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  El Muro y la Guardia
Enviado por: Daghdha - 26/02/2019 08:49 AM - Foro: Canción de hielo y fuego - Respuestas (2)

LosSieteReinos publicó hace ya unos cuantos años un interesantísimo ensayo, ahora recuperado, sobre los motivos de la decadencia de la otrora poderosa Guardia de la Noche. Recomiendo a todo fan de CdHyF su lectura:

https://lossietereinos.com/ensayo-sobre-...ecadencia/

En cualquier caso, la razón de que haya creado este post es para debatir sobre las soluciones que el Muro precisa tras el proceso de declive que tan acertadamente se describe. Obviando lo que nos muestra la serie.

¿Tiene salvación la Guardia de la Noche? ¿Es reversible su descomposición?

En línea con la conclusión a la que se llega en el artículo, opino que una alianza con los salvajes supone una solución desesperada frente a la invasión de los Caminantes Blancos. No obstante, una vez pasada la "tormenta" (si es que pasa), será preceptivo mantener firmes las defensas del Muro para que en el futuro, cercano o lejano, la Guardia no vuelva a ser desbordada ante los "exterminadores de humanos". La cuestión es que los pueblos salvajes, si en algo se caracterizan, es por su insumisión a la jerarquía de los Siete Reinos y a los dictados de la "civilización", por lo que no veo probable que acepten de buen grado instalarse en el Muro una vez que se disipe (insisto, si se disipa) la amenaza de los Caminantes. Lo más seguro es que a los pocos días ya estuvieran peleándose entre sí y practicando incursiones a los poblados norteños.

Por consiguiente, suponiendo que los Caminantes Blancos no logren atravesar el Muro, o que los habitantes de los Siete Reinos sobrevivan si lo cruzan, y que el Reino en sí mantenga su unión política (algo que tampoco tengo del todo claro), ¿hay opciones reales de salvar a la Guardia de la Noche? ¿O, ocurra lo que ocurra, su final es inevitable?

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  [FANFIC] Kaer Morhen (capítulo 1)- Saga Geralt de Rivia
Enviado por: Sashka - 25/02/2019 05:02 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (6)

KAER MORHEN

N.A. Sapkowski no explica lo acontecido desde el reencuentro del brujo y Ciri en Sodden más que leves pinceladas, que añadiré al relato; nos cuenta la llegada a Kaer Morhen y luego de nuevo un vacío hasta más de un año después, con la llegada de Triss Merigold a la fortaleza de los brujos. Este relato pretende llenar esos huecos.

Capítulo 1


Se acercaba el otoño.  Los bosques comenzaban a mullirse con las primeras hojas caídas, pardas y secas, a medida que, lentamente, los días menguaban. Anochecía, y en las noches podía sentirse ya el frío que anunciaba el cambio de estación.
El jinete encontró, por fin, un sitio de su agrado para pernoctar. El pequeño claro, franqueado por abedules que ya empezaban a verse dorados, tenía agua cerca y estaba rodeado por matojos y arbustos que les protegerían un poco del viento, frío e irritante, que acompañaba el día. Detuvo el caballo y bajó con cuidado.

Si alguien hubiera estado allí y el hombre no hubiera llevado la capucha puesta, se hubiera dado cuenta de que el jinete era un brujo. Llevaba una espada colgada en la espalda en lugar de en la cadera, y su empuñadura sobresalía por encima de su hombro; también hubiera visto que sus cabellos eran blancos como los de un viejo de edad muy avanzada, sin embargo no lo era en absoluto. Pero allí no había nadie y el brujo llevaba la capucha puesta.

Luego ayudó a desmontar a un segundo jinete, una niña de unos diez u once años que parecía cansada y lo estaba. La niña también cubría su cabeza con la capucha de la zamarra que la abrigaba, pero por los lados sobresalía parte de su melena cenicienta.
Llevaban casi toda la jornada viajando desde Sodden, habían atravesado el Yaruga y se encontraban junto al Ina, uno de sus afluentes, a medio camino de Maribor. Habían cubierto muchas millas, pero el caballo no aguantaría ese ritmo al día siguiente. Al brujo eso no le importaba demasiado, ya no estaban tan cerca de Nifgaard.

Antes que nada, se ocupó de la montura y le ofreció grano; el caballo estaba hambriento y fatigado, más tarde habría de llevarlo a abrevar. Revisó sus herraduras y deslizó sus manos por las patas, gruñó, satisfecho y palmeó su flanco. El caballo estaba bien. Después se agachó frente a la niña, mirándola con gravedad a los ojos.

—Ciri, tengo que buscar agua y leña para calentarnos esta noche. Quédate aquí.
—¡Quiero ir contigo! —exclamó ella con los ojos llenos de aprensión. — ¡No me dejes sola!

El brujo puso sus manos sobre los hombros de la niña y la miró con indulgencia, pero decidido.

—No voy a dejarte, Ciri. Volveré enseguida, si me haces este favor. Tienes que cuidar de Sardinilla.

A la niña el caballo le importaba un pimiento, pero no quería hacer enfadar a Geralt y se resignó. Asintió gravemente con la cabeza, no muy convencida, pero accedió al fin. El brujo tomó su odre y desapareció en el bosque.
Ciri se sentó sobre la hierba y se arrebujó en su zamarra. El sol se estaba poniendo y el frío aumentaba, el viento movía las copas de los árboles y el bosque se tornaba sombrío y extraño a medida que la luz decaía. Se sentía llena de ansiedad, no quería estar sola. No quería volver a estar sola.
Sus ojos recorrían el perímetro buscando un movimiento, deseando ver a su brujo regresar junto a ella, y no habían pasado ni diez minutos desde su marcha. Su mirada se posó en una piedra de medidas idóneas para encerrar una fogata y, aburrida de esperar en inactividad, decidió buscar más para ese fin.

No era fácil encontrarlas. No había muchas piedras en ese bosque, ni grandes ni pequeñas. Sin darse cuenta, en su búsqueda empecinada, se alejó del campamento. Y la noche cayó sobre el bosque, cubriéndolo de tinieblas.

El brujo regresó con los brazos repletos de leña y el odre lleno de agua fresca. Soltó su carga en el centro del pequeño claro y se sacudió las mangas de broza. El caballo relinchó bajito, saludándole.

—Ciri, ya estoy aquí —dijo, mirando a su alrededor. —¿Ciri?

Al no ver a la niña, soltó una maldición. Sus pupilas se dilataron en la oscuridad, buscando el rastro de la pequeña.
Al momento, un grito hizo que su corazón se encogiera.

—¡Geraaaaaaaaaaaaaaaaaaaalt!

Corrió en dirección al grito, rápido, saltando por encima de las matas que bloqueaban su camino, la espada automáticamente en su mano en un movimiento casi imperceptible. Sus ojos de gato buscando en la oscuridad, que para él no era tal, la silueta clara de su zamarra.  La encontró al poco, a sus pies varios pedruscos desparramados en el suelo, asustada y desorientada.

—¡Ciri! Estoy aquí.

Se acercó a ella, disgustado, guardando la espada. Por un momento había temido que estuviera en peligro, pero se tranquilizó al ver que, simplemente, se había perdido. La niña se abalanzó hacia él y se abrazó a su cintura.

—Lo siento, Geralt. Sólo quería recoger piedras para la fogata y…
—Lo sé —dijo él, abrazando su cabeza comprensivamente. — Pero no vuelvas a alejarte. Los bosques son peligrosos, y más de noche. Vamos, tenemos que preparar el fuego.

Cargaron con las piedras y retornaron al campamento, dos figuras encapuchadas en la noche ventosa. Las piedras encerraron en un círculo parte de las ramas que el brujo quebró con ayuda de su pie y pronto, fruto de años de práctica, el fuego comenzó a crecer, iluminando el pequeño claro y proporcionándoles calor.

Geralt echó mano del saco que colgaba en un lado de la silla de su caballo, después de dejar en esta su espada, y sacó pan y queso; partió dos trozos de cada y volvió a colocarlo en su sitio. No iba a quitarle los arreos a la montura esa noche. Por si acaso.
Regresó y se agachó junto a la pequeña, que se encontraba sentada con las piernas cruzadas y alargaba sus manitas hacia la fogata para calentarlas, y le tendió su cena. Ella tomó lo que le ofrecía y empezó a mordisquear el pan con mucha hambre. El brujo se dejó caer a su lado e hizo lo propio, observándola. La niña no se había quejado ni una sola vez en toda la jornada.

No pudo evitar recordar a la princesa que se encontró en Brokilón. Ya no era la misma, y él supo, con una punzada de compasión e incluso remordimiento, que realmente debía haber pasado por mucho en los últimos meses. La princesa había desaparecido, dejando en su lugar a una niña sufrida y asustada, y aún no sabía el brujo hasta qué punto.

Consumían su cena en silencio, escuchando el susurro del viento meciendo los árboles y el crepitar de las llamas de la pequeña hoguera, cada uno inmerso en sus propios pensamientos. Geralt la miraba, extrañado, la niña que recordaba era extremadamente parlanchina, pero ahora, desde que se reencontraron, había hablado muy poco. De nuevo se sintió de algún modo culpable. La cena le supo a ceniza en la boca, no quería imaginar a la niña, sola y desamparada, a merced de los peligros que una campaña de guerra traía consigo: desertores que pasaban a cuchillo a cualquiera, que violaban a las mujeres sin importarles la edad, soldados buscándola incesantemente, alimañas hambrientas propias de los bosques y monstruos, ghuls principalmente, que acudían allí donde habían muertos para cebarse con ellos. Y esa chiquilla, a quien se le cerraban los ojos de puro agotamiento mientras terminaba el último bocado, criada entre algodones sin ninguna carencia, lo superó todo para encontrarse con él. Cómo podía ya no creer. Cómo podía seguir negando que ella era tanto su destino como lo era él para ella.
Luego, el brujo extendió una manta en el suelo para dormir, y la apremió para que se acostara. Estaba cansada y hacía frío.

No tardó en dormirse, abrigada con la manta y su zamarra. Tampoco tardó en revivir la pesadilla que la acechaba continuamente.
**Los ojos ardientes en las rendijas del gran yelmo alado. La capa negra oculta todo…

—¡Ciri!

Se despertó bañada en sudor, entumecida, y su propio grito, el grito que la había despertado, aún temblaba, vibraba allá en su interior, dentro del pecho, le ardía en su seca garganta. Dolían las manos aferradas a la manta, dolían las espaldas…

—Ciri. Cálmate.

A su alrededor, la noche, oscura y ventosa, bramando monótona y melodiosamente sobre las copas de los pinos, chirriando en los troncos. Ya no había incendio ni gritos, no quedaba más que aquella susurrante canción de cuna. A su lado se retorcía la luz y el calor del fuego del vivac, las llamas brillaban en las hebillas de la impedimenta, lanzaban destellos rojizos sobre la empuñadura y la guarnición de la espada apoyada en la silla de montar. No había otro fuego ni otra espada. La mano que tocaba sus mejillas olía a cuero y cenizas. No a sangre.

Geralt…
—Sólo era un sueño. Un mal sueño.

Ciri temblaba con fuerza, retorciendo los brazos y los pies. Un sueño. Sólo un sueño.
El fuego había empezado ya a extinguirse, los leños de abedules son rojos y diáfanos, se resquebrajan, saltan con un fuego celeste. El fuego ilumina los cabellos blancos y el agudo perfil del hombre que la cubre con la manta y la zamarra.

—Geralt, yo…
—Estoy a tu lado. Duerme, Ciri. Tienes que descansar. Tenemos un largo camino por delante todavía.
Escucho una música, pensó de pronto. Entre estos susurros… hay una música. Música de laúd. Y voces. Princesa de Cintra… Hija del destino… Niña de la Vieja Sangre, la sangre de los elfos. Geralt de Rivia, el Brujo Blanco y su destino. No, esto es una leyenda. La invención de un poeta. Ella está muerta. La mataron en las calles de una ciudad, mientras huía…
Agárrate… agárrate…


—¿Geralt?
—¿Qué, Ciri?
—¿Qué me hizo? ¿Qué sucedió entonces? ¿Qué… me hizo?
—¿Quién?
—El jinete… El jinete negro de las plumas en el casco… No recuerdo nada. Él gritó… y me miró. No recuerdo qué sucedió. Sólo que tenía miedo… Tenía tanto miedo…

El hombre se agachó, el resplandor del fuego brilló en sus ojos. Eran unos ojos extraños. Muy extraños. La Ciri de antes se sentía atemorizada ante estos ojos, no le gustaba mirarlos. Pero esto era antes. Mucho antes.

—No recuerdo nada —murmuró, mientras buscaba la mano de él, una mano dura y áspera como una madera sin pulir—. Aquel jinete negro…
—Sólo fue un sueño. Duerme tranquila. Ya no volverá.

Ciri había oído antes esta afirmación. Le había sido repetida muchas, muchas veces, la habían tranquilizado con ella cuando se despertaba en mitad de la noche gritando. Pero ahora era distinto. Ahora lo creía. Porque ahora lo decía Geralt de Rivia, el Lobo Blanco. Un brujo. Aquél que era su destino. Aquél a quien ella estaba destinada. El brujo Geralt, que la había encontrado entre la guerra, la muerte y el desespero, se la había llevado consigo y prometido que ya nunca más se separarían.
Se durmió sin soltar la mano de él.**

Mucho había cambiado. Mucho debía haber pasado, sin duda. Ni siquiera le había pedido que le contara un cuento, pensó el brujo. La princesa, definitivamente, ya no existía. ¿Qué le había sucedido, qué había vivido en esos meses desde la matanza de Cintra? ¿Qué le había hecho el jinete de las plumas en el casco?
Estaba sola, sin hogar al que regresar, no le quedaba nadie. Nadie salvo él. Y, aunque siempre rehuyó su compromiso, negando el vínculo de la Sorpresa y renunciando a esta, ahora lo asumía con gusto, incluso con afán. Porque había vivido mortificado por el dolor y los remordimientos desde que la creyó muerta. Porque el alivio, redención y cariño que sintió cuando la encontró en la granja de Yurga hicieron que todas sus dudas se evaporaran.
Y ahora había ascendido al papel de padre.
No es que le asustara esa responsabilidad, si no que él siempre había estado solo. No sabía si estaría a la altura, no sabía si sabría cuidar de una niña, no sabía más que una cosa: no la abandonaría.  Nunca más.
Ella también le había elegido a él, a un simple brujo, un vagabundo, un mutante despreciado y marginado allá donde iba. Sin dudarlo ni un momento.
Se metió bajo la manta, tras ella, y la abrazó protectoramente para reconfortarla y darle calor. Y esa noche no hubo más pesadillas.

El brujo se levantó antes del amanecer. Aprovechó que ella dormía para lavarse y afeitarse en el río. Tardó poco, pues no quería que Ciri despertara y se asustara.
Sin embargo, cuando volvió, la niña ya estaba levantada. El fuego era un recuerdo, pero el amanecer era cálido.

—Buenos días, Ciri.
—Buenos días.
—Si necesitas lavarte, puedo acompañare al río.
—No quiero lavarme hoy.
—Pues deberías. Quizá no encontremos un río cuando acampemos la próxima vez.
—Bueno, vale…—se resignó la niña.

Anduvieron por el bosque el escaso trecho hasta el río, el viento había cesado y el sol empezaba a calentar. El verano, al parecer, había ganado la partida al otoño y se impuso en sus últimos días de reinado. El río resplandecía con motas brillantes en su superficie, manso; se embalsaba de forma natural en ese meandro, como un pequeño lago que invitaba a nadar y chapotear. Ciri nadaba muy bien, había pasado casi toda su infancia en las islas Skellige y allí aprendió forzosamente, además le gustaba.

El brujo se sentó en la orilla, dejando el lienzo a un lado para que se secara después, de espaldas a ella mientras se quitaba la ropa y se metía en el agua. La frialdad de la misma no la amedrentó en absoluto.  Cuando la oyó chapotear, se dio la vuelta y la observó, le divirtió verla nadar como un pez y sumergirse con habilidad, sacar la cabeza y escupir agua como una fuente. Por primera vez desde su encuentro, la niña sonreía, disfrutando y pavoneándose de su destreza en el elemento y, en esos momentos, al brujo le pareció atisbar en ella a la que una vez fue.

—Vamos, Ciri, ve saliendo. Tenemos que irnos.

La niña se sumergió una vez más. Los círculos que delataban el lugar de su inmersión corrieron ensanchándose por la superficie, hasta que desaparecieron por completo dejando el agua tranquila y brillante por el sol, apenas perceptible la ligera corriente del río en ese meandro. Geralt esperaba ver su cabecita de cabellos plateados emerger en cualquier momento, pero no salía. Se levantó, inquieto.

—¡Ciri, sal de una vez!

No la veía bajo las aguas, sólo pudo ver unas pequeñas burbujas elevándose a pocos metros. Una inquietud comenzó a roer sus entrañas.

—¡Ciri! —gritó. —¡Sal ya!

En vista de que la niña no daba señales, corrió hacia la orilla y se tiró al agua. Se sumergió, buscándola, bajó más profundo hasta que sus manos tocaron unas algas largas y fibrosas, y continuó avanzando. Entonces la vio, una de sus piernas estaba enredada en varias de esas algas, impidiendo que pudiera subir a la superficie. Ella pataleaba presa del pánico, tirando con los dedos, tratando de librarse del abrazo mortal de las plantas, casi agotado su suministro de aire.
Geralt sacó el puñal de su bota y llegó hasta ella, agarró sus piernas con una mano para impedir su pataleo y cortó los tallos que la retenían. La impulsó con fuerza y ambos nadaron hacia el aire, rompiendo la superficie con una explosión. Ciri tomó una larga bocanada y tosió escandalosamente, expulsando agua. La escoltó hasta la orilla, saliendo del río; la niña tropezaba, agotada, asustada por la experiencia vivida, pero el brujo no lo estaba menos. Se tumbaron en la hierba, dejando que sus corazones se calmaran.

—¿Estás bien, Ciri?
—Sí. Pensé que me ahogaba, ha sido terribile, Geralt. Me has salvado. Pero te has mojado la ropa…

El brujo gruñó como toda respuesta. Qué se le va a hacer, pensó. Ya se secará, lo importante es que ella está bien.

—Sécate y vístete —le ordenó mientras alcanzaba el cuadrado de tela y escurría con una mano su propio cabello.
—¿Estás enfadado? —se preocupó la niña, mirándole inquieta al agarrar el lienzo que le ofrecía.
—No, Ciri.

Se sentó para sacarse las botas y las vació de agua, resignado. El sol ya calentaba. El verano, se alegró él, resucitaba
Mientras la niña se vestía, el brujo trajo al caballo para que bebiera. La yegua hundió su morro en el agua limpia y transparente durante mucho rato, sedienta. Luego relinchó bajito e, inesperadamente, se metió en el agua. El brujo perdió los nervios.

—¡No, maldita yegua caprichosa! ¡Sal ahora mismo del agua, estás mojando nuestro equipaje!

El caballo, por supuesto, no le hizo caso, saltó y brincó, contento, salpicando en todas direcciones, y avanzó más, llegó hasta donde el agua cubrió su lomo. Ciri comenzó a reír a carcajadas ante el comportamiento del animal, pero cuando, no habiendo más remedio, el brujo tuvo que volver a meterse en el río para agarrar las riendas y obligarlo a salir, la niña se dobló sobre sí misma y cayó de lado, agarrando su barriguita, riendo a más no poder. Y a pesar de su enfado, él interpuso a la yegua, mientras salían del río, para que Ciri no viera la ancha sonrisa que se escapaba de sus labios al oírla por la alegría que le traía ese sonido.

Definitivamente, la partida no habría de ser inmediata. No tocó otra que extender al sol aquello que se pudo salvar y desechar lo que el agua malogró, como, por ejemplo, la hogaza de pan casi entera.
Geralt decidió poner a secar su ropa y se envolvió el lienzo en las caderas, mientras todas sus prendas colgaban de las ramas de los matorrales, allí donde el sol daba de pleno. Descalzo, se sentó en la hierba junto a la niña y le tendió un trozo de tocino que acababa de cortar y una manzana que aún goteaba. Desayunaron mirando los restos de la fogata.

—¿A dónde vamos, Geralt?
—A Kaer Morhen. Es la fortaleza de los brujos, mi hogar. Allí estarás a salvo.
—¿Está muy lejos?
—Sí, Ciri. Mucho.

La niña arrancó con sus pequeños dientecillos un bocado de tocino, masticó pensativa. Kaer Morhen. La casa de Geralt.

—¿Viven tus padres allí?
—No. Allí sólo viven brujos. Yo no conocí a mis padres.


Lo dijo con naturalidad, como si no sintiera un vacío en su alma, como si no le pesara. La niña lo miró con la misma naturalidad, como si eso fuera lo más normal del mundo.

—Yo tampoco. Se murieron cuando yo era muy pequeña. Y ahora, mi abuela…

Guardó un silencio incómodo. Incómodo para los dos, para ella porque le costaba que la pregunta se hiciera camino a través del nudo que cerraba su garganta, para él porque tendría que contestarla.

—Geralt, ¿qué le pasó a mi abuela? Dijeron que estaba muerta, la gente. ¿Es verdad? Tú lo sabes…
—Sí, Ciri, desgraciadamente, es verdad.

La niña dejó de comer y bajó los brazos hasta apoyarlos en sus piernas. Sus ojos se perdieron en el bosque y se llenaron de lágrimas, reviviendo, sin quererlo, aquella fatídica noche. No había creído las historias que se contaban sobre la muerte de Calanthe, pero, si lo afirmaba Geralt, entonces era cierto. Estaba sola, no le quedaba nadie más que el brujo, su destino, aquél que renunció a ella, aquél que ya la dejó una vez.  Pero él le prometió que no volvería a dejarla… Ya no la dejaría, ¿verdad?
Se estremeció y tembló, intentando reprimir el llanto. Geralt la miró y no dijo nada, pero pasó su brazo a su alrededor y la atrajo hacia sí. Ella se subió a su regazo y le echó las manos al cuello, enterrando su rostro en el pelo blanco, y lloró.

—La echo de menos —sollozó—. Menos mal que te tengo a ti. No me dejarás nunca, ¿eh, Geralt? Lo prometiste…
—No, Ciri, no te dejaré nunca.

La estrechó más fuerte contra sí, para dar más veracidad a sus palabras, para intentar paliar esa pena que la embargaba y porque la quería.

—Cuidaré de ti, Ciri, y no dejaré que nadie te haga daño. Deja de llorar, pequeña, y hablemos de otras cosas, ¿quieres? No me gusta verte triste. Haces que me duela el corazón.

Ella asintió y se sorbió los mocos. Por él se serenó. Para que no le doliera nada.

—Geralt… ¿puedo preguntarte cosas de Kaer Mor…Morhen?
—Puedes.
—¿Viven muchos brujos allí?
—No. Sólo somos cinco. Y Vesemir es el más viejo, nos enseñó a todos. Te gustarán, Ciri, no temas.

Se apartó de su hombro y le miró, solemne, a los extraños ojos. El brujo alargó su mano y limpió con su pulgar los restos de lágrimas que aún mojaban su carita.

—Y, ¿me enseñará también a mí?
—Tal vez.
—Quiero ser bruja, Geralt.

Él sonrió. Arqueó las cejas.

—¿Estás segura, Ciri? Es muy duro.
—No me importa, quiero ser bruja. Para no tener miedo, como tú.

La miró pensativo. No era una mala idea, enseñarla como a un brujo. Se la había llevado sin plantearse qué haría con ella, una vez a salvo, en Kaer Morhen. Ciertamente, nunca la convertiría en un auténtico brujo, no habría mutaciones para ella, pero sí podía entrenarla lo suficiente como para que fuera más que capaz de defenderse, y ese sería su regalo. Tiempo, se temía, tendrían de sobras.

—Está bien, Ciri. Te enseñaremos.

Ella afirmó con la cabeza, satisfecha, mientras terminaba el tocino.

N.A.** Párrafos originales, procedentes de las primeras páginas de "La Sangre De Los Elfos".

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  Las primeras ideas del átomo y el atomismo
Enviado por: Haroldtb - 23/02/2019 06:14 PM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

Las primeras ideas del átomo surgen en Grecia en los siglos IV y V A.C por el filósofo Leucipo y su discípulo Demócrito. A este último es el que se le considera el verdadero artífice del concepto inicial del átomo.
 
El modelo atómico de Demócrito (450 a. C)

Demócrito pensaba que si cortabas una piedra a la mitad, y la seguías cortando sucesivamente, debías llegar a un punto en donde era imposible seguir cortándola, llegando a la verdadera forma de los constituyentes fundamentales de la piedra. De esta forma la palabra tomó forma y denominó a este constituyente fundamental “átomo” que en griego significa “que no se puede cortar” o dividir.
 
Si se ve desde el punto de vista de la época, esta no es una hipótesis del todo mal, incluso puede llegar a ser tan acertada como la de Anaxágoras en su momento. Sin embargo, estas ideas no serían muy bien recibidas por los filósofos de la época.
 
Todo este constructor filosófico sería llamado atomismo y nace además para explicar lo que la escuela eleática deja en duda acerca de los cambios de las cosas (como se denominaba a la materia).
 
El atomismo no desacredita o refuta lo que la escuela eleática afirma, al contrario, esta verifica sus preceptos pero también afirma lo que esta niega y tampoco pone en duda lo que es el ser y no ser, sino ambas cosas, solo que el ser no es efectivamente tal, esto es, espacio y vacío.
 
Es así como Demócrito sienta las bases del atomismo, que es sepultado por la influencia de Aristóteles, quien creía otras cosas más fantasiosas acerca del universo que lo rodeaba.
 
El que desempolvará muchos siglos después las ideas de Demócrito es el famoso científico Jhon Dalton.

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  ¿por que? (sociedad manchada)
Enviado por: jhonatan10187 - 21/02/2019 09:43 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (1)

Hola, no se me ocurre mejor manera de empezar esta historia más que saludando, esta historia no va sobre trofeos, éxitos, pobrezas, tristezas, acción ni fantasia. Escribo esto como manera de conciliar el sueño de tantas noches… mi cabeza da mis vueltas sobre mil cosas, mi mente no es superior a ninguna y espero que  tampoco inferior a la de los demás pero no deja de pensar… tantos temas la mayoría sin sentido pero a si somos los humanos le damos importancia a las mayores tonterías. Por mi cabeza pasan cosas como los ¿Por qué? Si exacto

-porque, hago lo que hago si sé que las cosas están mal, querer aparentar algo que no soy delante de gente que no me conoce, no es algo mío si no es algo que veo día a día, soy camarero y cada día veo, escucho y me cuentan miles de historias exageradas… simplemente por aparentas algo más… contando un propósito de futuro exagerado estudio esto porque voy a ser esto… quiero ser esto.. Soy esto… el 90% es mentira la humanidad hemos llegado tan lejos que hacemos lo que haga falta por aparentar, conozco a una persona que hace unos cuantos años se compraba las mejores zapatillas los mejores móviles la mejor ropa todo marca y siempre aparentaba tener algo que no tenía.. Dinero como no.. su padre trabajando día y noche para poder pagar todo que su hijo le pedía sin merecerlo.. ya que les trataba mal, malo para los estudios, solo quería estar todo el día con sus amigos para fumar porros, que obviamente salía del sueldo de su padre al tiempo fueron desahuciados al no poder pagar la hipoteca, y el aún seguía poniendo como excusa, mi padre que se olvidaba pagar…. No es por qué no podamos. Y así nos vamos a una casa mejor…. Eran cosas que no comprendía.. porque somos así. Son cosas que no entiendo y yo soy uno de ellos siempre exagerando lo que hago lo que tengo y lo que me cuestan las cosas, siendo que real mente no tengo NADA. Exagero mi vida para que sea más interesante para que la gente no piense que mi vida simplemente es insignificantemente normal una vida sin experiencias. Y me pregunto porque.. No me puedo mirar al espejo porque simplemente veo realmente quien soy y me defraudo a mí mismo pero tampoco hago nada para remediarlo. Simplemente miro para otro lado ya no hablo de mi aspecto físico hablo de quien soy… de que tengo. En tengo mucha imaginación a la hora de crear historias que ni se asemejan a lo que había pasado en realidad. O que nunca pasaron. Pero después de contarlas y acabar el día y me tumbo en la cama y ver que no puedo dormir por todos los por qué.. Por qué miento por que exagero.. y mi personalidad cambia depende de con quien estoy simplemente por aparentar algo que no soy. No es falta de personalidad es porque no me gusta la mía. Pero solo es una de tantas preguntas que tengo sobre mí y de los demás. Yo siempre veo las películas como el mundo que quiero para mí. Ser diferente tener poderes solo por ser especial ser algo más que los demás, pero cuando acaba la película siempre mi autoestima baja porque ahí me doy de cuenta que solo soy uno más, y base a lo que veo en las películas creo mis historias, actualmente soy ilusionista principiante pero creo que no es por qué me guste la magia pienso que es porque se hacer algo que los demás no saben que la gente me vea como alguien especial alguien con un gran futuro siendo que no es así… pero me gusta que la gente me vea con esas caras con esos ojos que no me miraban antes, y no sé por qué la gente es tan interesada, las veces que he fingido lo que tengo o lo que soy actual mente igual gente que ni me miraba a la cara hace 6 años ahora son los que me buscan simplemente por ese mundo ficticio que me creo que yo sé que tarde o temprano va a caer por su propio peso y sé que es peor.. Y he llegado al nivel de mentir a personas que me conocen de años que conocen a mi familia, pareja y vinculo de amigos cercanos. Pero esa cara de envidia y de fascinación por lo que creen que me he convertido para mí no tiene precio.. Pero eso no esconde que por las noches no duerma.. por qué sé que miento, porque se que el día de mañana todo se sabrá… por que no aprovecho al máximo lo que tengo y crear ese futuro que quiero, no se si es falta de fuerza de voluntad, o decir no lo hago será demasiado esfuerzo para un fracaso asegurado… pero no soy el único la gran mayoría exagera en muchas cosas por hacer su vida más interesante o diferente y quiero saber por qué vale tanto lo que tenemos a lo que somos en realidad.. En la actual sociedad en la que vinimos vale más que tengas cosas caras a que seas una gran persona amable honesta agradable solidario y de más valores que deberían ser pilares fundamentales de la humanidad pero que poca gente carece de esa virtud he incluso podría decir que es un súper poder.. ser una persona que valore lo que es y valore a los de más lo que son más por dentro que por fuera tanto como físico me refiero tanto a color como figura en sí y es tan difícil encontrar a una persona tan pura que parece casi como de películas como si fueran los elegidos de la sociedad gente así hay muy poca aun que digas yo soy así, la gran mayoría de las veces son mentía por que alguna vez as exagerado algo, as discriminado, as aparentado, o más y aun que digas que no, yo nunca, yo sé que el 99,99% de las personas han juzgado a alguien y no es decirlo es pensarlo o sentirlo yo soy el primero pero también me juzgo a mi si pudierais ver las ojeras que tengo al escribir esto y es porque me avergüenzo de la sociedad pero más de mis actos y eso es lo que me quita el sueño pero tampoco hago nada para remediarlo, como los comentarios sobre personas violadas.. Asesinadas.. Desaparecías.. Con algún defecto.. O problemas tantos malos comentarios chistes bromas que en realidad no están bien porque aunque no conozcamos a esa persona a nosotros no nos gustaría que dijeran esas cosas a algún amigo o familiar a la que le pasara esa situación. Me doy asco a mí mismo, a mis actos y pensamientos por eso no duermo y cuando lo consigo lo único que sueño son desgracias para mí o mi mundo ideal son dos extremos muy lejanos lo mejor y lo peor. En lo mejor es bonito hasta que te despiertas y darte cuenta que no eres ese héroe o esa persona tan conocida y famosa o esa persona tan necesaria y con lo malo es despertarse y saber que todo eso te puede pasar por la vida que llevas por lo que haces, sientes y piensas. Pero si yo pienso mucho cada noche el posible daño que lo puedo hacer a mi familia o amigos si se enteraran de muchos de mis actos… me avergüenzo de la persona que soy. Y si, soy juzgable pero en realidad sabéis que sois iguales que yo no tan extremista igual pero la suerte que tenéis es poder tumbaros en la cama y dormir como si tus actos fueran buenos. Y encima los peores actos siempre las hacemos a las personas que más queremos y más aparentamos a  la gente que no nos conoce o que no merece la pena… mi reflexión es porque nos exigimos ser algo que no somos o que realidad no queremos ser pero queda bien con los demás…..   gracias por leerlo y opinen

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  PROLOGO LA NOCHE MÁS OSCURA
Enviado por: Valthor - 20/02/2019 12:11 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (4)

-                     ¿Quién anda ahí? - Preguntó el anciano en medio de la noche. Aunque no podía ver nada sabía que alguien lo acompañaba en la habitación.

Poco importaba que fuese la noche más oscura de todo el mes. Desde donde estaba ubicada la tribu apenas podían distinguirse algunas estrellas por entre las gruesas hojas de los árboles. Era llamada la Selva Mística debido a lo denso del follaje que la cubría y que hacía que sólo unos pocos rayos de luz, fueran de Sol o de luna, ingresaran hasta el suelo de la selva. Esto había generado desde siempre un ambiente espiritual y misterioso con el cual los exploradores habían fantaseado e imaginado cuantas historias habían podido. Lo único cierto de todas esas historias que se contaban, era que la supervivencia en esa selva era increíblemente dura. El viejo Val’gurak Musgonegro lo sabía mejor que nadie. Había vivido en la selva toda su vida y ya para los años que tenía, la Selva y él ya eran prácticamente uno.
-                     Esta no ser hora para realizar visitas - exclamó el viejo Mohán mientras se levantaba de la cama con pausada tranquilidad - y mucho menos pa´ entrar en recinto privado y sin permiso - algo no estaba bien y el podía sentirlo.

Las energías que gobernaban los elementos llevaban varios días inestables e intranquilas, lo que a Val´Gurak no le parecía extraño, teniendo en cuenta los acontecimientos que habían tenido lugar en los últimos tiempos. Pero esa noche en concreto, estas energías estaban particularmente inquietas. Como si estuvieran invadidas por un temor poco común que querían hacerle transmitir al anciano.
 
-                      Tranquilícese anciano - una voz ronca y fantasmal respondió desde la oscuridad - vengó a entregarle un mensaje.
-                      ¿Acaso no poder esperar hasta que ser de día? - gruñó el Mohán con cierta molestia en su voz.
-                      El señor que envía el mensaje no puede esperar - respondió el intruso - los mensajes del dios de la muerte no pueden esperar.
-                      Tus dioses no tener nada que ver con los míos - respondió el anciano - y mucho menos conmigo.
-                      Eso depende del punto de vista con el que se mire - la voz fantasmal habló con serenidad.
-                      ¿A qué punto de vista referirte?
-                      A que si lo vemos en el presente o si imaginamos el futuro - la Voz fantasmal hablaba con emoción y orgullo - es cuestión de tiempo anciano, usted lo sabe.
-                      Entonces no enviarte tu dios de la muerte - comentó el Mohán - enviarte tu “reina”, o los amos que gobernarla a ella - dio unos pasos con lentitud hacia un extremo de la habitación. Aunque no se veía nada, el viejo Chamán conocía de memoria el lugar.
-                      Ellos no son nuestros amos - refunfuñó - Nosotros no tenemos amos.
-                      Yo tampoco tener amo - exclamó Val’gurak - ni mucho menos mi gente. Y yo no permitir que la bruja a la que tu llamar reina se apodere de la selva y de mi pueblo.
-                      Precisamente por eso estoy aquí - la voz fantasmal comenzaba a sonar molesta - la dama Nocheoscura le pide que por favor reconsidere su propuesta.
-                      Dile a tu “reina” que yo no tener nada que reconsiderar. Yo nunca permitir alianza entre tu pueblo y el mío - Val’gurak se notaba molesto, pero seguía hablando con tranquilidad.
-                      La dama supuso que usted diría eso - profirió la voz en tono casi de satisfacción - por eso me envió personalmente a convencerlo.
-                      Eso yo poder imaginarlo - dijo el Mohán - ser extraño que el mismo Malagar Corazonsombrío sea quien haber venido como mensajero de la Dama.
-                      ¿Usted me conoce? - el intruso soltó sorprendido.
-                      Yo conocer a mucha gente - respondió Val’gurak - y más cuando tener que cuidarme de ellos. Tu ser un asesino, no un mensajero - En ese momento el viejo chamán encendió una lámpara de aceite vieja y ornamentada con símbolos e imágenes conmemorativas de la raza de los Kenaí.
-                      Creo que comienzo a entender - de la oscuridad apareció un ser grande, de cabello largo y de un blanco que parecía nieve. Su piel era oscura como la noche y daba la impresión  de ser tan dura como el acero. Sus ojos, que eran de un intenso color rojo como la sangre, permanecieron fijos sobre los símbolos estampados en la lámpara - ¿usted está de parte de los Kenaí, ¿verdad?
-                      ¿tu porque creer eso? - indagó el Mohán - cual ser la diferencia entre ustedes, todos ser la misma amenaza pa´nuestras tierras, ustedes llegar aquí por la misma razón. Todos querer adueñarse de la selva y yo no estar a favor de ninguno. Pa´mi todos ustedes, intrusos, ser lo mismo.
-                      No somos los mismos - Protestó Malagar mientras movía una pequeña esfera entre sus dedos - siempre cargaremos con el peso de haber sido en algún momento parte de ellos, Pero los Moreléd somos muy superiores a la raza de los Kenaí. Somos su evolución.
-                      ¿Y entonces porque  esa raza que tu aseguras ser inferior haber sido la responsable del destierro de tu gente? - el Chamán hablaba con tranquilidad y suavidad, como si estuviera charlando con un conocido de toda la vida, no con su potencial asesino. Ciertamente ese tono tranquilo e indiferente molestaba cada vez más al intruso.
-                      Nos temen - respondió sin perder el control - saben que somos superiores a ellos y superiores a todos los demás seres de Irelion. Por eso nos enviaron al mundo subterráneo. Pero pronto vamos a volver y a retomar lo que nos pertenece por ley.
-                      ¿Y cuál ley ser esa?
-                      La ley de la supervivencia. El más fuerte sobrevive.
-                      Tú saber que yo no permitir que eso ocurra.
-                      Sí, lo sé. Y no sé si su intención era aliarse con los Kenaí para detenernos, pero igual eso ya no importa - comentó Malagar - si no está a favor de nosotros, está en nuestra contra y los Moreléd eliminamos a los que están en nuestra contra - el Mohán giró en sus talones y quedó frente al intruso con el que hablaba.
-                      Sabes… tu hablar mucho pa´ser un asesino.
-                      ¡Ja! - Bramó burlonamente - usted tiene razón. Es bastante observador. Normalmente soy un asesino, y muy bueno, si me permite decirlo. Pero esta vez no vengo a matarlo - el Sombrío visitante hablaba con tranquilidad - solo vengo a darle el mensaje de la Dama Nocheoscura y a persuadirlo de que nos acompañe.
-                      Yo no tener intenciones de moverme fuera de esta habitación - exclamó Val’Gurak con jactancia.
-                      Eso tiene solución…
En ese momento algo atravesó la ventana e ingresó en la habitación con mucha agilidad. Val’gurak no se imaginó tener otro visitante, sobre todo uno tan especial en su última noche. Aunque no podía ver quien había ingresado por la ventana, sabía de quien se trataba. Desde el primer momento en el que lo había visto cerca de su tribu, hacía ya un par de días, había tenido la idea de que sus planes no eran buenos, pero nunca se imaginó que fuera a intentar asesinarlo.   

El Chamán alcanzó a escuchar un alboroto afuera. Al parecer las alarmas que avisaban de la presencia de intrusos en la aldea de los mohánes acababan de activarse y los guardias que estaban en turno en ese momento, comenzaban a moverse con urgencia, Aunque seguramente no llegarían a tiempo. Pese a esto y con tranquilidad, pero con rapidez dejó la lámpara sobre la mesa donde la había tomado inicialmente y acto reflejo agarró el collar que llevaba puesto.
 
El furtivo visitante que acababa de entrar por la ventana, atravesó como un felino la habitación para atacar al Mohán. Val’gurak, aunque viejo, todavía conservaba mucha vitalidad, por lo que no le fue difícil esquivar el primer ataque de su agresor. Saltó dando un bote sobre su cama y quedando sin ningún esfuerzo al otro lado, cerró los ojos mientras apretaba el collar y se concentró en las energías de los elementos que lo rodeaban. Estas energías que reboloteaban a su alrededor con desespero, tratando de alertarle sobre el peligro que estaba corriendo, reaccionaron sin dudar a las palabras del viejo con un simple pero poderoso rezo al viento que era tradicional en su raza.
Al instante una corriente de viento entró por la ventana rota y arremolinándose con fuerza, empujó al desconocido contra una pared de la habitación provocando un choque muy sonoro, el cual alertó a los guardias que se encontraban afuera de que los intrusos estaban en la habitación del Chamán.
Cuando el agresor se incorporó y la luz de la lámpara le alumbró el rostro, el anciano pudo confirmar de quien se trataba. Pocas criaturas eran tan imponentes como los Balames. Con su abundante y moteado pelaje, sus ojos brillantes y amenazantes y sus filosos colmillos, los hombres Jaguar eran atemorizantes y sobre todo extraños.  
El Balam se lanzó por segunda vez contra Val’gurak y este nuevamente logró burlar su ataque girando sobre su cama y aterrizando al otro lado, justo al lado de donde Malagar observaba. Nuevamente invocó las energías del viento, las cuales respondieron como si estuvieran esperando el llamado del anciano mohán. La corriente de viento que invocó el chamán atravesó la habitación a toda velocidad con dirección al pecho de su atacante. Al ver esto, el Balam trató de esquivar el golpe saltando hacia un lado, pero, aunque logró quitarse parcualmene de la trayectoria del ataque, no pudo evitarlo completamente. El viento impactó en el costado derecho de su cuerpo con un golpe seco que lo hizo volar a través de toda la habitación, haciendolo estrellarse contra un mueble antiguo que estaba hecho de una madera fragíl y delgada, la cual terminó destrozándose en pedazos. Segundos después, Val’gurak, que apenas había notado que tan cerca había quedado de Malagar, sintió un agudo piquete en el cuello, cerró los ojos mientras su cuerpo se tensionaba y quedaba inmóvil, después sintió una cálida sensación que comenzó a invadirle todo el cuerpo y solo pudo sonreír con algo de amargura. Pensó en su hijo Val’Zhar y en su nieto Val’thor. Lamentaba tener que abandonarlos en un momento tan complicado para la tribu. Los dos, tanto su hijo como su nieto, tendrían que hacerse cargo de lo que fuera que ocurriera de ahora en adelante. Y la verdad no le preocupaba su hijo. Val’Zhar era un experimentado guerrero, que había sobrevivido a muchas batallas. Un Mohán de carácter rudo y voz de mando que no tendría problema en liderar la situación fuera cual fuera. Pero su nieto, Val’thor, era muy joven e inexperto como para tomar su lugar. Aunque por alguna extraña razón Val’Gurak tenía la corazonada de que el joven lo haría bien.
 
Las energías de los elementos se estremecieron de rabia por lo que estaban presenciando en ese momento, y aunque Val´Gurak se sintió agradecido con ellas, no tuvo el tiempo suficiente para decirles que no se preocuparan por el, que habia cosas mas importantes de las que se tendrían que encargar mas adelante.
El cuerpo del Mohán cayó inmóvil en el suelo mientras su alma salía por su pecho y flotaba sobre él. Malagar esbozó una sonrisa macabra. Luego simplemente estiró la palma de la mano en la que llevaba la esfera. Como por simple inercia, el alma del Chamán se dirigió hasta la esfera de Malagar y entró en ella como si esta la succionara.

-                      Como le dije anteriormente, eso tiene solución…



Hola Muchachos como estan, Llevo mucho tiempo trabajando en este texto como hobbie y la verdad de a pocos, el tema ha ido tomando seriedad y compromiso.  Es por esta razon que me gustaria saber que opiones, concejos y sugerencias pueden darme con respecto a este framento.


Les Agradezco de antemano a todos su ayuda.

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  BASES Reto Mensual Marzo 2019
Enviado por: Cabromagno - 19/02/2019 06:44 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (113)

BASES

Mano Inocente: Yandrak123

Normas generales

1. La extensión máxima de los relatos será de 5.000 palabras. No hay mínimo. La tematica de cada relato queda al libre albedrio de su autor.

2. Los relatos serán titulados de la siguiente forma: "Reto Mar19: Titulo del relato".

3. Cada participante, antes de enviar los votos, debe leer y comentar todos los relatos participantes, incluido el suyo propio para mantener el anonimato. Cualquier participante que no lea y comente todos los relatos será descalificado.

4. En el plazo de votación cada participante deberá enviar sus votos a la Mano Inocente mediante un mensaje privado. En el caso de otros miembros del foro que quieran votar en el reto, pueden hacerlo siempre que antes lean y comenten todos los relatos.

5. Las votaciones se realizarán del siguiente modo: Cada concursante ordenara los relatos según su preferencia otorgandole la mayor cantidad de puntos al que mas le gusto y la menor al que menos. Los puntos variaran en funcion del numero de participantes. Por ejemplo: Si hay 8 relatos, al relato que mas te gusto le otorgarás 8 pts, al siguiente 7, al siguiente 6, etc. Para los concursantes, la menor puntuación (1) quedará reservada obligatoriamente para su propio relato.

6. No debe desvelarse la autoría del relato salvo a la Mano Inocente mientras dure el reto y hasta que los resultados sean publicados.

7. Para subir los relatos se utilizará el usuario Joker, cuya contraseña será debidamente proporcionada el día de inicio de las subidas.

8. Cualquier participante o relato que no cumpla estas normas y/o no respete los plazos establecidos quedará inmediatamente descalificado.

9. La organización se reserva el derecho a modificar las presentes bases y plazos cuando crea oportuno.

Plazos

Inscripciones: Desde la publicación del presente tema hasta el 17 de marzo de 2019.

Subida de los relatos: Del 1 de marzo hasta el 20 de marzo.

Comentarios y votaciones: Hasta el 24 de marzo.

¿Quién es quién?: 25 de marzo.

Resultados finales: 26 de marzo.

Índice de concursantes

Cabromagno
Gothic Bear
Krivus
Sashka
FrandoMendiverry95
Celembor
Mercader de Historias
Wherter
Albert C. Antunez
John Harker
Pafman
Telcar



Cualquier duda, preguntad en este hilo.

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  [Relato] Un gato que lucha contra el poder en una visión cósmica de la creación
Enviado por: Momo - 19/02/2019 05:58 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (3)

Una ida de olla (que también las tengo), por si alguien quiere matar el tiempo. Es lo que tiene quedarse atascado y mordiéndose las uñas. Ya sabeis, ese momento en el que empiezas a escribir de todo menos lo que tienes que escribir. Jajaja

El Gato observaba la gran masa incandescente que levitaba sobre el horizonte, extendiendo su halo de Luz sobre las tierras que lo circundaban. Como un mar ondulante la claridad llenaba las llanuras, aproximándose. El Gato, sentado en la colina, sabía que antes de que el Tiempo empezase a tener verdadera consistencia a su alrededor, el mundo entero debía estar anegado bajo aquella presencia. Contempló fijamente la Luz y como las Sombras retrocedían. Las flores emergían a su paso y se marchitaban en un ciclo enloquecido, los árboles crecían y desaparecían en pocos momentos, los animales procreaban y se devoraban unos a otros y morían ante sus ojos y sus descendientes tomaban su lugar aún antes de que hubieran caído. Todo esto vio el Gato en el seno de la Luz, pero a sus penetrantes ojos nada permanecía en aquel torbellino excepto las ideas eternas de la Flor, el Árbol y el Animal. Entonces se preguntó por qué aquel que ostentaba el poder quería desterrar a los Primeros. Y sabía que, en cuanto la Luz lo tocase, también él se descompondría en infinitos gatos que se sucederían uno tras otro en un vértigo inimaginable, perpetuando tan solo su esencia de Gato en ese Tiempo que se avecinaba. Él era inmortal y quería seguir siéndolo, pero el Hacedor se aburría en aquel mundo que contenía uno sólo de cada especie y había ideado una Creación más dinámica que le entretuviera. Durante unas cuantas eras al menos.

Como compensación el Hacedor les había ofrecido a los Primeros otro tipo de inmortalidad muy diferente. Multiplicarse en seres infinitos, semejantes y distintos a un tiempo, y extenderse así por toda la nueva Creación que nacía. Tener el don de la ubicuidad, percepciones innumerables y simultáneas, ser multicorpóreos. Morir, pero renacer en cada nuevo individuo. Sin embargo el Gato había sido la única de todas las criaturas primeras que había desconfiado de aquel presente. Temía dispersarse tanto que su conciencia única desapareciera por completo. Así que descendió de la colina y se refugió en las Sombras. A partir de aquel momento empezó a temer la Luz.

Paso a paso el Gato retrocedió ante ella hasta que por fin llegó al último reducto de las Sombras en el corazón de aquel mundo: la montaña más alta donde se había originado todo. Allí había despertado el Hacedor y desde aquel lugar había empezado a tejer los hilos del destino que ahora manejaba a su antojo. En la cima de la montaña reposaban todavía los Dioses del viejo orden, reducidos con la llegada del nuevo dios a un miserable abandono. Ellos eran los señores del vacío, de cuando aún nada había sido creado, y amaban la Oscuridad porque les traía a la memoria su época de poder. Huyendo del Tiempo, el Gato llegó hasta las puertas de su palacio y cruzó el umbral medio derruido. Atravesó los desiertos salones hasta donde los viejos Dioses languidecían en sus tronos cubiertos de polvo y los contempló. Sin embargo éstos permanecieron inmóviles, enormes como gigantes. Ya casi habían cruzado la frontera del olvido, de la cual no se puede regresar, y tan solo el hecho de que el Gato los hubieran recordado de nuevo los retenía aún. Algunos de ellos ni siquiera advirtieron su llegada y permanecieron petrificados como estatuas más allá de la memoria de la criatura que los observaba. Sin embargo tres de los antiguos Dioses aún levantaron sus párpados y fijaron sus ojos negros en el Gato y el más joven, el que menos deseaba desaparecer, alzó su mano y cubrió la montaña de oscuridad, una Oscuridad tan profunda que la Luz la rodeó por completo, pero no pudo atravesarla.  Después los tres Dioses antiguos volvieron a cerrar los ojos para no volver a abrirlos más.

El presente del Dios antiguo al Gato había sido extremadamente poderoso y el Hacedor se sentó en la falda de la montaña, meditando como podría dominar aquella Oscuridad y culminar su obra con la perfección que deseaba. A su alrededor el curso del tiempo se hacía más y más frenético sumiendo el planeta en el caos. De repente aparecían valles y se abrían abismos. De ellos emergían una tras otra cordilleras que se desgastaban en un suspiro, los mares se secaban y volvían a llenarse en un instante y los seres vivos eran tan efímeros que ni siquiera podía percibirse su presencia. El mundo rugía y se convulsionaba en una constante metamorfosis. El Gato lo veía todo desde la Montaña Sin Tiempo que se levantaba sobre La luz y aquella visión lo atemorizaba, pero mientras él guardara memoria de los antiguos Dioses, la Oscuridad no se desvanecería.

El Hacedor esperó, porque sabía que la soledad se convertiría en un peso insoportable para el Gato, aún en su Montaña Sin Tiempo, y que finalmente sería preferible para él cualquier presencia, aunque fuera la suya propia desdoblada en innumerables gatos. Y entonces su propuesta no había de parecerle tan amarga. Evidentemente la sabiduría de un dios no puede ponerse en duda y, a través del no-tiempo que habitaba en el palacio, el Gato sintió que realmente su existencia no tenía objeto, detenida como estaba en los umbrales del olvido que habían cruzado los Dioses antiguos. Si seguía allí el Gato llegaría a olvidarse de sí mismo y dejaría de tener conciencia de su propio ser, lo que equivalía a sumirse en el mismo estado en el que se encontraban los Dioses a cuyos pies se refugiaba. Así que después de meditarlo profundamente el Gato decidió hacer un trato y abandonar el palacio, pero solo si el Hacedor accedía a una única petición: mezclar la Luz y la Oscuridad para ralentizar aquel vertiginoso caos que la Luz traía consigo.

Al principio el Hacedor se negó, porque le exasperaba tener que doblegarse a los deseos de una criatura tan pequeña. El Gato, al ver su enojo, volvió a ocultarse a sus ojos, fundiéndose entre sombras, hasta que al fin, impaciente por ver terminada su obra, el Hacedor le llamó y accedió con una leve inclinación de cabeza. De su mano nacieron entonces el día y la noche y se los mostró al Gato de manera que ambos estuvieran equitativamente presentes en periodos no demasiado largos, para que ni el Hacedor tuviera tiempo de añorar la luz ni el Gato tiempo de añorar la oscuridad. Como esto satisfizo al Gato, con una última mirada a los antiguos Dioses, abandonó su silenciosa guarida. Y, cuando cruzó el umbral, la sombra impenetrable se deshizo tras él y el Gato se descompuso en muchos gatos, como en un prisma caleidoscópico.

Generación tras generación los gatos se reúnen cuando se oculta el sol para recordar, pues la noche existe tan solo gracias a los gatos y a su memoria de los Dioses antiguos. El día que los gatos olviden, la noche desaparecerá y el fluir del Tiempo cambiará de tal forma que sobrevendrá el fin del mundo tal como lo conocemos.

Mientras tanto el Hacedor los observa y espera pacientemente el momento de coronar su obra.


Evidentemente el título es una broma  Tongue

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  Resultados Enero 2019
Enviado por: Yandrak123 - 19/02/2019 02:02 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (16)

La resurrección de Villa Foro

La taberna se encontraba vacía de vida. Después de haberse acostumbrado al bullicio de la gente el silencio que se había apoderado recientemente de ella resultaba más desolador.

La puerta se abrió al fin. El motivo de que estuvieran allí había llegado. El hombre con barba de chivo que acababa de entrar se ajustó la corona que llevaba en la cabeza mientras se acercaba a la mesa. Miro a cada uno de los presentes y se aclaró la garganta.

—Os he invocado para revivir el pueblo de Villa Foro de Fantasía Épica —dijo Cabromagno—. Para ello emprenderemos un arduo viaje hacia el centro del bosque, donde se encuentra la entrada al reino Notengotiempo, donde se esconde el Rey Notengotiempo. El culpable de que tantos de los nuestros hayan abandonado el pueblo.

—Te acompañaré en esta resurrección —dijo Franco Mendyverry levantándose del asiento.

—Y yo —siguió John Harker con el mismo entusiasmo.

—No hace falta que me lo pidas dos veces —dijo Krivus.

—Cuenta con mi hacha —dijo Yandrak.

—A por el siervo del mal —dijo Alerya.

—Hace tiempo que no salgo de aventura, tal vez sea hora de volver a las andadas —dijo el oso humanoide con pinta ojos, Gothic Bear.

—¡Yo también quiero! —dijo emocionado Escribiendo en Tinta.

—Estoy seco de ideas. Tengo poco tiempo. Hace tanto tiempo que no esgrimo una espada que ni me acuerdo de cómo se hace —dijo Celembor, el arbóreo amigo del bosque—. Está bien, maldita cabra loca, no insistas más. Me apunto.

—¡Por muchas más piedras en el camino de tus pezuñas, Cabreras! —dijo Mercader de Historias alzando la jarra en un brindis. Todos correspondieron, entrechocando las jarras que salpicaron la mesa antes de regar sus gargantas.

—Pongámonos entonces manos a la obra —dijo Cabromagno lleno de emoción.

Nada más salir de la taberna comenzaron las primeras bajas.

—Yo en verda me tengo que ir, es que no tengo tiem… —comenzó a decir Yandrak.

—¡No invoques su nombre! —le interrumpió Cabromagno. Fue entonces cuando se percató de la desaparición de Escribiendo en Tinta y John Harker. Victimas probablemente del temible y silencioso Notengotiempo.

Los héroes también mueren… —dijo Franco Mendyverry con un suspiro.

El grupo guardó unos instantes para llorar a sus compañeros antes de proseguir con su camino. Les esperaba un viaje largo hacia el castillo de Notengotiempo y la noche les sorprendió cuando aun se encontraban en lo que Mercader describiría como los  “Primeros pasos”de su aventura.

La oscuridad era casi absoluta y se vieron obligados a acampar. El grupo encendió una hoguera en el centro en torno a la cual se agruparon para protegerse del frio.

Alejado del resto, Celembor contemplaba el danzar de las llamas. Debido a que él era un árbol no podía acercarse a su calor. Tan sólo podía limitarse a admirar su belleza desde la distancia, soñando con cómo sería su cálida caricia. Se le ocurrió entonces la idea para un relato; “De amores imposibles” quiso llamarlo.

—Si queremos vencer a Notengotiempo tenemos que estar descansados —dijo Krivus.

—Id vosotros —dijo Gothic Bear—. Haré el sacrificio de quedarme haciendo guardia.

Todos aceptaron la voluntad de Gothic y se fueron a reponer fuerzas. Sabían que las necesitarían en el camino.

Fue en mitad de la noche cuando un ruido llamó la atención del oso. Entre la maleza pudo ver oscuras figuras moviéndose, pero antes de poder hacer nada una lluvia de flechas cayó sobre ellos.

—¡Nos atacan! —gritó el vigía.

Con una agilidad que creían ya olvidada, el grupo se preparó para el combate como lo habían hecho en sus tiempos de gloria. Del bosque comenzaron a salir las oscuras siluetas de los esbirros de Notengotiempo.

Sin dudarlo un instante ambos bandos se lanzaron al ataque. La maestría y la experiencia de los Foreros no tenía rival, pero por más que sus espadas venciesen a una criatura, otra salía del bosque para ocupar su lugar.

—¡Por el Sacro Imperio Zombie! —dijo Cabromagno decapitando a un esbirro con un tajo de espada— ¡Son demasiados!

—¡No se cuanto más podré aguantar! —dijo Alerya esquivando el hachazo de un enemigo.

De repente comenzaron a escuchar agudos gritos de Notengotiempo provenientes del bosque. El sonido fue creciendo y los compañeros alcanzaron a ver como las criaturas empezaban a huir presa del pánico.

Entre el mar de enemigos consiguieron atisbar el ojo del huracán. El punto del que todos aquellos seres intentaban alejarse. Dos figuras que se iban acercando a su campamento, acabando con cualquiera que se interpusiese en su camino.

—¡Y con ese van 2234! —dijo una de las figuras clavando su hacha en el cráneo de un Notengotiempo. Los compañeros tardaron unos instantes en reconocer a la mujer cubierta de sangre: era Sashka.

—Creía que llegaríamos tarde —dijo su compañero, el viejo forero Telcar.

—Llegáis justo a tiempo —dijo Franco recobrando el aliento ante la pila de cadáveres que se extendía ante ellos.

—¿Y Geralt? Creia que vendría con vosotros —preguntó Krivus.

—Dijo que al anochecer del último día miremos al bosque y después desapareció —dijo Telcar.

—Confiemos en que sepa lo que hace —dijo Celembor.

—Centrémonos en nuestra misión —dijo Cabromagno—. Ya saben donde estamos, lo único que podemos hacer es seguir avanzando.

El resto del grupo asintió y, sin más dilación, decidieron continuar hacia el castillo del Rey Notengotiempo.

El camino fue largo y agotador, poniendo a prueba la determinación de los foreros. Era tan fácil simplemente dejarlo, rendirse ante Notengotiempo en lugar de continuar el viaje. Pero ellos eran más fuertes que eso. Sabían que no podían dejar que se saliese con la suya.

—Aquí es —dijo finalmente Cabromagno. Ante ellos se alzaba un gran portón desprotegido.

—“Sólo con al menos diez foreros antes del día 18 podrá abrirse el camino de la resurrección”—leyó Alerya entre los grabados de la puerta.

—Así que sin Geralt no podemos abrirla —dijo Telcar.

—A penas falta media hora para la media noche —dijo Franco.

—Podríamos apostar a ver si lo consigue —dijo Krivus.

Entonces les llegó un ruido desde la maleza. Como acto reflejo todos desenvainaron sus armas, pero allí no había ningún enemigo, en lugar de eso era Wherter quien había salido del bosque.

—¡Alabados sean los dioses! —dijo Cabromagno— ¡El decimo forero de la resurrección!

—No, no, yo vengo a ver solamente, no participo —dijo Wherter sentándose junto a Yandrak en una roca con forma de sillón de cine.

La luna avanzaba incansable. En breve llegaría a la medianoche, si para entonces Geralt no había llegado la resurrección de Villa Foro no podría completarse.

—Ya debe ser medianoche —dijo Cabromagno.

Los foreros se mordían las uñas. Wherter y Yandrak comían palomitas. El reloj hacía tic tac. Entonces Geralt apareció entre la maleza.

—Hecho. En toda vuestra jodida cara, hombres de poca fe —dijo Geralt.

—Rápido, no hay tiempo que perder —dijo Sashka.

Los foreros se agruparon en torno a la puerta, pero para su sorpresa está no se movió.

—Un momento, ¿Dónde está Mercader de Historias? —dijo Alerya.

—Ya es día 18, hemos fallado —dijo Cabromagno.

—Pone hasta el 19 yo creo eh —dijo entonces Yandrak.

—Ah pues si —dijeron todos.

—¡Chicos! —Les llamó una voz. Se giraron para ver a Mercader corriendo a toda prisa—. Ya estoy aquí.

Apenas hubo hablado la puerta comenzó a abrirse. El grupo centró su vista en el nuevo reino que se abría ante ellos. Ya habían vencido al primer obstáculo la resurrección de Villa Foro, pero eran conscientes de que aun debían seguir su aventura para conseguirlo.


AHORA SI. RESULTADOS:

Puesto 10: "Sacro Imperio Zombie" de Cabromagno con 41 puntos

Puesto 9: "Phasmatodea" de Krivus con 45 puntos

Puesto 8: "Primeros pasos" de Mercader de Historias con 47 puntos

Puesto 7: "El Siervo del Mal" de Alerya con 51 puntos

Puesto 6 y 5: "2234" de Sashka y "Paria" de Telcar con 63 puntos

Puesto 4: "El Sacrificio" de Gothic Bear con 65 puntos

Mención especial y agradecimiento a Wherter por comentar y votar todos los relatos.

Puesto 3: "Los Heroes también mueren" de FrancoMendyverry con 71 puntos

Puesto 2: "Ni siquiera París" de Geralt con 74 puntos

Puesto 1: "De amores impoosibles" de Celembor con 79 puntos

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  ¿Siguiente reto?
Enviado por: Cabromagno - 18/02/2019 07:37 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (7)

La resurreccion de los retos ha ido bastante bien, muchos viejos conocidos reunidos una vez mas alrededor de los retos...

...pero como viejos conocidos, nos conocemos, y si dejamos el siguiente reto para abril como estaba previsto apostaria a que alguno desaparece y no vuelve.

Por ello, mi idea ahora mismo seria, o bien empezar el siguiente reto en marzo, o incluso ir abriendo ya inscripciones. En cualquier caso, el reto se alargaria a lo largo de un mes y medio como el actual para que todo el mundo tenga tiempo de sobras para escribir.

¿Como lo veis vosotros?

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  Los modelos atómicos
Enviado por: Haroldtb - 18/02/2019 05:11 PM - Foro: Fuera de tema - Respuestas (2)

Un modelo atómico, consiste en representar, de manera gráfica, la materia en su dimensión atómica. El objetivo de estos modelos es que el estudio de este nivel material resulte más sencillo gracias a abstraer la lógica del átomo y trasladarla a un esquema.
 
Existen distintos tipos de modelos atómicos. El modelo atómico de Bohr por ejemplo, es un modelo cuantizado del átomo que se desarrolló para dar explicación a la forma en que los electrones logran trazar órbitas que resultan estables en torno al núcleo. Este modelo funcional no se basa en la representación física del átomo: se orienta, en cambio, a usar ecuaciones para explicar su funcionamiento.
 
El modelo atómico de Schrödinger, por su parte, es un modelo cuántico no relativista sustentando en la resolución de la llamada ecuación de Schrödinger para un potencial electrostático con simetría esférica.
 
Personaje este, el citado Erwin Schrödinger, un físico austríaco que fue galardonado en el año 1933 con el Premio Nobel de Física por haber llevado a cabo lo que era el desarrollo de la mencionada ecuación de Schrödinger que está considerado como el fundador del método atómico actual.
 
Otro modelo atómico es el de Thomson, también conocido como modelo del pudín. Se trata de una teoría propuesta por Joseph John Thomson (quien descubrió el electrón) acerca de la estructura atómica.
 
Por último, podemos mencionar al modelo atómico de Rutherford, ideado para brindar una explicación sobre el resultado de sus experimentos con láminas de oro. Este físico y químico indicó que los átomos disponen de electrones y que éstos se hallan girando alrededor de un núcleo central. Dicho núcleo, para Rutherford, concentraría casi la totalidad de la masa y toda la carga positiva de un átomo.
 
De la misma forma tampoco podemos pasar por alto el modelo atómico de Dalton. A principios del siglo XIX sería cuando vio la luz dicho planteamiento que, aunque tenía ciertos errores, supuso un hito muy importante en aquel momento y es que ofreció unos importantes avances en lo que respecta a la estructura de la materia.

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