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Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Versión para impresión

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Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Joker - 16/12/2015

Era una soleada tarde de verano y una suave brisa suavizaba las altas temperaturas que habían azotado la ciudad en días anteriores. Rohman contempló el local de la agencia de viajes, estaba en un viejo edificio de estilo art decó que siempre le había parecido que podía venirse abajo en cualquier momento. Se rascó el cuello, ya había dejado suficiente margen de tiempo.

—¡Grupo A, por favor! —Las cinco personas que había junto a él en la acera le miraron— ¿Estamos todos? —Hubo varios murmullos no muy convincentes de asentimiento entre los presentes—. Bien, bien… Pues entonces vamos a ir yendo hacia el aparcamiento para subir en nuestro… transporte, y empezaremos el tour. Soy Rohman, su guía para esta tarde. ¿Pueden ustedes presentarse o ya se conocen?
—Yo soy Pafman —se adelantó uno de los turistas—, y este de aquí mi amigo Wherter —este inclinó la cabeza a modo de saludo—, hemos venido a un congreso de literatura y nos han organizado este tour. Ahí nos hemos conocido todos.
—Yo soy Krivus —se presentó otro de los presentes.
—Yo me llamo Mifkhen, y esta es Melköra —añadió señalando a la chica de su derecha.
—Un placer conocerles a todos —comentó el guía inclinando la cabeza hacia el grupo.
—Perdone, ¿vamos a ir en un autobús de esos de dos pisos descapotables? —preguntó Krivus.
—Bueno, para grupos reducidos tenemos un medio de transporte más… especial —contestó el guía mientras los dirigía a la parte trasera del edificio donde se encontraba el parking—. ¡Ahí está! —exclamó señalando a una vieja camioneta.
—Eh… ¿Vamos a ir detrás como si fuéramos ganado? —Preguntó Melköra abriendo mucho los ojos.
—No mujer, ahí detrás tenéis sillas plegables para sentaros —dijo un hombre saliendo del vehículo.
—Este es Minsc, será nuestro conductor hoy —lo presentó Rohman.
—¿Sillas plegables…? —empezaba a rezongar Mifkhen.
—¿Que esperabais contratando la tarifa súper ahorro mixta minus? —comentó el guía con indiferencia.

Unas fuertes y apresuradas pisadas llamaron la atención del grupo.

—¡Alto! ¡Esperadme! —gritó un hombre acercándose corriendo al grupo.
—¿Y usted es…? —preguntó Rohman.
—Me llamo Nidaros —se presentó el hombre entre jadeos—, he salido tarde del congreso, disculpad la tardanza.
—Bien, supongo que ya estamos todos —comentó el guía—, suban a la parte de atrás y pongan las sillas mirando hacia el frente, yo me sentaré sobre la cabina y les guiaré en esta visita.

Poco a poco todos fueron subiendo y acomodándose en sus asientos.

—¿Qué clase de seguridad tiene esto? —comentó Nidaros al sentarse y notar que su silla se deslizaba unos centímetros por el suelo.
—¡Cierto! Se me había olvidado… ¿Minsc puedes sacarme los cinturones? —dijo el guía girándose hacia la cabina.
—Ahí tienes —contestó el conductor pasándole unas cuerdas. Rohman las repartió entre los turistas.
—Átense con ellas a la silla —pidió.
—¿Y esto de que narices sirve? —le preguntó Pafman a Wherter.
—En caso de accidente, sales volando con tu silla —respondió este con una sonrisa.

Nidaros se quedó mirando la cuerda.

—¿En serio pretende que usemos esto? —le preguntó incrédulo al guía.
—¡Son cinturones homeopáticos homologados, haga el favor de atarse! —respondió este indignado.

La camioneta se puso en marcha poco después, tras siete intentos de arrancarla por parte de Minsc. Anduvo callejeando varios minutos y finalmente se incorporó a una vía principal.

—Esta es la avenida Antonio Joaquín, una de las arterias principales de la ciudad —anunció Rohman—, la seguiremos unas pocas calles hasta meternos por el paseo de Juno Natsugane.

La avenida, con sus diez carriles de ancho, su horrible tráfico y los altos edificios que la rodeaban, era todo lo que se podía esperar de una vía principal de una ciudad superpoblada en hora punta.

Un par de minutos después, la camioneta torció a la derecha y se internó en el paseo de Juno Natsugane. Pese a que el tráfico seguía siendo igual de horrible, el concierto de bocinazos e improperios disminuyó su volumen. Además los árboles que adornaban las aceras laterales y la zona peatonal ajardinada del centro, que separaba los dos sentidos del tráfico, le daban un agradable toque naturalista a todo el paseo.

—A su derecha podrán apreciar el parque Laundrich —explicó el guía—, un verdadero oasis verde en medio de esta jungla de cemento, con un hermoso lago lleno de cisnes y patos, gran cantidad de zonas arboladas y un spa. También hay un McDonalds, faltaría más. Junto al lago se encuentra la famosa estatua de Gaoth, una mano desnuda haciendo un corte de mangas. Los entendidos en arte dicen que es una representación de la inocencia perdida.
—¿Cómo narices se desnuda una mano? —se preguntó Pafman.
—Quitándole los guantes, lógicamente —contestó Wherter—. Bueno, ya es la hora —añadió sacando una radio a pilas y unos cascos.
—¿Qué haces? —preguntó Pafman extrañado.
—Va a empezar el partido que enfrenta al Málaga de Akrafondart contra el Atlético de Ymrogulandia, ¡va a ser un partidazo! —Exclamó Wherter—. Por mucho que me obligaras a acompañarte a este tour no iba a perdérmelo.

Pafman suspiró, costaba acostumbrarse a la pasión futbolera de Wherter. Mientras, el tour continuaba.

—A su izquierda observarán ahora el Gran Templo dedicado a Geralt de Rivia, conocido como ‘el Invocador’. Todos sus seguideros son llamados uno a uno para la oración el Día de Geralt.
—No serán muchos entonces… —comentó Krivus.
—Las naves del templo tienen una escasa altura —continuó la soporífera voz del guía—, destacan el cimborrio octogonal sobre el crucero y las dos torres cilíndricas a ambos lados de la fachada principal. Las tres naves, con bóveda de cañón, la central más ancha y alta que las laterales, terminan en tres ábsides circulares.

Mifkhen bostezó ante tanto dato arquitectónico. La camioneta tomó una nueva calle.

—A su derecha encontrarán el Peiopinu Stadium, construido para albergar las competiciones de baloncesto de los Juegos Olímpicos, y ahora hogar del equipo local, los Gwydden Globetrotters —la camioneta dejó atrás el estadio y entró a una nueva calle—. Ahora entramos en la zona de negocios de la ciudad, al fondo podrán observar la gran torre Haradrim, que es con diferencia el edificio más alto de la ciudad con sus ciento treinta metros de altura. En ella tienen sus sedes principales grandes corporaciones como Zarono Airways o Lanay Foods, empresa de alimentación conocida en todo el mundo por sus pimientos de dragón. Se comenta que si sobrevives a comerte uno de ellos echarás fuego por la boca.
—Dicen que volar en Zarono Airways es como viajar sobre un águila gigante —le comentó Melköra a Krivus—, siempre me imaginado que sus asientos deben ser comodísimos, como si estuvieras entre las plumas de la grupa de un águila…
—Yo he viajado con ellos, y en serio, cuando dicen eso se refieren a que es como si una de esas rapaces te diera caza y te llevara cogido de sus garras, clavándotelas —dijo Krivus torciendo el gesto—. No hay peor tortura que sentarse en el asiento de uno de sus aviones, siempre hay algún hierro mal puesto que se te clava por algún lado.
—¡Eso es horrible! —Exclamó Melköra con los ojos muy abiertos—. ¿Cómo puede la gente volar con ellos?
—Bueno, con el éxito de Juego de Tronos ha empezado a circular el rumor que volar con ellos es como viajar sentado en el Trono de Hierro, ¡y no veas la de freaks que han sacado a pasear su chequera! —comentó Krivus riéndose.
—A su derecha verán la Real Quesería Cabromagno, fabricantes de los mejores quesos de cabra desde mil seiscientos treinta y cuatro…
—¡Gooooooool! —Exclamó Wherter con la cara iluminada de la emoción. El guía le lanzó una mirada de pocos amigos, pero él estaba demasiado concentrado en la retransmisión.
—Juraría que he visto una cabra tras ese ventanal —comentó Mifkhen señalando lo que parecía la oficina del director.
—Bueno, si la central nuclear de Springfield la dirige un canario no veo porque no va a dirigir una cabra una quesería —dijo Nidaros encogiéndose de hombros.
—Y en esta rotonda tenemos una de las rarezas de la ciudad, una obra del famoso escultor Helkion —continuó el guía—. El ayuntamiento le encargó una escultura de un animal y el hombre al parecer no tenía muy claro cual hacer y… bueno, terminó por esculpirla mitad águila y mitad caballo. Luego se inventó no se qué de un animal mitológico llamado hipogrifo, o algo así, para justificarse.
—¡Que cara tienen algunos! —Exclamó Krivus indignado.
—Y con esto termina la visita, ¿alguien tiene alguna pregunta?
—¿No ha sido una visita muy rápida? —Preguntó Melköra.
—Es lo que tiene la tarifa súper ahorro mixta minus —respondió Rohman extendiendo los brazos con las palmas de las manos abiertas.

En ese momento Minsc pisó a fondo el freno y todos salieron volando por encima de la cabina.

—Con que cinturones homeopáticos, eh… —gruñó Nidaros levantándose del asfalto.
—¡¡Mi radio!! —gritó Wherter desesperado cogiendo los restos de su receptor entre sus manos temblorosas.
—¡Los cinturones están homologados! —se defendió Rohman.
—¡Yo sí que te voy a dar un par de homologaciones bien dadas! —Dijo Mifkhen arremangándose.

En ese momento Rohman echó a correr perseguido por Krivus, Mifkhen, Melköra y Nidaros. Minsc por su parte dio marcha atrás disimuladamente y se fue en la dirección contraria. Y Pafman, mientras tanto, se veía arrastrado por Wherter hacia un bar cercano donde parecía que estaban retransmitiendo el partido por televisión.



RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Rohman - 17/12/2015

Dios, deidades y demás divinidades por haber...me ha encantado! Arquitectura y risa en una misma, y encima los protagonistas los foreros, además de una ironía espectacular. Solo puedo decirte una cosa, ahora yo soy el que corro detrás de la "tropa" pero al girar la calle, estoy seguro los despisto y el arcén se derrumba por mala fabricación. La prosa rápida, en todo un muy muy buen relato, bribón. Un gusto leerte cachond@. Suerte en el reto!!


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Zarono - 18/12/2015

Muy buen relato; ha sido genial coger a los participantes para darle un toque humorístico al argumento, tanto que se nos hace corto...no sé si porqué es entretenido o por la tarifa súper ahorro mixta minus   Big Grin
Eso sí, nos quedamos con ganas de saber qué ciudad es, cuál es su nombre y dónde está. Pero ha sido muy ameno amigo escritor beer
PD: Y tras este breve comentario me voy a mi banco a contar los billetes que los pobres viajeros frikis se gastan en mi compañía   Tongue


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Haradrim - 19/12/2015

¡Jua jua jua... jua!

Me acorde de un chiste, un rabino, un cura catolico y un pastor protestante estan jugando al golf... es broma, muy buen cuento, algo corto, me hubiera gustado que el paseo durara mas y que vieramos mas cosas, pero es un cuento en verdad muy divertido.

Saludos.


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Melköra - 20/12/2015

Creo que te amo.


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Haradrim - 20/12/2015

(20/12/2015 12:59 AM)Melköra escribió: Creo que te amo.

Lo siento, ya estoy comprometido Blush


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Melköra - 20/12/2015

(20/12/2015 01:51 AM)Haradrim escribió: Lo siento, ya estoy comprometido Blush

*llora y se va*


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Lanay - 20/12/2015

[Imagen: Emoji%2BSmiley-23.png]


Qué genial, un relato protagonizado por los foreros!
Siempre son divertidos y emocionantes, porque uno se pasa el rato pensando ¿Y cuándo saldré yo? ¿Y quién/qué seré?
 
Un relato cómico cargado de escenas divertidas.
 
Me ha encantado la parte de Wherter y el partido de futbol que vaticinó en las bases.
 
¡¡Ah, esos pimientos de dragón, qué ricos están!! Te enviaré una caja gratis en cuanto sepa quién eres, autor.

Ahora un poco más en serio (aunque solo un poco): describes una ciudad actual utilizando para ello como protagonistas a distintos foreros y mostrando partes de la ciudad también relacionadas con los foreros. Si me lo permites, bautizaría la ciudad como “Fantasitura”.
Si bien ha sido divertido de leer, al tener ese tipo de tono cómico que no es mi fuerte, no ha terminado de llegarme la historia.


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Nidaros - 21/12/2015

Jeje me ha divertido bastante. De hecho es la primera vez que soy incluído en un relato de otro forero. Bastante entretenido a decir verdad.
Si no es así mejor preguntémosle al propio Nidaros su opinión:
La panda siguió corriendo tras Rohman. Armaban tal revuelo que un periodista (uno bastante ocioso) detuvo a un jadeante Nidaros.
- Señor, Señor, ¿Que rayos sucede?
No podía ocultar su expresión de asco al ver a aquel hombre con el terno hecho girones y los calzoncillos desgastados por la caída y la fricción del asfalto.
- Nos han engañao, quisimos tomar un tour ultra pinkyeconómico para conocer esta ciudad y no ha cumplido ¿Sabe usted que balanos es un cinturón homeopático?
- Pues suena a sofisticación...
- Eso mismo - Nidaros frotó una mancha de porquería de su cara - Bonita ciudad por cierto, creo que me la recorreré yo solito.
- Eso, eso - A este punto el reportero ni sabía lo que hacía - ha probado el queso Cabromagno, me han di...
Una sombra pasó corriendo y bufando.
- ¡Engaa, que se escapaaa!
Nidaros ganó +3 de percepción y +4 de constitucíon y reemprendió la persecución.

Sañudines


RE: Reto Ciudades I: Una tarde de turismo - Geralt de Rivia - 23/12/2015

Era una soleada tarde de verano y una suave brisa suavizaba las altas temperaturas que habían azotado la ciudad en días anteriores. Rohman contempló el local de la agencia de viajes, estaba en un viejo edificio de estilo art decó que siempre le había parecido que podía venirse abajo en cualquier momento. Se rascó el cuello, ya había dejado suficiente margen de tiempo.

—¡Grupo A, por favor! —Las cinco personas que había junto a él en la acera le miraron— ¿Estamos todos? —Hubo varios murmullos no muy convincentes de asentimiento entre los presentes—. Bien, bien… Pues entonces vamos a ir yendo hacia el aparcamiento para subir en nuestro… transporte, y empezaremos el tour. Soy Rohman, su guía para esta tarde. ¿Pueden ustedes presentarse o ya se conocen?
—Yo soy Pafman —se adelantó uno de los turistas—, y este de aquí mi amigo Wherter —este inclinó la cabeza a modo de saludo—, hemos venido a un congreso de literatura y nos han organizado este tour. Ahí nos hemos conocido todos.
—Yo soy Krivus —se presentó otro de los presentes.
—Yo me llamo Mifkhen, y esta es Melköra —añadió señalando a la chica de su derecha.
—Un placer conocerles a todos —comentó el guía inclinando la cabeza hacia el grupo.
—Perdone, ¿vamos a ir en un autobús de esos de dos pisos descapotables? —preguntó Krivus.
—Bueno, para grupos reducidos tenemos un medio de transporte más… especial —contestó el guía mientras los dirigía a la parte trasera del edificio donde se encontraba el parking—. ¡Ahí está! —exclamó señalando a una vieja camioneta.
—Eh… ¿Vamos a ir detrás como si fuéramos ganado? —Preguntó Melköra abriendo mucho los ojos.
—No mujer, ahí detrás tenéis sillas plegables para sentaros —dijo un hombre saliendo del vehículo.
—Este es Minsc, será nuestro conductor hoy —lo presentó Rohman.
—¿Sillas plegables…? —empezaba a rezongar Mifkhen.
—¿Que esperabais contratando la tarifa súper ahorro mixta minus? —comentó el guía con indiferencia.

Unas fuertes y apresuradas pisadas llamaron la atención del grupo.

—¡Alto! ¡Esperadme! —gritó un hombre acercándose corriendo al grupo.
—¿Y usted es…? —preguntó Rohman.
—Me llamo Nidaros —se presentó el hombre entre jadeos—, he salido tarde del congreso, disculpad la tardanza (repetición).
—Bien, supongo que ya estamos todos —comentó el guía—, suban a la parte de atrás y pongan las sillas mirando hacia el frente, yo me sentaré sobre la cabina y les guiaré en esta visita.

Poco a poco todos fueron subiendo y acomodándose en sus asientos.

—¿Qué clase de seguridad tiene esto? —comentó Nidaros al sentarse y notar que su silla se deslizaba unos centímetros por el suelo.
—¡Cierto! Se me había olvidado… ¿Minsc puedes sacarme los cinturones? —dijo el guía girándose hacia la cabina.
—Ahí tienes —contestó el conductor pasándole unas cuerdas. Rohman las repartió entre los turistas.
—Átense con ellas a la silla —pidió.
—¿Y esto de que narices sirve? —le preguntó Pafman a Wherter.
—En caso de accidente, sales volando con tu silla —respondió este con una sonrisa (genio).

Nidaros se quedó mirando la cuerda.

—¿En serio pretende que usemos esto? —le preguntó incrédulo al guía.
—¡Son cinturones homeopáticos homologados, haga el favor de atarse! —respondió este (tilde)indignado.

La camioneta se puso en marcha poco después, tras siete intentos de arrancarla por parte de Minsc. Anduvo callejeando varios minutos y finalmente se incorporó a una vía principal.

—Esta es la avenida Antonio Joaquín, una de las arterias principales de la ciudad —anunció Rohman—, la seguiremos unas pocas calles hasta meternos por el paseo de Juno Natsugane.

La avenida, con sus diez carriles de ancho, su horrible tráfico y los altos edificios que la rodeaban, era todo lo que se podía esperar de una vía principal de una ciudad superpoblada en hora punta.

Un par de minutos después, la camioneta torció a la derecha y se internó en el paseo de Juno Natsugane. Pese a que el tráfico seguía siendo igual de horrible, el concierto de bocinazos e improperios disminuyó su volumen. Además (coma) los árboles que adornaban las aceras laterales y la zona peatonal ajardinada del centro, que separaba los dos sentidos del tráfico, le daban un agradable toque naturalista a todo el paseo.

—A su derecha podrán apreciar el parque Laundrich —explicó el guía—, un verdadero oasis verde en medio de esta jungla de cemento, con un hermoso lago lleno de cisnes y patos, gran cantidad de zonas arboladas y un spa. También hay un McDonalds, faltaría más. Junto al lago se encuentra la famosa estatua de Gaoth, una mano desnuda haciendo un corte de mangas. Los entendidos en arte dicen que es una representación de la inocencia perdida (muy bueno).
—¿Cómo narices se desnuda una mano? —se preguntó Pafman.
—Quitándole los guantes, lógicamente —contestó Wherter (medio lelo este Paf)—. Bueno, ya es la hora —añadió sacando una radio a pilas y unos cascos.
—¿Qué haces? —preguntó Pafman extrañado.
—Va a empezar el partido que enfrenta al Málaga de Akrafondart contra el Atlético de Ymrogulandia, ¡va a ser un partidazo! —Exclamó Wherter—. Por mucho que me obligaras a acompañarte a este tour no iba a perdérmelo.

Pafman suspiró, costaba acostumbrarse a la pasión futbolera de Wherter. Mientras, el tour continuaba.

—A su izquierda observarán ahora el Gran Templo dedicado a Geralt de Rivia, conocido como ‘el Invocador’. Todos sus seguideros son llamados uno a uno para la oración el Día de Geralt (¡arrepentíos impíos!).
—No serán muchos entonces… —comentó Krivus (Envidioso, tú porque no tienes fieles propios <.<).
—Las naves del templo tienen una escasa altura —continuó la soporífera voz del guía—, destacan el cimborrio octogonal sobre el crucero y las dos torres cilíndricas a ambos lados de la fachada principal. Las tres naves, con bóveda de cañón, la central más ancha y alta que las laterales, terminan en tres ábsides circulares.

Mifkhen bostezó ante tanto dato arquitectónico. La camioneta tomó una nueva calle.

—A su derecha encontrarán el Peiopinu Stadium, construido para albergar las competiciones de baloncesto de los Juegos Olímpicos, y ahora hogar del equipo local, los Gwydden Globetrotters —la camioneta dejó atrás el estadio y entró a una nueva calle—. Ahora (repetición) entramos en la zona de negocios de la ciudad, al fondo podrán observar la gran torre Haradrim, que es con diferencia el edificio más alto de la ciudad con sus ciento treinta metros de altura. En ella tienen sus sedes principales grandes corporaciones como Zarono Airways o Lanay Foods, empresa de alimentación conocida en todo el mundo por sus pimientos de dragón. Se comenta que si sobrevives a comerte uno de ellos echarás fuego por la boca.
—Dicen que volar en Zarono Airways es como viajar sobre un águila gigante —le comentó Melköra a Krivus—, siempre me (te has comido una palabra)imaginado que sus asientos deben ser comodísimos, como si estuvieras entre las plumas de la grupa de un águila…
—Yo he viajado con ellos, y en serio, cuando dicen eso se refieren a que es como si una de esas rapaces te diera caza y te llevara cogido de sus garras, clavándotelas —dijo Krivus torciendo el gesto—. No hay peor tortura que sentarse en el asiento de uno de sus aviones, siempre hay algún hierro mal puesto que se te clava por algún lado.
—¡Eso es horrible! —Exclamó Melköra con los ojos muy abiertos—. ¿Cómo puede la gente volar con ellos?
—Bueno, con el éxito de Juego de Tronos ha empezado a circular el rumor que volar con ellos es como viajar sentado en el Trono de Hierro, ¡y no veas la de freaks que han sacado a pasear su chequera! —comentó Krivus riéndose.
—A su derecha verán la Real Quesería Cabromagno, fabricantes de los mejores quesos de cabra desde mil seiscientos treinta y cuatro…
—¡Gooooooool! —Exclamó Wherter con la cara iluminada de la emoción. El guía le lanzó una mirada de pocos amigos, pero él estaba demasiado concentrado en la retransmisión.
—Juraría que he visto una cabra tras ese ventanal —comentó Mifkhen señalando lo que parecía la oficina del director.
—Bueno, si la central nuclear de Springfield la dirige un canario no veo porque no va a dirigir una cabra una quesería —dijo Nidaros encogiéndose de hombros.
—Y en esta rotonda tenemos una de las rarezas de la ciudad, una obra del famoso escultor Helkion —continuó el guía—. El ayuntamiento le encargó una escultura de un animal y el hombre al parecer no tenía muy claro cual hacer y… bueno, terminó por esculpirla mitad águila y mitad caballo. Luego se inventó no se qué de un animal mitológico llamado hipogrifo, o algo así, para justificarse.
—¡Que cara tienen algunos! —Exclamó Krivus indignado.
—Y con esto termina la visita, ¿alguien tiene alguna pregunta?
—¿No ha sido una visita muy rápida? —Preguntó Melköra.
—Es lo que tiene la tarifa súper ahorro mixta minus —respondió Rohman extendiendo los brazos con las palmas de las manos abiertas.

En ese momento Minsc pisó a fondo el freno y todos salieron volando por encima de la cabina.

—Con que cinturones homeopáticos, eh… —gruñó Nidaros levantándose del asfalto.
—¡¡Mi radio!! —gritó Wherter desesperado cogiendo los restos de su receptor entre sus manos temblorosas.
—¡Los cinturones están homologados! —se defendió Rohman.
—¡Yo sí que te voy a dar un par de homologaciones bien dadas! —Dijo Mifkhen arremangándose.

En ese momento Rohman echó a correr perseguido por Krivus, Mifkhen, Melköra y Nidaros. Minsc por su parte dio marcha atrás disimuladamente y se fue en la dirección contraria. Y Pafman, mientras tanto, se veía arrastrado por Wherter hacia un bar cercano donde parecía que estaban retransmitiendo el partido por televisión.


Muy bueno, realmente. Breve, y algo precipitado, pero excelente en su resultado final.

Lo mejor, más allá de lo cuidado de la prosa y el humor de los diálogos, es que has sabido dotar a cada personajes de sus verdaderas peculiaridades, al menos las que se evidencian aquí en el foro, como el binomio invencible Pafman/Wherter, la pasión futbolera de este último, la mala hostia de Krivus para conmigo, mi propia función de "invocador", los rezongos perpetuos de Mif, la función de guía/organizador de Rohman, Gaoth como una desnuda mano inocente (genial la acotación de Wherter), los avatares de cada uno, etc. No es un simple recorrido por una ciudad inventada, con nombres inventados también que remiten al foro, sino que se evidencia el trabajo cuidado que le has puesto a cada caracterización, pese a la brevedad del relato.

Además, y aunque no soy muy afecto al humor, este relato sí ha sabido arrancarme unas sonrisas porque, en mi opinión al menos,  has manejado de un modo excelente el sarcasmo y la ironía en los diálogos de los personajes.

El aspecto formal, por su parte, está bastante bien cuidado, más allá de algunas repeticiones, una que otra palabra faltante y pequeños fallos menores, y el relato se deja leer con gran facilidad, lo que también constituye un puntazo a favor para ti. Por todo lo que, en definitiva, vas a recibir una nota bien alta de mi parte, aunque sí creo que quizás deberías haber aprovechado las palabras sobrantes para extenderte un poco más. Felicitaciones, autor/a.