He aquí otro relato de Ciencia Ficción que escribí...
LA SOMBRA PEGAJOSA
La espesa neblina cubrió todo al ras del suelo. Él estaba aterrado… ¡Aquella sombra lo estaba persiguiendo! La soledad de la noche y las calles vacías no le dieron seguridad alguna… Al voltear, vio horrorizado cómo la sombra pegajosa se le vino encima, como un pulpo, y lo empezó a envolver. ¡No pudo escapar! ¡Ya era demasiado tarde!...
Andrew caminaba por las calles vacías y solitarias. Hacía frío y una espesa neblina lo rodeaba. Apresuró sus pasos para llegar pronto a su casa, pues la medianoche ya estaba muy cerca. Una ráfaga luminosa cruzó el horizonte rompiendo la negrura del cielo. De pronto un fuerte destello iluminó por unos instantes la lejanía y se escuchó una explosión. Muy intrigado ante ése hecho tan extraño, caminó calle tras calle hacia el punto donde había caído lo que al parecer era un meteorito. Sus pasos resonaron en el pavimento, rompiendo el silencio de la noche, donde ni un alma se podía ver en las cercanías. Salió por la última calle de la ciudad y ante él estaba un espeso bosque. A lo lejos se divisaba un leve resplandor, entre los grandes matorrales y los árboles. Sigilosamente Andrew se fue acercando hasta un claro del bosque y en el ambiente había un raro olor a un tipo de combustible que no alcanzó a definir.
Lo que vio lo dejó pasmado. Una nave ovoidal había caído y yacía semienterrada entre el pasto. ¡Era un OVNI que se había accidentado y su centro brillaba con una luz ocre que parpadeaba! No habían rastros de seres extraterrestres cerca de ahí y todo se encontraba envuelto en un misterioso silencio… Se quedó por unos momentos inmóvil, observando cómo la luz ocre se fue apagando lentamente. La bruma siguió envolviendo el ambiente y solo la Luna alumbraba aquel lugar. Con el rabillo del ojo percibió un movimiento que lo hizo voltear rápidamente. No había nada, solo las sombras de los matorrales y de los árboles que lo rodeaban. De pronto notó otro movimiento, ahora a su derecha. Volteó y tampoco vio nada. Solo sombras y la neblina que se movía lentamente. Su corazón latió aceleradamente y su cuerpo se puso muy alerta. Un escalofrío recorrió su columna vertebral y todos los vellos de su piel se le erizaron. ‘Algo’ negro que estaba en el suelo se movió y esto le hizo dar un salto… ¡Solo vio su propia sombra! Andrew comprendió que tenía los nervios alterados por todo lo que estaba viviendo. Decidió alejarse del lugar.
Pensaba regresar al día siguiente, ya con calma y con algunos amigos para ver al OVNI que se había estrellado. Caminó hacia la entrada de la ciudad y con el rabillo del ojo notó que ‘alguien’ lo estaba siguiendo. Apresuró sus pasos y pronto llegó a las calles solitarias y cubiertas de niebla. De reojo alcanzó a ver que lo que se deslizaba atrás de él, al parecer era… ¡Su propia sombra! ¡Eso era algo ridículo, inconcebible, pero real! ¡Su sombra, o lo que él creía que lo era, lo empezó a acosar y amenazaba con alcanzarlo! No había nadie a quien pedirle ayuda… Comenzó a correr y la sombra lo siguió más rápido. Su corazón estaba a punto de salírsele del pecho por el pavor que sentía. La sombra, como si fuera algo líquido y pegajoso, empezó a envolverle los talones y las pantorrillas. Esa sensación viscosa y fría le hizo pegar un grito. Al voltear, vio horrorizado cómo la sombra pegajosa se hizo muy grande y se le vino encima, como un enorme pulpo, y lo empezó a envolver. ¡No pudo escapar! ¡Ya era demasiado tarde! Aquella sombra lo envolvió completamente, de pies a cabeza, y lo empezó a disolver. Lo había tragado y el cuerpo material de Andrew se convirtió en una pasta pegajosa, un líquido negro, semejante a la sombra que lo había devorado.
Lo curioso era que él no murió ahí mismo… ¡Seguía vivo y totalmente consciente! En realidad la supuesta ‘sombra’ no era tal. Se trataba de un ser extraterrestre proveniente de la nave que se había estrellado. Su misión era crear seres idénticos a él para así conquistar la Tierra. Para ello necesitaba alcanzar, envolver y ‘tragarse’ a seres humanos como Andrew, para alterar su metabolismo biológico y convertirlos en sombras pegajosas. ¡Andrew ya era uno de ellos! La sombra se lo llevó a lo más espeso del bosque. En estos momentos se encuentra acechando entre los árboles, los matorrales, y la niebla… ¡Está esperando a algún desprevenido que se acerque al lugar para seguirlo, para perseguirlo, y finalmente para ‘tragarlo’, y de esta manera convertirlo en otro miembro más de la Gran Invasión Alienígena!...
Me encanta escribir breves relatos de Ciencia Ficción. Este es el primero que subo al Foro. Espero que les guste...
EL PAR DE ESMERALDAS
“¡Usted tiene qué encontrar ese par de esmeraldas, ya que de no ser así, mi padre nunca va a nacer, y por lo tanto yo no tendré razón de ser! ¡Si usted no encuentra las gemas, profesor, me disolveré en el tiempo y de mí no quedará ni el recuerdo!”…
El profesor Anthony Austin dormía plácidamente en su cama cuando lo despertó el insistente sonar del timbre de la puerta. Muy molesto se levantó. Se había desvelado hasta las 4 de la mañana por tratar de perfeccionar una máquina que él mismo inventó, y por culpa de una persona inoportuna que estaba llamando, ya no pudo descansar hasta las 12 como se lo había propuesto. Se asomó por la ventana del balcón y vio a un joven como de 20 años de edad quien le suplicó que bajara pues tenía algo importante qué decirle. Parecía muy nervioso.
Ya estando juntos le dijo que se llamaba Bernard, y que venía del año del 2063. Una fuerza o energía lo había transportado al pasado, hasta el 2019. Asombrado, el profesor Anthony recordó que anoche había estado probando su Disociador Molecular Cuántico, una máquina con la que pretendía viajar hacia el pasado o al futuro, pero todavía no estaba perfeccionada. El caso era que había programado su Disociador para que transportara una moneda de medio dólar al año 2063 y la moneda había desaparecido. Esto se lo contó a Bernard, quien sonrió perplejo, a la vez que sacaba de su bolsillo la moneda que tenía el año del 2019 y se la entregó al profesor. — ¡Ahora entiendo! –-Dijo Anthony— ¡Cuando volví a activar la máquina para regresar la moneda al pasado, tú la recogiste y en ese momento viniste junto con ella!... ¡Pero no entiendo por qué no te materializaste en el laboratorio! Bernard asintió con la cabeza y comentó: — Por alguna razón extraña aparecí en su patio trasero y me quedé ahí confuso hasta que amaneció. Los Registros Akáshicos que son una memoria universal de la existencia, un espacio multidimensional donde se archivan todas las experiencias del alma, son los que me trajeron aquí.
El muchacho prosiguió: — Mire, profesor, le diré algo muy difícil de entender, algo que ni yo lo comprendo... A pesar de que vengo del 2063 tengo altas probabilidades de no nacer… ¡A menos que usted encuentre las dos esmeraldas! Anthony se quedó con la boca abierta y dijo: — ¿Las dos esmeraldas? ¡No entiendo…! — Si, las dos esmeraldas. ¡Tiene qué encontrar ese par de gemas verdes, ya que de no ser así, mi padre nunca va a nacer y por lo tanto yo no tendré razón de ser!... ¡Si usted no las halla, me disolveré en el tiempo y de mí no quedará ni el recuerdo! ¡Encuéntrelas!... No puedo quedarme más tiempo en el 2019, ya que como en el futuro no he nacido hasta que usted tenga las gemas, tengo qué volver al Plano Etéreo. ¡Por favor, transpórteme al 2063 con su máquina! El profesor Anthony transportó a Bernard al futuro con el Disociador Molecular Cuántico. Ahora tenía qué resolver el enigma de las dos esmeraldas.
Pasaron los días y por más vueltas que le daba a éste asunto, no pudo encontrar una respuesta al problema. Muy agobiado, salió a la calle a caminar para despejar un poco su aturdido cerebro. Se encontraba sentado en la banca de un parque y en ese momento pasó a su lado una muchacha muy bonita. Ella cayó al suelo al pisar una grieta y se torció el pie. Anthony la ayudó a levantarse y a sentarse en la banca. Él comenzó a darle masaje con mucha delicadeza en su pie desnudo y ella le dijo ‘Gracias’. Sus miradas se encontraron y en ese momento él sintió como una descarga eléctrica al ver sus ojos… ¡Sus hermosos ojos verdes! Sintió que su alma pendía de un hilo, ya que ese par de ojos parecían gemas… ¡Parecían dos esmeraldas finas y refulgentes! Tenían un brillo especial, y en ese momento recordó las palabras de Bernard: “¡Usted tiene qué encontrar ese par de esmeraldas, ya que de no ser así, mi padre nunca va a nacer, y por lo tanto yo no tendré razón de ser! ¡Si usted no encuentra las gemas, profesor, me disolveré en el tiempo y de mí no quedará ni el recuerdo!”… Sintió como que una venda cayó de sus ojos. El chico con el que había hablado días antes y que venía del futuro era nada menos que… ¡Su nieto! Las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar…
El padre de Bernard era su hijo, y ese hijo no nacerá si él no se casa… ¡Con la chica de los ojos de esmeraldas! La muchacha se llamaba Brittany. A partir de aquel encuentro, ella y el profesor Anthony iniciaron una linda amistad que con el tiempo fue fructificando, y pronto los dos dieron paso al amor. Se casaron a los seis meses de ese primer encuentro. Dos meses después, estando ya acostados en su recámara Brittany le comentó que estaba embarazada. Esa noche fue de dulces sueños para la pareja. Ella soñó con el bebé más sano del mundo y Anthony vio en sus sueños a Bernard quien lo abrazaba con lágrimas en los ojos, a la vez que le decía: “Gracias, abuelo”…
Existen más de 1.700 millones páginas webs en el mundo y la mayoría están muertas
El tiempo es el peor enemigo del hombre (una palabra: arrugas). No obstante, al parecer, tampoco es muy amable con las páginas web. Existen aproximadamente 1.700 millones de páginas webs en existencia, aunque la mayoría están inactivas.
De acuerdo con datos de Internet Live Stats, Internet ha crecido de forma exponencial desde 1992, cuando solo había alrededor de 10 páginas web. Para ponerlo en perspectiva, hubo 2.4 millones en 1998 y 17.1 millones en 2000. La primera vez que la cantidad de webs llegó a mil millones fue en 2014. Pero aunque la cantidad de webs haya crecido, con el tiempo la mayoría se han convertido en zombis.
Según Internet Live Stats, de las 1.700 millones de páginas webs en Internet hoy en día, solo alrededor de 200 millones están activas. En otras palabras, el 88.24% de Internet está muerto.
En realidad, los números no sorprenden. ¿Quién recuerda haber tenido un blog o una web propia? (¿Lo borraste?) Hubo una época en la cual estaba de moda hacer webs en los colegios, institutos y universidades, y esto solo ha sido en los últimos años. Demos gracias a buscadores como Google que se dedican a buscar las webs interesantes y activas entre todas las abandonadas.
Mientras a ti te dejan en visto, abuela de 83 años consigue 50 citas en Tinder
Una abuelita de 83 años de nombre Hattie Retroage abrió su cuenta en Tinder y ha logrado tener sexo casual con más de 50 hombres
Hattie es una excelente conversadora y así conquista a los jóvenes.
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No sé a los demás, pero esto de ligar a medida que pasan los años se vuelve una pesadilla. Tal vez sea porque hemos madurado lo suficiente o quizá se debe a que simplemente no estamos tan dispuestos a soportar actitudes que ya no nos gustan.
Posiblemente (aunque no queramos admitirlo) nos hemos vuelto torpes e inseguros. Por eso no es raro que existan tantas aplicaciones para ligar o buscar sexo ocasional, lo triste viene cuando te das cuenta que ahí afuera hay muchos incapacitados emocionales con los que no puedes conectar como te gustaría, ni para una cosa, ni para la otra.
Pero qué ocurre cuando mezclas tecnología con personas adultas, personas que bien o mal aprendieron a tener mejores relaciones personales que nosotros, los millenials inseguros que preferimos la pantalla a la interacción real.
Pues ocurre magia. Resulta que una abuelita de 83 años abrió su cuenta en Tinder y ha logrado llevarse a la cama a poco más de 50 hombres, todos más jóvenes que ella y eso no es todo, la mujer se ha vuelto una amiga muy cercana de varios de ellos.
Hattie Retroage se concibe así misma como una mujer sexualmente activa y una chica ‘caliente’ a la que le gusta tener encuentros sexuales con jóvenes de cualquier edad, pues, según declaró en una entrevista, vivió 25 años a lado de un hombre que jamás supo hacerla feliz.
Luego de divorciarse Hattie publicó un anunció en el periódico buscando un amante joven y estable que quisiera tener una vida llena de pasión y aventura, y lo consiguió, varios hombres llamaron a la puerta.
Pero ahora con 83 años había que actualizarse y Tinder parecía una gran opción para conocer hombres. Ella publicó su perfil y los hombres no tardaron en llegar… el éxito, según Retroage, se debe a que es una excelente conversadora y a que básicamente sabe ‘más de genitales masculinos que cualquier urólogo".
Esta abuelita, además confesó, que siempre hace caso a su instinto, pues sí hay algo de química o algo que detone su excitación, ella lleva a su cita a su departamento para darle los mejores orgasmos de su vida.
Me gustaría que me dieran una opinión sobre el primer capítulo/borrador de mi primera novela.
Solo habían sobrevivido ellos, llevaban ya la mayor parte del día explorando lo alrededores de aquel avión que les había llevado a la ruina. El aparato había quedado completamente destrozado, las alas se encontraban separadas del cuerpo metálico y completamente destrozadas. En el interior apenas pudieron encontrar algunos paquetes de agua embotellada y pequeños snacks que ayudarían a aguantar el hambre como mucho un par de días.
—Yo creo que ya no hay nada más que nos sirva—. dijo Zohan, uno de los supervivientes. De pelo corto y en punta y con un cuerpo trabajado por el gimnasio
—La mayoría de los pasajeros han acabado completamente destrozados, te lo juro que aun no entiendo como hemos salido nosotros completamente ilesos—. Dijo Frank, un chico de pelo corto y ojos almendrados, seguía llevando la ropa con la que partió en el viaje: una camiseta corta roja y unos pantalones vaqueros de tamaño reducido.
Del cuerpo del avión surgieron dos figuras más, la de un chico de pelo lacio recogido en coleta junto con una chica rubia de pelo corto.
—Nada de nada—dijo Tom dando un suspiro. Él era otro de los que había sobrevivido y también amigo Frank y Zohan, de hecho, todos eran ya amigos de antes.
La chica que le seguía era la única que parecía estar entre ellos, su pelo rubio estaba acompañado por una pequeña cara de rasgos suaves junto con unos ojos azules que recordaban al mismo océano que les rodeaba.
—deberíamos hacer algo con los que han fallecido —. Dijo Dasha, la única chica que se encontraba en el grupo y que de hecho era la novia de Zohan. —he contado como unos veinticuatro muertos, pero seguro que debe haber alguno más.
—Vamos a ir recogiendo los cuerpos como podamos y los vamos apilando —dijo Frank—. y ya vemos cómo podemos enterrarlos.
Los otros tres supervivientes afirmaron con un gesto de cabeza. Fueron recogiendo los cuerpos que se encontraban alrededor de los escombros del avión, algunos todavía se encontraban completos, pero otros ya no parecían ni cuerpos humanos, incluso había algún pequeño cuerpo de niño.
A las pocas horas ya estaban todos los cuerpos apilados en aquella orilla de la isla, donde se había producido el siniestro, de hecho, apenas se habían movido de ese perímetro, preferían intentar encontrar suministros dentro del avión que irse a explorar la isla que parecía tener un tamaño bastante considerable.
Frank se quedó durante unos instantes mirando la cantidad de cadáveres que ahora cubría la orilla, estaba compuesta de una arena blanca y limpia que les recordaba a las islas paradisiacas que veía en la televisión, pero esto no tenía nada de paradisiaco. Se encontraban en una isla que no tenían ni idea de cuál era y además no sabían si era desierta o si había algún tipo de civilización viviendo en estas tierras, eran preguntas que inquietaban a todo el grupo, pero sobre todo a Frank que se sentía en parte culpable por lo ocurrido.
Dasha, Zohan y Tom abrieron algunas bolsas de snacks para poder comer algo, ya el sol estaba por caer y apenas habían comido nada por el shock de la situación.
—Frank no te rayes más y come un poco anda —le dijo Zohan apoyándole la mano en su hombro—. Seguro que ya habrán dado la alerta del accidente y mañana o pasado mañana como mucho vendrán a rescatarnos.
Frank le devolvió una sonrisa, pero realmente no creía que fueran a venir mañana o pasado, de hecho, no creía ni que fueran a venir a rescatarlos, tenía esa sensación y en parte le hacía sentir incómodo y confundido, él no quería quedarse viviendo en una isla el resto de su vida y menos sabiendo que ya no podría ver a su familia.
—¿Nos dará la comida para aguantar al menos dos días más? —le pregunto Frank.
—Yo diría que más o menos si, por suerte ninguno de nosotros tiene necesidad de consumir grandes cantidades de comida.
—bueno en eso tienes razón —dijo Frank sonriéndole.
Dasha y Tom se acercaron a ellos, llevaban cada uno algunas mantas que al parecer habían podido rescatar del avión.
—Yo no sé si hará frio por la noche chicos, pero por lo menos tenemos para taparnos con estas mantas –les dijo Dasha, con carita de preocupación—. Tom y yo hemos pensado que sería mejor pasar la noche dentro del avión que, aunque este destrozado va a ser mejor que nada.
Tom afirmó con la cabeza.
—Yo he encontrado un par de móviles que todavía funcionaban, pero aquí no hay nada de cobertura –dijo Tom, sacando de una mochila un par de móviles.
—Pues nada… igual está bien que los conservemos que nunca se sabe—dijo Zohan—. Y lo de dormir dentro del avión me parece bien Dasha, no me hacía mucha ilusión tener que dormir en la arena —le esbozó una sonrisa.
Zohan en el fondo sabía que Dasha estaba ocultando sus verdaderos sentimientos, ella siempre había sido una chica muy pesimista y estaba demostrando demasiado optimismo por su parte y aún no habían pasado siquiera una noche en la isla. Tampoco quería presionarla y preguntarle de verdad como se sentía, todos estaban asustados en cierta medida, pero él seguía teniendo la esperanza de que tarde o temprano vendrían a rescatarlos, las autoridades no iban a pasar por alto un accidente de avión o al menos eso quería creer.
Las estrellas se acabaron fundiendo con la negrura del cielo, se veía con gran claridad la cantidad de estrellas que componían el cielo esa noche, inmensas y llenas de luz y a la vez dando sensación de soledad.
Los chicos fueron a lo que quedaba del avión y se acurrucaron como pudieron, Dasha se encontraba durmiendo encima de las piernas de Zohan y Tom y Frank se encontraban algo apartados de la butaca de los tortolitos.
Frank se asomó por la ventana para echar un vistazo al cielo y enseguida un torrente de pensamientos le inundaron la cabeza, ¿De verdad Zohan tenía razón en que los rescatarían? ¿Habría más gente viviendo en la isla? ¿Podrían ser hostiles?
Las preguntas se repitieron en bucle dentro de la cabeza de Frank que al final acabaron por inducirlo al sueño. Por otra parte, Tom se encontraba mirando uno de los móviles que todavía funcionaba, no tenia patrón de seguridad así que pudo ver a quien pertenecía, las fotos eran de un hombre de unos treinta años y en algunas fotos aparecía con una pequeña niña que no llegaría ni a los siete años, en otras fotos también aparecía una mujer junto a ellos dos.
Tom, al ver esas fotos sintió una punzada en su corazón, el pensar que ahora esa familia ya nunca volvería a estar completa, y como él otros tantos que habían fallecido y dejado a todas sus familias atrás.
Para toda la eternidad.
Los primeros rayos de sol ya comenzaban a colarse por cualquier grieta del avión y comenzaban a molestar en los ojos de Frank, decidió que ya era momento de levantarse y así hizo, se dio cuenta de que ninguno de los demás de encontraban dentro del destartalado avión así que salió a ver dónde estaban.
Los tres se encontraban bañándose en la orilla de la playa: Zohan se encontraba jugando con Dasha a lanzarse salpicaduras de agua y Tom iba a su bola como siempre, se encontraba de espaldas flotando en el agua.
Frank al verlos así por un pequeño instante se le olvido el contexto de la situación, pero enseguida volvió a la realidad.
«Pasarán los años y seguiré sin entender como este tío puede ser tan optimista», pensó Frank.
Frank se fue a acercando a la orilla y se quedó allí mirándolos, se había quitado los zapatos y calcetines que había llevado desde ayer, aunque realmente los llevaba desde antes de partir del viaje así que vio buena opción deshacerse un rato de ellos. El agua estaba tibia, pero Frank sentía una gran frescura cuando envolvía sus pies
—Vente con nosotros anda! —dijo Zohan, alzando las dos manos—. El agua está buena y así de paso nos limpiamos un poco, ¿verdad Tom?
Zohan se acercó a Tom e hizo que se zambullera por completo.
—Creo que me vendrá bien refrescarme un poco, — pensó Frank, decidido.
Se quitó la camiseta y fue introduciéndose en aquel mar, tan silencioso, tan misterioso.
—¿Cuándo habéis despertado? —preguntó Frank, con el mar cubriéndole hasta el pecho.
—Pues hace bastante Frank—le dijo Dasha, que se había separado de Zohan que ahora se encontraba lanzándole agua a Tom—. Hemos enterrado ya la mitad de los fallecidos.
—Joder, pues podrías haberme despertado que yo os hubiera ayudado.
—Parecías un gatito mientras dormías, ahí todo acurrucado—interrumpió Zohan—. Me daba cosa despertarte ja,ja,ja.
—Pues sí la verdad, de todas formas, luego cuando haga menos calor terminaremos de enterrar los que faltan.
—¿por cierto, donde los habéis enterrado? —pregunto Frank—. Dudo que los hayáis enterrado en la arena…
—Pasada lo que es la playa comienza la tierra firme—le explicó Dasha—, por la mañana temprano fuimos y encontremos unos huecos grandes en el suelo.
—Servirá entonces para que puedan descansar esas pobres personas…
Zohan y Tom se acercaron a ellos.
—¿No os flipa la montaña tan grande que hay en la isla? —dijo Zohan, señalando con su dedo—. Me da la sensación de que la isla sigue una vez pasada esa montaña.
—Podría ser que la gente de aquí haya hecho túneles en la cordillera para comunicar las zonas—dijo Tom, con la mano en la barbilla, arrugada por el agua.
—A saber…—dijo Frank, en susurro.
—Bueno, ¿Vamos a comer ya? —Dijo Zohan—. Que a mí me ha entrado un hambre de estar aquí en el agua…
—A mí también—Dijo Dasha, inquieta—. Pero tenéis que saber que solo nos va a dar la comida hasta la noche…
Cuando Dasha dijo aquello, todos durante un momento se pararon a pensar en la situación: se estaban quedando sin comida y la posibilidad de que vinieran a rescatarlos mañana daba la sensación de ser algo casi improbable.
—Bueno a lo mejor mañana ya nos despertamos por las alarmas de la guardia costera—dijo Zohan, tratando de tranquilizar a sus amigos, aunque está vez también iba para sí mismo.
Después de ese momento incómodo, fueron saliendo del mar para secarse con los rayos que apretaban todavía aun habiendo ya pasado el mediodía. Hacía algo de brisa, pero llegaba tan caliente que se hacía a insoportable. Frank y Tom se quedaron en la orilla de la playa, sentados en la orilla conversando mientras que Zohan y Dasha se acercaron a los restos del avión
—Nos quedan seis barritas de chocolate Zohan—le dijo Dasha, preocupada—. Vamos a comernos una cada uno y ya a la noche si tenemos mucha hambre nos comemos las que quedan, pero yo diría de guardar para mañana.
—Lo que tu veas cariño, si tienes hambre te puedes comer la mía que me queda.
—no digas tonterías, sabes que muy probablemente mañana no llegue ningún rescate, ¿Qué vamos a hacer cuando ya no haya nada? El cuerpo puede aguantar bastantes días sin comer y solo con agua, pero…
—Si mañana no viene ningún rescate ya te puede hacer una idea de lo que va a tocar hacer
—Me da mucho miedo esta isla Zohan—dijo Dasha, preocupada—, que todavía no hayamos visto a nadie no me da nada de confianza. A Dasha le provocaba ansiedad el pensar que algún tipo de tribu con rituales extraños los acabara encontrando, la posibilidad de que de alguna manera pudieran ser torturados la aterraba.
—A mí tampoco me hace gracia explorar una isla que no sabemos siquiera donde se ubica, pero tampoco es que haya más posibilidades que barajar Dasha.
—si lo sé, pero no me gusta nada la idea, me entra ansiedad solo de pensarlo.
—Tú tranquila que sea quien sea que haya en la isla no te va a tocar ni un solo pelo te lo aseguro —las palabras de Zohan sonaban firmes.
Las siguientes horas de la mañana transcurrieron tranquilas, aunque poco a poco el sol iba perdiendo fuerza y ya se podía aguantar mucho mejor el calor. El mar seguía tranquilo, con pequeñas olas que iban acompasadas. Se podían ver algunas grandes aves que debían ser águilas, pasaban a una velocidad increíble por la superficie del agua para buscar una presa a la que cazar.
—Ya está bajando el sol—dijo Dasha, que se encontraba tumbada en la orilla junto a los demás—. En un rato podremos coger los últimos cuerpos.
—Esta vez sí que voy a ayudar—dijo Frank, con una pequeña sonrisa.
—Por la cuenta que te trae Frank—Dasha le devolvió la sonrisa
Tras un rato, el sol ya había bajado la intensidad a comparación con las primeras horas del día por lo que pudieron ponerse en marcha. Los cuerpos eran llevados cada dos, ahora que Frank ya podía ayudarlos. Zohan y Dasha llevaban el cuerpo de un hombre de mediana edad que había quedado con los brazos quebrados, era una imagen que se hacía difícil de ver, pero sin duda que el cuerpo que más difícil sea hacia ver era el que llevaban Frank y Tom, era el cuerpo de un joven que no superaría siquiera los veinte años, se notaba el fuerte golpe que se había propinado en la cabeza y como este le habría provocado un traumatismo craneoencefálico severo.
Frank, que todavía no había visto el lugar de enterramientos, pudo ver aquellos agujeros que había por esa zona, eran de diversos tamaños, pero dos de ellos estaban ya cubiertos de tierra, hojas y ramas.
—Chicos, id dejando el cuerpo dentro del agujero con cuidado, los cuerpos ya han sido lastimados lo suficiente—dijo Dasha, señalando uno de los agujeros que tenía un tamaño suficiente para enterrar varios de los cuerpos—. Los vamos a ir dejando de dos en dos hasta que ya haya que tapar el agujero.
Los chicos fueron colocando a la víctima, que bien podría haber sido cualquiera de ellos. Tras varios cuerpos más comenzaron a cerrar el agujero como pudieron: utilizaban algunas aglomeraciones de tierra que se encontraban bajos los troncos de algunas de las palmeras, fragmentos de ramas y algunas hojas de palmera que eran bastante útiles para el taponamiento de aquella estancia eterna para todas las víctimas.
Frank se percató de como al fondo del lugar en el que se encontraban enterrando a las víctimas se empezaban a entremezclar tanto de palmeras como de grandes árboles, dando la sensación del nacimiento de un bosque.
—Yo creo que ya están todos—dijo Dasha, dando un suspiro. Se encontraban enfrente de aquellos agujeros, mirando y, aunque ninguno de ellos era extremadamente religioso, decidieron que sería una muestra de respeto el dejar un minuto de silencio en honor a todas las víctimas.
Las horas fueron pasando y ya enseguida cayó la noche. los chicos ya se encontraban devuelta en la orilla, lugar de origen de la catástrofe.
—esta será ya la segunda noche que pasemos aquí…—Dijo Dasha, se encontraba triste, ella no quería tener que llegar a la situación de tener que explorar este gran trozo de tierra que ni siquiera sabían a donde pertenecía, la simple idea le provocaba un malestar recurrente.
—Mañana por la mañana iremos a explorar—Dijo Zohan, más serio de lo normal—. Nos llevaremos cada uno una de las barritas de chocolate para reponer fuerzas porque la vamos a necesitar.
—Pero por la mañana nos vamos a abrasar Zohan—Dijo Tom, él no era precisamente fan de las largas caminatas, era capaz de quedarse sentado en la silla del pc más de doce horas sin siquiera ir al baño.
—Saldremos antes del amanecer, pon la alarma a alguno de los móviles que encontraste, así evitaremos perder tiempo.
—Y dije yo que no iba a venir nadie—dijo Dasha, los ojos húmedos—. Vamos a tener una peor muerte que incluso las victimas del avión…
—No digas tonterías Dasha, por favor—La voz de Zohan era firme, él daba la sensación de estar tranquilo pero la tensión de la situación era demasiado alta como para que pudiera suplirla por completo—.Es cierto que pensé que quizá podrían llegar los servicios de rescate rápidamente y también es cierto que tenía la sensación de que realmente nos salvarían, pero tenemos que ser realistas y apegarnos a la realidad Dasha, si no hacemos algo nosotros acabaremos muriendo de hambre y eso tú lo sabes perfectamente así que la única opción es echarle huevos y ver qué es lo que hay en esta isla.
Se encontraban sentados en la orilla, Dasha giro su mirada y se quedó mirando el horizonte azul, por otro lado, Frank no quiso decir nada, el ya desde el primer momento sabía que acabaría tocando explorar y ver si hay gente o al menos algún tipo de alimento proveniente de plantas o árboles que los pudiera seguir manteniendo con vida.
Al cabo de un rato, se levantaron para dirigirse al lugar en el que habían pasado la última noche, los restos del avión que, al menos seguía conservando algunas butacas que le dejaba dormir cómodamente dentro de todo lo malo.
Dasha esa noche decidió dormir separada de Zohan, no es que estuviera enfadada con él ni con ninguno de los demás, es que simplemente no quería imaginar que se podrían encontrar en las profundidades de la isla, la sola idea de que pudiera picarle algún insecto venenoso a alguno de ellos la aterraba, no tanto el imaginarse que le ocurriera a ella. Mientras estaba acurrucada en la butaca con una manta encima comenzó a acordarse de su vida pasada y como lo que iba a ser el viaje de sus vidas había acabado por convertirse en una terrible desgracia, ella también pensaba constantemente en cómo podía ser la gente del lugar, pensó en algún tipo de tribu que tuviera miedo de los extranjeros y que los atacara sin darles oportunidad.
«moriríamos incluso peor que las victimas del avión», pensó amargamente, casi llorando.
Tom ya había dejado la alarma preparada para que sonara a las 5:00 A.M. Mientras se encontraba en la butaca intentando dormir le venían a la mente imágenes de sus padres, él realmente nunca había sido una persona muy apegada a su familia, pero la ausencia de ellos le hacía sentir realmente mal, aunque a igual parte también le hacía sentir mal el no poder jugar a videojuegos por absurdo que pudiera ser.
La noche transcurrió como la anteriores, sin apenas sonidos externos más que el crujir de las pequeñas olas que llegaban a la orilla, durante algunos momentos puntuales se pudieron escuchar sonidos similares a lo que hacían las aves, aunque no se podía estar seguro de ello. Zohan se des desveló al menos dos veces, en su cabeza solo resonaba una palabra
«Protégela»
«Protégelos», pensó Zohan intentando volver a dormir, tenía que ir lo suficientemente descansado para aguantar la caminata que se les venía encima.
Pipipiiií, pii, piiii… Pipipiiií, pii, piiii
Pipipiiií, pii, piiii… Pipipiiií, pii, piiii
Tom con los ojos entrecerrados agarró el móvil que no paraba de sonar y desactivo aquel sonido tan molesto, se intentó limpiar con la manta que usaba para dormir los ojos legañosos y enseguida se dio cuenta de que ya había alguien despierto.
—Los vas a despertar tú? —dijo Tom, aún somnoliento.
—Sí—afirmó Zohan—. Coge una de las mochilas que hay y mete todo lo que veas que pueda ser útil y necesario.
Tom afirmó con la cabeza dándole la sensación a Zohan de que no se había enterado de nada, se dirigió al fondo donde se encontraba Dasha durmiendo, en una de las butacas cerca de la de Frank.
—Cari, despierta que ahora mismo saldremos—Le dijo Zohan, acariciándole la mejilla.
Los ojos entrecerrados, Dasha se quedó mirando a la figura que tenía enfrente.
—Zohan…—Dijo, junto con un bostezo.
Enseguida Dasha fue consciente de lo que ocurría a comparación de Tom, así que enseguida entro en contexto. Frank, fue el último al que despertó Zohan, después de que prácticamente tuvieran todas las cosas preparadas. Zohan era el que llevaba la mochila, insistió en solo cargar con una, aunque Dasha también quería portar una. En la mochila se encontraban las barras de chocolate que le quedaban a cada uno, unas cuatro botellas pequeñas de agua que ya eran las últimas que quedaban, un par de mantas por si les tocaba dormir en la intemperie, uno de los móviles encontrados por Tom y un “arma” fabricada por Zohan que básicamente consistía en un palo astillado con clavos alrededor de él.
Ya marcaba las 5:40 A.M. en el móvil así que ya era momento de partir antes de que salieran los primeros rayos del sol. Zohan, Dasha, Frank y Tom ya estaban preparados para salir a la exploración, realmente se encontraban mucho más tranquilos que el día anterior sobretodo Dasha, quizá porque ya se había hecho verdaderamente consciente de la situación en la que se encontraban.
Los cuatro juntos fueron alejándose poco a poco del avión, sin siquiera hacerse una idea de lo que les iba a deparar el interior de la isla.
Esta inteligencia artificial genera letras de canciones a partir de una palabra: ya ha compuesto más de 25.000 temas
En alguna ocasión nos hemos hecho eco de cómo la inteligencia artificial empieza a dibujar su futuro a la hora de autocompletar texto. Herramientas como Talk To Transformer demostraron que basta con un pequeño texto para completarlo mediante IA, y hoy venimos con una red neuronal capaz de crear canciones, bien estructuradas, con tan solo indicar una palabra.
El proyecto se llama These Lyrics Do Not Exist, y como acabamos de indicar, nos requiere un tema para elaborar una canción desde cero, con sus versos, pre-estribillos y estribillos incluidos.
El perfecto ghost writer es una IA
El creador de esta inteligencia artificial tiene como principal objetivo mostrar que las redes neuronales pueden llegar a ser creativas, una capacidad que siempre ha sido inherente al ser humano. La idea es simple: una palabra, infinitas posibilidades de crear canciones con ella.
"Some people wrongly believe that computers cannot be creative, however as TheseLyricsDoNotExist.com shows, computers using artificial neural networks can be creative and create new ideas similar to how humans are creative."
El formato de la web es bastante simple. En el apartado de 'Live Demo' veremos distintos topics a los que podemos adherirnos. Love, party, dance, happy, human, etc. Es importante que la palabra o topic que pongamos no sea demasiado rebuscada, ya que de lo contrario la IA no será capaz de generar una letra. Una vez introducimos la palabra, se crea la composición con la siguiente estructura.
Primer verso
Pre-estribillo
Estribillo
Segundo verso
Pre-estribillo
Estribillo
Puente
Estribillo
En el momento que escribimos este artículo, la IA ha sido capaz de generar más de 25.000 composiciones. Hemos estado haciendo pruebas con una palabra, más de 30 veces y, efectivamente, las composiciones varían sin repetirse. Basta con darle al botón de 'regenerate' para que la canción se genere de nuevo, en caso de que no nos convezca el primer resultado.
Las letras son bastante coherentes respecto a la palabra que hemos escogido (según la temática, la tónica del texto hará referencia a la misma), con versos bastante sencillos, típicos de músicas como el pop.
Todos estos años después, todavía me preguntó si ella era estúpida o brillante. Pero, con el paso del tiempo he llegado a entender que eso no es importante.
Recuerdo que yo solía ser cruel con ella, por el simple motivo de que iba por la vida con esa ridícula sonrisa sincera. Era muy fastidioso: vivíamos en la misma colonia, tomábamos el mismo camino a la misma escuela. Comprabamos el mismo tipo de comida vencida en la misma pulpería. Y sin embargo, ella era feliz. Siempre pensé que era porque nunca tenía que preocuparse de nada. Ni siquiera por el colegio: estudiaba muy poco, pero aprobaba todos los cursos aunque fuera en los exámenes para tarados que ponían durante las vacaciones. Ningún muchacho la hizo llorar, porque ninguno le gustaba.
Incluso en eso tuvo suerte. Y podía seguir usando la misma ropa porque su cuerpo no enloqueció al entrar a la adolescencia… Claro, ella nunca recibió el aviso de que ya estaba en esa edad.
Me burlaba de ella, pero me moría de envidia. Y cuando llovía y los buses no subían a la colonia, hacía lo posible por no caminar con ella hasta la parada más cercana, porque se detenía a saludar a los perros sarnosos y a esos horribles gusanos con patitas.
Yo iba angustiada porque iba a llegar toda sudada, pero Patricia saltaba en cada rayuela que se encontraba en el camino, aunque ahora los dibujos eran como cruces, no “muñecas” como en nuestra infancia.
Siempre saltaba. Incluso al entrar a clase, pero ahí era… como en un ballet.
Era tan grácil, que no podía contenerme y le atravesaba el pie cada vez que podía. Y cada vez ella se creía que había sido un accidente. Es que era tan ingenua.
O estúpida, o brillante.
Fue por eso que acabé por tomarle aprecio. No por ser ingenua, sino por un incidente que ocurrió gracias a eso.
Teníamos como quince años, y aún así se tragó el cuento de que besar a una babosa traía buena suerte. Por un segundo, creí que iba a hacerlo. Incluso saqué mi teléfono celular, corriendo el riesgo de que me lo decomisaran, porque creí que tendría un increíble evento que fotografiar.
―Uhm, no. Me da cosita. De todos modos, yo tengo mucha suerte ―dijo, al final.
Incluso me quebré la cabeza tratando de pensar en un motivo para que lo hiciera. Le recordé que no tenía con quien ir a la fiesta que organizaban los de último año. Ni un vestido.
―Sí, pero es una fiesta, igual me voy a divertir.
―Nadie va a bailar contigo con esa pinta ―advertí―. A menos que tengas suerte.
―Oiré la música ―aseguró, y sonrió.
Eso hizo. Y también bailó, aunque ningún muchacho la invitó. Se miraba chistosa, bailando sola, porque las demás del grupo sí teníamos pareja. Pero, por supuesto, también se miraba feliz. Cómo siempre.
Y como siempre llevaba zapatitos de niña, aunque estaban viejitos no se le rompieron de los tacones. No, eso me pasó a mí.
Me quedaba sin nada más que los zapatos del colegio, y estaba totalmente avergonzada. Así que me fui a llorar debajo de las gradas. Si hubiera visto la infestación de moluscos, no me hubiera quedado ahí, pero no los vi hasta que llegó Paty, señalando a los bichos:
―¿Sí es de buena suerte besarlos? ―preguntó.
―No voy a besar a una de esas alimañas, estúpida ―dije, dedicandoles sólo una mirada fugaz antes de volver a observar mi zapato arruinado.
Paty suspiró, determinada a no enojarse conmigo.
―Sólo estás triste ―dijo.
Justo cuando levanté la vista para echarle una mirada de cólera, ella se inclinó hacia la pared, para besar a la babosa que estaba más sola. Tenía cara de asco y trataba de mirar a otro lado.
Yo no había salido de mi sorpresa cuando ella habló. Sonaba rara, porque estaba limpiándose la boca, pero le entendí bien:
―Listo, ya lo hice yo. ¡Ahora te irá mejor!
No me fue mejor. Tuve que ir caminando al autobús, y había llovido a pesar de que supuestamente había sequía, así que tuvimos que terminar de llegar caminando.
Pero, no me sentía tan mal. Mis amigas venían conmigo, y una de ellas era lo bastante estúpida, o lo bastante brillante, para besar una alimaña por mi causa.
Y, si acaso, un comentario: Ignoren a la narradora, no creo que sea una buena influencia. La ingenuota, es Patricia Gamero, una de las "recipientes" de Coleccionables. En resumen, eso significa que ella tiene una habilidad única. Podría decirse que la más conocida de las cinco, y con un infinito abanico de posibilidades (vale para luchar, para destruir, construir, viajar...). ¿Y entonces porque está ahí besando babosas y siendo infantil? Un poco porque encontré ese disparador creativo justo cuando estaba escribiendo las historias de los personajese. Pero, más importante: ella es infantil y en esa época todavía no sabía que tiene esa habilidad. Otro tipo de persona hubiera descubierto su habilidad porque la habría usado para obtener lo que quisiera, pero como ven, Paty es el tipo de persona que es feliz con lo que tiene.
Se que para mi pregunta habrá opiniones de todo tipo, según con quien hables te puede aconsejar una saga u otra, ya que sobre gustos no hay nada escrito y esto es muy personal Comento un poco mi caso, yo hace unos meses descubrí de casualidad a J.Abercrombie y me inicie en el mundo de los libros de fantasía (he leido la primera ley y los tres libros siguientes), la cosa es que me ha encantado como escribe y me he enganchado a este genero He ido investigando a escritores contemporaneos del genero y mi dilema viene ahora, porque hay muchos y al parecer todos muy buenos. No se que nueva saga o trilogia empezar ahora: La compañia negra, Malaz, la rueda del tiempo, caballeros bastardos, el elfo oscuro....... ¿¿¿ Alguna recomendación ??? soy muy indeciso y me estoy volviendo loco a la hora de decidirme. Y si ademas podéis decirme sagas o escritores que sean del estilo de Abercrombie os lo agradezco, aunque no voy buscando escritores solo de ese corte. Solo sagas o trilogias que me tengan entretenido un tiempo Gracias de antemano
El supuesto reto viral de cagar en piscinas públicas se está extendiendo por toda España
Defecar en la piscina no es solo un acto incívico: también es peligroso para la salud por el riesgo de transmitir parásitos a través del agua. Sin embargo, cagarse en las piscinas públicas es tendencia en España por un supuesto reto de internet. Hay localidades afectadas por todo el país, empezando por Valencia.
En julio, la piscina municipal de Masanasa, con aforo de 600 personas, tuvo que cerrar hasta tres veces por la presencia de excrementos en el agua. El incidente se repitió en Aldaia, lo que llevó a prohibir el baño hasta que finalizaran los trabajos de desinfección. El responsable de la mancomunidad del barrio del Cristo dijo a Las Provincias que se trataba de un acto vandálico premeditado:
Parece que lo llevan preparado en una bolsa y lo sueltan en la piscina porque nadie se da cuenta, ni siquiera los socorristas. Aprovechan el momento.
También en Valencia, la piscina del polideportivo de Catarroja, con capacidad para 700 personas, tuvo que cerrarse dos veces por presencia de heces. Según el ayuntamiento, la piscina fue vaciada y llenada de nuevo con un tratamiento de cloro. El alcalde del municipio calificó el incidente de “acto de gamberrismo”, pero el culpable nunca fue localizado. Museros, Alcoy, San Vicente del Raspeig y Paiporta fueron víctimas de la misma fechoría, en muchos casos viéndose obligadas a clausurar sus piscinas públicas. En Segorbe, Castellón, el parque acuático Segóbriga Park tuvo que cerrar dos veces para realizar tareas de desinfección del agua, de nuevo por la aparición de excrementos en la piscina.
La tendencia llegó al interior de la península. El diario de Valladolid afirma que el club de golf Aldeamayor “está viviendo uno de los peores veranos de los últimos años” tras cerrar su piscina para adultos en siete ocasiones. El motivo: “un supuesto reto viral de Internet que consiste en defecar en piscinas públicas o arrojar heces al agua para después colgar las imágenes en la red”. Otra vez en Valladolid, la piscina municipal de Boecillo tuvo que cerrar dos veces por la presencia de heces. El alcalde no tiene claro que se deba a un reto de internet:
Nos ha pasado dos veces al principio del verano, pero no tengo claro que sea por este reto viral porque el año pasado pasó lo mismo.
Sin embargo, en agosto, Cádiz y Málaga se han sumando a la lista de provincias afectadas. En Castellar de la Frontera, la piscina municipal tuvo que ser evacuada por la presencia de heces humanas. Fue reabierta un día después tras un proceso de cloración. En Málaga, una urbanización privada tuvo que cerrar su piscina comunitaria y realizar trabajos de limpieza para retirar restos de caca. Una de las vecinas afectadas dijo al Diario Sur que había sido alguien de fuera:
Creemos que ha tenido que ser alguien que ha saltado de noche al recinto y ha realizado sus necesidades dentro del agua o las ha lanzado desde fuera.
Lo que nadie tiene claro es de dónde sale el supuesto viral. Nadie ha encontrado tampoco las imágenes de mojones flotante que los perpetradores suben a la red. Como dice el alcalde de Boecillo, una posibilidad es que no exista ningún reto. Quizá haya gente que se caga en las piscinas públicas por iniciativa propia. Tal vez los medios hayan generado el efecto contagio que convierte una travesura en un serio riesgo para la salud pública en decenas de localidades de todo un país.
Tanto en un caso como en otro, la tendencia supone “un perjuicio económico para las arcas municipales” (según el presidente de la mancomunidad de L’Horta de València, una de las comarcas más afectadas). Las piscinas municipales se plantean ahora registrar las pertenencias de sus usuarios. De acuerdo con Antena 3, algunos llevan las heces preparadas en un tupper.