¡Muy buenas!
Lo primero, he estado investigando pero no he encontrado nada que hable de este tema, aunque no descarto que se me haya pasado ya que soy un poco despistada. Si es así, lo siento mucho y procederé a borrarlo.
Ya entrando en materia, no sé si es porque cada vez me fijo más, pero me he dado cuenta de que hay varios libros que están escritos por dos personas. No me he leído ninguno (todavía), pero sí que tengo el proyecto a muy largo plazo de hacerlo con una amiga. La pregunta es cómo hacerlo. ¿Cada uno escribe un capítulo? No me parece muy lógico ya que tendrían que ser estilos muy similares o se notaría el cambio de uno a otro, pero tampoco me parece productivo ir escribiendo a la vez palabra por palabra, ni que uno escriba y otro corrija.
Obviamente, imagino que cada autor (o pareja de autores en este caso) tendrá su propio método, pero si pudieseis darme alguna idea o consejo os estaría muy agradecida, porque en este tema ando bastante perdida.
Pese a todas las oportunidades comunicativas que ofrece Internet, nos gusta usarlo también para acceder a los 'viejos' medios de comunicación: para leer ediciones digitales de periódicos en papel, emisiones en streaming de canales de TV... y también para escuchar emisoras de radio.
Pero si hay una ventaja que tiene escuchar la radio online frente al sistema tradicional es que la situación geográfica deja de ser un problema: de repente, tenemos acceso a cientos de emisoras de todo el país... o a decenas de miles de emisoras de todo el mundo.
Por eso, para saber a dónde recurrir según el contenido que estemos buscando, te hemos preparado esta pequeña (pero completa) lista:
Streema
Streema es un directorio web (y app móvil para Andorid y iOS) que nos facilita reproducir en torno a 70.000 emisoras de radio diferentes (y 10.000 canales de televisión).
Nos permite navegar por un sistema de categorías según zona geográfica (por continentes) y por clasificación (Música, conversación, noticias y deportes); a eso se le suma un sistema de etiquetas por géneros.
Al acceder a cualquiera de las emisoras, el correspondiente reproductor se abrirá una ventana adicional (aún dentro de streema.com). Además, si poseemos una página web, nos ofrecerá la opción de insertar en la misma un widget reproductor personalizable de nuestra emisora favorita.
Probablemente Radio.Garden sea la opción más novedosa de la lista: un trasunto radiofónico de Google Earth que nos permite recorrer el globo terráqueo y seleccionar todas las emisoras de radio que emiten desde un mismo punto geográfico.
Así dicho suena simple (nada de búsqueda por categorías ni géneros, nada de podcasts...), pero lo que hace esta web (un proyecto del Instituto del Sonido y la Visión de los Países Bajos), lo hace bien.
Es una forma de animarte a 'recorrer mundo' y de encontrar alguna pequeña joya.
Esta web, centrada en emisoras de radio españolas, nos permite navegar entre ellas en base a la comunidad autónoma desde la que emite o, en caso de ser musical, al género que mejor etiqueta su oferta sonora.
Un distintivo interesante de esta web es que ofrece también una pestaña desde la que podremos acceder al archivo de los podcasts de los principales programas de radio nacionales.
La página está relacionada con otra muy similar (myTuner) que, en su caso, permite acceder a la oferta radiofónica de multitud de países (si buscamos contenido español, será calcado al de Radio-Espana.es). MyTuner cuenta, eso sí, con sus correspondientes apps móviles.
La propuesta de Emisora.org.es no se diferencia mucho de la anterior: la portada ofrece una selección variada de canales para su acceso rápido, y si no encontramos nada relevante, podremos recurrir a la barra lateral y navegar por géneros y regiones.
Y también como la anterior, está vinculada a otra web que facilita el acceso a contenidos de diversos países.
AccuRadio se presenta (en inglés) como una web "de amantes de la música para amantes de la música". Técnicamente no nos permite escuchar emisoras reales, pues sólo ofrece canales de contenidos online seleccionados por la propia web.
Su presencia en la lista se debe a la gran variedad de alternativas que ofrece, no penséis que es la típica fórmula de "un canal por género": ofrece incluso canales 'curados' por diversos profesionales de la radio anglosajona.
Y si una canción no te convence, siempre puedes pasar a la siguiente pista.
Probé la hipnosis para tratar mi ansiedad pandémica y me pasó algo mucho más extraño
La experiencia fue mucho más vívida, surrealista y desconcertante de lo que podría haber imaginado, y el proceso de tratar de resolverlo me llevó a la ciencia, los mitos y el significado.
No tengo nada de qué quejarme. Es lo más cercano que he tenido a un mantra durante las semanas que muchos de nosotros nos hemos quedado en casa. Mi familia y mis seres queridos están sanos, y con suerte lo seguirán estando. Tengo salud, por ahora. Tengo un lugar tranquilo y seguro para vivir. No tengo un trabajo que me exija ponerme en riesgo, como tantas otras personas más heroicas. No tengo nada de qué quejarme.
Pero es difícil razonar con un cerebro que ocasionalmente se siente como una alfombra llena de hormigas de fuego, y he sido consciente, en días recientes, de una cierta pérdida de concentración, un nivel inusual de dispersión y, a veces, extrema impaciencia e irritabilidad con el mundo. Puede tomarnos un minuto darnos cuenta de que estos pueden ser síntomas de ansiedad y que cierta cantidad de ansiedad es una respuesta razonable a un mundo que ha sido sacudido con violencia.
He probado las cosas que uno intenta en estas circunstancias —tener un diario, meditar— y me doy cuenta de que funcionan, más o menos. Probablemente servirían mejor si las hiciera con una atención más enfocada, pero, como acabo de decir, no me queda nada. Entonces, hace unas semanas, cuando se presentó la oportunidad, decidí probar la hipnosis. Para mi sorpresa, la experiencia fue mucho más vívida, surrealista y desconcertante de lo que podría haber imaginado. Lo que vi fue una completa sorpresa, y el proceso de tratar de entenderla me llevó más allá de la ciencia, los mitos y el significado.
"Hasta ahora no he atendido a tantos clientes gracias al COVID-19", me dijo John Brown, un hipnoterapeuta que trabaja en la parte oeste de Los Ángeles. (Para que quede constatado: Brown es mi amigo y se ofreció a realizar una sesión telefónica para mí sin costo alguno). "Creo que las personas están acudiendo con sus psicoterapeutas o ahorrando dinero y recortando gastos que no son urgentes".
La hipnosis es una técnica terapéutica reconocida. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) dice que puede usarse para crear "un estado altamente relajado de concentración interna y atención enfocada", que a su vez puede ser útil como parte de una herramienta para ayudar a tratar "dolor, depresión, ansiedad y fobias". Usualmente, en tiempos normales, Brown trabaja con clientes que lo visitan varias veces por problemas profundos como fumar o falta de confianza en uno mismo.
"Básicamente se trata de ayudar a las personas a usar el poder de la mente subconsciente para cambiar su propia perspectiva", me dijo. "Si hacer cambios en nuestras vidas fuera fácil, todos seríamos supermodelos con doctorados. Pero no es tan fácil. Hay bloqueos. De esta manera, la hipnoterapia ofrece la oportunidad de enlazar la mente subconsciente con la mente consciente".
Pero Brown también ofrece una terapia de regresión a vidas pasadas, una técnica más controvertida que, como dice la APA, es vista con escepticismo incluso por algunos miembros de la profesión. "La mayoría de los hipnoterapeutas son escépticos de la práctica y no la reconocen como una herramienta terapéutica legítima", aclaró. "Afirman que los recuerdos de las vidas pasadas de los individuos son producto de la fantasía, un juego de rol imaginativo, las expectativas y sugestiones que el hipnotizador les transmite implícitamente, o las confabulaciones producidas inconscientemente a partir del conocimiento personal, lugares familiares, eventos, programas de televisión, novelas y otras fuentes".
Algunos críticos sostienen que la regresión de vidas pasadas carece fundamentalmente de ética, y existe la preocupación de que pueda ser utilizada por terapeutas sin escrúpulos para implantar recuerdos falsos en pacientes vulnerables. Los recuerdos falsos impuestos por los profesionales de la salud mental no son un problema hipotético; jugaron un papel importante en la creación del Pánico Satánico, donde niños fueron inducidos a recordar visiones espeluznantes y completamente falsas de un abuso sexual ritualizado.
George Kappas, director clínico del Instituto de Motivación de la Hipnosis (HMI, por sus siglas en inglés), dice que esta suposición se basa en una combinación fundamental e incorrecta de la regresión de vidas pasadas y la regresión de la edad. El HMI asegura ser la primera institución acreditada de hipnoterapia en el país —se encuentra en Los Ángeles, en caso de que quedara la más mínima duda— y Kappas tiene 30 años de experiencia en hipnoterapia. Argumenta que "muchos, si no la mayoría de los hipnoterapeutas" usan la terapia de regresión de vidas pasadas como "una herramienta", pero que la terapia de regresión de la edad, que pretende descubrir recuerdos anteriores en esta vida, es completamente descartada.
"Cualquier terapeuta que utilice la regresión de la edad como una herramienta está operando de manera poco ética", me dijo. "No hay forma de evitar el síndrome del recuerdo falso. Nunca recuperas recuerdos precisos. En primer lugar, ¿por qué usarías la hipnosis para recuperar la memoria?". La suposición de que tal cosa es posible, dijo, "se basa en que el cliente está padeciendo represión como mecanismo de defensa. Es algo muy raro, que alguien esté tan traumatizado que reprima el recuerdo como mecanismo de defensa. Pero si alguien está tan afectado, tal vez no queremos eliminar esa represión, ese mecanismo de defensa, mientras está en un estado altamente sugestionable".
La terapia de regresión de vidas pasadas, mientras tanto, "tiene un propósito terapéutico legítimo", según Kappas. Para algunos clientes, dijo, se basa fundamentalmente en "una suposición espiritual o religiosa de la reencarnación", una creencia literal en vidas pasadas. Pero otros solo tienen curiosidad sobre sus vidas pasadas. "No es nuestro trabajo demostrar que está bien o mal", dijo Kappas. "Nuestro propósito es decir, '¿Cuál es el valor terapéutico de esta historia?'".
Fiel a ese código ético, Brown no afirma estar mostrándole a los clientes un vistazo a sus vidas pasadas literales. En cambio, permanece agnóstico sobre lo que los clientes están viendo, mientras defiende el valor simbólico y terapéutico de la experiencia.
"Descubrí que, independientemente de la realidad objetiva de esas experiencias, pueden ser útiles para ayudar a las personas a comprender lo que realmente está sucediendo con ellos o para poder ver su vida y su situación actual desde una nueva perspectiva", me dijo. "Cuando haces una regresión de vidas pasadas, las personas ponen lo que sea que estén tratando en una distancia de espacio y tiempo de su realidad actual. Les resulta más fácil tratar con ello".
No tengo —probablemente no sea necesario decirlo— ninguna razón para creer en vidas pasadas, o que podamos acceder a ellas a través de la hipnosis. Pero tampoco tenía algún motivo en particular para no intentar la regresión de vidas pasadas con alguien que conocía y en quien confiaba. También estaba pasando mucho tiempo en casa y estaba ansiosa por un cambio de perspectiva, que según Brown, es una razón legítima en sí misma.
"Lo mejor que ofrece la hipnoterapia y la regresión de vidas pasadas es la oportunidad de estar en otro momento y lugar", dijo Brown. "Cuando menos, es extraordinariamente relajante. Entonces, si tienes la oportunidad de tomarte una hora, recuéstate en una silla cómoda y relájate, eso ya es un triunfo. El hecho de poder obtener un beneficio personal adicional es una ventaja".
Teniendo esto en mente, me senté en mi cama con algunas almohadas detrás de mí y le dije a Brown lo que esperaba obtener con la sesión y lo que me pesaba: la pérdida de concentración, una preocupación constante por mis seres queridos y falta de propósito. Brown hizo lo que se llama una prueba de tendencia a la sugestión, una serie de preguntas diseñadas para inferir mi propensión a ser hipnotizada. (El cuestionario específico que utilizó está disponible aquí.) Más tarde me dijo que mis resultados eran contradictorios. "Pensé que iba a ser complicado, dado tu escepticismo, y luego, cuando hice la prueba de sugestión, resultó ser bastante ilativa", dijo. "Pero luego, cuando comenzamos el proceso, quedó bastante claro que estabas abierta a él, lo cual fue bastante interesante".
"El proceso" comenzó con Brown pidiéndome varias veces contar hacia atrás en voz alta desde 10, mientras me enfocaba en profundizar y ralentizar mi respiración en cada ocasión. Luego me pidió visualizarme parada en la parte superior de una escalera, con una barandilla en el costado para estabilizarme, y que me imaginara bajando lentamente, "cada paso te lleva a una sensación de relajación y calma", y profundizando en mi subconsciente. Me pidió imaginarme llegando a un pasillo lleno de puertas y que atravesara una de ellas, para entrar a un gran depósito como el que encontrarías en un almacén. En esa habitación, dijo, podía dejar cualquier equipaje que llevara, "cualquier cosa de la que quisiera deshacerme por ahora", y guardarla de manera segura en un estante y avanzar libre de cargas. Durante los siguientes ejercicios, ocasionalmente repitió la frase "sueño profundo": una aprobación para entrar "tranquilamente y sin esfuerzo" en un estado de relajación, uno en el que mi mente estaba "abierta a una sugestión positiva", según Brown.
Brown me pidió que me imaginara saliendo a otro balcón y bajando una escalera exterior. Me preguntó dónde estaba; le dije que me veía a mí misma en el suelo del bosque al final de la tarde, debajo de un pino ponderosa, junto a un pequeño río que solía visitar de niña.
Escuchar el audio de la grabación que hice de la sesión fue profundamente extraño; había muchas descripciones que no recordaba haber dado, y mi voz era más lenta y tranquila de lo habitual. Seguí otra escalera hacia abajo, por sugerencia de Brown, y me encontré en otro largo pasillo lleno de puertas. Escogí una que me parecía significativa y le dije a Brown que era "una puerta de madera tallada, como la que tenía en mi casa cuando era niña, con cuatro paneles tallados y una perilla dorada con pintura descascarada".
Aquí es donde las cosas se pusieron raras. Cuando entré por la puerta, Brown me pidió que mirara hacia abajo y describiera los zapatos que llevaba puestos, seguido de la ropa que llevaba puesta. Le dije que llevaba botas negras y un vestido rústico morado con un dobladillo de volantes. Tenía la sensación, le dije, de que era algún momento del siglo XIX y que estaba en un campo con pasto alto y amarillo, justo cuando estaba oscureciendo. Tenía unos 18 años, le dije, y sentía una "sensación de ansiedad y anticipación", como si estuviera tomándome un momento lejos de mi familia. "El viento sopla, hay una cerca vieja con alambre de púas. Está a punto de llover".
Tenía la sensación de que era algún momento del siglo XIX, y que estaba en un campo con pasto alto y amarillo, justo cuando estaba oscureciendo.
Con Brown guiándome, recorrí —algunos años a la vez— el ciclo de vida de esta persona, usando indistintamente los pronombres "yo" y "ella". Al escuchar la grabación, me sorprendió la gran cantidad de detalles que proporcioné que no recordaba más tarde: tuve la sensación de lavar una carga interminable de ropa de bebé en un lavabo, de sentirme exhausta y claustrofóbica dentro de una cabaña de madera . Unos años más tarde, vi (o, más bien, sentí) a este personaje en una mecedora afuera de una cabaña, viendo a unos jóvenes subiendo por un sendero al llegar a casa de la escuela. Esta mujer, le dije a Brown, "estaba interesada en leer, pero solo aprendió a medias". La mujer deseaba haber podido asistir a la escuela ella misma, le conté.
Después de unos momentos, Brown preguntó con suavidad cómo fue que la mujer "había dejado esta vida". La vi, le dije, en una cama de madera, sobre un colchón rellenado a mano, frente a una fogata. Estaba sola, sin nadie alrededor, nadie para ayudarla. Ella murió en esa cama cuando se extinguió el fuego. Cuando salió el sol se había ido.
Después de su fallecimiento, le dije a Brown, la "encontré" de vuelta en el mismo campo de pastos altos, pero ahora estaban "llenos de cosas", algo que no recuerdo haberle dicho de forma consciente. Vi rostros confusos en el pasto y los contornos de algunos osos negros, moviéndose en algún lugar más lejano. Escuché susurros. El pasto comenzó a aplanarse hasta formar un camino y la mujer de mi visión comenzó a deslizarse por él, moviéndose cada vez más rápido hacia una luz con forma de puerta. Cuando la atravesé, le conté a Brown, entré a "una habitación blanca y oscura, un espacio sin forma, como una sala de espera".
Brown me guió de regreso al pasillo que había visto antes, con una fila de puertas. Elegí una que era "amarillo brillante" y que irradiaba luz alrededor de las bisagras con un resplandor que la atravesaba. Cuando entré por la puerta, le dije, me encontré en una habitación repleta de acuarios, en la que flotaban peces grandes, moteados, color neón. Se sentía tranquilo, le dije a Brown. "Hay algún propósito aquí. No estoy preocupada por los peces, alguien cuida de ellos". Había, le dije, "algún tipo de arquitectura en este lugar. Alguien puso los peces aquí". (Nadie dijo que las reflexiones hipnóticas son particularmente inteligentes).
"Hay algún propósito aquí. No estoy preocupada por los peces, alguien cuidad de ellos".
Sin embargo, cuando regresé al pasillo, miré la fila de puertas y le dije a Brown que estaba asustada y desorientada. “El camino serpentea una y otra vez. Hay un sinfín de puertas". Brown me preguntó si quería continuar explorando o regresar a un estado de vigilia. Le dije que quería despertar. Hizo una cuenta regresiva "para volver al estado de vigilia" y me dijo que sintiera una sensación de "calma y bienestar" cuando emergiera. Abrí los ojos, sintiendo una pesadez en las extremidades y una sensación de calma y agotamiento. Poco después, me levanté, abrí la puerta de mi habitación y salí aturdida para encontrar que mi casa estaba soleada y brillante, y que mi pareja estaba regando sus plantas. Estaba tranquilamente sorprendida de lo colorido y cálido que se sentía mi hogar, en comparación con las escenas solitarias que acababa de imaginar.
"Las imágenes pueden ser sorprendentes", me dijo Brown unos días después. "Básicamente estás abriendo la puerta a tu subconsciente".
De hecho, es el término correcto para lo que experimenté. La mujer con el vestido rústico, el campo susurrante lleno de rostros, la habitación llena de peces neón: estos elementos eran desconcertantes y un tanto extraños, imágenes que no sabía que flotaban en mi cerebro. (Algunos no son tan exóticos: crecí en el suroeste, pasé parte de mi infancia en un rancho y soy hija de dos historiadores expertos en la región, lo que significa que si iba a ver algo, probablemente sería una escena vagamente western con una atención particular en las cercas).
La experiencia me seguían pesando una semana después, así que llamé a Lisa Machenberg, quien entrenó a Brown en terapia de regresión de vidas pasadas. Machenberg ha dado clases en el HMI durante los últimos 27 años e imparte un curso de terapia de regresión de vidas pasadas para la Asociación Estadounidense de Hipnosis. "He practicado la regresión de vidas pasadas durante más de 700 años", me dijo, con una sonrisa visible a través de la llamada de Zoom; una pintura de búhos cerniéndose gentilmente sobre su hombro. ("¡Oh!", creo que respondí).
Machenberg cree en la terapia de regresión de vidas pasadas como una valiosa herramienta terapéutica, como Kappas y Brown, pero también cree que ha podido acceder literalmente a sus propias vidas pasadas a través de años de práctica. (Su primera fue como un "homínido temprano", contó, y ha estado haciendo variaciones en el trabajo de regresión de vidas pasadas desde el siglo XIV, comenzando su vida "como inuit"). Ella me dijo que, con el tiempo, cree que las personas pueden enfocarse con mayor claridad en cómo eran sus vidas anteriores.
"Cuando las personas comienzan a hacer regresiones de vidas pasadas, es muy difícil distinguir entre la memoria, la fantasía, la metáfora y la imaginación", explicó, agregando que con el tiempo estas distinciones son cada vez más claras.
Pero Machenberg también afirma que la regresión de la edad carece totalmente de ética. "Creer que estabas viviendo en el siglo XV como un monje con trastorno de déficit de atención —sea cierto o falso— no puede hacerte daño. Pero creer que las personas que aún están vivas o las personas que amas te han lastimado no solo podría desgarrar a tu familia, sino que podría hacerte despertar creyendo que algo es verdadero y se siente tan real que nada en el planeta podría disuadirte", añadió.
Por el contrario, Machenberg asegura divertirse "con la regresión de vidas pasadas, porque es perfectamente segura". Y las vidas futuras también, agregó: "Todos tenemos una cantidad infinita de vidas pasadas y vidas futuras. También puedo ver vidas futuras, por supuesto. Si trascendemos la quinta dimensión, que es el tiempo, nos damos cuenta de que el tiempo es solo lineal debido a nuestra percepción". Lo comparó con un recorrer un sendero en una gran cadena montañosa: "Nuestra percepción es que avanzamos por una ruta. En realidad, todo el camino existe al mismo tiempo".
Machenberg dijo que mi experiencia de una humilde vida pasada como madre estresada en una pradera solitaria compagina con lo que ha visto tanto en ella como en la enorme cantidad de clientes a quien atiende.
"He hecho miles o millones [de regresiones] en el transcurso de 700 años. Ninguna persona ha sido alguien famoso. Nadie es un príncipe o una princesa o una reina", dijo. "Si fueras a recurrir a tu imaginación, ¿no preferirías ser una diosa o el Oráculo de Delfos, o la mujer del pozo si eres cristiana, o Miriam cantando con sus panderos si fueras judía? ¿Quién querría ser un ama de casa en una pradera que murió de tuberculosis porque inhaló un microbio cuando le estaba dando sopa a un vecino? Nadie elige eso".
"¿Quién querría ser un ama de casa en una pradera que murió de tuberculosis porque inhaló un microbio cuando le estaba dando sopa a un vecino?"
La pregunta de por qué las personas parecen tener experiencias consistentes de sus vidas pasadas —por qué las personas parecen verse a sí mismas como seres humanos en circunstancias humildes, en lugar de, por ejemplo, extraterrestres en naves espaciales, orugas, gatos domésticos o microbios— es digna de un estudio científico adicional. Sin embargo, no es algo que se esté explorando a fondo; la investigación más seria de alguna institución convencional es realizada por el Departamento de Estudios Perceptuales de la Universidad de Virginia, que se centra en los niños que reportan de forma espontánea recuerdos de vidas anteriores. Pero los niños no están recibiendo terapia de regresión de vidas pasadas para solicitar estas imágenes y el departamento no sugiere que lo hagan.
El fundador del departamento, el doctor Ian Stevenson, no toma tan en serio la "regresión hipnótica", como la llamó. Stevenson sugirió que casi todas las personalidades anteriores "evocadas hipnóticamente son completamente imaginarias, al igual que el contenido de la mayoría de los sueños. Pueden incluir algunos detalles históricos precisos, pero generalmente se derivan de información que el sujeto ha adquirido a través de lecturas, programas de radio y televisión, u otras fuentes". De acuerdo con el doctor, el proceso no estuvo exento de riesgos: "Ha habido instancias en las que la 'personalidad anterior no se va del todo' cuando se le indica que lo haga y el sujeto en tales casos ha quedado en un estado alterado de personalidad por varios días o más antes de recuperar por completo su personalidad normal".
Stevenson también reconoció que tales visiones "completamente imaginarias" podrían tener un propósito terapéutico, pero argumentó que eso podría atribuirse a los pacientes que reciben cualquier tipo de "medida psicoterapéutica", en lugar de que la regresión de vidas pasadas sea específicamente útil: "Cualquier mejoría puede deberse exclusivamente a estas medidas y no tener nada que ver con una técnica particular —ya sea la regresión hipnótica o el psicoanálisis— del psicoterapeuta".
Machenberg cree que solo tengo una obligación que cumplir con la experiencia. "Tienes que usarla para darle sentido", dijo. "Tienes que usar tu experiencia como ama de casa en la pradera en el siglo XIX para hacer que tu vida como Anna, la periodista en 2020, sea más alegre, más intencional. Tienes que usarla para mejorar esta vida para ti y tu apuesto galán y tu relámpago". (Machenberg había visto a mi pareja en el fondo de mi llamada de Zoom, jugando con el interruptor de la luz, y mostró su aprobación, murmurando: "Tiene buena energía").
"Eso", me dijo, sonriéndome de nuevo, "es tu trabajo".
La sesión de hipnosis ha sido la primera vez en mi vida que he echado un vistazo a mi subconsciente, o al menos la parte donde guarda los archivos de imagen. La experiencia no me "curó" de ninguna manera, no me hizo menos propensa a la ansiedad existencial que ocasionalmente me abruma como resultado de vivir una pandemia. (Si sirve de algo, HMI está ofreciendo hipnoterapia gratuita en Zoom orientada al COVID-19, la cual promete "brindarte alivio instantáneo al estrés, el miedo, la duda, la sobrecarga y mucho más"). En cambio, la experiencia me dio una idea de la montaña de pensamientos, sentimientos, imágenes e impulsos con los que cargo todo el tiempo, la masa de elementos que se retuercen trabajando constantemente bajo el suelo sobre el que camino todos los días.
Aún sigo pensando en el significado preciso de la mujer que vi, tratando de descubrir qué puedo aprender de ella. Pero saber que aparentemente está viviendo en una cabaña de madera, en algún lugar de los pliegues de mi cerebro, es un primer paso.
La hipnoterapia, me dijo Brown al comienzo de nuestra sesión, en última instancia se encuentra en la intersección de dos cosas, que quizá compiten entre sí: "Es su propia mezcla entre ciencia y lo que podríamos llamar tradición chamánica, mágica o religiosa". Si bien esta encrucijada no es algo con lo que me sienta particularmente cómoda, no hay duda de que es un lugar lleno de nuevas, misteriosas —y quizá algún día útiles— partes de mi ser que quiero conocer.
Google Lens ahora reconoce notas escritas a mano y las pasa a digital para copiarlas al ordenador
Google Lens es la cámara de multireconocimiento de Google. Detecta todo tipo de ítems, traduce textos a otros idiomas en tiempo real y más. Ahora añade una nueva característica, reconoce un texto escrito a mano y permite seleccionarlo para copiarlo al ordenador. Ideal para aquellos que prefieren tomar notas a mano. Eso sí, hay que tener buena letra.
La funcionalidad ya está disponible para todos los usuarios, pero requiere de las últimas versiones de Chrome en el ordenador y Google en iOS o en Google Lens en Android. Para ello simplemente asegúrate de que no hay ninguna actualización pendiente. Con las apps instaladas tendremos que tener iniciada sesión con la misma sesión tanto en el móvil como en el ordenador.
Una vez hecho esto es posible comenzar a utilizar la nueva característica de copiar y pegar texto escrito a mano. Con Lens abierto hay que enfocar sobre un texto escrito a mano y ofrecerá la opción de seleccionarlo como si se tratase de texto digital. Pero claro, sólo si está escrito con buena letra, de lo contrario reconocerá mal algunas palabras o directamente ni reconocerá el texto.
Cuando esté seleccionado ofrece distintas opciones como copiar al ordenador, buscar en Internet o más. Si seleccionamos copiar en el ordenador se podrá pegar en apps como Google Docs dentro de Chrome automáticamente. Esto previamente lo hacía Google Lens con el texto no escrito a mano.
Adicionalmente Google Lens incorpora dos nuevas características más. Esta vez no tanto centrado en textos escritos a mano pero siguiendo con la idea de interactuar con texto desde la cámara. Por un lado pronunciaciones, con esto al seleccionar un texto aparece un botón de para 'Escuchar', al pulsarlo comienza a reproducir el texto la voz de Google. Esta funcionalidad aún no ha llegado a la app de iOS, indica Google.
Finalmente tenemos la búsqueda de términos. La idea es muy similar, al enfocar a un texto podremos seleccionar una palabra o un concepto compuesto de varias palabras para buscarlo rápidamente. Google Lens abrirá una ventana emergente del buscador mostrando resultados relacionados con ese término.
Leo desde bien pequeño todo tipo de géneros, aunque me descolgué de la fantasía hace ya años con Harry Potter, Los Juegos del Hambre... y quiero volver a engancharme. La cuestión es que he estado navegando y viendo muchos autores, veo que la línea entre juvenil y adulto es muy fina (aunque eso no me importa), pero la conclusión es que hay muchísimo a donde ir a parar.
¿Me podríais recomendar una saga (máximo trilogía) que me volviera a enganchar?
Ejemplo, no busco un Juego de Tronos en cuanto a densidad. El subgénero no me importaría, simplemente que para ser la primera después de tiempo que no me quede en el camino (aunque no creo que pase!).
Saludos a todos. Como tenemos dinámica de leer y tratar de corregir textos de demás foreros en pos de ayudarlos a mejorar y dar nuestras opiniones, he decidido compartir con vosotros, los escasos apuntes de escritura que tengo. Digo escasos porque eran clases muy dinámicas, y estos apuntes iban acompañados de lecturas de textos y ejercicios prácticos.
Abro el hilo por bloques para que además de dejarlos separados en distintos temas, cada hilo sirva para debatir una cosa concreta y trataré de buscar los ejercicios que corresponden a cada bloque, por si alguien quiere o le interesa practicar un registro diferente (esto es algo muy interesante si aún no sabemos muy bien cual es nuestra voz como escritor).
Sin más, os copio aquí los mini apuntes de este hilo:
Cómo se cuenta la historia:
1º Persona: Narrador central. Punto de vista de su protagonista. La empatía con el lector es absoluta. Lo que importa es lo que pasa dentro de los personajes. Desventajas: Hay que adaptarse al lenguaje, cultura, sociología del personaje. No se puede viajar, ni física ni mentalmente donde no esté nuestro personaje.
Narrador periférico: La historia la cuenta otro personaje, no su protagonista. La vida del protagonista es la que causa el cambio en el narrador periférico. Dejarlo claro al final de la novela.
3º Persona:
Visión única: Narrador en 3º persona pero desde la visión única de un personaje. Solo sabemos lo que hace, ve y piensa el personaje. Ventajas: Podemos estar fuera y dentro de la cabeza del personaje, no hay que ceñirse al lenguaje del personaje. Desventajas: Menos empatía.
Punto de vista objetivo: Se revela todo a través del dialogo y de la acción. Aporta sensación de intriga y de imparcialidad. (Novela policíaca).
Desventajas: Nos niega estar dentro de la cabeza de los personajes.
Narrador Omnisciente: Conoce todo de todos los personajes.
2º Persona: Le habla directamente al lector.
EJERCICIO: Escena niñ@ de 8 años. Su padre/madre tiene que ir a recogerlo al colegio, sus compañeros se van yendo pero sus padres no llegan. (narrar desde el punto de vista del niño)
[*]Distancia emocional: Cercanía que el lector y el narrador mantienen.
Plano general: “El hombre corrió en la noche fría”.
Plano medio: “El hombre corría en la noche fría y entrecerraba los ojos contra el frío”.
Plano central: “Mientras corría en la noche fría sintió el sabor amargo del frío en sus labios.
Hay que mantener el plano a lo largo de la novela.
[*] EJERCICIO: Mini relato que empiece de la siguiente manera: "Un ciego, antiguo amigo de mi mujer, iba a cenar esa noche a casa."
La verdad es que no son cosas que no podamos encontrar en internet investigando un poco, pero lo interesante sería resolver dudas y en definitiva, debatir. En fin, espero que a alguien le resulte útil, de ayuda o interesante, al menos jajaja
He aquí mi segunda novela publicada en la revista online "¡No lo leas!". En ésta, quise apostar por una historia que no fuese una aventura y al final me salió un pastiche de drama paranormal con elementos de slice of life. O algo así. La verdad, nunca tuve muy claro el género al que pertenece esta historia. Eso no quita que me gustara hablar del universo en el que vive Le Pendu desde el punto de vista de la persona con mayor mala suerte en su esfera, el ínclito, buenista y resignado Adel Montré.
Iré subiendo un capítulo por día de esta historia a DA y, de allí, a aquí.
Pues a raiz de una cosa hablada en el Dragón voy a plantear un debate: si escribimos fantasía ambientada en un escenario pseudomedieval, ¿hasta donde son permisibles los “anacronismos”? (Las comillas es porque si se trata de fantasía no ambientada en un pasado que existió realmente, dudo que sea correcto llamarlos así)
Como los escritores no tenemos por qué tomar como referencias unicamente libros, voy a poner una referencia literaria y otra audiovisual, ambas potenciales fuentes de inspiración para autores de fantasía:
1.Xena, la princesa guerrera.
Como sabréis, se trata de una serie ambientada en el mundo antiguo grecorromano, con numerosos anacronismos y licencias históricas:
En primer lugar, coinciden numerosos personajes, lugares o situaciones históricas que nunca llegaron a coincidir en realidad (por poner solo un ejemplo: el poeta Homero vive en la misma época que los samuráis)
En segundo lugar, aparecen cosas totalmente inverosímiles en la época en la que está ambientado. Un caso muy claro es el concurso de belleza femenina del capítulo “Miss Anfípolis”:
De por sí, toda la obra es un anacronismo, en tanto que la Tierra Media se supone que existió en nuestro mundo real, acabando la Tercera Edad 6000 años antes de la era en la que vivía Tolkien. Esto lo afirmó él en 1958. Recapitulando, el fin de la Tercera Edad (eventos posteriores al Retorno del Rey) ocurrió en el año 4042 antes de JC. Dado que en esa época las civilizaciones estaban enormemente atrasadas con respecto a la Edad Media, y el ambiente de el Hobbit y ESDLA es pseudomedieval, todo en sí es anacrónico.
Pero incluso si obviamos eso, y suponemos que ESDLA ocurre en una realidad alternativa pseudomedieval, nos encontramos cosas que en la auténtica Edad Media no existían. Ejemplos:
-En la comunidad del anillo y las dos torres (quizá en el retorno del rey también), se mencionan las patatas. Dicha planta es originaria de América, y en el Viejo Mundo se empezó a consumir en el siglo XVIII.
-En la Comarca hay relojes de mesa, pues el propio Bilbo tiene uno en su casa, como se menciona tanto cuando están los enanos en su casa en El Hobbit cuando Gandalf va a verle al inicio de la comunidad del anillo. En ambos libros se menciona que el reloj lo tiene “sobre la repisa de la chimenea”, lo que significa que es de un tamaño pequeño, y no de pared. Los primeros relojes mecánicos se inventaron en el siglo XIV, (la edad media acaba en el XV) y tuvo que ser bastante tiempo más tarde cuando una persona pudiera tener en su casa un reloj de sobremesa, pues los primeros relojes mecánicos se usaron en edificios grandes como iglesias, y tuvo que pasar tiempo hasta que fue posible producir el mismo mecanismo en tamaño de mesa, y poder producir suficiente cantidad como para que fuera rentable fabricarlos y venderlos.
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Estos ejemplos creo que nos muestran que el uso de anacronismos no hacen que el producto final no atraiga al público, pues un gran número de personas han disfrutado tanto de ESDLA como de Xena. Sin embargo, es evidente que hay una línea que no se debe traspasar (ej: aviones de combate en la Tierra Media). Para ver dónde está la línea que no se debe traspasar, clasificaré algunos de los anacronismos mencionados en varios grupos:
1.Los anacronismos de costumbres sociales (no existían los concursos de belleza femenina en la antigüedad grecorromana).
2.Los anacronismos de imposibilidad circunstancial con independencia de la tecnología (no era posible el uso de patatas en la gastronomía en la Edad Media).
3.Los anacronismos tecnológicos (en la Edad Media no había posibilidad de tener un reloj de mesa en tu casa).
¿Donde está la línea en el género fantástico? Yo creo que lo que se ha de tener en cuenta es la ambientación (a grandes rasgos) y la verosimilitud dentro del mundo creado.
Abordando los anacronismos tipo 1, creo que sería un error que alguien me dijera que no puedo poner un concurso de belleza femenina en una novela de fantasía pseudomedieval, si en ese mismo mundo aparecen elementos mitológicos (magia, monstruos, espíritus, zombies...).
Cualquier elemento de esos resultaría más fantástico que un concurso de ese tipo. En una novela histórica (donde se han de seguir las normas del mundo real en la época real donde sucede la acción) no debería hacerlo, pero el autor de fantasía se inspira en escenarios ya existentes y los modifica, por lo que no tiene esas restricciones propias del autor que escribe otros géneros. Su mundo puede tener casas, vestimentas y tecnologías medievales, pero costumbres aparecidas en siglos posteriores. Mientras el conjunto del mundo creado tenga coherencia interna, ¿por qué no?
Respecto a los anacronismos tipo 2, es el autor del mundo fantástico quien pone las normas. Si el autor quiere que se cultiven y coman patatas en un escenario inspirado en una época anterior a que este alimento se consumiera, puede hacerlo en tanto que escribe fantasía, y el escenario donde transcurre la historia lo ha creado él. Otra cosa es una novela histórica (donde se han de seguir las normas del mundo real en la época real donde sucede la acción), pero el autor de fantasía se inspira en escenarios ya existentes y los modifica, por lo que no tiene esas restricciones propias del autor que escribe otros géneros.
Y por último, los anacronismos tipo 3, creo que son los que provocan el mayor problema: si la ambiéntación es medieval, algunas tecnologías que en esa época eran impensables desentonan totalmente (por ejemplo, aviones, o videojuegos), pero otros desentonan menos. Pienso que a la hora de meter un anacronismo tecnológico hay que tener cuenta que no desentone mucho. Por ejemplo, opino yo, el reloj de Bilbo no desentona mucho en el tipo de historia que se narra, pero desentonaría mucho si tuviera un teléfono, ya que es una tecnología mucho más compleja que provocaría una incoherencia considerable. Pero, en el caso del anacronismo tecnológico, es dificil establecer la línea exacta entre lo admisible y lo inadmisible.