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Enviado por: fardis2 - 08/02/2015 10:41 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (140)

Una mañana cualquiera


Abrió los ojos, e inmediatamente la confusión lo asaltó, sin previo aviso y sin ninguna conmiseración. Se sentía mareado mientras una fuente de luz blanquecina y cegadora lo enfocaba deslumbrando sus sensibles retinas. Al mismo tiempo, un ilógico vértigo comenzó a recorrer cada uno de sus miembros. « ¡Que leches…!» Fue lo único que acertó a pensar mientras intentaba asimilarlo. ¿Por qué parecía que estuviese mirando a través de un calidoscopio al maldito sol del mediodía?

La realidad era que no tenia respuesta ni para esa disparatada rareza, ni para ninguno de los demás horrores que aún estaban por llegar. A aquella irracionalidad un tanto onírica y aterradora, se le añadía el desagradable y particular zumbido que no dejaba de silbar dentro de su cabeza: era como si un avispero de enormes proporciones se hubiera instalado entre sus orejas y no tuviera intención de abandonar el lugar.

Concluyó que todas aquellas sensaciones, no eran precisamente buenas para su salud.

« ¿Qué me está pasando?» Era una pregunta razonable «¿no?» La razón le hacía cuestionarse su propio estado mental. Quizás padeciese alguna enfermedad que le había pasado desapercibida hasta el momento, aunque lo dudaba. «¿Le habrían administrado algún tipo de droga mientras dormía?»¡Nada de todo aquello tenía el más puñetero sentido!

Por si la cosas no fuesen de por sí surrealistas, que lo eran y en gran medida; tenía la sensación de andar montado en unos de aquellos artilugios circenses en el que todo el mundo a alrededor no deja de dar vueltas; las nauseas hicieron su aparición apoderándose de sus tripas, los terribles retortijones dieron paso a la bilis, que por alguna razón, se deleitó durante unos breves segundos en la boca de su estomago para seguidamente reptar por la estrechez de su garganta y regarlo todo con un regusto amargo. Su corazón empezó a palpitar mucho más arrítmicamente de lo normal.

—¡Cielos! —Chilló con un gritito muy poco varonil «¿Que es lo último que hice ayer?» Intentó hacer memoria, pero nada, no podía recordarlo; sufría una enorme laguna a ese respecto. Su memoria siempre había estado repletas de ellas, desde bien pequeñito, pero aquello era distinto, era como, parecido a… En fin, seguro que era algo jodidamente grande y estúpido, para no tener ni la más remota idea de por qué se encontraba en aquel estado.

Probó de humedecerse los labios, curiosamente los noto tan secos y acartonados como dos trapos viejos. Comprobar que la quejumbrosa y chillona voz de falsete que había brotado de ellos en absoluto era la suya, no le hizo sentir mejor. Sentía la garganta reseca y maltratada, más su lengua era como una bola de algodón. Al intentar inhalar una bocanada de aire se dio cuenta de lo dificultoso que era respirar con aquel ambiente enrarecido. «Puede que haya muerto y me encuentre en uno de los siete martirios del infierno»

Su estado de indefensión era completo, y poco a poco se fue acrecentando hasta que finalmente le invadió un terror de lo más visceral e inexplicable, absurdo si se lo quiere llamar así: sintió como si algo o alguien estuviera hurgando en los recovecos más profundos de su ser. Una sensación realmente desagradable.

Reprimió las ganas que tenia de orinarse encima, a la vez que intentaba inhalar como un pez caído fuera de su pecera. « ¡Tranquilízate! ¡Tienes que tranquilizarte!» se dijo con aquella voz que no era la suya. «Esto no te puede estar pasando Armen, no es real, no es real. Esto es solo un sueño, una pesadilla. ¡Una jodida alucinación de muy mal gusto!»

No podía caer en la desesperación, no sin comprender que es lo que le estaba sucediendo. Intentó mantener esa idea clara en su mente, a la par que hacia lo posible por intentar serenare mínimamente. Una, dos, y hasta tres veces masajeó sus sienes con la yema de sus dedos, cerró fuertemente los ojos hasta el punto de que le hicieron chiribitas, reprimió las enormes ganas que tenia de ponerse a chillar como una quinceañera en el día de su nombramiento, y esperó. Fueron segundos que se le hicieron eternos, reticente a volver a abrir los ojos de nuevo. Cuando finalmente logró reunir el valor suficiente para hacerlo, esperaba que todo hubiera sido una cruel fantasía de su imaginación.

Aquel horizonte cegador y distorsionado que tanto lo confundió en un principio, comenzó a transformarse en… algo todavía aún más inquietante. Las imprecisas sombras comenzaron a modularse tomando formas recortadas en un fondo multicolor, el cual oscilaba vagamente a su alrededor. Este fue tomando un aspecto tan poco alentador, que sintió como nuevamente se le aceleraba el pulso.

No era para agradecer en absoluto recuperar el sentido de la vista, ni el del olfato, cuanto menos el del oído, estos últimos comenzaron a escuchar con suficiente nitidez, sonidos muy poco sugerentes provenientes de lugares muy cercanos al suyo. Gritos lejanos, macabros aullidos, gimoteos varios, gruñidos de rabia, de dolor y miedo, el entrechocar de metal, un sinfín de maldiciones en varias lenguas a la vez, el olor del humo, la peste a hombre sucio y también a hombre quemado, fue la gota que colmó el vaso.

Intentó tragar saliva y le supo a hiel.

Sus miembros comenzaron a temblar incontroladamente, la confusión y el ilógico miedo que le atormentaba previamente, palideció ante la pesadilla atroz de la que era testigo. Sus entrañas volvieron a sentirse sueltas.

No se lo podía creer.

Aguantó la respiración mientras todo a su alrededor comenzaba a hacerse más claro, mucho más alarmante, e irónicamente real. En ese lapso de tiempo en que sus sentidos tardaron en adaptarse al nuevo entorno, no movió ni un solo músculo de su cuerpo, no respiró, tan siquiera llegó a parpadear. ¡Hasta puso una de aquellas caras de bovino pretendiendo hacerse el inexistente! Señalar que esa no era su alcoba, y que efectivamente ¡Se había convertido en un maldito majadero!

Estaba en lo alto de una colina, debajo de él, se expandía un inmenso valle de tallos crecidos y verdes, unas onduladas explanadas se abrían a ambos lados con terrazas naturales que recorrían distintos desniveles de la ladera. Las briznas de hierba que llegaban a la altura de la espinilla, se rizaban tocadas por la brisa de la mañana mientras eran acariciadas por el tono de un rojizo amanecer. Cientos de flores la estampaban llenándola en un mar colorido; rojos, dorados, azules, amarillos e incluso purpúreos destacaban sobre la vegetación. Unos altos riscos despuntaban más allá en el horizonte.
Era casi un paisaje de ensueño. « ¡Casi!»
Contempló con ojos desorbitados, la cantidad ingente de hombres bravos y enloquecidos que morían épicamente a su alrededor. Evidentemente aquel último hecho, restaba bastante atractivo a cualquier otro detalle del paisaje.

Frente a él, una línea de infantería con guerreras rojas y negras mantenía una encarnizada batalla por defender la parte alta de un promontorio, estos, eran asediados por un enjambre de hombres pálidos y con armaduras de hierro y barbas ralas, en cuyas expresiones se podía advertir un delirio básicamente asesino. En la retaguardia de cada facción los arqueros no cesaban de disparar andanadas de flechas que volaban en ambas direcciones, estas oscurecían el cielo por un instante antes de sembrar la muerte ahí donde caían. La batalla podría decirse que se encontraba en su punto más álgido y encarnizado. Las tropas de ambos ejércitos daban coletazos recordando a dos grandes reptiles encolerizados por la única hembra en celo; « ¿O más bien como un par de borrachos aporreándose en una oscura cantina a altas horas de la madrugada?» En realidad poco importaba. Al norte de su posición, una enorme mesnada empezaba una carga en formación de cuña, los pendones y las astas de sus lanzas apuntando al cielo « ¿Pensaban rodear su guardia y atacarlos por uno de sus flancos? ¿Estaban en lo alto de un promontorio, no?» Palideció al contemplar cómo se aproximaban en su carrera levantando una enorme nube de polvo que ascendía hacia el cielo. El ruido atronador de los cascos de los caballos hacía retumbar el suelo. « ¿Voy a morir en este valle alejado de la mano de dios?»

Era paradójico que quizás ese fuese el primer pensamiento lógico que tenía desde que había abierto los puñeteros ojos.

Aquella certeza y el repentino dolor que sintió en la cabeza, lo trajo de nuevo a aquella extraña realidad. Al palpar su cuero cabelludo pudo notar como algo caliente y húmedo corría entre sus dedos, cuando contempló su mano, vio que estaba empapada en sangre. « ¿Eh...? ¿Cuándo…?» No recordaba ningún tipo de agresión. «¡Joder!» Siquiera sabía el motivo del porque había despertado en medio de toda aquella carnicería. En su otra mano empuñaba una enorme espada bastante suntuosa y probablemente poco practica para este tipo de menesteres. No pudo evitar fijarse de que guisa iba vestido. Darse cuenta que el uniforme en sí, era muy similar al de los hombres que se defendían de aquel enjambre de asesinos sanguinarios, lo hizo palidecer: una guerrea roja y negra, una coraza de acero bruñido y avambrazos del mismo material; en el pecho lucia varios galones que relucían como luceros en aquella mañana estival.

« ¿Pero qué coño hago yo vestido así?»

Un hombre de mediana edad que tenia justo al lado, acababa de recibir el impacto de un flechazo, el asta de plumas negras sobresaliendo de su pecho. El tipo miró con sorpresa la siniestra y mortal herida, sin parecer darse cuenta de lo que en realidad había ocurrido, sin percatase de que acababa de ser ensartado como un espetón de carne. Al poco rato los ojos casi se le salen de las cuencas, la realidad de su situación era cuanto menos trágica, empezó a chillar como un cochinillo en el día de la matanza. « ¡Mierda no, no me jodas… ¡Me han dado, me han dado… jodergggrr!» Soltó su último estertor y cayó fulminado al suelo.

Desvió la vista de aquella desagradable escena para darse cuenta de que todo a su alrededor era sangrante y dantesco. La caballería cada vez se aproximaba más, las tropas (enemigas) ejercían cada vez más presión a la línea de defensa, y él por el momento, solo podía quedarse allí parado, con la cara pálida como la leche y la boca abierta de par en par. La ventaja numérica de los atacantes era incuestionable (al menos de tres por cada uno de los defensores) su arrojo, valentía y violencia desmesurada eran aplastantes. Era fácil adivinar que las tropas que defendían la colina tenían las horas contadas.
Se sintió empequeñecer al tamaño de un guisante.

Los hombres luchaban por sus vidas y bramaban, las cornetas y los atabales marcaban el compás, las hojas de las espadas tajaban o daban estocadas, los alabarderos oscilaban, el cielo se oscurecía con cada andanada de los arqueros, los hombres maldecían, chillaban o lloraban según su caso o situación, la muerte campaba a sus anchas en un valle plagado de retorcidos cuerpos y él « ¡Él!» se encontraba justo en el centro de todo aquello. No sabía si ponerse a reír como un chalado, o llorar como una madre que ha perdido a un hijo.

Aquello era una maldita locura.

Contempló aquel pandemónium sin poder desprenderse de la parálisis que agarrotaba todo su cuerpo. Era ridículo, una situación tan irrisoria e inverosímil no podía ser cierta. Tenía que ser un mal sueño « ¡Sí, eso es, una maldita pesadilla!» Sabía que lo embargaban demasiadas sensaciones al mismo tiempo y se sentía impotente ante la ansiedad, eso era lo que le pasaba. Necesitaba despejar su mente «eso es, despejar la…..»

En medio de sus penosas reflexiones y atribulados sentidos, de pronto y sin previo aviso, un hombre de rasgos angulosos y ojos rasgados apareció justo en frente de él. Armen podía constatar que aquel hombre en particular tenía un aspecto de lo más siniestro. Su barbilla era tan cuadrada como el yunque de un herrero, el cuello tan ancho como el tronco de un árbol centenario y unos ojos carentes de toda emoción; sus brazos estaban regados de sangre negruzca y espesa que le llegaba a las axilas.

El susto fue tan intenso que por poco no se le para el corazón. Echó un paso atrás tambaleante mientras intentaba levantar los brazos. Estos no respondieron con prontitud. Quizás se debiese a que los tenía demasiado «muertos»

— ¡Mi General! —Le dijo el tipo mientras le hacia un saludo marcial de lo más correcto. Armen parpadeó varias veces con la boca abierta a la altura de su pecho, empero no dijo nada. «¿Qué podía decir?» — ¡Están quebrantando nuestras líneas, Mi Señor! —prosiguió el hombre como si no fuera ya de una evidencia abrumadora. El polvo le estaba irritando los ojos y secando aún más su maltrecha garganta, por otro lado, el tipo de enfrente entornaba los suyos. — ¿Pido que toquen retirada? —le preguntó acercándose un poquito más confabulador a él. —Podríamos seguir combatiendo en mejores condiciones detrás de esas colinas de ahí —dijo mientras le señalaba un punto elevado al sur de su posición. — ¿Qué dice? Seguir defendiendo la colina acabara por mermar nuestras fuerzas ¿no cree? —Armen seguía mirándolo con cara embobada y paralizado por el miedo, empero eso no le impidió pensar que el termino más correcto para definir aquella masacre de la que era testigo, era el de «aniquilar las tropas» — O a lo mejor —reflexionó el tipo sin dejarle tan siquiera tiempo para parpadear —si me lo permite sugerir, sería más precavido retirarnos para esperar que lleguen alguno de nuestros refuerzos de Manpoor. —Esa idea parecía la más apropiada — ¿Qué piensa mi general?

Se hizo un silencio un tanto incomodo (descartando el ruido de los que morían alrededor, claro estaba) Armen por poco no rompe a reír. Si no fuera porque dentro de pocos instantes iba a ser carne para los buitres, y porque el tipo de enfrente no alentaba mucho a las sonrisas, bueno, seguramente estaría desternillándose en el suelo a pecho partido.

— ¿Se encuentra bien, Señor? —le pregunta el hombre con preocupación.

Era una buena pregunta, aunque fuera de contexto. Observó a su alrededor, el panorama no se podía decir que hubiese mejorado mucho. Volvió a mirar los impasibles ojos del hombre que tenía enfrente y se estremeció.

—Sí… bueno, no. —Contestó atribulado. No sabía cómo empezar a juzgar aquello. En realidad no tenía ningún don en cuanto a nociones militares, pero si de una cosa estaba seguro, era de que no necesitaba de mucho intelecto para darse cuenta de que la única opción real, era salir de ahí pitando como gamos. Tras unos momentos de valoración y ante la expectativa mirada de aquel sanguinario hombre, un par de parpadeos, y probablemente unos cuantos hombres muertos después, quiso gritarle a la cara «¡No tengo ni la pajolera idea de porque me explicas esas historias a mí!»

En cambio musitó.

—Creo que lo mejor… en fin… yo creo

— ¿Él qué?

—Yo….

—Perdone mi señor, no entendido lo que pretende decirme. —El tipo lo miraba con una mezcla de lastima y preocupación. Seguramente su apariencia no era la de ningún héroe de balada triste. La verdad es que no se lo podía reprochar.

«¿Y qué le digo yo ahora a este?» se preguntó con las tripas cada vez más descompuestas.

Repentinamente, comenzó a invadirle otra una crisis de ansiedad, era muy proclive a ellas desde bien pequeñito. Su cuerpo se negaba a responder: ¡Seguía igual de rígido que el pan seco! Cada vez se sentía más mareado y más distante de la realidad de aquel lugar. La urgencia de la situación en la que se encontraba, era alarmante (si es que era real) pero aunque así lo fuera, no podía discernir él qué hacer aunque lo quisiera. Su ignorancia en tal contienda era completa, no entendía porque estaba en aquel valle, aún menos porque se libraba la encarnizada batalla, quienes eran los contendientes era un completo misterio para él, adivinar porque vestía de aquella guisa era una tarea imposible y… ¿Porqué empuñaba una espada que no sabía usar?

¡Dios debía de saberlo!

Su visión comenzó a desenfocarse al invadirlo nuevamente el calidoscopio de mareantes colores, el mismo con el que se había iniciado aquella traumática experiencia. El fuerte retumbar que martilleaba junto a el ruido atronador de los cascos de los caballos que se aproximaban desde el sur, en esta ocasión no lo asustó como habría cabido de esperar. Recibió con los brazos abiertos la negrura que lo empezó a envolver en el frío letargo de la inconsciencia. El hombre que tenía enfrente y que no conocía en absoluto, tendría que apañárselas por su cuenta como bien pudiera. El oficial ya empezaba gesticular frenéticamente mientras su rostro también empezaba a difuminarse junto al paisaje. Todo a su alrededor se desenfocó y se alejó de él ¿O más bien era él quien se aleja de todo aquello? Poco importaba ya.

El enemigo ya había quebrado las líneas….




—!Ya están aquí, están aquí! —Gritó con el poquito aire que le quedaba en los pulmones, a la que abría los ojos y aspaventaba los brazos con desesperación. Contempló el acanalado techo color vainilla de su alcoba y, consiguió sentirse como un imbécil. «¿Qué ha sido eso?» se preguntó mientras se incorporaba en el lecho.

Le dolía todo, se sentía machacado y tan débil como un cachorro recién nacido; era como si un par de borrachos hubiesen decidido bailar gran parte de la noche encima de su espalda vestidos con zancos de madera. « ¡Maldita sea!» Inhaló una fuerte bocanada que llenó de aire sus pulmones. Notaba como el sordo aturdimiento del despertar se mezclaba con la inquietud de todo su cuerpo, sus huesos crujieron como palos secos al estirar sus miembros: se sentía como el culo.

Las finas sábanas de algodón (ahora húmedas), estaban adheridas a él como una segunda piel, su cuerpo tiritaba empapado en un sudor frío que lo hacía estremecer hasta el tuétano, para colmar su dicha, llegaba demasiado tarde a la cita.

—¡Fantástico! —murmuró con la misma alegría que lo haría un condenado caminando hacia el tocón del verdugo. Nuevamente se había conseguido superar así mismo. « ¡Si señor, ahí va Armen, vigilad no os salpique, pues siempre anda con la mierda hasta el cuello!»

Había cultivando durante años aquella dejadez que tanto lo caracterizaba. Normalmente se congratularía de ser tan distinto de los empachosos aduladores que andaban por ahí, diferentes a los buitres con expresiones falsas que intentaban parecer francas, y de la cantidad ingente de chupatintas que pululaban por la cohorte intentando hacer buenas migas con alguien de poder. Aunque en aquel instante no le hubiese importado guardar cierto parecido con alguna de aquellas alimañas.

«Puñetera se mi estampa».

Salió del embozo de ornamentadas telas profiriendo todo tipo de maldiciones, mientras intentaba encontrar sus calzas con escasa suerte.

— ¿Dónde estáis? —preguntó a nadie en particular. Estaba seguro de que las había dejado cerca, pero « ¿Dónde?»

Su irritabilidad era creciente mientras escarbaba entre montones de mudas de diversos cortes y colores, cuanto más hundía en el montón de tela, mas sulfurado se preguntaba « ¿Y por qué diantres no tengo yo un maldito ayudante de cámara como todos los demás hijos de bien?»

Alguno de sus dioses, con un ánimo bastante jocoso y un tanto cabrón, debió de atender sus plegarias. Vio como en una esquina de sus aposentos sumida en la más completa oscuridad, una silueta lo contemplaba impasible como una estatua.

El corazón casi se le sale del pecho.

—¡Por las nueve capas del infierno Kumar! ¿Cuántas veces te he dicho que dejes de acecharme a escondidas mientras duermo?

El hombre salió de las sombras y lo miró con una expresión que mediaba entre la ofensa y la perplejidad, a pesar de todo siguió sin responder. Su predisposición a hacerse el loco lo exasperaba aún más si cabía. No era la primera vez que se preguntaba si era un mal hábito que había adquirido en su niñez o algo más espeluznante todavía. «Quizás un día se le giran las tuercas y se le ocurre degollarme mientras duermo».

— ¿No tienes nada que decir? —Insistió entornando los ojos.

Este simplemente se encogió de hombros.

Este era un hombre de mediana edad, de complexión tirando a delgada, con el pelo largo y lacio y del color negro como ala de cuervo, el cual, siempre estaba como apelmazado. Su rostro era ajado y afilado como una navaja de afeitar y su nariz, estaba quebrada producto de alguna trifulca mucho tiempo atrás; su piel tenía el moreno de las gentes del sur. Todos aquellos aspectos hacían de él, un personaje de lo más variopinto en aquellas tierras. Podría decirse que era un hombre dotado de la inteligencia de un guardia de caravanas e igual de sociable que un torturador mal pagado. La compañía ideal para ponerle la guinda a aquel prometedor día.

—Algún día tendrás que explicarme el porqué de ese extraño hábito tuyo. Ahora dime ¿Llevas mucho tiempo ahí en la penumbra? —Preguntó mientras saltaba a la pata coja intentando meterse dentro de unos calzones negros con ribetes dorados.

—Algún tiempo —respondió este con vaguedad.

—Ah. —dijo Armen mientras acababa de colocarse los calzones —Ya veo —«Y lo dice como si merodear por las noches en los aposentos de las personas decentes fuera la cosa más normal del mundo». — ¿Y por qué no me has despertado antes si se puede saber? —Preguntó, a pesar de no saber muy bien si quería conocer la respuesta.

—No me pareció apropiado despertarlo.

—Me encantaría saber cómo has llegado a una conclusión tan… —busco una manera razonable de llamar a aquel comportamiento tan poco insólito —...peculiar.

—Bueno —contestó este mientras con un palillo se hurgaba entre los dientes. —Quizás le parezca una tontería de pueblerino, pero una vecina muy vieja y sabia de mi pueblo me contó una vez, que nunca se debe molestar a un hombre que sufre pesadillas (a pesar de la muchas idioteces que este haga en ese transcurso) —Por un lapso de tiempo Armen quedó perplejo « ¿A puesto especial énfasis en esas últimas palabras?» después de reflexionarlo concluyó. ¡Eso es imposible!». Dudaba de que Kumar recurriera a algo tan sutil e ingenioso. Este no pareció advertir la sombra de duda que pasó por la expresión de Armen, así que acabo rematando su inverosímil explicación con un —Pueden acabar muriendo del susto o algo así ¿Sabe lo que quiero decir?

«No sé ni porque me molesto en preguntar»

Kumar era un siervo muy peculiar mirase desde el ángulo en el que se le mirase. Era inteligente como un niño de primaria, locuaz como una suegra, excéntrico como un perro verde, irreverente, maleducado y más exasperante que cualquiera de los borregos de la periferia de la ciudad empapado hasta las orejas en vino. No entendía por qué tenía que vivir con ello y tragarlo como una comida aborrecida que te traían una y otra vez como si esta fuera la mejor delicatesen del mundo.

—Me dejas anonadado, nunca me hubiese imaginado que te desenvolvieras también como zahorí. Me alegra saber la gran preocupación que muestras por el estado de salud de tu señor. —espetó con tal sequedad que por poco no agrieta las paredes de la estancia. «No sabes cómo me hubiese encantado que tu también hubieras asistido a tan dichoso espectáculo, aunque en las primeras filas, no me gustaría que te pierdas algún detalle de la carnicería que he tenido el gusto de disfrutar».

Como no era de extrañar, kumar lo entendió al revés.

—Ya sabe mí señor, siempre a sus pies —manifestó mientras le hacia una reverencia aparentemente complacido.

Le encantaría saber que había llevado a su padre a contratarlo como guardia personal hacia ya unos meses. « ¿En qué demonios debía de estar pensando?» preservar su integridad estaba claro de que no era una prioridad. « ¿Estaba de mal humor en aquel momento quizás? ¿Le odiaba?» No tenía ni la más remota idea de porqué aquel hombre estaba ahí, ni cuál era el papel que desempeñaba en todo el asunto. De algo estaba completamente seguro «Dios sabe que cualquier día de estos le ato una bloque de piedra a un tobillo, y lo lanzo de cabecita a uno de los muchos canales de la ciudad.

Armen bregó un rato con los últimos botones de un jubón negro con brocados también dorados con la expresión del que tiene algo entre manos. Había momentos en los que no tenía muy claro si Kumar le estaba tomando el pelo, o es que su franqueza rayaba la insubordinación.

—Solo una cosita Kumar, creo que a pesar de tus buenas intenciones quizás se te haya pasado un pequeño detalle por alto —le dijo con un amago de sonrisa antes de que su expresión mudara grotescamente y estallase soltando todo tipo de efluvios entre los dientes. — ¡Te has parado a pensar maldito zoquete que a mi padre quizás no le importe un pimiento sí sufro pesadillas o si me han amputado las dos piernas! —Sentía como su furia bullía dentro de él como una tetera olvidada en un fogón — ¿Sabes que hoy era el día de la moción? Sí, esa de la que tanto habías oído hablar durante estas dos últimas semanas. ¡Quizás se te quita el complejo de Zahorí cuando nos cuelguen de los pulgares en una de las torres más altas del castillo!

Por un breve espacio de tiempo se hizo el silencio. Aceptémoslo, Kumar seguiría siendo Kumar por mucho que gritase o se enfureciera. Había que darle tiempo para que asimilara la información. Para ser francos, era algo lento de mollera.

— ¿No cree que esta dramatizando un poco mi señor? —Musitó finalmente con cierto tono de inseguridad. —Su padre siempre anda muy atareado con sus asuntos. Ya sabe, con las recepciones, el papeleo y todo eso. No creo que tenga tiempo para ese tipo de entretenimientos. —dijo intentando convencerse él también.

Armen lo miro de arriba abajo antes de poner los ojos en blanco.

—No sabes cómo me tranquilizan tus palabras.

Kumar era un maldito ingenuo. ¿Que su padre no tenía tiempo para esos entretenimientos? ¿Su padre? ¡Ja! ¡Este era el maldito inventor de tales entretenimientos! ¡El puto Mesías! Si no acudía a tiempo a la moción que se celebraba en el salón de audiencias…
Debía de darse prisa.

Eligió una bonita chaqueta de seda con chorreras y motivos dorados (también de color negro) lucia cuchilladas de satén cerúleo aquí y allá, se puso las botas de caña alta y fino cuero, recogió su pelo en una coleta larga que le llegaba a media espalda y acabó por ponerse un cinto engarzado con piedras preciosas como ultimo complemento de su indumentaria. Suponiendo que estaba medianamente presentable fue a contemplarse en el inmenso espejo de…

¿Quién coño era el tipo lánguido y pálido que lo miraba desde el otro lado del cristal?
Tenía la cara mucho más chupada de lo que recordaba; sus pómulos estaban tan descarnados como los de un cadáver secado al sol, su barbilla despuntaba mucho más de lo normal, sus ojos normalmente de un verde suave, estaban rodeados de unas enormes y cetrinas ojeras, el pelo rubio lucia deslucido y estropeado. Su aspecto en general y a pesar de las ropas caras con las que se vestía, parecían las de un desarrapado que había asaltado a un noble de camino a casa.

Frunció los labios componiendo una mueca. «Esto es lo que hay»

Salió de sus aposentos como perseguido por el diablo, cruzó el largo pasillo de suelo ajedrezado mientras contemplaba las paredes repletas de cuadros de personajes que miraban con el ceño fruncido, indiferentes al tiempo o a la hora. Kumar lo seguía a tan solo dos pasos por detrás de él, como una extensión más de su sombra. Mientras caminaba se preguntaba con un ánimo turbio por que había nacido noble « ¿Quien puede adorar las cortes y los banquetes, las celebraciones matutinas, las vespertinas cenas, los lujosos bailes, las logias de estado y porque no decirlo, los litigios estériles como el que se va a celebrar hoy?»

Nuevamente nadie le contestó.

Al Llegar a una gran cámara con el techo alto y abovedado se detuvo para recuperar un poquito el aliento. En la cúpula de la estancia un mosaico reflejaba la crudeza de las guerras disputadas muchos años atrás: el dramatismo de las cruzadas, el honor que deparaba la muerte, la gloria, el credo y la imaginación de un pintor con unas cuantas copas de más, del cual si no creía recordar mal, lo habían ahorcado por no sé qué tipo de herejías. Bajó por las escaleras que daban a la gran cámara rozando con la punta de sus dedos el pasamanos color caoba con expresión del todo avinagrada, mientras dos guardias apostados al pie de las escaleras se irguieron cuan largos eran y golpearon su pecho acorazado con su puño.

— ¡Mi Señor!

Armen les devolvió el saludo a pesar de su humor sombrío (había que mantener la apariencias) Kumar simplemente los miró sonriendo mientras sacudía la cabeza.

Llegó la antesala con el techo más bajo de todo el palacete, el más sobrio, El salón familiar. Un salón que intentaba evitar cruzar siempre que podía. Las paredes rojas escarlata de la estancia dañaban la vista de los amantes del buen gusto. Estas estaban repletas de retratos de lejanos antepasados erguidos en poses heroicas y con miradas solemnes y pétreas. La mampostería y el sobretecho eran de tallados de tan intrincadas formas, que marearían a cualquiera que intentara comprenderlas, más algunas estatuas de regio bronce daban un toque más desagradable al lugar.

Personalmente aquellos retratos de sus antepasados le ponían la piel de gallina. Era como si tuviera la certeza de que todos ellos le observaban midiendo cada paso que daba, juzgando cada acción suya, burlándose de su continua ineptitud y de su inagotable y dilatado libertinaje. «Este trayecto siempre se me hace eterno»» Una moqueta aterciopelada de color rojo cruzaba la estancia y acababa por traspasar el umbral de un portón que se cernía dorado al fondo.

¡La puerta estaba cerrada!

Trago saliva y miro por uno de los ventanucos de la estancia que daban a un sinuoso jardín, en frente se podía apreciar la torre del homenaje. En aquel momento deseó que esa gran mole de piedra se derrumbara sobre su cabeza y acabara con todo de una vez por todas.

«¿Es demasiado pedir?»

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  Listado Histórico
Enviado por: aravan - 07/02/2015 06:56 PM - Foro: Colecciones, Sagas, etc. - Respuestas (47)

No sé muy bien si este es el lugar adecuado, ya me lo diréis o cambias si es el caso.

Este listado fue publicado en FE, y con el permiso del autor y con algunas modificaciones mías, lo incluí en mi blog.

Ahora lo comparto por aquí. Tiene unos dos años desde que lo modifiqué, por lo que puede estar algo obsoleto, pero ya se sabe, se comenta lo nuevo, se edita el post y se añade. Es muy positiva la colaboración de los miembros del foro

Han colaborado: Andy_Megumi, Arwik, Juno Natsugane,, tartantica, Gaoth, Haradrim, Geralt de Rivia, Momo, Valrrez,Ibado






PRECURSORES


George MacDonald

- La princesa y los trasgos (1871)
- Fantasías (185


William Morris

- El bosque del fin del mundo (1894).
- Las aguas de las islas encantadas (1897).


H. Rider Haggard:

- Eric Ojos Dorados (1889).


Lord Dunsany:

- La espada de Welleran (190.
- Cuentos de un soñador (1922),
- La hija del rey del país de los elfos (1924).

H. P. Lovecraft 1890-1937

Los gatos de Ulthar.

-Los otros dioses.

-La nave blanca.

-Polaris.

-Azathot.

-Celephais.

-El arbol.

-El caos reptante.

-El extraño.

James Branch Cabell:

- Jurgen (1922).


Eric Ruecker Eddison:

- La Serpiente Uróboros (1922).

-Hope Mirrlees
Entre Brumas 1926  

PRIMERA GENERACIÓN: LOS CLÁSICOS


Robert E. Howard:

Kull de Atlantis
- Exilio De Atlantis
- El Altar Y El Escorpion
- El Reino De Las Sombras
- Con Esta Hacha Gobierno

- Las Espadas Del Reino Purpura
- La Gata De Delcardes
- Abismo Negro
- El Estruendo
- El Espectro Del Silencio
- Los Espejos De Tuzun Thune
- Hechicero Y Guerrero


Conan el Cimmerio (1932-1935)

· La Torre del Elefante
· El Dios en el Cuenco
· Villanos en la Casa
· La Hija del Gigante Helado
· La Reina de la Costa Negra
· El Valle de las Mujeres Pérdidas
· El Coloso Negro
· Sombras de Hierro a la Luz de la Luna
· Nacerá una Bruja
· Sombras en Zamboula
· El Diablo de Hierro
· El Pueblo del Círculo Negro
· La Sombra Deslizante
· El Estanque del Negro
· Clavos Rojos
· Las Joyas de Gwahlur
· Más allá del Río Negro
· El Extranjero Negro
· El Fénix en la Espada
· La Ciudadela Escarlata
· La Hora del Dragón


C. S. Lewis:

_ Las crónicas de Narnia (1939-1954):
- El león, la bruja y el armario (1951),
- El príncipe Caspian (1951)
- La travesía del Viajero del Alba (1952)
- La silla de plata (1953),
- El caballo y el muchacho (1954),
- El sobrino del mago (1955),
- La última batalla (1956)


Poul Anderson:

- La espada rota (1954).


J. R. R. Tolkien:

_ La Tierra Media
- El hobbit (1937).
- El Señor de los Anillos (1954-1955).
- El Silmarillion (1977)
- Los Hijos de Hurin (2007)


Michael Moorcock:

_ Las crónicas de Elric de Melniboné (1963 - 1991).
- Ciclo de Elric:
- Portadora de tormentas. (1965)
- La torre evanescente, (1970)
- Elric de Melniboné, (1972)
- Marinero de los Mares del Destino, (1976)
- El misterio del Lobo blanco, (1977)
- La maldición de la Espada Negra, (1977)
- Fortaleza de la Perla, (1989)
- La venganza de la rosa, (1991)


Fritz Leiber

_ Ciclo Fahrd y Ratonero Gris (1967)
- Espadas y demonios
- Espadas contra la muerte
- Espadas en la niebla
- Espadas contra la magia
- Espadas de Lankhmar
- Espadas y magia helada
- La hermandad de las espadas



Lloyd Alexander:

Crónicas de Prydain
El Libro de los Tres (1964)
El Caldero Negro (1965)
El Castillo de Llyr (1966)
Taran el Errante (1967)
El Gran Rey (1968)


Roger Zelany:

Crónicas de Ámbar
Los Nueve Príncipes de Ámbar (1970)
Las Armas de Avalón (1972)
El Signo del Unicornio (1975)
La Mano de Oberón (1976)
Las Cortes del Caos (1978)


Jack Vance:

Trilogía de Lyonesse
El jardín de Suldrun (1983)
La Perla Verde (1985)
Madouc (1990)


Ursula K. LeGuin:

_ Historias de Terramar
- Un mago de Terramar (196.
- La tumba de Atuán 1971
- La Costa más lejana 1972
- Tehanu 1990
- Cuentos de Terramar 2001
- En el otro viento. 2001


Tanith Lee

Volkhavaar (1977)
El señor de la noche (1978)

Stephen R. Donaldson

_ Crónicas de Thomas Covenant el Incrédulo
- La ruina del amo execrable (1977)
- La guerra de Illearth (1977)
- El poder que preserva (1977)
- El reino herido (1980)
- El árbol único (1982)
- El portador del oro blanco (1983)

Michael Ende

- Momo (1973).
- La Historia Interminable (1979).


Roger Zelazny.

La tierra cambiante (1981)
Dilvish el Maldito (1982)




SEGUNDA GENERACIÓN: LOS JUEGOS DE ROL


David Eddings

_ Las crónicas de Belgarath
- La senda de la profecía (1982)
- La reina de la hechicería (1982)
- La luz del orbe (1983)
- El castillo de la magia (1984)
- La ciudad de las tinieblas (1984)

_Crónicas de Mallorea  (a partir de 1987, continuación a las Crónicas de Belgarath)
-Los guardianes del Oeste
-El rey de los Murgos
-El Sr, de los demonios
-La hechicera de Darshiva
-La vidente de Kell

Elenium  (1989)
-El Trono del Diamante
-El Caballero del Rubí
-La Rosa del Zafiro

El Tamuli I: Cúpulas de Fuego
El Tamuli II: Los Seres Fulgentes
El Tamuli III: La ciudad oculta


Robert Holdstock


Bosque mitago -   1984
Lavondyss  - 1988


Terry Pratchett


_ Saga de Mundodisco
- El color de la magia (Rincewind)
- La luz fantástica (Rincewind)
- Ritos iguales (Brujas)
- Mort (muerte)
- Rechicero (Rincewind)
- Brujerías (Brujas)
- Pirómides (Civilizaciones antiguas)
- ¡Guardias! ¿Guardias? (Watch)
- Eric (Faust) - (Rincewind)
- Imágenes en acción (revolución industrial)
- El segador (muerte)
- Brujas de viaje (Brujas)
- Dioses menores (Civilizaciones antiguas)
- Lores y damas (Brujas)
- Hombres de armas (Watch)
- Soul Music (muerte)
- Tiempos interesantes (Rincewind)
- Mascarada (Brujas)
- Pies de barro (Watch)
- Papá Puerco (muerte)
- ¡Voto a Bríos!- (Watch)
- El país del fin del mundo (Rincewind)
- Carpe Jugulum - (Brujas)
- El Quinto Elefante (Watch)
- La Verdad- (revolución industrial)
- El Ladrón de Tiempo (muerte)
- El Último Héroe (Rincewind)
- El asombroso Mauricio y sus roedores sabios
(adolescentes)
- Ronda de noche (Watch)
- Los Pequeños Hombres Libres (adolescentes)
- Regimiento monstruoso (revolución industrial)


Margaret Weis y Tracy Hickman

_ Crónicas de la Dragonlance
- El retorno de los dragones (1984)
- La Tumba de Huma (1985)
- La Reina de la Oscuridad (1985)

_El Ocaso de los Dragones:
-Los caballeris de Takhisis
-La Guerra de los dioses

_ La Rosa del Profeta (1990)
- La voluntad del dios errante,
- El paladín de la noche
- El Profeta de Akhran.

_ El ciclo de la puerta de la muerte (1990-1994)
- Ala de Dragón
- La estrella de los elfos
- El Mar de Fuego
- El Mago de la Serpiente
- La mano del caos
- En el Laberinto
- La Séptima Puerta

_La Espada de Joram
-La forja
-La profecía
-El triunfo
-El legado de la espada arcana

Leyendas de la Dragonlance:
- El Templo de Istar
- La guerra de los enanos
- El umbral del poder

La Forja de un Tunica Negra
- Raistlin, el aprendiz de mago (Margaret Weis)
- Raistlin, crisol de la magia (Margaret Weis)
- Raistlin, mago guerrero (M. Weis y Don Perrin)
- Raistlin, el tunica roja (M. Weis y Don Perrin)

La Guerra de los Espiritus (Margaret Weis y Tracy Hickman)
- Los caballeros de Neraka
- El rio de los muertos
- El nombre del unico



R.A. Salvatore

_ El elfo Oscuro (1993)
- La morada
- El Exilio
- El Refugio

_El Valle del Viento Helado
-La piedra de cristal
-Ríos de Plata
-La gema de Halfling

El legado

Segunda trilogia del Elfo Oscuro
- Noche sin estrellas
- Cerco de oscuridad
- Luz en las tinieblas

- El estigma de Errtu

Los Mercenarios
- el siervo de la piedra
- La promesa del rey brujo
- El camino del patriarca


Robert Jordan

La Rueda del Tiempo (1990-2010)

1ª edición (tapa dura, 2 novelas en cada nº, corresponden a los seis primeros)

1. El ojo del mundo
2. El despertar de los héroes
3. El dragón renacido

2ª edición (lomo amarillo)

1. El ojo del mundo
2. El despertar de los héroes
3. El dragón renacido
4. Los Portales de Piedra
5. El Yermo de Aiel
6. La Torre Blanca
7. Cielo en llamas
8. El Señor del Caos
9. Los Asha'man
10. El Cuenco de los Vientos
11. La Corona de Espadas
12. El camino de dagas
13. Encrucijada en el crepúsculo
14. El corazón del invierno
15. La Hija de las Nueve Lunas
16. Encrucijada en el crepúsculo
17. Asedio a Tar Valon

3ª edición (lomo negro)

0. Nueva primavera (precuela)
1. Desde dos ríos
2. La llaga
3. La gran cacería
4. La batalla de Falme
5. Camino a Tear
6. El pueblo del dragón
7. Los portales de piedra
8. El yelmo de Aiel
9. La torre blanca
10. Cielo en llamas
11. El señor del caos
12. Los Asha´man
13. La corona de espadas
14. El camino de dagas
15. El corazón del invierno
16. Encrucijada en el crepúsculo
17. Cuchillo de sueños
18. La tormenta (con Brandon Sanderson)
19. Torres de medianoche (con Brandon Sanderson)
20. Un recuerdo de luz (con Brandon Sanderson)


Terry Goodkind

_ La Espada de la Verdad
1. El libro de las sombras contadas
2. Las cajas del destino
3. La Piedra de las Lágrimas
4. La Amenaza del Custodio
5. La sangre de la virtud
6. El Caminante de los Sueños
7. La profecía de la Luna Roja
8. El Templo de los Vientos
9. El espíritu del fuego
10. El Gemelo de la Montaña
11. La señora de la muerte
12. La fe de los caídos
13. La estirpe de Rahl el Oscuro
14. Los pilares de la creación
15. El ladrón de almas
16. El imperio de los vencidos
17. La desaparición de Kahlan
18. Cadena de fuego
19. La bruja del viejo mundo
20. La biblioteca secreta
21. El año de la purificación
22. La Confesora
23. La Máquina de los Presagios
24. El tercer Reino

Louise Cooper
_ El Señor del tiempo
-El Iniciado
-El Próscrito
-El orden y el caos

Las puertas del caos:
1-La impostora (1995)
2-La usurpadora (1995)
3-La vengadora (1995)

Índigo:
1-Némesis (1989)
2-Infierno (1990)
3-Infanta (1990)
4-Nocturno (1990)
5-Troika (1991)
6-Avatar (1992)
7-Espectros (1993)
8-Anghara (1994)


TERCERA GENERACIÓN: LA RENOVACIÓN


Tad Willians (1990)

_Añoranzas y Pesares
-El trono de los huesos de dragón
-La roca del adiós
-A través del nido de Ghants
-La Torre del ángel verde


Marion Zimmer Bradley

Las nieblas de Avalón 1983
La casa del bosque 1993
La Dama de Avalón 1997

Rand & Robyn Miller, David Wingrove

_Myst  (1993)
-El libro de Atrus
-El libro de Ti’ana
-El Libro de D’ni


Glen Cook

La Compañía Negra
Los Libros del Norte:
La Primera Crónica 1984
Sombras Fluctuantes 1984
La Rosa Blanca 1985
Campos de túmulos:
El Clavo de Plata 1989
Los Libros del Sur:
Juegos de Sombras 1989
Sueños de Acero1990
Libros de la Piedra Reluciente:
Estación de Penurias 1996
Ella es la Oscuridad 1997
El Agua Durmiente 1999
El Retorno de los Soldados 2000

Guy Gavriel Kay

_El Tapiz de Fionovar (1984)
-El Arbol de Verano
-Fuego Errante
-Sendero de Tinieblas

-Tigana (1990)

Andrzej Sapkowski

_ Geralt de Rivia (1993)
- El último deseo.
- La espada del destino.
- La sangre de los elfos.
- Tiempo de odio.
- Bautismo de fuego.
- La torre de la golondrina.
- La dama del lago
- Estación de tormentas (2014) (precuela)

Robin Hobb

_ El Vatídico
- Aprendiz de asesino (1995)
- Asesino real (1996)
- La búsqueda del asesino (1997)

Trilogía de las leyes del mar
-Las naves de la magia 1998
-Las naves de la locura 1999
-Las naves del destino 2000


George RR Martin

_ Canción de Hielo y Fuego
- Juego de tronos (1996)
- Choque de reyes (199
- Tormenta de espadas (2000)
- Festín de cuervos (2005)
- Danza de dragones (?)(2011)


 J. K. Rowling

- Harry Potter
- Harry Potter y la piedra filosofal (1997)
- Harry Potter y la cámara secreta (199
- Harry Potter y el prisionero de Azkaban (1999)
- Harry Potter y el cáliz de fuego (2000)
- Harry Potter y la Orden del Fénix (2003)
- Harry Potter y el misterio del príncipe (2005)
- Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2007)



Christopher Paolini

_ El Legado (2002)
- Eragorn
- Eldest
- Brisingr
- Inheritance/Legado

Steve Erikson

Malaz: El libro de los caídos
Los jardines de la Luna 1999
Las puertas de la Casa de la Muerte 2000
Memorias del hielo 2001
La Casa de Cadenas 2002
Mareas de medianoche 2004
Los Cazahuesos 2006
La Tempestad del Segador 2007
Toll the Hounds 2008
Dust of Dreams 2009
The Crippled God 2011

Karkhanas trilogy:
Forge of Darkness 2012


Ian Cameron Esslemont

Malaz: El Imperio
La noche de los cuchillos 2004
El retorno de la Guardia Carmesí 2008
Empuñapiedras 2010
Orbe, Cetro, Trono 2012
Blood and Bone 2012
Assail 2014

Rick Riordan

_Saga Percy Jackson y los dioses del Olimpo
-El ladrón del rayo
-El mar de los monstruos
-La maldición del titán
-La batalla del laberinto
-El último héroe del Olimpo

_Saga Los héroes del Olimpo
-El héroe perdido
-El hijo de Neptuno
-La marca de Atenea
-La casa de Hades
-La sangre del Olimpo

R. Scott Bakker

_ Príncipe de Nada
- En el principio fue la oscuridad (Septiembre 2005).
- El Profeta Guerrero (Abril 2006).
- El Pensamiento de las Mil Caras (Septiembre 2007).

Brandon Sanderson.

- Elantris (2005)
- El aliento de los Dioses
_ Nacidos de la bruma:
- El imperio final (2006)
- El pozo de la ascensión (2007)
- El héroe de las eras (2008)
- Aleación de Ley (2011)
_ La Guerra de las Tormentas:
- El camino de los reyes (2010)
-  Palabras Radiantes(2014)


Patrick Rothfuss

_ Crónica del asesino de reyes
- El Nombre del Viento. (2007)
- El temor de un hombre sabio (2011)
- La música del silencio (cuento)

China Miéville

_ La estación de la Calle Perdido
_ La ciudad y la ciudad

Jim Butcher

_Dresden Files (los que están actualmente en castellano)
1. La tormenta
2. Luna llena
3. La tumba
4. El caballero
5. Máscaras de muerte
6. Derecho de sangre
7. Latidos Mortales
8. Culpable
9. El trono blanco
10. Un pequeño favor

_Codex Alera-
-Las furias de Alera
-La furia del Aprendiz
-La furia del Cursor

-Joe Abercrombie

Trilogía de la primera Ley -

La voz de las espadas   2006
Antes de que los cuelguen 2007
El último argumento de los reyes 2008

La mejor venganza 2009

Los héroes 2011
Tierras rojas 2012
Medio Rey 2014
Medio Mundo 2015



EN LENGUA ESPAÑOLA

Ana María Matute:

- La Torre Vigía (1971),
- Olvidado rey Gudú (1996),
- Aranmanoth (2001).


Liliana Bodoc

Trilogía De Los Confines:
- Los Días del Venado(2000),

- Los Días de la Sombra (2002),
- Los Días del Fuego (2006).


Javier Negrete:

Serie Tramorea:
- La espada de fuego (2003),
- El espíritu del mago (2005),
- El sueño de los dioses (2010).


Laura Gallego García:

Serie de Memorias de Idhún:
- La Resistencia (2004),
- Tríada (2005)
- Panteón (2006).

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  Listado de novelas autoconclusivas de Fantasía
Enviado por: aravan - 07/02/2015 06:37 PM - Foro: Novelas autoconclusivas y duologías - Respuestas (43)

Solo unas pocas. Si alguien conoce alguna más, seguro que si, que las ponga, se edita y añaden.


Colaboran: Andy_Megumi, Celembor, Dumbam, Nikto, Tartantica, Raisen, Geralt de Rivia, Kiefer, Sawayn, Haradrim, Juno Natsugane, Gardion, Cosme Fulanito

           
Alarido de dios, de José Miguel Vilar-Bou            (aportación de Sawayn)
Almuric, de Robert E. Howard
American Gods, de Neil Gaiman.
Aranmanoth, de Ana María Matute
Atlántida, de Javier Negrete                (aportación de Cosme Fulanito)
Buenos presagios de Pratchett y Gaiman
Calle de magia, de Orson Scott Card
Ciclo onírico de Randolph Carter, de H.P. Lovecraft
Criaturas de luz y tinieblas de Roger Zelazny
Cuando el dragón despierte, de  John M. Ford        (aportación de Juno Natsugane)
Declara, de Tim Powers
Despertar , de Sheri S. Tepper.
Días de hierba, de Tanith Lee.  
Elantris, de Brandon Sanderson
El aliento de los dioses, de Brandon Sanderson.
El ángel con la Espada , de C. J. Cherryh.
El Buscador de Caminos, de Darcy Pattison      (aportación de Andy_ Megumi)
El caballero inexistente, de Italo Calvino
El ciervo blanco, Nancy Springer
El cofre del tesoro, de Orson Scott Card
El evangelio según Loki de Joanne M. Harris.   (aportación de Gardion)
El Fenix verde, de Thomas Burnett Swann       (aportación de Tartantica)
El hombre invisible, de H. G. Wells                (aportación de  Raisen)
El libro del cementerio, de Neil Gaiman          (aportación de Celembor)  
El libro de los cráneos, de Robert Silverberg   (aportación de Kiefer)
El libro de los portales, de Laura Gallego        (aportación de Geralt de Rivia)
El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle
El océano al final del camino, de Neil Gaiman  (aportación de Nikto)
El ojo del Cazador, de Denis McKiernan
El país pequeño, de Charles de Lint
El ponche de los deseos de Michael Ende        (aportación de Tartantica)
El prestigio de Christopher Priest
El pueblo de la bruma, de Henry Rider Haggard
El rey rata, de China Mieville    (aportación de Cosme Fulanito)
El señor de la noche, Tanith Lee
El señor de los ladrones, de Cornelia Funke
El sueño de la razón, de Juan Miguel Aguilera
El tapiz de Malacia, de Brian Aldiss
El último anillo, de Kiril Yeskov
El último dragon, de Byron Preiss y Michael Reaves
El último unicornio de Beagle
El Valle del Gusano, de Robert E. Howard     (aportación de Tartantica)
El vino del estío, de Ray Bradbury
El vizconde demediado, de Italo Calvino
Encantamiento, de Orson Scott Card
En costas extrañas, de Tim Powers
Entrebrumas de Hope Mirlees
Eric Ojos Brillantes, de Henry Rider Haggard
Esencia oscura, de Tim Powers
Espejismo, de Louise Cooper
Esperanza del venado de Orson Scott Card
Gusanos de la Tierra, de Robert E. Howard     (aportación de Tartantica)
Homúnculo de James P. Blaylock
Jirel de Joily, de C.L. Moore        (aportación de Tartantica)
Jonathan Strange y el Señor Norrell, de Susanna Clarke
Juglar, de Rafael Marín
Kalpa Imperial de Angélica Gorodischer
La antorcha, de Marion Zimmer Bradley
La canción de Cazarrabo, de Tad Williams
La canción secreta del mundo, de José Antonio Contrina    (aportación de Geralt de Rivia)
La ciudad del grabado de K.J. Bishop  
La Espada Rota, de Poul Anderson
La estrella azul, de Fletcher Pratt
La fuerza de su mirada Tim Powers
La hija del rey del país de los elfos, de Lord Dunsany
La Historia Interminable, de Michael Ende
La hora del dragón de Robert E. Howard.   (aportación de Gardion)
La isla del Dr. Moreau, de H. G. Wells    (aportación de Raisen)
La leyenda de Broken, de Caleb Carr
La leyenda del navegante, de Rafael Marín Trechera   (aportación de Geralt de Rivia)
La locura de Dios, de Juan Miguel Aguilera
La magia del monje de Alexander de Comeau    (aportación de Gardion)
La Maldición del Dragón Dennis L. McKiernan
La nave de Ishtar de Abraham Merrit   
La Princesa de las Llamas, de Ru Emerson
La princesa prometida de William Goldman
La senda oscura, de Ana Peris de Elena y Juan José Pereid Llanos  (aportación de Cosme Fulanito)
La serpiente Uróboros, de E.R. Edison
La Tierra de los sueños, de James P. Blaylock
La Vigilia, de Marc Torra Giralt
Lavinia Ursula K.  Le Guin    (aportación de Cosme Fulanito)
Las Extrañas Aventuras de Solomon Kane, de Robert E. Howard.
Las puertas de Anubis. de  Tim Powers
Los botres del Glen Carrig, de W. H. Hodgson
Los dientes del dragón de Juan Eslaba Galán
Los doce clanes, de  Jonathan Stroud    (aportación de Cosme Fulanito)
Los hechos de la vida, de Graham Joyce
Los Leones de Al-Rassan, de Guy Gavriel Kay   (aportación de Sawayn)
Los ojos del dragón, de Stephen King
Magia de Reina, Magia de Rey, de Ian Watson
Máscaras de Matar, de León Arsenal
Momo, de Michael Ende
Neverwhere, de Neil Gaiman
Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute
Paladín , de C.J. Cherryh.
Paz, de Gene Wolfe
Pequeño, Grande, de John Crowley
Puertas, de Gene Wolfe
Rhila, de Juan Miguel Aguilera
Rey Kull . de Robert E. Howard
Sangre dorada de Jack Williamson
Stardust de Neil Gaiman
Tigana, de Guy Gavriel Kay
Volkhavar de Tanith Lee
Ysabel, de Guy Gavriel Kay
Zothique, de Clark Ashton Smith

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  Así veía Martin la saga Canción en 1993
Enviado por: aravan - 05/02/2015 07:31 PM - Foro: Canción de hielo y fuego - Respuestas (10)

A través de una carta, el gordo más famoso explica a un editor lo que será CdHyF. La carta data de 1993 y como veréis hay algunas diferencias en su propósito inicial y lo que ahora tenemos.

Os dejo el link

http://lossietereinos.com/una-increible-...o-y-fuego/

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  ¿vale la pena?
Enviado por: Azaharys - 04/02/2015 10:07 PM - Foro: Colecciones, Sagas, etc. - Respuestas (31)

Hola, chicos!

Mi pregunta va a los fans de Harry Potter. Yo solo he visto las películas y no me he leído los libros. Las encontré entretenidas, pero no me fascinaron. Entre que el actor principal no me agradó despues de la tercera peli y cosas asi. Entonces, quiero saber si vale la pena leer los libros, si son más mágicos o entretenidos que las películas.
Espero vuestra orientación, para ver si le doy oportunidad a los libros Smile
Saluditos Smile

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  El Manifiesto Fantasitura
Enviado por: Anorak - 03/02/2015 05:43 PM - Foro: Normas del foro - Sin respuestas

Fantasitura es un portal destinado a compartir temas referentes a la escritura y a los géneros fantásticos. Nace a raíz de la caída momentánea del foro Fantasía Épica —casa de la cual somos participantes agradecidos, y tomamos como referente—, como un lugar de acogida para terminar proyectos pendientes en dicho portal, y no perder el contacto, mientras se produce su retorno.

Sin embargo, en el proceso de creación, ha surgido el sueño de dar vida a un nuevo proyecto, que también pueda despegar por sí solo y ampliar el abanico de posibilidades para la expansión del género y el divertimento en la red.
Nuestra intención es compartir, crecer y expandir, acogiendo a quién quiera aportar con sus ideas, conocimientos y sueños, y crecer en conjunto. 

Atentamente,
El Consejo de Anorak

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  [Fantasía Oscura] La balada de los muertos (borrador)
Enviado por: Haskoz - 03/02/2015 01:31 PM - Foro: Tus historias - Respuestas (31)

Lo primero: este es un relato bastante macabro, oscuro y con un toque de humor ácido (casi tanto como sus personajes) es un relato que estoy acabando de escribir y, tal y como digo en el título, es un borrador, aún no he empezado a revisar nada (ya que me queda un poco para acabarlo), pero así voy cogiendo lo que considere de vuestros comentarios para mejorarlo.
Lo segundo: puse fantasía oscura, pero realmente apenas tiene un toque fantástico. Está ambientado en la Europa antigua (moderna en realidad), cuando empezaba la caza de brujas.
Lo tercero: Espero que lo disfrutéis, aunque sea un borrador Wink

ÍNDICE

La balada de los muertos

Los dedos de Friederich von Spee se movían a una velocidad endiablada sobre las teclas del órgano. Sentado sobre un taburete, el hombre ejecutaba con maestría una melodía lúgubre que resonaba por toda la iglesia. Cada nota que salía del instrumento recorría el lugar como el lamento de un muerto, deslizándose por las paredes de piedra desgastada del edificio y llegando hasta el sótano que se ocultaba bajo sus ruinas. No es que en otros tiempos la iglesia hubiese sido mejor de lo que era, pero al menos no se había encontrado en el estado de decadencia actual: un estado que compartía con el resto del pueblo.

Fuera, la lluvia caía con fuerza sobre las casas de Vilheim que aún se mantenían en pie, formando una densa cortina translúcida que apenas permitía distinguir algo en medio de la oscuridad. Por suerte, un relámpago iluminaba de vez en cuando las calles embarradas de la villa, realizando la labor que le correspondería a las farolas de aceite que se erguían a lo largo de los adoquines que conducían a la iglesia. Los techos de varias casas estaban hundidos y maltratados por el tiempo, y el agua aprovechaba la oportunidad para filtrarse por ellos y anegar su interior. Sin embargo, hacía ya muchos años que nadie vivía en aquel pueblo maldito y abandonado por Dios. Solo Friederich había optado por no marcharse de allí, pero claro, él tenía sus propias razones para no hacerlo, y la sinfonía que tocaba era una de ellas. La más importante.

Las notas del órgano se apagaron y Friederich von Spee dejó caer su última lágrima sobre la partitura que había compuesto. El músico tenía los ojos rojos e hinchados, sin embargo, su rostro reflejaba una sonrisa radiante. De forma inesperada, soltó un grito parecido al aullido de un lobo y comenzó a correr de un lado a otro de la iglesia, colgándose de los miles de engranajes y palancas que sobresalían de las paredes y que se conectaban entre sí. Los truenos hacían retumbar las vidrieras mientras saltaba sobre los bancos y bailaba encima de ellos emitiendo sonidos con la boca, como un niño pequeño. Hacía volteretas en el suelo, deshilachando las calzas bermejas que había robado a uno de los nobles que tenía prisioneros en el sótano, y la túnica y la capa que le cubrían el torso no corrían mejor fortuna durante sus acrobacias. Alzó la vista y observó la luna a través de uno de los agujeros del techo que iluminaba el espacio en el que se apilaban los bancos.

—Ya casi está todo listo —decía para sí—. ¡Claro que está todo listo! Solo falta uno. ¡Uno y podremos poner en marcha el mecanismo! —Hizo una voltereta, rodó por el suelo y se rió—. La última balada. Dolor por amor. Amor para el dolor y música para todos. —Cambió el tono de su voz—. Pero todavía falta uno —susurró, y su tono volvió a cambiar—. Lo sé, lo sé; pero lo encontraremos, como hicimos con los demás. —Y se rió tanto que casi se atraganta.

Entretenido con la conversación que mantenía consigo mismo, no se enteró de las pisadas que se acercaban a su espalda. El ritmo de los pies que se dirigía al lugar en el que permanecía tumbado era irregular, al igual que la respiración de la persona que lo producía, si a aquella cosa se le podía llamar persona, claro.

Se dio la vuelta y se topó con una imagen repulsiva: un ser la mitad de alto que él lo observaba a través de un ojo saltón. La criatura tenía la cara quemada por uno de los lados y la piel era una masa rosa y arrugada que le cubría el otro ojo impidiéndole la visión. El poco pelo que tenía en la cabeza le nacía en diferentes zonas, como si alguien se lo hubiera arrancado a tirones, y varios bultos negros y purulentos le coronaban la frente. Su cuerpo contrahecho no ofrecía una imagen diferente. Una de sus piernas era más larga que la otra, y de la espalda le salía una joroba tan pronunciada que el joven era incapaz de mirar hacia arriba. Resumiendo: no se podía decir que fuera muy guapo.

Sir Friederich se levantó lo más rápido que pudo.

—¡Mi querido Wyover! —dijo, y besó al enano deforme en uno de los bultos de su frente—. ¿Qué tal se encuentran nuestros instrumentos?

El enano realizó un gesto parecido al amago de una sonrisa.

—Dijeron que lo iban a matar.

Friederich asintió, contento. Casi se le escapa una lágrima de la emoción.

—Esto cada vez pinta mejor. ¡La balada será un éxito! Lady Marg...

—A uno le corté un dedo —interrumpió el enano. Su voz parecían gorjeos—. Gritó mucho.

—Mi querido Wyover —respondió el compositor—, ya sabe lo que opino acerca de esos actos hacia nuestros huéspedes.

El enano asintió y repitió de carrerilla:

—Si le corta algún miembro aproveche la sangre.

Friederich gritó y aplaudió de entusiasmo.

—¡Exacto! Es usted un chico sabio. Nunca se sabe cuánta sangre se puede necesitar. —Agarró la cabeza del jorobado con las manos y se la volvió a besar—. Y, cambiando de tema. —Subió sobre un banco y se puso a dar saltos—. ¿Qué se sabe de Sir Laneher?

Wyover retorció la masa rosada y deforme que era su cara.

—Ya sé dónde se esconde —respondió—. Ahora mismo salgo a por él. Tardaré un día.

—¡Perfecto! Mientras va usted a buscar a nuestro invitado yo aprovecharé para visitar a Lady Margaret y contarle nuestros avances. —El enano asintió y se dio la vuelta—. Acuérdese de...

—Ya tengo la ballesta preparada —se adelantó el jorobado.

—¡Excelente! —contestó el compositor—. Pronto pondremos en marcha el mecanismo. Sí, muy pronto.

Y se perdió en la oscuridad de las escaleras que descendían hasta el sótano.

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  [Fantasía Épica] El mundo en silencio
Enviado por: Monje - 03/02/2015 10:59 AM - Foro: Tus historias - Respuestas (77)

Portada hecha por BeatriceLebrun, una compañera de Wattpad.

[Imagen: 21359111-256-k216812.jpg]

Enlace a la historia en Wattpad.

Índice:
Prólogo
Capítulo 1
Capítulo 2

Sinopsis

«Las paredes manchadas de sangre; la mayoría de casas quemadas; la aldea en ruinas. Todo eso podría ser obra de saqueadores. Sí, podría. Pero una voz en mi interior grita con rabia y me dice que no ha sido cosa de humanos.

Elevo el antebrazo y, con una explosión de luz azul, se manifiesta Laht: mi cuervo sagrado.

«Busca sus rastros» le ordeno mentalmente.

Grazna y se pierde entre las copas de los árboles. Miro a Adalt, asiento con la cabeza y, mientras caminamos hacia los caballos pisando la tierra manchada con el líquido negro que recorre las venas de los silentes, gruñe.

Sonrío sin que me vea y pienso que esta caza será entretenida»

Prólogo

Elevo la mano y parte de la tierra que sostengo en la palma cae escapándose entre mis dedos. Observo minuciosamente el puñado que queda y, mientras miro a Adalt, asiento con la cabeza. No hace falta decir nada, ambos sabemos a qué nos enfrentamos.

Desmonta del caballo y, guardando silencio, ata las correas a un árbol. Con un gesto, le digo que ate también las de mi corcel y, luego, le indico con la mano que avanzaré primero.

Me adentro unos metros en el bosque siguiendo los rastros. Cuando examino un arbusto lleno de sangre negra, me pregunto: ¿Por qué tantas pistas? Y, sobre todo, ¿por qué está sangrando?

Me quito el guante y toco el líquido oscuro. Acerco los dedos a la nariz y lo huelo. No hay duda, la sangre no es de un espécimen joven. No, es muy antiguo. Este olor tan fuerte solo lo he olido una vez, hace ya demasiado tiempo.

Escucho los pasos de Adalt, me giro y lo veo portando su inmensa hacha de doble hoja. No sé qué es lo que me transmite mejor su estado de ánimo, el rostro inexpresivo o la cicatriz que lo surca en diagonal desde la sien hasta la barbilla. Se agacha y escribe en la tierra con una rama: “Ocho rastros. Dos son de los nuestros”. Asiento y sigo avanzando. Oigo cómo se alejan las pisadas de Adalt. Vamos a rodearlos.

El viento sopla y trae el olor del humo. Huele a carne quemada. Cierro los ojos y aumento la sensibilidad de mi olfato. Aunque muchos no son capaces de detectar las diferencias, el olor de la carne humana al ser quemada es ligeramente distinto al de los otros animales. Inspiro y, tras unos segundos, sé que es un jabalí el que está ardiendo.
Abro los párpados y camino rápido en busca del fuego. No me lleva mucho tiempo encontrarlo. Está en medio de un improvisado campamento que seguro fue construido por bandidos o, quizá, por enemigos del Condomator.

La hoguera arde con fuerza. En ella ha caído parte del jabalí que estaban cocinando. El animal tiene la mitad del cuerpo calcinada y el hocico supura un líquido transparente que chisporretea al contacto con el fuego.

Examino las tiendas y, aparte de ropa sucia y mantas ensangrentadas, no veo nada de importancia. No sé cuántos hombres había aquí, pero calculo como mínimo unos diez. Cierro los ojos y un pensamiento cobra mucha fuerza en mi mente:

«Podríamos haber acabado con cuatro o seis, pero si han transformado a estos forajidos, no tenemos muchas probabilidades de sobrevivir en un enfrentamiento.»

Observo pensativo las manchas de sangre en las cortezas de los árboles. Luego contemplo cómo bailan las llamas. Lo que más ansía mi alma es acabar con los monstruos. Sin embargo, he de ser realista, muerto no sirvo de nada.

Elevo el antebrazo y, tras un estallido de luz azulada, aparece Laht, mi cuervo sagrado. Miro a sus brillantes ojos rojos y le ordeno con el pensamiento:

«Busca a Adalt, dile que debemos retirarnos. Que volveremos con más hombres.»  

Muevo el brazo y, la parte de mi alma que representa Laht, sale volando. Cuando desaparece entre las copas de los árboles, bajo la mirada y aprovecho para inspeccionar los alrededores del campamento. El suelo me muestra cómo algunos de los hombres se resistieron. Creo que llegaron a herir a uno de los engendros. Al menos eso parece por la sangre negra de un espécimen joven que veo sobre una gran roca.

Oigo algo. No es un sonido natural del bosque. Afino el oído y busco el origen. Cuando lo encuentro siento cierta tristeza, es uno de los hombres del campamento. Le falta un brazo y parte de una pierna, pero las heridas no sangran, están cauterizadas. Me agacho para examinarlas y, mientras lo hago, escucho con más fuerza la respiración agónica. Quien le amputó las extremidades no quiso que se desangrara y, de alguna forma, le sanó los tajos. Sin embargo, le dejó sin curar los huesos rotos y las heridas internas. Supongo que lo hizo para que sufriera más… Es muy extraño, este no es el modo de actuar de los silentes. Esto casi parece personal.

Miro a los ojos del condenado y maldigo por no poder interrogarlo. No sobreviviría hasta que nos alejáramos lo suficiente de este territorio, así que tendré que darle una muerte piadosa. Desenvaino mi puñal, la hoja brilla con un rojo intenso. Me gustaría decirle algo, pero no puedo. Lo único que puedo hacer es transmitirle con mi expresión que lo siento mucho.

Acerco la punta del arma al pecho y la dejo apuntando al corazón. El pobre no es consciente, respira con los pulmones encharcados en sangre y tiene la mirada perdida. Cuando retrocedo la mano para dar la estocada, me coge la muñeca y pregunta:

—¿Quién anda ahí? —La cara le cambia y me busca con la mirada—. No te veo, pero presiento que estás cerca. ¡¿Quién eres?! —brama, escupiendo sangre negra por la boca. Se ha convertido, es uno de ellos…, pero ¿por qué lo dejaron lisiado?

Aunque tiene mi muñeca sujeta no sabe con certeza que estoy aquí. Me gustaría interrogarlo, pero no puedo permitirme revelar mi posición. Tampoco lo puedo llevar conmigo porque sabrían que alguien lo está moviendo. No, mejor esto.

—¡Dime! ¿Quie…? —cuando el puñal le atraviesa el corazón, la pregunta queda a medio pronunciar.
Limpio la hoja en su ropa y envaino el arma. Paso la mano por la cara y le cierro los ojos. Me gustaría darle un entierro, sería lo más humano, pero soy consciente de que no puedo hacerlo. Esa plaga se desplaza con rapidez por el bosque y nada le impedirá contagiar a más hombres en las aldeas cercanas.

«Lo siento —pienso mientras me levanto—, siento haber llegado tarde y siento no poder enterrarte.»

Me doy la vuelta y retorno sobre mis pasos. Cuando llego al campamento veo a Laht volar en círculos un par de veces. Desciende rápido y se posa en mi hombro. Grazna y, aunque solo lo entiendo yo, dice que Adalt está de camino.

«Menos mal que ese gigante malhumorado no ha decidido ignorar mi aviso y luchar él solo.»

Elevo el antebrazo, Laht salta hacia él y, cuando sus patas lo tocan, desaparece y vuelve a unirse a mí.

No pasa mucho rato hasta que Adalt hace acto de presencia. Me mira serio y, sin decir nada, suelta un pequeño gruñido. Sonrío, no porque me haga gracia, sino porque es listo, sabe que ese pequeño sonido no nos delata; es inapreciable para ellos.

En cambio para mí es un mensaje claro. Esto me va a cansar mucho, pero tengo que decírselo. Me acerco y le toco el hombro. Mis ojos se iluminan con un rojo intenso y le digo mentalmente:

«Amigo, tengo tantas ganas como tú de cazarlos, pero no podemos arriesgarnos a caer en combate y que uno de ellos sobreviva. Debemos exterminarlos a todos y debemos darnos prisa antes de que la plaga crezca. El que ha iniciado el contagio es antiguo, muy antiguo.»

Vuelve a gruñir y me contesta desde dentro de su mente:

«No me dices nada nuevo, Vagalat. El hedor a podrido de esa sangre apesta por todo el bosque. Ese monstruo es tan antiguo que puede ser el primero de ellos. —Mira el hacha y añade—: Pero ni a mí ni a mi arma nos gusta esperar.»
Usar la telepatía me produce un inmenso dolor de cabeza. Adalt lo sabe y, aunque le debe de costar muchísimo, en cierta forma muestra su apoyo palmeándome la mejilla con la mano. Después, se separa de mí y gruñe.

Aun sintiendo como si un cuchillo con la hoja al rojo vivo estuviera clavado en mis sienes, sonrío. El gigante, incluso con su humor de perros, es mi mejor amigo.

Me doy la vuelta y camino en silencio. Mientras ando, al pensar en el olor de esa sangre negra, me planteo si el destino no estará en verdad escrito.

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  BASES RETO DE HUMOR I.
Enviado por: CapitanGaf - 03/02/2015 07:52 AM - Foro: Retos Mensuales - Respuestas (14)

Organizador: Capitán Gaf
Mano inocente: Myth

¿Saben aquél que dice…?
Hola amigos y compañeros, bienvenidos al primer reto de humor en la historia de los retos retadores de esta ilustre web.
¿Cuáles son las normas y cortapisas de este concurso?
La verdad es que reglas creo que debe haber pocas pero algo hay que poner:
- Cada concursante es libre de elegir la temática de su historia.
- Está permitido todo tipo de humor siempre y cuando se mantengan unos límites del respeto y la educación. No se permitirá, eso sí, el humor racista y el misógino.
- Se permite el empleo de personajes conocidos. Por ejemplo, si se quiere se puede hacer un relato donde Superman sea miope y sufra de incontinencia urinaria.
- Para realizar el texto se podrán usar un máximo de 3000 palabras, quedando descalificado todo aquel que supere ese número.
- Los relatos serán publicados por medio del usuario comodín (cuya contraseña será entregada por la ínclita Martuca el día que se inicie la subida de textos). Las historias se subirán con el título: “Reto de humor + Título del relato”
- La lectura y comentario de los textos es obligatoria, quedando descalificado todo participante que no cumpla con la norma.
- Quienes participen se comprometen a subir y comentar los textos en las fechas establecidas para ello. En caso de no poder se debe avisar para retirar su relato del concurso y evitar que los compañeros y la mano inocente hagan un trabajo en balde.
- Es obligatorio, una vez se suba el relato, avisar a la mano inocente de su autoría para que esta pueda llevar mejor un cómputo de los participantes y sus comentarios.

Sistema de votaciones:
Los votos se enviarán a la mano inocente durante el periodo establecido. Además de los que están obligados a ello, podrá votar cualquier miembro del foro que así lo desee, siempre y cuando haya leído y comentado todos los relatos concursantes.
Se votará cado uno de los textos, otorgando una puntuación de 1 a 10, incluyéndose una tolerancia de dos decimales.

Calendario: ( A Establecer según se decida para concluir el reto)
Fechas del reto: horario de España.
Inscripciones:
Subida de relatos y comentarios:
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Resultados:
(Sujeto a cambios, si es necesario)

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Enviado por: Paul Eric - 02/02/2015 11:40 PM - Foro: Goodreads - Sin respuestas

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