Al naturista Timothy Morrow lo acaban de condenar por practicar medicina sin licencia alguna. El hombre convenció a la familia de un niño diabético de 13 años que le frotaran con aceite de lavanda en su columna vertebral en lugar de usar insulina. El niño murió poco después.
Morrow había fundado la compañía Common Sense Herbs hacía varios años. Según los fiscales del caso, el hombre, de 84 años, había comenzado a tratar al pequeño Edgar López después de que su madre asistiera a una de sus charlas. Morrow aconsejó a la familia que lo mejor para Edgar era que dejara de usar el medicamento para la diabetes, una medicación que era, en palabras textuales del herbolario, un “veneno” para el niño.
A cambio, convenció a la familia para que el fármaco fuera sustituido por aceites de hierbas, incluida la lavanda, que vende en su página web. No pasó mucho tiempo después de que siguieran sus consejos hasta que el niño enfermó gravemente. Según el Washington Post:
Quote:Durante varias semanas su cuerpo luchó mientras iba perdiendo mucho peso, tenía dificultad para respirar e incluso sentía frío al tacto En este punto, el herbolario le dijo a la familia que su hijo estaba pasando por una “crisis de curación” y les aconsejó que no buscaran ayuda médica.
“Nos dijo que si llevábamos al niño al hospital, lo matarían allí”, explicó el padre, Delfino López Solís, al jurado durante el juicio que ha durado dos semanas. Al día siguiente el niño murió en la casa. “El médico forense determinó que Edgar habría vivido si hubiera recibido el tratamiento médico adecuado”, dijo Delfino.
Por su parte, en estas dos semanas la defensa ha argumentado que todas las hierbas “recetadas” por Morrow tenían la advertencia de que “el producto no tiene la intención de diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad” en la etiqueta. Sin embargo, la madre explicó a la corte que el naturista había descrito su “esencia de páncreas” (proteína de regeneración pancreática) como “la insulina de Dios” que podía usarse en lugar de la insulina real. Y Morrow convenció a la madre, de hecho, el herbolario afirma en su web que curó su propio cáncer. Según el Washington Post:
Quote:Antes de la muerte de su hijo, ella se negó a darle a Edgar su insulina a pesar de que la había pedido, creyendo a Morrow cuando le dijo que era veneno. “En mi última llamada a Morrow, mi hijo me estaba diciendo, ¿puedes llamar al 911, puedo llamar al 911?”, le contó la madre al jurado. “Mi hijo no podía respirar más, pero Morro nos dijo que no.
Es posible, como ha comentado estos días la fiscalía, que este no sea el único caso en el que Morrow aconsejó a alguien que dejara de recibir tratamiento médico. Morrow ha sido condenado a cuatro meses de cárcel en el condado de Los Ángeles y se le ordenó pagar 5.000 dólares a la familia de la víctima por los gastos del funeral.
Ahora es posible ocultar esos chats comprometedores en escasos pasos. Con una app que se vincula al número uno en mensajería, incluso podrás autodestruir los mensajes que envíes.
Notas de voz, video llamadas o los típicos mensajes de texto te permiten comunicarte con todos al instante usando WhatsApp. Incluso es posible para mantener un amorío fuera de la pareja. Aprende ¿cómo encubrir una infidelidad con estos trucos de WhatsApp?
Por otra parte, si sospechas que tu pareja es infiel. También hay “atajos” en la app para que te cerciores si estás en lo cierto.
Si eres infiel necesitarás ocultar tus conversaciones, porque las principales sospechas recaen en el móvil. Allí se puede encontrar evidencia del tipo que estas teniendo sexo con mujeres, de todo, ¿no? Vale destacar que ocultar un chat no imposibilita que lo encuentren, sino que complica en gran medida ese hallazgo.
Debido a que hay muchos que ignoran este truco de WhatsApp. La forma práctica de ocultarlos es archivándolos, solo se tendrá acceso a ellos si se recuperan. De lo contrario, no aparecerán en la visión normal de las conversaciones.
¿Cómo hacerlo en un IPhone?
El primer paso para que lo escondas es deslizando tu dedo hacia tu izquierda en el chat que necesites. Luego pulsa la opción “más” y aprieta “archivar”, ¡sencillísimo! ¿Quieres recuperarlo? Ve a la pantalla con los chats, presiona en “buscar” e introduce el nombre de tu amante.
Vuelve a deslizar tu dedo hacia la izquierda en el chat y selecciona “desarchivar”.
¡Android también te ofrece la opción!
Podrás esconder esa conversación comprometedora presionando el chat. Luego aparecerá una pantalla y entre su menú “archivar”, pulsa ¡y listo!
Recuperarlo también es fácil, acá tienes que ir abajo para encontrar esos chats que quieres mantener en secreto y archivaste. Una vez allí, presiona el chat de tu preferencia hasta que aparezca “desarchivar” y púlsala.
LosSieteReinos publicó hace ya unos cuantos años un interesantísimo ensayo, ahora recuperado, sobre los motivos de la decadencia de la otrora poderosa Guardia de la Noche. Recomiendo a todo fan de CdHyF su lectura:
En cualquier caso, la razón de que haya creado este post es para debatir sobre las soluciones que el Muro precisa tras el proceso de declive que tan acertadamente se describe. Obviando lo que nos muestra la serie.
¿Tiene salvación la Guardia de la Noche? ¿Es reversible su descomposición?
En línea con la conclusión a la que se llega en el artículo, opino que una alianza con los salvajes supone una solución desesperada frente a la invasión de los Caminantes Blancos. No obstante, una vez pasada la "tormenta" (si es que pasa), será preceptivo mantener firmes las defensas del Muro para que en el futuro, cercano o lejano, la Guardia no vuelva a ser desbordada ante los "exterminadores de humanos". La cuestión es que los pueblos salvajes, si en algo se caracterizan, es por su insumisión a la jerarquía de los Siete Reinos y a los dictados de la "civilización", por lo que no veo probable que acepten de buen grado instalarse en el Muro una vez que se disipe (insisto, si se disipa) la amenaza de los Caminantes. Lo más seguro es que a los pocos días ya estuvieran peleándose entre sí y practicando incursiones a los poblados norteños.
Por consiguiente, suponiendo que los Caminantes Blancos no logren atravesar el Muro, o que los habitantes de los Siete Reinos sobrevivan si lo cruzan, y que el Reino en sí mantenga su unión política (algo que tampoco tengo del todo claro), ¿hay opciones reales de salvar a la Guardia de la Noche? ¿O, ocurra lo que ocurra, su final es inevitable?
Las primeras ideas del átomo surgen en Grecia en los siglos IV y V A.C por el filósofo Leucipo y su discípulo Demócrito. A este último es el que se le considera el verdadero artífice del concepto inicial del átomo.
Demócrito pensaba que si cortabas una piedra a la mitad, y la seguías cortando sucesivamente, debías llegar a un punto en donde era imposible seguir cortándola, llegando a la verdadera forma de los constituyentes fundamentales de la piedra. De esta forma la palabra tomó forma y denominó a este constituyente fundamental “átomo” que en griego significa “que no se puede cortar” o dividir.
Si se ve desde el punto de vista de la época, esta no es una hipótesis del todo mal, incluso puede llegar a ser tan acertada como la de Anaxágoras en su momento. Sin embargo, estas ideas no serían muy bien recibidas por los filósofos de la época.
Todo este constructor filosófico sería llamado atomismo y nace además para explicar lo que la escuela eleática deja en duda acerca de los cambios de las cosas (como se denominaba a la materia).
El atomismo no desacredita o refuta lo que la escuela eleática afirma, al contrario, esta verifica sus preceptos pero también afirma lo que esta niega y tampoco pone en duda lo que es el ser y no ser, sino ambas cosas, solo que el ser no es efectivamente tal, esto es, espacio y vacío.
Es así como Demócrito sienta las bases del atomismo, que es sepultado por la influencia de Aristóteles, quien creía otras cosas más fantasiosas acerca del universo que lo rodeaba.
El que desempolvará muchos siglos después las ideas de Demócrito es el famoso científico Jhon Dalton.
Hola, no se me ocurre mejor manera de empezar esta historia más que saludando, esta historia no va sobre trofeos, éxitos, pobrezas, tristezas, acción ni fantasia. Escribo esto como manera de conciliar el sueño de tantas noches… mi cabeza da mis vueltas sobre mil cosas, mi mente no es superior a ninguna y espero que tampoco inferior a la de los demás pero no deja de pensar… tantos temas la mayoría sin sentido pero a si somos los humanos le damos importancia a las mayores tonterías. Por mi cabeza pasan cosas como los ¿Por qué? Si exacto
-porque, hago lo que hago si sé que las cosas están mal, querer aparentar algo que no soy delante de gente que no me conoce, no es algo mío si no es algo que veo día a día, soy camarero y cada día veo, escucho y me cuentan miles de historias exageradas… simplemente por aparentas algo más… contando un propósito de futuro exagerado estudio esto porque voy a ser esto… quiero ser esto.. Soy esto… el 90% es mentira la humanidad hemos llegado tan lejos que hacemos lo que haga falta por aparentar, conozco a una persona que hace unos cuantos años se compraba las mejores zapatillas los mejores móviles la mejor ropa todo marca y siempre aparentaba tener algo que no tenía.. Dinero como no.. su padre trabajando día y noche para poder pagar todo que su hijo le pedía sin merecerlo.. ya que les trataba mal, malo para los estudios, solo quería estar todo el día con sus amigos para fumar porros, que obviamente salía del sueldo de su padre al tiempo fueron desahuciados al no poder pagar la hipoteca, y el aún seguía poniendo como excusa, mi padre que se olvidaba pagar…. No es por qué no podamos. Y así nos vamos a una casa mejor…. Eran cosas que no comprendía.. porque somos así. Son cosas que no entiendo y yo soy uno de ellos siempre exagerando lo que hago lo que tengo y lo que me cuestan las cosas, siendo que real mente no tengo NADA. Exagero mi vida para que sea más interesante para que la gente no piense que mi vida simplemente es insignificantemente normal una vida sin experiencias. Y me pregunto porque.. No me puedo mirar al espejo porque simplemente veo realmente quien soy y me defraudo a mí mismo pero tampoco hago nada para remediarlo. Simplemente miro para otro lado ya no hablo de mi aspecto físico hablo de quien soy… de que tengo. En tengo mucha imaginación a la hora de crear historias que ni se asemejan a lo que había pasado en realidad. O que nunca pasaron. Pero después de contarlas y acabar el día y me tumbo en la cama y ver que no puedo dormir por todos los por qué.. Por qué miento por que exagero.. y mi personalidad cambia depende de con quien estoy simplemente por aparentar algo que no soy. No es falta de personalidad es porque no me gusta la mía. Pero solo es una de tantas preguntas que tengo sobre mí y de los demás. Yo siempre veo las películas como el mundo que quiero para mí. Ser diferente tener poderes solo por ser especial ser algo más que los demás, pero cuando acaba la película siempre mi autoestima baja porque ahí me doy de cuenta que solo soy uno más, y base a lo que veo en las películas creo mis historias, actualmente soy ilusionista principiante pero creo que no es por qué me guste la magia pienso que es porque se hacer algo que los demás no saben que la gente me vea como alguien especial alguien con un gran futuro siendo que no es así… pero me gusta que la gente me vea con esas caras con esos ojos que no me miraban antes, y no sé por qué la gente es tan interesada, las veces que he fingido lo que tengo o lo que soy actual mente igual gente que ni me miraba a la cara hace 6 años ahora son los que me buscan simplemente por ese mundo ficticio que me creo que yo sé que tarde o temprano va a caer por su propio peso y sé que es peor.. Y he llegado al nivel de mentir a personas que me conocen de años que conocen a mi familia, pareja y vinculo de amigos cercanos. Pero esa cara de envidia y de fascinación por lo que creen que me he convertido para mí no tiene precio.. Pero eso no esconde que por las noches no duerma.. por qué sé que miento, porque se que el día de mañana todo se sabrá… por que no aprovecho al máximo lo que tengo y crear ese futuro que quiero, no se si es falta de fuerza de voluntad, o decir no lo hago será demasiado esfuerzo para un fracaso asegurado… pero no soy el único la gran mayoría exagera en muchas cosas por hacer su vida más interesante o diferente y quiero saber por qué vale tanto lo que tenemos a lo que somos en realidad.. En la actual sociedad en la que vinimos vale más que tengas cosas caras a que seas una gran persona amable honesta agradable solidario y de más valores que deberían ser pilares fundamentales de la humanidad pero que poca gente carece de esa virtud he incluso podría decir que es un súper poder.. ser una persona que valore lo que es y valore a los de más lo que son más por dentro que por fuera tanto como físico me refiero tanto a color como figura en sí y es tan difícil encontrar a una persona tan pura que parece casi como de películas como si fueran los elegidos de la sociedad gente así hay muy poca aun que digas yo soy así, la gran mayoría de las veces son mentía por que alguna vez as exagerado algo, as discriminado, as aparentado, o más y aun que digas que no, yo nunca, yo sé que el 99,99% de las personas han juzgado a alguien y no es decirlo es pensarlo o sentirlo yo soy el primero pero también me juzgo a mi si pudierais ver las ojeras que tengo al escribir esto y es porque me avergüenzo de la sociedad pero más de mis actos y eso es lo que me quita el sueño pero tampoco hago nada para remediarlo, como los comentarios sobre personas violadas.. Asesinadas.. Desaparecías.. Con algún defecto.. O problemas tantos malos comentarios chistes bromas que en realidad no están bien porque aunque no conozcamos a esa persona a nosotros no nos gustaría que dijeran esas cosas a algún amigo o familiar a la que le pasara esa situación. Me doy asco a mí mismo, a mis actos y pensamientos por eso no duermo y cuando lo consigo lo único que sueño son desgracias para mí o mi mundo ideal son dos extremos muy lejanos lo mejor y lo peor. En lo mejor es bonito hasta que te despiertas y darte cuenta que no eres ese héroe o esa persona tan conocida y famosa o esa persona tan necesaria y con lo malo es despertarse y saber que todo eso te puede pasar por la vida que llevas por lo que haces, sientes y piensas. Pero si yo pienso mucho cada noche el posible daño que lo puedo hacer a mi familia o amigos si se enteraran de muchos de mis actos… me avergüenzo de la persona que soy. Y si, soy juzgable pero en realidad sabéis que sois iguales que yo no tan extremista igual pero la suerte que tenéis es poder tumbaros en la cama y dormir como si tus actos fueran buenos. Y encima los peores actos siempre las hacemos a las personas que más queremos y más aparentamos a la gente que no nos conoce o que no merece la pena… mi reflexión es porque nos exigimos ser algo que no somos o que realidad no queremos ser pero queda bien con los demás….. gracias por leerlo y opinen
-¿Quién anda ahí? - Preguntó el anciano en medio de la noche. Aunque no podía ver nada sabía que alguien lo acompañaba en la habitación.
Poco importaba que fuese la noche más oscura de todo el mes. Desde donde estaba ubicada la tribu apenas podían distinguirse algunas estrellas por entre las gruesas hojas de los árboles. Era llamada la Selva Mística debido a lo denso del follaje que la cubría y que hacía que sólo unos pocos rayos de luz, fueran de Sol o de luna, ingresaran hasta el suelo de la selva. Esto había generado desde siempre un ambiente espiritual y misterioso con el cual los exploradores habían fantaseado e imaginado cuantas historias habían podido. Lo único cierto de todas esas historias que se contaban, era que la supervivencia en esa selva era increíblemente dura. El viejo Val’gurak Musgonegro lo sabía mejor que nadie. Había vivido en la selva toda su vida y ya para los años que tenía, la Selva y él ya eran prácticamente uno.
-Esta no ser hora para realizar visitas - exclamó el viejo Mohán mientras se levantaba de la cama con pausada tranquilidad - y mucho menos pa´ entrar en recinto privado y sin permiso - algo no estaba bien y el podía sentirlo.
Las energías que gobernaban los elementos llevaban varios días inestables e intranquilas, lo que a Val´Gurak no le parecía extraño, teniendo en cuenta los acontecimientos que habían tenido lugar en los últimos tiempos. Pero esa noche en concreto, estas energías estaban particularmente inquietas. Como si estuvieran invadidas por un temor poco común que querían hacerle transmitir al anciano.
-Tranquilícese anciano - una voz ronca y fantasmal respondió desde la oscuridad - vengó a entregarle un mensaje.
-¿Acaso no poder esperar hasta que ser de día? - gruñó el Mohán con cierta molestia en su voz.
-El señor que envía el mensaje no puede esperar - respondió el intruso - los mensajes del dios de la muerte no pueden esperar.
-Tus dioses no tener nada que ver con los míos - respondió el anciano - y mucho menos conmigo.
-Eso depende del punto de vista con el que se mire - la voz fantasmal habló con serenidad.
-¿A qué punto de vista referirte?
-A que si lo vemos en el presente o si imaginamos el futuro - la Voz fantasmal hablaba con emoción y orgullo - es cuestión de tiempo anciano, usted lo sabe.
-Entonces no enviarte tu dios de la muerte - comentó el Mohán - enviarte tu “reina”, o los amos que gobernarla a ella - dio unos pasos con lentitud hacia un extremo de la habitación. Aunque no se veía nada, el viejo Chamán conocía de memoria el lugar.
-Ellos no son nuestros amos - refunfuñó - Nosotros no tenemos amos.
-Yo tampoco tener amo - exclamó Val’gurak - ni mucho menos mi gente. Y yo no permitir que la bruja a la que tu llamar reina se apodere de la selva y de mi pueblo.
-Precisamente por eso estoy aquí - la voz fantasmal comenzaba a sonar molesta - la dama Nocheoscura le pide que por favor reconsidere su propuesta.
-Dile a tu “reina” que yo no tener nada que reconsiderar. Yo nunca permitir alianza entre tu pueblo y el mío - Val’gurak se notaba molesto, pero seguía hablando con tranquilidad.
-La dama supuso que usted diría eso - profirió la voz en tono casi de satisfacción - por eso me envió personalmente a convencerlo.
-Eso yo poder imaginarlo - dijo el Mohán - ser extraño que el mismo Malagar Corazonsombrío sea quien haber venido como mensajero de la Dama.
-¿Usted me conoce? - el intruso soltó sorprendido.
-Yo conocer a mucha gente - respondió Val’gurak - y más cuando tener que cuidarme de ellos. Tu ser un asesino, no un mensajero - En ese momento el viejo chamán encendió una lámpara de aceite vieja y ornamentada con símbolos e imágenes conmemorativas de la raza de los Kenaí.
-Creo que comienzo a entender - de la oscuridad apareció un ser grande, de cabello largo y de un blanco que parecía nieve. Su piel era oscura como la noche y daba la impresión de ser tan dura como el acero. Sus ojos, que eran de un intenso color rojo como la sangre, permanecieron fijos sobre los símbolos estampados en la lámpara - ¿usted está de parte de los Kenaí, ¿verdad?
-¿tu porque creer eso? - indagó el Mohán - cual ser la diferencia entre ustedes, todos ser la misma amenaza pa´nuestras tierras, ustedes llegar aquí por la misma razón. Todos querer adueñarse de la selva y yo no estar a favor de ninguno. Pa´mi todos ustedes, intrusos, ser lo mismo.
-No somos los mismos - Protestó Malagar mientras movía una pequeña esfera entre sus dedos - siempre cargaremos con el peso de haber sido en algún momento parte de ellos, Pero los Moreléd somos muy superiores a la raza de los Kenaí. Somos su evolución.
-¿Y entonces porque esa raza que tu aseguras ser inferior haber sido la responsable del destierro de tu gente? - el Chamán hablaba con tranquilidad y suavidad, como si estuviera charlando con un conocido de toda la vida, no con su potencial asesino. Ciertamente ese tono tranquilo e indiferente molestaba cada vez más al intruso.
-Nos temen - respondió sin perder el control - saben que somos superiores a ellos y superiores a todos los demás seres de Irelion. Por eso nos enviaron al mundo subterráneo. Pero pronto vamos a volver y a retomar lo que nos pertenece por ley.
-¿Y cuál ley ser esa?
-La ley de la supervivencia. El más fuerte sobrevive.
-Tú saber que yo no permitir que eso ocurra.
-Sí, lo sé. Y no sé si su intención era aliarse con los Kenaí para detenernos, pero igual eso ya no importa - comentó Malagar - si no está a favor de nosotros, está en nuestra contra y los Moreléd eliminamos a los que están en nuestra contra - el Mohán giró en sus talones y quedó frente al intruso con el que hablaba.
-Sabes… tu hablar mucho pa´ser un asesino.
-¡Ja! - Bramó burlonamente - usted tiene razón. Es bastante observador. Normalmente soy un asesino, y muy bueno, si me permite decirlo. Pero esta vez no vengo a matarlo - el Sombrío visitante hablaba con tranquilidad - solo vengo a darle el mensaje de la Dama Nocheoscura y a persuadirlo de que nos acompañe.
-Yo no tener intenciones de moverme fuera de esta habitación - exclamó Val’Gurak con jactancia.
-Eso tiene solución…
En ese momento algo atravesó la ventana e ingresó en la habitación con mucha agilidad. Val’gurak no se imaginó tener otro visitante, sobre todo uno tan especial en su última noche. Aunque no podía ver quien había ingresado por la ventana, sabía de quien se trataba. Desde el primer momento en el que lo había visto cerca de su tribu, hacía ya un par de días, había tenido la idea de que sus planes no eran buenos, pero nunca se imaginó que fuera a intentar asesinarlo.
El Chamán alcanzó a escuchar un alboroto afuera. Al parecer las alarmas que avisaban de la presencia de intrusos en la aldea de los mohánes acababan de activarse y los guardias que estaban en turno en ese momento, comenzaban a moverse con urgencia, Aunque seguramente no llegarían a tiempo. Pese a esto y con tranquilidad, pero con rapidez dejó la lámpara sobre la mesa donde la había tomado inicialmente y acto reflejo agarró el collar que llevaba puesto.
El furtivo visitante que acababa de entrar por la ventana, atravesó como un felino la habitación para atacar al Mohán. Val’gurak, aunque viejo, todavía conservaba mucha vitalidad, por lo que no le fue difícil esquivar el primer ataque de su agresor. Saltó dando un bote sobre su cama y quedando sin ningún esfuerzo al otro lado, cerró los ojos mientras apretaba el collar y se concentró en las energías de los elementos que lo rodeaban. Estas energías que reboloteaban a su alrededor con desespero, tratando de alertarle sobre el peligro que estaba corriendo, reaccionaron sin dudar a las palabras del viejo con un simple pero poderoso rezo al viento que era tradicional en su raza.
Al instante una corriente de viento entró por la ventana rota y arremolinándose con fuerza, empujó al desconocido contra una pared de la habitación provocando un choque muy sonoro, el cual alertó a los guardias que se encontraban afuera de que los intrusos estaban en la habitación del Chamán.
Cuando el agresor se incorporó y la luz de la lámpara le alumbró el rostro, el anciano pudo confirmar de quien se trataba. Pocas criaturas eran tan imponentes como los Balames. Con su abundante y moteado pelaje, sus ojos brillantes y amenazantes y sus filosos colmillos, los hombres Jaguar eran atemorizantes y sobre todo extraños.
El Balam se lanzó por segunda vez contra Val’gurak y este nuevamente logró burlar su ataque girando sobre su cama y aterrizando al otro lado, justo al lado de donde Malagar observaba. Nuevamente invocó las energías del viento, las cuales respondieron como si estuvieran esperando el llamado del anciano mohán. La corriente de viento que invocó el chamán atravesó la habitación a toda velocidad con dirección al pecho de su atacante. Al ver esto, el Balam trató de esquivar el golpe saltando hacia un lado, pero, aunque logró quitarse parcualmene de la trayectoria del ataque, no pudo evitarlo completamente. El viento impactó en el costado derecho de su cuerpo con un golpe seco que lo hizo volar a través de toda la habitación, haciendolo estrellarse contra un mueble antiguo que estaba hecho de una madera fragíl y delgada, la cual terminó destrozándose en pedazos. Segundos después, Val’gurak, que apenas había notado que tan cerca había quedado de Malagar, sintió un agudo piquete en el cuello, cerró los ojos mientras su cuerpo se tensionaba y quedaba inmóvil, después sintió una cálida sensación que comenzó a invadirle todo el cuerpo y solo pudo sonreír con algo de amargura. Pensó en su hijo Val’Zhar y en su nieto Val’thor. Lamentaba tener que abandonarlos en un momento tan complicado para la tribu. Los dos, tanto su hijo como su nieto, tendrían que hacerse cargo de lo que fuera que ocurriera de ahora en adelante. Y la verdad no le preocupaba su hijo. Val’Zhar era un experimentado guerrero, que había sobrevivido a muchas batallas. Un Mohán de carácter rudo y voz de mando que no tendría problema en liderar la situación fuera cual fuera. Pero su nieto, Val’thor, era muy joven e inexperto como para tomar su lugar. Aunque por alguna extraña razón Val’Gurak tenía la corazonada de que el joven lo haría bien.
Las energías de los elementos se estremecieron de rabia por lo que estaban presenciando en ese momento, y aunque Val´Gurak se sintió agradecido con ellas, no tuvo el tiempo suficiente para decirles que no se preocuparan por el, que habia cosas mas importantes de las que se tendrían que encargar mas adelante.
El cuerpo del Mohán cayó inmóvil en el suelo mientras su alma salía por su pecho y flotaba sobre él. Malagar esbozó una sonrisa macabra. Luego simplemente estiró la palma de la mano en la que llevaba la esfera. Como por simple inercia, el alma del Chamán se dirigió hasta la esfera de Malagar y entró en ella como si esta la succionara.
-Como le dije anteriormente, eso tiene solución…
Hola Muchachos como estan, Llevo mucho tiempo trabajando en este texto como hobbie y la verdad de a pocos, el tema ha ido tomando seriedad y compromiso. Es por esta razon que me gustaria saber que opiones, concejos y sugerencias pueden darme con respecto a este framento.
Una ida de olla (que también las tengo), por si alguien quiere matar el tiempo. Es lo que tiene quedarse atascado y mordiéndose las uñas. Ya sabeis, ese momento en el que empiezas a escribir de todo menos lo que tienes que escribir. Jajaja
El Gato observaba la gran masa incandescente que levitaba sobre el horizonte, extendiendo su halo de Luz sobre las tierras que lo circundaban. Como un mar ondulante la claridad llenaba las llanuras, aproximándose. El Gato, sentado en la colina, sabía que antes de que el Tiempo empezase a tener verdadera consistencia a su alrededor, el mundo entero debía estar anegado bajo aquella presencia. Contempló fijamente la Luz y como las Sombras retrocedían. Las flores emergían a su paso y se marchitaban en un ciclo enloquecido, los árboles crecían y desaparecían en pocos momentos, los animales procreaban y se devoraban unos a otros y morían ante sus ojos y sus descendientes tomaban su lugar aún antes de que hubieran caído. Todo esto vio el Gato en el seno de la Luz, pero a sus penetrantes ojos nada permanecía en aquel torbellino excepto las ideas eternas de la Flor, el Árbol y el Animal. Entonces se preguntó por qué aquel que ostentaba el poder quería desterrar a los Primeros. Y sabía que, en cuanto la Luz lo tocase, también él se descompondría en infinitos gatos que se sucederían uno tras otro en un vértigo inimaginable, perpetuando tan solo su esencia de Gato en ese Tiempo que se avecinaba. Él era inmortal y quería seguir siéndolo, pero el Hacedor se aburría en aquel mundo que contenía uno sólo de cada especie y había ideado una Creación más dinámica que le entretuviera. Durante unas cuantas eras al menos.
Como compensación el Hacedor les había ofrecido a los Primeros otro tipo de inmortalidad muy diferente. Multiplicarse en seres infinitos, semejantes y distintos a un tiempo, y extenderse así por toda la nueva Creación que nacía. Tener el don de la ubicuidad, percepciones innumerables y simultáneas, ser multicorpóreos. Morir, pero renacer en cada nuevo individuo. Sin embargo el Gato había sido la única de todas las criaturas primeras que había desconfiado de aquel presente. Temía dispersarse tanto que su conciencia única desapareciera por completo. Así que descendió de la colina y se refugió en las Sombras. A partir de aquel momento empezó a temer la Luz.
Paso a paso el Gato retrocedió ante ella hasta que por fin llegó al último reducto de las Sombras en el corazón de aquel mundo: la montaña más alta donde se había originado todo. Allí había despertado el Hacedor y desde aquel lugar había empezado a tejer los hilos del destino que ahora manejaba a su antojo. En la cima de la montaña reposaban todavía los Dioses del viejo orden, reducidos con la llegada del nuevo dios a un miserable abandono. Ellos eran los señores del vacío, de cuando aún nada había sido creado, y amaban la Oscuridad porque les traía a la memoria su época de poder. Huyendo del Tiempo, el Gato llegó hasta las puertas de su palacio y cruzó el umbral medio derruido. Atravesó los desiertos salones hasta donde los viejos Dioses languidecían en sus tronos cubiertos de polvo y los contempló. Sin embargo éstos permanecieron inmóviles, enormes como gigantes. Ya casi habían cruzado la frontera del olvido, de la cual no se puede regresar, y tan solo el hecho de que el Gato los hubieran recordado de nuevo los retenía aún. Algunos de ellos ni siquiera advirtieron su llegada y permanecieron petrificados como estatuas más allá de la memoria de la criatura que los observaba. Sin embargo tres de los antiguos Dioses aún levantaron sus párpados y fijaron sus ojos negros en el Gato y el más joven, el que menos deseaba desaparecer, alzó su mano y cubrió la montaña de oscuridad, una Oscuridad tan profunda que la Luz la rodeó por completo, pero no pudo atravesarla. Después los tres Dioses antiguos volvieron a cerrar los ojos para no volver a abrirlos más.
El presente del Dios antiguo al Gato había sido extremadamente poderoso y el Hacedor se sentó en la falda de la montaña, meditando como podría dominar aquella Oscuridad y culminar su obra con la perfección que deseaba. A su alrededor el curso del tiempo se hacía más y más frenético sumiendo el planeta en el caos. De repente aparecían valles y se abrían abismos. De ellos emergían una tras otra cordilleras que se desgastaban en un suspiro, los mares se secaban y volvían a llenarse en un instante y los seres vivos eran tan efímeros que ni siquiera podía percibirse su presencia. El mundo rugía y se convulsionaba en una constante metamorfosis. El Gato lo veía todo desde la Montaña Sin Tiempo que se levantaba sobre La luz y aquella visión lo atemorizaba, pero mientras él guardara memoria de los antiguos Dioses, la Oscuridad no se desvanecería.
El Hacedor esperó, porque sabía que la soledad se convertiría en un peso insoportable para el Gato, aún en su Montaña Sin Tiempo, y que finalmente sería preferible para él cualquier presencia, aunque fuera la suya propia desdoblada en innumerables gatos. Y entonces su propuesta no había de parecerle tan amarga. Evidentemente la sabiduría de un dios no puede ponerse en duda y, a través del no-tiempo que habitaba en el palacio, el Gato sintió que realmente su existencia no tenía objeto, detenida como estaba en los umbrales del olvido que habían cruzado los Dioses antiguos. Si seguía allí el Gato llegaría a olvidarse de sí mismo y dejaría de tener conciencia de su propio ser, lo que equivalía a sumirse en el mismo estado en el que se encontraban los Dioses a cuyos pies se refugiaba. Así que después de meditarlo profundamente el Gato decidió hacer un trato y abandonar el palacio, pero solo si el Hacedor accedía a una única petición: mezclar la Luz y la Oscuridad para ralentizar aquel vertiginoso caos que la Luz traía consigo.
Al principio el Hacedor se negó, porque le exasperaba tener que doblegarse a los deseos de una criatura tan pequeña. El Gato, al ver su enojo, volvió a ocultarse a sus ojos, fundiéndose entre sombras, hasta que al fin, impaciente por ver terminada su obra, el Hacedor le llamó y accedió con una leve inclinación de cabeza. De su mano nacieron entonces el día y la noche y se los mostró al Gato de manera que ambos estuvieran equitativamente presentes en periodos no demasiado largos, para que ni el Hacedor tuviera tiempo de añorar la luz ni el Gato tiempo de añorar la oscuridad. Como esto satisfizo al Gato, con una última mirada a los antiguos Dioses, abandonó su silenciosa guarida. Y, cuando cruzó el umbral, la sombra impenetrable se deshizo tras él y el Gato se descompuso en muchos gatos, como en un prisma caleidoscópico.
Generación tras generación los gatos se reúnen cuando se oculta el sol para recordar, pues la noche existe tan solo gracias a los gatos y a su memoria de los Dioses antiguos. El día que los gatos olviden, la noche desaparecerá y el fluir del Tiempo cambiará de tal forma que sobrevendrá el fin del mundo tal como lo conocemos.
Mientras tanto el Hacedor los observa y espera pacientemente el momento de coronar su obra.
Un modelo atómico, consiste en representar, de manera gráfica, la materia en su dimensión atómica. El objetivo de estos modelos es que el estudio de este nivel material resulte más sencillo gracias a abstraer la lógica del átomo y trasladarla a un esquema.
Existen distintos tipos de modelos atómicos. El modelo atómico de Bohr por ejemplo, es un modelo cuantizado del átomo que se desarrolló para dar explicación a la forma en que los electrones logran trazar órbitas que resultan estables en torno al núcleo. Este modelo funcional no se basa en la representación física del átomo: se orienta, en cambio, a usar ecuaciones para explicar su funcionamiento.
El modelo atómico de Schrödinger, por su parte, es un modelo cuántico no relativista sustentando en la resolución de la llamada ecuación de Schrödinger para un potencial electrostático con simetría esférica.
Personaje este, el citado Erwin Schrödinger, un físico austríaco que fue galardonado en el año 1933 con el Premio Nobel de Física por haber llevado a cabo lo que era el desarrollo de la mencionada ecuación de Schrödinger que está considerado como el fundador del método atómico actual.
Otro modelo atómico es el de Thomson, también conocido como modelo del pudín. Se trata de una teoría propuesta por Joseph John Thomson (quien descubrió el electrón) acerca de la estructura atómica.
Por último, podemos mencionar al modelo atómico de Rutherford, ideado para brindar una explicación sobre el resultado de sus experimentos con láminas de oro. Este físico y químico indicó que los átomos disponen de electrones y que éstos se hallan girando alrededor de un núcleo central. Dicho núcleo, para Rutherford, concentraría casi la totalidad de la masa y toda la carga positiva de un átomo.
De la misma forma tampoco podemos pasar por alto el modelo atómico de Dalton. A principios del siglo XIX sería cuando vio la luz dicho planteamiento que, aunque tenía ciertos errores, supuso un hito muy importante en aquel momento y es que ofreció unos importantes avances en lo que respecta a la estructura de la materia.
¡Hola amigos! Me animo a compartir con ustedes el inicio de mi primera novela. Seguramente tenga decenas de errores (de todo tipo y color), pero quería saber si creen que es un comienzo que los motiva a continuar, o si debería replantearme volver a hacerlo. Y si tienen un ojo más crítico, que cosas debería mejorar en mi escritura (o tener en cuenta en la correción) para que sea más amena. Si tienen ganas de leer un poco más, les dejo anexado el archivo del capítulo uno completo. Gracias de antemano. ¡Saludos!
1.
Liberi Fatali
Las gotas de lluvia chocaban frenéticamente contra una lápida cristalina, la cual resplandecía en un tono azulado por la tenue luz de luna que se filtraba entre las nubes. Cael la miraba fijamente. No quitaba su vista de allí, perdido entre las letras de la inscripción que tenía grabada. Sus mechones de cabello negro chorreaban agua a montones, deslizándose por su cara y uniéndose con las lágrimas que caían de sus ojos verdes. Alzó su mirada y contempló el paisaje. Estaba en lo alto de una verde colina. El pasto mojado cubría cada centímetro del suelo, desprendiendo olor a tierra húmeda. Ese era el lugar favorito de su madre Sarah. La belleza de la colina era impresionante. Desde ese lugar se podía ver tanto su pueblo Dremhaven, como también el río que los separaba de las ruinas de Gardehn. Además, la colina contaba con numerosas flores de diversos colores y formas, que transmitían paz y tranquilidad a quien las mirara. Pero ese no era el caso. No esa tarde. Las hermosas flores estaban siendo pisoteadas por un montón personas que Cael tenía a su alrededor, gente de su pueblo. Rostros que veía todos los días, pero con los que él no tenía ningún tipo de vínculo. Tanta gente a su alrededor, ¿por lo menos conocían siquiera a su madre, o solo estaban allí por cordialidad? Su madre Sarah, a pesar de haber sido hija de una familia importante en la capital Gran Nuage, había elegido al lejano pueblo de Dremhaven como el lugar donde establecer a su familia. Rápidamente se ganó el cariño de todos allí. Amable y servicial, siempre a disposición de los demás, generosa y alegre. Cael admitió al instante que en realidad toda esa gente realmente quería y apreciaba a su madre. Tanta gente allí, pero no estaba el, su padre. Cael cerró fuertemente su puño durante un instante, y luego alivió la tensión. Tampoco le sorprendía su ausencia. Su padre se había ido y nunca más había vuelto. Ni siquiera valía la pena perder el tiempo pensando en él. Cael volvió sus ojos al cielo y contempló durante unos segundos las difuminadas nubes que formaban un gran plano de un asfixiante y sucio gris. Bajó su cabeza y analizó la uniforme cicatriz en su mano derecha. Le ardía, pero no le importó. Su mente vagaba en recuerdos del pasado. Pensó en el último momento en que vio a su madre con vida. La imagen de ella postrada en su cama, con el brillo de sus ojos apagándose lentamente, pero con una sonrisa. Siempre con una sonrisa. Sarah había intentado despedirse, pero el no quiso escucharla. En aquel momento estaba negado a dejar morir a su única familia, pero a su vez se veía sumido en la impotencia por no poder salvarla. ¿Porque él pudo curarse y ella tenía que morir? Volvió a ver su cicatriz. Aunque sabía que muy pocas personas eran capaces de sobrevivir a la mortal enfermedad de anezhar, él no quería escuchar a su madre, solo quería salvarla. Volvió a mirar el cielo, lleno de dolor por no haber podido decir una palabra tan simple: adiós. ¿Seguiría su madre allí, vigilándolo desde alguna estrella, desde algún lugar más allá del cielo? O desde donde sea el lugar al que iban las almas de la gente bondadosa. Porque tenía que existir algún lugar así, su madre no podía haber dejado de existir para siempre. Las heladas gotas impactaban suavemente en su rostro. Pero el no sentía frío, ni siquiera sentía la lluvia en su cuerpo. No sentía nada salvo dolor. Estaba vació por dentro, y el sentimiento de tristeza al haber desperdiciado el último momento con su madre lo llenaba. Se preguntaba constantemente que hubiera cambiado si él no hubiera escapado aquella tarde. Pero la respuesta era siempre la misma: hubiera tenido la posibilidad de decir adiós. Una mano se apoyó en su hombro y Cael giró la cabeza para ver quien lo estaba tocando. Pero allí no había nadie. De hecho se percató en que no había nadie más en todo el lugar. ¿Y la gente que hasta hace un instante estaba junto a él? Miró a los alrededores, pero no había ni una persona. —Cael. —Una conocida y melodiosa voz sonó a sus espaldas. Cael volvió su vista al sitio en que estaba la lápida, pero esta había desaparecido. Ahora en su lugar se encontraba de pie una mujer con un sencillo vestido de un amarillo apastelado con ribetes blancos. Era una mujer de rasgos delicados, con finos cabellos dorados e intensos ojos verdes. El mismo verde de los ojos de su hijo. El joven quedó petrificado, pero rápidamente su rostro se transformó en una gran sonrisa. —¡Mama! —dijo con un nudo en la garganta que le impedía hablar con claridad. Alzó sus brazos, intentando llegar a ella, pero a medio camino se detuvo horrorizado con lo que estaba viendo. Su sonrisa desapareció en un instante. Los ojos de la mujer empezaron a soltar lágrimas. Pero no eran transparentes como las de cualquier persona, eran lágrimas de sangre. Caían en su rostro mezclándose con la lluvia y dejando un rastró carmesí allí por donde pasaban. Sarah sonrió, y levantó un brazo hacia su hijo. Cael, entre dudas y horror, se dejó llevar por su corazón. Con o sin lágrimas de sangre, ella era su madre. Por fin podría despedirse. —Madre… —dijo alzando el brazo para tomar su mano—. Adi… Antes de pueda terminar la palabra, en el instante en que sus dedos rozaron a los de su madre, un rayo impactó en el lugar donde ella estaba situada, produciendo un fuerte estruendo acompañado de una luz cegadora. Cael despertó agitado y transpirado, con la cicatriz de su mano derecha ardiendo suavemente. De nuevo volvía a revivir aquella secuencia de su vida, otra vez con un nuevo final. ¿Cuantas veces más iba a tener que volver a vivir esa pesadilla? Se sentó en su cama, y con una parte de la sábana secó el sudor de su rostro. Respiró profundamente tratando de despejar su cabeza de aquellas imágenes horribles, pero el ardor en su mano era cada vez más intenso. El dolor aumentaba a cada segundo, produciendo un escozor que hacía a Cael sujetarla con su otra mano fuertemente. Cael odiaba cada vez más aquella cicatriz, el ardor que le producía, y los recuerdos que le traía. Aunque a veces recapacitaba y llegaba a la misma conclusión: simplemente era una estúpida marca como secuela del Anezhar, considerada la peor enfermedad mortal. No conocía muy bien el tipo de consecuencias que tenían otros pocos afortunados como el, pero sabía que eran muchas de ellas eran peores que una cicatriz. ¿Algún día el mundo encontraría una cura para la maldita enfermedad? No lo sabía, ni tampoco era su mayor preocupación. El dolor disminuyó a un nivel aceptable. Desde el día que se curó nunca había desaparecido ese ardor. Tuvo que aprender a vivir con el. Cael tomó un cuadro colocado en una mesita a un lado de su cama, y observó la imagen del mismo. La fotografía estaba tomada en la misma colina en donde había sido enterrada su madre, un campo lleno de flores coloridas y césped verde, iluminados por la anaranjada luz del atardecer. Allí estaba Sarah junto a un niño en cada lado. Uno de ellos era un pequeño Cael de ocho años, quien tenía una tímida sonrisa en sus labios. Y el otro chiquillo, de tez bronceada, cabellos dorados y chispeantes ojos violetas, era su mejor amigo Kommet, quien al contrario de Cael, tenía una sonrisa tan amplia que mostraba todos sus perlados dientes. Así era el, siempre de buen humor. Ambos estaban abrazados a ella, ambos la querían por igual. Cael recordaba perfectamente aquel día. El viento llevando consigo el perfume de las flores, la comida hecha por su madre para ellos. No tenían mucho dinero para grandes banquetes, pero no lo necesitaban. Eran felices con poco. —Falta poco para volver a verte madre, solo espérame… —susurró suavemente mientras dejaba el cuadro en su lugar. El día que tanto estaba esperado había llegado.
Libertad!
li...ber...tad... mm, creo que lo entiendo, decia para sus afueras,lentamente, como un susurro, una voz tenue ,casi un respiro lanzado hacia el manto negro de la noche cuya oscuridad hacia que resalten aun mas las tres marias ..
El Rio murmuraba frente a el,otra noche fria mas que se paseaba a su lado observando las antorchas en el horizonte mientras blandia su espada de un lado a otro...y pensaba..
Es facil saber lo que es la libertad cuando se es un pueblo oprimido,un Gladiador en la arena anhelando la misma o un Servil Esclavo recibiendo latigazos pero...por que hago esto? realmente soy libre? .Digo,no soy un esclavo -corta una planta de un minusioso espadazo ,enfunda y sigue patrullando-Mi pueblo Tampoco esta oprimido-En todo Caso,yo seria parte del problema y...
...Tienes unos pensamientos muy peligrosos soladado,podrian afectar tu desempeño en la campaña ,precaucion sugiero, como te llamas?
Maximo ,Mi general disculpe, no esperaba...
Tus cuestiones son totalmente validas,peligrosas si no se las atiende adecuadamente,pero validas..
¿Esta seguro señor de lo q tiene pensado hacer? ¿usted sabe que esto que estamos llevando a cabo y de lo que soy complice lo pondra en contra de la Republica y podria generar una guerra civil y..?-casi gritando Maximo le pregunta en tono de reproche a su General que lo sigue a la par montado en su caballo negro-
si quieres vete,eres libre de hacerlo si no adhieres ami causa,yo soy libre de seguirte y matarte,pero tu eres libre de intentar defenderte...como vez no puedo obligarte a que luches para mi, si no quieres mover tu mano esa espada no se blandira en mi nombre ni en el de ningun otro hombre!
Yo me hago cargo de mis deciciones,ante el pueblo,ante el senado y ante mi propio juicio si es necesario..
Y los hombres libres que estan del otro lado,los matara sin motivo?
Sin motivo?..quiero esas tierras-se olle relinchar al caballo-ademas..podrian,claro como "hombres libres" deponer sus armas y no luchar, no resistirse y huir,me ahorrarian gran parte del trabajo ami y a mis hombres,es su eleccion, luchar o no.
-Si,creo que entiendo-Dice Maximo mientras se van acercando al campamento, acompañados del galopar del negro corsel..
Un silencio se apodera del ambiente,puede sentirse el olor de las antorchas siendo lentamente consumidas por el fuego,una brisa fria nos acaricia el rostro,el sonido emitido por las placas de las armaduras golpear entre si es cada vez mas pronunciado,el griterio se va haciendo presente ,subitamente nos encontramos rodeados de un peloton de soldados romanos y los que faltan aun, van deponiendo sus actividades para agolparse al rededor nuestro lo mas rapido posible. Los ruidos van cesando lentamente hasta que en total silencio y calma, nos observan,como un aguila su presa,esperan algo de nosotros,cada una de sus caras muestran intriga , algunas incluso preocupacion..
En voz baja ,el general le susurra a Maximo moviendo acotadamente la parte derecha de su boca y desde lo alto de su caballo..
"Entonces muchacho,decide tu proposito en la vida y dime si vienes o no porque como veras..."
¡¡LA SUERTE ESTA HECHADA!!
Exclama Cesar mientras levanta su mano en lo alto!
Los gritos se hacen presentes en el campamento y las caras se transforman ahora en caras desafiantes de guerra que se deforman por gritar..
¡¡ A LA ORDEN MI GENERAL! !
-exclama un soldado de alto rango con una cresta roja en su casco- YA OYERON A CESAR, A MOVERSE ,ESTA NOCHE CRUZAREMOS EL RUBICON!