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  Reto Oct19: La fuga
Enviado por: Joker - 11/10/2019 07:18 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (17)

Se apoyó jadeante en la pared. Su corazón acelerado golpeaba contra su pecho y le faltaba el aire. No podía haber sido tan fácil. Observó alrededor las tuberías de todos los tamaños que cruzaban el pasillo en el que ahora se encontraba. Aunque entraba algo de luz desde algún lugar arriba, el corredor estaba en penumbras y tuvo que sacar la vela y las cerillas de una de las bolsas de plástico que llevaba en la mochila. En otras bolsas, también de plástico, estaban su ropa y los zapatos que esperaba que no se mojasen llegado el momento. En apenas un minuto, había encendido la vela, guardado de nuevo las cerillas y observaba las pisadas sobre la capa de polvo reinante. McDonnald tenía razón.

***

—A mí esto me resulta muy extraño, ¿sabes? Mira alrededor, están todos apagados. Yo he estado en otras cárceles y lo que veo aquí no me gusta nada. Es como si todos se estuviesen conteniendo por algo. Incluso los guardias están acojonados, ¿sabes? Pero nadie habla cuando le pregunto.
McDonnald lo miró con esos enormes ojos azules que parecían a punto de salir de sus cuencas.
—No sé a qué te refieres. Esto es una cárcel, no estamos contentos de estar aquí.
—No, no. No es a eso a lo que me refiero. Cuando llevas un tiempo en prisión se te olvida que estás en prisión, ¿sabes? Vuelves a ser tú, y yo aquí no veo que a la gente se le olvide. No se montan broncas, ni los guardias nos calientan, ni nada. Algunos se ponen gallitos, despliegan su plumaje, ¿sabes?, se encaran, y ya está. ¿Cómo que ya está? ¿Por qué no llegan a las manos?¿Por qué no se zurran? No es normal —concluyó indignado.
Robert R. Wilson sabía de lo que hablaba. Había estado en un correccional y tres prisiones distintas, y el ambiente en ese centro era muy distinto a los demás. No podía decir qué era exactamente, pero sí que pasaba algo raro.
Al principio le había resultado extraño que le destinaran una cárcel como aquella, bastante pequeña y, a simple vista, no muy segura. Nunca antes había oído hablar del Centro Penitenciario de Arkham y nada pudo sacar de los presos con los que compartió celda antes de ingresar en el centro.
El primer día le pareció una cárcel normal: altos muros de hormigón coronados por alambre de espino, torretas con vigilantes día y noche, perros, el equipo habitual. Se entraba y se salía por el mismo sitio. Todo le había parecido normal excepto la sensación de intranquilidad que le invadió ese primer día y que no desapareció hasta entonces. Notaba algo lúgubre en el ambiente, como si un luto permanente enseñorease el lugar. No se escuchaban gritos de palizas por las noches, no había broncas en los patios porque nadie jugaba con los balones del cesto. Había en aquella prisión una neblina de oscuridad que parecía no desaparecer ni en los días más soleados.
Le extrañó que con su historial y sus intentos de fuga en el pasado le mandasen a aquel lugar, pero pronto apartó esas ideas de la cabeza para centrarse en cómo salir. No estaba dispuesto a pasar allí los quince años de condena que le habían caído por robo, extorsión y homicidio, así que observó el día a día de reclusos, guardias, rutas, horarios... Como en todas las prisiones, todo era bastante rutinario. Y así fue como conoció a McDonnald, un tipo extraño de ojos saltones que inquietaba con su mirada, con una cabeza calva e irregular y una complexión fuerte. Al parecer, él también le había estado observando.
—Amigo —dijo apoyándose con sus codos sobre la mesa e inclinándose ligeramente hacia adelante—si no recuerdo mal, ya ha habido tres broncas últimamente.
Robert sonrió con orgullo.
—Claro, las he montado yo, ¿sabes? Esperaba que me mandaran al agujero un tiempo... Porque aquí tenéis agujero, ¿verdad?
McDonnald asintió.
—Pues eso. No ha ocurrido nada. Ni siquiera el correctivo con el que me obsequiaron fue convincente. ¿Te dije que me llevaron a ver al alcaide la última vez?
Esta vez negó con la cabeza.
—Pues eso. Me llevaron a verlo, ¿sabes? Menudo capullo, sermoneándome y diciendo estupideces... soy un convicto, narices, si estoy aquí es porque no se comportarme, ¿verdad?
McDonnal sonrió. Empezaba a gustarle este tipo.
—Pues eso —repitió por tercera vez—. Hace un par de días, un capullo me tocó los cojones en el patio, ¿sabes? Me encaré con él. El muy cagao se puso chulito, pero de repente, miró a una de las torres, y se retiró. ¿Qué coño pasa? Por la mierda de castigo que te dan, vale la pena pelearse. Pues eso, que luego me viene uno con el que he hablado algunas veces, Couburn, el viejo, y me dice que me ande con cuidado, que si no sé qué y que si no sé cuantos, y me deja caer algo de que aquí los problemáticos desaparecen, ¿sabes?
—¿Desaparecen? —dijo McDonnald frunciendo el ceño.
—Sí, eso me dijo. Que desaparecen, que se los llevan y nunca vuelven. El viejo ese intenta acojonarme, ¿sabes? Menuda tontería.
McDonnald rió de forma bastante estúpida, a lo que Robert se lo quedó mirando fijamente.
—Tú sabes algo, ¿verdad? Tú sabes qué está pasando aquí y me lo vas a contar.
McDonnald abrió y cerró los ojos varias veces, con lo que el parecido con un sapo se hizo más evidente.
—No debería...
—Y una mierda, canta ahora mismo o te partiré las piernas.
McDonnald se agitó nervioso en su asiento. A pesar de su apariencia intimidadora, era bastante cobarde.
—Está bien. Tranquilo —dijo mirando alrededor y acercándose más a su interlocutor—. Dicen por ahí que hay presos que desaparecen, amigo. Pero no es así. Lo que ocurre es que escapan.
—Eso no tiene sentido —dijo Robert incrédulo—. Si desaparece tanta gente no puede ser que se fuguen. Habrían investigado la cárcel y cambiarían de alcaide.
—No amigo, no es tanta gente. Además, el alcaide lo oculta. Lo cesarían si se enteraran de que hay fugas de presos. Están todos compinchados. No se lo pueden permitir, amigo. Lo que ocurre es que Couburn ya lleva mucho tiempo en esta cárcel y ha perdido un poco la cabeza. Fíjate en él.
Robert se giró y miró donde McDonnald señalaba con la mirada. En una de las mesas más apartadas del comedor, el viejo comía lentamente su plato, sin nadie que lo acompañara.
—Ves. Nadie quiere saber nada de él. Tal vez fuese buena idea que tú tampoco te acercases mucho. Algunos piensan que les puede contagiar su locura. De hecho, Couburn tenía dos amigos. A ambos se los llevaron porque perdieron la cabeza. Gritaban cosas sin sentido por las noches, suplicando que no les sacrificaran y anunciando el mal que venía de las estrellas. En invierno, cuando anochece antes, se negaban a salir al patio porque los vigilaban desde el cielo. Se los llevaron para que no contagiaran al resto de presos. Seguramente ahora estén en uno de esos lugares para locos, ya me entiendes.
A Robert un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Ese lugar era para perder la cabeza.
—¿Tú ya te has acostumbrado?
—¿A qué?
—A la sensación de que algo va mal en este lugar.
—Yo no tengo esa sensación que dices, ni el resto. Estás en una prisión, es normal que tengas esa sensación de encierro.
—No, no. Esto es diferente. He de salir de aquí.
McDonnald lo miró fijamente de una manera que puso nervioso a Robert.
—Puede que sepa cómo salir de aquí. Pero deberá ser este viernes. Hay luna nueva y será más fácil que te ocultes. Necesitarás ropa de civil, y algo de dinero. Yo puedo encargarme.
Robert pasó de mirarle con una sonrisa de oreja a oreja a la sospecha, entrecerrando los ojos. Había algo extraño en que le ofreciese salir de allí con tanta rapidez. McDonnald pareció percibirlo.
—¿Sabes? ¿Por qué tú no has escapado?¿A cambio de qué me estás ayudando? Porque no pienso llevarte conmigo, ¿sabes? Yo trabajo y me fugo solo. No quiero estar cuidando de nadie.
—Oh, no quiero salir de aquí todavía. Me quedan ocho meses, no quince años como a ti. No voy a estropearlo fugándome, porque si me cogen volveré unos años más.
McDonnald eludió deliberadamente contestar a cambio de qué le estaba ayudando. Le explicó por dónde se salía, el lugar por el que escaparía y hacia dónde dirigirse. Le advirtió de que no sería fácil, ya que gran parte del recorrido iba a ser por las alcantarillas, y además de los malos olores, podría encontrarse con alguna rata hambrienta que le quisiese hincar el diente. Le dio algunas indicaciones de lo que tenía que preparar y que no debían hablarse hasta el mismo viernes, cuando le entregaría todas las cosas.
En ese mismo momento Robert estaba excitado. Todo parecía perfectamente trazado, y aunque tenía su complicación, era relativamente fácil en cuanto al riesgo. Pero al día siguiente lo asaltó el viejo Couburn.
—No te acerques a ese hombre, es un siervo. —Robert intentó no hacerle caso—. Fíjate en su aura, es negra como la noche a la que pertenece. Si le haces caso acabarás como los demás.
Robert le propinó un empujón que casi le hizo caer al suelo. No quería escuchar al viejo y que le metiese dudas en un momento en el que necesitaba tener fortaleza y decisión.
—Lárgate viejo, o te saltaré los pocos dientes que aún te quedan.
Pero el viejo había conseguido lo que Robert menos necesitaba. Se pasó el resto de días dándole vueltas a la cabeza. ¿Cómo habían acabado los demás? Locos, pero por culpa del viejo. Nadie se acercaba a él. Era un loco, un chiflado, pero aun así sus palabras habían calado en él. Todo había sido demasiado sencillo. El plan era bueno, y según McDonnald, era el que habían usado para escapar otros presos.

***

Y allí se encontraba ahora, apoyado en la pared en la que otros habían estado apoyados. Ya se había desecho de la llave, tal y como McDonnald le había pedido, dejándola entre los ladrillos en una esquina de la otra habitación. Había dejado el candado colgado para que cuando McDonnald fuese a recuperar la llave, cerrase el candado y cubriese sus huellas. Todo estaba saliendo bien. Empezó a caminar intentando tranquilizarse mientras repasaba la ruta a seguir: tubería, pasillo en las alcantarillas, balsa y la galería que llevaba al río.
Tras doblar un par de esquinas mientras seguía una gran tubería, llegó al lugar indicado. Justo antes de que la cañería se introdujese en la pared había una abertura hábilmente camuflada por un grupo de finos conductos. Debía esperar todavía un rato hasta que la descarga de agua terminase, ya que era muy arriesgado entrar cuando llevaba agua, además de que se apagaría la vela. Fueron unos minutos eternos en los que esperaba que en cualquier momento sonasen las sirenas de alarma de la prisión. Pero eso nunca ocurrió. Durante ese tiempo volvió a repasar todo lo que había en la mochila, dentro de esas nuevas bolsas de plástico que se cerraban por arriba impidiendo que entrase o saliese líquido de ellas: ropa, zapatos de su talla, algo de comida, un paquete de cigarrillos y las cerillas. Pero el dinero que le había prometido, no estaba. Tampoco sería un problema, siempre había gente a la que robar.
Tras una hora de espera, el agua de la tubería por la que tenía que introducirse y arrastrarse se detuvo. Con mucho cuidado, dejando su mochila a mano, introdujo su cuerpo, dándose cuenta de que había entrado al revés pensando en facilitarse la tarea de coger la mochila una vez dentro. Así que volvió a sacar medio cuerpo, se dio la vuelta y volvió a bajar, teniendo que hacer una maniobra extraña con el brazo para poder alcanzar la mochila. Todavía corría un hilillo de agua.
Arrastrándose como los militares y avanzando muy poco a poco, recorrió los cincuenta metros hasta la abertura que daba a las alcantarillas. El dolor que tenía en los codos empezaba a ser insoportable.
El olor fue como una bofetada en el rostro. El hedor que desprendían las aguas que por allí circulaban le provocó arcadas. Tuvo que retirarse, arrastrándose marcha atrás para poder respirar de nuevo. Entendió a la perfección la recomendación de McDonnald de no comer nada antes de la fuga. Se armó de valor y se dispuso a salir de allí, aunque tendría que salir de cabeza. No tenía ningún lugar donde depositar la vela y necesitaba las dos manos para apoyarse y salir. Se volvió a asomar sin respirar para observar mejor la situación. Por casualidad miró hacia arriba y vio una barra de hierro en la que podría agarrarse con una mano para darse la vuelta y poder salir sujetando la vela con la otra. Tras el esfuerzo realizado al arrastrarse, sus fuerzas flaqueaban.
Una vez en el escalón que había junto a la pared en ambas partes del río de aguas fecales empezó a respirar poco a poco. El hedor embotó su sentido del olfato y su alterado estómago no pudo más que revolverse y expulsar la poca bilis que contenía. Tuvo que apoyarse en la resbaladiza pared para no caer en el río por los incontrolables vómitos y las arcadas. Intentó respirar por la boca para no notar el olor, pero ya habían sido impregnadas sus vías respiratorias y parecía que sus pulmones se negasen a transmitir al organismo ese aire infecto.
Poco a poco se recuperó, intentando no mirar aquellas cosas que flotaban en la corriente. Necesitó varios minutos, pero era incapaz de acostumbrarse a aquel olor. No se había imaginado nunca que unas alcantarillas oliesen tan mal. Aquel no era solo un olor a heces y orines, iba más allá. Se podía percibir un pesado aire cargado de corrupción, de descomposición. Ese olor lo reconocía porque en cierta ocasión entró en una casa en la que su propietario llevaba muerto unas semanas. Salió de allí enseguida, pero era un olor que nunca podría olvidar. Se imaginó la cantidad de ratas muertas que debía de haber allí para que se acumulara aquel olor.
Siguió su camino a duras penas, con cuidado de no resbalar. Aquellos adoquines estaban cubiertos de limo y otras sustancias resbaladizas que dificultaban enormemente su avance. Tras unos cientos de metros de galería, empezó a sentirse fatigado. Se paró unos instantes y observó a su alrededor con más detenimiento, alumbrándose con la vela. Se sintió extraño al escuchar únicamente el ruido del agua cuando dejaba de respirar por unos instantes. Incluso el sonido del río parecía atenuado por las paredes. A Robert le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Empezaba a arrepentirse del camino que había tomado. La sensación que había tenido en la prisión durante aquellos meses era aquí mucho más fuerte, opresiva. Pero no había nada.
Se dio una bofetada a sí mismo.
—Estúpido. No es momento de tener miedo. Son unas putas alcantarillas llenas de mierda. Con toda la porquería que hay ni siquiera las ratas vivirían aquí.
Robert alejó sus temores y continuó. Tal vez, si hubiese apartado las humedades y musgos de la pared y hubiese visto las extrañas inscripciones y dibujos de horrores tentaculares habría dado media vuelta. Pero en su mente solo había un pensamiento: salir de allí cuanto antes.
A medida que se acercaba a la parte más difícil del recorrido, la sensación opresiva y el olor a corrupción se hizo más intenso, así como el hedor del río. Tenía tan metido en el cuerpo aquel olor que incluso llegó a olvidar cómo olían las cosas en la superficie, y dudaba de que llegarse a recuperar su sentido del olfato.
Llegó por fin a la balsa de la que le había hablado McDonnald. Se trataba de un estanque redondo en donde el bordillo por el que había estado caminando todo el recorrido desaparecía. Era una parte que debía hacer a nado. Pero cuando alumbró con la vela para ver con un poco más de detalle las aguas en las que tenía que introducirse, su estómago volvió a revolverse y no pudo reprimir un nuevo vómito de saliva y bilis. El esfuerzo de los vómitos lo había dejado algo débil y el recorrido en tensión no había ayudado a recuperarse. Pero la suerte le abandonó en aquel lugar, porque resbaló e instintivamente utilizó las manos para aferrarse a cualquier lugar. No lo consiguió, ya que las paredes resbalaban tanto como el suelo, y no pudo evitar introducir una pierna en el río de aguas fecales y frías. Lo peor llegó cuando la vela se escurrió de su mano y cayó al agua.
La oscuridad más absoluta lo envolvió en su frío abrazo. Chapoteó en el agua intentando encontrar la vela, pero ninguno de los objetos sólidos y desconocidos que tocaba eran lo que buscaba, y los soltaba enseguida por pura repugnancia.
Tras unos minutos de búsqueda frenética, desesperado y angustiado, volvió a subir al escalón en la más completa de la oscuridad. La desesperación se había instalado en su ánimo. El silencio reinante y la negrura absoluta le dieron la sensación de estar ya muerto. Había estado tan cerca de conseguirlo, que en cierta manera se resistía a volver. Aunque volver iba a ser incluso más difícil que intentar llegar al otro lado. Tras unos minutos en los que las lágrimas recorrieron sus mejillas y cuyo único deseo era despertar en su celda de aquella pesadilla, tuvo que tomar una decisión.
Miró de nuevo hacia donde creía que estaba la balsa y apenas pudo creer lo que veía. Había una ligera luz, muy tenue, solo visible gracias a que llevaba un buen rato en la oscuridad, en uno de los pasillos que estaban al otro lado. Eso le serviría de orientación.
Y entonces algo le rozó la pierna. Su corazón casi le explota en el pecho del susto y volvió a resbalar, cayendo esta vez en el estanque. Solo quería huir, salir de allí, que acabara aquella pesadilla. Algo le había tocado la pierna en aquel lugar en el que solo había una vida, que era la suya.
Sin importarle nada más que llegar al otro lado, nadando incluso con los ojos cerrados y sin poder evitar que algo de esa agua encharcada, maloliente y putrefacta se introdujera en su boca, nadó con todas las fuerzas que el miedo le daba. Aquello era una pesadilla, una condena demasiado elevada por sus crímenes.
Había cruzado ya media balsa, cuando abrió los ojos para intentar orientarse. Fue entonces, cuando algo atenazó uno de sus pies y tiró de él hacia abajo. El miedo inhumano que sintió hizo que duplicara sus fuerzas para intentar salir de allí. Agitaba la pierna con desespero mientras lo arrastraban hacia la profundidad. El tentáculo que lo aferraba era demasiado fuerte. Abrió los ojos, abrió la boca intentando gritar, pedir ayuda, suplicar. Pero lo único que salió fueron burbujas de aire. Antes de perder el conocimiento, sintió el dolor más espantoso que cualquier criatura pudiera soportar y fue devorado.

***

El alcaide estaba hundido en su lujoso sillón del despacho detrás de una mesa de escritorio, con las manos aferradas al apoyabrazos y aguantando la respiración. Unas gotas de sudor frío resbalaban por su frente y aunque intentaba tragar, su boca hacía ya rato que había dejado de producir saliva. Observaba aterrorizado, como en todas las ocasiones anteriores, los enormes ojos en blanco en esa cabeza irregular y calva, y la extraña posición de brazos y manos cruzados por el cuerpo. Era como asistir a una versión macabra y blasfémica de un rezo cristiano.
Por fin, para alivio del alcaide, McDonnald relajó su cuerpo y sus ojos azules volvieron al sitio. Esperaba que todo hubiese salido bien, no quería tener nada que ver con aquello. No quería volver a sentir aquello, aquel nudo en la garganta que no le dejaba respirar, ni aquel miedo horrible y espantoso que no podía controlar y que solo le permitía hacerse un ovillo en el suelo. Rezaba a dios para que hubiese salido bien.
—El amo está satisfecho —dijo McDonnald con una sonrisa que le ocupaba toda la cara—. Ya sabes lo que tiene que hacer.
El alcaide asintió aterrorizado.
—Nos veremos la próxima luna nueva —dijo finalmente mientras salía del despacho.

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  Reto Oct19: Oblivion
Enviado por: Joker - 10/10/2019 10:48 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (17)

Me gusta pensar que he sido un buen hombre. Como si a caso uno fuese autoridad suficiente para juzgarlo. Toda mi vida sentí que existía una forma de trazar un promedio entre aquellos días que se encuentran poblados por buenas intenciones, y los que esconden actitudes reprochables. Y yo quisiera poder afirmar que he mantenido una vida correcta y colmada de acciones loables, pero un único recuerdo, arroja sombras oscuras sobre mi propio juicio.
Motivado por los fantasmas de mi pasado, que me han condenado a esta pesadilla, escribo desde lo que parece ser mi lecho de muerte. Guardo la esperanza de que quienes me hayan conocido comprendan que mi relato siempre ha intentado ser fiel a los hechos, o al menos a mi interpretación de ellos.
Mi familia ya no existe, y en este auspicio nadie da crédito a mi historia. Los entiendo. Hay días en los que yo mismo dudo de su veracidad, y me pregunto si mis recuerdos serán solo sueños y desvaríos de una mente enferma. El poco sentido común que me queda es, a duras penas, suficiente para hilvanar palabras sobre este trozo de papel.

Fue hace ya más de diez años, cuando yo aún trabajaba como artista a bordo del pesquero Santa Maria. Navegábamos a las órdenes del capitán O'Donnell por la región meridional del Océano Pacífico. Y a causa de las adversas condiciones climáticas, me encontré perdido en tierras desconocidas. Durante una sobrenatural tormenta marítima, más allá de cualquier otra que haya visto en mis días de navegante, descubrí el comienzo de mi peor pesadilla. Luego de que un terrible rayo diera de pleno sobre la cubierta de nuestro barco, quedamos a la deriva gracias a una avería irreparable en el casco de la nave. El agua filtraba incesante hacia el interior del barco, y tanto el timón, como los instrumentos de navegación, habían dejado de responder. El contramaestre decretó el estado de alarma, y el ingeniero improvisó un equipo de cinco hombres con la esperanza de reducir el caudal de la inundación. Mientras la tormenta azotaba en crescendo, sin alcanzar jamás su clímax, fue el mismo capitán quien preparó los botes salvavidas. Cada uno de ellos contaba con una parte similar de raciones, una manta, un espejo y una pistola cargada.
Los detalles del hundimiento del Santa Maria me resultan ahora vagos e inexactos. Sólo quedan algunas imágenes aisladas de mis compañeros con sus rostros desfigurados por la desesperación, y los gritos en la oscuridad de hombres llorando y maldiciendo al destino. Fuí uno de los últimos en unirme a los grupos de evacuación, mientras la nave ya inclinaba su proa fuera del agua. Me gustaría decir que la posibilidad de que los siguientes no lograran hacerlo me hizo dudar, pero prometí ser fiel a los hechos. Ya casi no quedaba tiempo, e hice todo lo que estuvo a mi alcance para salir de ahí cuanto antes. Aunque esto implicara tener que escabullirme hasta las pequeños barcos de madera.

De entre aquellos que pudimos salir a tiempo de la masa de metal, que se sumergía lentamente con todas nuestras pertenencias, sólo podía divisar a los tres que estaban junto a mí. Era tal la intensidad de la lluvia, que parecía una pared de agua a nuestro alrededor. Los semblantes pálidos y ojos desorbitados, expresaban todo aquello que sus silencios callaban. Estábamos perdidos, y lo sabíamos.
Compartimos el reducido espacio de la barca que nos mantenía vivos por no menos de diez noches. Y no fue sino hasta el día siguiente que la lluvia no amainó. Para cuando el sol arrojó por completo su luz sobre el horizonte, sólo caía una leve llovizna. Nadie dijo una sola palabra. Ni durante la noche, ni cuando al amanecer notamos que no había rastro del barco. Ni siquiera cuando caímos en la cuenta de que no podíamos ver tampoco al resto de la tripulación.
Para mi perplejidad, las raciones duraron mucho más de lo que había estimado. Pero siempre lo he atribuido a los períodos de inconsciencia que mis compañeros y yo sufrimos en repetidas ocasiones, a causa de la insolación y el estrés. Algunas veces despertaba, y me encontraba solo bajo una luna plateada, empapado en sangre y exprimiendo las últimas gotas de la cantimplora. Luego despertaba repentinamente, con una sensación de vértigo y peligro, para ver los apesadumbrados rostros de mis compañeros, bajo el constante diluvio que parecía componer el clima principal de esta hostil parte del océano.

Recuerdo haberme mantenido despierto por un período inusualmente largo de tiempo, enmarcado por la terrible angustia que me provocaba la inexpugnable soledad. El agua, por primera vez parecía cristalina y calma, pero un destello llegaba a mí desde la distancia. El océano parecía converger en una enorme ciudad acanalada y desde ella se reflejaba un brillo enceguecedor. Se podía ver como las vertientes se dividían en pequeños ríos que se abrían paso más allá de lo que mi vista me permitía comprender. Exaltado por la posibilidad de encontrar descanso en una tierra civilizada, y por fin ver algo más que horizontes acuáticos, remé durante horas bajo el abrasador sol oceánico. Muy lentamente logré acercar mi barca, pero cuando estuve lo suficientemente cerca como para divisar algunas construcciones, entendí que la distancia que nos separaba debía ser bastante mayor a la que creía; y en consecuencia, aquellas construcciones debían tener tamaños colosales para haberlas visto desde tan lejos.

Me tomó dos días enteros hasta que pude llegar a los confines de aquel majestuoso paisaje. Ahora me dejaba llevar a través de uno de los riachos, que fluía como una arteria menor hacia el corazón de esta jungla de piedra. Y recién cuando estuve en sus inmediaciones, entendí que jamás sería capaz de racionalizar la infinita cantidad de piedra que componía cada uno de los bloques que, uno sobre otro, edificaban los pasajes y arcadas de su entrada. La mera contemplación de semejante realidad me produjo esta migraña que, hasta el día de hoy, no he logrado mitigar ni con los fármacos más potentes. Y desde las adoquinadas calles, me observaban inmóviles los rostros de centenares de estatuas con indescriptibles configuraciones morfológicas. En su inmensa variedad y descomunal proporción, sólo alcancé a distinguir algunas de ellas. Uno parecía ser conjuntos de piernas, unidas por la cintura y orientadas en todas las direcciones posibles. Otro de estos gigantes representaba un ser humano extremadamente delgado, cuyos brazos y piernas se extendían en elongados conos sin fin, y terminaban a su vez en filosas agujas. El nivel de perfección que el escultor había alcanzado transmitía una sensación de movimiento excesivamente realista. En un principio tuve la sensación de que en cuanto mirara para otro lado continuarian su marcha, pero los inexpresivos rostros se limitaban a mirarme fijamente. Se encontraban dispuestos de tal forma que creí que eran guardianes de piedra, destinados a proteger la entrada a alguna especie de templo. Eran demasiados, y por más que mi bote se movía, parecían mirar siempre en mi dirección. Aunque no notara en ellos ni el más mínimo movimiento, tenía la irracional certeza de que incluso los que estaban fuera de mi campo de visión también lo hacían.

Me dejé llevar durante un rato por la corriente, a través de la estática ciudad, y en cada esquina un sin fin de nuevos horrores aparecía. Yo también me encontraba paralizado, pero por el miedo y la angustia, e iba indefenso en mi pequeña barca ante las inescrutables miradas de cerámica. Finalmente fuí conducido hasta un complejo de canales centrales, que en una trayectoria ascendente por las paredes de una especie de zigurat, terminaba en un punto elevado del territorio. Dudé unos momentos sobre los riesgos de dejarme arrastrar hasta la cima, por la posibilidad de ser visto e identificado como un transgresor. El lugar, a excepción de las ciclópeas estatuas, estaba completamente desierto y supuse que no habría mayor peligro. Con suerte llegaría a un punto hasta donde, en su inmovilidad, no alcanzarían a verme . En el tiempo que me tomó llegar a tal conclusión, la corriente aumentó inesperadamente su fuerza, y me encontré en una situación sin retorno. Algún efecto óptico debió haberme confundido en primer lugar, porque ahora caía yo vertiginosamente, despedido de mi bote, por un furioso torrente que fluía en dirección al centro de la pirámide. Yacía en esta profundidad, algo que soy incapaz de relatar con las palabras adecuadas. En caída libre, me movía hacia un ojo sin párpados que brillaba con la intensidad del sol, iluminando la ciudad y el cielo íntegros. Entonces entendí que lo que había interpretado erróneamente como escalones, no eran otra cosa que gigantescas púas como dientes de una boca masiva. Observé las paredes plegarse sobre mí lentamente, proyectando una reconfortante sombra que me separaba de las esculturas. Infinidad de torrentes emanaban del iris, mientras que tantos otros rugían vertiendo su turbio contenido en el claro del ojo.

Tal fue el impacto que esto me causó, y tan insondable el pánico que sentí, que mi consciencia cedió. Lo próximo que recuerdo es despertar en un paquebote y ser recibido con amabilidad. Mis quemaduras por el sol y mi severa deshidratación fueron atendidas cuidadosamente, y nadie hizo demasiadas preguntas.

Jamás pude regresar con mi familia. Cuando junte el coraje para intentarlo, fallé rotundamente. Las averiguaciones que realice sobre mi propio apellido, revelaron que nunca había existido como tal. Tampoco había registros de algún naufragio similar en el pacífico, o de un capitán O'Donnell. En un abrir y cerrar de ojos acabé en la indigencia, sin los medios para encontrar respuestas a mis interminables preguntas.

Hoy desperté en una cama, siendo un anciano. La sensación de que un caudal creciente fluye desde mí, hacía algún abismo desconocido, me ha forzado a recordar hechos que en mi humanidad había olvidado. Siento que la cordura se escurre entre mis dedos como granos de arena, y con mis últimas fuerzas, me elevo mientras mi cuerpo escribe casi por inercia las últimas palabras.

Perdón y Oblivion.

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  [Fantasía] El Arca
Enviado por: Banduka - 09/10/2019 02:44 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (9)

Las pruebas eran concluyentes, el mundo colapsaría y no habría forma de escapar. Las ciudades enviaron a sus más grandes mentes a debatir en la capital, Zeit. La Gran Biblioteca fue su hogar por los meses siguientes, y allí teorizaron y diseñaron una forma de vencer al olvido. El proyecto que plantearon sería más que ambicioso, y de no haber tenido los recursos de todo el imperio, imposible de llevar a cabo. Los sabios comprendieron que no podrían supervisar el progreso de la obra hasta su fin, ya que estaban limitados por sus cortas vidas. Así fue como comenzó el linaje de los Arquitectos. Una herencia no de sangre, sino de tinta e ideas. Hoy, un milenio más tarde, se colocará la pieza final del artefacto más complejo que hayan visto los astros en su eterna vigilia. 

El Arca del Alma, como la bautizaron el Día de la Salvación, era una estructura como ninguna otra. Desde la Gran Llanura era perceptible como una pirámide, pero por debajo de la superficie se ocultaba una segunda pirámide, un reflejo de la superior. 
Al mirar por la escotilla aún abierta, sentí un escalofrío. Los rostros de mis compatriotas quedarían para siempre grabados en mi mente. No puedo permitirme olvidar su sacrificio, ni el de nuestros antepasados. Una vez cerrada la compuerta, escuchamos atentos desde la oscuridad cómo colocaban la placa final del Arca. Me senté, junto con el resto de los miembros del Consejo, en la mesa circular ubicada en el centro de la estructura. Acto seguido, unimos nuestras manos y nuestras mentes en un mantra. El habitáculo estaba diseñado para resonar con el tejido primordial del universo, utilizándonos de catalizadores. 
Por un instante… silencio. Y de repente, una sucesión de imágenes saturó mi mente. Vi los pilares del templo envejecer, hasta ser llevados por la brisa. Vi un flujo continuo de hermanos acercándose al Arca. Lo vi detenerse. Vi el sol amarillo volverse rojo. Vi el mundo volverse arena, y la arena polvo. Vi el vacío devorando la existencia misma. Vi lo que existe más allá del tiempo y del espacio, pero nuestro idioma no está preparado para expresar tales fenómenos. Nuestra mente se centró en un pequeño punto luminoso, distante. El punto se acercó a nosotros, o nosotros a él. Y entonces todo se vio envuelto en llamas, de las llamas surgieron las estrellas y el mundo. El mundo en un principio era roca hirviente, pero ésta dio lugar a los mares y las montañas, y en lo que pareció un instante todo se pobló de vida. Sin darnos tiempo a reaccionar, las imágenes se detuvieron.
Un estruendo recorrió el Arca, y al abrir los ojos me encontré con el terror en los rostros de mis compañeros. La escotilla había sido abierta.

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  Novela Río
Enviado por: Alhazred - 08/10/2019 10:47 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (13)

Hola a todos, espero de corazón que estéis bien. Tenía pensado abrir este hilo hace ya bastante tiempo, pero lo fui postergando por asuntos personales hasta ahora. El caso es que algunos por el discord hemos estado barajando algunas ideas sobre una novela río. Nada muy firme, vamos a nuestro ritmo y sin compromisos. La idea es que escribamos cada uno de los participantes un capítulo al mes en este hilo de entre 1000 y 3000 palabras siguiendo las reglas y pautas que hemos establecido sobre un mundo compartido.  Otra vez, no hay compromisos, si un mes no podéis no pasa nada. Para inscribiros deberéis crear una ficha de personaje también en este hilo (abajo de todo dejo el formato). Esta novela río, a diferencia del Dragón o los retos, no está pensada con la idea de "mejorar" como escritores, sino simplemente para relajarse y ser creativos en conjunto. 

La premisa de la que partimos fue idea de Duncan y surgió de un hilo que Azaharys abrió sobre viajes astrales. Basicamente consiste en combinar elementos de cyberpunk y darle un trasfondo de fantasía épica inspirado en culturas orientales. El sistema de magia consiste en la capacidad de los personajes de viajar por un "plano astral" que les permite, entre otras cosas, comunicarse entre ellos telepaticamente a largas distancias. Esto le da una ventaja militar decisiva a los países que dominan los viajes astrales (y por supuesto, surgirán "hackers", es decir, personas con gran conocimiento del plano astral que saben navegar por el de tal forma que pueden robar información e incluso influenciar mentes). Este es el trasfondo de la novela que hemos ido desarrollando hasta ahora (avisadme si me olvido de algo):

—Sistema político:

Una teocracia con monopolio sobre los viajes astrales es la dominante en el continente y se está expandiendo rapidamente


—Posible trama (crédito a Guardían Ciego):

1. La teocracia se expande, conquista y es recelosa con su religión debido al encargo divino que recibió de la deidad A

2. La deidad A está enemistada con la deidad B.

3. La deidad B se encarna en un cuerpo físico.

4. Se encarna en una tribu menor que se encuentra en el camino de conquistas de la teocracia, así que su gente se encuentra al borde de la extinción.

5. Esa tribu lleva tiempo resistiendo heroicamente, obteniendo alguna pequeña victoria intrascendente aquí y allá,  pero no pueden hacer mucho debido a que los monjes de la teocracia pueden espiarlos desde el astral.

6. Uno de los personajes principeles es C, que es uno de los jefes de esa tribu, y mira desesperado cómo su pueblo colapsa.

7. Esa deidad B encarnada va creciendo y mostrando rasgos psicopaticos cosa que inquieta a todos los lugareños. C en específico empieza a tener sueños donde se le previene con muy poca claridad de un futuro fatídico.

8. B al madurar es un sediento de sangre y en una pequeña victoria captura un sacerdote enemigo.

9. B también tiene sueños, y en uno de esos sueños, visualiza rituales para conseguir que los suyos no pueden ser espiados o manipulados desde el astral. Pero esos rituales son cada vez más oscuros, y sangrientos.
10. La tribu empieza con ello a obtener victorias cada vez mayores. Pero C y otros jefes empiezan a notar la corrupción espiritual que ello les está costando.

11. Llegan a poner en jaque a la teocracia. C está en medio de una crisis interna y empieza a descubrir quién es en realidad B, "el elegido".

12. La teocracia se colapsa. Todos descubren muy tarde quién es B, que termina de manifestar todos su poderes astrales. C y los guerreros no pueden pararlo.

13. C descubre que quien le avisaba del peligro en sueños era A, pero no del peligro de la teocracia, sino del peligro de B.

14. B ha desaparecido del mundo físico, pero empieza a esparcir la corrupción por todas las tierras.

15. C cae de rodillas, desconsolado, y se ve con la tarea imposible de corregir lo que ha provocado.


—Sistema de magia: (créido parcial a Duncan y a Azaharys)


1. Se requiere una droga, sekh, y meditación para acceder al plano astral. Una vez entras en él, puedes salir a voluntad en cualquier momento.

2. El plano astral es una dimensión paralela a la nuestra en donde se puede navegar a gran velocidad en forma etérea (turisco extracorpóreo, vamos)

3. No se puede modificar nada del plano físico desde el astral ni viceversa.

4. En forma astral eres etéreo, eso significa que nadie te puede hacer daño físico a ti ni tú a nadie. Tambien puedes cambiar tu apariencia a tu antojo. Sin embargo, tu forma incorpórea puede ser "destruída" por aquellos que saben usar energías espirituales. Si tu forma etérea es destruída, vuelves a tu cuerpo físico.

5. Aunque si tu forma espiritual es destruída no mueres, sí recibes cierto nivel de trauma psicológico. Algunos viajeros astrales tienen conocimientos y habilidades usando energías espirituales que les permite manipular mentes mediante la tortura y destrucción de la forma astral de sus objetivos.

6. El plano astral está poblado de espíritus, espectros, fantasmas, y otras cosas de naturaleza más perversa.



—Razas:

1. Kappas: Criaturas humanoides cuya  apariencia se asemeja a una rana del tamaño de un niño. Posee un caparazón en su espalda y su cara es parecida a la de una tortuga, habitan en ciudades acuáticas en lagos, ríos y estanques.

2. Tanukkis: Criaturas humanoides con aspecto de mapache.

3. Jorogumos: Criaturas humanoides con rasgos arácnidos. Tienen 8 brazos, 8 ojos, pinzas en la boca, y pueden escupir ácido. Los Jorōgumo viven de forma aislada en ciudades en cuevas, bosques o cualquier lugar vacío y/o abandonado por otras razas.

4. Humanos: No hace falta descripción.

*****

Como podéis ver, esto está todavía muy verde, así que ideas y sugerencias serán apreciadas. Ninguna de estas pautas es definitiva, estamos abiertos a cambiar. Otra vez, sin compromisos, esto es para pasarla bien. Eso sí, si váis a participar, os pido que os abstengáis de caer en mofas y críticas destructivas que no vienen al caso. Si vamos a hacer algo, tratemos que esto luzca chulo y seamos constructivos Smile

Formato para las fichas de personaje:

Nombre:
Edad:
Raza:
Armas:
Equipamiento:
Acompañantes:
Apariencia:
Personalidad:
Trasfondo:


PD: Podéis incluir artwork del personaje si queréis.

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  Reto Oct19: La Página Maldita de Halloween
Enviado por: Joker - 07/10/2019 02:05 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (20)

¡LA PÁGINA MALDITA DE HALLOWEEN!

El sitio www.umbraldeath666.com está inactivo. De hecho hay un letrero que dice que ya caducó. ¡Pero si accedes el 31 de octubre, a cierta hora, bajo ciertas condiciones, el sitio se abrirá y te ofrecerá una pavorosa experiencia de horror absoluto!…

¡Cuidado si dices que ‘sí’! ¡Piénsalo varias veces, ya que si accedes a ello no hay marcha atrás, aunque llores y ruegues suplicando perdón!
Si dices que ‘no’, tienes medio minuto para salir de tu casa corriendo y no regresarás hasta pasada una semana, cuando el influjo maligno se haya ido…
¡Y no es para menos!… Verás imágenes aterradoras y si todavía te atreves a permanecer en ese portal, vas a vivir una experiencia que nunca olvidarás.
El tenebroso espíritu de Juanito El Centinela hará que te arrepientas con toda tu alma por haber entrado ahí…
¡Pero ya no habrá marcha atrás, pues será demasiado tarde!

www.umbraldeath666.com es el sitio de Jack’s Pumpkin, mejor conocido como La Calabaza de Jack. Se trata de un portal en el que solamente puedes ingresar si cumples con 10 requisitos:
1) Tienes qué estar completamente solo.
2) Deben de ser las doce de la noche en punto.
3) No debe haber luna, ni llena, ni cuarto menguante, creciente, etc. Solo luna nueva, o sea, el cielo a oscuras.
4) Las luces de tu casa tienen qué estar apagadas.
5) No deben haber artículos religiosos (Crucifijos, estatuillas, rosarios) y tampoco ninguna Biblia. Debes de cerciorarte que no esté ningún cristiano evangélico cerca.
6) Debe de ser exactamente el día 31 de octubre.
7) Para abrir el portal, te saldrá una página negra con un pentagrama y un recuadro blanco. Dentro de él deberás de teclear 666 y das clic.
8) Si no se abre el sitio www.umbraldeath666.com, hay qué intentarlo con www.umbraldeath666.org.
9) No todos pueden acceder al sitio, ya que tú no eres quien escoge entrar… ¡El sitio es el que te escoge a ti!
10) Todo corre bajo tu propio riesgo. ¡Sobre aviso y advertencia no hay engaño!…

Si cumples con todos estos requisitos, la pantalla se pondrá negra y del borde superior comenzará a aparecer la imagen continua de chorros de sangre, el texto: ‘Unhappy Welcome’, y el sonido como de una bestia gruñendo.
Los pocos que han entrado y que han salido con vida, cuentan que primero aparecen imágenes perturbadoras, de una grotesca mescolanza de colores y de formas siniestras como salidas de una mente paranoica y demencial.
Se escuchan ciertos sonidos discordantes y fúnebres. Se trata de música de ultratumba como jamás habías oído algo parecido.
La mayoría apaga el sonido ya que es algo que altera los sentidos y el nerviosismo brota a flor de piel… ¡Solo los muy valientes siguen internándose en el sitio con los sonidos encendidos!
Las imágenes son tan horribles y enloquecedoras que, según afirman los que han entrado a ese sitio, es imposible describirlas con palabras.

La mayoría de la gente que entra al infernal sitio, se ponen mal, se sienten mareados, los más sensibles tienen ataques epilépticos y la mayoría les dan ganas de vomitar.
Aparece un archivo de víctimas en vídeo: Una serie de personas sin ojos que se arrastran en catacumbas, en lugares llenos de sombras que se cruzan fugaces, y emiten espantosos alaridos a la vez que llevan en las manos unas calabazas con velas encendidas dentro…
¡Y esto es solamente el preámbulo, la bienvenida que el demencial sitio te ofrece para alterar tus sentidos!
A continuación, aparece en la pantalla una grotesca frase escrita con sangre, que dice: “¿Te gustaría participar en una experiencia de horror absoluto?”.
La figura de Juanito el Centinela te mirará de frente y fijamente, haciendo relumbrar sus infernales ojos.

¡Cuidado si dices que ‘sí’! ¡Piénsalo varias veces, ya que si accedes a ello, no hay marcha atrás, aunque llores y ruegues suplicando perdón!
Si dices que ‘no’, tienes medio minuto para salir de tu casa corriendo y no regresarás hasta pasada una semana, cuando el influjo maligno se haya ido.
Y tendrás qué destruir tu computadora, ya que habrá quedado maldita…
¡Pero si osas acceder, observarás lleno de espanto como una macabra silueta se empieza a mover dentro de tu propia casa! ¡Has abierto la puerta a Juanito el Centinela!

El ambiente comenzará a hacerse cada vez más y más pesado, al grado que tu piel se pondrá de gallina, todos tus vellos se erizarán y tu cuerpo estará en alerta máxima.
Escucharás lamentos, quejidos, un arrastrar de pies y golpes en las puertas y en las paredes.
Tratarás de ver lo que hay en tu entorno bajo la tenue luz roja que despide el monitor, pero eso no será suficiente para atravesar las tinieblas.
Escucharás los suaves pasos de Juanito el Centinela, que primero va a estar rondando en las habitaciones más lejanas, buscándote, y poco a poco se irá acercando a ti.

¡Progresivamente, irás viendo como el espectro entra a tu habitación, entre las pesadas penumbras que despide el monitor, y llevando en su mano su calabaza encendida!
Una vez que él entre, estarás perdido, pues te verás a ti mismo de espaldas en el monitor e irás sintiendo cada vez más la cercanía de aquel espíritu maldito… ¡Hasta que la situación se vuelva insoportable y tú gires para ver qué hay detrás de ti!…
Entonces será entonces el final de tu vida, aunque en un principio no lo parezca, ya que lo primero verás la luz amarillenta que despide el interior de la calabaza.
Esa luz te parecerá plácida y agradable, y todo tu ser se tranquilizará, pero solo durará unos breves segundos ya que cuando se te acerque lo suficiente, verás el rostro de Juanito el Centinela que se deformará espantosamente.

¡Ya no tienes escapatoria!... Aunque intentes abrir la puerta, parecerá sellada por fuera. Será inútil suplicarle a Juanito que se aleje. ¡Tomaste la decisión al decir que ‘si’ y ahora sufrirás las consecuencias!
Pero él te dará una oportunidad… ¡Solo una!...
Te hará una pregunta secreta, que nadie debe de saber más que tú. Si la contestas correctamente, Juanito solo te castigará con algo de locura, con perturbaciones mentales o esquizofrenia para el resto de tu vida, pero vas a seguir vivo.
(Los que han sobrevivido y han dado fe a los hechos aterradores de éste sitio, tienen una vida atormentada por espíritus inmundos y al final, algunos terminan suicidándose).

Pero si fallas en la pregunta secreta, entonces tendrás qué prepararte para tu propia muerte…
Juanito el Centinela se transformará ante tus propios ojos. Su mandíbula se alargará en una mueca espantosa y mostrará hileras de filosos colmillos ensangrentados. De sus ojos saldrán llamas de fuego y sus manos se habrán convertido en garras…
Sus uñas te van a arrancar los ojos. Te llevará a las catacumbas y penarás para siempre llevando en tu mano una calabaza encendida. ¡Así serás otro atormentado más en su archivo de víctimas!

La mayoría fallece de un paro cardíaco por la fuerte impresión, si es que antes no mueren desangrados al haber perdido sus ojos.
¡Serás otro curioso que perdió la vida sin dejar más rastro que su imagen en el escurridizo registro digital de los asesinados por Juanito el Centinela!
Estarás en el archivo de víctimas que aparecen en el monitor y que viste al entrar al macabro sitio: Sin ojos, arrastrándote en las catacumbas, en cámaras de torturas, en lugares llenos de sombras que se cruzan fugaces, y dando espantosos alaridos…

Desafortunadamente, la curiosidad mató al gato… ¡Y a muchos curiosos que imprudentemente se atrevieron a entrar en el fatídico sitio y que no vivieron para contarlo!

¿Serás tú la siguiente víctima de Juanito el Centinela? Él te espera ansiosamente el 31 de octubre, a las 12 de la noche. ¡Piénsalo!...

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  [Fantasía] - La caída de Heliomdar
Enviado por: DeKa - 04/10/2019 07:01 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (10)

Un débil brillo se reflejaba en ese yelmo abollado que estaba ahí tirado, a pocos centímetros de su cara. Podía sentir el férreo sabor de la tierra mezclada con sangre. Apenas distinguía borrosas figuras que le daban una vaga idea de lo que estaba pasando a su alrededor. Pero una cosa era evidente, y era que había caído. La hinchazón en su ojo izquierdo era todo lo que necesitaba para saberlo, y la sensación de humanidad que lo rodeaba terminaba de confirmarlo.

Como pudo intentó incorporarse, pero el intenso dolor que recorrió su espalda, y el agobiante peso de la armadura que ahora cargaba lo impidieron. Quedó anclado a una posición intermedia y humillante. Este conjunto de sensaciones que hasta ahora le habían sido ajenas e inimaginables, ahora lo abrumaban casi al punto del arrepentimiento.

Un golpe seco y contundente arremetió contra su costado, justo arriba de la cintura. Y aunque contuvo un grito de dolor, el espasmo se impuso y nuevamente cayó tendido. Alzó la vista con dificultad, solo para entender que este golpe había sido propinado por la maza de un simple humano.

"Simple" y "humano", serían dos conceptos que jamás volvería a combinar de esa manera.


https://www.reddit.com/r/torreInvertida/...urce=share

DeKa

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  BASES Reto Mensual Octubre 2019 - Halloween
Enviado por: Cabromagno - 30/09/2019 08:44 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (109)

BASES

Mano Inocente: Cabromagno

Reglas del Reto

1. La extensión máxima de los relatos será de 5.000 palabras. No hay mínimo. La tematica de cada relato queda al libre albedrio de su autor, pero en honor a la fiesta de Halloween, los relatos del género de Terror sumarán puntos extra (1 punto extra por cada participante que participe en el reto).

2. Los relatos serán titulados de la siguiente forma: "Reto Oct19: Titulo del relato".

3. Cada participante, antes de enviar los votos, debe leer y comentar todos los relatos participantes, incluido el suyo propio para mantener el anonimato. Cualquier participante que no lea y comente todos los relatos será descalificado.

4. En el plazo de votación cada participante deberá enviar sus votos a la Mano Inocente mediante un mensaje privado. En el caso de otros miembros del foro que quieran votar en el reto, pueden hacerlo siempre que antes lean y comenten todos los relatos.

5. Las votaciones se realizarán del siguiente modo: Cada concursante ordenara los relatos según su preferencia otorgandole la mayor cantidad de puntos al que mas le gusto y la menor al que menos. Los puntos variaran en funcion del numero de participantes. Por ejemplo: Si hay 8 relatos, al relato que mas te gusto le otorgarás 8 pts, al siguiente 7, al siguiente 6, etc. Para los concursantes, la menor puntuación (1) quedará reservada obligatoriamente para su propio relato.

6. También se elegirá 'Mejor escena', 'Mejor personaje principal', 'Mejor personaje secundario', 'Mejor descripción' y 'Mejor lugar'. Para ello se elegirá una opción para cada categoría y se enviará a la Mano Inocente junto a los votos. Se pueden dejar categorías en blanco.

7. No debe desvelarse la autoría del relato salvo a la Mano Inocente mientras dure el reto y hasta que los resultados sean publicados.

8. Para subir los relatos se utilizará el usuario Joker, cuya contraseña será debidamente proporcionada el día de inicio de las subidas.

9. Cualquier participante o relato que no cumpla estas normas y/o no respete los plazos establecidos quedará inmediatamente descalificado.

10. La organización se reserva el derecho a modificar las presentes bases y plazos cuando crea oportuno.

Plazos

Inscripciones: Desde la publicación del presente tema hasta el 20 de octubre de 2019.

Subida de los relatos: Del 7 hasta el 20 de octubre.

Comentarios y votaciones: Hasta el 27 de octubre.

¿Quién es quién?: 28 de octubre.

Resultados finales: 29 de octubre.

Índice de concursantes

Guardián Ciego
Mercader de Historias
Celembor
FrancoMendiverry95 y Sashka
Shamrocky
Bicerofonte
Pafman
Helkion
Telcar
DeKa
Duncan Idaho
JPQueirozPerez


Cualquier duda, preguntad en este hilo.

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  Resultados Reto Sep19
Enviado por: Cabromagno - 30/09/2019 08:29 PM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (9)

1ª posición "La cantata de Ilthror" de Guardián Ciego - 10 pts
2ª posición "La Ofrenda de Muertos" de Bicerofonte - 8 pts

¿Punto Final? - Descalificado



Mejor escena: Aparición de los fantasmas ("La Ofrenda de Muertos") y la entrada de las tropas de Ilthror en Thuria ("La cantata de Ilthror")
Mejor descripción: Habitación del altar ("La Ofrenda de Muertos")
Mejor personaje principal: Ilthror ("La cantata de Ilthror")
Mejor personaje secundario: Ethror ("La cantata de Ilthror")
Mejor lugar: Thuria ("La canta de Ilthror")

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  Cómo Hacer un Argumento de Historietas
Enviado por: Bicerofonte - 26/09/2019 06:26 PM - Foro: Taller Literario - Respuestas (9)

COMO HACER UN ARGUMENTO DE HISTORIETAS
INTRODUCCIÓN

El mundo editorial no es nada fácil, y más porque son muy pocas las productoras de libros que se atreven a publicar a escritores nuevos.
Además, se cuentan con los dedos de una mano los autores que logran triunfar entre cientos de aspirantes a hacerse famosos y vivir de las regalías y la venta de sus libros.
Con ello no pretendo desanimar a nadie, ya que los sueños pueden ser alcanzables para los que lo intentan una y otra vez.
Pero mientras llega la gran oportunidad y el libro es perfeccionado y pulido cada vez más, es bueno optar por otras alternativas no tan literarias pero sí muy comerciales.

Si a ti no te causa repelús ni se te eriza la piel de miedo, puedes escribir en las REVISTAS DE HISTORIETAS o cómics, comiquitas, revistas de monitos, de muñequitos, o como quieras llamarlas, ya sea en publicaciones hechas en papel o virtuales en Internet.
Ya me imagino que no faltará alguno que esté rasgándose la camisa y que esté a punto de arrojarme piedras por ‘profano’, ‘hereje’, ‘vulgar’, ‘prosaico’ y me considere ‘un bicho que denigra la buena literatura’ y que mi lugar no debiera de estar en el foro.

Mis amigas, amigos, nuestros ideales son muy altos y lo que todos deseamos es hacer la más excelente literatura que pueda salir de nuestros bolígrafos o de nuestros teclados, pero es bueno y conveniente poner los pies en la tierra… TODOS NECESITAMOS DINERO PARA SOBREVIVIR.
Alguno dirá: ‘Maldito dinero’. Si, pero todos lo necesitamos, por lo que no hay qué tener miedo por ‘darse un baño de pueblo’ y sumergirse en la literatura popular.
Quizás alguien pensará que escribir ‘literatura vulgar’ sea lo más fácil del mundo… ¡Mentira!
Conforme veamos cómo se realiza una historia y un argumento de historietas verán que es un reto difícil, que no todos pueden afrontar, por ello los buenos argumentistas están muy bien pagados.

No tengan miedo y consideren hacer material para revistas con el fin de tener lo suficiente para así sufragar todos sus gastos. Al final verán que el sacrificio por hacerlo, no lo es en absoluto.
Al sentirse motivados por los ingresos que tendrán, las preocupaciones por la falta de dinero se disiparán y podrán encauzar sus mayores esfuerzos a la literatura que más les gusta.
Dicho esto, empecemos. Esperamos que éste tema sea uno de los más seguidos y comentados del foro. 

Empezamos…

Bicerofonte

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  Cuando te Bebes tus Alcoholes
Enviado por: Bicerofonte - 25/09/2019 06:35 PM - Foro: Fuera de tema - Sin respuestas

¿QUE PASA CUANDO TE BEBES TUS ALCOHOLES?
Estás en el antro y le das gusto a las cubatas. ¿Qué significa tener los siguientes síntomas en determinados casos?

EFECTOS SECUNDARIOS, SUS CAUSAS Y POSIBLES SOLUCIONES:

1.- Síntoma: Pies fríos y húmedos.
Causa: El vaso esta siendo agarrado en ángulo incorrecto.
Solución: Gira el vaso hasta que la parte abierta quede hacia arriba.

2.- Síntoma: Pies calientes y mojados.
Causa: Ya te orinaste.
Solución: Ve a secarte al baño mas próximo.

3.- Síntoma: La pared de enfrente esta llena de luces.
Causa: Te has caído de espaldas.
Solución: Posiciona tu cuerpo a 90 grados con respecto al suelo.

4.- Síntoma: Tu boca esta llena de colillas de cigarros.
Causa: Te has caído de hocico sobre el cenicero.
Solución: Escupe todo y enjuágate la boca con un buen líquido para hacer gárgaras.

5.- Síntoma: Vista nublada.
Causa: Estas mirando a través de un vaso vacío.
Solución: Pide mas de tu bebida favorita.

6.- Síntoma: El suelo se esta moviendo.
Causa: Estas siendo arrastrado.
Solución: Pregunta a donde te llevan por lo menos.

7.- Síntoma: Reflejo múltiple de caras mirándote fijamente desde el agua.
Causa: Estas en el excusado, intentando vomitar.
Solución: Métete el dedo en la garganta

8.- Síntoma: Oyes que la gente habla produciendo un misterioso eco.
Causa: Tienes el vaso en la oreja.
Solución: Deja de hacerte el payaso.

9.- Síntoma: La discoteca se mueve mucho, la gente viste de blanco y la música es muy repetitiva.
Causa: Estas en una ambulancia.
Solución: No moverse. Posible congestión alcohólica.

10.- Síntoma: Tu padre esta muy raro y todos tus hermanos te miran con curiosidad.
Causa: Te has equivocado de casa.
Solución: Pregunta si te pueden indicar por, donde queda la tuya.

11.- Síntoma: Un enorme foco de luz de la discoteca te ciega la vista.
Causa: Estas en la calle tirado y ya es de día.
Solución: Café, unas aspirinas efervescentes y dormir un rato en tu cama.

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