Supongo que todos los presentes ya hemos escrito historias con el típico planteamiento, nudo y desenlace; y quien más quien menos, ha escrito el viaje del héroe. Son prácticamente instituciones culturales a día de hoy.
Sin embargo, la inquietud artística siempre nos lleva a caminos poco recorridos, cuando no recorridos en absoluto. ¿Qué experimentos poco habituales habéis realizado en vuestras historias hasta el momento?
Puro diálogo: Cuando escribí mi novela "Escuela", me puse por objetivo que cada una de las partes de la historia sonara completamente diferente y, para ello, cada una de tales partes tiene un estilo narrativo diferente. En "Mille Verba", la segunda parte, me planteé esto hasta un extremo que yo considero interesante: no utilizaría narración en absoluto, sólo diálogo. Ni siquiera utilizaría acotaciones para describir emociones o movimientos. Todo ello se reflejaría en lo que los personajes dirían.
Y tuvo gracia: me obligó a dar personalidad a sus palabras para que los lectores pudieran identificar quién hablaba sólo a partir de lo que decían los personajes.
¿Fue necesario? No realmente. ¿Fue interesante? No tenéis ni idea. ¿Sirvió para algo? Determinar la personalidad, vicios y virtudes de un personaje sin que un omnisciente escritor de lo diga al lector directamente tiene su gracia y, ciertamente, los lectores aprecian que no los tome por tontos y que sepan sacar sus propias conclusiones. ¿Fue divertido? Lo estoy señalando en este hilo, ¿no?
Personajes mínimos: Como ya dijera el ínclito Jorge Luis Borges, "la novela es el arte del relleno". Discutiremos más o menos con su genio, pero no podemos negar que tenía algo de razón, en que hay historias que se alargan más de lo necesario en ocasiones y que con un resumen con gracia artística por nuestra parte sería más que suficiente para hacer llegar el mensaje en menos de cinco trilogías. Así que me propuse escribir una historia con un escenario relativamente pequeño y sólo tres personajes. En parte me recordó a lo que dicen de los actores de teatro: cuando recortas los recursos, tienes que echar mano a la imaginación para lograr que la historia salga adelante. Así nació "Alan et Eiom". Y, a pesar de su simpleza, dio lugar a bastante experimentación por mi parte.
La eterna secundaria: Uno de mis personajes es extremadamente poderoso. Me cae bien, su actitud ultra tiránica me atrae, su lealtad por los suyos me hace apostar por ella... así que le di el mejor papel posible: nunca protagonista, siempre secundaria. He escrito toda una serie de historias acerca de ella, pero nunca será protagonista. Lo más que ha logrado hasta el momento, es ser antagonista. ¿Por qué, si me gusta tanto? Porque más que crear una historia acerca de ella, quiero crear una leyenda acerca de ella. Cuando nadie conoce realmente a alguien, sólo te quedan las habladurías de terceras personas que la han visto de refilón alguna vez. Información fragmentada, nunca fiable del todo, incluso el lector se acabará haciendo su propia opinión, y eso es más importante que darle de comer tu propia opinión: ellos se forman la suya propia.
Éstos son tres de mis ejemplos. ¿Cuáles son los vuestros?
Segunda novela de "Los lobos de Lucifer", suerte de secuela a mi otra novela "Las sombras del lago". Es una novela un poco rara dentro de mi repertorio, escrita con prisas, mucho más corta de lo normal, pero una que sigue estando ahí, aunque sea para presentar a un par de mis personajes más queridos en este ciclo.
Buenas tardes foreros. Creo que ha llegado el momento de compartir algo mío. No puedo compartir la novela que he publicado puesto que ahora mismo no poseo los derecho de reproducción y solo puedo compartir una parte del contenido con fines propagandísticos así que..., os dejo esto, que es la novela que estoy escribiendo actualmente.
Como he dicho alguna vez, he dado y sigo dando clases de escritura y esto que comparto ya ha sido revisado por mi profesor, que además es autor con cierto renombre y editor. Pero me gustaría saber vuestras opiniones, puesto que no suelo recibir opiniones de lectores cero, es decir, gente que lee alguna novela mía y que no sabe nada de mí ni me conoce. Eso tiene ciertas ventajas y siempre es enriquecedor, así que ahí va. Nos vemos por los hilos, un saludo!
1-TONTOBÍAS
Me llamo Tobías y vivo en una granja. Tienes que tener ocho años para ser adoptado, una vez que te adoptan, nunca vuelves. Estoy deseando ser adoptado. Me gusta la granja, pero quiero vivir en una casa grande, con una habitación llena de juguetes solo para mí, como los niños de las historias que nos leen los granjeros. Los granjeros nos enseñan a leer, a escribir y a contar. Yo sé contar hasta cien, pero nunca he podido contar a todos los niños de la granja. No lo he intentado con las niñas. Ellas viven en otro edificio que está al lado del nuestro, pero nos separan con una cerca de madera y nos prohíben hablarles. A ellas nadie las adopta. Hoy vamos al río, el granjero Harold nos lleva para enseñarnos los animales que viven allí. Bajamos por la ladera en fila mientras Will repite en voz alta la lección del día anterior. Will es el mayor de toda mi habitación, y eso que somos treinta. Will es malo con los otros niños, nos insulta y nos pega. Nadie ha adoptado a Will y Edwin dice que por eso es malo, porque nadie lo ha adoptado y eso lo pone triste, y las personas tristes son malas con los demás. Edwin es mi amigo, duerme en la cama de al lado y es muy inteligente. —Vamos muchachos. El que encuentre el animal más raro tendrá ración doble de postre. —El granjero Harold nos da permiso para explorar. A Edwin y a mí nos gusta el granjero Harold, es alto y fuerte, y tiene una sonrisa bonita. Cuida de todos los niños de mi habitación y de Edwin y de mí. También cuida de Will, aunque sea malo. —Vamos al río, allí podemos encontrar peces —Edwin señala el agua. Nos quitamos los zapatos y entramos con cuidado. El granjero Harold nos regaña si manchamos la ropa. Edwin se inclina sobre el agua y espera. Se muerde la lengua cuando un pez gris se acerca. Me salpica y el pez se le escapa de las manos. —Necesitamos una red. —Le digo a Edwin. —¿Buscamos conejos? —¿Qué es eso? —Señalo a algo que se mueve en el barro, tiene los ojos grandes y saltones. Edwin me empuja y sale corriendo. Me caigo al agua y se me moja todo el pantalón, el granjero Harold se pondrá furioso. Me levanto y corro hasta alcanzar a Edwin, lo adelanto y salto para coger al animal. Siempre soy más rápido que él, por eso hace trampa. Está viscoso y se me resbala de las manos. Lo agarro fuerte contra mi camisa blanca y me lleno todo de barro, pero no me importa. Es el animal más raro y feo que hemos visto nunca en el río. Edwin me alcanza y me agarra los brazos. —¡Yo fui a por él Tobías! —me clava las uñas para quitarme el animal de las manos. —¡Eres un traidor Edwin! ¡Yo lo vi primero! —Le muerdo el brazo y me da una patada. —Muchachos, ¿qué son esas formas? ¿Se comportan así dos caballeros de bien? —El granjero Harold nos regaña. Se acerca a nosotros y me quita el animal de las manos. —Tobías me lo ha quitado. —¡No es cierto! ¡Embustero! —Ya es suficiente. ¿Quién lo vio primero? —Fui yo —respondo. Edwin se queda callado y agacha la cabeza. —Muy bien hecho Tobías. Tendrás la ración doble de postre, no es fácil ver a una de estas. Sonrío porque comeré dos postres esta noche. Ojalá sea la tarta de manzana que hace el granjero Julius. —Pero granjero Harold, ¿qué es? —pregunto cuando lava al animal en el río y le quita todo el barro. Tiene la piel lisa y de color verde, con manchas marrones por todo el cuerpo. —Es una rana verde. Son muy esquivas, me sorprende que la hayas atrapado Tobías. Mira Edwin, toca la piel. —El granjero Harold sonríe y le acerca la rana. Edwin la acaricia y pone cara de asco. —Está pegajosa —dice y se limpia las manos en los pantalones. La acaricio yo también y me mancho las manos. —¡Eugh! —río y le enseño las manos a Edwin. Se ríe cuando me limpio en la camisa. —En nombre de Dios, estáis hechos unos zorros. Vaya par de diablillos, ¡y para colmo se pelean! Los caballeros no hacen eso, y mucho menos los amigos. ¿Entendido? Edwin y yo asentimos. —Tomad, quedáosla. Pero que no la vea el granjero Julius o querrá cocinarla. —El granjero Harold sonríe y nos alborota el pelo. Aguanto bien a la rana para que no se me resbale. Es fea, pero también es bonita, tiene los ojos grandes y amarillos. Me asusto cuando algo se infla entre sus patas y hace un ruido extraño. Edwin la mira raro. —Puedes quedártela si quieres. —No me gusta. Yo solo quería el postre. —Dice y mueve los hombros. —Tú te quedas el segundo postre, y yo me quedo la rana, ¿de acuerdo? —¡Vale! —Edwin sonríe y el granjero Harold nos llama para ponernos en fila. Subimos de nuevo por la ladera de camino a la granja. —Oye Tontobías, por fin has encontrado familia. Seréis muy felices juntos, hasta tenéis los mismos ojos. —Will me empuja y casi se me escapa la rana. El granjero Harold escucha las palabras de Will, pero no lo regaña. Me quedo en silencio. Si contesto a Will, por la noche vendrá a mi cama y me pegará como ha hecho otras noches. Miro a mi rana y sigo caminando. Cuando llegamos, el granjero Harold nos deja jugar en el patio hasta la hora de la comida. Edwin y yo nos sentamos bajo el roble que hay detrás de la granja. En realidad, la granja no es solo el edificio, sino todo lo que ven nuestros ojos. Los campos de cultivo que los granjeros nos enseñan a cuidar, los graneros donde guardamos las provisiones cuando llega el invierno, los corrales donde viven los animales que cocina el granjero Julius y el taller donde el granjero Silas nos enseña a usar herramientas. La granja es muy grande. El edificio de las niñas está separado del nuestro, pero también forma parte de nuestra granja. Edwin me dijo una vez que nuestra granja se llamaba Oak Road Cottage, y que era la mejor granja de toda Inglaterra. Edwin señala con la cabeza. Me vuelvo y veo a Ángela al otro lado de la valla. Cojo mi rana y salgo corriendo. Me escondo detrás del cobertizo y espero a que llegue. Los niños y las niñas no pueden hablar entre ellos, pero a Ángela y a mí nos da igual. Es mayor que yo y tiene la barriga muy grande, dice que la tiene así porque hay un bebé dentro. La veo al otro lado de la valla. Se sienta en el suelo con cuidado y me sonríe. Ángela es la niña más bonita de toda la granja. Es buena conmigo y siempre sonríe cuando me ve. —Hola pollito —saluda y hace rodar una manzana por debajo de la cerca. Cojo la manzana con una mano y sujeto la rana con la otra. —Hoy hemos bajado al río a buscar animales raros. Edwin y yo hemos encontrado esto. —Le enseño la rana y Ángela sonríe. —Es muy bonita, ¿qué es? —Una rana verde. El granjero Harold dice que son difíciles de coger, pero yo la he cogido. —Eso es porque eres el niño más inteligente de toda la granja. Ángela sonríe y se le arruga la nariz. Tiene los ojos grandes y azules y el pelo amarillo. Mis ojos también son azules, pero no son tan grandes como los suyos. Ángela dice que es porque aún tengo que crecer. —Edwin es más inteligente, pero yo soy más rápido. —Ah, entonces será por eso. ¿Vas a ponerle nombre? Es verdad. Ángela dice que ponerle nombre a un ser querido a veces es el único gesto de amor que podemos hacer por él. Aunque aún no sé qué es el amor. Edwin tampoco lo sabe. —¡Ángela! Se llamará Ángela. —No puedes llamarla así, ¿y si es un chico? —se ríe y mira la rana desde lejos. —Pero me gusta tu nombre. —¿Y qué te parece Eli? Puede ser Elisabeth si es chica, y Elijah si es chico, así no tendrás que preocuparte por si le has puesto el nombre equivocado. —Baja la cabeza y acaricia su barriga. —¿Le has puesto nombre a tu bebé? —le pregunto y Ángela deja de sonreír. Deja de sonreír porque ya ha tenido a otros bebés dentro de su barriga, pero todos murieron cuando eran muy pequeños. —Samuel si es chico, y Hope si es chica..., ¿quieres sentirlo? Se arrastra por el césped y se sienta junto a la cerca. Dejo la manzana mordida en el suelo y sujeto bien a Eli. Me acerco y Ángela coge mi mano, la pone en su barriga. Está dura y calentita. Me asusto cuando algo se mueve dentro. —Le gusta tu voz, se mueve mucho cuando hablamos. —Sonríe y me acaricia el pelo. La campana suena y el bebé dentro de la barriga de Ángela se mueve de nuevo. —Tengo que irme. —Intento levantarme, pero Ángela me agarra por el cuello y me da un beso en la frente a través de la cerca. Me suelta y se levanta con cuidado. —Está bien pollito, vete a comer. Recuerdas nuestro secreto, ¿verdad? —dibuja una cruz con su dedo y yo hago lo mismo. Nuestro secreto es solo nuestro y de nadie más. —Iré a verte en unos días. —Me despido y salgo corriendo de nuevo a mi edificio. Ángela se despide de mí con la mano y abraza su barriga.
Pd: Visualmente no queda igual al pasarla al foro.Se ha alterado el formato y se ha perdido la sangría de primera línea y de diálogos..., pero bueno, el texto es el que es. Un saludo!
Nota: Esta es una versión resumida de un artículo publicado en mi blog
Un saludo a todos, existe un curioso artículo periodístico de finales del XIX que comparte título con este texto —The Wonders of Modern Science en inglés—. El artículo en cuestión trata sobre diferentes fenómenos humanos (en el sentido correspondiente al inglés freaks), que presuntamente existieron.
Lo más interesante de su autor, Charles Lotin Hildreth, es que además de periodista, era un escritor de ficción. Por tanto, su artículo puede resultar extremadamente interesante para el autor (en especial de fantasía).
El texto empieza nombrando supuestos informes de la Royal Scientific Society publicados durante ese siglo acerca de diferentes de estos considerados fenómenos. Sin embargo, como bien comenta Natanael del canal brasileño Fábrica de Noobs, en su vídeo desmontando el mito de Edward Mordake —probablemente el más famoso de los casos citados por Charles Lotin—, ni siquiera existía una sociedad científica con ese nombre exacto (actualmente existe una fundada en 1970 en Jordania).
Pero vamos a obviar el hecho de que los casos son, como mínimo, exagerados, así como obviaremos también el sensacionalismo del texto, y consideraremos esto como parte del folklore decimonónico, igual que en la antigüedad existían mitos sobre cinocéfalos. De dicha forma, como ya he comentado, ese texto resulta un recurso interesante para que los escritores tomen inspiración para el trabajo de worldbuilding.
Sin embargo, aprovecharé también para divulgar ciertos aspectos científicos por detrás de estas inusuales características que nos son presentadas.
Los casos
El primero de los casos mencionados es el de la mujer pez de Lincoln. Se trataba presuntamente de una mujer que «mientras ella tenía el aspecto de una chica joven de veinte años en todas sus partes superiores, sus dos piernas, desde las caderas hacia abajo, estaban aplastadas, cubiertas con escamas brillantes y terminadas en las más exactas colas de pescado. En la parte posterior de cada pata había una gran aleta móvil, como un gran pez marino. En lugar de pies había grandes colas de pescado ramificadas. No podía caminar, pero gateaba con un movimiento lento de arrastre».
Las historias sobre sirenas son tan viejas como el mundo y podemos encontrarlas en diversas culturas; si dejamos de lado la mitología grecorromana, podemos encontrar a la deidad del vudú Mami Wata o dentro del folclore tupí a Ipupiara y a Iara o la, relativamente reciente, leyenda cántabra del hombre pez de Liérganes.
Una explicación para todos esos mitos —incluyendo a la mujer pez de Lincoln— es la ictiosis, enfermedad cutánea que da a la piel un aspecto escamoso.
Acto seguido nos trae el caso de un supuesto hombre cangrejo. Una criatura humana en cuanto a cabeza y tronco, con brazos normales hasta el codo de donde salían «enormes pinzas armadas con dientes en un caparazón verdoso de gran espesor». No habían piernas, sino que donde deberían estar «habían unas monstruosas tenazas o pinzas de cangrejo».
Probablemente, lo más triste de este caso es que este freak se trataba de un pequeño niño que falleció a los cinco años, y si su vida con esa condición no hubiera resultado lo bastante miserable, el clérigo del pueblo le denegó un entierro cristiano en camposanto por considerar que era «de la prole del Diablo y no un niño humano».
Este caso resulta especialmente interesante debido a que tenemos un caso tan cercano como el de Grady Stiles Jr. (más conocido como Lobster Boy), cuya vida fue lo bastante llamativa para llegar ser la inspiración del personaje retratado por Evan Peters en American Horror Story: Freak Show; desde espectáculos de variedades hasta asesinatos (incluyendo el suyo propio), pasando por maltratos a su familia.
Pero Grady Jr. además resulta un ejemplo de que el hombre cangrejo que menciona Hildreth pudo existir, aunque por supuesto, de forma mucho menos fantástica, sino que se trataría niño afectado por ectrodactilia como le ocurriera a Lobster Boy; dicha malformación congénita da a manos y pies ese aspecto propio de pinzas.
Por último, tenemos el caso de Edward Mordake. Supuestamente, un heredero de una de las familias más nobles de Inglaterra, aunque nunca reclamó el título, y se suicidó a los veintitrés años. Vivió en completa reclusión, rechazando incluso visita de familiares. Era un hombre de buenos logros, un profundo erudito y un músico con una habilidad excepcional.
Pero en la parte posterior de su cráneo se hallaba una segunda cara, esta de una hermosa chica «encantadora como un sueño, horrible como un demonio». Aunque ocupaba solo una pequeña porción del cráneo, exhibía todos los signos de inteligencia; sonreía cuando Mordake lloraba, los ojos seguían el movimiento del espectador y los labios balbuceaban sin cesar. La voz no era audible, pero Edward afirmaba que era mantenido despierto toda la noche por los odiosos susurros de su «gemela diabólica», como la llamaba, «quien nunca duerme pero me habla siempre de cosas de las que solo hablan en el infierno, ninguna imaginación puede concebir las terribles tentaciones que pone ante mí. Por alguna maldad implacable de mis antepasados, estoy unido a este demonio, por un demonio seguramente». Como último pedido, demandaría que esa faz demoníaca fuera destruída antes de su entierro, y que él fuera enterrado en un basurero, sin lápida o grabados para marcar su tumba.
Si bien Edward Mordake es una leyenda urbana decimonónica, no lo es el craniopagus parasitus, una malformación en la que en la división de embriones, uno de los fetos no se forma completamente y al pegarse a la cabeza de su gemelo solo desarrolla la cabeza. Pero esto es una malformación muy extraña, contando con solo tres casos registrados en la historia —cuatro si se considera a Pascual Piñón, «el mexicano de dos caras», aunque en su caso la segunda cara no salía de su coronilla como ocurre con los parásitos craneales—.
Susie Page tiene doce años y hace seis que vive con su abuela Bety, quien la cuida desde la muerte de su madre. Es tímida y, por culpa de las constantes mudanzas, no tiene amigos, aunque sí una odiosa enemiga que nunca deja de molestarla: Linda Paterson, la chica popular del colegio, a quien todos le temen.
Una tarde, encuentra en el altillo de su casa una misteriosa pluma mágica capaz de transformar en real todo lo que escribe con ella. Ese mismo día descubrirá también que su abuela pertenece a la antigua Hermandad de las Herederas, encargada de custodiar la pluma desde hace siglos.
A partir de allí, Susie se verá inmersa en una aventura maravillosa, donde la Luz y la Oscuridad lucharán para quedarse con la pluma.
Sin embargo, por sobre todos los peligros y aventuras, Susie deberá enfrentarse a las sombras de su pasado, a los secretos que rodean la muerte de su madre y a los misteriosos silencios de su abuela. Solo así podrá convertirse en lo que su inexplicable y confuso destino le tiene preparado...
Novela escrita, principalmente, para participar en un concurso. Desde esa ocasión, he empleado un adagio que deja claro el trabajo de todo escritor: "Escribe tres días, corrige siete". Al fin y al cabo, fue escrita en diez días...
Un médico comparte las técnicas de respiración para aquellas personas que han contraído Covid-19
Lo que vemos: un médico del Hospital de Queen compartiendo la técnica de respiración que puede ayudar a aliviar los síntomas de Covid-19. De hecho, JK Rowling ha revelado que ha tenido coronavirus y que la técnica la mantuvo fuera del hospital.
La autora de Harry Potter, de 54 años, dijo que el ejercicio de 15 minutos fue recomendado por su médico y la ayudó a recuperarse, a la vez que ha instado a sus seguidores de Twitter a ver el vídeo donde el doctor explica cómo aliviar los síntomas respiratorios.
En el clip aparece el doctor Sarfaraz Munshi, director de atención urgente, quien explica que su colega Sue Elliot, directora de enfermería, utiliza las técnicas regularmente con pacientes en la unidad de cuidados intensivos. Los estudios con pacientes con coronavirus han demostrado tener un impacto significativo en los pulmones, con los rayos X que resaltan el daño que puede causar.
Munshi explica que es vital para aquellos que tienen una infección activa asegurarse de que estén recibiendo una buena cantidad de aire en la base de sus pulmones. También alienta a las personas que no están infectadas a que lo prueben.
¿En qué consiste la técnica? Como vemos, todo que debemos hacer es, mientras estemos sentados derecho, tomar cinco respiraciones profundas y mantener cada una durante cinco segundos. En la sexta inhalación, debemos contener la respiración durante cinco segundos y toser mientras te cubres la boca con un pañuelo o similar. Debemos repetir esta secuencia dos veces.
Tras repetir la secuencia dos veces, el doctor explica que deberíamos acostarnos boca abajo sobre la cama con una almohada frente a ti y respirar profundo durante 10 minutos aproximadamente. Según explica:
Por favor recuerden, y esta es la parte más importante, acostarse en la cama por períodos prolongados sobre tu espalda cerrará las pequeñas vías respiratorias. Debes entender que la mayoría de tus pulmones están en tu espalda, no en tu frente, así que, al recostarte de espaldas, estás excavando más de las vías respiratorias más pequeñas. Esto no es bueno durante un período de infección y puede conducir a atelectasia. Esto puede conducir a una neumonía secundaria que puede empeorar tu condición mucho más, teniendo en cuenta que los pacientes que se deterioran lo hacen debido a problemas respiratorios.
Munshi publicó el video en un intento por educar a la mayor cantidad de personas posible. El vídeo cuenta con más de 1,7 millones de visitas hasta este momento.
Muchos en este foro han decidido coger los lápices y los teclados para empezar a escribir algo interesante para los demás o para sí mismos. Eso, en sí mismo, es encomiable.
Sin embargo, cuando alguien lleva bastantes años creando sus propias historias y echando mano a otros relatos tanto para su disfrute como para aprendizaje, uno acaba estableciendo una serie de conceptos muy internalizados.
Un objetivo: ¿Qué es lo que quieres mostrar al mundo? ¿Qué quieres gritarte a ti mismo? ¿Qué deseas ilustrar de forma única y personal?
Una ley: Uno puede seguir un arquetipo estilístico (la literatura noir tiene una forma de expresión muy particular, por ejemplo), o una serie de prohibiciones personales (si a alguien no le gusta el romance, puede prohibirse el escribir tales ficciones) o, sencillamente, elegir una forma específica de expresarse ("a partir de ahora, mis relatos serán puro diálogo, sin acotaciones narrativas, como que me llamo Ruflesio III, El bigotes"). La cuestión es que el autor pasa a ser fiel a unas formas que considera propias.
Una excepción: Por supuesto, nadie es tan inflexible como para mantener un objetivo toda la vida o seguir unas leyes tan tajantemente que limite su creatividad a unas pocas formas. Aquí es donde entran las excepciones.
Así pues, escritores que os consideréis veteranos, ¿cuál es vuestro objetivo? ¿Vuestra ley? ¿Y la excepción?
Mi objetivo: Quiero seguir un patrón literario similar al de la fantasía clásica. La "fantasía" es la "rotura inesperada de la realidad". No tiene que ser algo tan brusco como aparecer en un mundo diferente. Si algo que ha enseñado leer la obra de María Gripe, es que la fantasía puede ser deliciosamente sutil e integrada en nuestra vida diaria en pequeñísimos detalles que hacen de todo más delicioso de vivir. O más terrorífico si nos acercamos a la fantasía del siglo XIX. ¿Quieres hacerlo con extrañas criaturas? Siempre y cuando tenga nuestra realidad al alcance, ya sea en la narración, ya en su simbología, así sea. Tiene que haber un antes y un después de esa fantasía. Y en esa rotura, algo ha de cambiar dramáticamente, sea para bien o para mal.
Bastian regresó cambiado de Fantasía.
Y todos aquellos que vieron a Cthulhu en persona comprendieron su insignificante papel en el universo.
Mi ley: Ya no recurro tanto a la violencia. Sí, considero que el conflicto es necesario, pero reniego de la violencia para su solución. Incluso si se acaba usando ésta para resolver el problema, dejo bien claro por el camino que nunca debería haber terminado así, que hubo decenas de oportunidades de terminar la historia si alguien sencillamente se hubiera sentado, hablado y escuchado. Reniego de historias en las que la guerra es el centro de todo, como problema y como solución.
Y, al mismo nivel, no recurro al amor como fuerza que mueve las relaciones interpersonales. Me cansa que la gente pase de indiferencia a amor absoluto en el transcurso de cuatro páginas. Oh, me encanta el sexo bien narrado. No me importa que haya demostraciones de afecto. Tampoco me importa que alguien tenga a alguien favorito: eso es perfectamente natural. Sin embargo, ¿por qué hay veces que me parece que los soldados van a la guerra para ligar? No.
Existe la amistad, existe la lealtad, existe el respeto, existe la fidelidad... muchas alternativas para el tradicional romance. Pero eso sería complicado de escribir, ¿verdad?
Mi excepción: No puedo ignorar los hechos culturales, así como los hechos sociales. La guerra acabará empezando, diga lo que diga y unas personas acabarán embobadas por otras, hoy y mañana. Y cuando eso ocurre, en fin, qué le voy a hacer: voy a escribir la palabra "guerra" y la palabra "enamorados". No soy un pacifista que piensa que siempre hay alternativas al conflicto violento ni un amargado que reniega del amor.
Pero, no lo olvidemos, esto es mi excepción.
¿Cuáles son vuestros objetivos? ¿Cuáles son vuestras leyes? ¿Y vuestras excepciones?
Me han comentado en otro hilo acerca de cierta aseveración acerca de mi pequeña carrera como editor en una revista online, así que, en fin, heme aquí.
Antes de que penséis en mi como plataforma para publicaros, mucho me temo que mis tiempos como editor hace mucho que han pasado. Fue una experiencia, cierto, pero ya hace mucho que he pasado página.
Todo empezó, para los fundadores, allá en noviembre de 2009. No tengo todos los detalles, pero los creadores de la revista participaron en un concurso llamado "As de Picas" y, como suele ocurrir con muchos concursos literarios, no ganaron (o perdieron, elegid lo que sea menos traumático para vosotros). Así que, medio por despecho, medio porque querían tener una plataforma desde la que expresarse y llegar a la gente, fundaron la revista "¡No lo leas!". Como podéis imaginar, les gustaba la paradoja del nombre y, tal paradoja, me atrajo a mí, que empecé a escribir allí a partir del tercer número.
El concepto era bastante simple: la revista era gratuita (no vimos un duro en todo ese tiempo) y semanal, los escritores teníamos que escribir un capítulo / cuento por semana para ser editado y, finalmente, publicarlo.
Nada complicado, en principio.
En general, era un sistema interesante, tanto para el lector, que leía nuestras historias cual folletín, según sus gustos o según cómo se sintiera de valiente con las nuevas incorporaciones; o para el mismo escritor, que ahora tenía algo que ejercía cierta presión en sus intentos literarios. Sería bueno, sería malo, pero tener una fecha límite forzaba la imaginación.
Los escritores llegaban y se marchaban, algunos sólo deseando que les publicaran; otros echando una mano en la creación y publicidad... éramos diversos.
Y sí, yo sólo era un vulgar escritor más en el montón.
Hasta que llegó el número 47 y me anunciaron que estaban demasiado cansados para publicar otro número esa semana. Así que, como buen chico bueno que se presenta voluntario para salir a la pizarra, me ofrecí para editar el número: juntar todos los capítulos, darles un formato uniforme, colocar su portada, preparar títulos adecuadamente, montar el pdf, el swf y publicar...
...por sí solos, no son pasos complicados. Pero hacerlo con esa fecha límite, mientras que tienes que entregar tu propia historia, ocuparte de tus propios asuntos personales... uno comprende por qué a partir del número de aniversario, el número 52, se rindieron y dejaron que "otro"* se encargara de su edición.
*otro = yo
Y eso: Que desde el número 52 hasta su cierre allá por el número 220, semana tras semana, durante más de tres años, me encargué de la edición y dirección de la revista de nombre paradójico.
Encontré más autores, intenté publicitar con poco éxito, seguí publicando fielmente lo mismo que estudiaba o trabajaba, sin importar lo que ocurriera de fondo y, finalmente, yo también terminé demasiado cansado para continuar con mi deber. Entregué la antorcha a otro voluntario que, por su cuenta, remató dos números más y, finalmente, prefirieron "el formato blog".
"¡No lo leas!" nació y cayó medio en el olvido, pero fue la plataforma que me ayudó a mí y a unos cuantos más a encontrar la disciplina para escribir nuestras historias de forma consistente.
En sus páginas, se encuentra mi única novela editada profesionalmente, "Los hilos del titiritero" (y no, antes de que digáis nada, NO COMPRÉIS ESA NOVELA ONLINE; si la queréis, no paguéis a esos timadores y pedídmela a mí), junto a otras historias como el pastiche "El ahorcado"; mi pequeño experimento "Alan et Eiom"; mi obra maestra "Escuela" o esa pequeña gran aventura que fue "Dominios mancillados". Escribí alguna historia más grande, como la mensual "Iris" que nunca llegué a terminar; una traducción, "El log de Yukabacera" del genial Daniel Remar; un pequeño manga, "Alquiler de almas" con la ayuda del ínclito y genial Bluc / Nako23 con el que, más adelante y de forma independiente, guionicé "La montaña del fuego"; y un verdadero experimento que no fue mucho más allá, "Cartas desde el bosque". Incluso publiqué dos visual novels en esa única semana en la que nadie quería entregar, entre Nochebuena y Nochevieja.
Otros autores escribieron más o menos. Algunos fueron muy participativos (¡grande Yasu!), otros eran remolones (si por algo fui muy conocido fue por mi gusto por los látigos y fustas) y alguno fue un verdadero grano en el culo (no neguemos que hay algunos que, por estar en una revista, incluso si es de este bajo nivel, tienen el ego hinchado).
¿Dónde está la revista ahora? Con el paso del tiempo, las páginas mueren y ésta no es una excepción.
Sin embargo, que diera la espalda al trabajo de editor no significa que odiara aquello en lo que tanto tiempo empleé: conservé todo el registro de todas las revistas en las que participé en un archivo de MEGA.
También, con el tiempo, recopilé información de las diversas historias de la revista y publiqué un pequeño wiki. Se supone que cada uno de nosotros tendría que ocuparse de sus propias entradas pero, tristemente, muchos autores o no tenían tiempo para eso o no lo consideraban bastante interesante.
Y, si estáis lo bastante atentos a la lista de autores, es posible que encontréis a cierta autora que ha pasado por este foro:
Sorpresa: Tyess fue una de las más fieles y dedicadas autoras de nuestra pequeña revista, empezando como un desastre, pero un desastre muy dispuesto a aprender y con una disciplina que ya querría yo para mí.
Espero que os gusten las historias del archivo. No dejéis de leer:
1- Las historias de días especiales como Halloween, Navidad, el día del orgullo friki...
2- Los números de aniversario: un tomo grande para entonces, con una temática común para todos, ya fuese "what if histórico" o ciencia ficción.
3- Números redondos: Sólo hubo dos: el 100 y el 200. Pero bien que los celebramos.
4- El segundo April's fools day: Puesto que nadie quería escribir el 28 de diciembre, pasamos el día de los santos inocentes a su versión internacional. Y en la segunda iteración, nos lucimos: durante el mes previo a su publicación, empezamos una falsa guerra entre autores en Twitter, anunciando nuestra (fingida) separación en cinco revistas diferentes. Yo "fundé" mi propia revista de relatos eróticos, "La sala del dolor"... ah, qué tiempos aquellos.
Y eso, ésta es la historia. No es sencillo mantener un grupo cohesionado y, al mismo tiempo, centrado en realizar la labor. Pero se puede hacer siempre que haya alguien con un poco de personalidad y ganas de sacar el látigo a pasear.
Si queréis editar vuestra propia revista, incluso si es una con una edición tan simplona como NLL, preparaos para encarar un trabajo incesante. Es complicado, no todo el mundo quiere ayudar, os encontraréis con el ego subido de algunos y la amabilidad de otros. Como sea, no será sencillo.
Pero os quedará un lindo recuerdo para siempre ^_^
[url=https://www.wattpad.com/656367890-escuela-adendo-las-ocho-llaves][/url]He aquí mi novela "Escuela", originalmente publicada en la revista online "¡No lo leas!". Ahora sus cincuenta y ocho capítulos (y extra) descansan en Watpad para todos aquellos que quieran disfrutar de las aventuras de los magos de Remot.