bien mi madre,
que el Ilthror murió en el norte y no volvió,
no sea que mi brazo se amedrente,
con mañas y mentiras sin honor.
−Mis pieles y mis broches son del norte,
mi espada lleva signos de los clanes,
viajé por las montañas y los valles,
no puedo combatir a mis parientes.
−Yo sólo veo un brazo y una espada,
tus ropas y tus signos no me importan,
tu engaño y tus mentiras no amedrentan.
−Si ignoras mis palabras y argumentos,
te sedo mis anillos y mis broches,
de oro valiosísimo del norte;
antaño los combates se eximían
con gestos y tributos de valía.
−Los gestos y tributos del cobarde,
tributos del blasfemo e insaciable, 
recuerda que a los dioses invoqué;
combáteme o maldito quedarás.
E Ilthror no puedo más que combatir,
los dioses y sus leyes lo mandaban,
si no le respondía el desafío,
manchaba su victoria en la batalla,
manchaba la victoria de sus hombres,
y el triunfo de los Brar dificultaba,
tendría que luchar contra su hijo.

Espada contra espada,
la sabia experiencia
contra la joven fuerza;
la muerte iban a hallar.
Rompieron los escudos,
quebraron la armadura,
heridas profundas,
debían asesinar.

Por el deber conducido,
Ilthror luchó contra su hijo,
y la muerte fue a encontrar.

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  Reto Sep19: ¿Punto Final?
Enviado por: Joker - 22/09/2019 03:38 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (11)



Señora:  Mujer que tiene una posición elevada en el terreno político, cultural, artístico, económico, etc.

Reto: La Gran Señora

Fran Komendy se encontraba en la espaciosa oficina sentado frente al escritorio, había sido seleccionado para entrevistar a La Señora, una mujer que había venido del otro lado del océano y se había convertido  en una poderosa pero polémica empresaria.

Se giró al oír que se abría la puerta que estaba sus espaldas, estudió la increíble estampa que se le presentó, La Señora había llegado, ¡y de qué forma!, iba vestida con una cortísima falda que dejaba ver  unas torneadas y níveas piernas, su parte superior la cubría con una  blusa transparente que dejaba ver unos pechos de un más que respetable tamaño aunque con una ligera pero excitante caída, sus senos estaban coronados por unas areolas de un tono rosa claro con unos pezones ya erectos  tal vez producto del frío del edificio o la huella de en algún momento de su vida haber amamantado.  Su cabello era del color del fuego y su rostro mostraba algunas arrugas producto de sus 44 años que lejos de restarle atractivo la hacían ver aun más follable.

— ¡Pero que yogurin tenemos aquí!— exclamó ella al ver a Fran

Ella se sentó en el escritorio frente a él dándole una vista de su desprecio total por la ropa interior, el joven vio un ligero fuego recortado en V de su pubis, le pareció más bien una flecha que le indicaba  la dirección de la fuente del máximo placer, ahí antes de que ella pudiera cruzar las piernas vio esa otra boca , que tal vez fuera sus imaginación o su calentura , le pareciera que le habían dicho ¡besame!, pudo controlar el deseo de hacer caso a lo que esos hermosos labios creía que le habían dicho, aunque estaba seguro que habría pasado horas disfrutando del agradable aroma marino y del sabor de sus efluvios orgasmicos.

—¿Cómo te llamas?— preguntó ella con una sensual voz.

—¿Soy Fran y usted?

—Merigold, me llamo Triss Merigold.

A Fran le hervía la sangre e hizo su jugada para acelerar los acontecimientos

—Ahora que nos presentamos ¿qué tal si pasamos a lo importantes y dejamos esta charada de entrevista?

—¿Es tan obvio?— contestó Triss, mientras se ponía de pie.

Fran que aún pensaba en los jugos que podría saborear fue sorprendido por ella y arrojado encima del escritorio donde ella con una mirada loca de deseo empezó a quitarle el pantalón.

—¡Vaya! está mujer no pierde el tiempo— pensó

Triss se subió la falda y lo montó, él sintió lo rápido que ella había lubricado indicando que estaba realmente muy excitada, Fran desabotono la blusa de ella para disfrutar de ese maravilloso par pero ella se le adelantó y agarró sus tetas y las acercó a la boca para enseguida  gemir  mientras mamaba sus propios pezones, la situación fue demasiada para Fran que no tardó en llenar el interior de la mujer con su semilla.

—No te preocupes, me pasa mas de lo que crees— dijo ella, mientras bajaba de Fran y del escritorio—y por lo mismo sé que hacer en estos casos.

La señora empezó a lamer la mezcla de semen y sus propios jugos del pene de Fran, dio el efecto que deseaba, demasiado porque él no se pudo contener y se vino por segunda vez pero ahora  en su boca que ni tarda ni perezosa saboreo por unos instantes el semen antes de tragarlo.

— Lo siento de verdad es la primera vez que me pasa… dos veces seguidas decía cuando de improviso sintió los labios de Tris y su propio sabor.

—¡puag que asco!.

—Y en mi boca están muy bien ¿verdad cariño?— replicó ella—Tendré que hacer uso de mis mascotas.

Triss se comunicó con su asistente y le pidió que le mandara al gran DI.

—¿Mascotas?

—Si, mascotas—respondió ella—Esto me pasaba tan seguido que decidi crear y entrenar un selecto grupo de hombres para satisfacer mi libido.

Se abrió una puerta hábilmente camuflajeada en un extremo de la oficina por donde entró un negro musculoso que debería medir dos metros como mínimo. Fran en un primer vistazo pensó que la madre del tipo debió ser muy golosa ya que cualquiera diría que ese hombre era hijo de un elefante y lo que le colgaba era en realidad una trompa. Cuando llegó hasta ellos Triss tuvo la amabilidad de presentarlos mientras empezaba a acariciar al hombretón.

—Fran te presento al gran DI, Di te presento a Fran.

—Sawubona, soy Dikembe dijo el hombre.

Fran solo asintió pensando en las horas que Triss debió de invertir haciendo yoga

—Bueno, creo que aquí estoy de más—dijo Franco

El negro soltó una risa cavernosa y le dijo:

—Yo era como tu, hasta que triss saco mi verdadero potencial.

—Piensalo cariño, las cotas de placer que puedes alcanzar son casi ilimitadas— decía Tris mientras Dikembe la ponia en posicion boca abajo sobre el escritorio.

—Si no te quieres quedar a ver puedes venir la proxima semaaanaaaa paaaraaaa iniiiciiiaaaaaaar ¡ahhh!, ¡mmmm!— trato de decir ella pero Di ya había empezado a penetrarla

—Vendre la próxima semana— dijo Franco dirigiéndose a la puerta.

Cuando pensó que no lo había escuchado, la señora dijo:

—Te estare esperando ¡ayyy ayyyy!

—Lo siento, me equivoque de agujero— dijo Dikembe sacando su herramienta de la falsa entrada.

—A ver morenote, en que momento te dije que la sacarás— expresó Triss en un tono de extrema cachondez.

Fran salió de la oficina justo en el momento que sonaba ya una mezcla de gemidos, quejidos y de carne chocando. Tenía una sonrisa en su boca ante el promiscuo futuro que podía entrever
.

FIN


—¿Eso es todo pelotudo?— exclamó Franco cuando acabo  de leer el último relato en su teléfono.

—Ponedle voluntad la concha de tu madre—pensó Franco— ponedle voluntad.

Se encaminaba hacia su destino cuando vio a un grupo de 5 o 6 personas soltando sonoras carcajadas, al irse acercando se dio cuenta que estaban atentos a un video musical en el teléfono de uno de ellos.

Cuando estés más caliente que una pava
Y te da igual un pogo, un pony o un traba
¡Esta es para vos!

¡Esta es para vos!, Si estas deseando aullar como una loba
Y ya no te alcanza el palo de la escoba
¡Esta es para vos!
¡Esta es para vos! la falta de saranga te vuelve loca
Y los labios te aplauden como labios de foca.
¡Esta es para vos!
¡Esta es para vos! si no encontras un caballero amable
Que te use la vulva para enfundar el sable
¡Esta es para vos!
¡Esta es para vos! Si entre tus dos orejas de elefante
Se te perdio el frasco de desodorante
¡Esta es para vos!

— ¡Pero que reverenda estupidez para anormales y subnormales— expresó Franco por lo bajo sin darse cuenta del tremendo error que había cometido.

—¡¿Que decis pelotudo y la concha de tu hermana!?—exclamó alguien del grupo

Franco que estaba a punto de soltar un nada en un tono un tanto cobarde se dio cuenta que se trataba de un grupo de sus enemigos mortales: Hinchas de Boca.

—Pero si es una gallina—dijo uno de ellos

—¿A donde vas vos?, no somos de Belgrano para que te vayas—dijo otro en tono de burla

—Estos de river hasta se hicieron con la estrella de la B para tener una B como su papá Boca—espetó alguien más provocando una sonora carcajada aún entre algunos otras paseantes

—No se pasen muchachos— dijo otro, —Nosotros JAMÁS sabremos qué se siente ser campeones de la b.

Franco ya estaba recaliente, fijate le están jodiendo al equipo, pero el número de sus enemigos le hacía querer huir sin dar pelea pero River era River, verdaderamente hijo de Boca pero River al fin y al cabo, y a él le no se le ocurrió otra cosa que bajarse el cierre del pantalón y decir:

—Hey chupapijas, lloraron como maricas por una piedrita y en España les demostramos quien era papa de quien, somos campeones de la Libertadores y al que no le guste, se sacó la garchita y gritó:

—¡Que la chupe y la siga chupando!— e inmediatamente corrió a sabiendas de que sus enemigos mortales buscarían lavar con sangre sus palabras.

Después de unos minutos de correr por su vida Franco estaba a punto de ser alcanzado cuando fue a toparse con un boludos que estaban podando un árbol, todo lo que siguió después fue el ruido de una motosierra, gritos, y la visión de un pene volando por los aires dejando un reguero de sangre tras de sí y la oscuridad cayendo sobre Franco.

—La chucha weon, ya despierta.

Franco abrió los ojos y se encontró a su derecha con algo que solo podía identificar como un enorme orto brillante que se contraía y expandia con cada palabra que decía.

—¿Dónde estoy?—preguntó Franco al orto.

—Estas muerto.

—¡Guten Tag Pinochet!—oyo Franco a alguien decir.

— Hey como te va Adolfo—contestó la cosa devolviendo el saludo—Bacan deja ya hacer bowling a los nuevos.

—Bullying, se dice bullying—metió su cuchara Franco

—Callate vos maraco culiao—le espetó el brillante esfínter y Franco no tuvo más remedio que esperar a que el ser terminara su conversación.

—Ese Adolfo es la raja...

—Bullying, se dice bullying—lo interrumpió Franco sin darse por vencido.

—¿Eh?—contestó la cosa.

— Bullying

—No, bowling lolo

—¿bowling?—contestó Franco con una notable cara de duda

—Si, les hace bowling porque les mete tres dedos por detrás.

—…''

—Como las bolas de boliche, que les metes los dedos en los hoyos, eh, eh, ¿cachai, cachai el chiste?

—… eeehhh…—contestó dubitativo Franco

—que fome ahuevonado—y siguió con lo que estaba haciendo— Bueno, a ver, Franco muerto por … jajajaja—soltó la carcajada el ano blanco menemista—¿Sabes por que moriste?

—Bueno lo ultimo que recuerdo es que corría por mi vida y…

—Jajaja—lo interrumpió Augusto—te perseguían unos flaites cuando te encontraste con un jardinero con una sierra y ¡te corto la pichula! jajajaj, que la chucha, pero lo más gracioso que cayó directo en tu boca y ¡te asfixiaste!, jajajaja

—Eso no es gracioso— refunfuño Franco en un tono entre serio y enojado

—Pero para mi si y al que no le guste que se joda.

Después que se le pasó la risa, el ser continuó con su trabajo que resultó ser ponerle alas a los recién llegados.

—¡Que raro!, el sistema no te reconoce como muerto y no te da alas.

—Debe haber un error—contestó Franco

—¡Imposible gil! el cielo nunca se equivoca, aunque…

El orto estaba revisando algo que era imposible de ver por Franco.

—¡Pero qué chucha!, le achuntaste huevon, no debiste de haber muerto aún, te adelante dos años.

—¡Dos años?

—si weon, la wea muerte se equivocó.

Augusto entonces le explicó a Franco lo que hubiera sido de su vida, de su depresión que hubiera tenido sin pichula, de su renacer como trolazo, de su plan de buscar hombres poderosos para costear su cambio a mina, de su renacer como Franchesca la traga sables, de los hombres que ella hubiera poseído y la hubieran poseído, de Macri y el escándalo que se hubiera desatado cuando los grabaron a escondidas mientras penetraba con un megadildo al político, de cuando se fue a África a darse enormes gustos, y por último de cuando cansada de la vida que llevaba hubiera  decidido volver a Argentina y dedicarse a los animales y morir de forma plena.

—¿Hubiera fundado un albergue de cuidado de  animales?, preguntó Franco

—Ojala huevon, te habrías hecho zoofilico y cuando se la chupabas a un caballo un burro te la metia por detras y te rompia el culo y las tripas y morías por la infección.

La respuesta no le gustó nada a Franco, pero lo único que salió de su boca fue:

—¿y ahora qué?

—Muy simple huevón, te vas a un mundo de fantasía bien bacán don lo pasarás chancho y estiraras la pata aunque no quieras en dos años.

—Pero...

—Adios, por fin me deshice del guacho este—alcanzó a oír Franco antes de que todo se volviera oscuro.

¿Despertará Franco?, ¿Cómo será ese mundo de fantasía?, ¿morirá y Pinochet le dará sus alitas?

¿Continuará?

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  ¡Feliz cumpleaños 71!
Enviado por: Duncan Idaho - 20/09/2019 03:21 AM - Foro: Canción de hielo y fuego - Sin respuestas

Martin ya con 71 años y con un sobrepeso que grita a los cuatro vientos ¡infarto al miocardio!

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  Cuando la magia male sal
Enviado por: Duncan Idaho - 20/09/2019 12:53 AM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (1)

9 trucos de magia con finales tan terribles que el público tuvo que mirar para otro lado

Los libros de ilusionismo nos dicen que el concepto de magia abarca al menos dos subgéneros de la ilusión: lo que se conoce como magia escénica y la denominada magia de cerca. En cualquier caso, siempre se trata de un arte escénico en el que el público se entretiene con trucos escenificados o ilusiones de hazañas aparentemente imposibles utilizando medios naturales. Para que un truco sea perfecto todo tiene que estar estudiado al milímetro, y cuando algo falla, la magia se convierte en un desastre de proporciones imprevisibles.

Además, la magia, siempre entendiéndola como una ilusión, es una de las artes escénicas más antiguas del planeta. Esto significa que si apretamos el botón de la máquina del tiempo hacia atrás, nos podemos encontrar con libros que ya hablaban de trucos en el siglo XVII. Incluso el propio término se remonta a la antigüedad, con griegos y persas que, en un contexto algo más “sobrenatural”, contaban en sus filas con sacerdotes que aplicaban rituales, señores a los que se les denominaba magoi /griego) o magosh (persa).

Sin embargo, si tuviéramos que elegir un momento de la historia donde la magia moderna se estableció realmente como un entretenimiento mundial, con un hombre enfrentándose al gran público en un escenario para hacer creer lo que realmente no es, entonces deberíamos situarnos en el siglo XVIII con la figura de Jean Eugène Robert-Houdin y su teatro de París en el año 1845.

Desde ese momento la magia fue comparable a cualquier gran espectáculo, y a partir de entonces surgieron nombres de grandes magos e ilusionistas: Houdini, Cardini, Okito, Tommy Wonder o los más populares en el siglo pasado y actual como Copperfield, Burton, Blaine o el mismo James Randi.

Junto a ellos, otro gran grupo de ilusionistas a los que la mala suerte, o la terrible preparación de un truco, les llevó a entrar en la desafortunada lista de los trucos de magia que salieron terriblemente mal, tanto, que algunos perecieron en el intento.


Charles Rowan y el coche a gran velocidad

Ocurrió en 1930, y para el mago sudafricano Charles Rowan debía ser otro día rutinario. Rowan se estaba preparando para su truco más especial, aquel que le había dado la fama y que no había fallado nunca. Sin embargo, ese día, antes de salir al escenario, Rowan se encontraba escribiendo una carta de exoneración para su asistente en caso de muerte accidental. Un formalismo, porque no debía ocurrir nada extraño.

El truco: a Rowan le encantaba que su público contuviera la respiración con sus escenas, y había logrado hacerse un nombre escapando de una camisa de fuerza encadenada mientras un auto a 70 km/h se dirigía hacia él. Dicho de otra forma, cualquier pequeño percance por pequeño que fuera sería letal.

Qué ocurrió: Lo que estás pensando. El mago resbaló y no pudo quitarse la camisa de fuerza a tiempo. El vehículo pasó por encima de su cuerpo arrancándole una pierna y provocándole la muerte instantánea. La terrible escena se ha contando en innumerables libros, y el piloto (su asistente), quedó libre de cualquier culpa gracias a la carta que había escrito Rowan minutos antes.


Marcin Poloniewicz y la voluntaria empalada

Ocurrió en el programa en directo Question For Breakfast de Polonia con el mago Marcin Poloniewicz haciendo las veces de Poncio Pilatos con la voluntaria Marzena Rogalska.

El truco: su título original es Hidden Spike, y en el mismo el ilusionista muestra al público una herramienta afilada (generalmente un clavo) que luego esconde en una bolsa junto a otras que están vacías. Como si fueran cartas, el mago las mezcla, y luego el propio ilusionista (o como en este caso, una voluntaria) pasan a romper las bolsas con la palma de la mano descubriendo que la bolsa con clavo ya no está.

Qué ocurrió: todavía hoy nadie entiende muy bien cómo Poloniewicz se atrevió a contar con la mujer para semejante desastre. Marzena Rogalska terminó como Jesucristo. Se sabe que minutos después estaba en un hospital y que el propio programa pidió disculpas públicas por lo sucedido.

El entierro de Joseph Burrus

Joseph Burrus siempre quiso emular a Houdini, y tristemente lo consiguió falleciendo el mismo día de Halloween. La fatalidad del autoproclamado “nuevo Harry Houdini” llegó el 31 de octubre de 1990 frente a toda su audiencia mientras realizaba el truco “escapando del ataúd”.

El truco: Houdini lo convirtió en un clásico. Generalmente el ilusionista se encadena y se mete en un ataúd. Posteriormente el ataúd se entierra y el mago debe liberarse de las cadenas y de su propia tumba antes de quedarse sin aire.

Qué ocurrió: Burrus era ex adicto a las drogas y se encontraba actuando como parte de una obra benéfica para la clínica de recuperación que lo ayudó a superar su adicción. En aquella ocasión no era la primera vez que realizaba el truco, pero sí sería la última.

Al hombre lo encadenaron, lo colocaron en un ataúd de cristal y plástico y lo metieron en un agujero en el suelo. Luego, un camión comenzó a cubrir el ataúd con cemento húmedo.

Todo parecía ir bien hasta que, pasados unos minutos, Burrus parece pedir ayuda porque una de las cadenas lo estaba asfixiando. Lo ayudan, le ajustan las cadenas y vuelve a intentar el truco. Casi en el mismo momento en que el agujero se rellenó con la tierra, el público, plagado de niños, escucho un ruido ensordecedor.

El ataúd se había derrumbado por el peso de la tierra y el cemento. Los rescatistas no pudieron sacar a Burrus a tiempo para salvarle la vida.

El escapista que enterraron vivo

La muerte de Burrus no fue ni mucho menos el último de los intentos por emular el peligroso truco. Sin ir más lejos, hace unos años, en 2017, el escapista británico Antony Britton también quiso emular al legendario Houdini escapando sin ayuda de una tumba con las manos esposadas.

El truco es el mismo mencionado anteriormente, así que vamos directamente a lo ocurrido en Slaithwaite Spa, cerca de Huddersfield (Reino Unido) en el marco del festival Buried Alive.

Britton intentó realizar la versión clásica de la fuga, es decir, esposado y enterrado varios metros bajo tierra (aunque sin un ataúd). El hombre debía liberarse de las esposas y arrastrarse a través de toneladas de tierra pesada. Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse muy rápido. Tal y como le contó a The Guardian:

La tierra llegaba de todas partes encima y alrededor de mí. Me estaba compactando y aplastando. Cada vez que llegaba otro cubo, la cosa empeoraba. Me las arreglé para conseguir un agujero de aire. Recuerdo haber exhalado y debido a que colapsé mis pulmones, el suelo se compactaba en ese espacio, lo que significaba que cuando inhalaba no podía.
Finalmente, y tras nueve minutos de agonía, los asistentes usaron una excavadora y sus manos para sacar a Britton después de que ya no pudieron escucharlo respirar. Britton, a diferencia de Burrus, vivió para contar su entierro.

Tres ocasiones donde atrapar un bala con la boca no fue buena idea

Bajo el nombre de Bullet Catch se encuentra uno de los trucos de magia más arriesgados y mortales que se pueden hacer en un directo. Se trata de atrapar un bala con la boca, y aunque obviamente es imposible que alguien sea capaz de detenerla con los dientes, hacer que parezca real es casi igual de arriesgado.

Posiblemente, el primer registro fatal que se conoce realizando dicho truco tuvo lugar en 1820. La familia DeLinsky, un dúo de magos marido y mujer polacos, llevó a cabo el truco frente a un príncipe alemán y su familia.

Salió terriblemente mal.

La mujer estaba embarazada del primer hijo de la pareja. Para la ocasión, el dúo había provisto a un pelotón de fusilamiento frente a la mujer. Eran seis hombres armados, por lo que debía detener seis balas. El “truco” consistía en que cada soldado debía insertar una carga en blanco en el rifle. Sin embargo, uno de los soldados no lo hizo y la bala impactó en el vientre de la mujer. Perdió al hijo que esperaban y murió dos días después.

Algo parecido le ocurrió a principios del siglo XX al neoyorquino Williams Ellsworth Robinson, más conocido como el artista chino Chung Ling Soo (se hacía pasar por asiático para “impresionar” al público americano).

En su caso, el truco de la bala consistía en una pistola con un segundo cañón secreto. Un miembro de la audiencia cargaría una bala real en el arma, pero lo que realmente disparaba era una carga en blanco del otro cañón.

Le había funcionado sin problemas hasta el 23 de marzo de 1918, cuando olvidó limpiar el arma correctamente. El polvo acumulado causó que tanto la bala en blanco como la real se dispararan simultáneamente. La bala golpeó a Robinson en el pecho y sus últimas palabras fueron frente a la audiencia: “Oh, Dios mío. ha ocurrido algo. Bajen el telón”.

Por cierto, este temible truco también tuvo hace poco al conocido David Blaine como protagonista. Ocurrió en 2016 en un evento en Las Vegas. Apretó el gatillo frente a miles de personas mientras sostenía un protector bucal entre los dientes con una copa de metal para que atrapara la bala.

Sin embargo, cuando la disparó tirando cuidadosamente de una cuerda atada a un rifle, su escudo de goma se hizo añicos y sintió “un impacto” en la parte posterior de su garganta. Vivió para contarlo aunque terminó en urgencias.

La princesa empalada con 10 espadas

Año 2007, la artista japonesa Princesa Tenko estaba en el escenario en la ciudad de Sabae para realizar el denominado Spike Illusion in the Face of Death. La mujer iba a llevar a cabo un truco que hemos visto en innumerables ocasiones en la televisión. Sin embargo, en aquella ocasión iba a terminar en urgencias con varias costillas perforadas.

El truco: de sobra conocido, el ilusionista se mete en una caja para que luego los ayudantes desenfunden un número de espadas y perforen la caja en la que aparente se encuentra el mago. La caja da una vuelta entera para que el público vea que no hay trampa. Luego se sacan las espadas y el ilusionista aparece sin un rasguño.

Qué ocurrió: Tenko sabía que tenía unos momentos antes de que las 10 espadas perforaran sus costados. Sin embargo, no pudo escapar a tiempo durante el espectáculo y las espadas la inmovilizaron dentro de la caja, dejándola con una mejilla y varias costillas rotas. Según su manager, una de las espadas “habría atravesado su ojo derecho si hubiera estado un centímetro más cerca”.

Posiblemente sea una de las artistas más profesionales, cuando finalmente salió, Tenko continuó actuando unos minutos a pesar de las heridas antes de buscar atención médica.

Kirchmeier y la espada de Neón

Podríamos decir que muchos de los magos que tragan espadas no están realizando ningún truco de ilusión. Realmente lo hacen, y cualquier pequeño fallo, aunque sea por milímetros, puede ser mortal.

Ese es el caso del ilusionista Helmut Kirchmeier, quien estuvo al borde la muerte durante una actuación en marzo de 2012 en Reino Unido. Kirchmeier estaba actuando en el espectáculo “Circus of Horrors” y su truco final consistía en tragarse una espada de neón.

La peculiaridad aquí es el material del que está hecha la espada: en esencia, una bombilla de neón que funciona con baterías. Por tanto, la principal preocupación con este truco es que si algo sale mal, puedes terminar con cristales rotos dentro de tu cuerpo.

Por suerte, esto no fue lo que le pasó a Kirchmeier, aunque un error de cálculo le hizo un agujero de 10 centímetros en su tráquea. Como ocurrió con la princesa Tenko, Kirchmeier terminó su acto antes de derrumbarse fuera del escenario.

Por cierto, y al igual que Tenko, estamos ante otro profesional. El desgarro tuvo lugar en una sección de la tráquea que la hizo inoperable, por lo que después de que drenaran la sangre que se había acumulado en sus pulmones, Kirchmeier estuvo convaleciente varios meses. No podía comer ni beber, y durante las primeras semanas ni siquiera podía hablar.

Nueve meses después volvió a los escenarios.

Fuente: Gizmodo


La voluntaria empalada

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  (FANTASÍA) Theia. Cap.2 De metal.
Enviado por: ifrit.djinn - 19/09/2019 02:57 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (2)

Primera parte: http://clasico.fantasitura.com/thread-1791.html




-Os ordeno que os detengáis.- la fulminó con la mirada en la nuca, mientras se alejaba de él.
-Órdenes a mí! Ja, ja , ja. De un crío? Ja, ja, ja. Niño, he visto morir más árboles que días puedes contar. Y nadie los taló, morían por que llegaba su hora. Así que imagina quién eres tú para darme órdenes a mí.
-Gut' Errez. Señor del ejército Perla. Primer guardia de la Gobernadora del área civilizada de Sevsha. - Disparó su arma y del cañón salió una microscópica bola metálica que impactó de lleno en la nuca de la mujer que se quedó clavada en el suelo, rígida como una estatua.- Y tú,- dijo avanzando hacia ella- no eres más que una vieja salvaje que vive en un prado donde ha aprendido unos cuantos trucos. - Alzó la mano y el cuerpo de Aya levitó del suelo.- No eres para tanto. Me advirtieron sobre tí, dijeron que tuviese cuidado. Incluso me sorprendí de que enviasen tantas unidades para un trabajo que podría hacer yo sólo. Poderes mágicos? Cuentos de viejas! Habilidades sobrenaturales? Una mierda! Esperaba mucho más y qué me encuentro? Una vieja con mal carácter por que nadie se la folla en un prado vacío. No desapareces ahora, perra?- el general cada vez perdía más los estribos- Dónde esta tu magia?- y cerró fuertemente su puño, haciéndo que el dispositivo en la nuca de Aya transmitiese la misma fuerza y presión a todo su cuerpo a través de su sistema nervioso. La mujer comenzó a sangrar por la nariz.- Esta es la magia, este es el poder y no tus trucos.- hizo un gesto con la mano que tenía libre y todos los soldados se giraron y encendieron sus maquinarias.- Despegad.-la orden fue reproducida dentro de los cerebros de cada miembro del escuadrón gracias a los chips implantados en sus médulas- Debemos volver lo antes posible y soltar a esta puta donde la reclaman.
Despegó con su exoesqueleto y la abuela, inerte, salió disparada siguiendo la misma ruta. Tras ellos, un enjambre de letales soldados cubrieron el cielo.
“Aya” sonó una voz en algún rincón de la conciencia de la guardiana. “No temas. Ven, déjate llevar o no podré hacer nada”
La anciana así lo hizo y salió de su cuerpo por su propia decisión. Estaba asustada pues no sabía si podría volver a el. No asustada por perder su vehículo físico, si no por que sentía que aún tenía que dar mucha guerra en ese viejo cascarón. Aún así, sabía que si salía de él para adentrarse en los planos superiores podría hacer mucho más que simplemente dejándose llevar en su estado de parálisis. No sabía quien la llamaba, ni que tipo de ser sería, pero era tan valiente como temerosa. Bien podría estar citándola un ente negativo, solo para aprovecharse de su situación y ocupar su cuerpo. Bien podría ser cualquier otro ser que quisiera ayudarla. A pesar de la situación que vivía el mundo, en los planos superiores era más común encontrar entidades positivas y amables que seres temibles. Estos últimos, sabía Aya de buena mano, estaban más atareados en parasitar a los habitantes del plano físico, alimentándose de su desdicha y sus cargas negativas, producidas por pensamientos en bucle sobre la miseria propia y malos deseos hacia el vecino.
Se encontraba su ser no físico en unas ruinas, muy conocidas para ella, pues eran su propia entrada al primero de los planos, el bajo astral. A partir de ahí, sólo podría ascender y ascender de plano en plano. Las ruinas pertenecían a un antiguo templo, guardado en su memoria y en su corazón, que en algún momento de la vida del tiempo había sido esplendoroso y magnífico. Era de noche allí. Siempre lo era. Fué así, destruido, con todos sus arcos destrozados y todo el arte existente extinguido, que lo vió por última vez antes del Gran Colapso. Desde ese momento nunca más había salido del prado pues, Laquésis, la Moira del destino, le había asignado su custodia en un último intento de defensa y aquel templo, o lo que quedase de él, estaba fuera de su terreno.
“ Defenderé esto con mi vida y más allá de ella y de este plano. Defenderé a cada ser que nazca bajo mi custodia. Seré la praesidia del prado” Había jurado Aya en aquel momento, ante el tribunal formado por Laquésis, Kaal y Omettl. Dioses antiguos.
Debía cumplir su misió sin fallar. No podía fallar pues asílo habían designado y el designio de los dioses tiende a ser ineludible. Aya sabía que aquello era una certeza y que si ahora estaba abandonando el prado era por que así debía de ser. Y no se negaba a ello.
"Soy poco más que una célula en la infinidad de todo. Qué sabré yo? "se preguntaba a menudo, cuando le asaltaban ciertas dudas sobre lo que estaba haciendo.
Sus reflexiones la llevaban siempre al mismo punto. No estaba haciendo eso por el designio de los dioses antiguos, si no por su amor a todo lo existente. Solamente por esa razón. Tan sólo por hacer que el flujo de la vida siga haciendo brotar a las flores, correr al agua, y cantar a los pájaros. Daría la suya propia, si fuese necesario, por una cucaracha a punto de ser aplastada.
Siempre había sido asá Desde que nació en el corazón de la hermosa ciudad que ahora aplastaba Sevsha. No era extraño aquel pensamiento en la sociedad donde se había criado. Las personas de su entorno amaban todo aquello existente y lo respetaban hasta puntos inimaginables. Nunca cortaron un tallo ni mataron a un animal intencionadamente. Sabían que todo era un ser y que ellos eran parte de lo mismo. No podían comunicarse con todos, pues no todos nacían con la capacidad de oir. Pero Aya sí.
Cuando comenzó a hablar, sus mayores se dieron cuenta de momento de que no sólo se dirigía a ellos. Algunas veces estaba en su cuna, atendida por su maestro, y comenzaba a hablar aparentemente sola pero increíblemente acompañda por el Aire y por Somtus, por alguna dríade que pasase de vez en cuando para enseñrle el idioma del Agua, o por las musas, que le llenaban la cabeza de preciosas imágenes y la dotaban de la capacidad de pintar aquello que imaginaba. El Maestro pronto lo puso en conocimiento de sus padres y se tomó la decisión de que ambos, Maestro y alumna, viajasen al centro del bosque, escoltados por los guardias reales y uno de los dos Oyentes que habitaban en palacio y se alojaran en el Templo del Sol para que Aya fuera educada acorde con sus habilidades. Allí el Maestro aprendería cómo tratar con una niña Oyente y podría guiarla por el camino correcto y, la niña, aprendería de mano de los Oyentes que allí hacían rezo por todos los demás.
La separación fue dolorosa, así la sentía si la recordaba, pero la visión de aquel increíble templo dorado, tostándose bajo la cálida luz del medio día, abriéndole los brazos para recibirla y con ganas de entregarle todo su conocimiento, calmó su corazón y le hizo saber que allí era el lugar donde crecería feliz.



Miró a su alrededor, algo nostálgica y comenzó a bajar la escalera que, pegada a una de las paredes de la sala del templo, la conducía hasta un arco de piedra, en cuyo interior solo había oscuridad.
Aspiró aire. “Diez” pensó y expiró el aire. La atmósfera se hizo densa.
Aspiró profundamente. “Nueve” pensó y expiró el aire. Y así con cada respiración, fue bajando escalones y adentrándose en una oscuridad cada vez más plena que se cernía sobre ella, haciéndo que la negrura del arco reluciera en contraste, estando este ahora lleno de una extraña luz negra que poco a poco iba acrecentando su intensidad.
“Cero” terminó de contar y apoyó los dos pies juntos y su báculo frente a ella, con el enorme y enrevesado sol de orfebrería que lo coronaba. Este brilló como el mismo astro y disipó toda la oscuridad alrededor, dejando al descubierto un lugar donde no existía dirección alguna ni ley física que lo atase.
Estaba ahora flotando en un vacío iridiscente, infinito hasta allí donde su vista podía alcanzar. Eneágonos perfectos, de diversas y centelleantes texturas levitaban en un orden indeciso de aquí para allá por todo el paraje.
No conocía el lugar, y llevaba siglos explorando los planos.
“Debe de ser un Hogar” pensó, y su voz de cuando tenía doce años repitió sus palabras como por miles de megáfonos dispuestos por todas partes.
“Efectivamente, es un Hogar” y se rió para sí, pues su propia voz, ahora cuando era una mujer madura, volvió a hacer audible su propio pensamiento.
Se sentó en el aire, como la que lo hace sobre un sillón. Sabía como funcionaba todo aquello perfectamente. Si ponía pensamiento y sentimiento en sincronía, entonces aquello se materializaba. Si sentía y pensaba que se sentaría cómodamente, sólo eso podía ocurrir. Era sencillo.
-Quién eres?- susurró al vacío.
-Alguien y nadie, igual que tú. No tienes que saber más por el momento, creeme.
-Está bien. Por qué estoy en tu hogar? Esto es peligroso para tí, lo sabes no ?
-Se que no me harás daño, Aya. Y sé que vas a respetar mis sentimientos y no vas a cotillear en ellos. De todos modos, pobre de tí si se te ocurriese. Yo no soy una Guardiana. - respondió la voz, profunda y femenina, con un curioso deje al final de cada palabra y casi en un susurro.- Si te he hecho venir es para advertirte.
-Vaya, a buenas horas muchacha!
-No de tu captura, Aya, eso es parte del plan. Debes estar en Sevsha cuando todo ocurra.
-Y qué ocurrirá, niña?- Dijo la abuela, que percibía claramente la esencia de quién se estaba comunicando con ella.- y por qué debo estar yo?
- Cuando el planeta hermano se alinee con el sol, Saturno será reflejado por la luz, pero para nosotros ese día sólo habrá oscuridad. Será entonces cuando se intente quebrar el velo y será entonces cuando tu liberarás al Ancestro para que lo evite.
-Ay! Chiquilla! Qué me estás diciendo de ancestros ni oscuridad? Ancestrales son estos huesos ya para tanto jaleo por Dios! Es que no puedes tu solita ? Debes de conocer mucho cómo funciona todo como para saber tanto y traerme hasta aquí.
-Mi sino me es desconocido pues los arcanos no revelan los pasos para uno mismo, pero me permiten ayudarte. Y es guiándote como puedo hacerlo. Estoy segura de que podrás oirme cuando sea necesario.
Ante ella apareció un gato negro, delgado y estilizado, esperando sentado pacientemente. Tenía tres ojos clavados fijamente en los dos de la mujer, que seguía medio tumbada en su cómodísimo sillón astral.
-Sígueme.- Le dijo con una voz que sonaba como muchos susurros a la vez.
-Eres una bruja?- preguntó Aya a la chica al ver al gato.- Qué clasicas que sois!
Frente a ellos, una espiral se abrió como si de un remolino en el agua se tratase y todo a su alrededor se curvó y distorsionó.
El gato se adentró en ella y Aya, tranquila, lo siguió. La voz seguía sonando en la lejanía mientras una multitud de colores iridiscentes se los tragaba.
-Deja que el Egregor te muestre el camino. Confía en él. Confía en mí. Las brujas no somos todas tan malas...Algunas sabemos sacar provecho de las circunstancias favorables sin dañar a nadie. Y, ahora mismo, esto es lo más provechoso para todos.
Entraron en un túnel de luces que giraban sin cesar , el gato delante, la abuela siguiéndole los talones.
-A dónde me llevas, gato?- preguntó esta.
-Al lugar donde se guardan los misterios.
-Vamos a Akesha?
-Así es.- respondió el egregor, conciso.
-Habedlo dicho antes! Sé llegar perfectamente.
-No es tu Akesha. No es el Akesha blanco donde todos los milagros son recogidos. Aquí se obtienen otra clase de conocimientos.
-Qué me cuentas, gato?!- exclamó horrorizada- Esta vieja no va a pisar ni un sólo adoquín de la Ciudadela Negra. Tenlo por seguro.
-Es allí dónde encontrarás el saber necesario, Aya. Tu tercer ojo no estará verdaderamente abierto hasta que equilibres la dualidad.
-De verdad crees que yo, una Praesidium, voy a querer aprender a matar?
-De verdad creo que tú, - y se giró para mirarla fijamente con sus tres ojos enormes, azules y cristalinos.- Praesidia del prado, tendrás que saber cómo defenderte pues grandes horrores esperan a que cruces sus puertas y entres en sus casas para caer directamente sobre tí. Por mucho que tú respetes la vida, nadie va a respetar la tuya.
-No será hoy el día en que, despues de siglos esquivando la Mano Negra , me convierta en una bruja! No hay necesidad de ello ni la habrá! - Estaba perdiendo el control de sus emociones y una rabia intensa le recorría el cuerpo de pies a cabeza.- No señor! No cambiaré mi rama de olivo por el Cónico.
Y sintió cómo el cordón de plata, que une nuestro cuerpo con la conciencia cuando uno hace un viaje a los planos superiores, tiraba de ella ansiosamente, arrastrándola a traves de planos y planos, mezclados en una amalgama de imágenes intermitentes y fugaces, hasta arrojarla de nuevo bruscamente dentro de su cascarón.







El suelo era de metal y estaba plagado de miles de cubos metálicos apilados. Era todo lo que podía ver en sus entumecidos y secos ojos que ya llevaban bastante rato abiertos debido a su parálisis.
Iba volando, suspendida por un campo de gravedad proporcionado por la cápsula que llevaba clavada en la nuca, siguiéndo a toda velocidad al general, que volaba en su traje de metal, sobre la ciudad de Sevsha y sintió el hedor caliente que desprendía y vió claramente como el color de la energía era totalmente distinto al que estaba acostumbrada a ver. Se percató de que el flujo vital era turbio y parecido al fango. Jamás había visto tal densidad en algo etérico. El flujo vital que ella observaba alrededor de las flores, en los toros del prado, en el río, era cristalino y brillante, lleno de vida. Y este sin embargo solo transportaba muerte y dolor.
Agudizó la vista todo lo que pudo y se arrepintió de haberlo hecho. Pasaban sobre un cúmulo de cubículos por donde transitaba mucha gente, todos inmersos en una realidad virtual, reproducida dentro de sus cerebros, siguiendo las instrucciones que allí les daban, sin cuestionarlas.
Gira a la izquierda, allá iban. A la derecha, allí giraban. Parecían hormigas, todos sincronizados, subiendo y bajando de vehículos, pasando unos al lado de otros sin chocarse aún cuando ni se miraban a la cara. Algunos reían sólos. Otros lloraban en alguna esquina. Nada parecía tener sentido pues para Aya , un ser humano cien por cien, sin ningún tipo de implante, era imposible percatarse de la realidad ficticia en la que estos caminaban. Ni si quiera la podía imaginar.
Comenzaron a sobrevolar una amplia avenida, muchísimo más lujosa que el resto de la ciudad, y el escuadron empezó a aminorar la velocidad. Estaba llegando al panal de sus avispas captoras y ahora tendría que conocer a su reina.
“Quién sería la bruja y para qué querría darme la llave del Lore Occultus?” se preguntaba “

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  Reto Sep19: La Ofrenda de Muertos
Enviado por: Joker - 17/09/2019 12:48 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (4)

Reto Sep19: La Ofrenda de Muertos

Ha llegado la hora del crepúsculo… El rústico cuarto de paja y adobe se encontraba solo, apartado del resto de la casa, como si así quisiera respetar la lejana memoria de los difuntos.
La suave penumbra se hizo presente y la luz, que cada vez se tornó más débil, aleteó cuan grácil mariposa en la oscuridad del interior de aquella solitaria habitación.
Un rayo de luz entró al recinto y pareció luchar contra la sombra fugaz y agazapada de algo que se escondía entre los murmullos de lejanos recuerdos, haciendo brillar en unos leves chispazos, los pétalos anaranjados de las flores de cempasúchil.
Cristo se afila, en un raro contraste de luces y de sombras, y se hizo grande sobre la pared, al ritmo de la lucecita llorona y bamboleante de la veladora que a lo lejos apenas si se deja ver.
La corona de espinas que él tenía en su cabeza, hizo que mi mente vagara veloz hacia el cementerio, donde las zarzas y los zacatones secos que mueve el viento provocan un leve ruido que interrumpe la paz de los muertos.
Todo era silencio y la enorme mesa se levantaba en forma imponente ante mí.
Suspiré al detectar en mi nariz el tenue olor de las flores de jacinto y de cempasúchil. El olor dulce de las guayabas que estaban en la ofrenda, llevó mis pensamientos a mi niñez, cuando mi boca saboreaba y se deleitaba entre juegos y risas, con el néctar de esa granulosa fruta.
Miré cómo se abría la piel porosa de una naranja que está del otro lado del plato con la ofrenda de pan y canela, muy cerca donde está el vaso de agua. Una hormiga se deleitó con una pequeña gota de miel que sobresalió de la cáscara.
Mi abuelo entró silencioso al recinto llevando el sahumerio con el incienso que va a dedicar a todos los muertos. Lo puso al lado de los retratos y el olor fragante inundó el ambiente.
Trajo otra veladora y la colocó entre la ofrenda.
La luz levantó largas y delgadas sombras de las cosas que hay en la mesa. El incensario desprendió varias tiras de humo de copal, para que los difuntos se guiaran y entraran al hogar de mi familia, donde van a ser bienvenidos y venerados.
Discretamente abandonó el lugar y yo me volví a quedar solo, sentado en aquel rinconcito en el que había estado por horas contemplando la ofrenda.
Estoy aquí, sumido en mis recuerdos desde que todavía había luz del día hasta éste momento en que las sombras ya me han envuelto.
Solo me alumbran las velas lloronas…
El suave olor a chocolate con leche llegó hasta mi nariz. Mi abuela entró al cuarto y colocó su rica y aromática ofrenda ante las fotos de dos o tres bebés que no tienen nombre porque se fueron al cielo.
En sus ojos se asomó una lágrima. Se escurrió en su rostro hasta ser absorbida por una arruga de su seca mejilla. Un leve suspiro simuló el dolor que ella sintió al recordar a sus angelitos.
La abuela salió con pasos entrecortados, lentos, y su espalda encorvada parecía cargar con el peso de ya muchos años.
Momentos después, mi sobrina Sandra entró al cuarto vistiendo su vestido blanco y estaba descalza. Colocó un platito con sal en la ofrenda.
Una vez que la niña se persignó, salió tan rápido como había entrado.
Yo estaba muy absorto en mis pensamientos, y de pronto sentí la mirada de mi tía Esperanza, quien me sonreía con sus labios rojos que la caracterizan, como si acabara de saborear una tuna colorada.
No me despegaba la vista de encima en un raro sincretismo entre la vida y la muerte, entre lo real y lo irreal. Sus pestañas largas, me siguieron aunque su cara estaba atrapada en el cartón de la fotografía.
La hormiga dejó la naranja. Se encontraba sobre el pan de muerto, tratando de robarle unos granitos al azúcar.
El ambiente se inundó con el zumbido de una mosca verde que volaba sobre los plátanos maduros de la ofrenda. Dio dos giros alrededor de ellos y de pronto se hundió en el dulce de camote.
Con una ramita, la quité del dulce y la arrojé al exterior, por la puerta abierta. Regresé a mi rincón y miré los jarros con pulque, que estaban al lado de la botella de tequila.
Todo estaba bien acomodado en la mesa de la ofrenda… La sal de la pureza, el plato con mole y pollo que le gustaba a la tía Enriqueta, los cigarros ‘Faros’ que fumaba el tío Alfonso, el tequila que bebía el compadre Nicolás, los pastes de Morelia que saboreaba la prima Inés…
Todo lo que le gustaba a los difuntos estaba bien dispuesto en la mesa. Estábamos en la víspera del Día de Muertos y en todas las casas se habían hecho los preparativos para recibirlos.
Con el calor adormecedor de la tarde, el pulque de los jarros se fermentó todavía más, y se empezó a derramar un poco.
Esto hizo que me acordara de los licuados de papaya que hacía mi tía Juana, cuando vivía…
La noche había llegado. Mis ojos ya estaban acostumbrados a las penumbras que daban las dos velas lloronas. Todavía alcancé a ver una arruga que estaba sobre el mantel y con la mano la alisé.
Una leve ráfaga del viento perturbó las luces de las veladoras. El lengüeteo de las flamas parecían unos danzantes que giraban teniendo como fondo a la oscuridad.
Con los miembros entumidos y algo adoloridos por estar agazapado en un rincón, comencé a caer en un leve sopor que me fue llevando más y más a la inconsciencia y empecé a dormitar un poco.
Entre sueños, abrí los ojos y escuché unas voces que se entrecruzaron casi en secreto. En la penumbra comencé a ver algunas sombras que se movían y yo pensé que quizás se trataba de mis abuelos y algunos familiares que habían entrado a ver la ofrenda.
Me quedé inmóvil, todavía me encontraba en un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Pensé que si me quedaba quieto, no notarían mi presencia y pronto me volverían a dejar solo.
Mis ojos parecían estar llenos de plomo, ya que me costaba trabajo abrirlos… ¡De pronto escuché la risa de la tía Esperanza!
La tía Enriqueta le comentó a mi tío Alfonso que el mole estaba delicioso. A mi nariz llegó el olor del humo de los cigarros ‘Faros’ y mi mente se dio cuenta de una inquietante realidad.
Pero me sentía tan cansado que seguí ahí, en un estado intermedio de sueño, pero con los sentidos muy alerta.
La prima Inés comentó acerca de lo hermosas que se veían las flores de cempazúchil y el compadre Nicolás le ofreció un tequila a la tía Juana quien se negó amablemente.
Todo sucedió muy rápido... Varias figuras se disolvían en el aire, entre colores y los sonidos de las cosas.
Quedé envuelto entre fugaces sombras, leves ruidos, vientos, vibraciones que hacían rechinar la puerta de madera seca y apretada que enseñaba sus partiduras como si guardara el sol de todos los años.
El aroma del copal inundó mis pulmones y todo mi ser. Los párpados me pesaron, y cuando los cerré vi una serie de figuras del color de los vidrios de la iglesia, que refulgen como un calidoscopio.
En mi sopor me sentí como si estuviera flotando y de pronto, escuché a mi tío Alfonso que decía con voz fuerte… ‘¡Vámonos!’.
Hice un esfuerzo para tratar de ver a los difuntos pero solo alcanzo a distinguir desde la puerta abierta, los pastizales secos y marchitos y la Luna llena que brillaba como la perla que tenía el collar de mi tía Juana…
Sentí como que me envolvía un remolino…
En mi poca lucidez que todavía tenía, antes de caer en el sueño más profundo, me escuché a mí mismo que preguntaba: ‘¿A dónde van todas las almas cuando nos dejan y nos llenan de soledad?’.
Ya no supe más de mí pues mis ojos se cerraron y la inconsciencia me envolvió… Todavía alcancé a ver cómo la débil llama de una vela llorona alcanzó a alumbrar la ofrenda de los tejocotes en dulce.
Me quedé solo, y agazapado en mi rincón y ya inconsciente, pronto me envolvieron las sombras…

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  ¿Privacidad?, ¿y eso que es?
Enviado por: Duncan Idaho - 15/09/2019 05:56 PM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Si me das tu número de teléfono es probable que ni imagines lo que puedo averiguar sobre ti

A finales de 2017 estaba viendo la fenomenal 'Arrival' un sábado por la noche en casa cuando un número de teléfono desconocido me llamó al móvil. Por mi trabajo suelo usar mucho el teléfono con números que no tengo agendados, pero recibir una llamada de uno un sábado a medianoche era muy raro. Respondí y escuché la voz de una chica, la conversación fue tal que así:

¿Quién es?
Hola, ¿eres Javi?
...sí. ¿Quién eres tú?
Soy una chica que te sigue en redes, y bueno, me pareces muy mono y he conseguido tu teléfono. Te llamo porque me gustaría quedar contigo.
Ya, claro. Ahora dime quién eres de verdad.
Te estoy diciendo la verdad.
Tendré suerte si no te llamas Kingsley y esto es una estafa nigeriana. ¿Me vas a decir quién eres y quién te envía para gastarme la broma?
Que te estoy diciendo la verdad.
Ahí colgué y pensé "ya me enteraré de quién está detrás de la broma". No pasaron ni cinco minutos y me llamó otro número desconocido diferente. Esta vez, con la voz de un chico.

¿Quién es?
¿Eres Javi?
Sí, ¿y tú quién eres?
Soy uno que te sigue en redes porque eres un crack y me interesa mucho Apple y eso.
Ya, venga, ¿me vais a decir quién os está diciendo que me gastéis esta broma?
Que es verdad, tío.
Volví a colgar. Acto seguido agregué ambos números a mi agenda para ver sus fotos de perfil en WhatsApp. Las de ambos se mostraban: una chica rubia, un chico moreno. Ambos desconocidos para mí. Ya mosqueado, paré 'Arrival' -algo de lo que no me enorgullezco- y abrí el ordenador para continuar investigando.

Busqué el teléfono de la chica en Facebook, pero no hubo resultados. Sí lo hubo con el del chico, que me llevó a un perfil concreto, de alguien valenciano, paisano mío. En su lista de amigos, visible para mí, encontré a Inés (nombre modificado), una amiga mía de toda la vida. Supuse que ella era la instigadora. También encontré a una chica rubia muy parecida a la de la foto de perfil de WhatsApp. Al ampliar vi que era ella, así que ya tenía las identidades de ambos.

Una broma telefónica recibida en 2017 me sirvió para encontrar multitud de información personal de los dos bromistas únicamente a partir de sus números de teléfono
Con ellas anotadas, empecé a indagar todo lo que pude. Él tenía bastante información pública, incluyendo su puesto de trabajo actual o estados que dejaban intuir su ideología política. También tenía en abierto su correo electrónico, y buscándolo en Google quitándole el dominio aparecían mensajes suyos de hacía años en un foro.

De la chica había algo menos de información (en una búsqueda de apenas unos minutos), pero seguía siendo más que suficiente: no solo sabía su nombre, también sabía dónde había ido de vacaciones en los últimos años, cuáles eran sus relaciones anteriores, y bastante más información personal que seguro que no quería compartir con un desconocido como yo.

La historia terminó devolviéndoles la llamada y contándoles que sabía perfectamente quiénes eran, dónde trabajaban y varios detalles de su vida personal. Me despedí con un "os pongo un 5 en la idea, un 6 en la ejecución y un 0 en la elección de la víctima. Y un abrazo a Inés, que imagino que está con vosotros". Unas semanas después me encontré con Inés y me explicó lo que ocurrió aquella noche, y que todos los presentes alucinaron. De paso, obtuvieron una valiosa lección sobre privacidad.

Experimento 2019

En Xataka hemos querido hacer un experimento en esta misma línea, y en pleno 2019. Lo del año es importante porque la GDPR que entró en vigor en mayo de 2018 puso fin a algunas posibilidades interesantes para el stalker promedio, como encontrar el perfil de Facebook de una persona buscando su número de teléfono.

Una compañera (gracias, Alesya) me ha facilitado cuatro números de teléfono de empleados de Webedia, el grupo matriz de Xataka. Solo sé que son cuatro números de cuatro perfiles distintos de personas en cuanto a edad, género y nivel de presencia digital, digamos. El objetivo es ver cuánto podría averiguar de esas personas únicamente con su número de teléfono. Empieza la pesadilla de la privacidad.

Sujeto 1

El sujeto 1 no tiene una foto de perfil en WhatsApp visible por alguien a quien no tiene guardado en su agenda, así que nada que hacer aquí. Acudo a Telegram y ahí sí muestra una foto de perfil, la de un varón de unos cuarenta años, moreno, con ojos marrones y con barba de tres días. Podría ser cualquier español de entre los dos millones que encajan en esa descripción, pero es que además también figura su alias: @alias1 (modificado para preservar su privacidad).

Una búsqueda en Google de ese alias y empiezan a aparecer perfiles en algunos foros. En alguno, como en uno sobre videojuegos, aparece que es de A Coruña (aunque ahora vive en Madrid) y se llama Álex. Busco "Álex @alias1" en Google y aparece su nombre completo, Álex Ferrero, en varias cuentas de redes sociales. Sus fotos de perfil encajan con la de Telegram. Ya no hay dudas.

Seguimos rascando información y conseguimos acceder, entre otros, a:

Su lista de 626 amigos en Facebook.
Sus cuentas en redes como Facebook, Twitter, Instagram, Medium, LinkedIn... Con fotos de la última década.
Sus más de 300 valoraciones en FilmAffinity (le disgustó 'Flubber' -2- pero le entusiasmó 'La Venganza de los Sith' -10-, además de ser un gran fan de 'Las Chicas de Oro' -10-).
Su perfil en una aplicación de citas, con varias fotos suyas que no encontramos en sus otros perfiles.
Su historial de comentarios en varios foros sobre videojuegos y juegos de mesa.
Su puesto de trabajo actual y anteriores.
Algún proyecto de crowdfunding al que ha dado su apoyo.
Una entrevista que le hicieron hace años.
Gracias a una búsqueda profunda en su perfil de Twitter, el barrio en el que vive.
¡Su participación en un programa de Saber y Ganar de la década de los 2000!
La valoración de 48 videojuegos jugados por Álex.

Sujetos 2 y 3

La sujeto 2 es un ejemplo en cuanto a gestión de la presencia online para preservar la privacidad. O al menos, partiendo del teléfono y atendiendo a la información disponible a partir de esta información.

No tener un alias que nos vincule en Telegram ni estados de WhatsApp que deriven a perfiles sociales nuestros son aliados de la privacidad

En WhatsApp podemos ver su foto de perfil: es una mujer, presumiblemente, que sale junto a sus dos hijos en un viaje. Su estado es un fragmento de una canción, nada que le vincule a su persona. No tiene perfil en Telegram y no hay rastro de su número en Google.

Lo mismo ocurre con el sujeto 3: ni siquiera tiene fotos de perfil ni estados visibles, ni cuenta en Telegram. Tampoco en servicios similares, como Signal, ni tiene una huella en Google. Parece imposible llegar a ningún tipo de información personal sobre el propietario de este número.

Luego podemos saber, tras desistir, que estos números son de dos mujeres, una de treinta años y otra de algo más de cuarenta, como sugería su foto. La primera tiene una presencia bastante grande en redes sociales, la segunda mucho más reducida.


Sujeto 4

El sujeto 4 tiene un perfil similar al 1. En WhatsApp vemos una foto de una pareja joven, en su veintena, en la playa. Chico y chica. No sabemos cuál de los dos será. En Telegram nos queda claro que es el chico, y además muestra su nombre y apellido en el alias.

Una búsqueda en Google y empieza la fiesta. Es nuestro compañero del departamento de Vídeo, Dani Esplá. A partir de su nombre podemos sacar:

Su canal de YouTube sobre vídeos de tecnología y lifestyle.
Su puesto de trabajo y empresa actual.
Sus anteriores puestos de trabajo.
Su nombre y apellidos de pila (no son exactamente "Daniel Esplá").
Su formación académica (curiosamente, universitaria y sin relación con el vídeo ni la comunicación).
Su lista de 231 amigos en Facebook.
Curiosamente, su equipo de hardware para la grabación de vídeo.
Las personalidades y páginas de Facebook que ha marcado con un "me gusta".


Estos son algunos ejemplos de lo que puede conseguir a partir de un simple número de teléfono y sin entrar en crackeos ni ataques propios de alguien con altos conocimientos técnicos: todo ha sido fruto de unas búsquedas como las que puede hacer cualquier persona.

Paradójicamente, el nick de Telegram, pensado por motivos de privacidad, ha sido la vía de acceso a una gran cantidad de información personal de alguien a partir de su número.
En los dos casos más "exitosos" del experimento, el nick de Telegram ha sido la vía de entrada a una gran cantidad de información. Paradójicamente, Telegram introdujo la posibilidad de tener un alias por cuestiones de privacidad, para posibilitar conversaciones con otros sin tener que dar nuestro número de teléfono.

La elección de un alias con el que ya se tiene un largo historial online, y que además está vinculado a nuestro nombre real (sujeto 1) o que directamente es nuestro nombre y apellido (sujeto 2) puede propiciar el que hallen mucha información sobre nosotros a partir de nuestro número. La solución, tener un alias inédito para nosotros que sirva de cortafuegos.

Los casos en los que más se ha protegido la privacidad no permiten que nadie que no esté en su agenda pueda ver sus fotos de perfil o sus estados. O en todo caso, no tienen nada que les vincule a entornos con su nombre y apellidos (como lo de poner el usuario de Instagram en el estado de WhatsApp, por ejemplo).

Y tenemos suerte de ser europeos en este sentido. La GDPR nos ha protegido de prácticas como la de encontrarnos en Facebook o Instagram a partir de nuestro número de teléfono, algo que allanaba el camino. En Estados Unidos, más laxos con esta cuestión, hay historias dignas de pesadilla, como la de un redactor de The New York Times (https://www.nytimes.com/2019/08/15/techn...-have.html)  a quien a partir de su número de teléfono sacaron su dirección postal, su historial impositivo, y un largo etcétera únicamente con una web que provee esta información a cambio de cinco dólares.

En Europa no tenemos esta amenaza, pero seguimos encadenados al peligro que subyace en la cantidad de información que vamos dejando, a veces de forma inconsciente y otras veces basada en la vanidad, durante años en distintos rincones de Internet. Como lo de cascar un 10 a 'La Venganza de los Sith' en 2005 que sigue siendo visible en 2019.


Fuente: Xataka

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  Dibujante fantasma: El negro de Ibáñez
Enviado por: Duncan Idaho - 13/09/2019 08:47 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (1)


La entrevista borrada al 'negro' de Ibáñez que nos recuerda los problemas de autoría en el cómic en España


El bocata de Nocilla, la raspadura en la rodilla y el Mortadelo. El dúo más famoso de la historia del tebeo español ha criado a, por lo menos, dos generaciones de españoles en el humor quintaesencialmente patrio, y sus aventuras han dejado una huella emocional ineludible. Su creador es, además, uno de los pocos autores dentro de nuestras fronteras que puede ir con la cabeza alta en cuanto a sus ventas. No todo el mundo es capaz de elaborar personajes tan carismáticos como para poder seguir sacando tomos 60 años después.

En fin, que a Ibáñez no se le discute.

Pero, como han dicho estos días en redes sociales los aficionados al medio a raíz del asunto que nos concierne, los “negros” de Ibáñez son el secreto a voces peor guardado de la industria. Juan Manuel Muñoz ha sido y es uno de ellos, el entintador de Mortadelo y Filemón, que se sigue editando en Ediciones B. Canino, un medio cultural, publicó hace dos semanas una entrevista a este creador en la sombra. El artículo tuvo considerable éxito en las redes, en parte porque profesionales del noveno arte quisieron difundir esa realidad que comparten muchos trabajadores anónimos y también porque muchos lectores de Mortadelos desconocían esta coautoría ocultada durante décadas.


Cita:@Dandastur
Lo que dice el negro de Ibañez aquí es muy jevi, ¿no? "Me da unos garabatos y yo los redibujo quitando los errores de continuidad, porque el señor está gagá y no se acuerda de lo que hizo hace dos viñetas."

https://t.co/dcoNrddiRd

11:51 - 13 sept. 2018

Días después, Canino hace público que se ha retirado la entrevista de la web por petición del entrevistado, es decir, por el propio Juan Manuel Muñoz. Pese a las especulaciones de los usuarios de las redes sociales, desde Canino nos confirman que el gesto ha nacido directamente del entintador. Teme que sus palabras hayan sido demasiado duras.

Cita:@caninomag
Por razones ajenas a nuestra voluntad, nos hemos visto obligados a retirar la entrevista con Juan Manuel Muñoz, entintador de Mortadelo, de la web. Perdonad las molestias.

3:43 - 18 sept. 2018

Pero lo que contó Juan Manuel Muñoz, en realidad, no tenía nada de raro. En la entrevista, que ya no se puede consultar, no se ponía en duda la creatividad y autoría del maestro barcelonés, cuyo proceso de trabajo actual es la realización de guiones y borradores por parte de Ibáñez mientras Muñoz se encarga del perfilado y entintado (aunque en algunos momentos puntuales también haya realizado él mismo otras tareas).

El problema, como se desprendía de la entrevista, son las reticencias a lo largo de esos 35 años de colaboración estrecha por parte de Ibáñez de visibilizar la mano del dibujante. Su firma no está en ni uno sólo de todos esos volúmenes a los que ha dedicado su vida profesional. No es sólo cuestión de royalties, sino, también, de reconocimiento artístico.

Pero esto no es ningún escándalo. En Todo el Colodrillo publicaba en 2010 una cronología de los apócrifos e inspiraciones de Ibáñez. En resumen, las siguientes cuestiones:

Los plagios franceses

Son relativamente conocidos los plagios e inspiraciones del español de Franquin, el creador de Spirou y Fantasio, el Marsupilami o Tomás el Gafe.

Tinta

Esto es consecuencia del modelo de trabajo de la casa Bruguera, que imponía plazos de entrega absolutamente agotadores a sus historietistas e incluso de la imposición de los jefes de copiar estilo y personajes del cómic que estuviese funcionando fuera de España, y que, para cuando le tocó a Ibáñez, éste fue el franco-belga. Muchos de los autores de esta época imitaban o calcaban de vez en cuando (Sacarino no es más que una variación de Tomás el Gafe), y por si hubiera dudas, el propio Franquin pareció tomárselo con deportividad.

Y los equipos de realizadores fantasma

Pero hace mucho que no estamos en los años 70, como también hace tiempo que terminó el reinado de Bruguera. Ibáñez, que se independizó de la casa y consiguió recuperar a sus personajes más populares a través de Ediciones B, casa bajo la que sigue publicando sus Mortadelos. En estos años, y en parte justificado por la prolijidad que permitía la demanda de los lectores, Ibáñez ha necesitado equipos de personas para cumplir los plazos de publicación de todos los personajes de su universo.


Desde 1973 y hasta 1984, aún con Bruguera, estuvo el Estudio Sanchís. Desde 1985 y por tres años, el Bruguera Equip. dentro de Bruguera y los colaboradores de Ibáñez para sus proyectos propios. En 1988 arranca su etapa con Ediciones B y nacerá lo que se llamó como el Equipo B., herederos realmente del Bruguera Equip. 40 años y un reguero de nombres entre los que destacan Anna Maria Palé, agente literaria de Ibáñez, y Juan Manuel Muñoz, su más longevo colaborador y el que continúa haciéndose cargo de ciertas facetas, como hemos visto.

Desde 1969 Mortadelo y Filemón han pasado por más de 500 álbumes publicados, más de 200 de ellos son “historias largas”. Por comparar, Asterix, que también sigue en activo, va por el número 35. La industria cultural de nuestro país siempre ha sido bastante precaria, así que, cuando decenas de miles de niños demostraron su interés por las peripecias de los peores agentes de la T.I.A. las editoriales se volcaron en poner todos los medios posibles por mantener semanalmente viva la franquicia, aunque ello haya supuesto publicar historias mediocres, plagiar o explotar a terceros. Pero, y como decía Juan Manuel Muñoz en el post de Canino ahora desaparecido:

Cita:Por motivos que no acabo de comprender, siempre me ha mantenido en la sombra. No ha sido fácil para mí escucharle una y otra vez negar mi existencia. Quizás cree que decir públicamente que tiene un ayudante desde hace más de 35 años lo desmerece como creador. Es posible que algún día justifique la injusticia que ha cometido conmigo, que he dedicado prácticamente toda mi vida profesional a sus personajes. Y por supuesto las editoriales han tenido su parte de responsabilidad en este ocultamiento, intuyo que para no contrariar a Ibáñez.

La hora del reconocimiento

Si el post se ha borrado por voluntad del entrevistado, no hay ningún problema. Si hubiese sido un movimiento suscitado por presiones de Ibáñez o de la editorial, no habría sido la mejor de las decisiones, ya que pasajes de la entrevista han circulado estos días gracias al efecto Streisand. Pero más interesante aún ha sido el debate suscitado. El periodista de cómics Álvaro Pons dedicaba un extenso hilo a decenas de “ayudantes” o “asistentes” de gigantes del cómic (Will Eisner, Bob Kane o Akira Toriyama o Hergé) invisibilizados.


Pons También explicaba cómo el sistema de estudio de autor (al modo de talleres que tenía, por ejemplo, Miguel Ángel) ha sido una práctica habitual durante décadas, pero que tanto en Japón como en Estados Unidos bastantes estudios y autores han promovido la correcta acreditación de guionistas, entintadores, coloristas y demás facetas en un proceso de trabajo que, muchas más veces de las que pensamos, es compartido entre varios. Aunque no aparezca en los créditos de Mortadelo y Filemón, al menos unos cuantos sabremos reconocer ahora la aportación de Juan Manuel Muñoz.

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  La Rosa Deshojada
Enviado por: Bicerofonte - 10/09/2019 03:07 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (9)

LA ROSA DESHOJADA
La rosa roja temblaba en sus manos. El corazón de Felipe latía aceleradamente ya que estaba a punto de encontrarse con Minerva, la agraciada muchacha de ojos azules y serenos que le había robado sus sentimientos y todo su amor…

Dio vuelta a la izquierda y después de recorrer la alta barda, entró por la enorme puerta abierta de par en par. Salpicó su rosa con agua que goteaba de un grifo para simular que estaba impregnada con el rocío de la mañana.
Esa flor fue la única que pudo comprar al precio de la única moneda que llevaba en el bolsillo. Estaba un poco marchita y sus pétalos amenazaban con caerse muy pronto, pero el trozo de celofán con el que la rodeó y el moño que desprendió de una caja de regalo que estaba en la basura, le dieron un aspecto más que presentable.

Apresuró sus pasos por la vereda, la cual estaba bordeada por las estructuras de mármol y de granito pintado de blanco. El olor de las flores revoloteó hacia su nariz.
Tan fácil que sería cortar unas cuantas, ya sea margaritas, gladiolas o crisantemos, pero para él lo más valioso era su rosa, su flor tan especial que le costó la última moneda que tenía.
Con la ansiedad reflejada en su rostro, miró hacia donde su amada lo esperaba. Se arrodilló ante ella en profunda reverencia, adorándola, amándola, venerándola con todo su corazón.

Sintió el suave y sutil perfume de Minerva... Su Minerva... Entrecerró los ojos y su alma probó las mieles de esos besos, el néctar dulzón de ese cariño que se derramaba gota a gota.
En un suave remolino de ilusión, de placer embriagador, sintió sus caricias y sus oídos se deleitaron con los suaves susurros que esa boca de fresa le prodigaba diciéndole que era solo suya, y que su amor sobrepasaba hasta los límites de la muerte.

Pasó el tiempo en un idilio delicioso, en el cual ambos se dijeron cuanto se querían, que estarían juntos hasta la eternidad, teniendo como mudo testigo de ese romance, la rosa roja que temblaba y que amenazaba con deshojarse.
Pronto, el atardecer dio paso al crepúsculo.

Los rayos rojos y amarillos de la puesta del sol anunciaban que la llegada de la noche era inminente.
Felipe estaba de rodillas ante ella. Derramó su alma llena de amor y sus manos se aferraban a los bordes de granito blanco cuando de pronto una mano lo despertó de su estupor.
Levantó la mirada y vio a un hombre de avanzada edad que le dijo:
- ¡Vamos, amigo, usted es el último en estar todavía aquí! ¡Ya vamos a cerrar el cementerio!

Sin decir una sola palabra, se incorporó pesadamente, aturdido por regresar a la realidad.
Se enjugó las lágrimas y caminó lentamente hacia donde había entrado.
Las sombras envolvieron la silueta de ese hombre derrotado, cabizbajo, melancólico, hasta que se perdió en la lejanía, mientras que en una solitaria tumba, en la polvosa lápida se podía leer:
‘Minerva Álvarez. Nació el 13 de mayo de 1978, murió el 29 de octubre del 2012. El Señor se apiade de su alma’.
El viento frío sacudió aquél lugar mientras que la rosa roja, la cual quedó sobre la lápida, cansada de resistir, sucumbió y quedó ahí, totalmente deshojada...

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