El otro drama sanitario de EEUU: el precio de la insulina es ya un problema de salud pública
El elevado coste de la insulina se está cobrando vidas en Estados Unidos. El precio para un paciente de diabetes tipo I que tenga cobertura médica es de 200 a 300 dólares al mes. Sin seguro, el coste puede ser hasta cuatro veces más. En junio de 2017, por ejemplo, Alec Smith cumplió 26 años y dejó de estar bajo la cobertura del seguro médico de su madre. Intentó racionar la insulina que le quedaba, porque no podía permitirse pagar los 1.300 dólares que costaba. Menos de un mes después, el 27 de junio, moría en su casa.
En Estados Unidos, el precio de la insulina se triplicó entre 2002 y 2013, pasando de 231 a 736 dólares al año por paciente. Desde entonces el coste ha seguido aumentando. El coste de un vial de un tipo de insulina, Humalog, pasó de ser 35 dólares en 2001, a 270 en 2017. Un vial de Humulin U500, otro tipo de insulina de acción prolongada, pasó de 170 a 1400 dólares entre 1987 y 2017. ¿Cómo se explica esta subida de precio?.
La insulina es una hormona cuyo uso como medicamento para la diabetes cumple 95 años. En 1921 tres investigadores de la Universidad de Toronto, Frederick Banting, Charles Best y James Collip, consiguieron aislarla por primera vez. Sabían que el tratamiento con insulina era urgente, y querían que la gente pudiera acceder a él de manera segura y barata, pero fabricarla de manera industrial estaba fuera de sus medios.
Necesitaban que una empresa farmacéutica se encargara de su producción. Sin embargo, los tres investigadores estaban en contra de los monopolios y patentes de descubrimientos biomédicos, así que vendieron la patente de la producción de insulina a la universidad de Toronto por tan solo tres dólares, un dólar por cabeza, el equivalente a $15 hoy. De esta manera renunciaban al lucro, pero ponían su descubrimiento disponible para que las empresas pudieran fabricarlo.
La Universidad dio a su vez a las farmacéuticas el derecho a fabricar la medicación sin tener que pagar royalties. También les ofreció la posibilidad de mejorar la fórmula original y patentar las nuevas versiones que desarrollaran a partir del proceso original.
La intención era que las farmacéuticas pudieran vender la insulina para los pacientes que la necesitaran, pero que no pudieran subir los precios y la insulina fuera siempre accesible. Al principio el plan funcionó, y la insulina se distribuyó a un precio asequible. Sin embargo, con el tiempo los precios han subido y muchas prácticas empresariales utilizadas por los actuales productores de insulina se alejan de la vocación altruista y de salud pública que tenían sus investigaciones.
La primera insulina se aislaba y purificaba de páncreas de vacas y de cerdos, y era muy similar a la insulina humana, pero las impurezas que contenía podían provocar reacciones alérgicas. En los años 70 se perfeccionó el proceso para producir insulina sintética similar a la humana, mediante técnicas de biotecnología, lo que la hizo más fácil de producir, más segura... Y más barata. Aun así, desde entonces los precios han subido de manera constante, y en los últimos 20 años esta subida se ha acelerado hasta el punto de suponer un problema de salud pública.
Muchos pacientes ya no pueden permitirse el precio de un medicamento básico y necesario.
La ausencia de genéricos, un problema
Los medicamentos genéricos son alrededor del 80% del total de medicamentos que se prescriben hoy en día. Sin embargo, la insulina es un mercado de mas de 30 000 millones de dólares en el que no hay ni un sólo genérico que realmente tenga un precio asequible. ¿Por qué?.
Desde que se vendió la patente por tres dólares en 1921 se han ido creando nuevas versiones de insulina mediante avances tecnológicos. Estos avances tecnológicos se patentan, manteniendo y extendiendo la propiedad de las empresas farmacéuticas. Muchas de estas nuevas versiones han aportado ventajas como mayor pureza, más facilidad de uso, insulina de efecto retardado, menores complicaciones y bajadas de glucosa, etcétera.
El problema es que a medida que se han desarrollado nuevas versiones, las anteriores han sido sacadas del mercado y los pacientes sólo pueden comprar las nuevas. Sencillamente se dejan de fabricar. Y esto a pesar de que los expertos indican que muchas de las versiones nuevas de insulina no son significativamente mejores que las anteriores, que eran más baratas. Entonces, ¿por qué otro laboratorio cualquiera no saca un genérico de las versiones anteriores cuya patente ya ha expirado? Se hace. Pero es algo más complejo.
Para hacer un genérico no es suficiente con copiar una molécula cuya patente haya expirado y venderla sin más. Por mucho que dos moléculas parezcan idénticas, para poder sacar este medicamento al mercado hay que demostrar que lo que estás fabricando es realmente igual que el que ya existe en cuanto a dosis, biodisponibilidad, velocidad, efectos, seguridad... Esto se llama bioequivalencia. Se aplica a productos que están hechos de la misma molécula. Por ejemplo, el paracetamol genérico es bioequivalente al Gelocatl. Puedes comprar un paracetamol de marca, pero sabes que el genérico está autorizado porque tiene el mismo efecto.
Sin embargo, la insulina no es una única molécula, sino una familia de productos relacionados que ha evolucionado a partir de mejoras de las anteriores versiones, desde la original allá en 1921. Desde finales de los años 70 está producida por bacterias genéticamente modificadas, por lo que se considera un medicamento de origen biotecnológico. En estos casos no se usa el término bioequivalente, sino biosimilar.
Los medicamentos de origen biotecnológico tienen una mayor complejidad estructural y son muy sensibles a las variaciones en el proceso de fabricación. Es difícil conseguir que dos productos sean realmente biosimilares, ya que por mucho que pueda expirar una patente, los detalles del proceso de fabricación no son públicos. Puedes saber el resultado final, pero no cómo se ha hecho, y estos detalles son claves a la hora de conseguir fabricar un medicamento tan delicado.
Por si esto no fuera poco, para demostrar que tu producto es biosimilar tienes que hacer un ensayo en que compares tu formulación con la de marca. Y este proceso no es fácil. Ni barato. Además necesitas una cantidad suficiente del medicamento que ya está aprobado para dárselo a los participantes en tu estudio. Pero si las farmacéuticas eliminan la producción de su insulina cuya patente ha expirado cuando aparecen nuevas versiones... ¿Cómo accedes al producto para demostrar que el tuyo es el mismo? No puedes.
Esto es lo mismo que hizo Shikreli para evitar que la gente pudiera crear un genérico de los medicamentos que había comprado. Si no vendes tu versión, el laboratorio que quiera hacer un ensayo de bioequivalencia o biosimilitud, no tiene la materia prima para llevarlo a cabo.
Se han aprobado algunos biosimilares de insulina, pero las expectativas de reducción de precio no se han cumplido, llegando a ser el 80% del precio original. Además, las guerras de patentes entre las farmacéuticas, hacen el proceso aún más lento y costoso. Las demandas cruzadas por infracción de patentes, impiden que algunos análogos aprobados en Europa, tarden años en ser aprobados por la FDA.
También estas farmacéuticas dificultan la entrada de más actores en el mercado estadounidense. Por ejemplo, Sanofi ha demandado a otras grandes farmacéuticas como Merck para prevenir que entren en el mercado con una insulina genérica de su marca estrella Lantus.
En resumen, una farmacéutica pequeña que intente desarrollar su propio genérico se encontrará con un mercado ya muy repartido entre tres actores. Económicamente necesitará una inversión inicial muy elevada para los ensayos clínicos, y eso sin saber si va a poder obtener materias primas para los ensayos de biosimilitud. Además tendrá que enfrentarse a la maquinaria legal de protección y control de patentes de las tres farmacéuticas.
La falta de transparencia, otro problema
Las empresas farmacéuticas que venden insulina no dan información de sus costes. Solo tres empresas la fabrican en Estados Unidos: NovoNordisk, Eli Lilly y Sanofi. Nadie sabe exactamente cuánto les cuesta fabricar un vial de insulina, pero por hacer una comparación, una caja de 5 plumas de insulina rápida le cuesta al sistema nacional de salud español entre 43 y 46 euros. En Estados Unidos el coste por el mismo producto es de más de 500 dólares.
En octubre de este año los tres fabricantes de insulina han sido acusados de conspirar para aumentar el precio de sus medicamentos. Se les acusa de haber pactado precios y haberlos inflado artificialmente. Estas acusaciones no son nuevas. Ya en 1941, Eli Lilly y dos empresas más fueron acusadas de pactar precios para subir artificialmente el coste de los productos. Fueron condenadas a pagar una multa de 5.000 dólares.
En mayo de 2014, el precio de Lantus, la insulina estrella de Sanofi subió de un día para otro 16.1%. El día siguiente, el precio de Levemir, la versión de NovoNordisk, competidor directo, registró a su vez una subida de precio de 16.1%. Entre 2004 y 2016, NovoNordisk aumentó el precio de sus productos en un 380%, Eli Lilly un 380%. Sanofi un 400%. La evolución de los precios de Humalog (insulina de Eli Lilly) y Novolog (de NovoNordisk) también es sorprendente. No se trata solo de que hayan aumentado en la misma proporción, sino que hasta los saltos de precio son prácticamente idénticos entre 2000 y 2016.
La subida de precios entre 2012 y 2016 de varios productos diferentes de las tres compañías también muestra paralelismos muy acusados
En 2017, Donald Trump eligió a Alex Azar como nuevo secretario de salud. Azar había sido ya Vicsecretario de salud bajo el gobierno de George W. Bush. Pero entre 2012 y 2017 fue presidente de la división de Eli Lilly en Estados Unidos, responsable de todas las operaciones de la compañía en el país. El presidente de una farmacéutica en los años que más subió el precio de este medicamento vital, fue descrito por Trump como la persoa "en favor de mejor asistencia sanitaria y precios de medicamentos más bajos". Azar ha sido un crítico del "ObamaCare" y aboga por emplear al sector privado sanitario para arreglar los fallos del sistema.
Los fallos del sistema son muchos. Estados Unidos es el país con el mayor gasto sanitario de los países desarrollados y a la vez con la cobertura sanitaria más baja. El coste de todos los medicamentos es mucho más elevado, principalmente por la falta de regulación y transparencia, el papel de los intermediarios y el complicadísimo sistema basado en seguros privados de salud.
Los países con un sistema público de salud pueden negociar precios con las farmacéuticas en nombre de todos sus asegurados. Ser un mercado potencial de millones de clientes les da una ventaja a la hora de sentarse a negociar. En cambio en Estados Unidos cada aseguradora, y hasta cada hospital, puede estar pagando precios muy diferentes, dependiendo de su volumen de compra. Por ejemplo, hospitales urbanos tienen precios más baratos que hospitales aislados geográficamente.
También ha sido muy criticado el papel de las Pharmacy Benefit Managers, unos intermediarios cuya finalidad teórica era la de reducir el coste de los medicamentos, negociando un precio con descuento en nombre de las aseguradoras. Pero este precio negociado con descuento es secreto, y sólo se publican los precios de cara al público. Esto ha servido para que para los más de tres millones de estadounidenses sin seguro médico se vean obligados a pagar los precios oficiales que aparecen en las listas públicas, artificialmente inflados.
Estas son las prácticas por las que el fiscal de Minnesota Lori Swanson ha denunciado a las tres empresas productoras de insulina en Estados Unidos.
El 16 de noviembre, un grupo de padres se manifestaron en la sede de Sanofi, para protestar por el elevado coste de la insulina. Entre los manifestantes estaba la madre de Alec Smith, el paciente de diabetes tipo I que murió el año pasado después de no poder pagar su tratamiento. Traía con ella las cenizas de su hijo, y no era la única entre los protestantes. El edificio estaba vacío, Sanofi había dado el día libre a sus trabajadores y solo los miembros de seguridad hablaron con los manifestantes para advertirles de que estaban traspasando una propiedad privada.
10 millones de estadounidenses utilizan algún tipo de insulina, y especialmente para los que sufren diabetes tipo I, la falta de acceso a insulina es una cuestión de vida o muerte. Los intereses económicos, la propia complejidad de un producto biotecnológico y del sistema de salud de Estados Unidos, la pasividad de las instituciones y las prácticas abusivas de las compañías farmacéuticas han provocado una tormenta perfecta en la que solo pierden los de siempre.
Pero el problema no se limita a Estados Unidos. El mercado global de insulina está dominada por las mismas tres empresas. Eli Lilly, Novo Nordisk y Sanofi representan el 99% del valor total de insulina, el 96% del volumen total del mercado, y el 88% de los registros de productos a nivel global. Aunque Estados Unidos es la fuente principal de ingresos de las tres compañías, su expansión actual se está centrando en el resto de contintentes. Por ejemplo para Novo Nordisk, el 42% de su expansión viene de Africa, Asia, Medio Oriente y Oceanía, y el 37% de su crecimiento viene de América latina.
La privatización de los sistemas sanitarios favorece la posición en el mercado de las farmacéuticas a la hora de negociar precios. Si bien su labor es necesaria para producir los medicamentos que salvan millones de vidas cada año, la presión de aumentar beneficios y repartir dividendos es el motor de la especulación y la subida de precios sin control. Los intereses económicos y la influencia de los lobbies empresariales en el diseño de las políticas sanitarias son problemas que afectan directamente a la salud pública.
La mejor manera de garantizar el acceso a servicios sanitarios y medicamentos vitales es impedir este tipo de prácticas y tener mecanismos de transparencia accesibles a los ciudadanos. Y sanidad pública.
El malestar psicológico de Juan es apreciable, pero a sus cuarenta años ya tiene mucho recorrido y domina sus miedos mejor que nunca. Tiene una mujer estupenda con la que se casó y pronto tendrá un hijo. Son felices. Aunque un poco nervioso esta ya que nunca había tenido un hijo Juan. su mujer se acerca y le da un beso en la mejilla izquierda en la que tiene la peca Juan, justo debajo del ojo. El tiempo pasa y los médicos dicen que el embarazo esta bien no hay problemas de ni ningún tipo. Llego el momento Matilda tuvo su hijo en el hospital. Hubo una complicación a la hora del parto y es que después de unas siete horas empujando el niño no salía estaban a punto de hacerle cesaría, pero al final salió. El médico le corto el cordón umbilical. Se lo quedo mirando fijamente y le vio un lunar debajo del ojo derecho con forma de lagrima. El medico dijo que nunca había visto algo así pero no le dio importancia. A los cinco años este crio empezó a destrozar sus juguetes sin razón alguna. Incluso le sacaba la cabeza del cuerpo a un muñeco y se lo tiraba a su padre de mala manera. Juan no sabe qué hacer con él hasta está pensando en llevarlo a un psicólogo.
Un día llega de trabajar Juan y solo quiere descansar, pero después de llamar a su mujer que no le había cogido el teléfono sospechaba que algo pasaba. No le contestaba nadie. Cada vez esta mas preocupado y nervioso. De pequeño Juan tuvo muchas pesadillas con cuerpos decapitados, la persona que los decapitaba tenía un lunar con forma de lagrima como su hijo. Miro por todas las habitaciones y no veía a nadie. Hasta que oyó una risa inocente pero que sonaba muy maligna. Juan se pone de los nervios, pero se dice a si mismo tengo que averiguar que esta pasando. La risa venia de la cocina. Rápidamente se dirige hacia allí, pero con miedo. La puerta está entre abierta. Juan traga saliva lentamente y se dispone a abrir la puerta totalmente. Y entonces vio el horror. Su mujer decapitada con el cuerpo en el suelo y la cabeza en la mano izquierda de su hijo. Entonces este le tira la cabeza de su mujer a el pero no se inmuta Juan, esta tan impactado que no sabe ni como procesar lo que esta viendo. Se cae al suelo de rodillas. El sonido al golpear el suelo es fuerte. Pero no duele como le esta doliendo el alma a Juan. su hijo Zeus ha matado a su propia madre con tan solo cinco años de edad.
Zeus – Ahora te toca a ti papa.
Juan - pero ¿qué has hecho hijo mío?
Zeus – Solo estoy jugando.
Juan – No me gusta nada este juego.
Zeus coge un cuchillo que esta en el suelo lleno de sangre y lo chupa como si disfrutara pasando su lengua por la sangre. Juan sale corriendo de allí. Llama a un psiquiátrico de la ciudad. Les dice que su hijo esta fatal que a matado su propia madre. Cuando cuelga ahí estaba detrás suyo mirándolo fijamente y con el cuchillo. Juan se escapa y casi es herido de una puñalada en la pierna, pero lo consigue esquivar. Juan sale de casa. Zeus también. Juan esta cansado se para agotado y respirando como si le faltara el aire. Entonces el crio aprovecha y se le tira a la pierna y le pega un mordisco. El grito de su padre es tan fuerte que los vecinos se asoman. Llega la ambulancia cogen al crio y se lo llevan al psiquiátrico mientras el padre dice gritando: “llévenselo, por favor, es la encarnación de satanás”. Nunca mas su padre supo de su hijo ni su hijo de su padre. Pero una cosa esta clara Juan no lo va a echar en falta desde luego.
He terminado hace poco La Edad Oscura, que es la primera entrega de la saga El trono de Rime. Está ambientada en Ombur y consta de 594 páginas donde conviven, en un mundo medieval, meiks, targos y silfos con elfos, orcos, enanos y algunas otras especies que conocerán (conoceréis) si la leen (leéis).
Tiene varias tramas paralelas, siendo la principal (o, mejor dicho, la "más principal", porque todas son relevantes) la que protagonizan Florian, un adolescente de 14 años, y sus dos hermanas menores, Perla y Celeste. Ellos, acompañados por otros dos chicos y varios personajes muy "singulares", se enteran de que en un pasado lejano, en una época horrible a la que llamaron "la Edad Oscura", hubo un malvado rey brujo que dominó todo el mundo conocido.
Curiosos, emprenden la búsqueda de algún manuscrito donde se hable de ellos, pero no encuentran ninguno. Es como si alguien hubiese intervenido la historia de Ombur para borrar de ella toda mención tanto de la época como del hechicero.
Pero los manuscritos existen, ocultos donde nadie sospecha, aunque encontrarlos pondrá a los hermanos y a sus compañeros en peligro mortal.
Pueden (podéis) bajar la portada, los mapas, el prólogo, los doce primeros capítulos y el Apéndice 1 (que es la descripción de Ombur) en eltronoderime.blogspot.com. Están en dos versiones: español latinoamericano y español de España.
Cordiales saludos y me cuentan (me contáis) que les (os) parecen.
Hace poco he terminado de jugar la segunda temporada de The Walking Dead de Telltale Games; antes de ponerme con esa serie, había jugado a la única que hay de Game of Thrones.
Y mientras jugaba a GOT de Telltale empecé a pensar en el asunto del título; pero antes una aclaración, digo historia paralela y no historia coral porque, aunque hasta cierto punto tiene características de una obra coral (como se verá cuando comente algo más sobre ambos juegos), al tener un creador distinto, y reducirse la participación de los personajes de la obra madre casi a cameos, prefiero tenerlo como una categoría aparte; tampoco voy a llamarlo universo compartido porque, aunque se trata de eso, en un universo compartido dos obras podrían ser paralelas o no (siendo secuelas, protosecuelas o incluso no tener más relación que el lugar donde ocurren).
Ahora sí, entrando en materia, me gusta la idea de poder usar ambos juegos para abrir debate porque, por una parte, salvando las distancias, las obras madres no difieren tanto (dirigidas a adultos, con personajes grises, con escenas de tortura, violación, incesto...), aunque por supuesto tienen grandes diferencias como que en The Walking Dead sí tenemos un protagonista como tal, pero creo que vale para el caso; por el otro, los juegos tienen unas mecánicas similares pero en el de TWD hay momentos en los que la acción se reduce al mínimo por limitarse a las acciones más típicas de las aventuras gráficas clásicas (coge este objeto, úsalo en este lugar para conseguir este otro objeto, usa ese segundo objeto para hacer otra cosa...), cosa que no ocurre tanto con GOT, en parte debido a que este es una historia coral (coral en sí misma, no con respecto a la obra original) y tras un rato avanzando con un personaje, como ocurre en la serie, la escena cambia a otro distinto.
Antes de que me olvide, por lógica, no voy a considerar los problemas propios del medio: que haya múltiples escojas hace que no haya un final propiamente dicho, la personalidad de los personajes va a depender de lo que decida el jugador (y si bien podría tomar un tipo de respuestas que impliquen un tipo de personalidad concreta, podría aburrirse y probar a cambiar totalmente la manera de actuar del personaje)...
Pues bien, de primeras hay un punto esencial por el cual TWD resulta una buena historia y GOT no (por supuesto con respecto a sus obras originales): TWD no es una historia épica sobre librar al mundo de la plaga de caminantes sino de sobrevivir, por tanto mientras Rick y compañía van avanzando su propia historia, los personajes del juego pueden avanzar la suya sin que se vean afectados por los eventos de la primera. Son historias que no se solapan (aunque tengamos cameos de personajes del cómic en el juego).
Con GOT la cosa va completamente distinta: Vemos la participación de personajes de la serie (porque el juego se basa en la serie más que en las novelas), como Margaery, Tyrion o Jon, y algunos eventos de la serie afectan al transcurrir de la aventura (el juego empieza en la Boda Roja, más adelante vemos la Boda Púrpura...); aquí empiezan dos problemas, por un lado ambas historias se tratan de relatos épicos (en el caso de los juegos tiene dos tramas principales, la lucha de la casa protagonista, los Forrester contra sus rivales por generaciones, los Whitehill y el viaje de Gared, un escudero del Lord de la casa al comienzo del juego, hacia el norte para proteger algo llamado North Grove), pero que se ven solpados porque tienen lugar al mismo tiempo.
Por tanto (obviando que se ha quedado sin un final como tal por no tener más que una temporada), cuando llegamos al final del último capítulo y hemos acabado la serie de HBO, sabemos como va a ir la cosa, en el mejor de los casos, la casa protagonista, los Forrester, va a ayudar en eventos como la Batalla de los Bastardos o incluso las batallas de la última temporada, pero no hay mención de ellos ni de sus propias historias, porque no son canon (y aunque TWD tampoco, tal y como está hecha la historia, podría pasar por canon). Por tanto al final, juegas sabiendo cómo van a ir las cosas y que tu lucha no tiene la menor importancia en la gran historia.
Tal vez de haberse tratado de una serie sobre aventureros de Essos, o situada en el pasado (incluso uno reciente como el de la rebelión de Robert), o simplemente una historia de como una casa intenta sobrevivir después de ser diezmada en la Boda Roja por apoyar a los Stark (quitando toda la historia de Gared en el norte), podría haber funcionado.
Con respecto a las protosecuelas, el caso de TWD, es que el juego empieza justo al comienzo del Apocalipsis zombie, mientras que en los cómics y la serie empieza más adelante (bueno, a medias, porque empieza antes que ocurra pero Rick acaba en coma por un tiro y despierta cuando ya está todo lleno de caminantes); así puedo meterlo en el tema y aprovechar para comentar un problema similar que ocurre en historias de este tipo: por ejemplo Top 10 de Alan Moore (cómic que recomiendo a quien disfrute de los superhéroes) , tiene una protosecuela llamada Top 10: The Forty-Niners, que aunque es también bastante buena, se juega en ella con un detalle sobre el protagonista durante toda la narración, cosa que no tiene sentido porque es algo que se ha desvelado en la obra original. Un caso distinto es el de Fenris, el elfo, cuarto título de la serie Crónicas de la Torre de Laura Gallego, que tras leer las tres primeras novelas (que todo sea dicho no valen la pena), al llegar el momento de ponerme con esta, simplemente no había ningún interés en saber cómo el personaje llega a la situación con la que lo encontramos en la primera novela, aunque aparentemente, igual que la secuela de la primera novela, esto fue una petición de los fans...
En definitiva, y por hacer un resumen: Considero que una historia paralela va a resultar en una obra mala (a nivel de historia, más allá de que si cualitativamente hablando resulta en una gran obra) cuando acaba solapada con su obra madre y, principalmente, si es un spin-off que inventa una historia completamente nueva que entra en conflicto con el canon de la obra original; para el caso de protosecuelas, además de lo mismo que puede ocurrir con una historia paralela, también está que pretenda mantener el misterio sobre algo ya desvelado en la obra ya publicada y, sobre todo, que se base en contarnos algo que no es interesante en realidad.
A su vez, lo que considero que es una buena obra paralela es la que no se solapa con su obra original, pero aún así tiene una historia interesante; con las protosecuelas casi lo mismo: que la historia que cuente tenga un verdadero interés con respecto a la obra original.
Y ya, llegados a este punto: ¿Qué requisitos consideráis necesarios para que una obra sea una buena o mala historia paralela y/o protosecuela?, ¿algún ejemplo que podáis dar de alguna de ellas?
No pregunto acerca de obras propias porque siendo los creadores es fácil hacer una historia de cualquiera de los tipos que he contado aquí que no caiga en los errores que señalo; sin embargo, si queréis comentar acerca de obras propias perfecto.
P.D.: No he mencionado las secuelas porque, aunque pueden caer en problemas similares, en principio no deberían solaparse de ninguna manera con la obra original.
Probablemente este no sea el peor rescate de helicópteros de todos los tiempos, pero es suficiente para que una persona considere si no sería preferible morir por la exposición en una montaña del desierto, una muerte lenta bajo un sol implacable. El escenario es Piestewa Peak, un pico en las montañas de Phoenix, en, bueno, Phoenix. Los bomberos recibieron la llamada para ayudar a una excursionista de 74 años que había sufrido una lesión en la montaña el martes por la mañana. Según un informe de FOX 10 Phoenix, los bomberos determinaron que “la mejor acción” sería llevar a la mujer a un centro del área, que en este caso aparentemente requería atarla a una camilla que cuelga de la parte inferior de un helicóptero y remolcarla fuera de allí. Ocurre que no salió según lo planeado, o la forma en que planean las cosas en Phoenix está diseñada para desalentar a cualquiera a escalar montañas dentro de los límites de la ciudad nunca más.
El violento giro experimentado con la pobre mujer se produjo por la turbulencia del aire del rotor del helicóptero, y no por los rescatistas que ataban la cuerda directamente al rotor como una forma de castigo sádico. Por muy terrible que fuera la lesión de la mujer, el rescate fue peor.
Un programa tanto para los que aman, como para los que comienzan a gustar de las palabras.
Se habla de libros, autores, cine, directores, teatro, figuras, ortografía y de conceptos que vayan saliendo sobre la marcha.
El encanto del programa son las anécdotas que se cuentan alrededor de dichas palabras, es decir, puede que una palabra parezca en primer momento muy común o sin mayor gracia, pero cuando los conductores cuentan cómo llegó a tener ese significado que porta, cobra otras dimensiones. Porque además esta exploración etimológica nos lleva a la forma en que veían el mundo quienes crearon o modificaron ciertos ritos. Y hay historia.
Con la historia la anécdota... y las anécdotas pueden darnos ideas.
Este es uno de esos programas que contienen pocos visuales, así que viene perfecto como podcast a la hora del trabajo, del transporte, del ejercicio, etc. Esta dividido en temporadas, se emite aquí en México por el canal 22 los sábados por si gustan la transmisión diferida en una hora.
Saludos.
Esta aplicación de Google puede transcribir en tiempo real todo lo que se escucha, incluso sonidos no verbales
Google tiene decenas de aplicaciones. Pero además de las más conocidas, también dispone de algunas muy especializadas que en ocasiones funcionan realmente bien. Es el caso de Live Transcribe o Transcripción instantánea en español, una aplicación basada en un trabajo presentado hace tres meses y que ahora ya está disponible para descargar en cualquier móvil con Android 5.0 Lollipop o superior.
¿Para qué sirve Transcripción instantánea? Como su nombre indica, tenemos una aplicación de reconocimiento de voz que permite transcribir de manera casi instantánea todo lo que vaya escuchando el móvil. La hemos podido probar y lo cierto es que funciona increíblemente bien. No hará falta hablar de manera pausada ya que está enfocada en transcribir conversaciones.
Una app de accesibilidad para personas sordas disponible para todo el mundo
El proyecto de Google está enfocado en la accesibilidad y es que con Transcripción instantánea las personas sordas tienen una herramienta muy potente para poder entender a las personas de su alrededor que no conozcan el lenguaje de signos.
Si con Lookout teníamos una aplicación para personas ciegas, con la de hoy se enfoca en las personas sordas. Eso sí, Google explica que cualquier persona puede utilizarla de manera totalmente gratuita.
El mecanismo de uso es muy sencillo. Abrimos la aplicación y nada más hablar ya nos detectará y mostrará en pantalla el texto. Un texto que desde los ajustes de la aplicación podremos ampliar de tamaño. La potencia es que funciona de manera rápida y además Google ha logrado evitar que el ruido de fondo afecte en gran parte a la detección de las palabras.
Este reconocimiento del sonido de fondo es parte central de la aplicación. Ya que con los algoritmos no solo consiguen mejorar el reconocimiento de la voz, sino también poder etiquetar en pantalla qué se está escuchando de fondo, sea música, tos o por ejemplo ladridos de un perro.
Es decir, Transcripción instantánea es capaz de reconocer sonidos no verbales y mostrarlos en pantalla para que la persona también sepa lo que se escucha de fondo y la intensidad de estos sonidos.
La aplicación de Google funciona con más de 70 idiomas y permite intercambiar rápidamente entre dos de ellos. Las transcripciones de las conversaciones se almacenan en el dispositivo hasta un máximo de tres días. Sin embargo, en caso que queramos utilizar ese texto lo podremos hacer fácilmente ya que dispone de una herramienta de copiar y pegar.
Misiva de Vaxios de la Casa Palántida, emisario de Kentyr a Partax, de la Casa Palántida, dinasta de Kentyr:
Bienhallado y bendecido seas por los dioses, tío mío.
Bien sé que no me he prodigado en mis misivas desde que partimos de la ciudad de Yebjesia, pero varios asuntos me han demorado en mis deberes. Afortunadamente, mis quehaceres me han permitido un rato de asueto para escribir a mis parientes, a quiénes tanto hecho de menos.
Vine aquí a Sarpolis como emisario de nuestra pequeña isla ante la corte de los Emperadores Arrámidas, Divina Dinastía Gobernante de las Cuatro Esquinas del Universo y Luz de la Sabiduría y la Verdad, y para serviros a vos en ella, oh alabado tío.
Cuanto se dice y se escucha de esta gran ciudad es poco con la realidad que he contemplado. Cierto es lo que dicen, que Sarpolis es la Ciudad rutilante del Gran Río, la Joya del Mundo, la Ciudad de los Emperadores, la Ciudad de los Mil Dioses, la de los Mil Placeres, y también la Ciudad Impía y la Depravada; el Pasmo del Mundo. Todo eso y mucho más es Sarpolis, la capital del Imperio de los Arrámidas, la Dinastía Divina que gobierna todo el orbe; es una ciudad de mil caras, de mil peligros y mil muertes. Una ciudad rica, inmensa y exuberante.
Para demostrar que mis palabras no son mera palabrería vana e inocua, te describiré con todo lujo de detalles esta ciudad en la que llevo poco más de un mes.
Sarpolis es una gran ciudad con una planta circular, situada en el delta del Gran Río que desemboca en el Mar Interior. Se halla rodeada por una región bien regada por los diferentes canales de regadío que han creado los campesinos en torno al río, de dónde se sacan abundantes frutos y cultivos. Además es abastecida por nueve grandes acueductos que le suministran toda el agua que necesita, y cuyos pilares sirven como lugar de asiento de chabolas y chozas para emigrantes recientes.
Su actual muralla es impresionante, toda construida en el más sólido granito, y muestra que, en el improbable caso de que alguien la asediara, le harían falta máquinas de asedio cuatro veces mayores que las normales.
La inmensa ciudad, que tiene más de dos millones de habitantes, venidos de todos los rincones del imperio, se divide en ocho barrios; el Puerto, la Fosa, el Sagrario, los Jardines, el Risco, la Ciudad Prohibida, las Piedras, y la Ciudad de los Muertos, que es la inmensa necrópolis de la urbe. Los sarpolitanos mencionan irónicamente un noveno barrio, al que llaman el Inframundo, que son las cloacas de la ciudad, donde también vive la gente sin recursos.
Describiré a Sarpolis basándome en lo que he visto en el tiempo que llevo aquí.
Tanto si se viaja desde el mar como si se hace a través de tierra, lo primero que se ve de Sarpolis es su cielo, un horizonte cubierto de magnos edificios, dominado por inmensos zigurats, cúpulas polícromas y altos minaretes, tal parece como si un bosque de piedra, mármol y azulejos se hubiera materializado en el mundo.
En mi caso, al primer lugar que llegué fue al Puerto, el inmenso barrio portuario de la magna urbe. Lo primero que destaca del Puerto, aparte de su permanente olor a pescado putrefacto, son las fortalezas de granito que lo guardan, llamadas respectivamente la Muela, el Colmillo y el Yunque, levantadas sobre islotes a la entrada de la bahía y unidas a través de cadenas, pueden cerrar los muelles a cualquier flota enemiga que se atreva a desafiar el poderío imperial. También destaca sobremanera, el Gran Faro, una inmensa torre de piedra caliza fortificada, decorada con estatuas de delfines de bronce, sobre la cual hay siempre encendido una gran fogata que ilumina toda la bahía como señal para los navíos en la noche. Pero el edificio más memorable del Puerto, es el gigantesco edificio circular del Almirantazgo, una magnífica construcción en mármol dorado, donde atracan las galeras de la Flota Imperial del Mar Interior.
El Puerto es un barrio poco recomendable, ya que en él hay innumerables ladrones, casas de juego y muchos prostitutos y prostitutas, ya sean esclavos o pobres desgraciados que deben pagar alguna deuda de juego. Es por ello, oh venerable tío, que no me detuve en ese lugar, evitando así las viles tentaciones del juego, que tanto daño hacen a la bolsa de los hombres.
El siguiente barrio se halla al norte del Puerto, y se llama la Fosa. Su nombre proviene tanto de su situación en el llano, como a que a él van a parar todos los sumideros y canales de las cloacas para verter al mar dándole un olor a fosa común. Es un barrio populoso y de mala fama, y es considerado como los bajos fondos de la ciudad. En el viven tanto gente pobre como delincuentes de todas las calañas. Mas también es sitio de múltiples posadas que alojan tanto a los viajeros fatigados como a auténticos ejércitos de prostitutas y prostitutos que viven de los viajeros y comerciantes. Es aquí donde decidí instalarme, buscando un lugar barato y limpio para evitar dispendios excesivos, pues ya sabes cuánto aborrezco el lujo. Así pues he decidido alojarme en un lugar que se llama La Maroma Ardiente, un lugar respetable donde se alojan personas muy discretas dedicadas a misteriosos negocios privados que se celebran casi siempre de noche; y cuya cocina tiene un buen surtido de carne fresca, lo cual es sorprendente ya que cerca de la posada no he visto almacenes ni establos de ganado; de hecho, exceptuando un depósito de cadáveres de convictos ejecutados, la posada se yergue prácticamente sola en su manzana rodeada de escombros.
Al oeste de la Fosa se halla el barrio de los Jardines, así llamado por las zonas ajardinadas que contiene. En él se halla el fabuloso Gran Bazar, dónde se puede comprar toda clase de exóticos productos, desde aves fénix, hasta esclavos de todos los colores y sexos posibles. Es un gran edificio de tres pisos de altura, con varias cúpulas recubiertas de lapislázuli, y que sirve tanto como mercado, como almacén y posada de caravanas. También en este barrio se hallan los legendarios Grandes Baños, un edificio de pórfido rojo de planta cuadrangular, que contiene baños calientes y fríos, así como varios gimnasios; es un lugar admirable arquitectónicamente, pero muy pecaminoso, ya que en dicho lugar se prostituyen hombres y mujeres de todas las edades, aparte del hecho de su cara entrada, es por eso que lo he evitado para no tentar contra mi integridad, oh respetado tío.
Un último edificio bien conocido por los viajeros es el Jardín de Uglur que en realidad es un inmenso templo-jardín en honor a Uglur, el Dios Loco. El recinto es de planta rectangular y rodeado por una larga verja plateada, y en su interior hay jardines y pabellones discretamente situados. Tristemente, lo que dicen los sabios y viajeros es cierto, el Jardín es famoso por contratar hieródulos, sus siervos sagrados, que son hombres y mujeres de singular belleza, además de seres humanos de sexualidad indeterminada, que prestan todo tipo de placeres a los visitantes del Jardín. Aunque no lo he visitado, se cuenta que allí, tumbados sobre camas de seda y cojines de plumas, rodeados de simios aullantes y libidinosos, y grandes serpientes medio drogadas, se pueden conseguir todos los placeres que se puedan soñar; desde orgías en grupo, danzas eróticas con serpientes o con simios, hasta sexo acuático con pulpos amaestrados, y todo ello entre los vapores alucinógenos de los Polvos de Unicornio, una droga alucinógena que los sacerdotes de Uglur usan para permitir a los devotos la comunión directa con el dios. Todo esto me lo han contado, ya que he evitado entrar en semejante antro de depravación inmoral que consume tanto dinero como decencia, oh alabado tío.
Los Jardines también poseen renombrados monumentos artísticos, como la Columna de los Lanceros Solares o la Columna de la Mano Lunar, grandiosas columnas de basalto que tienen grabados hechos famosos de la Historia como la resistencia de los Lanceros Solares a la Doble Oscuridad, o la intervención del Dios de la Luna contra los Hermanos Negros del Caos; o la tumba del fundador de la ciudad, el mítico héroe Sar, cuyo inmenso Mausoleo cuadrangular contiene bellos frisos policromados narrando sus aventuras, desde su lucha contra los hombres-mono de las Selvas Pardas hasta su aventura contra las brujas del Yermo.
Al este de la Fosa se halla el barrio del Risco, morada de las clases altas de la urbe. Los palacios aquí son extremadamente lujosos, hasta los muros que los rodean son de mármol. En esta zona son más numerosos los minaretes, ya que es en ellos donde los poderosos suelen pasar sus noches con sus amigos o amigas más íntimos, celebrando fiestas que acaban degenerando en horripilantes orgías aullantes que me abstendré de comentar, ya que rehusé acudir a todas las que me invitaron por decencia y moralidad, y por respeto a nuestro venerable apellido, tío amado.
Al norte de la Fosa, hacia el centro de la ciudad, se halla el Sagrario, el barrio de los templos, dominado por los inmensos zigurats que han hecho famosa a la ciudad. Aquí puede contemplarse el gran zigurat dorado y plateado del Dios Supremo, con el Gran Gong de Platino sobre el altar principal, el zigurat rojo de la Diosa del Fuego, el verde de la Diosa de la Tierra, el azul celeste de la Diosa del Aire o el azul oscuro de la Diosa del Agua. También aparecen bellamente decorados los zigurats de las Diosas Gemelas. En este barrio se hallan también la Capilla del Dios Viajante. Y es que los sarpolitanos son tremendamente religiosos y adoran a todo tipo de dioses, desde el depravado culto al Simio Enano hasta el proscrito culto a la Doble Oscuridad, cuyo nombre no debe ser pronunciado. También en esta zona tienen sus viviendas los sacerdotes, y hay varios monasterios de diferentes cultos religiosos y filosóficos, desde los Dementes Babeantes que alcanzan el éxtasis mediante la orgía sexual, hasta los Devotos de la Carne que practican el canibalismo ritual.
En el límite oriental del Sagrario, se hallan los Recintos de los Juegos Sagrados, con el Gran Hipódromo o el Gran Estadio, dos magníficos edificios construidos en mármol y pórfido, en los que se celebran cada dos años los Juegos Sagrados en honor de los dioses, y donde compiten atletas de todos los rincones del mundo. Estos juegos serían un espectáculo edificante de esfuerzo, disciplina y tesón, si no fuera por la depravada norma establecida por los primeros emperadores de que todos los atletas deben participar desnudos para evitar introducir armas en secreto en el recinto. Así, estos juegos han degenerado en un espectáculo infame donde hombres y mujeres sin pudor ni vergüenza, compiten entre sí sin más vestimenta que el aire que les rodea; azuzando así los bajos instintos de los espectadores que van a contemplar más un espectáculo que satisfaga sus libidinosos deseos que una sana competición atlética.
Al lado del Sagrario, un poco más al oeste se halla el barrio de las Piedras, llamado así por los antiquísimos monumentos que datan de los primeros tiempos de la ciudad. Aquí se encuentra el templo de la Piedra Negra, un lugar ominoso construido en pórfido y azabache, donde se halla la mítica piedra caída de los cielos que era adorada por seres pre-humanos antes de la llegada de los primeros hombres a la ciudad; el templo siempre permanece cerrado, pero se dice que en él se practican cultos degenerados y pervertidos por los gritos que se escuchan por la noche en dicho lugar. Al menos eso me han dicho, ya que sabes que yo soy virtuoso y evito los lugares impíos, oh amado tío.
También en este lugar pueden visitarse la Gran Biblioteca, un edificio de mármol policromado con más de mil columnas de obsidiana, que posee cientos de miles de libros de todos los saberes conocidos, desde astrología a alquimia, o la vil necromancia. Pero quizás el lugar más llamativo sea el zoco de Mahalk-Ghul, una grandiosa plaza de baldosas amarillas, donde pueden hallarse todo tipo de artículos interesantes, sobre todo drogas alquímicas, desde el legendario Polvo de Unicornio, pasando por las Escamas de Basilisco o los psicodélicos Humos Multicolor que pueden volver loco a cualquier hombre o mujer sobre la faz del planeta. Es lo que me han dicho los comerciantes y quienes conocen el lugar, ya que yo me he abstenido de malgastar dinero en esas sustancias infames, pues detesto semejantes vilezas, como bien sabes, oh alabado tío mío.
Al este del Sagrario, y sobre una laguna interior se halla la Ciudad Prohibida, el barrio de los Emperadores, al que sólo se puede acceder mediante la invitación de los príncipes Arrámidas. Es uno de los lugares más impresionantes de la ciudad; situado en medio de una laguna y rodeado de una ciclópea muralla de color púrpura, esta Ciudad Prohibida consiste en un gran jardín, con todo tipo de flora y fauna exótica de todos los rincones del imperio, en el que hay varios pabellones y palacios de bella factura coronados por cúpulas enjoyadas de tantos colores como el arcoíris, y cuyos suelos están recubiertos de mármol de todos los colores posibles de imaginar. En este lugar moran los innumerables príncipes Arrámidas, ya que debido a la poligamia de la dinastía el número de hombres y mujeres de sangre real es elevadísimo; lo más sorprendente es que no sólo los príncipes tienen derecho a un harén particular, sino que cada princesa también tiene uno propio. Con lo cual podéis imaginar que con la cantidad de concubinos, concubinas, sirvientes varios y guardias imperiales, esta zona es muy populosa y bulliciosa. Además de ser escenario de todo tipo de orgías gastronómicas y sensuales que practican los miembros de la dinastía imperial; así me ha sido contado, venerable tío, ya que yo he logrado evitar participar en tales inmoralidades, a pesar de las insistentes invitaciones de las primas gemelas del Emperador.
Al nordeste de la ciudad se halla el último sector, la Ciudad de los Muertos. Este lugar es una inmensa necrópolis formada por mastabas, pirámides, panteones y todo tipo de tumbas subterráneas. A pesar de ser el lugar de reposo de los muertos de la ciudad, en este lugar también hay vida. Aquí viven los Guardianes de los Muertos, un grupo de hombres y mujeres al servicio de los difuntos y del Triple Dios de los Muertos; pero también es lugar de reunión de ladrones y asesinos para planear sus crímenes, y lugar de refugio para fugitivos de cualquier delito. También en este lugar existen hombres y mujeres que comercian con su cuerpo y que evitan así pagar alojamiento en otros lugares. Es un lugar lóbrego y tétrico, cubierto de jardines silenciosos y tumbas ominosas.
La ciudad es cruzada en toda su extensión por el Gran Rio, que cruza el Gran Desierto Interior en toda su extensión, y que corre por la ciudad encerrado en canales bellamente diseñados con puentes de mármol y muros de jade. Por este río suelen llegar las galeras multicolor de los Peregrinos de los Cinco Dioses a celebrar el festival del Retorno de la Primavera, un infame espectáculo consistente en navegar río abajo hasta el mar, y a través de la ciudad, a bordo de estas galeras, tripuladas por peregrinos y peregrinas totalmente desnudos y cubiertos de aceites corporales que ofrecen sus favores a todo aquel que llegue nadando a los navíos, dónde le obsequian con todo tipo de bebidas alcohólicas además de con sus cuerpos. Por supuesto he evitado semejante celebración inmoral para evitar siquiera ser tentado por la visión de alguno de esos inmundos navíos de perversión.
Por último no puedo dejar de mencionar el Inframundo, el mundo subterráneo de Sarpolis. Como bien es conocido, una de las grandes maravillas de la ciudad es la Gran Cloaca que sirve como sistema de evacuación de desperdicios de la urbe, y al que van a parar todos los sumideros de los barrios. Debido al crecimiento de la ciudad y al número de sus habitantes, se han añadido tantas cloacas, sumideros y desagües que bajo la ciudad existe un auténtico laberinto, poblado por ratas, caimanes y algún que otro basilisco, y también por personas. Sus habitantes son gentes sin recursos ni lugar donde malvivir, y que moran en esas profundidades, también se hallan en esos sitios contrabandistas, prófugos, caníbales y asesinos. Además en esas profundidades se practican delitos prohibidos como luchas a muerte entre hombres o mujeres, venta de carne humana o prácticas necrománticas. Todos estos relatos que me han contado los sarpolitanos son tan espeluznantes que no sé si creerlos o no, porque he evitado acercarme a esos sitios infames que atentan contra mi dignidad.
Nada más he de contarte por ahora, y aún espero a ser recibido ante el Emperador para cumplir la misión que me has encomendado. Te remitiré esta misiva en cuanto pueda por vía marítima, en el primer bajel que parta hacia nuestra amada isla, Kentyr la Bella.
Tu devoto sobrino que te quiere, te ama y te respeta
Vaxios
PD: He de comunicarte que ando corto de dinero, por razones que ignoro perdí gran parte de mis fondos durante el viaje, quizás en alguna escala o por un acto de brujería. En cualquier caso os rogaría que me enviaseis más fondos para financiar mi estancia aquí, ya que a pesar de mis comedidos gastos, de mi férrea moral y de mi austeridad, a duras penas me sostengo.
Una vez más, me despido de ti, o amado y sabio tío a quién tanto respeto y adoro.
Despertó. No fue un despertar lento ni agradable, sino más bien como un repentino golpe en su mente; se despertó con una angustia asfixiante y envuelta en sudor.
Se quedó quieta en medio de las sábanas fucsia de su camarote escuchando el runrún de las conducciones eléctricas y el estruendoso sonido de los motores iónicos.
“Levántate” pensó, “estás despierta así que muévete”. Se puso en pie lentamente y se dirigió hacia el cubil que hacía de retrete. No sobrepasaba el metro cuadrado, pero aún así era suficiente para cumplir su función.
Maldijo en voz baja cuando tropezó con un recipiente de plástico cerámico totalmente vacío de comida. No se acordaba de haberse traído la cena al camarote, debía de haber bebido más licor de plátano gasificado de la cuenta.
Cuando un recio martilleo golpeó las sienes de su cabeza supo que tenía razón, había bebido demasiado licor de plátano.
Las luces titilaban con un color verde putrefacto iluminando las paredes de un color amarillo enfermizo. Es lo que pasa con los camarotes baratos, no puedes esperar lujos, se dijo mientras vomitaba el licor que aún quedaba en su estómago.
“¿Y cuándo has conocido algo parecido al lujo?” se dijo sarcástica mientras el agua tibia le recorría su cuerpo.
“Sal de esta ratonera, tienes un trabajo que hacer” le dijo su mente, “siempre alerta, no te relajes ahora” pensó. Se había convertido en su mantra desde que abandonase el lugar dónde había nacido.
Salió de su camarote para recorrer los atestados pasillos de la nave. Se movía entre la masa humana que conformaban los pasajeros, se rozaba con ellos, se arrastraba entre ellos, sentía su calor, olía su olor, hasta sentía su sudor viscoso, como una babosa en medio de una colonia de sus congéneres.
Como todos los cargueros interestelares, la Ocaso Estelar era un lugar atestado de todas las especies y subespecies humanas, sobre todo si se hacía la ruta de las Híades, porque la Ocaso Estelar se dirigía al planeta Sangir-Lah, el Planeta Paraíso, el Mundo de Ensueño, donde toda redención y toda sensación son posibles.
Por eso todos los pasajeros del Ocaso Estelar tenían sus propósitos, sus motivos para hacer este viaje en una nave atestada; desde los devotos del Cristo-Buda Renacido que se dirigían hacia el Monasterio de la Sublimación Mental, los psíquicos que buscaban la quietud mental en los Liceos de los Metafísicos Corticales, los peregrinos mazdeo-islámicos en ruta hacia la Nueva Medina en busca de iluminación espiritual, los azules homo anfibia del planeta Poseidón que venían a comulgar con los Mares Primigenios del planeta, los cyborgs que buscaban la comunión definitiva con las máquinas a través del Gran Nexo Neuro-Electrónico del Nuevo Amanecer, los Adictos a la Doctrina Sensualista que buscaban todo tipo de sensaciones en las Moradas de los Sentidos, hasta los homo plantae, los humanos fotosintéticos de piel verde provenientes del planeta jardín Gaia que venían a visitar los fabulosos Bosques Vivientes. Todos hacían esta ruta buscando algo o por alguna razón.
Y ella también, también tenía un propósito, tenía un motivo; tenía que matar a alguien. Era lo que daba sentido a su vida, para eso la habían creado, para eso habían modificado su ADN cuando aún era un mero cigoto, mejorar su código genético y hacerla superior a un ser humano normal, suponiendo que aún existiera algún ser humano normal.
Pero como suele pasar, todos los planes creados por los seres humanos acaban mal, porque la perfección no existe. Logró escapar, aunque tuviera que mancharse las manos de sangre. Y ahora huía, eludía a sus perseguidores. Se escondía entre los trillones de seres humanos que habitaban la Cosmópolis, entre las masas anónimas que vivían en los mundos, colonias y naves colmena de la Humanidad, dispersas por el abismo sideral que hay entre las estrellas. Y para esconderse también necesitaba vivir, y lo hacía haciendo lo mejor que sabía, aquello para que la habían creado, infiltrarse, espiar, matar, “siempre alerta, no te relajes ahora” repitió su mantra interno.
Pasó su mano sobre su cabello azul plateado, un color adecuado para pasar desapercibida, era el color de moda entre las jóvenes de los Sectores Exteriores. Así nadie se fijaba en ella, una chica no muy alta, muy joven, con un simple mono marrón y amarillo; nada destacable entre las miles de mujeres que viajaban desde los Sectores Exteriores en busca de mejores oportunidades, dispuestas a trabajar en lo que fuera, huyendo de una vida de pobreza y tedio. Es lo que ella buscaba, era tan fácil engañar a los seres humanos cuando se les mostraba lo que querían ver, y aún más fácil engañar a las máquinas, incluso a los Grandes Cerebros Electrónicos que controlaban la Cosmo-Red que conectaba las bases de datos de más de diez mil mundos entre sí. Era tan fácil crear identidades falsas, falsos archivos, datos, imágenes, falsos recuerdos con los que engañar a aquellos que comprobaban identidades. Podían pasar décadas hasta que se descubrían los errores, o las faltas de concordancia en los archivos.
Tras recorrer un atestado corredor en medio de un río de carne humana, y bajar en un ascensor enlatada con decenas de personas, por fin llegó a las salas comunales de la nave.
Si los pasillos le parecieron atestados, las zonas comunales parecían una inmensa colmena humana. Mucha gente, muchos ojos, muchos oídos atentos, “siempre alerta, no te relajes ahora” se dijo. Su vida se resumía en una tensión permanente, debía de vigilar su entorno y a quienes la rodeaban, si se confiaba estaba muerta.
Las salas comunales del Ocaso Estelar incluían los comedores, las salas recreativas, las salas sociales, y demás entornos donde practicar actividades en grupo. Se supone que servían para relajar las tensiones entre los pasajeros, aunque en medio de aquella masa humana había que hacer concesiones y tener pocos pudores.
Era complicado convivir con tantas culturas y subculturas en tan pequeño espacio, no todos compartían los mismos parámetros culturales. Los humanos fotosintéticos necesitaban toda su piel descubierta para llevar a cabo su metabolismo, así que se movían por las zonas comunales y los pasillos sin prácticamente nada de ropa, simplemente la justa para ocultar sus zonas erógenas ante las otras especies humanas. No podía decirse lo mismo de los humanos anfibios, que tenían que tener su piel permanentemente en remojo y por lo tanto recorrían la nave permanentemente húmedos y totalmente mojados, incluso carecían del pudor para evitar hacer sus necesidades públicamente y en cualquier sitio.
Tampoco era fácil convivir con los marcianos, acostumbrados a su clima, los entornos estándar les resultaban excesivamente calurosos así que no llevaban ropa alguna sobre su cuerpo excepto las joyas de metal con que se cubrían, y que excitaban la codicia de humanos de otros planetas con menos recursos minerales; aún así todavía no se había producido robo alguno, los turbios ojos ambarinos de los marcianos disuadían a cualquiera. Aunque los peores eran los humanos de Venus, estos seres de piel amarillenta y moteada eran criaturas acostumbradas a bañarse en aceite de glicerina y a mantener relaciones sexuales públicamente y sin ningún tipo de pudor ante el horror del resto de seres humanos de la nave.
No era de extrañar que la tensión se palpase y que por cualquier nimiedad estallaran conflictos que obligaban al personal de seguridad de la nave a intervenir continuamente.
Buscó un lugar donde sentarse y lo halló prontamente, una mesa ocupada por una pareja marciana, una familia mazdeo-islámica, y tres parejas de humanos de piel verde. Todos con sus contenedores de plástico cerámico de comida. Así que buscó un dispensario y tras pedir su contenedor, se sentó en la mesa a comer con fruición el puré sintético de proteínas y aminoácidos que se servía en la nave, y cuyo sabor sólo podía describirse como una mezcla de vómito y estiércol fermentado.
Mientras comía captaba conversaciones aquí y allá, era una costumbre que le habían inculcado, tenía que atender a su entorno, “siempre alerta, no te relajes nunca”; la mayoría de ellas giraban a temas de poco interés para ella, las discusiones entre los distintos grupos de presión del Senado de la Cosmópolis, las tensiones internas entre los diferentes miembros del Triunvirato Estelar y como afectarían a las tareas de gobierno, las maniobras realizadas en varios sectores por las naves del Cuerpo Expedicionario, o la presión de la Guardia Estelar sobre el tráfico de órganos de bioingeniería que llevaban a cabo los contrabandistas de las Pléyades.
Otras eran aún más fantásticas, entidades alienígenas en las nebulosas de Delta Omicron, criaturas interdimensionales que devoraban naves en el hiperespacio, o las famosas naves fantasma que aparecían de vez en cuando en las rutas de navegación secundarias.
Noticias lejanas, rumores medio susurrados, cotilleos típicos de viajeros estelares que tratan de matar el tiempo y de impresionar a sus compañeros de viaje. Cosas de poca entidad, de poco peligro para ella.
Mientras escuchaba no dejaba de buscar su objetivo. Llevaba rondándole desde hacía dos semanas y casi nunca lo perdía de vista. Era imposible perderle en la nave, no había muchos hermafroditas de Febo a bordo del Ocaso Estelar, su piel azul celeste y su aspecto andrógino los delataban a ojos vista. No sabía por qué razón habían puesto precio a su cabeza, ni le importaba, sólo quería concluir el encargo y abandonar aquella identidad que asumía.
Tardó en verle en medio de tanta gente. Se levantó y se acercó a él, llevaba trabando amistad con él desde que había fingido toparse con él en uno de los pasillos de la nave. Trabando amistad y seduciéndolo, lo que no era difícil con uno de los habitantes del planeta Febo. De todos era sabido que eran seres arrogantes, siempre dispuestos a mostrarse como criaturas importantes, ricas y poderosas ante otras especies humanas. Y por supuesto siempre actuando como depredadores sexuales agresivamente exuberantes.
- Bienhallada seas, Yftía. Mis ojos te echaban de menos desde ayer- la saludó con su untuoso y relamido estilo de conversación.
Ella simplemente sonrió, confiando en que lo tomase como un gesto de que estaba llevándola hacia dónde él quería.
- Pareces perdida hoy- continuó.
- Simplemente aturdida, dentro de dos días llegaremos a Sangir-Lah, y los rumores de los pasajeros me han perturbado. No sé si continuar mí viaje hacia Tau Ceti o no.
- Bah- exclamó despectivamente- simples rumores de criaturas simples. Lo que pasa en la ruta de Tau Ceti es un problema técnico nada más. Nada tiene que ver con seres extrahumanos ni entidades multidimensionales que sólo existen en las mentes supersticiosas y perturbadas de los viajeros del espacio. Llevó viajando por las rutas interestelares desde hace 21 años y nunca he asistido a los prodigios espantosos de los que blasona la gente.
Ella asintió dándole la razón. Estaba impaciente por acabar la cháchara y llevarlo a algún sitio privado, donde no hubiera testigos incómodos que pudieran dar la alarma o impedir que cumpliera el encargo. Así que simplemente se limitó a sonreírle y a mirarle mientras comía el engrudo que tenía por comida.
- Estaba pensando- dijo mientras pasaba su lengua por los labios para incitarle- que podría pasar algo de tiempo en tú camarote; el mío está en una zona bastante mala. Tuve que ahorrar gastos, y eso significa que comparto pasillo con gente… ¿cómo decirlo?, poco agradable y muy excitable. ¿Sería posible?
No era un engaño en realidad. Ciertamente las zonas más baratas de la nave eran refugio de gentes que buscaban mejorar sus vidas de cualquier manera, o que huían de delitos más o menos graves.
En seguida supo que había dado en el blanco.
- ¿Cómo negarme a una súplica tan urgente por parte de alguien perdido y asustado?; la verdad es que estas naves son horrendas, compartir entorno con semejante chusma asustaría y agotaría a cualquiera. Afortunadamente, a los de mi especie nos temen lo suficiente como para evitar provocarnos.
Ya estaba acostumbrada a su fanfarronería así que se limitó a volver a sonreírle.
- Entonces, creo que debería ir a por algunas de mis cosas, ¿no crees?
- Por supuesto, por supuesto- respondió él- te esperaré aquí. Más no tardéis, ardo en deseos de mostraros los bellos objetos que guardo en mi camarote y que no muestro públicamente por no excitar la codicia de la chusma infamante que viaja en esta nave.
Ella ya sabía que si ardía en deseos era de otro tipo, pero de eso se trataba, de hacerles bajar la guardia, de darles confianza, así sería más fácil. “Si no ven venir el golpe, todo es más limpio” se recordó. Era una de las primeras cosas que había aprendido en su trabajo.
Se despidió de él y retornó a su camarote. El viaje se hizo menos breve, por la excitación de completar su objetivo, supuso. Era una sensación a la que estaba acostumbrada, pero no debía dejar que las prisas la dominaran, podían provocar que fallara el golpe, y no podía permitírselo, “siempre alerta, no te relajes ahora” se repitió.
Avanzaba más deprisa por los pasillos, aún así se vio ralentizada por las personas que atestaban su ruta, tuvo que esquivar a una pareja venusiana que realizaba el acto sexual en mitad del pasillo, y a un par de marcianos que jugaban al pentajedrez con una pareja de habitantes de la Tierra.
Sólo cogió un par de cosas, las imprescindibles para hacerle creer que pasaría el resto del viaje con él. Lo importante ya lo llevaba sobre ella. Las pistolas de agujas eran la mejor arma para estos menesteres. Realizadas en hueso humano, no alertaban a casi ningún escáner de seguridad actual; y sus agujas biodegradables portaban una neurotoxina que la hacía imperceptible a los análisis médicos estándar. Además eran desmontables, con lo cual uno podía llevarlas en cualquier parte de su cuerpo. Eran el arma perfecta.
Regresó a través de pasillos saturados de humanidad en movimiento. Aún seguía allí esperándola, temía que se hubiera cansado de esperarla, aquellas criaturas eran tan veleidosas.
Él sonrió tranquilizadoramente mientras la acompañaba a su camarote. Pasaron a través de un par de áreas comunales, varias piscinas climatizadas y cruzaron el pequeño jardín recreativo de la nave. Siempre dirigiéndose hacia la sección de la proa, la zona más agradable y cara, con los camarotes más alejados de los motores y los ruidos que generaban.
Aún así, los pasillos y salas seguían atestados de múltiples especímenes humanos que iban y venían, para alguien no acostumbrado a verlos iban y venían de forma anárquica y sin sentido, pero para alguien que había pasado semanas a bordo de la nave, aquel caos tenía su sentido.
En un momento, mientras caminaban por un angosto pasillo, él resbaló al pisar algunos excrementos dejados por algún anfibio humano. Tras dedicar algunos espeluznantes insultos al autor de aquella decoración orgánica, se volvió sonriéndole para pedirle disculpas, y continuaron su camino por aquella zona.
Llegaron a su camarote, un apartamento lujosamente decorado con todo tipo de comodidades, desde tapices holográficos de las lunas de Saturno hasta plantas florales de la Vieja Tierra. Todo diseñado para crear un entorno cómodo y relajante para el pasajero, siempre que pudiera pagarlo claro.
-Ponte cómoda- le dijo con una expresión bobalicona en su cara.
Ella se sentó en el mullido diván de seda iridiscente procedente de las colonias de Centauri, que exhalaba exóticos perfumes cuando alguien se sentaba sobre él. Mientras su anfitrión ponía en marcha el generador neuro-armónico que se puso a reproducir una relajante música de órganos y tambores venusianos.
Se desnudaron lentamente, mirándose a los ojos con pasión. Mientras, al fondo del camarote, se calentaba la bañera de glicerina perfumada neuro-estimulante.
Él la llevo de la mano hasta la bañera, y se sumergieron suavemente en ella. Los vahos perfumados que salían de allí casi la asfixiaron. A continuación apagó las luces, probablemente para añadir más excitación al momento.
Ella sonrió, era un error, él no sabía que debido a sus modificaciones genéticas, sus ojos podían ver perfectamente en el espectro infrarrojo, permitiéndole ver perfectamente en entornos poco iluminados.
Mientras la besaba por todo el torso, ella se estiró sus brazos hasta la cabeza, fingiendo quitarse lo que parecía un prendedor.
En realidad era la pequeña pistola de agujas.
“Sólo un poco más” se dijo. Siempre esperaba a que estuvieran distraídos, relajados, así no verían venir el golpe, así no intentarían huir ni evitarlo.
Se quitó el prendedor y sus cabellos cayeron desordenados sobre sus hombros, él seguía besándola y acariciándola, casi con paroxismo orgásmico.
- Te adoro, te adoro, pequeña Yftía- susurraba casi en un gemido inaudible.
Ella le acariciaba los hombros y el cuello metódicamente, planeando el golpe, “siempre alerta, no te relajes ahora” se repitió.
Él seguía gimiendo mientras le besaba los pechos, ella empezó a contonearse cobre él, al principio lentamente y después frenéticamente. En ese momento, él alzó su cabeza hacia arriba y cerró los ojos en una expresión de sublime placer.
Ella bajó sus manos, las puso en torno a su cuello, notaba los latidos de su yugular.