Por el más recóndito camino de la más yerma tierra que en los lares desérticos se puede encontrar, dos jinetes cabalgaban en silencio, juntos e inmensamente separados. El uno, un muchacho de unos veinte años, de nombre irrelevante para el mundo indiferente, y el otro, un misterioso viejo de ceño fruncido y orgulloso mirar. Sus caballos iban a la par, sí, pero en los dos días que llevaban de viaje, a pesar de los esfuerzos del muchacho, su acompañante no se había dignado a abrir la boca. Mas, guiado por un curioso sentido del deber, el joven decidió intentarlo una vez más, a sabiendas de que aún antes de intentarlo ya había fracasado.
- No es, señor, por perturbar vuestra paz, pero llevo ya dos jornadas viajando con vos y aún no nos hemos presentado. Yo soy Dórin Corito, mensajero, y viajo al reino de Iadon. ¿Ante quién, pues, me encuentro?
Silencio. Dórin agachó la cabeza y siguió caminando. Era de esperar. Aquel debía de ser un viejo sin alma, de esos que desprecian a los jóvenes porque les recuerdan lo que ya no tienen. Iba a ser un viaje muy largo...
- Fui antaño un hombre importante –dijo de repente el viejo, con una voz ronca y apagada-. En otro tiempo, en otra era, en otra vida. Antes de que el caprichoso destino y mi infame ambición me lo arrebatasen todo.
Dórin frunció el ceño. Aquella muestra de sentimiento le había sorprendido, pero ahora que su interlocutor había empezado no iba a ser él el que le impidiera hablar.
- Seguid, os lo ruego –dijo al fin.
- En una tierra no muy lejana a esta yo goberné hace no demasiado tiempo. Heredé el imperio más grande que nuestros días vieron, lo dirigí con sabiduría y justicia y el mundo me quiso. Mi gente me adoró, en boca de todos estaba mi magnanimidad y grandeza, mi sentido del deber y lo correcto. Todos me querían, creían que era un gran hombre... Mentira, todo era mentira. Nadie lo sabía, pero yo no era el hombre que ellos creían. No, en lo más profundo de mi ser una oscura ambición me consumía, como un fuego latente que, sin que nadie salvo yo lo supiera, me empapaba en las sombras ocultas. Yo nunca fui el héroe que todos creían y aún creen que soy, las cosas en mi vida nunca han sido tan sencillas.
Dórin frunció el ceño. No había en Sarintia tierra más poderosa que la suya, Tarlica, de modo que no era capaz de imaginar quién era ese afligido señor que tan arrepentido estaba de sus actos cuando era grande. La credulidad ante lo que creía saber le impedía ver la realidad que tan claramente se postraba ante sus ojos.
El extraño continuó su relato.
- El mundo me adoró cuando acabé con la cruenta Guerra de las Nueve Noches, la más sangrienta que nuestro mundo ha conocido desde la terrible Guerra del Maldito. Yo mismo entré triunfante en el castillo de Zanor y acabé con el hombre que había iniciado la guerra. Las historias cuentan que era un hombre sanguinario e inmisericorde, un hombre malvado, vengativo, comparable en crueldad solamente al Demonio de Hielo. Por eso me aplaudieron cuando clavé mi espada en su pecho, cuando la sangre blanca de aquel elfo resbaló por mi mano... No sabían que era yo quien había escrito esas historias, que eran mis hombres quienes habían atacado las aldeas, buscando siempre un pretexto para poder eliminar al único hombre más poderoso que yo –Hizo una pausa y continuó hablando-. Yo libré al mundo de su yugo, yo lo hice pero era yo quien debiera haber muerto. Ahí empezó todo, pero ese no fue el peor de mis crímenes. No, porque muchas fueron y son las mentiras que al mundo yo conté. Nada es cierto, nada, pues aquellos nobles que encerré por haber conspirado contra la patria eran inocentes, y aquel poeta al que acusé de haber asesinado a un niño también, y aquellos campesinos... y aquellos soldados... y aquel mago... y aquella mujer, que lo cambió todo en mi vida pero a la que traicioné... Ella era la esperanza de mis días, ella me sacó del oscuro pozo en el que me hallaba... Ella era el sol, la luna y las estrellas, era todo lo que tenía; lo era todo en mi vida, pero como a todos los demás la maté. La maté, guiado por mi ego, ciego y feroz, pensé que su búsqueda de mi redención era traición, y con el pretexto de la enfermedad, de la naturaleza, justificando con ello mi asesinato, maté a Tera, y mi alma se condenó para siempre. La maté, pero el mundo creyó y aún cree que soy un héroe.
Calló entonces, y solo entonces Dórin logró, al fin, ver la verdad. Sintió un extraño vacío al comprenderlo, pero aún entonces seguía sin creerlo. Aquello, simplemente, no podía ser cierto, y es por eso que finalmente, con una timidez nada habitual en él, preguntó.
- ¿Sois vos por ventura Háleftim el Noble, aquel por quien dicen que cantan los bardos, el hombre que heredó el Imperio Tarlicano hecho añicos tras la caída de los Aldos? ¿Sois vos el hombre que trajo la paz a esta tierra en llamas, el hombre que hizo de la justicia su nombre, el hombre a quien todas las mujeres amaron pero que a solo una amó? ¿Sois vos el hombre que lloró la muerte de esa dama seis largos meses, encerrado en su habitación sin hablar con nadie ni comer nada? ¿Sois vos, desdichado, Háleftim el Noble?
El sol se escondía tras las montañas y el camino se bifurcaba cuando, lleno de angustia, el anciano respondió.
Soy yo, por desgracia, sí, lo soy. Soy el hombre con dos caras, el hombre con dos almas. He estado mintiendo toda mi vida y, aunque sé mi nombre, no me conozco. No, pues lo que todos creen y lo que yo sé difieren, son distintos. Y, puesto que solo cometí mis crímenes, solo he de morir en penitencia por ellos. Solo, lejos de todo, he de morir. Adiós, Dórin. Que vientos de fortuna guíen tu vida por un camino mejor del que yo escogí.
Y torció a la izquierda, hacia el otro sendero, mientras el muchacho continuaba por la derecha. Dórin le vio marchar en silencio, sin decir nada, hasta que la figura del rey de Tarlica se perdió en la lejanía. Un hombre malvado, terriblemente malvado pero lleno de remordimientos.
“Un hombre extraño para un mundo extraño, supongo”, pensó Dórin, y continuó su camino.
Cómo vender más libros: 3 claves que todo escritor debería conocer
Por R. R. López 19/11/2018
Como todo escritor que aspire a la difícil meta de vivir de la escritura, a menudo te habrás hecho esta pregunta: ¿Cómo vender más libros? ¿Cómo puedo llegar a ser un superventas?
Es una pregunta para la que nadie tiene la respuesta, pero sí que hay 3 factores clave, que, te advierto, no son nada fáciles de conseguir, que los escritores superventas tienen en común y que les permiten vivir de sus libros.
Actualmente muchas voces interesadas se alzan en internet intentando convencer a los aspirantes a escritor de que vivir de la literatura es posible, matizando siempre que no será de la venta de los libros, sino de servicios derivados e ingresos relacionados, pero difícilmente de la venta de libros.
Las 3 claves que te enseñarán cómo vender más libros
En España los escritores que pueden vivir solo de la venta de sus libros no llegarán a algunas decenas.
Realmente, podría decirse que, quitando a las cuatro plumas consagradas, a día de hoy solo viven de vender libros los que escriben libros sobre cómo vivir de escribir libros, lo cuál es un poco paradójico.
Algunos de estos gurús del marketing sí que predican con el ejemplo, y publican novelas con niveles aceptables de ventas, pero otros ni siquiera eso.
Simplemente se dedican a decirles a los demás que tienen una fórmula mágica para escribir grandes éxitos que les permitirán vender más libros que misteriosamente ellos no aplican.
Y eso da que pensar.
Pero volviendo a ese escaso porcentaje de escritores que siguen teniendo unos niveles de ventas aceptables que les permiten hacer de esto de la escritura una profesión, la mayoría tienen estos tres factores en común, por lo que alcanzarlos debería ser una de las metas de cualquier escritor que pretenda sacar un rendimiento económico a la escritura a base de vender más libros.
Y no es que cumplir estas tres condiciones te vaya a garantizar el éxito, pero sí que no tenerlas te condenará directamente al fracaso, pues son los requisitos mínimos que debe tener quien quiera que la promoción de sus libros sea efectiva y tener unos niveles de ventas rentables.
Es decir, por muy bueno que sea, el libro no se venderá solo, tendrás que trabajar en su promoción y difusión, pero si no tienes estos tres factores, nunca podrás aspirar a vender más libros, salvo extrañas excepciones.
Y es interesante conocerlos, porque algunos nadie te los dice (aunque si te dedicas a analizar los casos de éxito acaban siendo bastante obvios) y conocerlos te puede ahorrar esfuerzos tanto vitales como económicos innecesarios, porque puede que no estés dispuesto a modificar tu escritura para adaptarte a alguno de ellos, y el hecho de desconocerlos te puede hacer vulnerable a charlatanes y vendemotos que pueden intentar quedarse con tus ingresos aprovechando el entusiasmo que generará en ti tu objetivo de ganarte la vida con la escritura.
Como observarás, yo mismo no soy uno de esos casos de éxito que dominan estas 3 claves, por motivos que entenderás cuando termines de leerlas, y a día de hoy sigo trabajando en lograr algunas de ellas aunque te aviso de que no es nada sencillo, por lo que si estás buscando métodos mágicos, puede que sea mejor que cambies de artículo.
Cómo vender más libros. La primera clave: Ten un libro que enganche al lector
No es cuestión de empezar la casa por el tejado, así que debemos ir al pilar fundamental: tu libro debe tener algo que enganche al lector.
No hablo de calidad literaria, puesto que ejemplos como 50 sombras de Grey han demostrado que no es un factor clave para generar muchas ventas de libros.
Te estoy hablando de que tu libro debe tener algo que conecte con el lector, y para ello es clave que primero conozcas a tu lector objetivo, es decir, sepas a qué tipo de lector va orientada tu historia, y trates de escribir una historia que le fascine.
De hecho, tener definido el lector objetivo es fundamental para que cualquier acción de marketing esté bien planificada.
Y ya sé que para esto tampoco hay secretos, pero si no tienes un buen libro (al menos que sea bueno para tu target, para tu lector objetivo), intentar trabajar las otras dos claves será una pérdida de tiempo.
Tu libro debe tener calidad, es decir, tiene que estar bien escrito y debes cuidar la edición. Aquí jugará un papel importante tu pericia como escritor, aparte de tu talento innato, aunque, como decía Stephen King:
«El talento es más barato que la sal de mesa. Lo que separa el individuo talentoso del exitoso es un montón de trabajo duro».
Así que, para lograr esta primera clave, deberás leer mucho, escribir mucho y formarte en tu género y en la escritura en general, y tratar de que lo que escribas te haga sentir bien, porque si no te gusta a ti, imagínate al lector.
Cómo vender más libros. La segunda clave: elige bien tu género
Aquí es donde llegan las malas noticias, y vemos que a las tierras prometidas del marketing online y la autoedición no pueden acceder todos.
Muchos serán los llamados, y pocos los elegidos.
¿Por qué?
Pues porque, aunque nadie te cuenta esto cuando empiezas, no todos los géneros gozan de la misma salud.
Laura Falcó, escritora y responsable de los sellos de no ficción de Planeta, me comentó que había dejado de escribir terror porque el terror no se vende en el mercado hispanohablante.
Así es.
Y es uno de los géneros que yo manejo, por eso estoy aquí escribiendo este artículo y no tumbado en las Bali disfrutando de mis royalties.
Bueno, es broma, como verás si sigues leyendo la cosa no es tan sencilla.
Hoy en día se está popularizando la expresión “escritor emprendedor”, pero creo que a veces se le da un uso erróneo.
Yo mismo no podría aplicarme este epíteto.
¿Por qué? Pues porque un emprendedor, antes de invertir y lanzarse al emprendimiento (para evitar que este se convierta en desprendimiento), lo primero que hace es un estudio de mercado para ver si su proyecto tiene viabilidad económica.
Trasladado al mundo de la escritura, eso significa estudiar los géneros que más venden y escribir obras de estos géneros.
Lo contrario sería como si el emprendedor no literario se lanzara a montar un negocio solo porque le gusta, sin saber si hay mercado para ese producto.
Ningún emprendedor haría esto.
Es duro pero es así.
Yo escribo terror, humor y ficción absurda, que no son tres géneros especialmente populares en la esfera hispanohablante, así que el tiempo me ha enseñado, a base de palos, que debo rebajar un poco mis expectativas.
Me habría venido bien saberlo antes de oír los cantos de sirena de al autoedición y de quienes afirman que es posible vivir de escribir ficción.
Pero más vale tarde que nunca.
Por lo tanto, en sítntesis, la segunda clave sobre cómo vender más libros consiste en elegir un género que goce de buena salud comercial, como puede ser:
La novela romántica o erótica.
La literatura infantil o juvenil.
El thriller.
Creo que es interesante tenerlo en cuenta antes de lanzarse a caras inversiones en formación o infraestructura para crear tu plataforma de autor, costes de edición o de asumir riesgos como dejar tu trabajo nutricional para dedicarte a vivir de la escritura.
En mi caso, como no soy capaz de escribir forzado algo que no me interese, porque si no acabaría siendo otro trabajo alimenticio, con el añadido de que escribir es muy jodido, requiere mucho esfuerzo y hay que renunciar a muchas cosas y tampoco tienes garantías de éxito, me está vedado el Olimpo de los superventas.
Cómo vender más libros. La tercera clave: La visibilidad
Como suele pasar, la última es la mejor, la más importante y, a la vez, la más difícil de conseguir, pero si eres visible puedes incluso prescindir de las dos anteriores, como demuestran los libros superventas de famosos, políticos o Youtubers.
¿Qué es lo que tienen ellos para ser superventas?
Exacto: visibilidad.
Bien sea porque salen en un programa de telebasura que ven millones de personas, bien sea porque tienen una plataforma miles de seguidores en Youtube que normalmente no abrirían un libro aunque les fuera la vida en ello, pero que hacen colas de horas para poder comprar el libro de su youtuber favorito para que les firme, o bien son personajes políticos o algún otro tipo de persona que el público considera de interés por sus vivencias o conocimientos.
Pero, como escritor, también puedes trabajar la visibilidad.
Es una de las dos claves (junto con la primera) que estoy intentando trabajar en este taburete que se me queda cojo por faltarle una pata.
Y, aunque no es fácil, es algo que se puede conseguir.
En mi caso realicé un coaching de visibildad online para escritores que me ha permitido mejorar mucho mi visibildad, aunque todavía me queda mucho que mejorar para llegar a los niveles de visibilidad de los que estamos hablando.
Algunos casos de éxito en la aplicación de las tres claves sobre cómo vender más libros
Para que lo veas claro, te pondré algunos ejemplos de escritores superventas y de como estas claves han sido cruciales para ellos.
– E. L. James
E. L. James consiguió llegar a ser superventas gracias a la saga de 50 sombras de Grey.
Este libro tiene la primera clave, pues, aunque objetivamente su técnica literaria deja mucho que desear, es capaz de conectar con un tipo de público muy concreto.
También tiene la segunda clave sobre cómo vender más libros, porque pertenece a un género que goza de muy buena salud: la literatura erótica.
Y por último, E. L. James pudo dar el salto gracias a la tercera clave, la visibilidad.
Aunque la industria editorial ha intentado convencernos de que este y otros éxitos se dan gracias al boca a boca, eso es un viejo truco del mundo editorial detrás del cuál hay ingentes cantidades de dinero invertido en publicidad.
En una primera instancia, la visibilidad fue clave en la carrera de James: 50 sombras de Grey comenzó siendo un fantiction de Crepúsculo publicado en una plataforma para este tipo de escritos, que consiguió una inmensa popularidad y muchos lectores.
Esto (la visibilidad que había adquirido en esta plataforma) hizo que las grandes editoriales se fijaran en ella, y editaron su fanfiction hasta convertirlo en 50 somras de Grey para salvar el escollo de los derechos de autor, y luego invirtieron grandes cantidades de dinero en ese “boca a boca”, porque el libro venía respaldado por el éxito de público que había tenido su anterior versión.
Lo demás es historia.
– Anna Todd
After, el libro superventas de esta autora, tuvo un recorrido parecido al anterior, la historia narrada por Anna era un fanfiction sobre el grupo One Direction que alcanzó una enorme popularidad en Wattpad.
Aquí tenemos las claves 1 (enganchó a su público objetivo) y 2 (consiguió una enorme visibilidad) y 3 (es de un género, la novela romántica juvenil, que goza de buenas ventas).
Cuando las editoriales le compraron los derechos se encargaron de remachar el éxito a base de talonario y ahí tenemos otro superventas.
– Un caso de nuestro país
En nuestro país hay otro ejemplo, pero diré el pecado, no el pecador, aunque si estás un poco puesto en el mundo editorial sabrás reconocerlo.
No hace mucho irrumpió en las listas de ventas un libro autoeditado, un thriller, que estaba arrasando.
Una gran editorial tradicional, ni corta ni perezosa, fichó al autor, que ya va por el segundo libro y se está negociando filmar una película basada en su obra.
Era uno de esos casos de autor desconocido que publica de forma independiente y el boca a boca lo catapulta al éxito.
Y la editorial se encarga de que este fenómeno se conozca poniendo a trabajar a su departamento de marketing y comunicación para que sea el propio autor el que cuente esta historia en todos los medios de alcance nacional.
Pero hay algo que no nos han contado, aunque es evidente, público y notorio, y es tan solo la constatación de un hecho, no una crítica.
Este joven autor, que debe de contar con la clave 1, y cuenta con la clave 2, pues escribió un thriller, contaba ya de entrada con una enorme visibilidad, que es el dato que se está omitiendo en esta bonita historia de éxito espontáneo.
Mucho de antes de despuntar con su libro, este joven era y es pareja de una famosa youtuber de moda, y tiene un canal en el que él y su pareja muestran su día a día desde que se levantan hasta que se acuestan.
Esta youtuber cuenta con más de medio millón de suscriptores (en su mayoría suscriptoras).
Si ves en Youtube las primeras presentaciones que hizo, cuando todavía no estaba fichado por ninguna editorial, la cola de asistentes daba la vuelta a la manzana de la librería, igual que en las presentaciones de libros de famosos como Belén Esteban o Jorge Javier Vázquez.
Pero había un dato curioso.
Todas eran chicas de no más de 20 años, que iban también para ver a su mujer y darle regalos.
No encajaban con el perfil del lector objetivo del género del thriller, que no suele ser una chica adolescente aficionada a la moda.
Sin embargo, este gran número de ventas de gente que ya confiaba en él y le tenía cariño (eran su audiencia porque había establecido una relación de confianza con ellas mediante todos los vídeos en los que le habían visto junto a su ídolo youtuber) incrementaron sus ventas en Amazon lo que le dio… a ver si lo adivinas: sí, visibilidad.
Los miles de ventas y de comentarios positivos tanto en Amazon como en Goodreads le dieron visibilidad en las listas de ventas y en las promociones de Amazon, como kindle flash, lo que hizo el efecto bola de nieve, haciendo que las ventas crecieran todavía más hasta hacer que los lectores de su género también acabaran por ver el libro, y llamando de paso la atención de las editoriales, que añadieron a toda esta visibilidad su aparato y presupuesto promocional.
Si este joven autor continúa manteniendo esta comunidad de seguidores, a la que con suerte se añadirán lectores de su género, si su visibilidad aumenta gracias a la película de sus obras que está en ciernes, y si, con la práctica, consigue incrementar su habilidad como escritor, sin duda estaremos ante un escritor del que oiremos hablar por muchos años.
Espero que te hayan resultado esclarecedoras estas 3 claves y que te orienten en la difícil cuestión de cómo vender más libros.
Son fruto del análisis y de varios años en este mundo de la escritura independiente, tratando de averiguar cuál es la verdad sobre la cuestión de si es posible vivir de las ventas de libros.
Si te resulta útil e interesante, siéntete libre de compartirlo.
Trabajar solo 4 días sí aumenta la productividad, según una prueba de Microsoft Japón
Un total de 2,300 empleados de Microsoft Japón trabajaron solamente 4 días de la semana, prueba que resultó favorable pues la productividad aumentó un 40%
Recientemente Microsoft Japón realizó una prueba donde su semana laboral solamente era de cuatro días, los resultados fueron peculiares pues la productividad aumentó hasta un 40% por diversos factores, así lo informó la compañía.
“Work-Life Choice Challenge Summer 2019”, fue el nombre del proyecto en el que alrededor de 2,300 empleados de Microsoft Japón recibieron 5 viernes sin trabajo, sin modificaciones a su sueldo o vacaciones.
“Trabaje poco tiempo, descanse bien y aprendí mucho. Es necesario tener un entorno que le permita sentir su propósito en la vida y tener un mayor impacto en el trabajo”, dijo el presidente y CEO de Microsoft Japón, Takuya Hirano.
“Quiero que los empleados piensen y experimenten cómo pueden lograr los mismos resultados con un 20% menos de tiempo de trabajo”, aseguró Hirano.
Según lo informado por Nikkei xTECH (a través de SoraNews24 ), el resultado de un fin de semana de 3 dias beneficio de manera significativa a la productividad de la empresa hasta en un 40%, debido a que los empleados tenían que ser igual de productivos pero en menos tiempo.
El gran cambio se dio en las reuniones/juntas en las que se hicieron más cortas, se cancelaron o se realizaron vía remota evitando así los traslados de los empleados.
Además, esta prueba también significó un beneficio para el medio ambiente, pues al no haber empleados en las oficinas el uso de la electricidad disminuyó un 23% y se imprimieron un 58% menos de hojas.
En resumen un 92% de los empleados de Microsoft Japón están en acuerdo de que deberían de reducir los días de la semana laboral, pues dijeron que al haber realizado esta prueba el balance entre el trabajo y la vida personal se vio bastante beneficiado
Este es el primer capítulo de una saga de libros que llevó escribiendo hace ya varios años a modo de hobby. Me gustaría que pudieran leerla y darm su opinión acerca de ella. Muchas gracias.
CAPITULO UNO
PRUEBA DE VALENTÍA
El joven Chamán elevó la cabeza para que las gotas de lluvia limpiaran su rostro. Su camino había sido largo y se encontraba exhausto y más cubierto de barro de lo que había estado nunca. Llevaba más de dos días de viaje por entre la selva y para ese momento sus fuerzas casi se habían agotado. Observó los alrededores del lugar en el que estaba, evaluando los posibles peligros a los que podía estar expuesto. El sitio era totalmente desconocido para él y aunque parecía tranquilo, había algo que le inquietaba. Definitivamente si en la selva se guardaba silencio, algo no estaba bien, más aún teniendo en cuenta que se encontraba en la entrada de un lugar lleno de misterios, de criaturas desconocidas, y de peligros que no podía imaginar. La cueva que tenía en frente era la fuente de muchos de los mitos que regían a su pueblo. Las tribus de la selva llamaban a ese lugar “La cuna de las leyendas” y a cada paso que daba, comprendía por qué la llamaban de esa manera. Si bien era un honor caminar por esas tierras, el peso que el joven Chamán sentía en sus hombros no lo dejaba tranquilo.
Solo los locos y los héroes se adentraban en esa parte de la selva y Val’thor Musgonegro, hijo de Val’Gurak, el que hasta hace unos días había sido el eterno líder guerrero de la tribu Musgonegro, definitivamente no era un héroe.
Él sabía que tarde o temprano su pueblo dependería de él. Desde siempre los mohánes se habían comportado igual, En tiempos de hostilidad el líder guerrero era quien tomaba por derecho propio el control de la tribu, y el Chamán solo se limitaba a ser su concejero personal, pero este caso era diferente. Su padre, el líder guerrero de la tribu Musgonegro había desaparecido, y su abuelo, el sabio Chamán que había guiado los espíritus de su gente durante muchos años, parecía estar alistándose para dejar este mundo. Esto solo significaba que pronto se convertiría en el máximo líder de su gente en tiempos de hostilidad cuando su abuelo ya no estuviera.
- >>Zen’kari no contar…<< - pensó para sí mismo mientras seguía cavilando en la responsabilidad que tenía sobre sus hombros.
Era un compromiso que había adquirido desde que era muy niño y había entrenado durante toda su niñez para eso. Esa era la razón por la cual se le conocía como el joven chamán. Con todo esto y muy en el fondo Val’thor no sabía si estaba listo para asumir esa responsabilidad. Tenía miedo, miedo de estar solo, miedo de no saber qué iba a suceder, miedo de no poder responder por la seguridad de su pueblo. Pese a eso y justamente por esa misma razón se encontraba en ese lugar, parado justo en la entrada de una gruta que se conocía como la cueva de la tela de cristal, un lugar temible y desconocido del que solo unos pocos habrían sobrevivido y de la cual solo existían cuentos muy vagos.
Agudizó su mirada, intentando ver el interior de la cueva. Los pocos rayos de luz que iluminaban el camino desde el exterior se detenían justo en la entrada, Parecía como si tuviesen miedo de continuar, al igual que él, pero ya estaba allí, no podía arrepentirse ni regresar, tenía que continuar hasta el final, pasara lo que pasara.
Caminó adentrándose a la cueva por el único pasaje que había en el interior. Sacó de un bolsillo un sonajero rústico y ornamentado de plata y comenzó a moverlo mientras recitaba un breve susurro, solicitando ayuda a las energías del fuego y estas respondieron a su llamado de forma indiferente. Al instante la antorcha que llevaba con él, se prendió con un brillante destello anaranjado que iluminó una parte del pasillo. Caminó con precaución y calma, Escuchando el eco de las gotas que caían desde lo alto del techo y mientras más se adentraba en la cueva y más oscura se ponía, más lo invadía el temor de que en cualquier momento la cueva se viniera abajo, sepultándolo para siempre.
El pasillo era largo y en línea recta, parecía que hubiese sido excavado apropósito hacía mucho tiempo, por lo que suponía, antes que los Mohánes comenzaran a contar sus historias del mundo. Mientras más avanzaba más evidente se hacia el horrible olor de la carne en descomposición, lo que fuera que viviera en esa cueva no se preocupaba por hacer limpieza de las cosas que se comía. Los pocos mitos que hablaban de ese lugar narraban historias de varias criaturas que habitaban ahí, criaturas sin nombre, insectos gigantes, seres sin vida que odiaban la compañía de los vivos. Val’thor nunca había entendido como su gente podía creer en semejantes cuentos, siempre se había burlado de ellos y ahora que se encontraba en ese lugar creía en cada una de las historias que se contaban.
Caminó unos cuantos pasos más por el pasillo y de pronto una ráfaga de viento que venía del interior de la cueva le golpeo el rostro. Había llegado a una cámara amplia y borrosa, Ligeramente iluminada por un hilo de luz que provenía de la parte superior. Su corazón latía con perturbadora tranquilidad para encontrarse tan solo y en un lugar tan oscuro. Sentía miedo, pero, aunque una parte de él quería marcharse de ese lugar, otra quería demostrarse a sí mismo que ya no era un niño, que no era el joven débil y cobarde que algunos creían que era. Las pruebas que tenían que pasar los que querían ser Chamánes de la selva eran muy complicadas, él más que nadie lo sabía, escogido desde muy niño para tomar el camino de sus antecesores, le habían infundido la idea de convertirse en Chamán, para ser el remplazo del sabio Val’Gurak, su abuelo. Él anciano le había contado innumerables historias de aspirantes que nunca habían regresado de su intento de ser aprobados por las energías de los elementos, quienes eren las que finalmente escogían a los chamánes. En ese momento el destino del mohán no tenía marcha atrás, su abuelo creía en él y su pueblo no tenía otro remedio que confiar plenamente en sus capacidades.
Para Val’thor era muy complicado entender todo lo que había pasado en los últimos días. La visita de los forasteros a su tribu había sido un evento que se había pronosticado desde hacía algún tiempo. Su abuelo, en medio de su sabiduría había detectado anomalías en el comportamiento de la selva y le había advertido que eventos como esos podrían llegar a pasar, que tenía que estar listo y que dentro de poco comenzaría a cumplir su destino, un destino que lo llevaría a ser líder de la tribu y aún más allá. El joven se había negado a creer en las palabras del anciano y ahora se sentía desorientado y confundido, le hubiese gustado haber conversado más con el Chamán, preguntarle más cosas acerca de qué hacer, como comportarse y a quién recurrir. Era extraño cómo desde la perspectiva del joven chamán, el anciano parecía saber todo lo que iba a suceder. En una de sus últimas enseñanzas antes de que el joven hubiese partido hasta ese lugar a cumplir con su destino, el anciano le había explicado cómo realizar un antiguo y olvidado ritual para poder comunicarse con espíritus que se hallaban más allá de lo conocido, “Ser un ritual que hace ya mucho tiempo no practicarse” le había dicho el Chamán, “pero presentir que te será de mucha utilidad cuando el momento llegue”
Dio unos cuantos pasos y entonces sintió que pisaba algo extraño. Caminó con cuidado mientras intentaba determinar con la planta de sus pies qué era exactamente lo que estaba pisando. La sensación era suave y pegajosa, como si un manto de seda cubriera todo el suelo. El olor de la cueva cada vez se hacía más desagradable y era difícil poder determinar las dimensiones de la misma. El tenue hilo de luz que caía desde el techo no era suficiente y la antorcha no lograba iluminar más que unos cuantos pasos por delante de él. Esa cueva era uno de los últimos lugares en el mundo al que Val’thor le hubiese gustado visitar, pero no tenía otra alternativa, El ritual era muy específico.
- Val’thor debe tener cuidado - se dijo a sí mismo - esta cueva estár plagada de seres indeseables.
- Más indeseable es tu presencia en este lugar - una voz chillona y aguda sonó en medio de las sombras - no deberías estar acá.
- Si, si, si, si, este no es un lugar para que ande un Mohán solo, y menos uno tan joven. sería una presa fácil para ellos - Val’thor se detuvo, en medio de la oscuridad le era difícil descifrar de dónde venían las voces, sabía que estaban cerca pero no podía determinar qué tanto.
- ¿Quién estar ahí? - preguntó con inquietud, pero con firmeza.
- Los dueños de este lugar - respondió la primera voz con tono desafiante - ¿Qué vienes a hacer acá mohán? acá no se te ha perdido nada?
- Viene a Robarnos Ming - exclamó con furia la segunda voz - todos vienen a lo mismo, hay que eliminarlo por ladrón.
- Dejemos que el extraño hable Mong - respondió la primera voz - quiero escuchar que tiene que decir.
- No querer problemas, yo solo estar buscando el pozo de la tela de cristal - respondió Val’thor con cautela, en la situación en la que estaba no podía darse el gusto de desafiar a nadie.
- Si lo que buscas es el pozo de la tela de cristal vas por el camino correcto - respondió la primera voz - pero necesitamos saber para qué quieres ir hasta ese lugar.
- Yo Necesitar unas gotas de agua para un ritual.
- ¿Ritual? - preguntó la segunda voz - ¿y no puedes usar unas gotas de lluvia o del rio?
- Es que el ritual pedir específicamente gotas de ese pozo - respondió con fingida voz de tranquilidad.
- ¿Y qué clase de ritual requiere unas gotas tan extrañas? - la segunda voz parecía fascinada con la idea de un ritual mágico.
- Un sencillo ritual de fortuna - mintió el joven Chamán ya que no podía dar detalles de lo que tenía en mente. No era apropiado teniendo en cuenta que no sabía con quien hablaba.
- ¡Ah! Un ritual de fortuna y suerte - la primera voz hablo en tono burlón - ¿y es necesario que expongas tu vida de esta manera solo por un poco de suerte? Este es uno de los lugares más peligrosos de la selva para que alguien entre buscando un poco de suerte, no crees Mong…
- Así lo creo Ming, o este pobre mohán tiene la peor suerte en la historia de la selva o nos está mintiendo - si las dos criaturas supieran por lo que estaba pasando Val’thor y su tribu, ellos entenderían que tenían razón y que fácilmente el joven Chamán podría ser la criatura más desafortunada de la selva. Val’thor en ese momento no supo que decirles.
- Yo creo que este mohán nos está mintiendo porque quiere robarse las riquezas que tenemos escondidas en esta cueva - la primera voz tenía cierto tono de molestia - y así fuera cierta la historia que nos cuentas, dudo mucho que puedas llegar hasta el pozo sin que ellos te descubran y te coman primero, créeme, que te eliminemos nosotros es un favor que te hacemos.
De pronto Val’thor sintió un fuerte golpe detrás de la rodilla de su pierna derecha. Este golpe le hizo inclinarse hacia ese lado hasta apoyarse sobre su rodilla mientras la antorcha caía a un lado de su cuerpo, apagándose casi por completo. Por instinto rodó hacia un lado para evitar el golpe que seguía. Sintió el frio y duro metal de un cuchillo que surcaba el aire y pasaba cerca de donde él había estado hacia unos segundos. Se levantó rápidamente y corrió a ciegas por la cueva intentando encontrar algo con lo que pudiera resguardarse.
- ¿Cómo pretendes protegerte si ni siquiera sabes dónde estamos? - se burló la primera voz.
- Ni si quiera sabe dónde está él - carcajeo la segunda voz - finalmente si no lucharas por sobrevivir no sería divertido matarte.
Val’thor chocó a ciegas contra una roca grande en la cual se escondió para intentar evitar algún otro ataque. Guardó silencio y esperó algún sonido. Tenía todas las de perder, los Chamánes no estaban acostumbrados al combate cuerpo a cuerpo, Val’thor no era muy bueno en eso y menos cuando se encontraba totalmente ciego.
Si era lo que se imaginaba estaba siendo atacado por dos seres de nombre Muquis, criaturas de pequeño tamaño y aspecto de ancianos además de mal carácter. Amantes de la oscuridad los Muquis habían adaptado sus ojos para poder ver en medio de la penumbra casí completa, lo que les daba una ventaja enorme para emboscar a sus presas. Codiciosos, eran mineros por naturaleza y muy celosos con las riquezas que encontraban bajo tierra. Eran capaces inclusive de matar si sentían que podrían llegar a ser robados por alguien, como era el caso por el que el joven Chamán estaba pasando. Los Muquis al ser seres de poco tamaño no tenían mucha fuerza, pero si eran muy ágiles y aunque Val’thor pudiera ser más rápido que ellos, aún tenía que solucionar el pequeño inconveniente de la oscuridad que lo rodeaba.
Sintió entonces un leve movimiento muy cerca de donde él estaba y antes de que pudiera hacer algo una intensa punzada de dolor le invadió el brazo izquierdo. En un rápido movimiento Val’thor giró su cuerpo y lanzó un puntapié con toda la fuerza que tenía en sus piernas. Al instante un chillido agudo retumbó ruidosamente en toda la caverna. Al parecer había dado en el blanco. Intentó ir en búsqueda del cuerpo al que había golpeado, pero en ese momento sintió otro agudo dolor, esta vez en la espalda. Por unos segundos había olvidado que se enfrentaba a dos traicioneros Muquis y no sólo a uno. Con todas sus fuerzas dio un brinco en el aire y cuando cayó al suelo giró para alejarse de sus atacantes.
- ¡Cállate! - exclamó la segunda voz - vas a hacer que vengan.
- Me pateó la cara - chillo la primera voz con una furia asesina - ¿Que esperabas que hiciera? ¡Voy a asesinarlo! ¡Lo juro!
- Es mejor que nos demos prisa, ellos ya deben saber que estamos acá, no deben tardar en aparecer.
- Deja de ser tan cobarde - reclamó la primera voz - ellos tienen cosas más importantes que hacer que estar cazándonos, te lo aseguro, además deben estar satisfechos con los intrusos que devoraron la vez pasada.
- Yo no estaría tan seguro, ¿o quieres resultar como ellos?
- Como ellos vas a resultar tú si no cierras la boca - amenazó desafiante el primer Muqui.
- ¡Quiero ver que lo intentes!
Mientras los dos Muquis discutían Val’thor logró llegar a la pared lateral de la cueva y entonces pegó su espalda a ella. Si bien no veía casí nada, era mejor tener claro por dónde iba a llegar el próximo ataque, así no supiera en qué momento llegaría. Palpó su hombro herido y entonces notó un hilo de sangre cálida que bajaba por su brazo, aunque casí no le dolía se le dificultaba un poco el moverlo con libertad. La herida de la espalda le palpitaba inquietantemente, parecía más profunda, aunque nada grave. Tenía una mezcla de enojo y rabia, así como ganas de matar a los dos Muquis con sus propias manos, pero tenía claro que esa no era la manera de comportarse de un Chamán, no la de uno que esperaba sobrevivir en esa situación, así que solamente cerró los ojos e intentó calmarse. Guardó silencio y les pidió fuerza y habilidad a las deidades de la naturaleza mientras respiraba profundamente, intentando aclarar sus pensamientos. Tenía que haber alguna manera de poder escapar de todo eso, había cosas mucho más importantes que hacer que perder el tiempo en esa cueva.
Concentró todos sus sentidos en buscar una salida y entonces notó que el lugar estaba en un silencio que daba escalofríos. Los Muquis habían dejado de discutir y seguramente lo asechaban. >>si solo pudiera ver un poco, estaría a salvo<< pensó y justo en ese momento un escalofrió le recorrió la nuca. Eran las energías de los elementos que estaban tratando de comunicase con el, así que despejó su mente para escuchar que le tenía que decir.
Contactó con las energías del fuego quienes, aunque se habían mostrado indiferentes a su primer llamado, en ese momento se encontraban inquietas y erráticas mientras trataban de hacerle saber que no estaba seguro en ese lugar. Las energías de la tierra, que abundaban a su alrededor, le informaban que algo grande acababa de entrar en la recámara, algo que era peligrosamente silencioso para ser tan grande. Las energías del agua y del viento por su parte, le gritaban con desespero que se largara de ahí en ese preciso momento si quería vivir lo suficiente como para que ellas lo aceptaran totalmente como un chamán.
Val’thor pudo percibir unas sombras que se movían a su alrededor y entonces agudizó su vista intentando descifrar que era lo que lo rodeaba. Miró rápidamente a través de la oscuridad toda la recámara en búsqueda de algo sospechoso, pero lo que llamó su atención fue un destello de luz tenue que iluminaba desde el otro lado de la cueva. La luz estaba casí extinta, pero casí podía transmitir calor. Fue entonces cuando Val’thor recordó la antorcha con la que había entrado a la cueva. Con el fuego que aun no se habia extinguido en la antorcha más sus habilidades con el viento podría avivar la llama lo suficiente como para alumbrar el lugar y poner en evidencia las intenciones de los Muquis.
Suponiendo lo que iban a hacer sus agresores, usó la corriente de viento que recorría el lugar y recitando una oración antigua, pidió ayuda a las energías del viento que sin dudarlo generaron una fuerte ráfaga frente a él. La corriente golpeó y arrojó los dos cuerpos agresores por el aire. Su plan, aunque improvisado había dado resultado. Corrió hacia donde se encontraba la antorcha, pero tuvo que detenerse en ese momento. El suelo se sacudió y crujió con una fuerza ensordecedora. Al instante uno de los dos Muquis chilló desgarradoramente profesando un dolor insoportable mientras Val’thor era golpeado y arrojado por los aires con una potencia increíble. El joven Chamán perdió la capacidad de controlar su cuerpo mientras volaba descontroladamente a través de la recámara.
En ese momento el segundo Muqui aulló con horror al tiempo que se escuchó el crujir de un cuerpo y un rugido sordo y escalofriante.
- ¡Son ellos! - Gritó el muqui - ¡están aquí, estamos perdidos! - su voz demostraba tanto terror que era difícil creer que existiera un miedo parecido en un solo cuerpo.
- AHHH!!!! - gritó el primer Muqui - ¡¡Ayúdame Mong, No dejes que me coma!!
- No puedo detenerlos Ming - su voz era desesperada - lo siento - varios golpes se escucharon en medio de la oscuridad.
- ¡¡No me dejes acá cobarde, no quiero morir así!! - la segunda voz luchaba con todas sus fuerzas - ¡¡suéltame criatura repugnante!! - luego se escuchó el crujir de unos huesos mientras la voz se apagaba de golpe.
Val’thor no sabía que estaba pasando, pero si estaba seguro de una cosa, su vida estaba en más peligro que nunca. Los elementos le habian dicho la verdad. A la cueva había llegado algo, pero temía saber que era, tenía que escapar lo más pronto posible. Continuó su carrera hasta que llegó junto a la antorcha que casí se extinguía. Sin pensar en lo que estaba sucediendo en medio de la oscuridad, tomó la antorcha y recitó una de las oraciones del fuego mientras se concentraba en las pocas energías que aun quedaban en ella. Las alentó a explotar con fuerza y estas respondieron a su llamado con gusto. Al instante la llama se encendió con una fuerza ardiente mientras alumbraba con una intensa luz naranja toda la cámara de la cueva. Fue entonces cuando pudo ver lo que estaba pasando.
Frente a el, a unos metros de distancia, dos criaturas que Val’thor no había visto nunca antes. De cabeza pequeña y antenas largas y encorvadas, las criaturas tenían 6 patas largas y puntiagudas con ganchos que sobresalían en varias partes tenían un caparazón sólido y verdoso que parecía darles el aspecto de una cucaracha gigante y ocho ojos enormes de un color negro como la noche y sus mandíbulas eran dos enormes pinzas que parecían metálicas, capaces de destrozar cualquier cosa. Aunque nunca los había visto antes, el joven Chamán estaba casí seguro que esas criaturas tenían que ser unos Abyrat, criaturas del mundo subterráneo. Indeseables seres que poco contacto habían tenido con los seres de la superficie. Más parecidos a insectos, su comportamiento era destructivo y asesino. Poco se sabía de estas criaturas ya que muy pocas personas habían sobrevivido a algún tipo de contacto con ellos. Val’thor sabía que tenía que irse lo antes posible, no había ninguna posibilidad de sobrevivir si se quedaba en ese lugar.
Una de las dos criaturas había capturado a su presa y se la devoraba con gusto, pero la otra tenía sus ocho ojos fijos en él. Tenía que hacer algo y tenía que hacerlo pronto. Investigó rápidamente el interior visible de la cueva. Podía salir por el mismo camino por el que había entrado y resignarse a recolectar el agua del pozo, pero si lo hacía estaba seguro que estaría perdido, y con él la tribu Musgonegro. Además, entre él y la entrada se encontraba el Abyrat hambriento.
Se levantó de golpe justo para esquivar una de las patas del insecto gigante. Esta se clavó como una lanza en el suelo dándole tiempo al Mohán de poder correr en la dirección contraria. Rápidamente miró hacia el techo de la caverna, pero era tan alto que la antorcha no alcanzaba a iluminarlo. Recorrió con rapidez la pared de la roca, pero el otro Abyrat lo interceptó golpeándolo en el pecho con una de sus patas. El joven Chamán voló nuevamente por los aires y esta vez aterrizó cerca de la roca donde se había escondido la primera vez. Inmediatamente después de caer sintió un ardor enorme en el pecho y como le comenzaba una comezón desesperante. Se incorporó lo mas rápido que pudo solo para ver que los dos Abyrat se dirigían con inquietante velocidad hacia él. Como por reflejo, corrió hacía ellos y pasando torpemente por entre las patas de los insectos gigantes, logró esquivarlos entre empojones, golpes y rasguños.
Giró en sus talones y miró a su alrededor, tratando de encontrar algo que le ayudara a salir con vida de ese enfrentamiento. Fue en ese momento en el que pudo notar que había un hueco redondo en el suelo. Frente a él, el Muqui que aún quedaba con vida miraba su interior con indecisión y entonces Val’thor evaluó toda la situación. Los Abyrat parecían ser concientes de que no podían permitir un camino fácil hacia la entrada de la recámara, de tal manera que, aunque siempre atacaban desde diferentes lados, nunca dejaban libre el paso hacia esa salida, por lo que el joven chamán no consideraba una buena idea intentar evadir a sus dos cazadores para tratar de salir por ese lado. Y al no haber ningún otro camino dentro de la recámara, la única salida que veía posible, aunque fuera una idea totalmente descabellada, era dirigirse hacia el hueco en el que el muqui no se atrevia a saltar.
Sin pensarlo dos veces corrió hacia él y antes de que pudiera arrepentirse, lo empujó y los dos cayeron con rapidez. El agujero pronto se convirtió en un tobogán por el que se deslizaron varios metros hasta que se estrellaron con una pared de roca maciza.
El golpe lo sacudió con intensidad y por unos momentos sintió que perdía el conocimiento. Intentó enfocar su mirada tratando desesperadamente de no caer desmayado y con rapidez se apoyó en la pared contra la que se habían estrellado, luchando con todas sus fuerzas para no perder el equilibrio. En ese momento escuchó una voz en su interior. Una voz que conocía más que bien.
“¿Tu entender lo que representar?” - La voz del sabio Val’gurak se escuchaba con nitidez dentro de la cabeza de Val’thor - “Aun no haber dimensionado en su totalidad la importancia de tu presencia en todo esto…” “Salvar a tu tribu y evitar que desaparezcan los Musgonegro ser sólo una de las misiones que tienes, tu no olvidarlo…”
¿Qué os parece echar unas partidas de rol por discord? Sería siguiendo el modelo de la quinta edición de dragones y mazmorras, aunque si os queréis poner creativos podemos personalizar cosas a nuestro gusto. En el discord hay un pdf con el manual y bot para lanzar dados. No es necesario hablar por el canal de voz si no queréis, aunque la opcion existe.
La campaña que yo tengo es "Dragon of Icespire Peak", aunque dejo a voto popular a qué jugaremos. De hecho, dejo a voto popular todo. Todavía soy muy nuevo en esto de rol de mesa. Literalmente he abierto mi primer kit de dragones y mazmorras hoy, así que agradecería ayuda de los que sois roleros veteranos. Pero tiene pinta de ser un juego que estimula la creatividad y, la verdad, la razón por la que juego mmos y rpgs no es precisamente por las mecanicas de dichos videojuegos, las cuales me parecen soporificas en su mayoría, sino por crear personajes en mi cabeza y dejar volar la imaginación.
Propongo que para las hojas de personajes usemos una plantilla parecida a este ejemplo:
Entender cómo poner los números en cada una de esas casillas es más fácil de lo que parece, escogéis un número al azar entre 1 y 30 para las 6 habilidades principales (fuerza, destreza, constitución, inteligencia, sabiduría y carisma) y luego el resto de habilidades va en función de los modificadores que corresponden a esos números junto con las características de vuestras razas, clases y trasfondos. Sí, es un rollo, pero no os alarméis los que seáis noobs como yo. Dado que de momento todavía no sabemos si vamos a seguir el modelo de dragones y mazmorras o alguna otra version personalizada, lo mejor es no preocuparse de eso todavía. Lo primero es saber si vamos a tener un grupo, así que eso, ¿qué os parece? El grupo no sería fijo, es decir, cualquiera puede unirse en cualquier momento, la única condición es estar registrado en el foro. Dado que jugaríamos por discord, tampoco habrá restricción de tiempo. La partida es "eterna" y cualquiera puede escribir un post en cualquier momento, aunque creo que lo mejor sería tener un día oficial a la semana o así para juntarnos todos y que la cosa no termine siendo un desastre. El dungeon master en principio soy yo, jeje, aunque como de momento todavía me cuesta saber cuál modificador corresponde a qué arma, alegremente le puedo ceder ese puesto a alguien con más experiencia.
Estoy 100% seguro de que abundan roleros en este foro, así que venga, no seáis timidos y por supuesto, se aceptan sugerencias, criticas, debates y opiniones. Avisadme si se me olvida algo importante.
Las reglas de un buen escritor
Recomendaciones para lograr un buen escrito:
1. Lo primero: conoser vien la hortografia.
2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que usted no caigan en aquello errores.
3. Ponga comas puntos signos de interrogación o dos puntos rayas siempre que corresponda si no poco se entienden las relaciones entre las palabras la jerarquía entre las ideas Y cuando, use los signos de: puntuación, póngalos; correctamente!.
4. Lo mejor es esquivar la reiteración de sonidos en la oración. La proposición es buscar una opción que no rime con lo dicho con antelación.
5. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido reiteradamente.
6. Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las más enaltecidas ideas.
7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios. Tratando siempre, sobre todo, de no estar empezando una frase con uno.
8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.
9. Tome el toro por las astas, haga de tripas corazón y no caiga en refranes comunes. Calavera no chilla.
10. ¡Voto al chápiro!… creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas que obscurecen el texto.
11. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.
12. ¡¡¡Por el amor de Dios!!!!, no abuse de las exclamaciones. NI de las Mayúsculas. Recuerde, además, que la cantidad de puntos suspensivos es siempre fija……. (¡solo tres!)
13. Pone cuidado en las conjugaciones cuando escribáis.
14. No utilice nunca doble negación.
15. Evite usar el adjetivo “mismo” como si fuera un pronombre; el mismo está para otra cosa.
16. Aunque se usen poco, es importante emplear los apóstrofo’s correctamente.
17. No olvide poner las tildes que correspondan. Mas aun cuando es importante conocer cual es la significacion de una palabra, en caso de que haya una opcion con tilde y sin ella.
18. Procure “no poner” comillas “innecesariamente”. No es un recurso para “resaltar” sino para “mencionar” una “voz ajena” al texto.
19. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.
20. Y con respecto a frases fragmentadas
He aquí el primer capitulo de mi historia titulada “La Espada de la Devastación”. Es muy suelta y rápida puesto que empecé a escribirla sin mediar planteamientos. A poco se convirtió en algo muy significativo para mi pese a que abandoné seguir trabajando con ella. Espero les guste y comenten; si hay erratas de cualquier tipo me dispensan.
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Melden era un gigantesco mundo lleno de leyendas, lugares de ensueño y criaturas míticas. Pero no todo era luz y paz. Hubieron periodos de cataclismos para cada imperio de Melden. Tal fue la situación de la parte más sureña de este mundo en donde la gloria del mismo se tornó en su propia deshonra.
El reino de Melden del Sur era grande, próspero y encantador. Los Tres Pilares descansaban en él. Sus extensas tierras eran fértiles; no había falta de pan ni agua.
La mismísima Familia Real era pomposa y envidiada. Compuesta por una pareja de esposos, cuya belleza parecía inverosímil, y dos pequeños, frutos de su amor, que también poseían destellos de su gloria.
Así, con pureza de corazón y mano fuerte, el rey Orfrak y la reina Amancia forjaron su reino bajo la sombra portentosa del Segundo Pilar, siendo custodiados por el Padre Unicornio y sus sirvientes.
Pasados los años la desolación entró en aquel reino y empezó a arruinar su gloria. Inició con la hija menor de los reyes. Un día desapareció con todas sus doncellas y guardianes cuando cruzaban el Bosque de Vítos tras haber visitado un reino vecino. Varios meses de búsquedas exhaustivas pasaron, pero nadie trajo indicios de la princesa y sus acompañantes. El rey, desesperado, encabezó una jauría y partió en su busca, desoyendo los consejos de su esposa.
De este modo Orfrak, el rey benévolo, se internó en los bosques malditos y jamás volvió. Tiempo después, la reina dio por sentado que su esposo había tenido el mismo destino trágico que su hija. De modo que decidió continuar con el reinado por sí sola.
Melden del Sur se levantó poco a poco y consiguió crecer y florecer un poco más, pero una raíz de amargura impedía que se desarrollara con esplendor. Tal era el sufrimiento de la reina y su ya único hijo, que las fiestas cesaron y las cosechas comenzaron a ser poco provechosas, dejando atrás el pasado fructuoso que habían vivido.
Amancia cuidó excesivamente de su único hijo, el príncipe Nemuel, quitando de su camino todo cuanto ella creía pudiera resultarle dañino. De este modo, el principio se convirtió en un joven inútil con las armas e inepto de espíritu. Sin embargo, era grande en conocimientos. Esto causó que el joven rehuyera los planes futuros que su madre tenía para él en cuanto a las riendas del reino.
Sucedía que la vejez prorrumpía el cuerpo de la reina y acercaba al muchacho a su coronación como rey, pese a no tener la edad adecuada. Y una vez más otra desdicha desoló el cada vez más caduco reino de Melden del Sur. Esta vez la reina se enfermó gravemente. Varios médicos y hasta herbarios y curanderos de alto renombre acudieron al lecho de la enferma para calmar su quebranto pero ninguno supo cómo solucionar lo que le aquejaba. Y era que sangraba por cada orificio de su cuerpo sin ninguna causa aparente. Ni siquiera el Padre Unicornio, ni los poderosos Pilares, tuvieron misericordia de ella.
De este modo, la mujer no pudo seguir con el destino de su reino. Y como Nemuel se refugiaba en la vana promesa de que sólo tomaría el cetro de oro cuando tuviera dieciséis años (edad permitida por las leyes del reino), Amancia se vio obligada a otorgarle el título de regente a su más fiel vasallo (un anciano escribano llamado Hermán, quien estuvo con ella y su fallecido esposo desde el principio de su mandato) hasta que su hijo tuviera la edad estimada para reinar.
El escribano, y ahora rey, consiguió fama y buena reputación durante sus inicios. Sin embargo, las disputas en contra de su mandato no tardaron en llegar. Los ciudadanos pedían a un rey legítimo, por lo que Amancia se vio en la obligación de pedirle a su hijo que tomara el cetro de oro antes de tiempo. Mas este se negaba rotundamente, obligando a Hermán a continuar con aquella tarea que pensaba, no iba a costarle tanto.
Pocos meses después de haber nombrado a su escribano rey de Melden del Sur, la reina Amancia muere tras haber vomitado una estrafalaria cantidad de sangre. Su muerte significó mucho para el reino, por lo que hubo luto por los siguientes meses. Con ello, Nemuel se volvió muy hosco y agrio. Se encerró en el lugar más apartado mientras lloraba día y noche su desdicha pues todos sus seres queridos habían muerto.
El regente, sintiendo un miedo espeluznante hacia el pueblo, pedía constantemente al príncipe que se sentara en el trono pasados sus meses de luto para que calmara a la agitada población. Pero el joven seguía negándose y alegaba que su edad no se lo permitía, en su afán por mantenerse esquivo.
De este modo, estar en el poder se volvió algo mortificante para Hermán ya que sufría el desprecio y la desobediencia de gran parte de sus subordinados y el pueblo, quienes le recriminaban y decían que solo obedecerían a su rey legítimo, y ese era Nemuel.
Así que, una soleada mañana de otoño, cuando las hojas amarillentas de los arboles empezaban a caer, el antiguo escribano no soportó más y osó suicidarse. Se dirigió a su despacho, pidió a sus guardianes (en quienes ya ni siquiera confiaba) que lo dejaran a solas y aseguró la puerta tras sí. El anciano hombre se sentó con pesadumbre en su mullido asiento y empezó a llorar. Se apoyó con los codos en el escritorio largo rato. Con ojos llorosos rebuscó en un resquicio del mismo. Encontró un frasquito que contenía un líquido purpúreo, muy oscuro. Su etiqueta rezaba “veneno para grifos” en una extraña lengua. El hombre se descompuso y dejó fluir su llanto mientras rememoraba la pasada gloria de Melden del Sur y pedía perdón a los Tres Pilares por su insolencia. Finalmente destapó el frasco con cuidado. Una sola engullida del líquido ácido que contenía significaba la muerte instantánea, así que lo haría rápido para menguar cualquier dolor que este pudiese ocasionarle. Lo alzó con tristeza. Aún se preguntaba cómo Nemuel, un joven inteligente, pulcro y soñador, rechazaba lo que un día había sido el estandarte de sus padres. Pero lo entendía en cierto modo. Él también había pasado por una etapa similar en la que, durante su juventud, lo había perdido todo incluso las ganas de vivir. No lo pensó más. Cortó la distancia que separaba el borde de cristal de aquella vasija infamia que representaba aquel frasco y lo llevó a sus labios...
—Ofenderás a los Tres Pilares si lo haces. —Mas salió alguien a su encuentro.
BUK es la triste historia de la corta vida de un perro foxterrier abandonado por sus dueños en la carretera. Yo tuve el enorme placer de conocerlo, de ganarme su confianza y afecto por un corto periodo de tiempo. Suponía, con enorme tristeza, que otro ser humano sin entrañas ni conciencia, decidió abandonarlo, provocándole gran sufrimiento.
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Como cada mañana, en mi paseo diario, enfilé por una de las salidas del pueblo, la Avenida de la Violeta que, a su término, enlaza con la carretera Buñol a Godelleta. Ésta es una de mis rutas preferidas porque en ella tengo la posibilidad de admirar desde distintos puntos la belleza de éste singular y “frondoso valle” que es Buñol.
Era una mañana, casi de madrugada, del mes de junio. Comencé mi andadura con desmesurado afán, en la necesidad vital de cumplimentar la cita con la madre naturaleza, donde ambas éramos cómplices de lo bello, sutil y armonioso que Dios puso al alcance del ser humano para su contemplación y disfrute. Hasta el kilómetro uno el ascenso es considerable. No obstante y acostumbrada a la marcha, llevaba el ritmo aeróbico adecuado a mis posibilidades y, sin experimentar esfuerzo alguno, llegué a la cumbre donde me detuve unos instantes para contemplar el paisaje. Después de un breve descanso, reanudé la marcha, esta vez llaneando por una recta hasta más allá de la subestación de Hidroeléctrica. Un poco antes de la misma, a unos cien metros a la derecha, existe un camino de acceso a la montaña (Alto Planell) donde se encuentran varios chalets rodeados de parcelas de secano, con olivos, algarrobos… Precisamente allí, muy próximo a la carretera y un tanto escondido entre la maleza, asustado, desorientado y ¡qué sé yo cuantas cosas más!, se encontraba el protagonista de nuestra historia, “Buk”.
Antes de seguir con el relato de nuestro “fiel amigo”, y para mejor comprensión de los hechos, me remontaré a meses atrás en el tiempo, cuando mis salidas a “cielo abierto” las hacía acompañada de mi marido Samuel.
Salíamos todos los días, de común acuerdo, desde su jubilación y recorríamos grandes trechos a pie, entre otras cosas, para mantenernos en buena forma física… Pero un buen día, para mi sorpresa, me planteó cambios de horario sin venir a cuento ya que ello suponía darnos el consiguiente madrugón sin necesidad alguna. Aquella nueva situación se hizo difícil adecuarla a sus pretensiones que, por otro lado, no tenía lógica explicación y, como no venía a razones, decidí continuar adelante en solitario, cada uno por su lado, en la esperanza de que entendería la sinrazón y “volverían las aguas a su cauce”.
Qué lejos estaba yo de sospechar en aquellos momentos, que aquel comportamiento absurdo de Samuel, era el inicio sintomático de la enfermedad de Alzheimer que más tarde padecería, tan galopante que en un año se lo llevó para siempre.
Pero volvamos al inicio de la historia de Buk. Como decía, Samuel y yo salíamos por separado. Al principio y durante mucho tiempo, tuve que acostumbrarme a prescindir de su compañía.
Llevaba casi siempre el mismo itinerario, carretera Buñol a Godelleta. Al comienzo bastante baja de moral tratando de descifrar el enigma que correspondía a mi situación de abandono y soledad por parte de mi marido. Enfrascada en mis pensamientos, en aquella espléndida mañana, llegué al lugar exacto citado anteriormente, donde nuestro “amigo”, seguramente desde un buen rato me vendría observando. De pronto escuché un ruido en aquella dirección, ruido característico de la maleza al ser removida por alguien o por algo que hizo llamar poderosamente mi atención. Fue entonces cuando pude entrever la silueta de un perro grande, de color canela, que trataba de huir temeroso de mi presencia. Me detuve un tanto sorprendida por el hallazgo observando al animal y comprendiendo con tristeza su situación de abandono aunque presentaba buen aspecto, por lo cual deduje que hacía pocos días del mismo. Crucé la carretera llamándole, dirigiéndome a él con suma cautela y, por una asociación de ideas, recordé uno de los protagonistas de un libro de Susana Tamaro, “Donde el corazón te lleve”, en el que un perro llamado Buk compartía con una anciana la soledad de sus días. En un breve impulso, pronuncié aquel nombre con voz tierna y suave, cosa que pareció gustarle, y lentamente, con precaución, se acercó permitiendo que le acariciara pasándole las manos por su cuerpo todavía tembloroso y, dando media vuelta, desapareció por el mismo lugar.
Continué mi camino condolida, pero en esta ocasión, nada tenía que ver con mi situación personal sino con la mala suerte de aquel pobre animal que, sin lugar a dudas, cruelmente habían abandonado.
Durante el camino de vuelta, traté de quitarlo del pensamiento sin apenas conseguirlo, pues adoro a los animales, los respeto y admiro; de hecho siempre tuve perros y gatos y hasta un periquito que llenaba con simpatía la soledad que más tarde me impondría la vida.
A la mañana siguiente, cuando llegué al mismo lugar, Buk me estaba esperando. Corrió hacia mí y apoyó en mis piernas sus grandes patas, dispuesto a acompañarme en el habitual recorrido.
En los primeros días se limitaba a acompañarme un cierto trecho, y cuando le parecía, bien porque consideraba muy largo el trayecto o cualquier otra razón que yo ignoraba, se daba la vuelta perdiéndose por los campos, entre la maleza.
No sé realmente cuanto tiempo transcurrió hasta que el animal depositó su confianza en mi persona, aunque con ciertas limitaciones, y decidió dejar a un lado sus temores acompañándome los ocho kilómetros, más o menos, que distaban entre ida y vuelta hasta casa aunque él se despedía antes, en el lugar exacto donde nos conocimos por primera vez. Me dedicaba una mirada profunda y se alejaba con resignación. Era su forma de decirme adiós.
Así uno y otro día, quizá meses, no recuerdo con exactitud, él me esperaba fielmente a la misma hora y en el mismo lugar, como si de un ser humano se tratara, cumpliendo puntualmente su cita, y ya juntos, carretera adelante, pegados el uno al otro en solidaridad, caminábamos disfrutando del paseo y del paisaje.
Con el paso del tiempo llegamos a compenetrarnos tanto que, por mi parte, llegué a considerarlo mucho más que un animal, el mejor compañero, querido y respetado que nunca tuve.
Como los enamorados, nos bastaba cruzar las miradas para entendernos. Obviamente, él no podía expresarse de otro modo ¡pero tampoco era necesario!, pues como respuesta a mis palabras de afecto, sus miradas y halagos iban acompañados de lamidas en mis manos sobre la marcha.
Desde el primer momento me preocupaba el hecho de cómo se las arreglaba el resto del día, sin agua ni alimento, aunque pensaba, un tanto aliviada, que el instinto de supervivencia le obligaría a encontrar la forma. Tal vez por la noche aprovechando la oscuridad se acercaría al pueblo perdiendo el temor a ser visto y seguramente estaba en lo cierto. Según pasaban los días, Buk salía a recibirme más cerca de la población, provocando cierto malestar entre los viandantes. Así, mi preocupación por él y por su seguridad, iban en aumento.
Lo cierto es que, entendiendo las necesidades básicas del animal, que por otro lado cada jornada se hacían más patentes en su cuerpo, decidí llevarle comida de casa para evitarle la mayor parte del problema y riesgo. Al principio aceptó devorando hasta la última migaja, y los días posteriores la rechazó rotundamente a pesar de mi insistencia. Aquel comportamiento suyo me desmoralizó; era evidente que lo que Buk quería de mí, no era precisamente “comida”, sino venir conmigo a casa, que lo adoptase. Y lo pensé en más de una ocasión, porque le quería y consideraba imprescindible su afecto y compañía, pero habían varias circunstancias que me impedían dar el paso: Ya había en casa una perra, Yaki, dos gatos y, lo que era peor, mi futuro personal incierto bajo la sospecha de que algo grave le sucedía a mi marido, dado que su extraño comportamiento, en general, iba en aumento.
Cada noche al acostarme, me acordaba de mi fiel amigo Buk, donde y de qué modo las pasaría él en su precaria situación. Deseaba se hiciera de día para salir a su encuentro y comprobar, una vez más, que seguía vivo aunque fuera de milagro.
Así, día tras día, pasaba el tiempo para ambos, él abandonado y yo en casa preguntándome como acabaría todo aquello, hasta que una mañana, al abrir la puerta de la calle para iniciar la marcha diaria, cual no sería mi sorpresa, que allí estaba Buk esperándome y, a partir de entonces, todos los días. Lo peor para ambos estaba por llegar.
Estaba muy claro, Buk había perdido el miedo o sus necesidades eran tan acuciantes que se dejaba ver con frecuencia por el pueblo, siguiendo a cualquiera que le prestase un mínimo de atención, en su afán por conseguir que alguien se apiadara de él y lo adoptara.
Y como todas las historias, unas acaban bien y otras mal, incluso trágicas, como por desgracia la de Buk.
Después de una larga noche de lluvia, que descargó una tormenta con gran aparato eléctrico, me levanté más preocupada que de costumbre pensando donde habría pasado Buk aquella noche infernal. Me arreglé con rapidez para salir lo antes posible en su búsqueda…, pero no hizo falta; al abrir la puerta me quedé de una pieza, de nuevo estaba allí mi fiel amigo, echado en el umbral, mojado de la cabeza al rabo y temblando de frío. Entré corriendo a casa sin saber muy bien lo que hacer por él animal, pensé ¡secarlo lo primero!, sin lugar a dudas, y darle algo caliente de comer, pero en ese instante se dio la casualidad de que salía mi marido Samuel con nuestra perra, y Buk echó detrás de ellos sin atender a mi insistente llamada.
Esperé toda la mañana el regreso de Samuel, que por otro lado, sabía perfectamente lo que aquel animal significaba para mí puesto que desde el principio de conocerle salía el tema de Buk a relucir en todo momento en la esperanza, de solucionar su problema de abandono de algún modo. Al verle aparecer, le abordé con impaciencia, con recelo y lo que es peor, con el presentimiento de que algo trágico se cernía sobre mi fiel y querido amigo. Samuel trataba de encontrar la fórmula para narrarme los hechos de manera que me hiciera el menor daño posible, pero ante mi insistencia por conocer la verdad por dura que ésta fuera, me dijo con cierto temor: A Buk no lo volveremos a ver más, se lo han llevado los municipales a la perrera, lo siento por ti y también por mí, porque lamentablemente he tenido que intervenir para que se dejase coger sin emplear la fuerza.
Cuando se me pasó el disgusto, me contó con más detalle como habían sucedido los hechos: Ocurrió, me decía, nada más salir él de casa aquella mañana con la perra y seguidos de Buk hasta la esquina de la calle donde sucedió lo inevitable. Según le dijeron los municipales, iban tras él mucho tiempo porque varias personas habían denunciado su presencia deambulando por el pueblo, originando algún que otro incidente.
Me quedé estupefacta escuchando el triste final del mejor amigo que tuve nunca, “Buk, mi fiel compañero”… Me sentí sucia por dentro, culpable de su cruel destino; cobarde, muy cobarde por no recogerlo, y lloré, lloré mucho de rabia y arrepentimiento, pero ya era demasiado tarde…
Tuvo que pasar mucho tiempo para que volviera a pasar, en mi paseo diario, por aquel lugar donde en otro tiempo Buk y yo teníamos una cita cada mañana de compañeros, de cariño mutuo sin condiciones…; dos corazones solitarios, el de un animal noble y el de un ser humano con carencia de afecto que juntos encontraban la paz en el corto plazo de un paseo, poniendo el punto de armonía la madre naturaleza que nos acogía en su seno.
Todavía hoy, mi querido Buk, escribiendo la breve historia de tu vida a mi lado, después de cinco años, cuando la mía la llena la soledad, el dolor de haber perdido a mi marido Samuel, a Yaki mi perra, y mucho antes a ti, mi fiel amigo…, me cuesta creer que ya no estáis conmigo; por todo ello y por que no te olvido, cuando en mi paseo llego al lugar exacto donde tú y yo nos conocimos, me ilusiona pensar que de un momento a otro vas a aparecer como entonces, por algún recodo del camino…
Sé que nunca volverás, mi querido Buk, y no quiero pensar en lo que no fue y pudo haber sido, y desde lo más profundo de mi corazón te pido perdón y te digo que encontrarte en mi camino y conocerte, ha sido una de las mejores cosas que me han sucedido.
'Juego de Tronos': HBO cancela la precuela protagonizada por Naomi Watts tras gastar diez millones de dólares en el piloto
HBO acaba de cancelar la precuela de 'Juego de Tronos' tras la producción de un piloto que ha costado 10 millones de dólares. La nueva adaptación de la obra de George R.R. Martin tenía lugar miles de años antes de los acontecimientos que vimos en la serie original, cuya octava temporada concluyó el pasado mes pasado.
El propio Martin estaba implicado en la creación de este proyecto. Era autor de la historia en colaboración con Jane Goldman, que además de escribir el guion debía ejercer de showrunner, en caso de que HBO apostase por seguir adelante. La puesta en escena del piloto corrió a cargo de S.J. Clarkson, directora elegida para continuar la saga 'Star Trek' en el cine.
En cuanto al reparto, la gran estrella del piloto era Naomi Watts, a quien acompañaban en pantalla Josh Whitehouse, Naomi Ackie, Denise Gough, Jamie Campbell Bower, Sheila Atim, Ivanno Jeremiah, Georgie Henley, Alex Sharp, Toby Regbo, Miranda Richardson, Marquis Rodriquez, John Simm, Richard McCabe, John Heffernan y Dixie Egerickx.
A falta de conocer la versión oficial de lo ocurrido, resulta sorprendente que HBO no quiera continuar exprimiendo la franquicia teniendo en cuenta el fenómeno en torno a 'Juego de Tronos', sobre todo en el actual escenario, con tanta competencia en el mercado del streaming. En todo caso, cabe recordar que hay otro proyecto de precuela en marcha, centrado en la familia de los Targaryen, con George R.R. Martin también involucrado en el desarrollo. Quizá este salga adelante, ya veremos.
Lo que sí han asegurado desde HBO es que no hay intención de continuar la trama de 'Juego de Tronos' hacia delante, con una secuela o un spin-off de alguno de los protagonistas que sobrevivieron a la última temporada. Solo se plantean ampliar el universo basado en 'Canción de hielo y fuego' con historias ambientadas en el pasado. Se ha hablado de una tercera precuela pero de momento no hay detalles.